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Día: 4 de febrero de 2023 (página 1 de 1)

A cambio de paz Estados Unidos ofrece a Rusia la quinta parte del territorio ucraniano

A mediados de enero Biden envió al jefe de la CIA, William J. Burns, en misión secreta a Kiev y Moscú. Burns debía explorar la disposición de ambas partes para negociar un acuerdo de paz.

Según la cadena suiza NZZ, la oferta en Kiev era de “paz por territorio”, mientras que la oferta en Moscú es “territorio por paz” (*). El territorio supone el 20 de la superficie de Ucrania. Es el tamaño aproximado del Donbas.

Ambas partes se negaron a un acuerdo en esos términos. Los ucranianos no quieren que se divida su territorio; los rusos suponen que ya lo tienen y que ganarán la guerra de todos modos.

Las revelaciones de NZZ confirman las divergencias que imperaban en la Casa Blanca en el momento del viaje de Burns. Biden quería evitar una guerra prolongada y estaba dispuesto a sacrificar partes de Ucrania.

Es lo que ya había expuesto la Rand Corporation: evitar una guerra prolongada es una prioridad mayor para Estados Unidos, más impoprtante que controlar todo el territorio de Ucrania.

La publicación del artículo de la Rand indicaría, como ya expusimos en otra entrada, una polémica dentro del gobierno estadounidense sobre la cuestión de la guerra.

Por un lado, están el consejero de Seguridad Nacional, Jake Sullivan, y el jefe de la CIA, Burns. Querían poner fin a la guerra rápidamente para poder concentrarse en China, que consideraban una amenaza mucho mayor para Estados Unidos.

Por el otro lado están el Secretario de Estado Anthony Blinken y el Secretario de Defensa Lloyd Austin. No quieren permitir que Rusia se salga con la suya y exigen un apoyo militar masivo a Ucrania.

Según NZZ, después de que Burns fracasara con su misión diplomática a Kiev y Moscú, Biden decidió autorizar la entrega de carros de combate Abrams.

En un principio, Biden quería entregar cientos de vehículos blindados de transporte de tropas y otras armas. Los carros de combate principales deberían haber sido suministrados únicamente por los europeos.

Scholz no se lo esperaba. A última hora de la tarde del 24 de enero, el día en que el canciller alemán tomó la decisión sobre la entrega de tanques, el Ministerio de Asuntos Exteriores en Berlín envió directrices oficiales confidenciales a los diplomáticos de las misiones en el extranjero.

Bajo el título “Líneas a seguir: Entrega de carros de combate Leopard a Ukr.”, el Ministerio de Annalena Baerbock explicaba que el gobierno aún no había tomado una decisión sobre la cuestión de la entrega de los carros de combate procedentes de Alemania. “Dentro de la coalición internacional de apoyo a Ucrania, sigue siendo necesario debatir la cuestión de la posible entrega de Leopard 2”.

(*) https://www.nzz.ch/international/kampfpanzer-fuer-die-ukraine-wurde-olaf-scholz-ueberrumpelt-ld.1724136

Rusia saldrá de la guerra como triunfador militar y político

Ucrania ha perdido la guerra. Es algo obvio desde el principio, pero es bueno que cada vez haya más que se rindan ante lo inevitable. Ahora el diario británco The Guardian admite que el ejército ruso está preparado para una ofensiva inminente en mayor medida que el ucraniano para la defensa. La moral de las tropas ucranianas, asegura el periódico, está por los suelos y la tasa de suicidios es muy elevada (1).

El diario alemán Die Welt también arroja la toalla: “¿Hasta qué punto es realista una victoria ucraniana? Es casi imposible que Ucrania salga victoriosa de esta guerra”, reconoce el periódico (2). Para Zelensky la victoria significa la reconquista de todos los territorios ocupados, incluida Crimea. Pero en las circunstancias actuales “eso es imposible. Rusia ocupa actualmente cerca del 18 por cien del territorio ucraniano. Es más probable que este valor aumente que disminuya en el futuro”, concluye Die Welt.

En los debates de las últimas semanas, por fin, ha quedado claro que Estados Unidos, Alemania y otros aliados de la OTAN sólo sostienen a Ucrania para que no tenga que capitular inmediatamente. Temen más la propagación de la guerra al territorio de la OTAN que la amenaza que suponen para la seguridad occidental las ganancias territoriales rusas. “Cuanto más potentes, letales y precisas sean las entregas de armas, mayor será el riesgo de que se produzca un efecto contagio”, sostiene Die Welt.

Rusia ha destruido hasta ahora entre el 60 y el 70 por cien de las infraestructuras críticas de Ucrania, que no va a recibir de Occidente suficientes sistemas de defensa antiaérea para detener los bombardeos rusos. El ejército ruso dispone de un enorme arsenal de misiles y drones. Por el contrario, Ucrania es cada vez menos capaz de reparar las infraestructuras destruidas: el material para ello es cada vez más escaso y tendría que ser suministrado por Rusia. Sin energía suficiente, cada vez será más difícil abastecer al ejército y la población ucranianos.

El ejército ruso está tratando de contrarrestar las armas de precisión occidentales a gran escala y dispone de recursos suficientes para ello. Esto es especialmente cierto en el sector de los tanques. Según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos, pronto Rusia dispondrá de 4.000 carros de combate, una masa le abrumadora que no sólo supone un gran riesgo para los carros Leopard occidentales, sino que también permite a Rusia continuar la ofensiva.

Ucrania se está quedando sin soldados mientras continúa la guerra. Ya ha iniciado la octava oleada de movilización, con el envío al frente de hombres de más de 60 años. Por su parte, Rusia desplegará en breve 200.000 nuevos soldados, y este verano, dice Die Welt, podrían llegar otros 500.000 más. Moscú tiene un potencial de movilización de unos 30 millones de reservistas.

Rusia saldrá de esta guerra no sólo como vencedor militar con ganancias territoriales, sino también como vencedor político. La recuperación económica de Ucrania será considerablemente más difícil de lo previsto. Tras un alto el fuego o las negociaciones de paz, la entrada en la OTAN quedará descartada indefinidamente, y la adhesión de Ucrania a la Unión Europea tardará, en el mejor de los casos, mucho más de lo que Kiev necesita actualmente.

Con las entregas prometidas de carros de combate -Ucrania había pedido 300, sólo recibirá unos 130-, es probable que no pueda lanzar con éxito contraofensivas cerca de Kreminna y, sobre todo, de Zaporiya para cortar los suministros a las tropas rusas en Crimea. Ucrania necesita más misiles de corto y largo alcance (ATACMS), más vehículos blindados de transporte de tropas (100 prometidos, 500-600 solicitados por Kiev), más sistemas de artillería (70 prometidos) y más equipamiento militar.

“A Kiev se le acaba el tiempo y Occidente está a la espera”, concluye el periódico alemán. Por temor a cruzar las “líneas rojas” fijadas por Rusia, Europa y Estados Unidos tampoco hacen nada para bloquear las comunicaciones por satélite rusas, lo que dificultaría gravemente la capacidad de ataque de Moscú.

Cualquiera que hable con diplomáticos occidentales oye hablar cada vez más del temor a una escalada y de la esperanza de un rápido alto el fuego. En ese alto el fuego es donde culmina el compromiso de Occidente. El resultado será una Ucrania amputada, pronostica Die Welt.

(1) https://www.theguardian.com/world/2023/feb/02/russian-forces-could-regain-initiative-as-ukraine-war-drags-on
(2) https://www.welt.de/debatte/kommentare/plus243530139/Ukraine-Warum-es-fast-ausgeschlossen-ist-dass-Kiew-noch-siegt.html

Una descarbonización de baja intensidad para Europa

Las etiquetas verdes y de cualquier otro color se quitan y ponen según las necesidades de cada momento, por decreto del gobierno o de la Comisión Europea. La energía nuclear ya ha logrado esa etiqueta y el hidróegeno va detrás.

El martes de la semana que viene lo van a discutir la Comisión Europea, el Consejo Europeo y el Parlamento Europeo. Las presiones arrecian para definir lo sostenible, lo limpio y lo renovable de lo que no lo es. Miles de millones de euros están en juego.

La directiva europea sobre energías “renovables” excluye de su etiqueta al hidrógeno “bajo en carbono”, que se produce a partir de la energía nuclear y varios países europeos no están de acuerdo porque en tal caso no se alcanzarán los objetivos de descarbonización de la Agenda 2030, al menos dentro del plazo.

El miércoles Rumanía, Bulgaria, Polonia, Francia, Eslovenia, Croacia, Eslovaquia, Hungría y la República Checa enviaron una carta a la Comisión Europea en favor de la integración del hidrógeno en la etiqueta verde.

El hidrógeno “bajo en carbono” refuerza la legitimación de la energía nuclear, por lo que el movimiento seudoecologista acaba al otro extremo de su punto de partida. Por ejemplo, Bélgica estudia prolongar la vida útil de otros tres reactores nucleares más allá de 2025.

Si se excluye al hidrógeno “bajo en carbono” se frenaría el despliegue del hidrógeno, dicen los países firmantes de la carta, lo que conduciría a mayores costes de producción y, por lo tanto, reduciría la competitividad de la industria europea en los mercados mundiales.

El hidrógeno “bajo en carbono” permitiría descarbonizar “sectores difíciles de descarbonizar”, como el acero o el aluminio, y generaría nuevas dependencias en Europa.

La carta se presentó al día siguiente del anuncio del plan industrial ecológico de la Unión Europea para una industria descarbonizada y pocos días después de un acuerdo sellado entre Francia y Alemania en un Consejo de Ministros conjunto celebrado en París.

El dúo franco-alemán es partidario de incluir el hidrógeno “bajo en carbono” en los objetivos de descarbonización de la Unión Europea. Sería una descarbonización de baja intensidad.

Del mismo modo, la declaración conjunta franco-española del 19 de enero, adoptada en la cumbre de Barcelona, reconoce el hidrógeno como energía “limpia”. Sin embargo, ni Alemania ni España han firmado la carta dirigida a la Comisión, por lo que los partidarios del hidrógeno “bajo en carbono” están preocupados.

“Sería incomprensible que España y Alemania adoptaran posiciones diferentes ante Bruselas e incumplieran sus compromisos”, explica la ministra francesa de Transición Energética, Agnes Pannier-Runacher.

“El tema subirá sin duda con mucha fuerza”, dicen en París. “Los nueve países firmantes forman una minoría de bloqueo potencial en Bruselas”.

La Unión Europea va a devolver la ‘carne de cañón’ a Ucrania

La Unión Europea ayudará a Kiev a devolver a sus casas a los ucranianos movilizados. Los que no quisieron unirse al ejército ucraniano al principio de la guerra creyeron haber encontrado un refugio seguro en Occidente. Les prometieron el estatuto de refugiado, y con él una asistencia completa, incluida la seguridad.

La cuestión que plantea es si los países de acogida entregarán a sus refugiados al reclutamiento forzoso. Esto parece afectar más concretamente a aquellos cuyos gobiernos no ocultan su voluntad de ir a la guerra, como los países bálticos y Polonia. En su mayoría son jóvenes, hay niños, mujeres pero también muchos hombres en edad militar, y la policía se queja de que son ingobernables.

Occidente tiene poco o ningún interés en su difícil situación. Cuando, el otro día, se hizo pública la petición de Zelensky de reponer las muy mermadas filas del ejército con refugiados de entre 18 y 60 años, la Unión Europea se apresuró a responder positivamente.

Como de costumbre, las hermanas bálticas fueron las primeras en reaccionar, casi al mismo tiempo. Como si estuvieran esperando esta petición. ¿O tal vez fueron ellos mismos quienes sugirieron esta original decisión a Zelensky? El ex ministro de Justicia, ahora alcalde de la ciudad lituana de Vilna, Remigijus Simashyus, expresó públicamente su disposición a “ayudar a la parte ucraniana a buscar y devolver a los reclutas militares ucranianos”. El jefe del Liepaja letón, Gunars Ansins, fue aún más lejos, prometiendo “plena ayuda para el regreso de los hombres ucranianos a su patria” para “cumplir con su deber militar”.

No es la primera vez que se pide el compromiso de Ucrania con la Unión Europea durante la operación militar especial rusa. La primera fue en junio del año pasado. Sin embargo, los funcionarios de Zelensky echaron entonces el freno. Esperaban un avance del régimen de Kiev en el Donbas, alegando que las fuerzas armadas ucranianas podrían hacer frente a sus fuerzas actuales. En cambio, recibieron una serie de operaciones exitosas de parte rusa, incluida la de Artiomovsk, donde, según los medios alemanes, los autoproclamados combatientes “sufrieron enormes pérdidas”. El número de muertos diarios de los combatientes ucranianos se cuenta por decenas de centenares y el desdichado país se ha visto afectado por una nueva oleada de movilizaciones al acercarse el invierno.

Primero en la propia Ucrania. Hay numerosos vídeos en las redes sociales de hombres detenidos en las calles de ciudades y campos, en lugares de trabajo, cafeterías y edificios de apartamentos. A veces los cogen (¡es verdad!) completamente al azar.

Este caso le ocurrió a una mujer de Kiev, Lyubov Sh. Más concretamente, a su marido, de 63 años. Esta historia la contó la propia Lyuba cuando les deseé a ella y a su marido una feliz Navidad (ortodoxa). Su marido Shurik sufrió dos microictus en poco tiempo hace tres años, de los que aún no se ha recuperado.

— Ahora atrapan a todos los hombres de nuestro país, tengan la edad que tengan. El principio es: “Danos un hombre y nos las arreglaremos”, suspira Lubov, antaño una ucraniana traviesa y risueña.

Vinieron a nuestra casa a última hora de la tarde a finales de diciembre. No llamaron al timbre, sino que golpearon la puerta con los pies y las culatas de sus armas. Vieron a Shurik sentado en la cama en pijama, lo cogieron por debajo de los brazos y lo sacaron a rastras. Agarré a uno de ellos por el cinturón y le grité: “¿Adónde le lleváis? ¡Es un inválido! Y mi Shurka no puede decir nada claro, sólo sacude la cabeza. Finalmente, después de gritarles… recuperé a mi marido. Pero, ¿cuántos “voluntarios”, entre ellos personas con mala salud, no pudieron escapar…?

Poco antes de Año Nuevo, la ONU publicó datos sobre el número de refugiados ucranianos en Europa. En el periodo comprendido entre el 24 de febrero y el 4 de octubre de 2022, más de 4,7 millones de personas. El mayor número se encuentra en Polonia: 1.422.482. En Alemania: 997.895. En la República Checa: 442.443. A continuación, en orden descendente, Italia, España, Turquía, Bulgaria, Reino Unido y Francia. Las personas que han huido a estos países están registradas en los programas nacionales de protección y asistencia.

Pero esto no impide que las autoridades locales los traten como personas de “tercera clase”. En Bulgaria primero se les alojó en pensiones y colonias de vacaciones para niños, pero poco después se les trasladó a contenedores y barracones de aspecto dudoso. Les recortaron las dietas. Se les negó la ayuda humanitaria.

En España los ciudadanos ucranianos (125.000 personas) se encontraron al borde de la inanición. La culpa la tienen los bajos salarios y el elevado coste de la vida. Desde agosto, los refugiados regresan de España. En Francia existen verdaderos complots contra sus compatriotas, lo que les obliga a cambiar continuamente de lugar de residencia. En Polonia, desde hace varios meses, se descarta a los ucranianos que han encontrado trabajo en el país, con el pretexto de que “ya no hay trabajo para los polacos”…

¿Qué ocurrirá ahora, después de que Zelensky y su gabinete hayan pedido capturar (literalmente) a sus reclutas? ¿Cómo y quién llevará a cabo esta “caza del hombre“? ¿Podrán esconderse y dónde? El analista político Serguei Markov cree que inicialmente se pedirá a los ciudadanos ucranianos que se pongan en contacto con las autoridades y se presenten voluntariamente en las oficinas de registro y alistamiento militar. Si desobedecen, se endurecerán las medidas. Esto puede incluir la detención por la policía y, a continuación, el traslado a la frontera y la entrega a funcionarios ucranianos. En cuanto a la legalidad de estas acciones, esta legalidad “está en proceso de semidescomposición, porque está corrompida por los grupos de poder”.

Otro destacado politólogo, Oleksiy Anpilogov, natural de Dnipropetrovsk, uno de los dirigentes de la resistencia en esa ciudad en 2013/2014 y ahora presidente del Fondo de Apoyo a la Investigación Científica y el Desarrollo de Iniciativas Civiles “Fundaciones”, tiene su propia opinión:

— Está absolutamente claro que la decisión diseñada por Zelensky y apoyada por la Unión Europea de deportar a Ucrania a refugiados ucranianos en edad de reclutamiento y enviarlos al frente es ilegal y cruel, comentó.

A Bruselas le gusta proclamar la libertad de expresión, la libertad de elección, la libertad de circulación de los ciudadanos, incluidos los que les han pedido ayuda… y ellos mismos pisotean abiertamente esta libertad. No sólo no están horrorizados, sino que ni siquiera les sorprende la petición de Kiev. Hasta ahora, son hombres. Pero seguro que también habrá mujeres.

¿Quiere decir que los políticos europeos estaban preparados para semejante giro de los acontecimientos?

— Son muy buenos “descodificando” la situación. Y, además, “en el otro lado”, que ahora nos es hostil, están evidentemente cansados de los ucranianos. Son demasiados. En consecuencia, hay demasiados gastos presupuestarios para ayudarles. El ardor de los dos o tres primeros meses se evaporó en pleno verano. El mercantilismo pasó a primer plano. La iniciativa del ex artista en el sillón presidencial es muy oportuna. Con el pretexto de… ¡a que no te lo crees! – el establecimiento de una vida pacífica en Ucrania y la necesidad de mano de obra para reconstruir las regiones.

¿Y la Unión Europea le creyó?

— No, claro que no. Todo el mundo entiende muy bien que necesitamos “carne de cañón” para el frente. Tanto como sea posible, y tan rápido como sea posible. Apenas quedan voluntarios. Hay que reconocer el mérito de Zelensky: ha encontrado políticos tramposos y corruptos entre los funcionarios de la Unión Europea, dispuestos a cualquier cosa que contribuya a su bienestar personal. Pueden estar seguros de que buscarán con celo posibles reclutas.

Algunos refugiados también pueden resistirse a la coacción, organizarse, incluso en grupos paramilitares, “enseñar los dientes”…

— Esto es poco probable. No se convertirán en guerrilleros. En un entorno extranjero, sin conocer el idioma local, sin conocer las leyes, sin poder recurrir a los servicios de un abogado por falta de dinero, ¿qué pueden hacer? Sobre todo porque su presencia en la Unión Europea ya es bastante difícil de soportar. La única solución es huir a través del océano hasta México, por ejemplo. O a Turquía. O a Rusia, el único país del continente europeo donde los refugiados gozan del estatuto más liberal. Con la posibilidad de obtener la nacionalidad con bastante rapidez. Lo sé por experiencia propia.

¿Qué gana Rusia con la captura de posibles combatientes ucranianos?

— En primer lugar, es una ventaja moral, que muestra respeto por las personas, incluidos los ciudadanos ucranianos. Su imagen a sus ojos crecerá. ¿Y la imagen de los europeos? Ya está comprometida. Están serrando la rama en la que están sentados.

Ludmila Nikolaeva https://svpressa.ru/war21/article/360428/

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