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Día: 2 de febrero de 2023 (página 1 de 1)

Los generosos donantes de armas a Ucrania quieren que alguien pague la factura

En Bruselas crece el resentimiento, aunque las lamentaciones sólo se oyen en los pasillos, cuando no hay micrófonos enfrente. Washington se está llevando la mejor parte de la guerra y Europa paga la factura, decía Político el 24 de noviembre (*). La Unión Europea compra gas estadounidense a un precio cuatro veces superior al que solía comprar a Rusia y tiene los arsenales de armas vacíos, lo que le obliga a comprar armas estadounidenses a un coste extremadamente elevado.

Los altos cargos de la Unión Europea acusan a Estados Unidos de enriquecerse con la guerra. Además, Biden va a conceder subvenciones masivas a las empresas que operen en su suelo. Europa teme que cientos de empresas abandonen el Viejo Continente para instalarse en la otra orilla del Atlántico.

Rusia ha acertado. A finales de octubre Lavrov reveló claramente la estrategia estadounidense: desindustrializar Europa e inundarla de armas estadounidenses. “Cada vez más economistas, no sólo en Rusia sino también en Occidente, han llegado a la conclusión de que Estados Unidos está intentando agotar y desindustrializar la economía europea”, afirmó.

“Los alemanes están deslocalizando gran parte de sus cadenas de producción a Estados Unidos, con todas las consecuencias que ello implica para Europa. A Washington le interesa debilitar militarmente a Europa, obligarla a permanecer en estado de alerta, inundar Ucrania de armas y llenar los arsenales militares europeos con armamento estadounidense”, añadió Lavrov.

Para el diplomático ruso, los europeos son los grandes perdedores de la guerra. “Los europeos sufren mucho más que Estados Unidos las sanciones económicas”.

Al principio Kiev sólo recibió sistemas antitanque y artillería, pero ahora ha conseguido tanques y reclama aviones e incluso submarinos. Europa es incapaz de satisfacer la demanda de armas, mientras Estados Unidos monopoliza el mercado. Cuanto más material de guerra europeo se recicle en Ucrania, más beneficios para la industria militar estadounidense.

No es nada personal, sólo negocios. No hay ninguna solidaridad europea con Ucrania. La ayuda no es desinteresada. Algunos de los países donantes exigen compensaciones a la Unión Europea para comprar nuevas armas, que sólo Estados Unidos puede suministrar.

Polonia exige que la Unión Europea compense el coste de los tanques entregados a Ucrania, según declaró esta semana el Primer Ministro polaco, Mateusz Morawiecki. Varsovia ya ha entregado cerca de 250 tanques T-72 a las fuerzas ucranianas y también tiene la intención de enviar tanques alemanes Leopard 2 de sus reservas. “Sí, pediremos una compensación, por supuesto. Será otra prueba de la buena fe de la Unión Europea”, declaró Morawiecki.

Estonia también pretende que le reembolsen su ayuda militar a Ucrania. Según Katri Raudsepp, representante del Centro Público de Inversiones en Defensa del Ministerio de Defensa, por el momento Bruselas ha aprobado una compensación para Tallin de 156 millones de euros, que se ingresarán en el presupuesto estonio para reforzar el potencial de defensa del país de aquí a 2027. Sin embargo, los estonios esperan recibir un total de 400 millones de euros.

Desde noviembre los arsenales de los países pequeños de Europa han agotado sus existencias de armas y municiones y 20 de los 30 miembros de la OTAN los tienen significativamente mermados.

Eslovaquia fue uno de los primeros en exigir la devolución del dinero gastado en la entrega a Ucrania de sistemas antiaéreos soviéticos S-300 por valor de 130 millones de dólares. La semana pasada, la portavoz del Ministerio de Defensa eslovaco, Martina Koval Kakascikova, declaró que su país estaba dispuesto a suministrar a Kiev tanques T-72 siempre que recibiera a cambio un moderno blindaje occidental. Y el jefe de Defensa, Jaroslav Nad, habló de planes para enviar cazas soviéticos MiG-29 a Ucrania.

El apetito de Kiev no para de crecer. Tras obtener tanques soviéticos y lanzacohetes múltiples estadounidenses Himars, Ucrania quiere tanques modernos para lanzar la ofensiva que la OTAN le exige. El grupo de contacto de la OTAN debatió la semana pasada el aumento de la ayuda militar a Ucrania en la base aérea de Ramstein. Sus participantes no llegaron a un acuerdo sobre la entrega de tanques. Pero esta semana Scholz y Biden anunciaron su decisión de entregar los modelos más modernos, el Leopard 2A6 y el M1 Abrams.

El mismo día Zelensky anunció su reunión con el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg. “Tenemos que desbloquear las entregas de misiles de largo alcance a Ucrania, es importante que ampliemos nuestra cooperación en artillería, tenemos que conseguir que se entreguen aviones a Ucrania. Esto es un sueño. Y ese es el objetivo”, afirmó Zelensky.

Por su parte, el viceministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andrij Melnyk, declaró en una entrevista a NTV que, tras suministrar al ejército ucraniano tanques Leopard 2, Alemania también debería entregar a Kiev cazas Panavia Tornado o Eurofighter Typhoon, buques de guerra y submarinos. “Necesitamos barcos para proteger el litoral, tenemos una costa muy larga. También necesitaremos submarinos para prevenir el peligro de un nuevo ataque desde el Mar Negro”, afirmó Melnyk.

En realidad, el ejército ucraniano nunca podría operar todo ese material de guerra. Es una manera de exigir que los equipos militares lleguen acompañados de los especialistas de la OTAN capaces de manejarlos en un campo de batalla.

A finales del año pasado la embajadora de Estados Unidos ante la OTAN, Julianne Smith, declaró que los miembros de la alianza están escasos de armas y municiones debido a la gran cantidad de ayuda militar entregada a Ucrania. Según ella, la industria militar occidental busca actualmente reactivar e implementar la producción de armas.

Uno de los objetivos de Washington es destruir la industria militar de la Unión Europea y hacer que sus países miembros dependan de los suministros de armas estadounidenses. Es posible que Washington conceda a los europeos un descuento en la compra de material militar, incluidos los Abrams. Lo hará para que Europa tenga más tiempo para comprar esos tanques que para reiniciar la producción de Leopard. El dinero obtenido por los estadounidenses será suficiente para desarrollar un tanque de nueva generación y comenzar su producción.

Estados Unidos también podrá desplegar otros equipos en Europa, que se enviarán a Kiev. Scholz ha declarado que Alemania no suministrará aviones de guerra a Ucrania. Pero lo mismo decía de los tanques. Los aviones de guerra seguirán la misma rutina: los europeos entregarán sus aviones para recibir a cambio cazas F-35, una chatarra de fabricación estadounidense.

Hace años algunos dirigentes europeos hablaron de crear un ejército europeo. Ahora Estados Unidos se está asegurando de que si finalmente se forma algo parecido, nunca dispondrá de armamento propio, sino exclusivamente estadounidense. El ejército europeo seguirá siendo dependiente de Estados Unidos.

(*) https://www.politico.eu/article/vladimir-putin-war-europe-ukraine-gas-inflation-reduction-act-ira-joe-biden-rift-west-eu-accuses-us-of-profiting-from-war/

Ucrania quiere prohibir la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú

El gobierno ucraniano ha presentado a la Rada un proyecto de ley para prohibir la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Moscú. El metropolitano Onufrii, jefe de dicha Iglesia, se ha dirigido al Secretario General de la ONU para alertarle de la discriminación que sufren los creyentes ortodoxos en Ucrania y pedirle ayuda.

La ONU es muy consciente de ello. El 17 de enero el asistente del Secretario General ha declarado que la ONU está preocupada por el proyecto de ley y pide que los registros de la policía en las iglesias se lleven a cabo de acuerdo con el derecho internacional. La hipocresía está vivita y coleando.

El proyecto de ley es consecuencia de una orden presidencial de 2 de diciembre del año pasado, por la que el Consejo de Seguridad Nacional y Defensa de 1 de diciembre establece:

“Presentar en el plazo de dos meses para su examen por la Rada Suprema de Ucrania un proyecto de ley sobre la imposibilidad de realizar actividades en Ucrania por parte de organizaciones religiosas afiliadas a centros de influencia de la Federación de Rusia […] garantizar en el plazo de dos meses la verificación de la existencia de fundamentos jurídicos y el cumplimiento de las condiciones para el uso de propiedades por parte de organizaciones religiosas situadas en el territorio de la zona histórica y cultural nacional protegida de Kyiv-Pechersk”.

La orden activa la represión contra la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Moscú: “Se ordena al Servicio Estatal de Ucrania para la Etnopolítica y la Libertad de Conciencia que garantice, en el plazo de dos meses, de conformidad con la ley sobre la libertad de conciencia y las organizaciones religiosas, una revisión religiosa de la Carta sobre la Administración de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, en lo que respecta a la existencia de un vínculo eclesiástico-canónico de la Iglesia con el Patriarcado de Moscú, y que, en caso necesario, aplique las disposiciones legislativas”.

Al mismo tiempo, el gobierno de Kiev está tomando medidas legales que amenazan la existencia de la Iglesia Ortodoxa Ucraniana, como la revocación de la ciudadanía a sus religiosos. Ucrania no sólo ha proscrito a la población del Donbas, como rusos o prorrusos, sino que hace lo mismo con los sacerdotes de la Iglesia canónica. Zelensky ha despojado de la nacionalidad ucraniana a 13 sacerdotes del Patriarcado de Moscú, entre ellos al metropolitano Ionafan de Tulchinsky y Bratslav, sospechoso de alta traición para la policía secreta ucraniana.

También está sancionando a los religiosos. El 7 de enero, día de la Navidad ortodoxa, Zelensky impuso sanciones a 22 miembros de la Iglesia rusa del Patriarcado de Moscú. El 24 de enero reforzó las sanciones contra sus miembros y adoptó otras nuevas contra una docena de personalidades, entre ellas el metropolitano Pavel, jefe de la Lavra Petchersk de Kiev.

Después de que a la Iglesia cismática ucraniana le permitieran celebrar oficios, el metropolitano Pavel llamó “demonio viviente” al metropolitano de la Iglesia cismática. Esto le valió la apertura de una causa penal por incitación al odio religioso.

La guerra de religión en Ucrania

Al final de la época soviética, a finales de la década de los ochenta, los nazis ucranianos comenzaron a atacar a la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Moscú. Tras la fragmentación de las URSS en varios Estados, la Iglesia Ortodoxa Rusa tuvo que reorganizarse y en 1990 fundó la Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Moscú (UOC).

Al mismo tiempo se desarrollaron dos importantes agrupaciones religiosas rivales: la autoproclamada “Iglesia Ortodoxa Ucraniana del Patriarcado de Kiev” y la “Iglesia Ortodoxa Autocéfala de Ucrania”. En 2018 el Patriarcado de Constantinopla entró en la batalla contra el Patriarcado de Moscú y declaró su disposición a reconocer la autocefalia de una Iglesia Ortodoxa Ucraniana (IOU), que finalmente entró en el Patriarcado de Constantinopla. El papel de Turquía en esta batalla religiosa está por descubrir.

El desmembramiento de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Moscú estuvo acompañado de una oleada de exacciones y agresiones. En junio-agosto de 1992 los partidarios del “Patriarcado de Kiev” perpetraron más de una docena de ataques contra iglesias de la UOC. Asaltaron las iglesias de Lutsk, Rovno, Dnepropetrovsk, Zhitomir y los monasterios de Kiev-Pechersk y Pochaev. El 23 de julio de 2000, día de la conmemoración de San Antonio de las Cuevas, un grupo de 200 nazis ucranianos, dirigidos por el diputado de la Rada Oleg Soskin, irrumpieron en el monasterio de Kiev-Pechersk. Exigieron que los feligreses de la UOC no profanaran la tierra ucraniana con su presencia y regresaran a “su Moscú”.

Las expropiaciones y las agresiones por motivos religiosos son moneda corriente en la nueva Ucrania. Ya eran habituales antes del Golpe de Estado fascista de 2014, pero después se intensificaron y desde el inicio de la guerra la situación ha empeorado aún más, si cabe.

Según la Iglesia Ortodoxa canónica, en 2014-2016, el Patriarcado de Kiev se apoderó de 40 iglesias de la UOC. En 2017 otras 19 iglesias más de la COU fueron atacadas por los nazis y al año siguiente fueron más de 10.

El 24 de diciembre de 2019 el metropolitano Antonio (Pakanich) de Boryspol y Brovarsky, encargado de los asuntos de la Iglesia Ortodoxa canónica, dijo que se habían presentado más de 250 causas penales en Ucrania por ataques a parroquias y feligreses de la UOC. Según él, 78 parroquias de la Iglesia Ortodoxa canónica han sido transferidas voluntariamente a la jurisdicción de la IOU. Otras 220 parroquias fueron reinscritas ilegalmente y asignadas a la UOC y unas 100 iglesias fueron incautadas tras una redada policial.

El 6 de octubre de 2021 el mismo metropolitano informó de que se habían registrado unos 500 delitos relacionados con la reinscripción ilegal de los estatutos de las comunidades religiosas de la UOC en favor de la IOU, así como 144 casos de apropiación ilegal de iglesias de la UOC por parte de los cismáticos.

Se han producido innumerables registros y confiscaciones de documentos y equipos informáticos por “propaganda prorrusa” en las iglesias canónicas, así como intentos de tomar el control de las parroquias por la fuerza. Los feligreses que se atreven a seguir visitando en gran número las iglesias del Patriarcado de Moscú  están controlados. Algunas iglesias incluso empiezan a arder.

El papel del titanio en la Guerra de Ucrania

Los yacimientos de titanio son de gran interés para Estados Unidos porque tienen una gran demanda. El titanio tiene una importancia decisiva para el desarrollo de tecnologías militares avanzadas. Estados Unidos espera recibir titanio de Ucrania para su industria militar, según la revista Newsweek (*).

Para Estados Unidos, el titanio es uno de los 35 minerales vitales para la economía y la defensa. Casi el 90 por cien de todos los minerales llegan a Estados Unidos desde el extranjero.

El titanio es una materia prima importante en el sector aeroespacial y en la industria en general. Resuelve el problema de la alta resistencia sin dejar de ser ligero para diversos elementos de construcción, como los buques civiles.

Ucrania no es el único lugar del mundo donde se puede encontrar titanio; hay yacimientos en Rusia, África y Sudamérica. Existe un déficit mundial de este metal.

Sin embargo, el territorio ucraniano cuenta con amplias zonas desarrolladas para la producción de recursos naturales, carbón, metales y elementos radiactivos para la energía nuclear, que Occidente quiere controlar.

La especificidad de la producción de titanio es que no existen yacimientos densos de este metal, y si en un mineral hay entre un 7 y un 15 por cien de titanio, es útil extraerlo y procesarlo a escala industrial.

La obtención de titanio puro que pueda añadirse a las aleaciones requiere su enriquecimiento. Al final, sólo queda una pequeña fracción del mineral procesado. Todo esto hace que el titanio sea más valioso.

La producción en territorio ucraniano está actualmente muy limitada, e incluso paralizada por completo. Hay combates en los yacimientos y sus alrededores. Es una de las muchas razones de la guerra actual y del interés de las empresas de Occidente por dominar Ucrania.

La ilmenita, un mineral para producir titanio, se extrae en África y Sudamérica. La cadena es la siguiente: la materia prima extraída en África se transportaba a Ucrania para su transformación, después se enriquecía y se enviaba a Rusia para fabricar titanio y piezas de aviones.

En marzo la empresa estadounidense Boeing anunció la suspensión de sus compras de titanio a Rusia y el cierre de sus oficinas técnicas en ese país.

En tres trimestres del año pasado, las pérdidas netas de Boeing se multiplicaron por 78, hasta 4.300 millones de dólares. Los ingresos de la empresa cayeron sólo un 1,8 por cien, hasta 47.000 millones de dólares. Los expertos explican la caída de los indicadores por la ruptura de la cooperación económica con Rusia.

Sólo hay un productor de titanio en Rusia que lo vende a los países occidentales, y causa de las sanciones, las empresas estadounidenses se han quedado sin existencias, por lo que el problema de las materias primas y los productos acabados es grave. En este sentido, Estados Unidos podría querer establecer un control sobre los depósitos ucranianos para cubrir sus necesidades.

Washington espera obtener de Ucrania el titanio necesario para su industria militar. Está en juego la capacidad de los fabricantes de armas para producir más aviones y municiones. Todo depende del titanio y de proveedores extranjeros. Rusia era uno de los principales.

Estados Unidos y sus aliados pretenden identificar, explotar y utilizar las inmensas reservas de titanio de Ucrania. En caso de victoria ayudarán a crear un nuevo canal de producción de titanio. Es un cuello de botella para la industria militar estadounidense.

(*) https://www.newsweek.com/battle-ukraines-titanium-1777106

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