Una filial de Deutsche Börse en Luxemburgo, Clearstream, escondió fondos iraníes violando el embargo estadounidense y pagando una multa millonaria por ello. El dinero asciende a miles de millones. Para ocultarlo recurrieron a maniobras opacas, como las cuentas “ómnibus”, escondiendo que el propietario real es el Banco Central de Irán.
Al menos entre diciembre de 2007 y junio de 2008, Clearstream usó una cuenta en un banco estadounidense en Nueva York para mantener intereses en 26 valores por un nominal de unos 2.813 millones de dólares a nombre del Banco Central de Irán. Esto permitió a Irán acceder indirectamente al sistema financiero de Estados Unidos y servicios de custodia, violando las sanciones impuestas a Teherán.
Clearstream actuó como intermediario y transfirió después los intereses a otra entidad europea.
En 2014 el Departamento del Tesoro de Estados Unidos anunció un acuerdo de 152 millones de dólares con Clearstream para tapar su responsabilidad. El Tesoro señaló que Clearstream dio a Irán «acceso sustancial y no autorizado» al sistema financiero estadounidense.
Irán ha demandado a Clearstream ante los tribunales de Luxemburgo para recuperar miles de millones embargados en litigios de las “víctimas del terrorismo”, en atentados como el de Beirut de 1983, para pagar indemnizaciones.
Deutsche Börse es una multinacional alemana que emplea a más de 16.000 personas y forma parte del índice bursátil de su país Dax. Opera en los mercados de capitales, gestiona el tráfico de acciones, derivados, bonos y otros activos financieros. Además de Clearstream, es propietaria de Eurex, uno de los mayores mercados de derivados del mundo.