En Estados Unidos la reacción se esconde su decepción. El inspirador del golpe de Estado fascista en Ucrania, Bob Kagan reconoce que se enfrentan a una “derrota total” con Irán (1). Max Boot, uno de los defensores más acérrimos de la guerra de Irak, explica en el Washington Post que China ha superado a Estados Unidos en la mayoría de los ámbitos militares (2).
Pero Boot no escribe un artículo de opinión, sino que entrevista a John Culver, una analista de la CIA especializado en el ejército chino.
En caso de una guerra contra China por Taiwán, afirma Culver, Estados Unidos se retiraría del campo de batalla, o más claro aún: el plan del Pentágono en caso de una guerra en Taiwán es la retirada.
“Cuando estimamos que habrá una guerra, debemos retirar nuestros activos navales de alto valor del teatro de operaciones, y luego tendremos que volver a atacar desde más lejos. Desde dónde, no está claro. Guam no es precisamente una fortaleza”, admite Culver. Todos los activos de alto valor de Estados Unidos dispersos por la región serían blancos fáciles.
China puede atacar a las tropas estadounidenses desplegadas en Japón, Australia o Corea del Sur de maneras que Irán simplemente no puede, y dado que Irán ha atacado al menos 228 objetivos en bases estadounidenses en Oriente Medio, obligando a Estados Unidos a evacuar la mayoría de ellas.
Además, los portaaviones estadounidenses tendrían que operar a menos de 1.600 kilómetros del combate para ser efectivos, lo cual no harán porque aún estarían dentro del alcance de los misiles chinos. “Realmente no hay zonas seguras”, admite Culver. China lleva la delantera en la mayoría de los ámbitos militares, y por un amplio margen.
“Es difícil no exagerar” la fuerza militar de China. A estas alturas “es difícil señalar cualquier área que no sean los submarinos y la guerra submarina y decir que Estados Unidos aún tiene alguna ventaja”.
En algunas áreas críticas, como las municiones avanzadas, que en la guerra son sumamente relevantes, su evaluación es que China está al frente “por varios órdenes de magnitud”, lo que implicaría que las fuerzas estadounidenses serían menos del 1 por cien de las chinas.
La guerra la pierde el primero que se queda sin municiones
Culver afirma que “sea cual sea el bando en el que estés, quien primero se quede sin munición perderá“. Como China produce más que la capacidad del complejo militar industrial de Estados Unidos, no hace falta ser un entendido en estrategia militar para saber el resultado. En lo que respecta a la capacidad de construcción naval el panorama es desalentador: un solo astillero en China, el de Jiangnan en la isla de Changxing, cerca de Shanghai, “tiene más capacidad que todos los astilleros estadounidenses juntos”.
Si sumamos todos los astilleros chinos, la capacidad de construcción naval de China es 232 veces mayor que la de Estados Unidos, según datos de la Armada estadounidense (3). Cada año China despliega tantos barcos como toda la Armada francesa.
Si China es tan poderosa y Estados Unidos está tan superado, ¿por qué China no captura Taiwán ya? Según Culver, la creciente fuerza relativa de China frente a Estados Unidos hace que la guerra sea menos probable, no más. Taiwan es “una crisis que Xi Jinping quiere evitar, no una oportunidad que quiera aprovechar”. Cuanto más fuerte se vuelve China, menos necesita combatir. ¿Para qué empezar una guerra cuando se puede esperar a que el equilibrio militar se desequilibre tanto que Estados Unidos abandone voluntariamente sus garantías de seguridad? Eso implica la reunificación pacífica, que siempre ha sido el principal objetivo de China.
Eso no significa que China considere a Estados Unidos como una potencia inofensiva. Todo lo contrario. Culver afirma que Pekín ve a Estados Unidos como un país militarmente muy agresivo que, si bien está perdiendo fuerza, se está volviendo cada vez más violento. Lo cual, según él, es otra razón por la que Xi Jinping no busque una guerra por Taiwan.
China no quiere darle un pretexto a una potencia que tiene el dedo peligrosamente apretado, sobre todo porque la paciencia le permitirá conseguir lo que desea.
El juego ha terminado
Finalmente, Culver no ve ninguna salida; es un balance de fuerzas irreversible. Un presupuesto de guerra de 1,5 billones de dólares, que supone un aumento del 50 por cien, como el que pretende Trump no cambiaría la tendencia. “Podríamos estar tirando el dinero”, dice Culver.
Entonces, ¿por qué Estados Unidos sigue invirtiendo miles de millones en portaaviones e incluso en acorazados? Es dinero desperdiciado. “Los militares sienten nostalgia por las cosas que cumplen con sus expectativas porque conducen a buenos ascensos”, asegura Culver.
Lo mismo ocurre con la estrategia de drones “Hellscape” del Pentágono para defender Taiwán. “¿De qué drones están hablando y desde dónde se lanzarán?”. Culver dice que “deberían desplegarse con antelación, si no en Taiwan, al menos en Luzón o en las islas del suroeste de Japón, pero todos esos lugares podrían ser atacados por China”.
En Oriente Medio Estados Unidos está en jaque mate. Tendría que retirarse por completo del teatro de operaciones del Pacífico, antes incluso de que comience una guerra porque no puede producir suficiente armamento, no puede garantizar la seguridad de sus aliados y no tiene ninguna estrategia para revertir esta situación. Ni siquiera puede cerrar la brecha aumentando los presupuestos militares un 50 por cien.
(1) https://www.theatlantic.com/international/2026/05/iran-war-trump-losing/687094/
(2) https://www.washingtonpost.com/opinions/2026/05/11/us-china-militaries-assessed-by-cia-veteran-china-expert/
(3) https://www.thedrive.com/the-war-zone/alarming-navy-intel-slide-warns-of-chinas-200-times-greater-shipbuilding-capacity