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Salud

La ministra israelí de Educación califica de ‘crimen’ la vacunación de los escolares

La ministra israelí de Educación, Yifat Shasha-Biton, dice que vacunar a los niños contra el coronavirus en las escuelas crea “presión social” sobre los alumnos, por lo que se opone a ella.

“Estamos hablando de niños que llevan un año y medio sentados en casa y que sufren un malestar emocional. Eso es un crimen, en lo que a mí respecta”, dijo el miércoles a Channel 12 News.

A Shasha-Biton le preocupa que la vacunación presione a los niños, ya que en última instancia son los padres quienes deciden si los vacunan o no. “Estamos poniendo a los niños en una situación imposible”, apuntó.

En Twitter la ministra añadió que “el papel del sistema educativo es educar. El papel del sistema sanitario es cuidar la salud. Una declaración educativa, diciendo que no es bueno introducir una presión social innecesaria en las escuelas, se saca de contexto, para tergiversar mi posición”.

La Oficina del Primer Ministro dijo que, por el momento, no está previsto un debate en el gabinete sobre la vacunación escolar, aunque las declaraciones de la ministra han iniciado una polémica dentro del Ministerio de Educación.

Un funcionario del Ministerio afirmó que “las vacunas contra el coronavirus no son similares a las vacunas normales que se administran en las escuelas. No hay nada que hacer al respecto, no forma parte del consenso”.

“Es imposible ignorar a un gran número de padres que tienen miedo de la vacuna contra el coronavirus y no quieren vacunar a sus hijos”, añadió. “No necesitamos ‘importar’ este desacuerdo a las escuelas, de modo que los niños que no se vacunen puedan quedar ‘marcados’ y sufrir socialmente. Por ejemplo, no querrán sentarse junto a ellos [los niños no vacunados]. Y todo esto ocurre cuando son los padres los que deciden vacunar a sus hijos. No necesitamos llevar una discusión polémica a las escuelas”, expuso.

La vacunación en las escuelas aumenta la “carga psicológica” de los niños, muchos de los cuales siguen sufriendo daños emocionales y sociales por el confinamiento. Se trata de un “intento de hacer obligatoria la vacuna por la puerta trasera”. Los padres tienen derecho a decidirlo. “Equivale a crear una coacción en las escuelas no religiosas”, concluyó el funcionario.

La disputa también se refiere a si se puede obligar a los estudiantes a vacunarse, y refleja un conflicto más amplio entre el derecho a la educación y el derecho a la salud pública. Hasta ahora, los países se han mostrado relativamente reacios a dar ese paso.

Varios de ellos, como Estados Unidos, Australia y algunas provincias canadienses, hacen que ciertas vacunas sean un requisito para la inscripción en la escuela. Algunos incluso retiran de la escuela a los alumnos que están exentos de las vacunas en caso de epidemia.

—https://www.haaretz.com/israel-news/a-crime-israel-s-education-minister-opposes-covid-vaccinations-in-schools-1.10059055

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Represión

Prohibido entrar a la playa sin el pasaporte de vacunas

A la ya larga lista de lugares a los que ahora en Francia sólo se puede acceder con un pasaporte sanitario, se añaden también las playas… pero no todas.

Desde el 9 de agosto cafés, bares, restaurantes, cines, museos… El inventario de establecimientos sujetos al pasaporte de vacunas es ya bastante amplio. La nueva ley de sanidad, que obliga a presentar un pasaporte para acceder a las “actividades de ocio”, también prevé la presencia del documento para acudir a las playas privadas. Sin embargo, esta medida no se menciona directamente en el texto de la ley.

Exigir un pasaporte sanitario en una playa privada puede parecer tanto más extraño cuanto que el acceso a la playa pública sigue siendo gratuito. ¿Sólo hay virus en las playas privadas?

La diferencia de trato se explica porque los bares y restaurantes se pueden instalar en las playas privadas. Según la ley de sanidad promulgada el 5 de agosto, las actividades comerciales de restauración o los establecimientos de bebidas están sometidos al pasaporte.

Al igual que en los cines o en los pabellones deportivos, la introducción del pasaporte sanitario en las playas privadas, incluso en temporada alta, ha reducido el número de visitantes. En la playa privada de Niza, Cocoon Beach, que tomó la delantera obligando a sus clientes a presentar el pasaporte incluso antes de que la medida entrara en vigor el 9 de agosto, ya ha provocado una pérdida del 30 por ciento de la facturación.

El pasaporte sanitario, introducido inicialmente en Francia el 9 de junio para las reuniones de más de 1.000 personas, se amplió el 21 de julio a todos los lugares públicos que reciban más de 50 personas y, desde el 9 de agosto, a los cafés, restaurantes, transportes de largo recorrido y hospitales, así como a los grandes almacenes y centros comerciales de las regiones con una tasa de incidencia superior a 200 por cada 100.000 habitantes.

Un mes después de la puesta en marcha del movimiento popular contra el pasaporte provocado por el anuncio de Macron de 12 de julio, los manifestantes no parecen retroceder, sino todo lo contrario. Cada sábado, el número de manifestantes bate el récord de la concentración anterior. Si el 7 de agosto salieron a la calle más de 237.000 personas, se espera que el sábado 14 de agosto se reúnan en las calles francesas cerca de 250.000 personas.

—https://fr.sputniknews.com/societe/202108141045997560-certaines-plages-ne-sont-desormais-accessibles-quaux-personnes-munies-dun-pass-sanitaire/

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Represión

El gobierno australiano propone ir de puerta en puerta para realizar pruebas masivas de coronavirus

“Estamos preparados para hacer lo que hay que hacer”, dijo Daniel Andrews, Primer Ministro de Victoria, incluso ir “puerta por puerta” para realizar las pruebas obligatorias de coronavirus a los australianos.

Andrews hizo estos comentarios en una rueda de prensa mientras Australia continúa con su ridícula política de “covid cero”, que impone medidas draconianas de confinamiento con el pretexto de un puñado de “nuevos casos”.

“No estamos en un punto en el que tengamos que ir de puerta en puerta”, dijo Andrews. “No estamos en un punto en el que necesitemos que suburbios enteros salgan a examinarse. Si llegamos a ese punto, no dudaremos. Creo que hemos demostrado, de hecho sé que hemos demostrado que estamos preparados para hacer lo que hay que hacer, sea popular o no”, añadió.

Dado que en algunas partes del país los militares están imponiendo a la fuerza las medidas de confinamiento y cuarentena, cabe preguntarse cómo tratarán a quienes no quieran someterse a las pruebas.

Con sus argumentos ya no embaucan a nadie, y si dan el paso de imponer la obligatoriedad de las pruebas de coronavirus puerta a puerta, lo siguiente será la obligatoriedad de las vacunas puerta a puerta.

Andrews señaló que quienes se nieguen a ser vacunados serán discriminados y permanecerán indefinidamente sujetos a las normas de confinamiento de facto. “Es una conversación difícil de mantener con la gente ahora, en un tono casi amenazante, cuando la gente que quiere vacunarse no puede hacerlo porque no tenemos suficiente material. Pero llegará un momento en que creo que las restricciones se aplicarán a los que no se han vacunado, en lugar de que las restricciones se apliquen a todos nosotros”, dijo.

“Para entrar en un recinto, para asistir a un evento importante, para participar plenamente como cliente, como poseedor de una entrada, como consumidor, como espectador, como quieras verlo, estar vacunado significará que entras, y estar vacunado significará que no”, amenazó.

Australia ha impuesto uno de los confinamientos más brutales del mundo desarrollado, con la exigencia de llevar mascarilla al aire libre, lo que ha provocado innumerables detenciones y escenas impactantes como la de la semana pasada en Brisbane, donde un anciano sufrió un infarto tras ser acosado por la policía por no llevar mascarilla mientras hacía ejercicio al aire libre.

El gobierno también ha ordenado a los australianos que se mantengan alejados de sus nietos y que no entablen conversación entre ellos, aunque lleven mascarilla.

Las personas que publican informaciones críticas sobre el confinamiento en las redes pueden ser multadas con hasta 11.000 dólares en virtud de una nueva ley.

Mientras tanto, algunos australianos están siendo llevados a la fuerza a manicomios contra su voluntad si no están de acuerdo con las explicaciones oficiales sobre el coronavirus.

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Represión

Alemania también impondrá un Estado de Excepción para los no vacunados este otoño

Para luchar contra la «cuarta ola», el gobierno alemán quiere que las personas no vacunadas «no puedan entrar en ningún lugar». Según el diario alemán Bild, se tomarán “medidas severas” para el otoño y el invierno.

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Salud

La pandemia y sus vacunas comenzaron a fraguarse cuando se patentaron hace 20 años

¿Y si el nuevo coronavirus no tuviera en realidad nada de novedoso? ¿Y si la denominada pandemia no fuera otra cosa que una campaña de coerción y terror con el objetivo de hacer grandes negocios? ¿Y si las pruebas de todo esto se encuentran en el Registro Público de Archivos de Patentes de Estados Unidos?

¿Escalofriante? Más bien un hecho comprobable, según el doctor David Martin, director general y fundador de M-CAM Inc., una empresa internacional aseguradora y de análisis de activos intangibles que abarca la financiación de la innovación y la auditoría de la calidad de las patentes.

Sobre la supuesta novedad del coronavirus este especialista sostiene que fue una “ilusión fabricada”. De ello dan cuenta “73 patentes emitidas entre 2008 y 2019, que tienen los elementos supuestamente novedosos del SARS CoV-2, específicamente en lo que se refiere al sitio de clivaje polibásico, el dominio de unión al receptor de ACE2 y la proteína espiga”, detalló Martin en una reciente entrevista  mantenida con el abogado Reiner Fuellmich, que encabeza el Comité Alemán de Investigación del Coronavirus. “La única publicación –“A novel bat coronavirus reveals natural insertions at the S1/S2 cleavage site of the Spike protein and a possible recombinant origin of HCoV-19”– que se convirtió en el trabajo que se ha utilizado de forma rutinaria para identificar el nuevo virus, no reporta nada nuevo”, subrayó Martin, exprofesor adjunto de la Facultad de Medicina de la Universidad de Virginia, quien añadió que el problema es que incluso si aceptásemos que hay neumonías idiopáticas y que hay algún conjunto de síntomas inducidos por el patógeno, “no tenemos una sola evidencia publicada que nos diga que cualquier cosa en el subclado SARS-CoV-2 tenga alguna diferencia clínica respecto de cualquier cosa que se haya conocido y publicado antes de noviembre de 2019 en las 73 patentes presentadas a partir de 2008”.

“Todo eso está disponible en el Registro Público de Archivos de Patentes, que cualquier persona de la audiencia puede revisar y el Public Pair (Oficina de Marcas y Patentes de Estados Unidos) tiene no sólo las pruebas, sino también los documentos reales, que tengo también en mi poder”, aseguró.

Para llegar a tales hallazgos, Martin y su equipo revisaron las más de 4.000 patentes que se han emitido en torno al coronavirus SARS (Síndrome Respiratorio Severo Agudo). “Hemos hecho una revisión muy completa de la financiación de todas las manipulaciones del coronavirus, que dieron lugar al SARS como subclado de la familia del coronavirus beta”, puntualizó.

Según precisó Martin, al confeccionar el documento que reúne todos estos descubrimientos tomaron las secuencias genéticas reales reportadas como nuevas por el Comité Internacional de Taxonomía de los Virus (ICTV, por sus siglas en inglés) de la Organización Mundial de la Salud y las contrastaron con los registros de patentes que estaban disponibles en la primavera de 2020. “Lo que encontramos, como verán en este informe, son más de 120 pruebas que sugieren que la declaración de un nuevo coronavirus era en realidad una falacia completa. No había ningún coronavirus nuevo”, insistió.

De hecho, Martin encontró registros en los archivos de patentes de secuencias atribuidas a lo que se consideró ahora novedoso, que se remontaban a patentes que se solicitaron ya en 1999.

La primera vacuna la diseñó Pfizer en 2000

Tampoco el concepto de la novedosa vacuna desarrollada contra el coronavirus es nuevo, de acuerdo con la investigación del especialista en patentes.

En ese sentido, afirmó que la primera vacuna patentada para el coronavirus fue en realidad buscada por Pfizer, la cual consistía específicamente en esta proteína S o espiga. “Es exactamente lo mismo que, supuestamente, nos hemos apresurado a inventar ahora. La primera solicitud fue presentada el 28 de enero de 2000, hace 21 años”, remarcó.

“La idea de que misteriosamente nos tropezamos con la forma de intervenir en las vacunas no sólo es ridícula, sino que es increíble porque Timothy Miller, Sharon Clapford, Albert Paul Reed y Elaine Jones, el 28 de enero de 2000, presentaron lo que se emitió como la patente de Estados Unidos 6372224, que era la vacuna contra el virus de la proteína de la espiga: una vacuna para el coronavirus canino, que es en realidad una de las múltiples formas de coronavirus”, prosiguió Martin, para luego detallar que los primeros trabajos hasta 1999 se centraron en el ámbito de las vacunas para animales.

Coronavirus para una vacuna contra el sida

Más tarde, según relató el director de M-CAM, Anthony Fauci y el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas (NIAID, por sus siglas en inglés) encontraron que debido a su maleabilidad el coronavirus resultaba un candidato potencial para las vacunas contra el VIH.

“El SARS no es en realidad una progresión natural de una modificación genética del coronavirus. De hecho, muy específicamente en 1999, Anthony Fauci financió una investigación en la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill para crear un coronavirus infeccioso de replicación defectuosa, ajustado específicamente al epitelio pulmonar humano”, aseveró Martin, quien puntualizó que tal definición consta en una solicitud de patente presentada el 19 de abril de 2002 (bajo el número 7279327). “En otras palabras, construimos la enfermedad SARS y la patentamos el 19 de abril de 2002”, reiteró y aclaró que esto fue antes de que hubiera un supuesto brote en Asia.

Martin explicó que el receptor de la ACE, el dominio de unión ACE2, la proteína espiga S1 y otros elementos de lo que hemos llegado a conocer como este patógeno, no sólo fueron diseñados, sino que pueden ser modificados sintéticamente en el laboratorio, utilizando nada más que las tecnologías de secuenciación de genes, al tomar el código informático y convertirlo en un patógeno o un intermedio del patógeno. “Esa tecnología se financió exclusivamente, en los primeros tiempos, como un medio por el cual podríamos aprovechar realmente el coronavirus como vector para una vacuna contra el VIH”, remarcó.

Pero, a su vez, el especialista en patentes de innovación explicó que, en los primeros días del año 2000, a su organización se le pidió que vigilara las violaciones del Tratado de Armas Biológicas y Químicas. Por este motivo, a lo largo del otoño de 2001 comenzaron a monitorear un enorme número de patógenos bacterianos y virales que estaban siendo patentados a través de los Institutos Nacionales de Salud (NIH), el NIAID y el programa de enfermedades infecciosas de los servicios armados de los Estados Unidos (AMRIID) y una serie de otras agencias a nivel internacional que colaboraban con ellos.  “Nuestra preocupación era que el coronavirus estaba siendo visto no sólo como un potencial agente manipulable para su uso como vector de vacunas, sino que también estaba siendo claramente considerado como un candidato a arma biológica. De modo que nuestro primer informe público sobre esto tuvo lugar antes del brote de SARS, a finales de 2001”, reveló Martin.

La expresión ‘nueva normalidad’ la acuñan las farmacéuticas en 2004

Al parecer, ni siquiera el actualmente publicitado slogan de “Nueva normalidad” es nuevo. Según apuntó el titular de M-CAM, el laboratorio Merck ya en una conferencia de 2004 titulada “SARS y bioterrorismo. Bioterrorismo, enfermedades infecciosas emergentes, antimicrobianos, terapéuticos e inmunomoduladores” introdujo la noción de “La nueva normalidad”.

“La primera introducción de la campaña de la nueva normalidad, en la que se trataba de conseguir que la gente aceptase una vacuna universal contra el coronavirus y la gripe se adoptó en realidad el 6 de enero de 2004. Así que ha existido durante bastante tiempo”, señaló.

Asimismo, se refirió a otro de los protagonistas que -de alguna manera- “anticipó” lo que viviríamos en la actualidad: el zoólogo británico y presidente de EcoHealth Alliance, Peter Daszak, quien forma parte de los equipos de la OMS y de The Lancet que investigan los orígenes de la pandemia de coronavirus de Wuhan y que además se ha señalado que tiene vínculos profesionales y financieros de larga data con el Instituto de Virología de Wuhan.

“Mi cita favorita de esta pandemia es una declaración hecha en 2015 por Peter Daszak, reportada en The National Academies Press, el 12 de febrero de 2016: ‘Tenemos que aumentar la comprensión pública de la necesidad de contramedidas médicas, tales como una vacuna universal contra los coronavirus. Una vía clave son los medios de comunicación y la economía seguirá el revuelo mediático que se cree. Debemos usar ese bombo publicitario a favor nuestro para ir a los temas reales. Los inversores responderán si ven beneficios al final del proceso’”.

Martin prosiguió diciendo que Daszak “es la persona que estaba corroborando independientemente la no-teoría de la no-fuga china de laboratorio. No hubo ninguna fuga de laboratorio. Esto se trató de convertir intencionalmente la proteína espiga en un arma biológica para inyectar a la gente y hacerla adicta a una vacuna universal contra el coronavirus. Esto no tiene nada que ver con un patógeno que se haya liberado y cada uno de los estudios que se ha lanzado para tratar de verificar una fuga de laboratorio es algo para desviar la atención”.

Por lo tanto, consideró que la actual situación no es una crisis de salud pública, sino una campaña de marketing oportunista para abordar un objetivo declarado. “Ellos dijeron que necesitaban conseguir que el público aceptase una contramedida de vacuna contra el coronavirus y que los medios de comunicación le dieran publicidad a esto, ya que luego los inversores seguirían, allá donde vieran beneficios. No precisas nada más en lo que basarte para explicar los acontecimientos de los últimos 20 meses que la declaración real del verdadero responsable”, remarcó.

Vacunas que no vacunan

Martin también mencionó lo “ridículo” de la historia de que esta vacuna es de alguna manera profiláctica o preventiva. Sostuvo que esa clase de afirmación “se burla del 100% de la evidencia, porque la evidencia deja muy claro que no ha habido ningún esfuerzo por parte de ninguna empresa farmacéutica para combatir el virus”.

“Se trata de hacer que la gente se inyecte con la proteína espiga, conocida por su carácter dañino -añadió-. Así que la historia creada como fachada es que si se obtiene una expresión de una proteína espiga, uno va a tener algún tipo de alivio sintomático general. Pero el hecho es que nunca ha habido una intención de vacunar a una población si usamos la definición dentro del universo de la vacunación”.

En la misma línea, apuntó que cuando Anthony Fauci trataba desesperadamente de conseguir que se publicaran algunas de sus “vacunas de ARN sintético”, sus propias patentes fueron rechazadas por la oficina de patentes, que respondió que el argumento presentado era “persuasivo en la medida en que un péptido antigénico estimule una respuesta inmune que puede producir anticuerpos que se unen a un péptido o proteína específica, pero no es persuasivo en lo que respecta a una vacuna”.

“La respuesta inmunitaria producida por una vacuna debe ser algo más que una simple respuesta inmunitaria. Debe también ser protectora. Como se señaló en la anterior Acción de la Oficina, el estado del arte reconoce que el término vacuna es un compuesto que previene la infección. El solicitante no ha demostrado que la vacuna reivindicada al instante cumpla incluso el estándar más bajo establecido en la especificación, y mucho menos la definición estándar para ser operativa. Por lo tanto, las reivindicaciones cinco, siete y nueve no son operativas, ya que la vacuna contra el VIH (que es en lo que estaba Fauci trabajando), no es una utilidad patentable”, argumentó la oficina de patentes.

“Así que el propio Anthony Fauci fue informado por la oficina de patentes de que lo que proponía como vacuna no cumplía el estándar de patentes, el estándar legal o el estándar clínico”, subrayó Martin, para luego lamentarse: “Planteé estas cuestiones a partir de 2002, después del susto del ántrax, y la tragedia es que ahora estamos sentados en un mundo donde tenemos cientos de millones de personas que están siendo inyectados con una secuencia de computadora que es un patógeno estimulante, que se vende bajo lo que la oficina de patentes, la profesión médica, y la FDA y sus propias normas clínicas, no sugieren que sea una vacuna. Pero mediante el uso del término estamos ahora sometiendo a cientos de millones de personas a lo que se sabía que era, ya en 2005, un arma biológica”.

Una gran oportunidad lucrativa

La maquiavélica trama relatada por Martin a Fuellmich incluye además detalles sobre solicitudes de patentes realizadas por los CDC de Estados Unidos y diversos laboratorios que dejan al descubierto el modo en que se manejó información confidencial y se fueron moviendo las piezas con fines comerciales, anticipando lo que vendría.

Hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el documento “A World at Risk”, trazó un escenario en septiembre de 2019 sobre lo podría pasar “si hubiese una liberación accidental o intencional de un patógeno respiratorio”, meses antes de que hubiese un supuesto patógeno.

“Ya entonces escribían que deberíamos tener una experiencia global coordinada de una liberación de un patógeno respiratorio, que para septiembre de 2020 debía poner en marcha una capacidad global para la gestión de las relaciones públicas, el control de las multitudes y la aceptación de un mandato de vacuna universal”, concluyó.

Algunas de las patentes que menciona Martin a lo largo de la entrevista son: 6372224, 7220852, 7776521

Agustina Sucri https://kontrainfo.com/pandemia-un-montaje-que-comenzo-a-fraguarse-hace-20-anos-y-las-patentes-que-lo-prueban/

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Guerra psicológica

Shock, Brainwashing y Big Brother

Estamos asistiendo estos días a una agobiante e indecente campaña mediática en pro de la vacunación obligatoria con el subliminal mensaje -en el Estado español- de que se trataría de un debate, debate inexistente pues los llamados despectivamente «negacionistas» no tienen voz. O son insultados o ridiculizados. Dispone el discurso oficial dominante de los medios convencionales (prensa, radio, tv), los alternativos (Facebook, Twiter, Google, etc.), organismos internacionales (OMS, ONU, Agencias Médicas, Colegios), Gobiernos, etc., etc., y, aún así, no están seguros y se ponen nerviosos ante cualquier atisbo o manifestación de rechazo o crítica a sus mantras. Como, sobre todo, en Francia y sus manifestaciones -que ya no pueden ocultar- contra las restricciones cuasimilitares de su Gobierno que poco tienen que ver con lo sanitario y sí con el control social y lavado de cerebro (brainwashing) y el Gran Hermano (Big Brother). Porque vamos camino -delante de nuestras propias narices- de las distopías cada vez menos futuristas orwellianas.

En España se da un fenómeno perverso, anfibológico y logomáquico, y es que el Gobierno se puede permitir el lujo de blasonar de no imponer la vacunación obligatoria y fardar de «demócrata y liberal» cuando, en realidad, lo que subyace es este semantema: «no nos hace falta imponer por la fuerza o la coerción la vacunación obligatoria porque es tal la chapa y
pavor bestial que les insuflamos a diario en las mentes que las anulamos y paralizamos de terror hasta convertirlos en obedientes y obsecuentes corderitos que, si les decimos como a los carneros de Panurgo que se tiren por un barranco -«por su bien»-, se lanzan. Esto no es Francia». Se parece algo esta pandemia a la doctrina del shock de Naomi Klein en el
terreno de la psicología social y sus técnicas de despersonalización y adopción de nuevos patrones de comportamiento (mascarillas, confinamientos, toques de queda, etc.) mediante el bombardeo diario massmediático hasta sumir al individuo en un estado vegetal, catatónico. ¿Exageramos? Tal vez…

Y respecto del Gran Hermano, lo que más me pudre es que fue una obra –1984– escrita (en 1948) por un chivato -George Orwell- con claro y diáfano mensaje antisoviético ergo: anticomunista y, por supuesto, elevado a los altares en el «mundo libre». Pero resulta que la experiencia que vivimos de algo parecido, similar o semejante a lo descrito es bajo el capitalismo y sus secuelas y rémoras. Todo lo previsto en su libro -«Rebelión en la granja» es todavía más explícito en su intención reaccionaria- con la diferencia de que sus «efectos adversos» duran eternamente.

En fin, si yo fuera un buen chico que sigue y obedece lo que le digan y ordenen como borrego, diría en roman paladino: «sí, joder, ya vale, hostia, ya sabemos y hemos entendido que los «negacionistas» de los cojones son unos apestosos pirados iluminados terraplanistas, que son los malos, insolidarios e irresponsables, unos hijoputas, pero, mecagoendios, ¿es que ya no dan pelis de indios y vaqueros o tenemos que seguir aguantando esta brasa?»

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Noticias

240.000 manifestantes en la cuarta jornada de movilizaciones contra el pasaporte de vacunas en Francia

Ayer salieron a la calle 240.000 manifestantes en Francia, de los cuales 17.000 en París, según las cifras oficiales del gobierno. Se trata de un nuevo récord para los opositores a los pasaportes sanitarios y la vacunación obligatoria.

Tras una gran movilización el 31 de julio, volvieron a hacerlo el 7 de agosto, al día siguiente de que el Consejo Constitucional emitiera su veredicto sobre el proyecto de ley promovido por el gobierno para acelerar la campaña de vacunación en Francia.

Tras reunir a 114.000 manifestantes el 17 de julio, 161.000 el 24 de julio y 204.090 el 31 de juli, siempre según las cifras oficiales, las movilizaciones contra el pasaporte sanitario han alcanzado un nuevo hito al sacar a la calle a más del doble de manifestantes que cuatro semanas antes.

Como en los tres sábados anteriores, se observaron puntos de concentración en casi 200 ciudades, donde volvieron a sonar consignas como “¡Libertad!”, “¡Macron, no queremos tu pasaporte!” o “¡No toques a nuestros hijos!”. Desde los discursos públicos hasta las pancartas reivindicativas, sin olvidar el himno nacional cantado espontáneamente varias veces en algunas marchas, esta nueva jornada de movilizaciones se desarrolló en buenas condiciones en general, con la excepción de algunas tensiones efímeras en la capital y de algunas refriegas en otras ciudades como Lyon y Toulouse.

En París se celebraron cuatro manifestaciones. En una de ellas el diputado de Essonne Nicolas Dupont-Aignan animó a los franceses a “apoyar a los que resisten”. A menos de un año de las elecciones presidenciales, el fundador de Francia en Pie también llamó a la población a “echar al oligarca [Macron] que está matando el espíritu de Francia”.

En otra manifestación François Asselineau, presidente de la Unión Popular Republicana, declaró que el pasaporte sanitario “no es algo científico, es algo político. Los franceses han comprendido que lo que hay detrás es una evolución de la sociedad hacia un control social cada vez mayor”.

A lo largo de la semana Asselineau ha recordado que Pfizer tiene “una larga historia de corrupción y fraude” y que financió al Partido Socialista francés clandestinamente.

Es algo conocido. Fue destapado por el antiguo ministro de Hacienda, Jérôme Cahuzac, en 2016. Interrogado durante su juicio por fraude fiscal sobre los pagos de Pfizer a una cuenta abierta en Suiza en 1992, Cahuzac admitió que en 1993 se habían realizado “dos pagos de los laboratorios Pfizer” para la financiación de los socialistas.

El dinero estaba destinado a financiar las actividades del Primer Ministro, el socialista Michel Rocard. “El dinero no pudo salir de las cuentas oficiales del laboratorio”, añadió Cahuzac durante su juicio.

No es de extrañar que los reformistas y la izquierda domesticada sean los principales sostenes de las medidas aprobadas durante la actual pandemia.

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Guerra psicológica

Una empresa de publicidad contrata a actores para que se hagan pasar por médicos y promocionen las vacunas

La empresa de publicidad Komi contrata a actores para que se hagan pasar por médicos y promocionen las vacunas en TikTok, la red social de intercambio de vídeos.

Komi no quiere revelar quién es su cliente ni quién le paga por producir los vídeos falsos, pero el proyecto coincide con la nueva campaña orquestada por el gobierno británico para vacunar a los jóvenes de 16 y 17 años con la primera dosis de la vacuna de Pfizer.

La empresa, que tiene su sede en Manchester, financia con 100 libras esterlinas a los actores que graban vídeos caseros contra lo que califica como “teorías de conspiración” sobre las vacunas.

Komi les proporciona los guiones a los actores y les pide que hagan cinco videoclips cortos “filmándose a sí mismos en modo selfi” y haciéndose pasar por médicos. Los actores tienen que rodar cada vídeo en un lugar diferente y llevar ropa distinta en cada uno de ellos.

“El objetivo es hacerlo lo más creíble posible, como si fueras un médico de Tik Tok”, dice un anuncio publicado en Mandy, una bolsa de trabajo internacional para actores, intérpretes, directores y personal de producción.

La descripción del trabajo pide a los solicitantes que se hagan pasar por un “médico de cabecera que hable del covid-19 y de las teorías de la conspiración que lo rodean”.

“La filmación, la iluminación y el sonido no tienen por qué ser perfectos; puedes filmar con tu teléfono”, dice el anuncio.

Los vídeos editados se publican en el canal “It’s Gone Viral”, una marca de redes sociales propiedad de Komi que cuenta con 8,2 millones de seguidores en Facebook, 2,3 millones en TikTok y 410.000 en Instagram.

Es una muestra de la desinformación que ha acompañado a la pandemia desde el comienzo, mientras los inquisidores estilo Newtral y los monopolios tecnológicos sólo vigilan y censuran a quienes denuncian este tipo de fraudes, que incluso son delictivos porque la legislación británica castiga con pena de cárcel a quien se haga pasar por médico.

¿Creen que la policia británica abrirá una investigación para detener a los delincuentes, a los inductores y a los que han financiado este fraude?

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Salud

El gobierno alemán se replantea la vacunación obligatoria ante el fracaso de la voluntaria

En Alemania se está frenando el ritmo de vacunaciones, mientras aumenta la oposición popular conta las vacunas, en genral, y con su obligatoriedad, en particular. El 30 por ciento de la población se niega en rotundo a vacunarse. En mayo la cifra era de sólo un 23 por ciento, por lo que la oposición ha sumado siete puntos más. A este paso será difícil que el gobierno alcancec esa tontería a la que llaman “inmunidad de rebaño”.

A medida que la vacunación fracasa, aumenta la tentación de forzar la máquína al más puro estilo hitleriano, es decir, presionando a los indecisos y haciéndoles la vida imposible, cerrándoles el acceso al ocio o sometiéndoles a tests continuos.

Lo llaman “vacunación obligatoria encubierta”, aunque la presión discreta puede desatar nuevas y más violentas protestas en la calle, como las del pasado fin de semana en Berlín, que dejó un saldo de más de 600 detenidos y un fallecido.

La estupidez de la “ultraderecha” ya no cuela. En la manifestación de Berlín se vio a una joven que portaba una pancarta inequívoca: “¡No al apartheid de la vacunación! ¡Fascismo nunca más!”.

Cerca de un 53 por ciento de la población alemana ya ha recibido sus dos dosis de vacunas, pero el gobierno busca el 70 por ciento con la pauta completa para el 21 de septiembre.

Entre los no vacunados crece el número de personas recalcitrantes que dicen que “no se vacunarán en ningún caso” y empiezan a oirse voces favorables a la obligatoriedad entre los políticos de todos los pelajes, los periodistas y los “expertos” de pacotilla.

Como en otros países, los trabajadores sanitarios son el eslabón débil de la cadena y los primeros candidatos para abrir la brecha. Detrás irán los maestros y profesores. Los
sindicatos piden evitar la obligación y que, primero, se haga una oferta de vacunación a todos los trabajadores del sector sanitario.

Las recompensas y la “motivación positiva” también han fracasado. El vicecanciller y ministro de Hacienda, el socialdemócrata Olaf Scholz, participó en una iniciativa en la que a cada vacunado se le ofrecía un trozo de pan y una salchicha.

Es la política del palo y la zanahoria, un método de domesticación de toda la vida.

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Represión

Los partidarios y detractores de las vacunas se manifiestan conjuntamente contra su obligatoriedad

A los medios españoles les gusta decir que la ola de protestas en Europa contra la vacunación obligatoria está organizada por “antivacunas”. Es una de las muchas manipulaciones que vienen lanzando desde el minuto cero de esta pandemia, como las etiquetas de “negacionistas”, e incluso “ultraderecha”, que ni siquiera saben lo que significa.

Desde el principio de la pandemia y la imposición de la ley marcial en casi todo el mundo, las protestas han crecido, hasta el punto de hacerse masivas a medida que los gobiernos se mostraban más desafiantes hacia las libertades y derechos más básicos, esos que en Europa creían que nadie se atrevería nunca a burlar.

En el movimiento contra la vacunación obligatoria y el pasaporte sanitario también participan activamente los que se han vacunado, e incluso los que recomiendan vacunarse, a pesar de los pesares. Son muchos los que se ha dado cuenta, unos más tarde y otros más temprano, que los estados de emergencia, las restricciones sanitarias, las vacunas y el pasaporte sanitario son mecanismos de control, es decir, de reforzamiento del poder político.

Actualmente sólo el 17 por ciento de los franceses se niega a vacunarse contra el coronavirus, mientras que casi la mitad de las personas expresan su apoyo o simpatía por el movimiento contra el pasaporte sanitario.

La agencia France Press ha enviado a sus reporteros a las movilizaciones contra el pasaporte sanitario y se han encontrado a muchos publicistas de las vacunas, en general, e incluso de las vacunas contra el coronavirus, en particular (*).

El elemento común de unos y otros no es la vacuna sino la obligatoriedad, es decir, el retorno al fascismo o el reforzamiento de lo que jamás finalizó.

A diferencia de España, en Francia los sindicatos ha publicado comunicados recomendando la vacunación y oponiéndose a su carácter obligatorio. Lo mismo ha ocurrido con otras organizaciones sociales, que no están acostumbradas a presiones y chantajes tan descarados de sus gobiernos.

En Francia el pasaporte sanitario es obligatorio desde el 21 de julio en los locales culturales y de ocio y el lunes de la semana que viene se ampliará a los cafés, restaurantes, trenes de larga distancia, autocares y vuelos nacionales, así como a los pacientes y visitantes de los centros sanitarios y residencias de ancianos.

Desde que comenzaron hace tres semanas, las manifestaciones contra los pasaportes sanitarios son cada vez más numerosas. El sábado la policía francesa contabilizó más de 200.000 participantes y ha advertido de que pueden convertirse en un nuevo movimiento, parecido a los “chalecos amarillos” y cada vez más radicalizado.

“Soy camarero, nunca quise ser policía”, dijo Stéphane Grand, de 27 años, manifestante en Montpellier el sábado. “Me repugna que se nos pida que comprobemos quién está vacunado y quién no, eso hace imposible mi trabajo”, añade.

La vacunación obligatoria es uno de los diez puntos de alerta enumerados el 20 de julio por el Defensor de los Derechos Humanos, que denuncia “el control de una parte de la población por otra”.

(*) https://www.lepoint.fr/societe/des-vaccines-et-pro-vaccins-rejettent-farouchement-le-pass-sanitaire-05-08-2021-2437901_23.php