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Pablo Iglesias no vota en el Parlamento Europeo porque se queda dormido

Cuando el miércoles el Parlamento Europeo votaba sobre el TTIP (Tratado de Libre Comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea), a Pablo Iglesias no se le vió en su “puesto de trabajo”. Se le pasó el arroz y empezó el chismorreo y el pitorreo típicos de este país. Se rumoreó que quizá Iglesias pasaba del escaño y prefería aparecer en alguna televisión, o en alguna radio, o en alguna foto.

Los de Podemos tampoco ayudaron mucho que digamos. Trataron de salir del apuro al más viejo estilo: contando fábulas y culpando de la ausencia al carácter improvisado de la convocatoria. Lo que le había pasado a Iglesias es que no se había enterado de nada, por lo que no pudo llegar a tiempo: entró en el Parlamento después de producirse la votación.

Pero, ¿qué pasa con los demás eurodiputados? La convocatoria fue igual de improvisada para unos que para otros y todos se enteraron, menos uno.

Además Podemos ha convertido al TTIP en uno de esos demagógicos caballos de batalla que le dan vidilla. Se trataba de una votación trascendental para ellos y en plena batalla… ¿donde está el jefe?

El jefe no sólo no estaba sino que los indios perdieron la votación, o sea, la guerra, por sólo tres papeletas de diferencia.

La ausencia del jefe hizo que todos los demás grupos europeos se les echaran encima y se pueden Ustedes imaginar que en Bruselas Podemos ha quedado a la altura del betún. Hasta el PP de Madrid se burla de ellos: Pablo Iglesias se quedó dormido, dice en un tuit.

Pero, ¿acaso le han visto despierto alguna vez?

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Un guardia civil sicótico se lía a tiros con la policía

Esta noticia nunca saldrá en la televisión:
El lunes un guardia civil fue detenido de madrugada tras permanecer atrincherado en su casa de la localidad valenciana de Aldaia durante cerca de cinco horas y disparar a la policía que acudió a su vivienda, aunque ninguno resultó herido.

El guardia civil detenido, de 33 años de edad, está destinado en el puerto de Valencia y de baja médica.

El suceso se produjo sobre las doce de la noche tras recibir una llamada que alertaba de que había problemas domésticos en un domicilio.

Cuando llegó la policía al lugar el guardia civil comenzó a disparar sobre los policías, aunque lograron sacar ilesa de la vivienda a su novia, que se encontraba en ese momento en el domicilio.

Al no poder llegar a un acuerdo con él, se trasladaron al lugar miembros del Grupo Operativo Especial de Seguridad que, sobre las cinco de la madrugada, asaltaron la vivienda y encontraron al guardia civil inconsciente en el suelo.

El guardia civil sufrió un «brote psicótico» y fue trasladado al Hospital La Fe de Valencia, donde ha quedado ingresado.

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El nuevo ciclo, el viejo y toda la vida igual

Leemos y escuchamos tantas veces, especialmente a Otegi y luego a Errejón, que ha empezado un nuevo ciclo que nos hemos planteado: ¿en qué se diferencia del anterior? Como nunca nos lo explican, hemos llegado a la conclusión de que estamos entendiendo mal: lo que ha empezado es un nuevo circo, con nuevos números, nuevas atracciones, nuevos payasos y trapecistas. Si fuera el circo de toda la vida resultaría aburrido a más no poder. Para que el público que ya ha visto la actuación vuelva a pasar por caja siempre hay que cambiar algo. Los pequeños cambios previenen los grandes, los necesarios y los imprescindibles. Las nuevas atracciones son propias de quienes quieren que el circo siga siendo el mismo circo, el de siempre.

Para llevar la contraria, aquí empezaremos a hablar no de las nuevas atracciones sino del circo mismo, de toda esa banda a la que llaman “clase política”, que son más de lo mismo, la de toda la vida, un compendio de caciques provincianos, cotillas, garrulos, zafios, ramplones, mediocres y… no podemos seguir en esta línea porque, es tal el desprecio que nos transmiten, que agotaríamos los insultos del diccionario y acabaríamos en los juzgados.

Cuando vemos y oímos a personajes como Rajoy, Aznar, Pedro Sánchez, Cayo Lara, Rita Barberá y demás miembros de “la casta”, entendemos mejor a aquellos personajes fatuos y grotescos de la Restauración que en tiempos del franquismo se convirtieron en oscuros y sucios burócratas, absorbidos por el día a día y la rutina de estar sentados todos los días en una oficina llena de legajos.

Para encontrar un prototipo del político español basta abrir el callejero de Madrid y tomar un nombre al azar: Romero Robledo, por ejemplo, ministro de la Gobernación (Interior) durante la Restauración, presidente de las Cortes… en fin un señorito andaluz que jamás conoció otro oficio que ese, el de político. Como ministro del ramo, Romero Robledo no inventó el pucherazo sino que lo elevó a la categoría de arte electoral. Como en aquella época no había urnas se utilizaban pucheros y al acabar la jornada electoral se volcaba el contenido de las papeletas que, por casualidad, siempre caían del mismo lado: el que desde Madrid ordenaba aquel ministro.

De ahí procede la palabra, auténtica sabiduría popular que conserva la memoria histórica mejor que los archivos, de donde han desaparecido los documentos y cartas relativos a las manipulaciones de Romero Robledo, quien ha pasado a la historia, por cierto, con el nombre sarcástico de “El Gran Elector”. Lo mandó quemar todo, pero eran tantos los papeles que no pudo borrar el rastro de sus manejos por completo.

En aquella época los apaños electorales eran curiosos. Algunos diputados salieron elegidos por una circunscripción en la que no se habían presentado. ¿Qué más da? ¿No quería Usted ser diputado? ¿Qué importancia tiene que lo sea por Segovia y no por Córdoba? En un país dominado por la superficialidad todo da lo mismo. ¿No quería Usted ser diputado? ¿Qué importancia tiene que lo sea por el partido conservador o por el liberal? Entonces si no te gustaba un partido te pasabas al otro, como hizo el propio Romero Robledo varias veces. O creabas el tuyo propio. Más allá del nombre era difícil encontrar la diferencia entre unos y otros.

Es lo mismo que comentó Adolfo Suárez, cuando le cesaron de uno de los cargos que ocupó bajo el franquismo. Quería ser ministro de algo. ¿De qué? Da lo mismo. Lo importante era ser ministro.

La superficialidad política tiene cosas singulares. Lo mismo que hoy, también la Restauración procedía de un golpe de Estado. Montado en su caballo, con el sable en la mano, en 1874 el general Pavía introdujo a las tropas en Las Cortes para acabar con la Primera República. Pero eso nunca importó nada a los diputados que vinieron después. Todo era normal. A nadie se le ocurrió impugnar la legitimidad de aquel régimen político en el que medraron personajes como Romero Robledo.

Cuentan los cronistas que cierto día Romero Robledo empezó a discutir con un conocido catedrático (y parlamentario a la vez) en los pasillos del Congreso y le dijo: “En efecto, Usted es una persona extraordinaria, pero yo soy aún más extraordinario que Usted; para discurrir Usted necesita el apoyo de los libros y las bibliotecas, y yo no los necesito; si Usted hubiera sido andaluz, se hubiera Usted aburrido mucho en el mundo, y yo, en cambio, lo habría pasado muy bien”.

Era característico de la clase dominante de aquella época. Romero Robledo presumía de tener una casa muy grande en Madrid, tanto como de que en ella no había libro alguno. No necesitaba ningún tipo de información para hablar durante horas en el Congreso. A pesar de ello, como los demás fantoches, acumulaba títulos, como el de presidente de la Academia de Jurisprudencia y Legislación, Presidente del Círculo de Bellas Artes o académico de la de Ciencias Morales y Políticas. En fin, Romero Robledo impartía lecciones de moralidad y acumulaba títulos al mismo ritmo que vaciaba su cabeza.

Como buen ministro del Interior, para apañar las elecciones y otras tareas propias del cargo, tenía una tropa legal y otra paralela. Entonces la llamaban “la partida de la porra”. La integraban los peores sujetos reclutados de los bajos fondos de Madrid, la “manolería”. Las altas esferas (marqueses, políticos, financieros) se mezclaban así con las más bajas (cesantes, quinquis, rufianes). El jefe era el ministro, pero el dinero lo ponía el Duque de Sesto. Muchas páginas se han escrito sobre la unidad dialéctica del palo y la zanahoria, y bastantes coinciden en Romero Robledo. Donde no llegaba el pucherazo, el enchufe y la recomendación, llegaba la intimidación.

Antes de la Restauración, durante el reinado de Amadeo de Saboya, a pesar de su juventud, Romero Robledo ya fue subsecretario de Gobernación en el Ministerio de Sagasta. Estuvo, pues, entre quienes prohibieron la Primera Internacional por decreto. Eran sujetos de esa calaña, profundamente inmorales, los que calificaban de “inmoral” al movimiento obrero, que entonces era tanto como decir “terrorista”. También era todo normal, lógico, de cajón, propio de quienes han hecho de “la política“ su profesión y han logrado que los demás, la inmensa mayoría, aborrezca esa “política“. Lo peor de todo es que no conocen otra. Todo les parece más de lo mismo. Incluidos nosotros.

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Villar Mir compra minas en Sudáfrica con dinero destinado a la cooperación internacional

El sitio Cuarto Poder informa de que el antiguo ministro de Hacienda Villar Mir ha comprado minas de cuarzo en Sudáfrica con dinero público destinado a la cooperación internacional. Los cambios de criterio promovidos por Rajoy sobre el uso de los fondos públicos que hasta 2012 se empleaban en microcréditos y ayudas a pequeñas empresas, cooperativas y organizaciones no gubernamentales en los países del Tercer Mundo han beneficiado al monopolio que preside el marqués de Villar Mir, uno de los mayores donantes de dinero negro al PP.

Son vasos comunicantes: Villar Mir financia al PP y el PP financia a Villar Mir. En 2012 los créditos de la cooperación internacional para el desarrollo han ido a parar a los bolsillos de la empresa Ferro Atlántica, propiedad del antiguo ministro, para la compra de las minas de Sam Quartz en Sudáfrica por 25 millones de euros. Este desvío de fondos se hizo mediante un acuerdo entre los ministros de Asuntos Exteriores, García-Margallo, y de Economía, Luis de Guindos.

El vaciado del Fondo de Promoción del Desarrollo (Fomprode) está permitiendo a Ferro Atlántica extraer 1,3 millones de toneladas de cuarzo de las minas sudafricanas y garantizará durante años la producción con unas reservas estimadas en más de 60 millones de toneladas.

Villar Mir ha creado un imperio económico con dinero público, primero con el franquismo y luego con su continuación. En 1987 compró a Altos Hornos de Vizcaya la constructora Obrascón, la actual OHL, por el precio de una peseta. Hoy es una de las joyas del ladrillazo español. Por chanchullos de este calado el rey le concedió el título de marqués de Villar Mir en 2011. Poco después, en 2014 la Fiscalía Anticorrupción le imputó el amaño de la adjudicación de una obra pública en un hospital de Baleares. Lo dicho: estos neoliberales siempre chupan de las ubres del Estado.

Con todo del morro del mundo, el miércoles Villar Mir arremetió durante una rueda de prensa en Madrid (previa a una junta de accionistas de OHL) contra el comunismo y contra Podemos, que para él son lo mismo. El antiguo ministro de Hacienda afirmó que “lo que pide Podemos con expresiones marxistas leninistas y de apoyo bolivariano no cabe en España […] España tiene un nivel de vida lo suficientemente grande para impedir que gane el comunismo”.

A nosotros nos parece bien lo que dice este sujeto esperpéntico. Como gane el comunismo se le acaban chollos como el de meterse el dinero público en el bolsillo. Más bien el comunismo tendrá que sacarle el que ya tiene metido bien dentro.

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La CIA pronostica inestabilidad para el futuro político de España

Tras las elecciones municipales y autonómicas, Strafor la consultora especializada en espionaje conocida como la CIA en la sombra, ha difundido un informe donde aborda el futuro político de España con el título “Por qué 2015 creará una España más fragmentada”. Con el mensaje «España celebró elecciones el 24-M y el principal vencedor fue la fragmentación política», la agencia instó a sus clientes, más de 4.000 grandes monopolistas, la lectura de un informe donde pronostica un panorama especialmente complejo.

Los espías afirman que el próximo gobierno «tendrá que llegar probablemente mediante coalición, lo que obligará a los políticos españoles a lograr acuerdos en un país que está acostumbrado a tener ejecutivos centrados en un partido fuerte». Strafor sostiene que «dependiendo del grado de fragmentación del Parlamento español después de las elecciones, las conversaciones de coalición podrían alargarse o incluso dar lugar a la convocatoria de nuevas elecciones».

Esta CIA privada no ve nada descabellado, sino más bien lo contrario una llamada a las urnas en 2016 como consecuencia de la falta de acuerdo entre las principales fuerzas implicadas. La Constitución española establece que «si transcurrido el plazo de dos meses, a partir de la primera votación de investidura, ningún candidato hubiere obtenido la confianza del Congreso, el rey disolverá ambas Cámaras y convocará nuevas elecciones con el refrendo del Presidente del Congreso».

Los de Strafor se han quedado calvos con sus apuestas de perogrullo. Cualquiera les podía haber anunciado lo mismo por un precio mucho más barato. Todos apuestan ya por un denominador común para el futuro político: inestabilidad, crisis y bancarrota.

La diferencia es lo que dijo Fernández Díaz, ministro de la porra, inmediatamente después de conocer los resultados de las elecciones en Barcelona, imputando a Colau y los suyos la crisis que se avecina. El ministro talibán vuelve a darle la vuelta a la tortilla, que es su deporte favorito: Colau (Barcelona), Carmena (Madrid), Santisteve (Zaragoza) y demás no son la causa sino la consecuencia de la crisis.

En descargo de Podemos, Ganemos y demás tinglados equivalentes hay que decir que ellos no tienen la culpa de (casi) nada. Lo que se les puede imputar es que no saben el agujero en el que se han metido. No tienen ni la más remota idea. A veces nos dan hasta pena…

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Los buitres se pelean por la carroña

El 11 de junio el director de El País Antonio Caño irá al Juzgado a responder de una querella presentada por su colega Jaume Roures, dueño de Mediapro y de la cadena de televisión La Sexta.

El motivo de la querella es el siguiente: el 14 de diciembre del año pasado el diario perteneciente a la mafia Prisa acusó (*) al dueño de Mediapro de tener cuentas por valor de 75 millones de euros en paraísos fiscales. El artículo se titulaba “Roures posee 250 millones en 150 cuentas, un tercio en paraísos fiscales”. En ella se insinuaba que el presidente de La Sexta no pagaba impuestos por unos ingresos que el reportaje calificaba de millonarios.

En la época inmediatamente posterior a la transición, El País fue el diario de referencia. Sostenido por el maná del Banco de Santander, logró embaucar a una buena parte de los “progres” hispanos, desencantados por la reconversión de sus sueños (anti-fascistas) en pesadillas (seudo-democráticas). Fue el mejor apoyo del PSOE en su dilatado periodo de gobierno que empezó en 1982 y acabó en 1996.

Una de las estrellas de aquella “progresía” fue Hermann Tersch, corresponsal del diario en Praga y encargado de “informar” sobre los acontecimientos, verdaderos o inventados, que ocurrían más allá del Telón de Acero.

Pero quien paga manda y ahora paga el PP. En los últimos tiempos El País se ha quitado la máscara definitivamente tratando de convertirse en un bastión del gobierno de Rajoy. De ahí derivó el ataque a Roures, que es otro emblema del tipo de mafiosos que fabricaron la transición en España.

Si en 1982 el PSOE impulsó El País, en 1995 el PSOE impulsó La Sexta. A Zapatero le pusieron al frente del PSOE un grupo de capitalistas catalanes del que formaban parte, entre otros, Jaume Roures, José María “Tacho” Benet, José Miguel Contreras y Miguel Barroso, marido de Carme Chacón.

Roures y Benet proceden de la sección deportiva de TV3, la televisión pública catalana, mientras que José Miguel Contreras, consejero delegado de La Sexta, y Miguel Barroso, el marido de la Ministra de Defensa, Carme Chacón, eran peones de confianza de Zapatero. A la vez Barroso fue secretario de Estado de Comunicación durante el gobierno de Zapatero.


En los noventa, durante la “guerra del fútbol” el PSOE había aprendido que era posible crear un poderoso grupo capitalista sin apenas capital, especulando con los derechos de emisión del fútbol. A su vez, en torno al fútbol era posible crear un poderoso grupo a la vez mediático y político. Ese es el papel desempeñado por Roures y sus socios catalanes del PSOE. Hoy Roures es director general del Grupo Imagina que controla los derechos del fútbol español, el baloncesto, la Fórmula 1, La Sexta, Público y Gol TV, que es el primer canal de la TDT de pago.

Esos accionistas de Mediapro-La Sexta son los gestores de la cadena que desde hace años rivaliza con la mafia Prisa-El País, que hoy ha perdido sus viejas galas “progres” y se encuentra en plena bancarrota. De ahí esos ataques y contrataques mutuos.

En su juventud Roures militó en la LCR, integrante de la IV Internacional trotskista. Tras dejar el periodismo deportivo en 1995 fundó Mediapro. Alcanzó relevancia entre el “progrerío” al crear el diario Público y obtener la concesión de la última licencia de televisión analógica en abierto que Zapatero adjudicó. De esa confluencia de intereses nació La Sexta.

Hoy Roures y La Sexta engañan casi tanto como El País durante la transición. Algunos creen incluso que también son “de izquierdas”. Pero atiendan a un detalle que no les contarán en El Intermedio: tras el cierre de la edición impresa, en enero de 2012 el diario Público despidió a la práctica totalidad de sus trabajadores. Cuatro meses después un grupo de antiguos trabajadores y lectores acudieron a la subasta para adquirir el rotativo y se tropezaron con que se adjudicó a… Roures. ¿Verdad que no parece muy “de izquierdas”?

El capital sólo tiene una única ideología, que es siempre la misma. Hoy Mediapro-La Sexta es un puente para el desembarco en España de la cadena de televisión takfirista Al Jasira. El próximo 1 de agosto la empresa española y la qatarí pondrán en marcha Bein Sports, un canal deportivo que emitirá eventos deportivos a… quienes puedan pagar por ellos. ¿De izquierdas?

El 14 abril el trotskista Roures fue presentado en sociedad por el fascista Javier Tebas, presidente de la Liga de Fútbol Profesional. En un discurso a su estilo, fatuo y vacío, Tebas destacó la importancia del negocio del fútbol, que no es “español” porque alcanza una dimensión internacional. En una década ha duplicado el precio de venta de los derechos audiovisuales de los clubes, desde los 400 hasta los 800 millones de euros.

Por lo demás, ahora mismo La Sexta está en la órbita de Atresmedia, es decir, del fallecido marqués José Manuel Lara, propietario de Planeta y conocido fascista. ¿Me quieren explicar en dónde ven el progresismo de esta cadena?

(*) Roures posee 250 millones en 150 cuentas, un tercio en paraísos fiscales, http://politica.elpais.com/politica/2014/12/13/actualidad/1418494419_085083.html
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A vuelapluma

Nicolás Bianchi

Lleva razón -otra cosa es tenerla- Pablo Iglesias cuando ironiza sobre Esperanza Aguirre rogándola que siga perorando con su «frente anti-Podemos» porque, de ese modo, le hace la campaña gratis y sin esfuerzo. Es tal la estolidez y burricie de esta aristocracia de baja estofa, ignorante y jactanciosa, que pintan a estos universitarios de «Podemos» como si fueran peligrosos bolcheviques a punto de tomar el Palacio de Invierno. Yo creo que una de dos: o no se lo creen ni ellos o, efectivamente, son burros de cojones. Incluido el mantra que los tilda de «bolivarianos», «chavistas», etc. Por cierto, que ni eso, que ya sería algo pero ni eso, ya digo.

Pero hay una cosa que me resulta especialmente repugnante y muy molesto de esta «neocasta» que es Podemos (al fin y a la postre, E. Aguirre es lo que es y no engaña a nadie, salvo cuando la llaman «fascista» y es que en este país, los fascistas no aguantan que les llamen lo que son: fascistas. Que a mí me llamen «comunista» me llena de orgullo porque lo tengo a gala y no lo oculto, aunque tampoco lo voy pregonando por ahí como un bocazas  a los cuatro vientos, pero a estos fatxas ya se ve que les jode), a saber: se trata de esa (falsa) risilla que pasa por ser cómplice e inteligente de estos hombres-blufs cuando, desde la caverna, les dicen que van a implantar en España, si ganan, una especie -la palabra se usó- de soviets. Ríen el chiste como diciendo ya ven ustedes la ceguera del facherío que nos confunde con lo que no somos ni de lejos; es más: ¡¡y ni ganas!! Algo que algunos ya presentíamos y presumíamos desde los inicios de este club de fans que nació en un plató o set de televisión.

Y la cosa es que a mí, personalmente, nada me gustaría más que, en efecto, fueran bolcheviques e implantaran soviets de soldados, obreros y campesinos, pero como ya no hay obreros ni campesinos y los soldados son mercenarios profesionales reclutados de por ahí… pero se ve que lo tomarían, estos chicos del maíz, como un insulto. ¿Sabes? Me han llamado «bolchevique», ¿no es gracioso? Qué diver…

Que les vaya bonito mientras les dure el invento y les bailen el agua y les rían las gracias.

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Orgías con prostitutas, menores y alcohol para políticos y policías en Mallorca

Ya ni siquiera tienen la excusa de la manzana podrida, sino que todo el cesto estaba igual, desde alcaldes del ayuntamiento de Palma, funcionarios, empresarios de locales nocturnos y policía local, empenzando por los que patrullan la calle y acabando por los jefecillos.

Las declaraciones de los testigos protegidos, algunos de los cuales son prostitutas, hablan de que en Playa de Palma de Mallorca reinaba la mafia: «Les avisaban que por la noche que iba a haber una inspección, para que las mujeres que no tenían papeles desaparecieran […] Nunca ha habido una inspección de Policía Local sin preavisar».

Los testimonios continúan: «A los policías locales ni les cobrábamos las copas ni los servicios de prostitución». Algunas de las prostituidas eran menores de edad. Incluso cada político o policía local tenía su propia chica gratis todo para que al dueño del club no les inspeccionasen como es debido o le quitasen las licencias de funcionamiento.

Un funcionario de urbanismo del ayuntamiento de Palma ha sido detenido. También les obligaban a contratar la seguridad que les ofrecían o instalaciones de seguridad. Algunas de las prostitutas han declarado que «el precio de los servicios eran de unos 300 euros por hora […] Al principio eran a diario durante dos horas».

En los locales de alterne los políticos siempre entraban por un puerta que iba directamente a las habitaciones de las chicas para evitar que nadie supiese nada. Derrochaban champán o iban a fiestas privadas en coches de lujo. Pero tenían un serio problema: a los políticos y policías no se les ponía dura, por lo que tenían que recurrir a la viagra y otros estimulantes.

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Crónica de una confabulación policial

¿Se acuerdan de las mafias chinas en España?, ¿de la Operación Emperador que salió por la tele y ya no ha vuelto salir nunca más? Ha dejado de ser noticia cuando se ha puesto más caliente, porque en las mafias chinas no todos son chinos. Por medio siempre aparece algún policía. En aquel caso apareció el comisario Carlos Santamaría Vilches, aunque nadie habló de ello. Todo normal.

Entonces el comisario era responsable del aeropuerto de Barajas y ahora es miembro de la Dirección Adjunta Operativa de la Policía.

El asunto pasó a manos de la Audiencia Nacional, o mejor dicho a las garras de Ismael Moreno, un juez que fue cocinero antes que fraile, es decir, que fue policía antes que juez. Pero como es amiguete del comisario, pasó de unas manos a otras, hasta que en noviembre del año pasado la Audiencia Nacional dictó un auto sorprendente en el que exoneraba al comisario de toda sospecha en unos términos que dejan en evidencia los entresijos policiales y judiciales al más alto nivel.

La resolución tenía diez páginas y no es la típica y aburrida literatura judicial. Reconocía las “lagunas y los fallos” de una investigación “hiperbólica, carente de sentido y con vocación prospectiva”. Hablaba de un “relato de relaciones personales intrascendentes a efectos de responsabilidad penal”, además de incidir en la “inocuidad de los datos” aportados. Otra chapuza de la policía, vamos.

Según la Audiencia Nacional, aquella investigación la llevaron a cabo distintos organismos del Estado “confabulados para desactivar a un Comisario de Policía molesto a sus intereses”. La Unidad de Asuntos Internos encargada del caso presentó como investigación propia lo que solo es un “cocinado” a modo de análisis teórico de las llamadas del comisario Salamanca, que en su día la UDYCO ya había investigado profusamente. Era la investigación de la investigación. La investigación al cuadrado.

La decisión judicial no tiene desperdicio: la policía había pretendido “utilizar el poder que le otorga su puesto para conseguir unos fines personales de oscuros intereses”.

Por lo tanto, si no se ha investigado nada, no puede haber pruebas y la Audiencia Nacional debe dirigir sus pasos sólo contra los chinos. Pero como las altas instancias están a la greña, divididos en camarillas, el fiscal se empeña contra el comisario y lleva el asunto al Tribunal Supremo, que acaba de liberar al comisario de toda clase de cargos por segunda vez.

La policía no sólo persigue injustamente a los que enaltecen el terrorismo, sino que incluso los propios policías son víctimas de sí mismos. Como nosotros somos inconformistas, no podemos estar de acuerdo con que en un Estado de Desecho ocurran este tipo de cosas, y menos en el Ministerio del Interior, la Fiscalía y la Audiencia Nacional. Alguien tiene que pagar el pato. Si es cierto lo que dicen los magistrados, que ha habido una “confabulación” cocinada en contra alguien “molesto a sus intereses”, los fabulantes deberán responder de sus actos.

Imagínense el panorama: si la policía se confabula contra la policía, lo que no se confabularán contra Ustedes y contra nosotros que somos mucho más “molestos a sus intereses”. La palabras “intereses” aparece demasiado en esa decisión de la Audiencia Nacional como para echar tierra encima de lo que ha ocurrido. Si, además, esos intereses los califican como de tipo “personal” o como “oscuros” es para echarse a temblar. ¿No deberían los policías aclarar esos intereses que ahora mismo son tan oscuros?, ¿no deberían los policías volver a investigar los policías?

Las cosas no pueden quedar así. Aquí no puede haber paz y después gloria. Recapitulemos el asunto: la policía ha investigado a la policía y ahora lo que exigimos nosotros es que la policía investigue a la policía que investigó a la policía.

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La guardia civil tortura a la guardia civil

Aunque en su momento la prensa la llamó “mafia china de blanqueo de capitales” para despistar, algunos miembros de la misma no sólo eran españoles sino guardias civiles destinados en el Servicio de Aduanas del Aeropuerto de Manises (Valencia).

Tres de ellos fueron detenidos por sus propios colegas y dos acaban de asegurar ante la Audiencia Provincial de Valencia que les juzga que recibieron «presiones y amenazas» para confesar los delitos que se les imputa.

Hasta ahora nosotros creíamos que la Guardia Civil no torturaba y que los que denunciaban ese tipo de prácticas eran sólo los terroristas…

Los tres guardias civiles acusados se enfrentan a una petición de 16 años y medio de prisión. El juicio empezó el lunes y los abogados defensores de los guardias civiles solicitaron la nulidad tanto de las intervenciones telefónicas como la cadena de custodia de las pruebas, entre otros asuntos.

Dos de ellos afirmaron que sufrieron «presiones» y «amenazas» para confesar los hechos cuando fueron detenidos. Uno de ellos no se ha ratificado en la declaración que prestó ante sus colegas y aseguró ante los jueces: «Yo estaba bajo presión. Me presionaron y me dijeron que mis compañeros estaban declarando contra mí».

Otro guardia civil ha declarado que cuando le detuvieron le indicaron que o confesaba o acabaría en prisión.

A uno de los guardias civiles le detuvieron en los aseos del aeropuerto cuando le entregaba a un “correo” una mochila con 520.000 euros y el salvoconducto para pasar los controles sin problemas. En su declaración afirmó que ignoraba que estuvieran sacando dinero de España para blanquearlo y ha negado que confeccionara ningún documento para respaldar estas operaciones.

En la instrucción, declaró ante el juez que conocía al jefe de la banda, quien le ayudaba y le prestaba dinero porque atravesaba «momentos difíciles». También ha afirmado que nunca pensó que estuviese cometiendo algún delito, puesto que lo que hacía era «algún favor» a éste. «Solo pensaba que era un favor, para ayudar a las personas», dijo al tribunal.

El otro acusado, agente de Aduanas, que también ha alegado «presiones», ha indicado que conocía al cabecilla de la banda desde hacía muchos años y ha aclarado que dejó de ser Guardia Civil en junio de 2013, antes de cometerse algunos hechos de los que se le acusa.

El tercer guardia civil declaró que en dos ocasiones el cabecilla le pidió favores para que no contase el dinero que iba a sacar del país porque «los billetes eran muy pequeños y había muchos». Pero ha negado haber cobrado dinero por ayudar a blanquear dinero.

Desde julio de 2013 hasta septiembre del mismo año los guardias civiles ayudaban a sacar elevadas sumas de dinero en metálico de España a través del Aeropuerto de Manises, «de manera oculta y sin realizar los trámites legales para la declaración de los importes en los Servicios de Aduanas».

El cabecilla daba instrucciones a los “correos” que se encargaban de viajar al extranjero, recoger y facilitar el dinero para su envío fuera de España, así como gestionar los billetes de vuelo con ayuda de uno de los guardias civiles.

En su condición de sargento de la Guardia Civil destinado en la sección fiscal y desarrollando su trabajo en funciones de Resguardo Aduanero, aprovechando su facilidad de acceso y movilidad en las instalaciones aeroportuarias, se dedicaba a pasar el dinero al interior del aeropuerto eludiendo los controles de embarque, así como a confeccionar y sellar documentos de declaración de movimiento de medio pago, que posteriormente se entregaban a los “correos”.

Los otros dos guardias civiles acusados introdujeron el dinero en el aeropuerto sin pasar los controles de embarque. En compensación por todo ello, recibían una mordida en efectivo.