
La diputada se duerme en el Congreso



Todos jugando su papel; hasta Amaiur se «indigna». Lo primero que se me ocurre es decir, pero, mecagoendios, ¿qué cojones esperaban de esta gentuza? ¿A qué viene llamarse a andanas y fingir bronca? Y eso que hasta gente del PP (Cifuentes, Monago, el PP vasco, etc.) ha dicho que esa entrevista nunca tuvo que tener lugar, y menos en sede ministerial, como diciendo al ministro opusdeísta «ya hay que ser burro e inútil, a quién se le ocurre».
Siempre engañando al pueblo, siempre mintiendo como bellacos. Sólo me quedo con quienes responden al título de esta breve píldora: el portacoz del Gobierno, Rafael Hernando, guadalajareño -o caracense o alcarreño- que fuera de las juventudes de Fuerza Nueva, o sea, un «duro» (EL PAIS dixit), cuando dice (en La Sexta) que él no hubiera tenido ningún inconveniente en reunirse con Rodrigo Rato -como hizo el ministro que vio la luz en Lourdes o en Fátima, no me acuerdo, joder, qué ganado, lavirgen, qué castigo, señor, señor, etc.- «al que conoce de años», esté imputado o no (fue partidario de que los diputados imputados no perdieran su escaño), pero, eso sí, con Bárcenas, igualmente imputado, «un mentiroso compulsivo» (sic) no se entrevistaría jamás (o sea, el único que dice la verdad, Bárcenas, y la que se guarda para mejor ocasión, suponemos).
Y luego está otro ídolo de este blog, amén de Espe (Aguirre, ofcors): el maestro Javier Arenas, quien lleva chupando del bote y de la piragua desde que se metió en las Nuevas Generaciones del PP (entonces AP) de Sevilla, o sea, no hincándola en su vida, aparte de lo trincado a tenor de los «papeles de Bárcenas», que va y dice que no entiende a qué «viene tanto escándalo». Qué gracia y salero tiene, claro como es andaluz se le supone gracioso a este clásico «señorito» andaluz.
Y tiene razón. Nos gusta la gente sincera, esto es, los cínicos y los que responden, ya lo hemos dicho, a este título, que vienen a decir, en roman paladino: Rato es de los nuestros, le recibimos en los salones del Ministerio como a un amigo, colega y camarada (franquista), hablamos de nuestras cosas, le tranquilizamos si se pone nervioso, le recordamos que la cárcel no se ha hecho para gente de nuestra estirpe, que ya buscaremos otro pringado que nos redima, que tranquilo, que no se preocupe, que siga de vacaciones en su yate con su horroroso meyba de Armani, y que no vemos motivo de escándalo -aquí Arenas- porque, y manda güevos que tengamos que recordarlo, ¡¡para eso ganamos la guerra, joder!!!

El Centro Nacional de Inteligencia (CNI) ha desplegado un plan para hacer frente a las pretensiones independentistas de algunos partidos catalanes. Se fundamenta en dos puntos: por un lado, obtener la máxima información de personas y proyectos utilizando todos los medios operativos a su alcance y, por otro, crear los medios y apoyar a las personas capaces de hacer revertir la situación en la opinión pública utilizando a gente no vinculada directamente en la actualidad con el servicio de inteligencia. El día a día del funcionamiento del CNI es responsabilidad de la secretaria general, Beatriz Méndez de Vigo, que trata con los directores de Inteligencia y Operaciones. Pero los grandes temas, como la intención del presidente de la Generalitat, Artur Mas, de conseguir la independencia para Cataluña, son controlados directamente por el secretario de Estado director, Félix Sanz. Si las acciones llevadas a cabo para obtener información son ejecutadas por Méndez de Vigo, el plan para crear un caldo de cultivo contrario a los planes de Mas ha sido llevado personalmente por Sanz.
Según las fuentes consultadas por Tiempo, Sanz está promoviendo que en diferentes sectores de la sociedad se aúnen las voces y las iniciativas para que se escuchen los argumentos convincentes en contra de la independencia. Numerosas personas conocedoras del asunto catalán, la mayor parte residentes en la comunidad autónoma, han sido contactadas para conocer sus opiniones sobre el problema, pedirles consejo y animarlas a colaborar en las soluciones que se van a ir poniendo en marcha poco a poco. No obstante, una fuente oficial del CNI ha explicado a Tiempo que desde el centro de inteligencia no se puede “ni confirmar ni desmentir si se está haciendo algo relacionado con la independencia de Cataluña”.
Entre las primeras personas contactadas para recibir sus consejos figuran antiguos altos mandos del espionaje que en su día participaron en la Transición democrática. Más concretamente, en el trabajo de contactar con los dirigentes sociales de Cataluña en los años 70. Entre ellos estaría Andrés Cassinello, cuyo papel fue determinante para convencer a Josep Tarradellas, presidente de la Generalitat en el exilio, para que regresara a España. Junto con Cassinello, un hombre siempre dispuesto a ayudar al servicio de inteligencia, estarían algunos otros agentes que colaboraron con él en esa ardua tarea y que trataron en su momento con políticos como Jordi Pujol. También señalan al que fuera director del Cesid –antecesor del CNI–, el teniente general Javier Calderón.
Junto a antiguos agentes, el centro se ha puesto en contacto con otras personalidades de diversos ámbitos, que consideran una barbaridad la independencia de Cataluña, pero que gozan de un gran prestigio en la comunidad. Según las fuentes de Tiempo, la opinión más extendida hasta el momento es que, con amenazas, el Gobierno de Mariano Rajoy no podrá conseguir sus objetivos. Una de ellas cuenta como ejemplo el viejo de chiste de cómo conseguir que 10 aragoneses entren en un coche: diciéndoles que seguro que no caben. Proponen que sean los propios catalanes que gozan de credibilidad y prestigio los que, utilizando foros importantes instalados en las ciudades catalanas, pronuncien conferencias o participen en mesas redondas para explicar las ventajas de seguir en España y los inconvenientes de la secesión. Al mismo tiempo, defienden la necesidad de que ese núcleo de personas influyentes, que hasta ahora permanecen en silencio, escriban artículos y participen en tertulias con presencia destacada en Cataluña, para crear una opinión que constate que “merece la pena vivir juntos”.
Miedo a opinar
El principal problema con el que se ha encontrado ese grupo promovido por el CNI es que existe un gran temor en la comunidad a manifestar opiniones que vayan en contra de la propuesta defendida en el Parlamento por el líder de CiU, Artur Mas, y el de Esquerra Republicana de Catalunya (ERC), Oriol Junqueras. Por eso, lo primero que se plantean es romper ese temor de los influyentes a manifestar sus opiniones. Consideran que ese miedo afecta de una forma especial a los periodistas, que según ellos muestran “miedo a escribir y decir lo que piensan sobre el tema” en los medios de comunicación.
Una tensión que han identificado en esos sondeos de una forma más pronunciada entre los Mossos d’Esquadra, donde creen que ha influido de manera especial la declaración del conseller de Interior, Felip Puig, quien ha llegado a manifestar que “estarían con la Generalitat” si se prohíbe la consulta, y ha señalado que este cuerpo es “una estructura de Estado”. Los efectivos de la policía autonómica saben, como se les recordó inmediatamente desde los sindicatos policiales nacionales, que están sujetos a la ley del Estado y que si, llegado el caso, no cumplieran las órdenes del Estado tendrían que asumir responsabilidades penales. Tras la controvertida declaración de Puig, el tema aparentemente se ha calmado, pero sigue latente en el día a día de los Mossos. Es un tema que está en la agenda de la especie de lobby impulsado por el servicio de inteligencia para romper la dinámica independentista que ha montado el Gobierno de la Generalitat.
Un último asunto que preocupa en el CNI es el miedo escénico con respecto a la bandera española. Allí creen que la ola de independentismo ha provocado que la bandera catalana se haya hecho con la calle y que nadie se atreva a defender la necesidad de utilizar la nacional.
Uno de los objetivos que se plantean, que coincide en este caso con el llevado a cabo por el segundo proyecto que ejecutan por los propios agentes del centro, es conseguir ahondar en los problemas actuales que existen entre los partidos y las personas que llevan a cabo el plan de independencia. Por un lado, está la guerra abierta desde hace tiempo entre Artur Mas y Oriol Pujol por el liderazgo de CiU. Mas sabe que el expresidente Jordi Pujol desea que su hijo sea el primer presidente de la república catalana y que hará cualquier cosa para conseguirlo. Mas asume la pérdida de votos producida tras el adelanto de las elecciones, pero lo considera un pago necesario para llevar adelante sus planes. No está dispuesto a asumir el desgaste que lleva todo el proceso, que no ha hecho más que empezar, y que luego la gloria, si llega, sea para el hijo de Pujol. Al mismo tiempo, Unió Democràtica de Catalunya (el segundo miembro de la coalición CiU), dirigida por Josep Antoni Duran i Lleida, no es partidaria de la independencia y su máximo dirigente ya ha manifestado públicamente sus discrepancias. Unas discrepancias que se ahondan por el hecho de que el compañero de viaje sea ERC y no otros partidos que sienten más cercanos, como el Partido de los Socialistas de Cataluña (PSC).
Espionaje telefónico
Obtener toda la información posible que pueda ser útil sobre las intenciones independentistas de un sector de los políticos catalanes es uno de los objetivos operativos de la división que el CNI tiene en Cataluña. Para ello, tiene que ejercer un control lo más estrecho posible sobre las actividades de dirigentes de CiU y ERC que tengan relación con ese tema, sin prestar atención a los asuntos habituales de su trabajo político. Los políticos de las formaciones que lideran Mas, Duran i Lleida y Junqueras llevan unos largos meses en alerta. No hay constatación de que se haya impartido una orden interna, pero la mayoría han adoptado medidas de seguridad cuando hablan desde sus teléfonos móviles. La más simple es no mencionar aquellos asuntos en los que están trabajando y que no son conocidos por la opinión pública.
Los más díscolos con la línea independentista han optado por no hablar por teléfono de sus divergencias con las posturas oficiales e incluso no hacer comentarios sobre sus jefes de filas que puedan ser sacados de contexto y malinterpretados. Este último comportamiento también es seguido por muchos políticos con una adhesión inquebrantable a Mas, que creen que cualquier crítica, por pequeña que sea, puede ser utilizada en el futuro para enfrentarles con su jefe. Todos ellos piensan que alguien les puede estar escuchando. Sus sospechas están dirigidas fundamentalmente al CNI, pero algunos no descartan que la Policía, con el pretexto de la investigación de la financiación ilegal de CiU, pueda aprovechar para saber qué es lo que está pasando.
La diferencia del espionaje telefónico actual con respecto al de hace muchos años ha quedado demostrada con las intervenciones legales en el caso Gürtel. Los implicados comentaban en las grabaciones dadas a conocer que escuchaban ruidos sospechosos, por lo que hablaban en clave para evitar que quien les escuchara entendiera lo que decían. Sin embargo, con los medios actuales es casi imposible detectar que el teléfono está pinchado.
Fuentes no oficiales del CNI consideran que obtener información sobre las intenciones de CiU y Esquerra para promover un referéndum que podría ser ilegal justifica la monitorización de muchos teléfonos de políticos y altos cargos catalanes. No obstante, recuerdan que ese tipo de violación de la intimidad requiere desde hace diez años la autorización del magistrado del Tribunal Supremo adjudicado al CNI. Las intervenciones telefónicas y las entradas en domicilios deben ser permitidas por escrito, aunque nadie conozca jamás el contenido de esas decisiones.
Ninguno de los medios consultados por Tiempo ha considerado factible que el magistrado autorizara grabar las conversaciones de políticos de CiU, a pesar de que podría estar justificado si atentaran contra la integridad del territorio. Recuerdan el caso ocurrido en 1998, cuando se descubrió que el Cesid espiaba la sede de Herri Batasuna en Vitoria. Por aquel entonces la formación abertzale era un partido legal y en el Congreso de los Diputados el resto de agrupaciones políticas criticaron duramente la actuación. El ministro de Defensa, Eduardo Serra, entonces responsable del servicio de inteligencia, habló de la lucha contra el terrorismo, pero no hizo mención a la independencia del País Vasco.
Si el CNI no pidiera expresamente al magistrado la interceptación de teléfonos, o este se negara a firmar las órdenes, al espionaje todavía le quedarían algunos caminos para obtener la información. Uno de ellos sería conseguir esas grabaciones por medio de investigadores privados que realizaran el trabajo por su cuenta. Y luego podrían pasarle al CNI las informaciones útiles.
Ese fue el camino que habría podido utilizar hace años el servicio de inteligencia para conseguir información sobre las conversaciones entre empresarios catalanes y el entonces banquero Mario Conde para la compra de una gran cadena de televisión. Sabían todo lo que sucedía, pero su agente trabajaba por libre en su propia agencia de detectives, cobrando de uno de los empresarios. Cuando toda la trama salió a la luz, el servicio secreto se lavó las manos y salió con leves salpicaduras.
Otra de las manera de conseguir información privilegiada sobre lo que está pasando son los infiltrados que el CNI puede tener en organismos e instituciones de la Generalitat. Esta forma de funcionar tampoco es nueva. En 1993 el Gobierno catalán destituyó al máximo responsable operativo de los Mossos d’Esquadra, el subinspector del cuerpo y comandante del Ejército del Aire Josep Peris, al sospechar que filtraba información al servicio de inteligencia. Las investigaciones concluyeron que había estado filtrando datos sobre el entonces presidente de la Generalitat, Jordi Pujol. El entonces responsable político del servicio, el vicepresidente socialista Narcís Serra, consideró que eso era una “barbaridad”, a lo que le contestó Pujol: “Yo mismo he sido espiado por los servicios secretos españoles. Parece que durante algunos años. Pero lo que es muy serio es que estas informaciones se han filtrado”.
Este tipo de comportamientos son habituales en el servicio de inteligencia y no necesitan autorización de su magistrado. En diversas ocasiones a lo largo de los últimos 20 años los responsables de la seguridad de los presidentes de la Generalitat han descubierto la presencia sospechosa de gente siguiéndoles los pasos a sus jefes. Algunas veces ellos mismos han declarado que pensaban que eran gente del espionaje español, aunque en ocasiones en realidad eran investigadores privados trabajando para intereses particulares.
Con topos introducidos adecuadamente y con agentes operativos controlando reuniones, se puede obtener información muy valiosa sobre los movimientos de la Generalitat. Otro de los mecanismos que utiliza el CNI para tener acceso a información de calidad es el uso de Internet. Nadie como sus agentes dispone de los medios y el personal necesarios para entrar en cualquier ordenador y acceder a la información que les interese. La necesidad de proteger al Estado frente a peligrosos ataques procedentes de otros servicios secretos y de hackers que pretenden robar datos y atacar instalaciones industriales, les ha llevado a volcar una gran parte de sus esfuerzos en este ámbito.
El pasado año [2012], la Policía desmanteló una red de venta de datos que había comerciado con todo tipo de información de cientos de ciudadanos, entre los que figuraban Telma Ortiz, la hermana de la princesa Letizia, y José Ignacio López del Hierro, el marido de María Dolores de Cospedal. Entre los detenidos estaba Matías Bevilacqua. Este ingeniero informático declaró a la Policía que trabajaba para el CNI y que el dinero en efectivo que tenía en su casa era el pago por su labor. Una de sus especialidades era entrar en cualquier ordenador que se le indicara y robar toda la información.
Con todos estos métodos es fácil elaborar amplios dosieres sobre las personas que se desea investigar para conocer sus movimientos y su postura frente a la independencia. Información muy útil si luego se quiere dividir a partidos como CiU o ejercer presión sobre los más radicales de ERC. En este último partido están más acostumbrados a las investigaciones del servicio de inteligencia. Carod Rovira es un buen ejemplo. El control sobre sus actividades comenzó en los años 90 por la proximidad de sus tesis independentistas a las del grupo terrorista Terra Lliure.
Imaginándose que le controlaban, Carod Rovira adoptaba las máximas medidas de precaución para evitar el control de sus acciones. Pero es muy difícil escapar de la vigilancia de los agentes operativos de la Casa, como se conoce al CNI. El 3 de enero de 2004, cuando había alcanzado el puesto de conseller en cap del Gobierno de la Generalitat, se desplazó a Perpiñán para reunirse con dirigentes de la cúpula de ETA. Pretendía alcanzar un acuerdo por el cual los terroristas no atentaran en Cataluña a cambio de una declaración de apoyo. Los agentes del espionaje le siguieron, constataron el encuentro y una filtración posterior hizo lo demás. Carod Rovira tuvo que presentar su dimisión.
Como cada vez que ocurren hechos similares, ERC y el resto de los grandes partidos catalanes nacionalistas encargaron barridos en sus sedes, pero no detectaron ningún teléfono pinchado. Estas medidas de seguridad las siguen realizando periódicamente, un comportamiento que llevan a cabo todos los partidos políticos nacionales.
Después de Madrid, donde está la sede central del CNI, Cataluña es con diferencia la comunidad que dispone de más agentes secretos. Históricamente tenían su sede principal en la confluencia de la calle Balmes con la Ronda Universitat de Barcelona, pero todo cambió hace nueve años, tras los atentados islamistas del 11-M. Alberto Sainz, nombrado director del CNI pocos meses después, puso en marcha un plan para hacer frente a ese nuevo terrorismo. Una de sus medidas fue potenciar al máximo la delegación en Cataluña y convertirla en división. Decenas y decenas de agentes fueron enviados a partir del año 2004 con la misión principal de buscar confidentes en mezquitas, asociaciones y grupos musulmanes, para detectar a posibles terroristas o a quienes estuvieran en proceso de apoyar el uso de las armas. Esa presencia en Cataluña de grupos islamistas preocupantes para la seguridad del Estado llevó también a que las principales agencias de espionaje del mundo aumentaran su presencia en la comunidad y a que algunas que no contaban con ella, la abrieran.
En los últimos meses, según las fuentes informantes, un nutrido grupo de agentes ha cambiado su objetivo de trabajo y ha pasado a dedicarse al independentismo. Una parte lo hace trabajando en la calle y buscando información sensible, pero otro grupo, el formado por los analistas, convierte los datos aportados por sus compañeros y por otras fuentes de información en inteligencia sobre lo que está pasando en los cenáculos catalanes y trata de descubrir cuáles van a ser los pasos que van a dar desde CiU y ERC, pero también desde el resto de los partidos catalanes, como el PSC de Pere Navarro o Iniciativa per Catalunya.
Además, algunos de los oficiales de inteligencia que hasta hace un par de años trabajaban en todo lo relativo a ETA, están siendo reconvertidos ante la disminución del grado de amenaza de la banda terrorista. Una parte de ellos se ha sumado al equipo que trabaja sobre el tema de la independencia, una de las prioridades actuales del CNI de Félix Sanz.
La información obtenida por este despliegue del servicio es utilizada para informar al Gobierno y proponer las medidas para hacer frente a lo que en su terminología llaman amenaza. No obstante, los datos concretos que puedan obtener sobre comportamientos que pudieran estar fuera de la ley se los pasarían a la Policía o a la Guardia Civil, como hacen siempre en cualquier otro asunto grave, dado que el CNI no tiene consideración de Cuerpo y Fuerza de Seguridad del Estado.
El CNI catalán
El presidente Mas fue consciente tras ganar las elecciones en 2010 de la necesidad de disponer de un CNI catalán, que trabajara a sus órdenes, obtuviera información y evitara el espionaje procedente de Madrid. Con ese objetivo fichó a Xavier Martorell, concejal de Seguridad Ciudadana en el Ayuntamiento de San Cugat y jefe de Seguridad del Barça de Sandro Rosell. Mas tenía tan claro el objetivo que le contrató una semana después de formar nuevo Gobierno. El 4 de enero de 2011, según contó el periodista Antonio Fernández, Martorell fue nombrado director general de Análisis y Prospectiva, un cargo encuadrado en el Departamento de Presidencia.
El nuevo jefe de los espías catalanes fue comentando a sus allegados en el partido que detrás de su dirección general se escondía el nuevo servicio de inteligencia de Cataluña y que se pensaba poner en contacto con el CNI para intentar mantener unas buenas relaciones. De hecho, al poco de ocupar el cargo, Martorell propuso al Gobierno de Mas la contratación de un conocido despacho de detectives, envuelto en varios escándalos, para que llevara a cabo las acciones de espionaje que hicieran falta. La iniciativa fue frenada por los recortes presupuestarios y finalmente se decidió abandonar el proyecto ante la imposibilidad de disponer del dinero necesario para hacerle frente.
Fuente: http://www.tiempodehoy.com/espana/el-plan-del-cni-para-evitar-la-independencia-de-cataluna

El Observatorio señala que el dueño del burdel es amiguete del capitán del cuartel de Tudela, por lo que el Ministerio del Interior ha abierto una investigación interna para determinar si se había producido algún trato de favor con el proxeneta aludido, extremo que se dio por descartado.
El club de alterne está ubicado en el Polígono Industrial Las Labradas de Tudela. El Ministerio también investiga si un miembro de la guardia civil acudió al club a una fiesta de aniversario.
El ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, que el jueves participó en Vitoria en la toma de posesión del general de brigada Félix Jesús Blázquez como nuevo jefe de la 11 Zona de la Guardia Civil del País Vasco, explicó que ha enterado del asunto “a través de la prensa”. Menos mal que el ministro se informa de la Guardia Civil a través de las noticias. ¿No le mantienen informados sus funcionarios de las denuncias que llegan al Ministerio?, ¿se las ocultan?
¿Por qué la Guardia Civil celebra una festividad católica?, ¿no es un sarcasmo que la prostitución financie el homenaje a una virgen?

Además, se han practicado cinco registros domiciliarios en los que se han incautado bridas, cinta americana, tres placas de la Guardia Civil falsas, cinco armas blancas, una pistola eléctrica, varios dispositivos de seguimiento GPS y 45.000 euros en efectivo.
Las investigaciones comenzaron el pasado mes de febrero, cuando un ciudadano denunció en una comisaría de Las Palmas de Gran Canaria la sustracción de 3.000 euros en efectivo.
Un grupo de individuos armados habrían retenido a la víctima contra su voluntad durante varias horas. La víctima, que durante ese lapso de tiempo fue golpeada en repetidas ocasiones, logró finalmente escapar de sus secuestradores.
Las primeras pesquisas se centraron en la plena identificación y localización de los componentes de la organización. Los investigadores constataron que la misma estaba formada por seis guardias civiles afincados en la isla de Gran Canaria.
La banda tenía una clara jerarquía y delimitación de funciones que les llevaba a planificar cuidadosamente sus crímenes. Se dedicaban principalmente a los “vuelcos” o robos de dinero o sustancias estupefacientes a traficantes en el momento de ir a efectuar la transacción.
Las vigilancias permitieron comprobar que los guardias civiles de la banda se trasladaron a la isla de Fuerteventura. Allí mantuvieron citas con desconocidos, alquilaron varios vehículos y recorrieron varias veces el mismo trayecto a altas velocidades, por lo que los investigadores pensaron que podrían estar preparando algún crimen.
Durante una de las vigilancias alrededor de la localidad de Tuineje, la policía se encontró con un individuo con síntomas de haber sido agredido, totalmente aturdido y desorientado. Éste les aseguró que momentos antes le habían asaltado y golpeado varios encapuchados que decían ser guardias civiles. Los falsos agentes le habían robado las llaves del vehículo y varios miles de euros en billetes de 10, 20 y 50.
El dispositivo final dio sus frutos a la mañana siguiente. La policía detuvo a cuatro guardias civiles que se dirigían con parte del botín a coger el barco de vuelta a la isla de Gran Canaria.
Horas más tarde fueron detenidos otros dos integrantes de la banda cuando abandonaban en vehículo el complejo hostelero de la localidad de Costa Calma donde estaban alojados.

Dichas empresas están especializadas en reputación en línea y su dueño aparece implicado en la Operación Púnica. El antiguo consejero de Presidencia de la Comunidad de Madrid Salvador Victoria y la antigua consejera autonómica de Educación, Lucía Figar, se encuentran entre los políticos imputados por la presunta contratación irregular de las empresas de relaciones públicas Pedro Llorca.
Los contratos de Pedro Llorca con instituciones públicas motivaron su ingreso en prisión provisional el pasado mes de octubre. No salió de la cárcel de Estremera hasta enero tras abonar una fianza de 50.000 euros. Su tarea consistía en lavar la reputación personal de los miembros de la Casa Real y los políticos. El juez le acusa de haber trabajado de forma irregular para la Comunidad de Madrid, una consejería de la Región de Murcia, la Diputación de León y varios ayuntamientos de diferentes puntos de España.
Luego le pagaban con fondos del erario público mediante facturas falsas. El acusado sostiene que entre los organismos que contrataron sus servicios de imagen y reputación en internet y redes sociales, se encontraba la Casa Real, una institución que, sin embargo, han tratado de que no sea salpicada por el procedimiento.
Sus servicios de imagen y reputación incluían la censura de las opiniones negativas que se publicaban en foros y redes sociales sobre sus máximos dirigentes y también la fabricación de noticias positivas para relegar a posiciones secundarias en los principales buscadores las informaciones críticas sobre ellos.

Antes de seguir -y enseguida acabo-, diré que los sueldos que cobran estos mangarranes, eso que llaman la «clase política», es una obscenidad y un robo al pueblo sin ni siquiera ponerse el pañuelo de caco -de esos que llevaban los asaltantes de diligencias- de bancos en la cara (o en la jeta). Y todavía hay quien dice que «los políticos» españoles cobran poco. Será por eso que trincan y se dejan corromper: para poder alimentar a sus famélicas familias, como hacían en el tardofranquismo lo que se conocía como «pluriempleados», en castizo pluriempleaos, obreros a los que no les alcanzaba con un sueldo de miseria.
Me mandan una «emilia» donde se lee que con lo que gana Rajoy en un mes -no en un año: en un mes- una pensionista con cuatro hijos vive durante dos años y medio. O que un diputado con tan solo dos años de ejercicio ya opta a la jubilación con todos sus derechos, por supuesto, mientras que un trabajador necesita 35 años.
Son funcionarios -los que informan- que han visto congelados o rebajados sus emolumentos los que bastante «quemaos» y sabedores de lo que ganan y trapichean realmente los «políticos», sacan a relucir sus corruptelas. Concluyen que -ahora que les tocan las bolas- ser «político» es un chollo (ya les ha costado, dicho sea de paso). Y no, como entendemos algunos, la política sin comillas: un honor y un servicio (o sea, como Zaplana, jajajaaaaa), no una profesión con pingüe nómina. De aquí que se hable, impropiamente, de «clase política» -como si fuera una clase social igual que, por ejemplo, la burocracia- cuando en realidad no son otra cosa que parásitos del pueblo trabajador y laburante, de las clases productivas, de los trabajadores, de los que la hincan. No existen «los políticos»: existe eso que da en llamarse «la política» (que incluyen a «los políticos») en la que medran y «hacen carrera» sinvergüenzas y holgazanes que, si al menos no hicieran daño, todavía… Pero no, va a ser que no. La «política» la hacen personas que lo mismo se entregan en cuerpo y alma al pueblo que se sirven de él como demagogos para enriquecerse y lucrarse («indebidamente», como dice el Derecho burgués). Es decir, DELINCUENTES, como decía San Agustín (o Agustín de Hipona si le bajamos de la peana).
A un diputado o senador sólo se le retiene el 4,5% de su nómina. Zapatero, cuando era presidente, cargaba sus gastos vacacionales a los presupuestos estatales. Bono, Pepe Bono, el hombre que se equivocó de partido, o no, según se mire, como el socialfascista Joaquín Leguina, que se pasea en «tea partys» fascistas televisivos, cobra, digo, 13.800 euros al mes (en pesetas una burrada mareante): entre sueldo y complementos 3.126 por diputado, 3.600 como complemento (no sabemos si directo, indirecto o circunstancial), 3.900 para gastos de representación y 3.200 de libre disposición. ¿Qué tal, cómo se les quedó el cuerpo? Manuel Chaves cobraba al año 81.000 eurazos por ser ministro más una… (aquí se interrumpe el manuscrito, lamentamos las interferencias, permanezcan atentos a la pantalla).

Los narcos se apoderan de un botín que asciende a la cantidad de 6.300 millones de euros anuales durante los próximos cinco años que permitirán que la lavadora mafiosa amplíe la escala de sus operaciones en todo el mundo.
Hay pensionistas españoles en 140 países del mundo y los beneficios colaterales de los más de 700.000 nuevos clientes pueden ser suculentos, tanto por el volumen de los fondos y la fluctuación de las divisas como por la colocación de seguros y otros productos bancarios.
El chiringuito financiero de los narcos cuenta con apenas 180 trabajadores en España y no ofrece servicios al público. En la actualidad se dispone a despedir a 50.000 trabajadores en sus 6.100 oficinas en los cinco continentes, así como la retirada de Turquía y Brasil.
A cambio del trapicheo con el Estado los narcotraficantes van a pagar a la Seguridad Social 2,7 millones de euros durante los cinco años de duración del acuerdo. Con esa oferta por el manejo de 31.500 millones de euros hasta mediados de 2020 dejó fuera de juego al Opus Dei-Banco Popular, que poseía la contrata y cobraba comisión por los servicios bancarios, y al Cecabank, en el que participan las antiguas cajas de ahorros.
Hay otra contraprestación adicional: los narcos van a echar una mano al gobierno de Rajoy, que la necesitará en las inminentes elecciones. En el último informe trimestral los contables de los narcos “advierten” sobre “el posible enfriamiento del consumo y la ralentización de la inversión exterior” debido al auge del partido “radical de izquierda” Podemos y de la “excesiva fragmentación parlamentaria” provocada también por el ascenso de la fuerza “reformista” Ciudadanos.
Al servicio de dios, del capital y del Estado:
https://mpr21.info/2014/12/al-servicio-de-dios-del-capital-y-del.html
Arabia saudí financió Al-Qaeda a través del banco HSBC
https://mpr21.info/2015/02/a-traves-del-banco-hsbc-arabia-saudi.html
La impunidad cuesta muy barata
https://mpr21.info/2015/06/la-impunidad-cuesta-muy-barata.html

Se trata, pues, de encubrir el origen y la función del yihadismo y aparentar que, desde Nigeria a Tailandia, se han expandido de la noche a la mañana como caídos de un guindo. Morenés se puso a largar sobre la expansión del Estado Islámico y la necesidad de “combatir” este fenómeno al más puro estilo idealista: “en la batalla de las ideas”, dijo. Para esa “batalla” el ministro español necesita la complicidad de los periodistas y que las “notas oficiales” vayan “acompañadas con trigo” porque, a su juicio, el mensaje yihadista “está calando en sustratos ideológicos que van acompañados de pérdida de futuro y pobreza”.
Después de esa tontería llegó lo mejor (si cabe). Resulta que en el acto estaba presente un consejero de la Embajada de Irak en España que quiso aprovechar la presencia del ministro para preguntarle si el gobierno español tenía pensado enviar a aquel país más militares, siguiendo la senda de Estados Unidos.
Desde enero de este año en Irak hay 300 militares españoles para realizar labores de “formación”, concretamente en la región de Besmayah y en el aeropuerto de Bagdad.
Tras la pregunta, el ministro Morenés se puso hecho una furia, pasó al ataque y le respondió al más puro estilo fascista-imperialista: “Le voy a decir una cosa que le va a sonar dura –comenzó advirtiendo– es muy importante que los 300 españoles que están allí formando reciban los suficientes oficiales iraquíes a formar. El problema que tenemos es que no tenemos suficientes oficiales que formar. En Besmayah eso se está solucionando, pero le tengo que decir y aprovecho para decírselo que sería muy conveniente una moralización de la oficialidad iraquí que viene a formarse a la hora de asumir la responsabilidad de formarse”.
El panorama quedó de tal manera que la queja del diplomático se convirtió en la queja del ministro. La culpa de todo la tiene el gobierno de Irak porque no proporciona suficientes oficiales para recibir formación de los 300 militares españoles desplazados hasta allá con ese fin. “Que no ocurra lo sucedido en otros países, que teníamos que rogar que nos mandasen a las fuerzas para formar”, le dijo Morenés de muy malos modos.
Pero la soberbia del ministro no se quedó ahí y lanzó un mitin para criticar a los oficiales iraquíes porque carecen de la convicción suficiente “sobre lo que se está haciendo” allí. Es alucinante: ¿son los militares irakíes los que no saben lo que tienen que hacer en su propio país? Y si no lo saben, ¿se lo tienen que enseñar los militares españoles?
Una vez lanzado el ministro no fue capaz de parar sus comentarios estúpidos: muchos oficiales irakíes, dijo, “no ven el sentido de lo que estábamos haciendo” y acabó sin cortarse ni un pelo: no sólo los soldados españoles en Irak les tienen que enseñar a los irakíes lo que tienen que hacer sino que -ni corto ni perezoso- el propio ministro le dijo al diplomático lo que tenía que hacer: “Ya que es usted el encargado de la Embajada de España transmita este mensaje a sus superiores”.
A Morenés el calificativo de fascista se le queda pequeño. Le gusta dar órdenes y aunque habla de “moralizar” al ejército irakí, debería mirar en sus propias filas porque los escándalos que salpican a la tropa española son de órdago.
Una última cosa: si los militares irakíes no mandan soldados para que los españolitos les enseñen lo que tienen que hacer, ¿por qué el ministro no ordena que vuelvan a España? Para rascarse la barriga es mejor que se queden en sus cuarteles. Igual nos ataca alguien y pilla a nuestras aguerridas fuerzas dispersas por ahí lejos…

Ya lo decía Talcott Parsons, patriarca (hoy completamente olvidado) de la sociología yanqui en los años 60 del siglo pasado: «el hombre viene a ser un simple receptáculo de orientaciones normativas y de sentido». El individuo -para él- se reduce a «nada + orientaciones normativas». Un empirista a lo Hume. Sólo que ahora nos llaman «ciudadanos» (término revolucionario en boca de Rousseau y hoy desmarrido y desgastado cuando lo pronuncia mil veces Gaspar Llamazares, contra quien no tenemos nada, pero vaya…) pasándonos la mano por el lomo y la otra a la alcancía. Un «sans-culotte» de la Revolución francesa, un «descamisado» diríamos hoy, era cien veces más «ciudadano» que cualquier asalariado de nuestros días. Entonces, ciertamente, hecha la revolución dirigida por una burguesía revolucionaria -repito: dirigida, no que la hiciera ella sola- y antifeudal, sólo votaban los propietarios -sufragio censitario-, y hoy lo puede hacer cualquier plebeyo. La diferencia, después de doscientos años y pico, está en que hoy, la burguesía contrarrevolucionaria, necesita el voto de la «plebe» como el comer para «legitimarse». Eso es la democracia burguesa (aquí ni eso): votar cada cuatro años para cambiar de caco y rufián. El Parlamento se convierte en la asamblea de los Partidos (lo que dan en llamar «partitocracia», término discutible). Un diputado, una vez elegido o, mejor dicho, hacerse elegir mediante el sistema de listas cerradas, se siente independiente frente a sus electores, se siente «libre» de compromiso con quien lo eligió, y puede practicar «transfuguismo» sin abandonar el escaño y sin que se le caiga la cara de vergüenza. No son instrumentos de la voluntad popular (como en la Comuna de París, y sólo porque ha llovido parece que hablemos de tiempos inmemoriales); al contrario, se han convertido en piezas para formar la voluntad del pueblo o, como se dice ahora, y antes, de la «opinión pública». Se gobierna contra el pueblo y a favor de minorías oligárquicas. Le llaman democracia y no lo es, que decían los «indignados» del 15-M. Vivimos en la Caverna de Platón, una alegoría genial. Nos tratan como a ganado. Se ve estos días en que se cambian las alcaldías como cromos con protagonismo especial para lo que llaman «partidos emergentes», pura «neocasta» metida de lleno en el «sistema» como oficinas de empleo para su peña. Aunque, es cierto, algo tendrán que hacer para mantener el tipo y no se caiga el tinglado a las primeras de cambio. Y ojalá me equivoque, que no vamos de agoreros, pero…
Como dice el Loco Vidriera de mi pueblo, hay que mandarles a tomar por el orto… A ellos y a sus juguetes.