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Las tropas británicas han invadido 19 países en diez años

Reino Unido ha enviado sus fuerzas especiales a 19 países en los diez años transcurridos desde 2011 hasta 2020, según un informe de Action on Armed Violence, una organización humanitaria con sede en Londres que investiga la violencia armada en el mundo (*).

Las tropas británicas desplegadas han entrenado a militares extranjeros, han llevado a cabo asesinatos y han luchado junto a niños soldado.

En un informe publicado la semana pasada, Action on Armed Violence afirma que en los diez años se han registrado incidentes armados en 123 países y territorios de todo el mundo.

Nueve países y territorios registraron más de 5.000 muertos y heridos civiles en los diez años transcurridos desde 2011 hasta 2020. Siria, Irak, Afganistán, Pakistán y Yemen registraron el mayor número de muertes y lesiones de civiles en la última década, con 77.534, 56.316, 28.424, 20.719 y 16.645 víctimas civiles, respectivamente.

Las tropas británicas han sido desplegados para combatir o vigilar a fuerzas hostiles en Argelia, Chipre, Estonia, Francia, Irak, Kenia, Libia, Mali, Nigeria, Pakistán, Filipinas, Rusia, Somalia, el estrecho de Ormuz entre Irán y Omán, Sudán, Siria, Ucrania y Yemen.

Action on Armed Violence es una organización humanitaria con sede en Londres que investiga y defiende la incidencia y el impacto de la violencia armada en todo el mundo. Iain Overton, periodista de investigación y escritor, es el director ejecutivo de la organización.

(*) https://aoav.org.uk/wp-content/uploads/2021/05/A-Decade-of-Explosive-Violence-Harm.pdf

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Estrategia

Rusia no quiere una guerra de las galaxias por Ucrania

El antiguo jefe de Roscomos, el equivalente ruso de la NASA, y actual asesor científico del ejército, Dmitry Rogozin, ha asegurado que Moscú podría destruir fácilmente todos los satélites estadounidenses. Sin embargo, esta acción sería contraproducente para Rusia, que no tiene ningún interés en iniciar una guerra en el espacio.

A los asesores científicos que aportan su experiencia a las tropas rusas enviadas al frente ucraniano los llaman “los Lobos del Zar” y su director es Rogozin, que ha concedido una entrevista a una emisora de radio moscovita, reproducida por Vedomosti.

Rogozin escapó a un intento de asesinato en Donetsk coordinado gracias a la flota de satélites Starlink.

Rusia no destruye los satélites estadounidenses ni los de Starlink porque no quiere trasladar la guerra al espacio. Si Moscú destruye el sistema de comunicaciones del enemigo, sus propios satélites también serán eliminados en respuesta, y el país perdería su constelación espacial.

El jefe de la manada de “Lobos del Zar” no apreció la ayuda prestada al ejército ucraniano por Starlink, que opera en Ucrania desde los primeros días de la Guerra de Ucrania. La red está diseñada para proporcionar acceso a internet de alta velocidad, con una constelación orbital de más de 2.300 satélites. Según los últimos datos, Kiev ha recibido unos 24.000 terminales Starlink.

En febrero de este año, cuando Kiev empezó a depender cada vez más de los satélites para luchar contra Rusia, SpaceX limitó la capacidad del ejército ucraniano para controlar drones con Starlink. Un alto cargo de la empresa argumentó que la tecnología nunca estuvo pensada para ser militarizada.

Rogozin no duda de la capacidad de Rusia para destruir los satélites estadounidenses si fuera necesario. “Si es necesario aplastar, destruir físicamente la constelación orbital del enemigo o de los adversarios, teniendo todo en cuenta, lo haremos muy rápidamente. Tenemos todos los medios necesarios para hacerlo”, afirmó.

Sin embargo, cree que tal acción supondría una escalada de la guerra que no merece la pena. “En cuanto hagamos eso, es decir, un ataque a naves espaciales para quitarles la alerta, es un casus belli, es un pretexto para la guerra, trasladándola al espacio”, dijo.

En febrero el Ministerio de Asuntos Exteriores ruso advirtió de que las instalaciones de infraestructuras civiles en el espacio utilizadas por Estados Unidos y sus aliados durante la Guerra de Ucrania con fines militares podrían convertirse en un objetivo legítimo para un ataque de represalia.

Elon Musk dijo que no pretendía que sus satélites fueran la causa de que la Guerra de Ucrania se convirtiera en una tercera guerra mundial.

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Estrategia

Hegemonía y tecnología: los presupuestos del Pentágono para el año que viene

El 13 de marzo el gobierno de Biden desveló su solicitud de presupuesto militar de 842.000 millones de dólares para 2024, el mayor desde el punto álgido de las guerras de Afganistán e Irak. El año pasado se añadieron 35.000 millones de dólares a la petición de la administración, y este año es probable que su adición sea al menos igual de grande. Dado que las fuerzas estadounidenses ni siquiera están oficialmente en guerra en estos momentos, ¿a qué se debe tanto gasto militar?

La respuesta dada por altos funcionarios del Pentágono y de la que se hacen eco los principales medios de comunicación de Washington es que el país se enfrenta a un riesgo creciente de guerra con Rusia o China (o ambas) y que la lección del actual conflicto en Ucrania es la necesidad de almacenar grandes cantidades de bombas, misiles y otras municiones. “El Pentágono, haciendo malabarismos con Rusia y China, busca miles de millones para armas de largo alcance” era un titular típico del Washington Post sobre esta solicitud de presupuesto para 2024. Los líderes militares están abrumadoramente centrados en un posible conflicto futuro con alguna de estas potencias, o con ambas, y están convencidos de que hay que gastar mucho más dinero ahora para prepararse para tal desenlace, lo que significa comprar más tanques, barcos y aviones, y todas las bombas, proyectiles y misiles que transportan.

Muchos de los miles de millones de dólares que se están añadiendo son para comprar exactamente el equipo que uno esperaría utilizar en una guerra con estas potencias a finales de los años 2020 o 2030. Además de los costes de personal y funcionamiento, la mayor parte del presupuesto propuesto -170.000 millones de dólares, o el 20 por cien- se destina a la compra de este tipo de equipos.

Una parte sorprendente -145.000 millones de dólares o el 17 por cien- se destina a posibles guerras en las décadas de 2040 y 2050. Como es probable que la competencia estratégica con China continúe durante décadas y que la guerra puede estallar en cualquier momento de esta trayectoria futura, el Pentágono solicita la mayor asignación jamás destinada a la llamada “investigación, desarrollo, prueba y evaluación” (RDT&E), el proceso de convertir los últimos descubrimientos científicos en armas de guerra.

Estos 145.000 millones de dólares son más de lo que cualquier otro país, excepto China, gasta en defensa en su conjunto, y constituyen aproximadamente la mitad del presupuesto militar total de China.

Una parte de T&E es para actualizaciones futuristas de sistemas de armas existentes. Por ejemplo, el bombardero B-52 -que a sus 70 años es el modelo más antiguo aún en servicio- está siendo modernizado para portar armas experimentales AGM-183A Air-Launched Rapid Response Weapons o misiles hipersónicos avanzados.

Pero gran parte de este dinero, especialmente la parte destinada a I+D, se destina a desarrollar armas que puede que no se utilicen en el campo de batalla durante décadas, si es que llegan a utilizarse alguna vez. El gasto en estos sistemas sigue siendo de millones o pequeños miles de millones, pero sin duda alcanzará decenas o cientos de miles de millones de dólares en los próximos años, lo que garantiza que los futuros presupuestos del Pentágono ascenderán a billones.

El armamento de tecnología emergente

La mayor atención que presta el Pentágono al desarrollo de las armas del futuro se basa en la premisa de que China y Rusia seguirán siendo adversarios importantes durante las próximas décadas y que las futuras guerras con estos países, u otras grandes potencias, podrían decidirse en gran medida por el dominio de la inteligencia artificial (inteligencia artificial) y otras tecnologías emergentes. Entre ellas figuran la robótica, la hipersónica (proyectiles que vuelan a más de cinco veces la velocidad del sonido) y la informática cuántica. Como se afirma en la solicitud presupuestaria del Pentágono para 2024:

“Un abanico cada vez mayor de tecnologías en rápida evolución y de aplicaciones innovadoras de las tecnologías existentes complica la capacidad del [Departamento de Defensa] para mantener una ventaja en la credibilidad del combate y la disuasión. Las nuevas capacidades, como las armas basadas en el espacio, las armas hipersónicas, las cargas útiles y los sistemas vectores nuevos y emergentes… crean un mayor potencial… de cambios en la percepción de la disuasión del poder militar estadounidense”.

Para asegurarse de que el país puede dominar a las fuerzas chinas y rusas en cualquier situación imaginable, Washington debe invertir en tecnologías avanzadas que puedan dominar los futuros campos de batalla. Por ello, 17.800 millones de dólares del presupuesto RDT&E de 145.000 millones se destinarán directamente al desarrollo de ciencia y tecnología militar. Estos fondos, explica el Pentágono, se utilizarán para acelerar la militarización de la inteligencia artificial y el crecimiento de otras tecnologías emergentes, en particular la robótica, los sistemas de armas autónomos (o no tripulados) y los misiles hipersónicos.

La inteligencia artificial

La inteligencia artificial es de especial interés para el Ministerio de Defensa, dada su amplia gama de posibles usos militares, como la identificación y evaluación de objetivos, la mejora de los sistemas de navegación y de apuntamiento de armas, y la toma de decisiones asistida por ordenador en el campo de batalla.

Aunque en la versión desclasificada del presupuesto para 2024 no se propone una cifra total para investigación y desarrollo de la inteligencia artificial, se destacan algunos programas individuales. Uno de ellos es el Sistema Conjunto de Mando y Control de Todos los Dominios (JADC2), una matriz de sensores, ordenadores y dispositivos de comunicaciones con inteligencia artificial diseñados para recopilar y procesar datos sobre los movimientos del enemigo y transmitir esta información a la velocidad del rayo a las fuerzas de combate en todos los “dominios” (aire, mar, tierra y espacio). Con un presupuesto de 1.300 millones de dólares, puede que el JADC2 no sea “la mayor cifra del presupuesto”, dijo el Subsecretario de Defensa Michael J. McCord, pero es “un concepto organizativo central de cómo estamos tratando de unir la información”.

La inteligencia artificial también es fundamental para el desarrollo de drones y “robots asesinos”. Suelen combinar una plataforma móvil de algún tipo (avión, tanque o barco), un “mecanismo de muerte” a bordo (cañón o misil) y la capacidad de identificar y atacar objetivos con una supervisión humana mínima. Convencidos de que el futuro campo de batalla será cada vez más letal, el Pentágono pretende sustituir el mayor número posible de plataformas tripuladas (buques, aviones y artillería) por drones.

La solicitud de presupuesto para 2024 no incluye una cantidad total para la investigación de futuros sistemas de armas autónomos, pero se puede contar con una cosa: serán varios miles de millones de dólares. El presupuesto indica que se solicitan 2.200 millones de dólares para las compras iniciales de los drones MQ-4 y MQ-25, y estas cifras seguramente aumentarán a medida que los sistemas robóticos experimentales pasen a la producción a gran escala. Solicitan otros 200 millones de dólares para el diseño de un gran dron, esencialmente una fragata o destructor no tripulado. Una vez construidos y probados estos prototipos, la Armada tiene previsto encargar docenas, si no cientos, creando un mercado de más de 100.000 millones de dólares para una fuerza naval sin tripulación humana.

Los misiles hipersónicos

La hipersónica es otra área de interés para el Pentágono, ya que estos proyectiles volarán tan rápido y maniobrarán tan hábilmente (mientras rozan la capa exterior de la atmósfera) que debería ser prácticamente imposible seguirlos e interceptarlos. China y Rusia ya poseen armas rudimentarias de este tipo, y se ha informado de que Rusia ha disparado algunos de sus misiles hipersónicos Kinjal contra Ucrania en los últimos meses.

Como afirma el Pentágono en su solicitud presupuestaria, “los sistemas hipersónicos aumentan nuestra capacidad de poner en peligro objetivos distantes, reducen significativamente el tiempo para atacar un objetivo, y su maniobrabilidad aumenta la capacidad de supervivencia y la imprevisibilidad”. El departamento acelerará la implantación de la capacidad de transformación que permiten los sistemas de armas de ataque hipersónico basados en aire, tierra y mar para hacer frente a los retos de nuestro futuro dominio del campo de batalla”.

Otro 14 por cien de la solicitud de RDT&E, unos 2.500 millones de dólares, se destina a la investigación en áreas aún más experimentales, como la computación cuántica y la microelectrónica avanzada. “Puede que los beneficios de esta investigación no sean evidentes hasta dentro de unos años, pero son fundamentales para garantizar nuestra ventaja tecnológica duradera en las próximas décadas”, explica el Pentágono. Como en el caso de la inteligencia artificial, las armas autónomas y la hipersónica, estas cantidades relativamente pequeñas (para los estándares del Pentágono) aumentarán en los próximos años a medida que los descubrimientos iniciales se apliquen a sistemas de armas en funcionamiento y se compren en cantidades cada vez mayores.

La planificación bélica a largo plazo depende de la tecnología

Para garantizar que Estados Unidos siga dominando la investigación en las tecnologías emergentes más aplicables al armamento del futuro, el Pentágono destina una parte cada vez mayor de los recursos científicos y tecnológicos del país a trabajos de orientación militar.

Esto significa que tendrá que absorber una parte cada vez mayor del presupuesto neto de I+D del gobierno, a expensas de otras prioridades. El año pasado, por ejemplo, la financiación federal de la I+D no militar (incluida la Fundación Nacional de la Ciencia, los Institutos Nacionales de Salud y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica) sólo representaba alrededor del 33 por cien del gasto en I+D. Si se aprueba el presupuesto militar de 2024, aumentará el porcentaje de I+D en el presupuesto público. Si el presupuesto militar de 2024 se aprueba al nivel solicitado (o superior), esta cifra de gasto no militar descenderá al 31 por cien, una tendencia que no hará sino acentuarse en el futuro a medida que se dediquen cada vez más recursos a la preparación para la guerra.

Cada vez más científicos e ingenieros se verán incentivados a dedicar sus carreras a la investigación militar. Mientras muchos científicos luchan por obtener subvenciones que respalden su trabajo, el Departamento de Defensa ofrece sobres de dinero a quienes optan por estudiar temas relacionados con el ejército.

Una universidad al servicio de la guerra

La solicitud para 2024 incluye 347 millones de dólares para lo que los militares llaman ahora la Iniciativa de Investigación Académica, la mayor parte de la cual financiará la formación de equipos de investigadores al servicio del Pentágono. La Agencia de Investigación de Proyectos Avanzados de Defensa (Darpa), la agencia de I+D del Pentágono, aporta otros 200 millones de dólares para el Programa Universitario Conjunto de Microelectrónica, mientras que la Oficina Conjunta de Transición Hipersónica del Pentágono aporta 100 millones de dólares para el Consorcio Universitario de Hipersónica Aplicada. Con tanto dinero fluyendo hacia estos programas y cada vez menos destinado a otras áreas de estudio, no es de extrañar que científicos y estudiantes de las principales universidades se sientan atraídos por las redes de investigación del Pentágono.

El Pentágono también está tratando de ampliar su reserva de talentos proporcionando financiación adicional a los colegios y universidades. En enero, por ejemplo, el Secretario de Defensa, Lloyd Austin, anunció que la Universidad Howard de Washington había sido seleccionada como la primera escuela de este tipo en servir como centro de investigación afiliado a una universidad por el Departamento de Defensa, y como tal pronto participaría en trabajos sobre sistemas de armamento autónomos.

Cualquier inversión de envergadura por parte de un país desencadenará inevitablemente contramedidas por parte de sus rivales, asegurando que cualquier ventaja tecnológica inicial será rápidamente superada de una forma u otra, incluso cuando el planeta se convierta cada vez más en un campo armado.

El desarrollo por parte del Pentágono de municiones guiadas de precisión, por ejemplo, dio a las fuerzas estadounidenses una enorme ventaja militar en las guerras del Golfo Pérsico de 1991 y 2003, pero también provocó que China, Irán, Rusia y otros países empezaran a desarrollar armas similares, que erosionaron rápidamente esa ventaja. Del mismo modo, China y Rusia fueron los primeros en desplegar armas hipersónicas listas para el combate, pero en respuesta, Estados Unidos desplegará muchas más en pocos años.

La solicitud de presupuesto del Pentágono para 2024 incluye 209 millones de dólares para el desarrollo de un interceptor hipersónico. El afán del Pentágono por dominar el desarrollo y despliegue de armamento avanzado no conducirá a la supremacía, sino a un nuevo e interminable ciclo de carreras armamentísticas de alta tecnología que, a su vez, consumirán una parte cada vez mayor de la riqueza y el talento científico de este país.

—https://tomdispatch.com/spurring-an-endless-arms-race

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Guerra psicológica

La defensa aérea ucraniana no ha derribado ningún misil hipersónico

Cada día los bots de la OTAN nos bombardean con comentarios a las noticias que publicamos. Uno de los últimos alude al derribo el 4 de mayo de un misil hipersónico Kinjal en Ucrania. No es tan invencible como lo pintamos nosotros.

El sitio web ucraniano Defense Express publicó fotografías que mostraban los fragmentos del misil derribado por una batería Patriot estadounidense. El alcalde de Kiev, Vitaly Klitschko, posó con los restos del misil ante los medios de comunicación alemanes.

“Sí, hemos derribado el misil Kinjal, que no tiene equivalente. Felicito al pueblo ucraniano por este acontecimiento histórico”, declaró el general Mykola Oleshchuk, jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Aéreas ucranianas, quien añadió que el Kinjal había sido disparado por un MiG-31K desde el espacio aéreo ruso.

El secretario de prensa del Pentágono, Pat Ryder, no desmintió la información (1) para transmitir que el armamento estadounidense es mucho mejor que el ruso, prácticamente invencible. Sin embargo, el ejército de Estados Unidos solo tiene quince unidades Patriot en total y muchas de ellas están desplegadas en el extranjero. No hay información de que hayan enviado ninguna a Ucrania, aunque es posible.

En cualquier caso, los Patriot necesitarían especialistas del ejército estadounidense, o bien contratistas de Raytheon para prestar apoyo a la unidad, y no hay constancia de ello (aunque tampoco hay que descartarlo).

Por lo demás, en Yemen los Patriot no fueron capaces de detectar ni siquiera muchos de los misiles convencionales que lanzó Ansarollah (2).

Cualquiera puede darse cuenta de que un misil lento, como el Patriot, no puede alcanzar a otro que vuela a velocidades supersónicas. El Pentágono ha confesado en repetidas ocasiones que los radares de la generación actual, incluidos los Patriot, no pueden rastrear un misil hipersónico. Las defensas aéreas no tienen, pues, tiempo de reacción. Lo que mostraron las fotos ucranianas era una bomba perforadora rusa BetAB-500ShP sin una parte del cohete.

Otra posible explicación es que el Kinjal no volara a velocidades hipersónicas, pero es otra especulación infundada.

Inicialmente la Fuerza Aérea Ucraniana se negó a hacer ningún comentario sobre el derribo. Después, a través de su portavoz, el coronel Yuri Ignat, negó haber derribado el Kinjal. Es más, dijo que no hubo ningún ataque con misiles en la noche del 4 de mayo cuando ocurrió el supuesto derribo. Pero 24 horas más tarde dijo lo contrario. La aviación ucraniana reivindicó la imposible interceptación del misil ruso, que tiene una velocidad de 10-13 mach.

A fecha de hoy ni Ucrania, ni la OTAN, ni Estados Unidos tienen medio de alguno de interceptar un misil que corre a esa velocidad. No obstante, el bulo confirma que la aviación rusa está utilizando este tipo de misiles en la Guerra de Ucrania.

(1) https://zephyrnet.com/de/Das-Pentagon-best%C3%A4tigt%2C-dass-die-Ukraine-gemeinsam-mit-US-Patrioten-eine-russische-Kinzhal-Rakete-abgeschossen-hat/
(2) https://ac.news/patriot-shootdown-of-a-kinzhal-dezinformatsiya/

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Estrategia

La privatización de las agresiones imperialistas

Por muy vasto e increíblemente financiado que esté el ejército estadounidense, también cuenta con un enorme ejército en la sombra de contratistas privados que son una parte crucial, aunque cada vez más desapercibida, de sus interminables guerras.

Se calcula regularmente que en Siria quedan unos 900 de ellos, una cifra que sólo contabiliza la fuerza militar oficial desplegada en este país devastado, no los contratistas privados que les prestan apoyo.

No hay forma de saber cuántas tropas hay realmente en Siria, sólo que, además de la cifra oficial, hay al menos cientos más. En algunos momentos de la poco conocida guerra de ese país, podría haber habido cuatro veces más.

Del mismo modo, dos décadas después de la desastrosa invasión de Irak, alrededor de 2.500 soldados estadounidenses siguen oficialmente estacionados allí, pero, de nuevo, el recuento no incluye a los contratistas privados.

En este siglo, un Pentágono financiado hasta los dientes por el contribuyente estadounidense ha desarrollado una nueva forma de guerra privatizada que deja a los estadounidenses con muy poca información sobre lo que realmente se hace en su nombre.

El gobierno de Estados Unidos rara vez reconoce su propia versión de guerra privatizada: las decenas de miles de contratistas privados de seguridad que utiliza en sus agresiones militares, con operaciones militares y de inteligencia en 85 países.

Sólo recientemente los contratistas militares han empezado a desempeñar un papel significativo en las agresiones militares de Estados Unidos, con aproximadamente un 10-20 por cien de ellos directamente implicados en operaciones de combate y de inteligencia.

Han cometido abusos horribles. Desde las torturas en la prisión irakí de Abu Ghraib hasta los interrogatorios en el campo de detención de Guantánamo, desde los sicarios de la empresa de seguridad privada Blackwater que disparan indiscriminadamente contra civiles irakíes desarmados, hasta los contratistas que defienden una base estadounidense atacada en Afganistán, desempeñan un papel vital en las invasiones y ocupaciones de Estados Unidos.

La participación de empresas privadas ha permitido a Washington continuar sus operaciones en todo el mundo. Las tropas estadounidenses ya no mueren en gran número, ni están en las listas de espera de los hospitales de veteranos como lo estarían si hubieran sido los únicos ocupantes.

La pandemia cambió la estrategia de guerra del Pentágono

La pandemia cambió la estrategia de guerra del Pentágono, ya que en Estados Unidos la población empezó a cuestionarse cuánto dinero se estaban gastando en las guerras del extranjero en lugar de en la atención sanitaria en casa. Estados Unidos empezó a desplegar cada vez más contratistas, aviones no tripulados teledirigidos, paramilitares de la CIA y fuerzas locales en las agresiones, mientras que las tropas regulares se redistribuían a Europa y el Pacífico para contener a Rusia y China. Durante la pandemia Washington entregó cada vez más el trabajo sucio a empresas y extranjeros.

Estados Unidos ha utilizado más contratistas civiles en sus guerras en curso que personal militar uniformado. En 2019, según el proyecto Costs of War de la Universidad Brown, había un 50 por ciento más de contratistas que de tropas en la región del Mando Central de Estados Unidos, que incluye Afganistán, Irak y otros 18 países de Oriente Medio, además de Asia central y meridional.

Hasta diciembre del año pasado el Pentágono tenía unos 22.000 contratistas desplegados por toda esa región, con casi 8.000 concentrados en Irak y Siria. Es cierto que la mayoría de los sicarios estaban desarmados y prestaban servicios de ayuda, apoyo a las comunicaciones, etc. Cerca de dos tercios de ellos eran ciudadanos de otros países, en particular de países empobrecidos.

Aunque el Departamento de Defensa mantiene registros trimestrales del número de contratistas civiles que emplea y dónde, excluye a los sicarios contratados por la CIA o el Departamento de Estado.

Las investigaciones de Costs of War estimaron que 8.000 contratistas habían muerto en las guerras en Oriente Medio en 2019, unos 1.000 más que las tropas estadounidenses que murieron en el mismo periodo. La mayoría eran veteranos blancos de unos 40 años; muchos eran antiguos miembros de las fuerzas especiales y varios antiguos oficiales.

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Economía

El asesor de seguridad nacional de Biden aboga por una economía de guerra

El asesor de seguridad nacional de Biden, Jake Sullivan, ha pronunciado un sorprendente discurso sobre las “grietas” de la economía estadounidense. Abogó por una reducción del papel del mercado y un aumento del papel del Estado en la inversión.

La transcripción del discurso de Sullivan en la Brookings Institution se ha publicado en la web de la Casa Blanca.

“Las últimas décadas han revelado grietas” en la hegemonía económica de Estados Unidos. Por ello, es necesario un “nuevo consenso” y un “orden económico mundial más justo y sostenible”, dijo.

Sullivan afirmó que la economía estadounidense carece de inversión pública, como ocurrió tras la Segunda Guerra Mundial, y China está utilizando activamente esta herramienta.

“La República Popular China ha seguido subvencionando masivamente tanto industrias tradicionales, como la siderúrgica, como industrias clave del futuro como la energía limpia, la infraestructura digital y la biotecnología avanzada. Estados Unidos no sólo ha perdido producción, sino que ha socavado nuestra competitividad en las tecnologías críticas que dan forma al futuro”, afirmó el asesor de Biden.

También sostuvo que el mercado está lejos de poder regularlo todo y “en nombre de una eficiencia de mercado excesivamente simplificada, cadenas enteras de suministro de bienes estratégicos, y las industrias y empleos que los producían, se han trasladado al extranjero”.

El asesor de Biden analizó el crecimiento del sector financiero a expensas de los sectores industrial y de infraestructuras, razón por la cual muchas industrias se han “atrofiado” y la capacidad industrial “se ha resentido gravemente”.

El tercer problema es el mercado mundial, la internacionalización de las fuerzas productivas y la diferente manera en que los países se han integrado en ella. Sullivan citó a China como ejemplo: “Una gran economía que no es de mercado se ha integrado en el orden económico internacional de un modo que ha creado graves problemas”.

Eso ha tenido consecuencias peligrosas, “desde la incertidumbre del suministro energético en Europa hasta la vulnerabilidad de la cadena de suministro de equipos médicos, semiconductores y minerales críticos”.

“En la actualidad, Estados Unidos sólo produce el 4 por cien del litio, el 13 por cien del cobalto, el 0 por cien del níquel y el 0 por cien del grafito necesarios para satisfacer la demanda actual de vehículos eléctricos”.

Más del 80 por cien de los minerales críticos son procesados por un solo país, China. “Las cadenas de suministro de energía limpia corren el riesgo de convertirse en un arma del mismo modo que lo fue el petróleo en los años setenta o el gas natural en Europa en 2022”, afirmó el asesor.

“En la actualidad, Estados Unidos sólo produce alrededor del 10 por cien de los semiconductores del mundo, y la producción -en general, y en particular cuando se trata de los microcircuitos más avanzados- se concentra geográficamente en otros lugares. Esto crea un riesgo económico crítico y una vulnerabilidad para la seguridad nacional”, añadió Sullivan.

Al mismo tiempo, dijo, Estados Unidos no tiene intención de aislarse de China. “Nuestros controles a la exportación seguirán centrándose estrictamente en las tecnologías que podrían alterar el equilibrio militar […] No estamos deteniendo el comercio. Estados Unidos sigue manteniendo una relación comercial y de inversión muy sólida con China. El comercio bilateral entre Estados Unidos y China batió un nuevo récord el año pasado”, declaró el asesor de Biden.

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Estrategia

La Agencia Europea de Defensa firma un acuerdo con el Pentágono

La Agencia Europea de Defensa (AED) y el Departamento de Defensa de los Estados Unidos (Pentágono) han formalizado un marco de cooperación mediante la firma de un Acuerdo Administrativo (AA).

“Hoy reforzamos la cooperación transatlántica en los ámbitos de la seguridad y la defensa. Hemos firmado un acuerdo de cooperación con la Agencia Europea de Defensa (AED) y el Pentágono que contribuirá a reforzar aún más la asociación Unión Europea-Estados Unidos y a mejorar la defensa de la Unión Europea”, ha escrito Borrell.

La firma de un Acuerdo Administrativo entre la AED y el Pentágono prevé una mayor cooperación transatlántica en materia de defensa en ámbitos específicos, incluido el intercambio de información, según informó la página web de la AED.

“Este acuerdo confirma el valor de una asociación transatlántica de seguridad y defensa para hacer frente a los retos de seguridad compartidos, y la importancia de una defensa europea más fuerte y capaz, complementaria e interoperativa con la OTAN”, añade la página web de la AED.

Borrell declaró: “En un momento en que la guerra ha vuelto a Europa, debemos abrir todas las vías de cooperación con nuestros socios más próximos. El acuerdo administrativo entre la AED y Estados Unidos constituye otro pilar para reforzar la cooperación transatlántica y el vínculo Unión Europea-Estados Unidos”. La Agencia Europea de Defensa (AED), como eje de la cooperación de la Unión Europea en materia de defensa, desempeña un papel único a la hora de elevar nuestro nivel de cooperación en materia de defensa y de contribuir a hacer de la Unión Europea un país y un actor y socio más fuerte en el ámbito de la defensa.

Lloyd Austin, Secretario de Defensa de los Estados Unidos, declaró: “La firma del Acuerdo Administrativo con la AED es una prueba del fortalecimiento de las relaciones entre los Estados Unidos y la Unión Europea. El diálogo y el compromiso dedicados del Pentágono y la AED contribuirán aún más a la seguridad transatlántica y mundial. La agresión de Rusia contra Ucrania subraya la importancia de unos fuertes lazos entre Estados Unidos y Europa en el seno de la OTAN y con la Unión Europea. Profundizar en el diálogo y la cooperación no hará sino reforzar esta asociación estratégica clave en el futuro”.

Ambas partes han acordado un ámbito inicial de cooperación que, de mutuo acuerdo, podrá desarrollarse gradualmente en el futuro. Se trata de un foro de intercambio y diálogo: el AA permitirá un diálogo sustancial en materia de defensa sobre todos los temas que sean competencia de la AED, así como invitaciones para que el Pentágono asista a las reuniones pertinentes de la Junta Directiva de la AED y para que la AED asista a las reuniones convocadas por el Pentágono, según proceda.

Las actividades iniciales incluyen consultas sobre el impacto del Reglamento de la Unión Europea relativo al registro, la evaluación, la autorización y la restricción de las sustancias y preparados químicos (REACH); la movilidad militar; cuestiones relacionadas con la cadena de suministro; y el impacto del cambio climático en la defensa. También permite la participación de Estados Unidos en la sesión pública del Comité Europeo de Normalización en Defensa.

El AA se firmó esta semana en Bruselas por Jiri Sedivy, director de la AED, y William LaPlante, Subsecretario de Defensa de Estados Unidos.

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Estrategia

La Unión Europea crea un fondo de 1.000 millones de euros para comprar armamento

La Unión Europea va a crear un nuevo fondo de 1.000 millones de euros para la adquisición conjunta de armamento (sistemas de armas y municiones) por parte de al menos tres Estados miembros, con el fin de reforzar la base industrial y tecnológica de la defensa europea. El plan es que los países europeos compren armas fabricadas en Europa.

El Comisario europeo responsable del mercado interior, Thierry Breton, ha creado un nuevo instrumento dotado con 1.000 millones de euros (inicialmente 500 millones en dos años) y financiado por el presupuesto de la Unión Europea. Prevé la adquisición conjunta de sistemas de armas y municiones por parte de al menos tres Estados miembros. Si el Parlamento Europeo aprueba el plan durante la sesión plenaria del 8 al 11 de mayo, el instrumento financiaría hasta el 20 por cien del valor del contrato. De momento, fue aprobada el martes en votación conjunta por las comisiones de Industria, Investigación y Energía y de Asuntos Exteriores y la Subcomisión de Seguridad y Defensa.

Es una vuelta al viejo sueño de crear una industria europea de defensa. Las opciones que se tomen en términos de adquisiciones a corto plazo tendrán probablemente un impacto a más largo plazo en la apropiación del mercado europeo por la Base Tecnológica e Industrial de la Defensa Europea (BTID) y en las oportunidades para las próximas décadas.

“En el contexto geopolítico actual, es esencial reforzar cuanto antes las capacidades de defensa de los Estados miembros, ya sea a través del gasto nacional en defensa, las iniciativas de colaboración de la OTAN, el Fondo Europeo para la Paz o las adquisiciones comunes”, explicó ambiguamente uno de los dos coponentes del proyecto, el polaco Zdzisław Krasnodebski (Conservadores y Reformistas Europeos), en nombre de la Comisión de Industria, Investigación y Energía.

El objetivo de este instrumento es satisfacer la necesidad a corto plazo de reponer y, en caso necesario, aumentar las existencias de material de defensa europeo. Para ello, abogan por duplicar el tamaño del fondo propuesto hasta los 1.000 millones de euros. El plan también pretende reforzar la adquisición común de material de defensa, en particular para alcanzar el objetivo de adquirir conjuntamente el 35 por cien del gasto total en equipos, frente al 18 por cien en 2021 (11 por cien en 2020, o 4.100 millones de euros). Los eurodiputados creen que los Estados miembros que participen en la adquisición conjunta de productos de defensa también pueden acordar la compra de productos adicionales a Ucrania y Moldavia.

“La adquisición de equipos de defensa es un primer paso, pero esencial, ya que ayudará a los Estados miembros a acortar distancias con respecto a su nivel de ambición en materia de cooperación en defensa, declarado hace tiempo, y también mejorará la interoperabilidad de las fuerzas armadas europeas y la rentabilidad para los contribuyentes”, subrayó el ponente de la comisión de Asuntos Exteriores y de la subcomisión de Seguridad y Defensa, Michael Gahler.

Además, la Comisión Europea y la Agencia Europea de Defensa deberán elaborar una lista de componentes críticos de origen no comunitario para los que no exista alternativa en la Unión Europea, como base para futuros proyectos de desarrollo de estos componentes a escala europea.

El apoyo financiero de la Unión Europea debería beneficiar “a la BTID, garantizando al mismo tiempo la capacidad de actuación de las fuerzas armadas de los Estados miembros de la Unión Europea, la seguridad del suministro y una mayor interoperabilidad”, según el proyecto de la Comisión. “A fin de garantizar la protección de los intereses esenciales de seguridad y defensa de la Unión y de sus Estados miembros, las infraestructuras, instalaciones, activos y recursos de los contratistas y subcontratistas que participen en la contratación conjunta, y que se utilicen a efectos de dicha contratación, deberán estar situados en el territorio de un Estado miembro o de un tercer país asociado”, según el proyecto.

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Estrategia

Los arsenales occidentales no están preparados para una guerra de gran envergadura

Estados Unidos se encuentra actualmente en una situación crítica en lo que respecta a la producción de munición, en particular de obuses de 155 milímetros. La Planta de Municiones del Ejército de Scranton está a la vanguardia de un plan multimillonario para modernizar y acelerar la producción de municiones con el fin de apoyar a Ucrania en su guerra contra el ejército ruso.

Sin embargo, esta guerra ha revelado que los arsenales estadounidenses y los de los aliados europeos no están preparados para soportar una guerra terrestre convencional de gran envergadura. Los planificadores militares estadounidenses están alarmados por la disminución de los suministros y el ejército planea gastar miles de millones en fábricas de munición en todo el país para aumentar la producción.

Estados Unidos ha suministrado a Ucrania material militar por valor de más de 35.000 millones de dólares, incluidos proyectiles de 155 milímetros, esenciales para alcanzar objetivos rusos situados a una distancia de hasta 32 kilómetros. Sin embargo, las actuales tasas de producción no pueden reponer las reservas estadounidenses ni mantener el ritmo de uso en Ucrania, donde el ejército ucraniano dispara entre 6.000 y 8.000 proyectiles al día. En otras palabras, el equivalente a dos días de proyectiles disparados por Ucrania equivale a la cifra de producción mensual estadounidense anterior a la guerra.

Estados Unidos y sus aliados están obligados a revisar sus estrategias de defensa e invertir en mejorar su capacidad si pretenden librar guerras de alta intensidad. La Guerra de Ucrania subraya la necesidad de que estos países aceleren la modernización de sus fábricas de municiones y refuercen su preparación para grandes guerras con países como China y Rusia.

—https://www.independent.co.uk/news/us-army-ap-ukraine-one-kyiv-b2325090.html

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Estrategia

Europa alcanza el máximo gasto en armamento desde la Guerra Fría

El continente europeo ha alcanzado un gasto récord en armamento, según se desprende de un informe publicado ayer por el Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz.

Se trata de un fuerte crecimiento que no se veía desde hace más de 30 años.

El gasto militar en suelo europeo ha superado, por segunda vez, su nivel de finales de la Guerra Fría. Tras aumentar más de un tercio en una década, alcanzó la marca de 480.000 millones de dólares el año pasado.

Europa gastó un 13 por cien más en sus ejércitos, una vez descontada la inflación.

No se trata de un caso aislado, ya que este aumento del gasto militar se observa en todos los continentes del mundo. El año pasado el gasto en los ejércitos del mundo alcanzó la marca de dos billones de dólares.

Los países europeos, sobre todo los más pobres, se deslizan hacia una economía de guerra, titula un artículo del periódico francés Le Monde, que describe por fin la realidad de lo que empieza a suceder en Europa.

Este aumento del gasto militar se explica en particular por la Guerra de Ucrania. Desde el comienzo de los enfrentamientos armados, varias potencias occidentales han comenzado a apoyar militarmente a Kiev frente a Rusia.

Entre estos países se encuentra Estados Unidos, que el mes pasado anunció una nueva ayuda militar a Ucrania, valorada en 400 millones de dólares, principalmente en municiones.

Una economía de guerra nunca es una economía próspera, una economía de guerra es siempre inflación, escasez y muchos impuestos para pagar y financiar el esfuerzo bélico.