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Rusia ha cambiado las defensas antiaéreas para siempre

El 16 de mayo de este año la organización de la defensa antiaérea cambió para siempre. Los misiles balísticos hipersónicos X-47M2 Kinjal lograron destruir un vehículo de mando y radar y cinco baterías Patriot de lanzamiento de la OTAN, según Military Watch.

Los Patriots respondieron disparando 32 misiles tierra-aire (que cuestan alrededor de 3 millones de dólares cada uno) en un intento de interceptar el ataque ruso, pero ninguno de ellos alcanzó su objetivo. La operación expuso las serias limitaciones del mejor sistema de defensa antiaérea. defensas de largo alcance de la OTAN, así como las avanzadas capacidades del MiG-31K ruso y sus principales armas.

Hasta mayo el ejército ucraniano y la OTAN creían que sus mejores sistemas de defensa antiaérea en tierra eran técnicamente capaces de repeler con fiabilidad los ataques de todos los misiles, drones y cazas rusos contra objetivos críticos en las profundidades de la zona defendida. Sólo hace falta, decían, desembolsar un poco más e impulsar estos sistemas de defensa antiaérea más densos. Que, de hecho, es lo que los enemigos de Rusia han estado implementando gradualmente en los últimos meses.

Pero la destrucción instantánea por los Kinjal hipersónicos y la humillación de lo mejor que Estados Unidos ha creado se derrumbaron de la noche a la mañana. No importa cuántos Patriots lleven a Ucrania; Rusia es capaz de acabar con todos ellos. Tiene todo lo que necesita para hacerlo, y durante mucho tiempo. Los rusos sólo necesitan ver, desde el espacio o por otros medios, exactamente en qué lugares de Ucrania se están instalando nuevas posiciones de fuego.

Como explica Military Watch, el 16 de mayo los MiG-31K y los Kinjal demostraron lo rápida y eficazmente que pueden “patear las puertas” de cualquier sistema de defensa antiaérea, ofreciendo una mayor tasa de éxito a otros tipos de misiles rusos. Esto da a Rusia mucha más libertad para seguir destruyendo infraestructuras vitales y aumenta el riesgo de que las principales ciudades ucranianas queden pronto inhabitables y abandonadas.

Este proceso se está produciendo desde hace quince días con una fuerza extraordinaria. Inmediatamente después de la aplastante derrota de las posiciones de lanzamiento de la primera batería Patriot en Kiev, se multiplicaron los informes de ataques aéreos rusos en el centro y el oeste del país. Tras el 16 de mayo, “en el curso de las operaciones militares rusas, se intensificaron fuertemente los ataques con misiles de largo alcance contra los sistemas de defensa antiaérea ucranianos, las estaciones de clasificación ferroviaria, los depósitos de combustible y municiones, los parques de material y las zonas de acopio de reservas en el oeste de Ucrania, incluidos Jmelnitsky, Rivne, Jytomyr y Lviv”, asegura Military Watch.

En la noche del 27 al 28 de mayo hasta 54 de drones rusos Geran-2 llevaron a cabo simultáneamente la incursión más masiva jamás realizada sobre la capital ucraniana.

El asunto acabará en un colapso total cuando, tras esta derrota, decenas, si no centenares, de aviones de ataque de las Fuerzas Aeroespaciales rusas irrumpan en su espacio aéreo con seguridad para ellos y sus pilotos sobre los restos de la defensa antiaérea ucraniana. Irán a bocajarro a destrozar lo que les plazca a sus pilotos.

¿Cómo construir un nuevo sistema de defensa aérea que sustituya al que ya está siendo sometido a pogromos diarios?

Por supuesto, puede contar con que las Kinjal hipersónicas son terriblemente caras, y que la primera de ellas se utilizó contra la NMD (Defensa Nacional Antimisiles) el 18 de marzo del año pasado para alcanzar un gran almacén subterráneo en el oeste de Ucrania, donde las armas fueron entregadas por Polonia. Debido a su coste, Rusia pronto se quedará sin ellas. Los rusos simplemente no tendrán nada para “tirar las puertas abajo”.

Pero la propia Military Watch disipa de inmediato las débiles esperanzas de los enemigos de Rusia. A los pocos meses del lanzamiento contra el NMD, Moscú había conseguido multiplicar por lo menos por cinco la producción de misiles hipersónicos Kh-47M2 Kinjal.

“El misil balístico X-47M2 no fue desarrollado en su forma pura. Se trata de una modificación radical del misil balístico 9M723 del sistema ruso Iskander-M, que entró en servicio por primera vez en las fuerzas armadas de la FR [Federación Rusa] en 2006 [y según parece, lleva ya en una cinta transportadora industrial en buen estado de funcionamiento al menos 17 años]. Como misil lanzado desde el aire, el Kinjal recibió un alcance mucho mayor. Pero muchos aspectos de su rendimiento en vuelo siguen siendo los mismos que los del cohete original”.

Según la publicación, los rusos tenían muy poco que hacer para construir “puñales” () adicionales; pueden utilizar hábilmente gran parte de la tecnología que dominaban hace muchos años. La industria de defensa rusa entrega ahora hasta 10 “puñales” () al mes a las fuerzas aeroespaciales rusas. Desde 2019 los rusos acumulan hasta 80 unidades.

Military Watch calcula que en el último año y medio de encarnizados combates contra objetivos en Ucrania, los MiG rusos han lanzado “menos de media docena” de estos misiles hipersónicos de largo alcance. Por lo tanto, en los arsenales de Moscú aún quedan al menos siete docenas de estos misiles de eficacia probada. De los que Ucrania no tiene escapatoria.

“Aunque se espera que el arsenal de ‘puñales’ (*) siga creciendo rápidamente, su uso en Ucrania por parte de los rusos seguirá siendo limitado. Esto se debe a que el grueso de este arsenal ruso sigue centrado en la posibilidad de contrarrestar a la OTAN si las hostilidades se intensifican hasta desembocar en una guerra más amplia”.

Los F-16 son la última baza de la OTAN en Ucrania

Esto sólo puede molestar a la OTAN, cuyos elementos más importantes también están cubiertos por los Patriots estadounidenses. ¿Se han dado cuenta de cómo, en las últimas semanas, las discusiones sobre la inminente entrega de cazas polivalentes estadounidenses F-16 de cuarta generación, que claramente se estaban aburriendo debido al deshielo del “paraguas” de defensa aérea de Ucrania?

El 21 de mayo Biden anunció que habían empezado a entrenar a los pilotos ucranianos para la guerra con estos cazas. El agregado de prensa de las Fuerzas Aéreas ucranianas, Yuriy Ignat, aseguró recientemente con regocijo: “Cuando tengamos los F-16, ganaremos”. A partir de ahí ha quedado claro para todo el mundo que los cielos de Ucrania son cada vez más difíciles de cubrir. En la prisa por resolver el cada vez más desalentador problema, los F-16 se están convirtiendo en la última baza de la OTAN.

Sin embargo, todos saben que tampoco tendrán éxito con estos aviones. En primer lugar, porque nadie va a dar a Kiev muchos de ellos: son caros. Según el reciente jefe del Estado Mayor Conjunto de las Fuerzas Armadas estadounidenses, el general de ejército Mark Milley, diez cazas de este tipo cuestan a su país mil millones de dólares. Se necesitan otros mil millones para mantenerlos en tierra.

Debido a su altísimo coste, los ucranianos sólo han recibido hasta ahora de Estados Unidos unas pocas baterías de los mismos sistemas de defensa antiaérea Patriot, una de las cuales ya ha caído tan bien bajo el “puñal” (*). Cada una de estas baterías costó a Kiev 1.100 millones (600 millones por el sistema en sí y más de 400 millones por los misiles). Es casi tanto como lo que quiere para al menos un escuadrón de F-16. Pero ni siquiera prometen a los ucranianos más Patriots: de nuevo, los rusos los matarán por una bocanada de tabaco.

¿Por qué deberían tener los F-16 un futuro diferente al de los Patriots? ¿Qué pasaría si los Su-35 rusos desde el aire y los sistemas de defensa antiaérea S-400 Triumph desde tierra abrieran la temporada de caza para cada uno de ellos? Es sólo cuestión de tiempo que se formen nuevos “agujeros” en el sistema de defensa aérea de Ucrania. No pueden hacer nada al respecto. Ni los ucranianos ni los estadounidenses. El reloj ya ha empezado a correr.

Serguei Ischenko https://svpressa.ru/war21/article/374459/

(*) El “kinjal” recibe su nombre de un puñal o daga característico de los pueblos del Cáucaso.

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El largo período de declive del armamento nuclear se ha acabado

Nos estamos acercando, y tal vez ya alcanzamos, el final de un largo período de declive de las armas nucleares en el mundo, ha dicho Dan Smith, director del Instituto Internacional de Estocolmo para la Investigación de la Paz (Sipri). Varios países asiáticos han aumentado sus arsenales nucleares, destaca el último informe del Instituto sueco.

En 2019 Pakistán debía tener al menos 150 cabezas nucleares. Cuatro años más tarde, tendría 20 más. India no se queda atrás, ya que su arsenal se ha reforzado con 34 armas nucleares adicionales en el mismo periodo: 164 en 2023 frente a las al menos 130 de 2019. Esta tendencia no es sorprendente, dado que estos dos países, con sus complicadas relaciones, buscan alcanzar la paridad estratégica.

El arsenal de China crece a un ritmo constante. En 2019 el Sipri estimó que China poseía 290 armas nucleares, y entre 2020 y 2022 ha fabricado sesenta más. Según el instituto sueco, el Ejército Popular de Liberación cuenta ahora con 410. Eso supone un aumento del 41 por cien en cuatro años.

“El tamaño del arsenal nuclear chino ha pasado de 350 ojivas en enero de 2022 a 410 en enero de este año, y se prevé que siga creciendo. Dependiendo de cómo decida estructurar sus fuerzas, China podría tener potencialmente al menos tantos misiles balísticos intercontinentales como Estados Unidos o Rusia a finales de la década”, afirma el Sipri.

La doctrina china se basa en tres conceptos: disuasión limitada (o suficiencia estricta), defensa eficaz y contraataque contra los emplazamientos estratégicos del adversario. La significativa acumulación de su arsenal nuclear sugiere un cambio de enfoque.

Las estimaciones del Sipri coinciden con las realizadas el pasado mes de noviembre por el Pentágono. “Si China continúa ampliando su arsenal nuclear a este ritmo, tendrá con toda probabilidad aproximadamente 1.500 cabezas nucleares” en 2035, afirmaba en un informe presentado al Congreso. También señalaba un número significativo de lanzamientos de misiles con capacidad nuclear por parte de su ejército en 2021: 135 en total.

Este fortalecimiento del arsenal nuclear chino puede tener consecuencias para India, que puede aumentar el suyo. También es probable que complique las conversaciones de desarme entre Rusia y Estados Unidos, que juntos poseen el 90 por cien de todas las armas nucleares.

A pesar de una caída en la transparencia de los dos países sobre las fuerzas nucleares, el tamaño de sus respectivos arsenales nucleares, es decir, el número de cabezas nucleares utilizables, parece relativamente estable, señala el Sipri.

Esa estabilidad se produce en un momento en el que Moscú ha decidido suspender su participación en el acuerdo de desarme New Start, que expira en 2026, así como en plena guerra contra Ucrania.

“Estamos entrando en una nueva era que requiere nuevas estrategias […] Estados Unidos está dispuesto a respetar los límites del número de cabezas nucleares fijados por el acuerdo de no proliferación New Start siempre que Rusia haga lo mismo”, dijo recientemente Jake Sullivan, asesor de Seguridad Nacional de Biden.

Estados Unidos se ha mostrado dispuesto a discutir la no proliferación nuclear con China sin condiciones previas.

Los nueve países que poseen armas nucleares gastaron conjuntamente 82.900 millones de dólares en sus arsenales el año pasado, de los cuales más de la mitad correspondieron a Estados Unidos, según un informe de la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares.

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China fabrica equipos militares mucho más rápidamente que Estados Unidos

Las estadísticas recientes sobre la acumulación de equipos militares en los arsenales muestran una diferencia significativa entre Estados Unidos y China. El país asiático ha acelerado la producción, fabricando sus equipos de defensa entre 5 y 6 veces más rápido que Estados Unidos.

Entre 2019 y 2021 la Armada china recibió 11 destructores Tipo 052 D/DL y 4 cruceros Tipo 055, mientras que la Armada estadounidense solo recibió 3 nuevos destructores.

Además de la diferencia en las tasas de producción, también hay una gran diferencia en el costo. El general Cameron Holt, Subsecretario Adjunto de la Fuerza Aérea para Adquisiciones, señaló que por cada dólar que Pekín invierte en sus fuerzas armadas, Washington tiene que gastar 20 dólares para obtener una capacidad operativa similar.

Las disparidades son aún más evidentes en el mercado de exportación. Un caza chino J-10C cuesta 2,5 veces menos por unidad que un F-16 Block 70 estadounidense. Del mismo modo, una fragata china Tipo 054A se ofrece a mitad de precio que una fragata europea del mismo tonelaje.

Mientras que hace unos años el rendimiento y la fiabilidad de los equipos militares chinos se consideraban inferiores a los de sus homólogos estadounidenses, China ha conseguido mejorar la calidad de sus equipos militares manteniendo unos costes inferiores a los de Estados Unidos.

China domina incluso en el campo de los tanques. El nuevo tanque ligero del ejército estadounidense, el MFP de General Dynamics Land System, tiene un precio unitario de 12 millones de dólares, equivalente al de un tanque pesado como el Leclerc o el Leopard 2. En cambio, el Type 15 chino, ya en servicio, fue adquirido por Bangladesh por menos de 2 millones de dólares, incluyendo munición y piezas de recambio.

En otras palabras, el balance de los arsenales no se puede medir sólo en términos de gasto militar. Estados Unidos necesita invertir mucho más dinero para mantener la paridad con China.

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La moderna doctrina defensiva del ejército ruso

Desde hace una semana el eje del ataque principal del ejércio ucraniano está en Zaporiya y el comandante al mando de las fuerzas rusas en el sector es el general Alexander Romanchuk.

Romanchuk es el autor de la moderna doctrina defensiva del ejército ruso y, en consecuencia, está teniendo la oportunidad de llevar sus concepciones a la práctica.

En abril de este año, cuando era rector de la Academia de Estado Mayor del Ejército, junto con el coronel A.V. Shigin, escribió un artículo titulado “Perspectivas de mejora de la eficacia de las operaciones defensivas del Ejército”, publicado en la revista “Voennaia Mysl” (Colección Militar), que ha sido bastante comentado en los medios occidentales (*).

La misión principal de la defensa, escribe Romanchuk, “es neutralizar la iniciativa del enemigo que avanza, es decir, llevarle al estado de imposibilidad de seguir avanzando con las fuerzas desplegadas. En última instancia, esto permite reducir su actividad y tomar la iniciativa pasando a una contraofensiva decisiva para derrotar al enemigo con grupos de choque”.

El planteamiento se apoya en la experiencia del ejército soviético al final de la Segunda Guerra Mundial, cuando en marzo de 1945 la Wehrmacht desató una ofensiva en las proximidades del lago Balatón, en Hungría. Los nazis la llamaron “Despertar de la Primavera”. Fue su última contraofensiva, a la que siguió inmediatamente el colapso del III Reich en Berlín. El artículo da a entender que ese será también el destino de los nazis de Kiev.

Para derrotar la contraofensiva alemana, el ejército soviético inició maniobras con las reservas antitanque, especialmente de la artillería, vigiló los obstáculos y organizó emboscadas de fuego, recuerda Romanchuk.

Cada año desde 1945 el ejército soviético, y luego el ruso, han llevado a cabo maniobras para poner en práctica las experiencias defensivas del ejército, por una razón bien sencilla de entender: Moscú siempre supuso que la OTAN atacaría primero. Ejercicios como el Zapad (“Occidente”) de 1977 comenzaban con un ataque sorpresa de la OTAN, incluidas las armas nucleares, seguido de una contraofensiva masiva soviética y del Pacto de Varsovia, que se abrían camino hasta París en un mes.

En 2021 los ejercicios “Zapad” reproducían el mismo escenario, pero a escala más reducida y sin que la OTAN lanzara misiles nucleares. Su ataque se iniciaba contra Bielorrusia, que era rescatada por las tropas rusas, que luego desencadenaban una contraofensiva.

La ‘defensa dispersa’ en la doctrina militar rusa

No obstante, en su artículo Romanchuk no se limita a repetir las viejas doctrinas. Ofrece una mezcla de lo viejo y lo nuevo. En la posguerra las defensas posicionales “ni un paso atrás” han quedado obsoletas, advierte. Los campos de batalla modernos han cambiado. Se ha producido “un cambio significativo en la naturaleza y el contenido de los conflictos militares en comparación con el período de la Gran Guerra Patriótica, lo que, a su vez, requiere la mejora y clarificación de muchas disposiciones de la teoría del arte militar”.

La defensa debe basarse en fuerzas “dispersas”. Reflejando el escaso número de las fuerzas rusas y la enorme longitud de las líneas del frente en Ucrania (más de 800 kilómetros de frentes activos), sostiene que mantenerse en todas partes “no es racional”. Una operación defensiva dispersa debería convertirse en una respuesta lógica a un enemigo superior que se basa en la retención de zonas importantes, objetos y centros de transporte en las direcciones separadas más importantes.

Una operación de este tipo se caracteriza por una distribución uniforme de las fuerzas y los recursos en zonas, y por el empleo descentralizado de formaciones y unidades militares de las fuerzas armadas.

Los huecos entre las fuerzas dispersas se cubren con las nuevas tecnologías: sistemas robóticos autónomos fijos o móviles, vehículos aéreos no tripulados, barreras explosivas y no explosivas, incluidas las instaladas a distancia.

El principio rector de una defensa “dispersa” es la movilidad. Durante varios años, el ejército ruso ha ensayado las “maniobras de defensa”. Las unidades dispersas no son unidades estacionarias sino “descentralizadas”.

El campo de batalla moderno es “transparente” y la dispersión es la mejor protección. “En estas condiciones, junto con la dispersión de las tropas, debe prestarse especial atención a la preparación de un mayor número de posiciones de reserva ocultas y bien protegidas, zonas de despliegue de puestos de mando, depósitos de municiones, combustible y lubricantes y su cambio oportuno (hasta varias veces al día), así como a la estricta observancia de las medidas de camuflaje, el equipamiento de muchos objetos falsos utilizando las últimas herramientas de simulación, y la aplicación de otras medidas eficaces para engañar al enemigo”.

Los cinturones defensivos en los frentes sur y este

Tras rechazar la defensa posicional, Romanchuk describe tres líneas de defensa, con 8-12 kilómetros entre cada una de ellas. Las distancias corresponden a los alcances de la artillería de calibre medio. Las líneas de defensa se llaman “de cobertura”, “principal” y “de reacción” o “de reserva”.

La primera identifica los ejes principales del avance enemigo; la “principal” frena al adversario con obstáculos y ataques de fuego; y la última monta el contraataque.

Las tres líneas de Romanchuk son las que el ejército ruso ha construido en los frentes sur y este de Ucrania.

(*) https://dlib.eastview.com/browse/publication/684

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China logra estabilizar el explosivo militar más potente

China acaba de anunciar un importante logro en la técnica del armamento, un nuevo método de síntesis que podría aumentar significativamente la estabilidad del CL-20, el explosivo no nuclear más mortífero que existe. Hasta ahora, sólo el gigante asiático tenía capacidad para producir en serie este material altamente inestable, y lo ha utilizado en algunas de sus armas más recientes, aunque su uso sigue siendo limitado debido a su sensibilidad al impacto.

La innovación ha sido posible gracias a una nueva nanotecnología desarrollada por el equipo del científico Guo Changping, del Centro de Innovación Militar y Civil de Sichuan para Nuevos Materiales Energéticos. Gracias a esta técnica, el CL-20 puede sintetizarse con una alta estabilidad. En una prueba de “caída de martillo”, la sensibilidad al impacto H50 del nuevo explosivo CL-20 fue de 68 centímetros, muy superior a la del material original, que fue de 13 centímetros. Esta cifra mide la altura a la que detonan la mitad de las muestras de explosivo cuando se deja caer un peso sobre ellas, lo que proporciona una medida de la sensibilidad al impacto.

Estos avances abren nuevas perspectivas en el campo del armamento. “Buscamos un nuevo método para romper las barreras tecnológicas actuales. Esto inspirará el diseño y la preparación de propulsantes y formulaciones explosivas de alta seguridad y alta energía para el futuro”, afirman los investigadores en un artículo publicado en la revista Chinese Journal of Explosives and Propellants.

El descubrimiento está relacionado con el programa de armas nucleares de China, ya que unos explosivos más potentes pueden reducir el tamaño de las armas nucleares y permitir que los misiles balísticos intercontinentales recorran mayores distancias.

A pesar de los enormes avances realizados por China, Estados Unidos se ha mostrado más reacio a utilizar el CL-20 debido a diversos factores, como el elevado coste de las pruebas y la implementación, y la falta de una necesidad inmediata.

Sin embargo, algunos expertos de la industria de defensa estadounidense advierten que China ya ha incorporado el CL-20 a varios sistemas de armas, lo que les permite recorrer distancias más largas o transportar más munición gracias a su tamaño y peso reducidos.

Así pues, en lo que respecta a este tipo de explosivos, China ha tomado una importante ventaja sobre Estados Unidos.

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La OTAN quiere abrir una oficina en Japón

Desde la década de los noventa, además de su relación especial con Estados Unidos, Japón ha reforzado considerablemente su cooperación militar con la OTAN, lo que resulta extraño en una Alianza que debería ser puramente regional y ceñida al Atlántico norte, como su propio nombre indica.

La Carta de la ONU sólo autoriza los bloques militares regionales, algo que la OTAN lleva décadas vulnerando y que, desde luego, es contrario al derecho internacional. Incluso se opone al propio tratado fundacional, cuyos artículos 5 y 6 limitan su perímetro de alcance.

A pesar de ello, el pasado mes de diciembre, Japón se sumó a Reino Unido e Italia en el desarrollo de un avión de combate de sexta generación dentro del Programa Aéreo de Combate Globa, que fusiona los proyectos Tempest y F-3.

En 2013 ambas partes firmaron una declaración política conjunta en la que afirmaban su determinación de reforzar su cooperación para hacer frente a los retos de seguridad “comunes” en los ámbitos de la ciberseguridad, la seguridad marítima y la no proliferación nuclear.

El vínculo se reforzó aún más al año siguiente, cuando Japón fue admitido en la Plataforma de Interoperabilidad, que reúne a los Aliados y a los países socios que contribuyen activamente a las operaciones de la OTAN. Desde entonces Tokio cuenta con un oficial de enlace en el Mando Marítimo Aliado.

Más recientemente, la OTAN y Japón han acordado que la seguridad de Europa y Asia están “estrechamente vinculadas”. En su estrategia, publicada el año pasado, la OTAN afirmó que China estaba aplicando “políticas coercitivas […] contrarias a [sus] intereses, [su] seguridad y [sus] valores”.

Esta opinión es compartida por el gobierno de Tokio que, además, mantiene relaciones complicadas con Moscú por un contencioso relativo a las islas Kuriles.

Está previsto que Japón sea admitido en un “programa de asociación individualizado” en la próxima cumbre de la Alianza, que se celebrará en Vilna los días 11 y 12 de julio.

La OTAN tiene una propuesta encima de la mesa para abrir una oficina en Tokio. Francia se opone a ello para no enfrentarse con China. No obstante, si la OTAN sigue ampliando su radio de acción, como hasta ahora, otros países de la región -empezando por Corea del sur- podrían sentirse tentados de seguir abriendo más “oficinas”.

La Alianza imperialista se está especializando en crear avisperos allá por donde pasa.

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Rusia despliega lanzaderas termobáricas para contrarrestar los ataques de la OTAN

El viernes el Ministerio de Defensa británico anunció que Rusia había desplegado al menos un lanzador de misiles termobáricos en su propio territorio para contrarrestar los ataques sobre Belgorod, una región fronteriza con Ucrania que ha sido objeto de ataques aéreos en los últimos días.

El Ministerio de Defensa ruso ha confirmado la información en un comunicado de prensa, afirmando que había desplegado helicópteros de ataque y el lanzacohetes termobárico pesado TOS-1A para repeler los ataques de la OTAN.

Rusia “ha desplegado toda la gama de potencia de fuego militar en su propio territorio” en respuesta a los recientes ataques de la OTAN contra Belgorod, reconocen los militares británicos (*).

El ejército ruso desplegó lanzacohetes termobáricos en Ucrania desde las primeras semanas de la guerra, aunque el sistema TOS-1 data de la época soviética y fue utilizado por primera vez por el ejército ruso en Chechenia. El ejército ruso los califica como “lanzallamas”, aunque las tropas lo laman “Buratino”, que es el equivalente ruso de ”Pinocho”.

También conocidas como bombas de vacío, las armas termobáricas pueden causar daños devastadores en regiones muy amplias, con potentes ondas de choque.

El lanzacohetes termobárico pesado TOS-1A va montado en el chasis de los tanques T-72 modificados y es capaz de disparar cohetes hasta seis kilómetros de distancia.

Este tipo de armas utiliza el oxígeno del aire circundante para generar una explosión a alta temperatura y una onda expansiva mucho más potente y de mayor duración que un explosivo condensado convencional.

Se usaron en Afganistán y Siria contra fortificaciones, túneles y cuevas, ya que la presión y las partículas explosivas se adentran durante un largo tiempo en los espacios reducidos, provocando efectos devastadores en su interior.

(*) https://twitter.com/DefenceHQ/status/1664510885249908736

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Economía

El Pentágono pierde más de un millón de piezas de repuesto del caza F-35

El Pentágono ha perdido más de un millón de piezas de repuesto del caza F-35, según informa Defense News. Sin embargo, como el gobierno no dispone de un sistema propio de seguimiento de piezas, es posible que los militares no sepan cuántos repuestos faltan realmente, ni el coste de los mismos (1).

La cifra de un millón de piezas la ha dado el contratista principal, Lockheed Martin, pero la cantidad total que se ha perdido y su coste podrían ser significativamente superiores.

Los desacuerdos entre el Pentágono y el fabricante sobre la clasificación de los componentes y repuestos perdidos están frenando los esfuerzos del gobierno por crear un sistema fiable de seguimiento de las piezas y recambios.

El F-35 va, pues, de una chapuza a otra. El gobierno estadounidense no tiene forma de saber si los contratistas gestionan adecuadamente las piezas de repuesto, según los auditores (2) que rastrean las pérdidas de producción desde 2018.

Lockheed Martin asegura que el número de repuestos que figuran como perdidos en el informe abarca las últimas dos décadas del programa.

El programa internacional F-35, que incluye a Estados Unidos y otros países como Reino Unido, Noruega, Italia, Canadá, Israel, Japón y Corea del Sur, tiene un sistema único de gestión de repuestos. Los países que participan en el programa en todo el mundo tienen acceso a una reserva mundial de piezas, desde motores, neumáticos, chasis y equipos auxiliares hasta pernos y tornillos, que son propiedad del Pentágono hasta que la pieza se instala en un avión de combate.

Los problemas con el caza de última generación se multiplican a cada paso. La empresa fabricante Lockheed Martin podría pedir al gobierno estadounidense 38.000 millones de dólares en las próximas décadas para satisfacer la creciente demanda de refrigeración del radar y otros componentes (3).

En marzo el general de las Fuerzas Aéreas estadounidenses Michael Schmidt, responsable del programa F-35, declaró que el Pentágono disponía de 540 aparatos, pero que sólo la mitad de ellos eran capaces de llevar a cabo un número limitado de misiones. Añadió además que menos de la tercera parte de los cazas podían considerarse listos para el combate.

En una guerra el caza más caro del mundo duraría muy poco en el aire frente a cualquier modelo equivalente, como los Sujoi rusos. El derribo de cada uno de los F-35 costaría entre 100 y 125 millones de dólares. Es más que suficiente para calcular que hay ciertas guerras que sería mejor evitar.

(1) https://www.defensenews.com/air/2023/05/30/auditors-over-1-million-f-35-spare-parts-lost-by-dod-and-lockheed/
(2) https://www.gao.gov/products/gao-23-106098
(3) https://www.bloomberg.com/news/articles/2023-05-30/f-35-jet-s-overworked-engines-may-cost-pentagon-38-billion-in-upkeep

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Ciencia

Un dron (des)controlado por inteligencia artificial se vuelve contra su operador

Durante un ensayo simulado, un dron (des)controlado por inteligencia artificial debía destruir los sistemas de defensa aérea adversarios siguiendo las instrucciones de un operador remoto. Con el tiempo el algoritmo se volvió contra el operador.

“Le estábamos entrenando en simulación para identificar y apuntar a amenazas tierra-aire. Y el papel del operador era validar su destrucción. El sistema empezó a darse cuenta de que, aunque identificara una amenaza, el operador humano le decía a veces que no la neutralizara, privándole así de puntos. ¿Qué hizo entonces? Matar al operador porque le impedía alcanzar su objetivo”, ha explicado el coronel Tucker “Cinco” Hamilton, piloto de pruebas de las Fuerzas Aéreas estadounidenses.

Posteriormente, el algoritmo fue modificado con una directiva que le prohibía matar a su operador, pero el dron destruyó el sistema de comunicaciones que el operador utilizaba para comunicarse con él.

Después de que la Real Sociedad Aeronáutica difundiera los comentarios de Hamilton, la portavoz de las Fuerzas Aéreas, Ann Stefanek, los desmintió y al coronel Hamilton le han obligado a rectificar. Dice que se expresó mal y que la simulación en cuestión era en realidad “un experimento intelectual”.

A finales de marzo, un grupo de cientos de empresarios, ingenieros y académicos pidió una moratoria de seis meses en la investigación sobre inteligencia artificial. “En los últimos meses, los laboratorios de inteligencia artificial se han enzarzado en una carrera incontrolada por desarrollar y desplegar cerebros digitales cada vez más potentes que nadie -ni siquiera sus creadores- puede comprender, predecir o controlar de forma fiable”, argumentaban los promotores.

En 2018 el instituto surcoreano Kaist (Korea Advanced Institute of Science and Technology) abrió un laboratorio para fabricar robots asesinos mediante inteligencia artificial. Que esos robots se vuelvan contra sus operadores sería el menor de los males imaginable.

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Estados Unidos ya está preparado para una guerra en el espacio

A Estados Unidos no le queda más remedio que prepararse para una guerra en el espacio, asegura el general estadounidense Jesse Morehouseun, subdirector de estrategia, planes y política del Mando Espacial estadounidense.

Morehouseun intervino en la Cumbre de Operaciones Espaciales 2023, celebrada en Londres. En una rueda de prensa convocada en la embajada de Estados Unidos, el general declaró a los periodistas que Estados Unidos estaba preparado para luchar en el espacio si fuera necesario.

Estados Unidos estaba “preparado para luchar en el espacio esta misma noche si es necesario”, dijo.

En los últimos meses, el espacio se ha convertido en un nuevo escenario en el que se libra una guerra abierta, no solo entre las mayores potencias mundiales, sino también entre las principales empresas tecnológicas del mundo.

En tiempos de Trump, Estados Unidos dio prioridad al dominio del espacio y en 2019 creó un Mando Espacial. Fue sólo un acto formal porque el Mando ya se había creado en 1985 para dirigir las operaciones militares en el espacio.

En 2002 se disolvió y sus fuerzas se fusionaron con el Mando Estratégico. Esta nueva preparación para una guerra en el espacio demuestra que Estados Unidos vuelve a considerar el espacio como un teatro de guerra.