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La influencia de la URSS en la creación del primer Estado independiente kurdo (y 2)

Barzani arenga a una unidad guerrillera
Aunque de origen irakí, Mullah Mustafá Barzani, el padre de Massud Barzani, fue uno de los cuatro generales más importantes de la República de Mahabad. Era un guerrillero formado sobre el terreno, a base de intuición y de experiencia práctica. Al frente de 300 combatientes había luchado contra los irakíes, hasta que le capturaron y le desterraron a Suleymaniya, una localidad en la frontera entre Irán e Irak en la que vivió de 1936 a 1943.

En la capital intelectual del Kurdistán irakí, Barzani tuvo tiempo de formarse intelectual y políticamente. Participó en el movimiento clandestino Brayati (Fraternidad), que en 1941 se fusionará con otras organizaciones para formar el partido Hewa (Esperanza) con el que iniciará en 1943 un nuevo levantamiento contra el gobierno de Bagdad. La lucha se saldó con un nuevo fracaso porque el apoyo que los imperialistas británicos habían prometido, no llegó nunca. Por el contrario, hicieron que algunas tribus kurdas le traicionaran.

Cuando en el norte de Irán se proclamó la nueva República kurda, Barzani pasó a Mahabad, donde nació su hijo Massud, actual presidente del Gobierno Regional del Kurdistán irakí. Puso sus fuerzas al servicio del nuevo Estado, convirtiéndose en uno de los generales más importantes de la República.

Barzani fue uno de aquellos dirigentes instruidos política y militarmente por las fuerzas soviéticas que entonces ocupaban Kurdistán. Inmediatamente aprendió que la lucha de liberación nacional era una guerra y que para ganar una guerra, además de un ejército, hace falta un partido, y en agosto de 1946 se dispuso a crearlo en una condiciones rigurosas de clandestinidad.

Así surgió el Partido Democrático de Kurdistán, la primera fuerza política de masas de carácter independentista. Su ideología era un compuesto de lo que los soviéticos enseñaron tanto como de lo que los kurdos aprendieron. Como no podía ser de otra forma, se trataba de un conglomerado híbrido que, aunque estuviera fundado por un mullah como Barzani, un dirigente religioso tradicional, se reclamaba socialista.

En kurdo el neologismo “shoresh” (revolución) surge muy recientemente del persa, donde tenía un significado peyorativo: tumulto, desorden. Con ella se van introduciendo en el idioma las palabras imprescindibles para que las aspiraciones nacionales de liberación se puedan hacer realidad, como “militante”, un personaje bastante diferente de los “effendi”, los antiguos intelectuales burgueses, elitistas, educados en buenas universidades. Ahora los militantes proceden de las masas y son parte integrante de ellas.

En los últimos momentos de la de la República de Mahabad, cuando Qazi Mohamed aceptó participar en las negociaciones de paz con el gobierno de Irán, Barzani rechazó cualquier acuerdo, lo que salvó su vida porque eran una trampa. En el mismo lugar de la reunión, los iraníes capturaron a los miembros de la delegación kurda y los ahorcaron públicamente en diciembre de 1946. Después, desencadenaron una ofensiva militar contra el nuevo Estado, que fue aplastado.

Barzani se replegó a Irak con sus guerrilleros. Muchos de ellos fueron capturados y ejecutados. Los supervivientes tuvieron que huir al exilio, pero ¿qué país podía acogerles? No tenían otro refugio que la URSS. Bajo los ataques conjuntos de iraníes, irakíes y turcos, en 1947 cruzaron el río Araxe y se adentraron en la República Soviética de Azerbaián, donde fueron acogidos por el Partido Comunista.

La URSS siempre rechazó todas las peticiones dirigidas por el Sha de Irán para extraditar a los dirigentes kurdos, lo que contribuyó a empeorar las relaciones entre ambas partes. Barzani vivió en Moscú, donde asistió a los cursos de formación de la escuela del PCUS y se entrevistó personalmente con Malenkov y Jruschov. El dirigente kurdo llegó a alistarse en el Ejército Rojo y los independentistas kurdos formaron un regimiento y recibieron adiestramiento en táctica militar y política. Muchos de ellos aprendieron a leer y escribir por primer vez en su idioma. En la URSS a todos los refugiados kurdos y a sus familias se les dio un trabajo, atención hospitalaria y, por supuesto, vivienda.

En 1958 un golpe de Estado en Bagdad acabó con la monarquía hachemita, poniendo al frente del Estado a un gobierno revolucionario encabezado por el general Kassem, que autorizó su regreso de los refugiados kurdos exiliados en la URSS. ¿Serían los independentistas kurdos un apoyo para la revolución en Irak?

Las cartas se habían tornado del revés. Al imperialismo ya no le interesaba el gobierno central, por lo que comienza a manipular a Barzani para luchar contra la revolución irakí. El Partido Democrático de Kurdistán se convierte así en una marioneta del imperialismo y un engranaje del conglomerado de enemigos del general Kassem. El mismo movimiento kurdo, que hasta entonces formaba parte de la revolución, se convierte en el brazo armado de la contrarrevolución. No es que el imperialismo apoye al Partido Democrático de Kurdistán, sino que éste se convierte en un apoyo del imperialismo en la región.

Barzani tensa la cuerda y en 1961 promueve un levantamiento que, a pesar de su fracaso inicial, desestabiliza al gobierno, que cae dos años después. La lucha había cambiado de bando y seguiría cambiando todavía más. Barzani era más bien un símbolo del pasado que del futuro de Kurdistán. Sólo el legendario aura de la Mahabad le mantenía como cabeza visible de un nuevo movimiento nacional, que se fue radicalizando progresivamente, llegando a Irán y a Turquía y asimilando los principios de las luchas guerrilleras y anticoloniales de aquella época, procedentes de Latinoamérica y Asia.

Los acontecimientos empiezan a cambiar muy rápidamente, sobre todo en Oriente Medio y el impulso que empuja esos cambios no tiene su origen en factores locales. Nadie acusa tanto las dificultades para adaptarse a las distintas situaciones como Barzani y los suyos. Tras el aplastamiento de la revolución en 1963, el partido Baas llega al gobierno en 1970, Saddam Hussein emprende negociaciones con Barzani y promete aprobar un estatuto de autonomía.

Pero, tras la experiencia de la República de Mahabad, Barzani nunca confió en sus propias fuerzas, no tenía una estrategia y, lo que es peor, se dejó ir a merced de los acontecimientos. Siempre buscó a quien apadrinara su causa, algunos tan inconfesables como Estados Unidos, Israel o el Irán del Sha. Esos apoyos eran efímeros porque no eran incondicionales sino que dependían, entre otras cosas, de las buenas o malas relaciones que dichos países mantenían con el gobierno central de Bagdad, o de las que mantenían entre sí, o con las grandes potencias.

Desde 1958 los kurdos se convierten en los peores enemigos de los árabes, precisamente cuando en distintos frentes éstos emprenden una formidable batalla contra el imperialismo. Los vínculos de Barzani con Israel, que hoy su hijo aún conserva, son paradigmáticos. Las fotos le muestran en  compañía de Abba Eban, ministro israelí de Asuntos Exteriores y con el general Meir Abit cuando dirigía el Mossad. En 1967, durante la Guerra de los Seis Días, Barzani visita al general Moshe Dayan en Israel.

La otra muleta de Barzani era el Sha de Irán, otro enemigo del mundo árabe, que había permitido la instalación de bases kurdas en su país. La delegación del Partido Democrático del Kurdistán en Teherán la dirigía Shafiq Qazzaz, que era el enlace de Barzani con un tal “Justin”, la antena local de la CIA.

El 5 de marzo de 1975, durante una cumbre de la OPEP en Argel, el Sha llega a un acuerdo con el gobierno de Bagdad. De rebote, la luna de miel entre el Sha y Barzani se rompe. De refugiado en Teherán, el dirigente kurdo se convierte en un hombre estrechamente vigilado por la Savak, la policía secreta, que le mantiene en arresto domiciliario en un confortable vivienda.

Cuando el Sha regresa de Argel, en el aeropuerto de Teherán le espera Richard Helms, antiguo director de la CIA y en ese momento embajador de Estados Unidos. De nuevo, la suerte de los kurdos estaba echada; dejan de tener el apoyo de Estados Unidos. Fue un duro golpe para el movimiento nacionalista, convertidos en un objeto de usar y tirar.

Los imperialistas siempre mantienen ese tipo de marionetas en la recámara para futuras manipulaciones. En agosto de aquel mismo año, Barzani viaja en secreto de Teherán a Washington, donde creía contar con sólidos apoyos, como el senador Henri Jackson o George Meany, el podrido y mafioso dirigente del sindicato AFL-CIO. En el viaje no podía falta otra visita a sus padrinos en la mismísima central de la CIA en Langley, una visita que no le admiten a cualquier. Sin embargo, las entradas de Barzani en Langley acabaron convirtiéndose casi en una rutina.

El kurdo pasó sus últimos momentos en Washington, donde murió en 1979, tratando inútilmente de mendigar que los imperialistas prestaran algún apoyo a la causa kurda.

Más información: Primera parte

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La influencia de la URSS en la creación del primer Estado independiente kurdo (1)

Guerrillero kurdo ahorcado en 1947
Durante la Segunda Guerra Mundial, a finales de agosto de 1941, las fuerzas británicas (por el sur) y las soviéticas (por el norte) invadieron Irán para evitar que el régimen del sha Reza Pahlevi se alineara con el III Reich. El norte del país fue ocupado por el Ejército Rojo, aunque la administración iraní continuó funcionando, hasta que un un levantamiento general arrebató el control de la región kurda al gobierno de Teherán.

Como en otras regiones del mundo, en el movimiento nacional kurdo los protagonistas son las masas, cuyo impulso emerge por el eco cercano de la Revolución de Octubre y la Internacional Comunista. A pesar del atraso, progresivamente Kurdistán empezó a pasar de las formas de organización tribales y religiosas, a las propiamente políticas, sociales e ideológicas.

Así, también en Kurdistán, en la ciudad de Mahabad, se formó un comité que se hizo cargo del gobierno. Se formó el partido Sociedad para la Reconstrucción del Kurdistán encabezado por Qazi Muhammad, jefe de una familia de notables.

En ese momento el Ejército Rojo tenía cerca de 60.000 hombres en el Kurdistán iraní. Apoyó al gobierno kurdo y armó a cerca de 10.000 de sus milicianos.

En septiembre de 1945, una vez acabada la Segunda Guerra Mundial, Qazi Muhammad quiso avanzar en la creación de una nueva República independiente de Kurdistán. Se entrevistó en Tabriz con el cónsul soviético y luego se dirigió a Bakú, en la República soviética de Azerbaián. Al otro lado de la frontera soviética, el Partido Demócrata de Azerbaián, movimiento azerí de Irán auspiciado por la URSS, tenía previsto controlar Azerbaián oriental, lo cual sucedió efectivamente con apoyo soviético el 10 de diciembre de ese año.

Qazi Muhammad decidió hacer lo propio y el 15 de diciembre de 1945 anunció en Mahabad la formación de un Gobierno Popular Kurdo con el apoyo de la milicia armada por los soviéticos, tomando en pocos días el control de todo el Azerbaián occidental. Poco después, el 22 de enero del siguiente año, anunció oficialmente la formación de la primera República kurda, con un programa de resurgimiento cultural y desarrollo del idioma vernáculo como lengua oficial del nuevo Estado.

La proclamación del primer Estado kurdo se hizo en plena Guerra Fría con el estigma de haber sido creado por la URSS, cuyas tropas aún ocupaban todo el norte de Irán. Su existencia dependía de una situación internacional en la que la correlación de fuerzas era favorable a la URSS, la gran vencedora de la Segunda Guerra Mundial.

Pero muy pronto los imperialistas quisieron cambiar esa situación internacional, y empezaron por Kurdistán, empujando al gobierno de Teherán a que acabara con gobierno kurdo en el norte, no tanto porque fuera kurdo sino -sobre todo- porque era “soviético”. Como consecuencia de las presiones, el 26 de marzo de 1946 la URSS prometió al gobierno de Irán que el Ejército Rojo se retiraría del noroeste de ese país en el más breve plazo.

En mayo las tropas soviéticas evacuaron el norte de Irán e, inmediatamente, el gobierno iraní atacó el Azerbaián oriental y envió tropas para restablecer su autoridad. Este movimiento aisló a la República de Mahabad ya que, paralelamente, Irak cortó las comunicaciones de Azerbaián occidental con el resto de Irán. Los países limítrofes como Irak y Turquía eran abiertamente hostiles a la existencia de un Estado kurdo, y más hostiles aún a la presencia militar soviética, por lo que la República de Mahabad no podría contar con su ayuda.

El nuevo Estado kurdo quedó a merced de su suerte y la situación se fue tornando cada vez más difícil. Las tribus kurdas y los sectores más retrógrados de Kurdistán no se pusieron del lado del imperialismo y de Irán, en contra del nuevo gobierno de Qazi Muhammad. A mediados de 1946 comenzaron a emigrar hacia el Azerbaián oriental. A pesar de las difíciles condiciones de aislamiento internacional e interno, el 5 de diciembre el Estado Mayor kurdo le anunció a Qazi Muhammad que podrían resistir los ataques del ejército iraní en caso de que trataran de ocupar la región con una ofensiva de gran alcance.

Pero Qazi Muhammad se oponía a estas medidas. Sin ayuda militar soviética los nacionalistas kurdos no podrían resistir a los iraníes. Debían negociar, pero ni siquiera tuvieron tiempo para hacerlo. El 15 de diciembre las tropas iraníes penetraron en Azerbaián oriental, destruyendo rápidamente la República de Mahabad. Ese mismo día entraron en el territorio de la República de Mahabad y aplastaron rápidamente a la resistencia kurda, ocupando toda la región en pocos días.

Una vez asegurada su posición, el gobierno iraní ordenó clausurar la prensa kurda, prohibir la enseñanza del idioma kurdo y quemaron todos los libros en ese idioma que encontraron. Algunos supervivientes de la milicia kurda, incluyendo a Mustafá Barzani, se lanzaron a la guerra de guerrillas penetrando inclusive en territorio de Irak, pero no pudieron resisitir por mucho tiempo y los 500 milicianos sobrevivientes lograron cruzar la frontera soviética en mayo de 1947, donde el gobierno de la URSS les concedió refugio.

El 31 de marzo de 1947 Qazi Muhammad fue ahorcado en la ciudad de Mahabad, la capital de primer Estado independiente kurdo.

Más información: Segunda parte

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La matanza de cinco obreros en Vitoria en 1976 no es un crimen contra la humanidad

Ayer el Juzgado de Instrucción número tres de Vitoria ordenó el carpetazo a la querella presentada por las Juntas Generales de Álava por los crímenes del 3 de marzo de 1976, cuando cinco trabajadores fueron asesinados en la capital alavesa por disparos de la policía mientras celebraban una asamblea.

El Parlamento foral alavés, junto a otras instituciones del territorio, decidió el año pasado activar distintos procedimientos judiciales para tratar de esclarecer las responsabilidades penales por los sucesos del 3 de marzo de 1976.

Aquella jornada, cinco trabajadores fallecieron y más de cien personas resultaron heridas por disparos de la policía durante una reunión obrera en Vitoria, unos hechos por los que ninguna persona ha sido nunca ni siquiera juzgada.

El Juzgado afirma que los hechos a los que se hace referencia la querella no pueden ser tipificados, tal y como solicitaban las Juntas, como delitos de lesa humanidad.

En el escrito se argumenta la imposibilidad de aplicar esta tipificación de genocidio y lesa humanidad, introducida en el derecho penal por la Ley Orgánica 15 /2003 a hechos cometidos con anterioridad a la entrada en vigor de esta norma.

Descartada la posibilidad de calificar los hechos como delito de lesa humanidad y, de acuerdo al Código Penal vigente en marzo de 1976, estos delitos podrían ser reconducidos a asesinato, o a homicidio, y a lesiones.

La resolución añade que el artículo 113 del Código penal, vigente en el momento de los hechos, señalaba que los delitos castigados con la pena más grave, pena de muerte y reclusión mayor, prescribían a los veinte años.

El juez concluye, por tanto, que entre la fecha de los hechos y la interposición de la presente querella ha transcurrido el plazo de prescripción aplicable, que no es otro que el vigente en el momento de su comisión.

De esta manera, el Juzgado de Instrucción número tres ha acordado el sobreseimiento libre y ha declarado extinguidos por prescripción los delitos perseguidos en esta causa.

Las Juntas Generales de Álava interpondrán un recurso de reforma contra esta decisión ante el mismo juzgado. En el caso de que su petición sea desestimada, presentarán el correspondiente recurso de apelación.

El terrorismo de Estado sigue disfrutando de una impunidad absoluta porque hay dos varas de medir. En la Audiencia Nacional han presentado una querella contra el gobierno de Siria por… terrorismo de Estado, aportando como prueba las fotografías del ‘Archivo César’ del que ya hemos hablado en otra entrada anterior.
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La CIA vigiló la lucha de la guerrilla antifranquista en Zamora

Luis Garrido

Años cuarenta, alta Sanabria. La complicada orografía y los escasos medios con los que se contaba por aquel entonces hacían de esta comarca un lugar prácticamente aislado y con serias dificultades para la comunicación. Poco sabían los sanabreses de lo que ocurría en el exterior y poco se sabía en el exterior sobre lo que ocurría en Sanabria… Pero nunca nada fue imposible para el gobierno de los Estados Unidos, que conocía palmo a palmo cada movimiento que las guerrillas antifranquistas realizaban en mitad de las montañas fronterizas con Ourense. Un auténtico ejercicio de espionaje, vigilancia y control de la población a nivel mundial que ahora ha quedado al descubierto.

La CIA (Agencia Central de Inteligencia de los Estados Unidos) acaba de desclasificar más de 13 millones de páginas de archivos que hasta ahora solo se podían consultar en una pequeña instalación de los Archivos Nacionales de College Park, en el estado de Maryland. Unos documentos que ponen de manifiesto la capacidad del gobierno estadounidense para inmiscuirse en cualquier tipo de conflicto que surja en cualquier punto del planeta. Por remoto que sea. Como Zamora.

La provincia aparece en varios de los archivos recientemente desclasificados. Asuntos como la guerrilla antifranquista en los montes sanabreses en los años cuarenta, el conflicto entre la Iglesia y el Estado por la cárcel de sacerdotes de Zamora en los años setenta o la posibilidad de utilizar la provincia como campo aéreo en un hipotético avance soviético en la década de los cincuenta centran algunas de las páginas que el servicio de inteligencia americano ha custodiado durante años.

Un informe fechado el 19 de junio de 1949 detalla, paso a paso, las maniobras que las guerrillas antifranquistas tenían pensado poner en marcha para derrocar la dictadura del general Franco. Un episodio donde Zamora tuvo mucho que ver. Los archivos de la CIA narran un encuentro acaecido en noviembre de 1948 entre altos mandos de la sección gallega del Partido Comunista para establecer una serie de órdenes de despliegue sobre el territorio donde debían establecerse siete divisiones. Zamora estaba en la séptima. “Una sección que incluye la zona sur de Lugo, el Bierzo y la frontera entre las provincias de Ourense y de Zamora, en el puerto de La Canda”, indica el documento. Aunque apostilla: “Las fuerzas del ejército guerrillero de Galicia que actúan en las zonas administrativas de la provincia de Zamora, por razones políticas, no podrán ser consideradas como fuerzas subordinadas al ejército de Galicia”.

El citado informe incluía, además, una serie de estrictos mandatos que la dirección de la guerrilla dio a sus hombres de la montaña sanabresa. “Una circular en la que se habla de la eliminación de elementos hostiles o peligrosos para las actividades de la guerrilla y la creación de una comisión con personalidades republicanas cuya integridad sea incuestionable”, dicta el archivo.

La cárcel de Zamora es otro de los asuntos ampliamente tratados en los archivos secretos de la CIA que tienen relación con la provincia. En un documento fechado en diciembre de 1973 se muestra la preocupación del informante por los recientes sucesos en el penal de la capital. “El repentino regreso de seis sacerdotes a la cárcel especial de la remota Zamora anula el efecto conciliador del anterior gobierno de trasladar a los sacerdotes a una prisión regular en Madrid. El conflicto entre el clero español y el régimen sobre la cárcel de Zamora, que se mantiene abierta para los curas condenados por crímenes políticos, es solo parte de una maniobra mayor para aumentar la independencia entre la Iglesia y el Estado”, reza el documento. “Varias manifestaciones clericales quieren resaltar la importancia de establecer un nuevo concordato que proporcione a la Iglesia española mayor libertad frente al régimen de Franco”, añade.

Pero este no es el único archivo donde aparece citada la cárcel de Zamora. El presidio sale también a colación en un archivo confidencial datado en 1981, después de la detención del por entonces considerado máximo responsable de información de la banda terrorista ETA, Juan Antonio Madariaga Erezuma. Entre los montones de documentos que la Policía encontró en su domicilio, aparecía todo un plan para una posible fuga de presos de la organización de la cárcel local. “La Policía encontró en el apartamento de Madariaga Erezuma diagramas detallados de las cárceles de Carabanchel, Herrera de la Mancha y Zamora”, apunta el informante de la CIA.

Por último, en un documento fechado en 1952 en el que la inteligencia americana repasa el desarrollo de las instalaciones aéreas españolas para prepararse contra un posible avance soviético, Estados Unidos lamenta la pérdida de una base en la provincia de Zamora. “Tanto España como Portugal están inmersos actualmente en impresionantes programas para la expansión de las instalaciones aéreas. No obstante, existe también un notable abandono de un gran número de campos de aterrizaje desde 1947, especialmente en el noroeste de España. Unos campos que fueron construidos antes de la Guerra Civil española, reacondicionados después de 1940 y condenados más tarde a deteriorarse, como por ejemplo, los de Ávila, Vigo y Zamora”.

http://www.laopiniondezamora.es/zamora/2017/01/22/zamora-lupa-cia/979369.html
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¿Quién puso el dinero para el golpe del 18 de julio y la Guerra Civil?

Juan March, el banquero fascista
Alejandro Torrús

El 18 de julio de 1936 se produjo un golpe de Estado militar contra el Gobierno de la II República, cuya legitimidad procedía de las urnas, que condujo a España a una brutal y sanguinaria Guerra Civil. Y este es un dato clave e imposible de pasar por alto: el conflicto estalla y España se desangra durante tres largos años porque un grupo de militares con el apoyo de civiles monárquicos y de la Italia de Mussolini, entre otros, deciden dar un golpe de Estado para imponer su voluntad por encima de las urnas.

Pero un golpe de Estado no se perpetra de la noche a la mañana. Y sobre todo, un golpe de Estado no triunfa sin un apoyo financiero sólido detrás tanto para el armamento necesario, el mantenimiento de las tropas y, sobre todo, el sostenimiento del nuevo Estado que nace después de una Guerra Civil tan devastadora como la que sufrió España.

El economista, banquero, marqués y un sinfín de epítetos más José Ángel Sánchez Asiaín (Barakaldo, 1929) publicó en 2013 la obra La financiación de la Guerra Civil española (Crítica), que, además de ser premiada con el Premio Nacional de Historia de España de ese año, recoge al detalle los apoyos económicos y financieros que obtuvieron por un lado los golpistas del 18 de julio, y, por otro, una vez comenzada la Guerra Civil, los respaldos financieros que obtuvo la República y los franquistas.

En este sentido, cabe destacar que una de las principales conclusiones que se puede obtener de la detenida lectura de la obra es que prácticamente nadie salvo la URSS y de una manera muy discreta Francia se atrevió a comerciar con la República ya sea por miedo al comunismo o a los aliados nazi-fascistas. Mientras que, por otro lado, el golpe de Estado que provocó la Guerra Civil y que tuvo su única justificación en la consigna de “salvar a España” estuvo financiado prácticamente en su integridad por capital extranjero que impuso altos intereses. Por lo que el autodenominado Movimiento Nacional no era tan Nacional como alardeaba.

Cuando se cumplen 80 años del golpe de Estado militar que arrastró a España a la Guerra Civil, Público recupera la obra de Sánchez Asiaín poniendo el foco en aquellos países, bancos y personajes que financiaron el golpe de Estado del 18 de julio y que le dieron soporte financiero en sus primeros meses, a pesar de haber fracasado en buena parte del territorio y de saber que ese dinero estaba destinado a la destrucción del país.

Juan March

El banquero y contrabandista Juan March, cuya familia sigue disponiendo de una amplia fortuna, era el hombre más rico e influyente de la España de 1936 y no tuvo ningún reparo en financiar todo tipo de acciones para socavar la República. Primero, alentando la “conspiración”. Después, facilitando medios para que la rebelión fuera una realidad en 1936 y,  posteriormente, siendo generoso con su dinero especialmente en los primeros momentos a la hora de financiar la compra de todo tipo de material de guerra.

Es imposible cuantificar cuánto dinero puso March a disposición de los militares sublevados. Las cifras de historiadores y periodistas han oscilado entre los mil millones de pesetas y los 15 millones de libras esterlinas más la financiación de buena parte de la intervención italiana en Mallorca. De cualquier modo, sí está claro que ya March en los primeros días del golpe de Estado puso a disposición del general Mola 600 millones de pesetas de la época a través de una cartera de Valores. Así, también pagó el alquiler del avión inglés que llevó a Franco de Canarias a Marruecos y en avalar cuantos créditos fueran necesarios para la causa franquista, no sin antes establecer unos intereses beneficiosos para él y sus socios.

El banquero, asegura la obra de Sánchez Asiaín, también se ocupó de dar solución a una cuestión de tanta importancia para un conflicto militar como el suministro y financiación del petróleo que utilizó el llamado “Gobierno de Burgos”. March ofreció las garantías suficientes a la empresa norteamericana Texaco para financiar los primeros envíos de petróleo a los sublevados, que dejaron de suministrar petróleo a la República, a pesar de los acuerdos firmados con ésta. El autor, además, añade: “No está documentado pero parece también claro que España recibió petróleo de Portugal siendo también March el financiador de esas compras”.

El dinero de Juan March también sirvió para sufragar las escuálidas arcas de Falange. El propio José Antonio Primo Rivera había afirmado en 1934 que “uno de los primeros actos del Gobierno de la Falange será colgar al multimillonario contrabandista Juan March”. Sin embargo, 1936 el dinero de March ya fluía en las arcas revolucionarias de los falangistas, primero a disgusto de José Antonio y después con su aprobación.

La Portugal de Salazar

Escribe Sánchez Asiaín que “la ayuda de Portugal a la sublevación fue realmente importante y generosa. Aunque dada la limitación de recursos que Portugal disponía, esa ayuda fue, en su volumen y regularidad, muy inferior a la ayuda prestada por italianos y alemanes”. La importancia de la ayuda de Portugal fue que se produjo en los primeros días del golpe cuando los sublevados estaban en una situación de inferioridad.

El país luso se convirtió, de hecho, en el receptor formal de armas por cuenta de Franco. El país pasó de prácticamente no existir en la lista de receptores de armas a ocupar el tercer lugar mundial en la lista de clientes de la industria bélica de la Alemania nazi y la primera europea. El apoyo fue clave para salvar el pacto de no-intervención y como retaguardia de apoyo logístico ya que servía de comunicación de la zona franquista, que había quedado partida en dos tras el fallido golpe de Estado.

La obra acredita además que el gobierno de la dictadura portuguesa puso a disposición de los franquistas todo tipo de recursos financieros, créditos de bancos portugueses y una amplia protección política y diplomática. “Así, queda constancia de que en 1937 y desde el Banco Espíritu Santo de Lisboa se comunicaba a 37 representantes diplomáticos españoles que les remitían unas determinadas cantidades económicas”.

La Diputación Foral de Navarra

Navarra gozaba de un régimen foral que otorgaba a la Diputación Foral el control económico y fiscal del territorio. El economista y banquero acredita que la Diputación Foral de Navarra mantuvo una “importante, generosa y constante ayuda institucional a los sublevados”. El mismo 24 de julio de 1936, el general Mola dio orden a la Diputación para que le habilitara un crédito por dos millones de pesetas para hacer frente a los gastos originados por “el movimiento emprendido para salvar España”, crédito que posteriormente sería liquidado sin ser abonado.

La Diputación de Navarra también creó una serie de impuestos de guerra que sirvieron para recaudar 13.942.813 pesetas que fueron puestos a disposición de la “causa nacional”. Este dinero sirvió para, entre otras cosas, adquirir aviones para la defensa de Pamplona, cancelar el crédito a Mola, poner un coche blindado a disposición de Franco, motocicletas para el general Varela, una pensión de 1.840 pesetas a las hijas de Mola para gastos educativos o el pago de la factura de 4.700 pesetas presentada por el Colegio de Arquitectos vasco-navarro por la confección del proyecto del chalet para la viuda del General Mola.

Carlistas

Otra importante fuente de financiación de la sublevación fueron los donativos que hizo un grupo muy selecto de carlistas, económicamente bien situados, entre los que pueden citarse Joaquín Baleztena, Miguel María Zozaya y Fernando Contreras. Pero lo que constituyó una excepcional fuente de financiación, explica el autor, fue el sistema regular de cuotas que los carlistas tenían establecidos desde 1934, de acuerdo con el cual todos los afiliados debían pagar al “Tesoro de la Tradición” una suma, “por lo menos igual a la pagada en imposición directa al Estado”.

Francesc Cambó

El político catalán, cofundador y líder de la Liga Regionalista, descrito por Romanones como “el mejor político del siglo XX”, ayudó a recaudar en el extranjero 410 millones de pesetas para financiar la sublevación de los militares golpistas. Asimismo, avaló o ayudó a conseguir créditos que pudieron ascender a 35 millones de dólares.

Aportaciones judías

A pesar de las amenazantes frases lanzadas en Radio Sevilla por Queipo de Llano, las grandes familias judías de Melilla “destinaron cuantiosas sumas de dinero a la causa rebelde”. Franco, que estaba gestionando créditos con la banca judía de Tetuán y Tánger, se vio obligado a desautorizar estas emisiones antisemitas y el 15 de agosto de 1936 dirigió una carta al Consejo Comunal Israelita de Tetuán pidiéndoles que no prestarán atención alguna a las emisiones antisemitas.

La Italia fascista

El autor argumenta que hay dos tipos de razones que justifican la ayuda de Mussolini a los franquistas con la intensidad con la que lo hizo. Unas son razones de tipo político y económico, y se refieren a la voluntad de Mussolini de dominar como fuera el Mediterráneo y, en todo caso, impedir su bloqueo mediante un pacto hispano-francés. Las otras se refieren a la creencia de Mussolini de que su misión en la Historia era luchar contra el comunismo. “En todo caso, también influyó el hecho de que España ofrecía un buen campo de experimentación para el nuevo armamento”, añade el autor.

Más allá de la cuantiosa ayuda militar que Italia destinó a España en forma de aviones Savoia y cazas Fiat, armas y militares de las que el historiador Ángel Viñas ha dado buena cuenta, cabe destacar que una vez acabada la guerra, representantes italianos y españoles, valoraron que el total del crédito que Italia había puesto a disposición de los golpistas ascendía a 6.926 millones de liras. No obstante, el Gobierno italiano, mucho más generoso que el alemán, propuso fijar en 5.000 millones de liras la deuda total del Gobierno español por suministro de material de guerra de todas clases y diferentes gastos hechos hasta el 31 de diciembre de 1939. El resto quedaba condonado.

La Alemania nazi

El proceso oficial de petición de ayuda de los sublevados a Alemania comenzó el 21 de julio de 1936, cuando Franco, tratando de llegar a Hitler de la forma más directa posible y rápida, recibió a Johannes Bernhard, del que se sabía que estaba en condiciones de contactar con facilidad y sin trámites administrativos con el dictador nazi.

Cuando la petición de ayuda llegó a Hitler, los ministros del Aire, Goering, y de Guerra, Blomberg, animaron a Hitler a prestar ayuda e involucrarse en la operación tanto “por simpatía hacia sus planteamientos anticomunistas, como para utilizar el conflicto español como un laboratorio para mejorar las técnicas de los ejércitos alemanes”. Goering también recordó a Hitler que, a cambio de los aviones, Alemania podría obtener de España los minerales que tanto necesitaba.

Adolf Hitler

De tal manera que la intervención alemana en la Guerra Civil española, dice el autor, no puede entenderse sin tener en cuenta la política de aprovisionamiento de materias primas, especialmente de minerales aplicados a las necesidades de la guerra. Sobre esta base, los rebeldes firmaron con Hitler el 20 de marzo de 1937 un Protocolo de Amistad. Las operaciones entre ambos países durante la guerra fueron múltiples, todas con “olvido sistemático” de las opiniones españolas imponiéndose en todo momento el deseo alemán.

Una parte considerable de la deuda que España contrajo con Alemania fue pagadas por compensación, es decir, con exportaciones españolas a Alemania, sobre todo de minerales. Una vez terminada la guerra Alemania fijó la deuda en 372 millones de marcos, incluyendo el coste de la Legión Cóndor, que los alemanes cifraron en 99 millones de marcos.

No obstante, la dictadura de Franco y la de Hitler jamás llegaron a un acuerdo para calcular el importe de la deuda aunque sí que encontraron una solución política de entendimiento mutuo para demorar el problema. Esta solución fue firmada en 1941 y permitía a los alemanes hacer compras en España sin pagar su importe. “Y minerales, aceite y naranjas, entre otras cosas, fueron enviados a Alemania sin generar divisas para la economía española”, añade el autor.

Sociedade Geral de Comércio, Industria e Transportes Limitada

Este holding de empresas portugués dispuso de un crédito de hasta 175.000 libras esterlinas para los golpistas el 8 de agosto de 1936 con un interés del 5,5% anual.

Compañía General de Tabacos de Filipinas

Dispuso un crédito de un millón de dólares, ampliado en 200.000 dólares más. Fue otorgado el 22 octubre de 1936. Sin intereses.

Kleinwort, Sons & Co

El banco inglés otorgó un crédito de 800.000 libras con una remuneración del 4% anual el 15 de septiembre de 1937. Apenas un mes después, la misma entidad concedió otro crédito de hasta 1.500.000 libras esterlinas con un interés del 3% anual.

Société de Banque Suisse

Concedió otro crédito de hasta un millón de libras esterlinas el 20 de octubre de 1938.
 
Caixa Geral de Depósitos

La entidad bancaria portuguesa concedió un crédito hasta el límite de 50 millones de escudos portugueses el 28 de febrero de 1939 con un interés del 4% anual.

Consorcio bancos italianos

Independientemente de la ayuda prestada por el Estado italiano, un consorcio de bancos italianos que presidía el Banco de Italia, con la colaboración de los bancos Hispano Americano y Español de Crédito puso a disposición de los sublevados un crédito de hasta 125 millones de liras el 20 de noviembre de 1937 alcanzando un total de 300 millones de liras en 1939.

Fuente:  http://www.publico.es/politica/financiadores-del-golpe-da-inicio.html

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900 días de asedio fascista a la cuna de la Revolución de Octubre

A diferencia de París y otras capitales de Europa occidental, Leningrado no se rindió nunca ante el fascismo. El asedio comenzó el 8 de septiembre de 1941 y duró hasta el 27 de enero de 1944; el bloqueo se había roto el 18 de enero de 1943. Durante esos más de 900 días la ciudad quedó aislada del mundo exterior, escaseaban los alimentos y el combustible y el lago Ládoga era la única vía por la que llegaban esporádicamente envíos con alimentos, en verano por el agua y en invierno por el hielo.

Murieron más personas en el asedio Leningrado que en cualquier campo de concentración nazi. Sólo durante el primer invierno fallecieron cientos de miles de personas de hambre y frío, a pesar de los hospitales y los comedores organizados por los soviets. En la ciudad se crearon huertos que estaban vigilados todo el tiempo.

Las tropas alemanas llevaban a cabo bombardeos desde el aire con la intención de obligar a los soldados que defendían la ciudad a que se rindieran. La mayor parte de los edificios resultaron dañados, varios miles de personas murieron y decenas de miles resultaron heridas.
En noviembre de 1941 en Leningrado comenzaron a escasear los alimentos, para entonces hacía tiempo que se habían introducido las cartillas de racionamiento para distribuir más equitativamente las modestas reservas de comida entre los ciudadanos. Durante el primer invierno murieron de hambre y frío cerca de 780.000 habitantes de Leningrado.
Los ciudadanos se veían obligados a sacar agua de los agujeros surgidos en el asfalto de la Avenida Nevski como resultado de los bombardeos: el suministro de agua también había resultado dañado.
Durante los días más duros del invierno, cuando en las casas no había luz ni calefacción, la gente mantenía el contacto con el mundo exterior siguiendo los acontecimientos por radio.
La gente salía a la calle cuando era estrictamente necesario, ya que a menudo les faltaban fuerzas para recorrer incluso pequeñas distancias. Muchos caían desmayados por el hambre y morían de frío. De las calles se retiraban muchos cuerpos sin vida.
Para levantar el ánimo de los ciudadanos, el Teatro de Comedia Musical ofrecía espectáculos en el edificio del Teatro Alexandrinski. Durante los días del Sitio, Dmitri Shostakóvich escribió la Sinfonía de Leningrado número 7, que se hizo famosa en todo el mundo.
Leningrado estaba protegida en todas direcciones por trincheras y barricadas en las que trabajaba todo el que podía. Además de ello, los ciudadanos intentaban mantener el orden en la ciudad: retiraban la nieve y el hielo y limpiaban la suciedad de las calles.
Los niños que se habían quedado en Leningrado y que habían perdido a sus padres se reunían en hogares infantiles, donde se les intentaba impartir cursos escolares. Pero a menudo acababan en las fábricas ayudando a los adultos. Por ejemplo, montando metralletas para el frente en la fábrica Linotip.
Estas municiones se utilizaban en la artillería pesada para proteger la ciudad y también en el Frente Oriental.
Por la única vía que unía Leningrado con el mundo exterior a través del lago Ládoga, llamado ‘El camino de la vida’, los envíos se llevaban a cabo día y noche. En verano transitaban embarcaciones con alimentos, y en invierno sobre el hielo se desplazaban camiones. Estos camiones nunca tenían puerta del conductor para que, en caso de que el vehículo cayera al agua y comenzara a hundirse, el conductor lograra salir de él.
Las fronteras de la ciudad y el Frente Oriental estaban protegidas por soldados con ametralladoras. En invierno se camuflaban con uniformes blancos que los confundían con la nieve.
No solo había que proteger a la gente: las empleadas del museo del Hermitage intentaban conservar sus obras de arte de incalculable valor. Durante la guerra, los lienzos fueron extraídos de los marcos y almacenados en los sótanos del museo.
En los sótanos, convertidos en refugios antiaéreos, se ocultaba también la gente.
A los ciudadanos se les informaba del peligro inminente a través de unos altavoces por los que sonaba un metrónomo que se volvió muy famoso: un ritmo rápido indicaba alerta antiaérea, mientras que un ritmo lento establecía el fin de la alerta.

Los bombarderos abrían agujeros en los edificios. Para advertir sobre las zonas de peligro y un poco para ocultar la fealdad de los edificios dañados, estos agujeros se cubrían con carteles.
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El Ejército Revolucionario de Ayuda a los Trabajadores nació entre los obreros de Seat

El anarquismo estaba en una encrucijada. CNT y los grupos anarquistas, que tanto habían alimentado la rebelión y la denuncia de los acuerdos entre el Antiguo Régimen y los pretendidos demócratas, se hallaban envueltos en conflictos internos. Había numerosas asambleas de trabajadores que tomaban fábricas, grupos autónomos y, con el montaje policial del llamado caso Scala, en enero de 1978 (que acabó con la vida de cuatro trabajadores de la conocida discoteca, cuyas muertes recayeron en militantes anarcosindicalistas, que fueron condenados), la situación en todo el país se hizo explosiva.

En 1978 se desató una enorme campaña de detenciones. En febrero se detuvo en Barcelona, Valencia y Madrid a veintidós personas acusadas de pertenecer a los Grupos Autónomos. Luego siguieron una docena más en Valladolid. En medio de este ambiente surgió uno de los grupos armados más singulares y quizás menos conocidos, y lo hizo en una fábrica de Seat, en Barcelona: se autodenominaron Ejército Revolucionario de Ayuda a los Trabajadores (ERAT) y comenzaron a ser conocidos tras un atraco en el hipermercado Catalsa del barrio de Sants (Barcelona) el 28 de febrero de 1978, en el que se llevaron dos millones de pesetas. No había sido el primero.

Tampoco fue el último: Banco Trasatlántico, la empresa de Pedro Mollet, el atraco a un empleado de Ferrocarriles Sarriá en la mismísima plaza de Cataluña, el asalto a un coche del Banco de Bilbao que trasportaba fondos de los Ferrocarriles Catalanes, el citado atraco al supermercado Catalsa y un último atraco frustrado a un transporte del Banco Hispano Americano.

Seat a comienzos de los setenta, se había convertido en uno de los centros de trabajo más activos contra el franquismo, y el grupo armado nació en este clima, concretamente en 1971, con la muerte del trabajador de la fábrica Ruiz Villalba,  tras una violenta entrada de la policía, que uso armas de fuego.

Inmediatamente nació el Grupo de Autodefensa Ruiz Villalba, el antecedente del Ejército Revolucionario de Ayuda a los Trabajadores (ERAT). Sus acciones pretendían emular a las Brigadas Rojas italianas o al MIL español. En Seat hay despidos masivos, persecuciones y palizas a trabajadores. Fueron una especie de comité de ayuda a los trabajadores despedidos de Seat.

Pero la historia del ERAT está llena de luces y sombras. El propio Guy Debord, en Carta a los libertarios (1980), habla de ellos en estos términos: “Han recurrido a expropiaciones a mano armada contra diversas empresas y buen número de bancos. Se trata en particular de un grupo de obreros de SEAT de Barcelona (que en un tiempo se denominaron ‘Ejército Revolucionario de Ayuda a los Trabajadores’), que quisieron de este modo aportar ayuda pecuniaria a los huelguistas de su fábrica, así como a los parados”.

Sin embargo, el grupo ha estado bajo el punto de mira de historiadores y especialistas en movimientos políticos durante la transición, sobre todo por la participación en este de Joaquín Gambín, alias “El Grillo”, confidente de la policía y personaje siniestro de aquellos años. Gambín, tras pasar varios años en prisión, intervino en la creación del ERAT. Era un delincuente común que recibía dinero de mandos policiales a cambio de que hiciera algunos “trabajos”. Uno de estos fue su infiltración en la CNT barcelonesa. En unos meses, tras hacer amistad con varios jóvenes anarquistas, a los que deslumbró con su historial de delincuente experimentado y veterano de las cárceles, participó en la manifestación que acabó con el lanzamiento de varios cócteles molotov contra la discoteca Scala que, como sabemos, causaron varios muertos. Tras los hechos, fue él quien dio los nombres de los supuestos autores.

¿Fue el efímero grupo, aquel extraño ERAT, otro intento por criminalizar al anarquismo? Posiblemente. Gambín, tras el caso Scala y el ERAT, sintió miedo. Su papel de chivato se hizo famoso. Era un agente “quemado” al que muchos habían puesto precio a su cabeza. Así que se esfumó, aunque aparentemente. Es aquí donde su historia adquiere tintes de auténtica novela de espías. Gambín aprovechó la muerte de su tío, en extrañas circunstancias, para simular su propia muerte, engañando al periódico Egin, que confirmó su supuesta muerte. Además, cambió de nombre y decidió comenzar una nueva vida. Pero no pudo evitar seguir cometiendo delitos. Poco después, fue detenido cuando trataba de atracar el Banco Exterior de Elche. A pesar de la detención, sorprendentemente fue puesto en libertad poco después y abandonó el país, marchando a Francia, donde trató nuevamente de simular su muerte, esta vez sin éxito. No fue su última fechoría.

Tiempo después, fue detenido en Valencia. Iba armado y dispuesto a cometer un atraco. Su suerte terminó. El caso Scala se reabrió, pero en esta ocasión el único imputado era él. Tras rogar que se atendiese a su condición de antiguo confidente y relatar su pasado, fue condenado a varios años de prisión.

El 21 de abril de 1978 fueron detenidos casi todos los miembros del ERAT. El fiscal los acusó de haber intervenido en un total de cinco atracos consumados y uno frustrado, en los que se apoderaron de cinco millones de pesetas. Dos años más tarde, fueron condenados a siete años de prisión. En 1984, Manuel Nogales Toro, Gabriel Botifoll y José Hernández Tapias, varios de los condenados, fueron indultados y pudieron reincorporarse laboralmente a SEAT, la empresa en la que iniciaron su aventura armada.

http://www.agenteprovocador.es/publicaciones/ejercito-revolucionario-de-ayuda-a-los-trabajadores
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El cinturón rojo del Baix Llobregat fue el epicentro de la lucha antifranquista en Catalunya

Una historia de solidaridad, lucha antifranquista y cambio social, narrada por héroes anónimos. Esa es la esencia del documental “El cinturón rojo” que, gracias al testimonio de 33 personas que vivieron la gran transformación de la comarca del Baix Llobregat (Barcelona), recupera una parte de la memoria histórica.

Se trata de una iniciativa de la Fundación Utopía Joan García-Nieto, creada en 1990 por las principales fuerzas sindicales del Baix Llobregat –CC.OO y UGT–, los ayuntamientos de Cornellà y Sant Feliu, el Consejo Comarcal, el Centro de Estudios Comarcales del Baix Llobregat y la Diputación de Barcelona. El nombre de la fundación rinde homenaje a Joan García-Nieto (Barcelona, 1929 – Cornellà, 1994), sociólogo y jesuita que ejerció un gran activismo sindical y político –fue militante del PSUC–, así como una intensa labor de ayuda a personas en riesgo de exclusión social en Cornellà.

El documental está dirigido por Luis Campo Vidal, dura 72 minutos y se ha financiado gracias al micromecenazgo –con aportaciones de 25 y 50 euros–. Centrado en los años setenta, incluye un abundante material gráfico y periodístico sobre aquellos años de lucha democrática en una zona que, según explica el presidente del Patronato de la Fundación, Francesc Castellana, «concentró en apenas 20 años una revolución industrial que, en otros países, duró cien años».

Castellana explica a Crónica Global que la Fundación «ha acumulado a lo largo de los años abundante documentación, de ahí que surgiera la idea de producir un extenso reportaje. Además, todavía hay testigos de aquella época a los que era necesario dar voz».

Un total de 33 personas aparecen en El cinturón rojo. La mayoría son héroes anónimos, dispuestos a abandonar las penurias de sus lugares de origen para emigrar a una conurbación en pleno proceso de transformación urbanística, social y política.

Procedentes principalmente de Andalucía, Extremadura y Aragón, muchos de ellos pasaron de las «barracas horizontales a las barracas verticales», en alusión a las viviendas de Bellvitge, en L’Hospitalet de Llobregat, referente de aquellos años cincuenta.

«Las barracas no tenían goteras, pero esos pisos sí», explica Conchita Castell. Otros, como Pepe Martínez, tuvieron que darle al pico y a la pala para construirse sus propias viviendas. O vender sus anillos de boda para comprar un billete de tren que tardaba 24 horas en llegar a Cataluña.

El documental también refleja la presión social, religiosa y familiar que sufrían las mujeres de aquella época, que necesitaban permiso para casarse y abrir una cuenta corriente, así como el activismo político de una juventud influenciada por el Mayo del 68 y dispuesta a pasar página del franquismo. Las reuniones clandestinas, el reparto de octavillas, el nuevo Estatuto, la Caputxinada…

Y solidaridad, mucha solidaridad en momentos extremos, como el de las inundaciones provocadas por las crecidas del río Llobregat.

Gracias a ese reparto coral, el documental reconstruye una época en la que el Baix Llobregat se convirtió en la reserva industrial del área metropolitana, pero «no en un suburbio como los de París. De la parte trasera de Barcelona, el Baix pasó a ser la puerta delantera», explica Castellana.

http://cronicaglobal.elespanol.com/politica/el-cinturon-rojo-epicentro-de-la-lucha-antifranquista_67122_102.html
 
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Estados Unidos sustituyó al III Reich en el apoyo a los fascistas ucranianos

El terrorista Stepan Bandera
Los documentos desclasificados recientemente por la CIA muestran que la agencia de espionaje financió a la Organización de Nacionalistas Ucranianos, a pesar de que conocían su naturaleza fascista y terrorista.

Una nota sobre el dirigente de la referida Organización, Stepan Bandera, fechada el 4 de febrero de 1948 indica que estaba implicado en el asesinato de Bronislaw Pieracki, ministro de polaco de Interior, cometido por un nacionalista ucraniano en 1934.

Como consecuencia del crimen, el gobierno polaco detuvo a varios militantes de la Organización de Nacionalistas Ucranianos, entre ellos a Bandera, a quienes juzgaron y condenaron a muerte, aunque no llegaron a ejecutar la sentencia.

Los documentos desclasificados de la CIA muestran que la Organización de Nacionalistas Ucranianos se transformó luego en la UPA con el propósito de aprovecharse de la invasión de la URSS por el III Reich para lograr la “independencia” de Ucrania.

A pesar de conocer sus antecedentes criminales, tras la Segunda Guerra Mundial Estados Unidos financió a la Organización de Nacionalistas Ucranianos para luchar contra la URSS, aunque las sumas entregadas por la CIA y los nombres de los bancos a través de los cuales se hicieron los ingresos no aparecen en los documentos desclasificados.

La mayor parte de ellos se refieren a la Operación Aeroespacial, orquestada por varias agencias del espionaje imperialista en 1948, que entraron en contacto con el jefe del servicio de Seguridad de la Organización de Nacionalistas Ucranianos, Mikola Lebed.

La Operación Aeroespacial tenía por objeto organizar la resistencia y la recabar información del interior de la URSS, pero fue un absoluto fracaso por la falta de apoyo popular. No obstante, los imperialistas persistieron en su empeño, diseñando una nueva versión, la Operación Prólogo, que tenía objetivos mucho más modestos: las operaciones de proganda, las mentiras y la guerra sicológica.

La Operación Prólogo no se cerró hasta la caída de la URSS en 1990, lo que permitió mantener en funcionamiento a una serie de grupos fascistas ucranianos herederos de la Organización de Nacionalistas Ucranianos.

Fuente: http://vz.ru/news/2017/1/24/854668.html
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Operación Luch: ¿por qué vendió Gorbachov a la República Democrática Alemana?

A lo largo de su vida, Honecker estuvo preso en dos periodos distintos. El primero fue durante el III Reich y el segundo tras la caída de la República Democrática Alemana. Las memorias que escribió en esta segunda ocasión han pasado desapercibidas. En ellas dice que Gorbachov vendió a Alemania oriental a cambio de miles de millones de dólares, que fueron a parar a la arcas deficitarias de la URSS, entonces en sus últimos días.

La República Democrática Alemana fue, pues, vendida y traicionada de la manera más literal y Honecker en persona fue luego traicionado por segunda vez, cuando Yeltsin concedió su extradición a la otra Alemania, la occidental (no se sabe a cambio de qué esta vez, posiblemente fuera gratis).

Nadie hizo caso a Honecker, ni entonces ni ahora, pero la desaparición de la Alemania oriental tuvo un aspecto sórdido, que en la jerga del espionaje se llamó Operación Luch.

Hace unos años la Universidad de Miami tradujo algunos documentos de la Stasi sobre dicha Operación (1), pero la explicación de Honecker seguía en segundo plano. Lo que interesaba era el papel que Putin, entonces un agente del KGB de segunda división en Alemania oriental, había desempeñado en ella (2).

La traición de Gorbachov a la República Democrática demuestra que uno de los grandes tópicos de la Guerra Fría era mentira: cuando en la URSS todos arrojaban la última toalla que les quedaba frente a los imperialistas, en Alemania oriental otros, como Honecker, se negaban a seguir el dictado de Moscú. El gobierno de Berlín no era tan sumiso como decían.

La Operación Luch fueron los contactos entre los enviados de Gorbachov y los del presidente alemán Kohl para reunificar Alemania a cambio de dinero sin contar con los alemanes con los que había que contar, es decir, con los que vivían en la República Democrática (3).

El precio es sólo el aspecto amarillista de la transacción. La Operación Luch era un giro estratégico en la política exterior de la URSS que pasaría inmediatamente a Rusia. Lo que Gorbachov llamó “la casa común europea” consistía en que aquel aliado que hasta entonces había sido Alemania oriental se convertía en un estorbo. El verdadero aliado de la URSS (y de la Rusia actual) debía ser la otra Alemania, la de Kohl.

Eso es lo que Putin aprendió cuando trabajaba en Dresde. Llegará un momento en el que también Alemania tendrá que enfrentarse con Estados Unidos y, lo mismo que Rusia, carece de fuerza suficiente para ello. Necesita a Rusia, lo mismo que Rusia necesita a Alemania.

Han pasado tres décadas desde la Operación Luch que, lo mismo que las palabras de Honecker, sigue pasando completamente desapercibida. La URSS creyó entonces que “un gesto de buena voluntad”, como la venta de Alemania oriental, podría ser suficiente. Es un error. La reunificación no es el único ni el principal problema que Alemania arrastra desde que fuera derrotada en la Segunda Guerra Mundial. La división de Alemania siempre ha ayudado a ocultar que, en realidad, el único gobierno títere siempre fue el occidental. Estados Unidos siempre se ha preocupado por mantener esa situación de dependencia, sobre todo con un fabuloso despliegue militar que en poco difiere del de cualquier colonia tercermundista.

(1) Sarah-Christian Muller y Dr. Karen Dawisha, Vladimir Putin, Operation Luch and Matthias Warnig: The Secret KGB-Stasi Relationship, http://miamioh.edu/cas/_files/documents/havighurst/stasi-documents.pdf
(2)The Atlantic, How the 1980s Explains Vladimir Putin, 14 de febrero de 2013, http://www.theatlantic.com/international/archive/2013/02/how-the-1980s-explains-vladimir-putin/273135/
(3) Michel Meyer: Histoire secrète de la chute du mur de Berlin, París 2009, pg.94.