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Contra la concepción mecanicista de la historia

Juan Manuel Olarieta
Es muy corriente que en cualquier debate sobre la república aparezca alguien que comenta: es indiferente que la forma de Estado sea monárquica o republicana porque otros países capitalistas, como Portugal o Francia, son repúblicas y la situación no cambia sustancialmente para la clase obrera.

Es una manera errónea, mecanicista, de analizar una situación. En una tesis así hay dos equivocaciones importantes. La primera es que transmite que, por el hecho de ser capitalistas, los Estados son iguales unos a otros. Pero es una tautología decir que todos los Estados capitalistas son capitalistas. Tienen en común que son capitalistas y se diferencian en todo lo demás, y precisamente eso que los diferencia es lo interesante, porque es lo concreto, el “análisis concreto de la situación concreta” que diría Lenin.

El otro error es que ese tipo de afirmaciones conduce a pensar que un Estado se compone de piezas que son intercambiables, como un vehículo en el taller de reparaciones. En un Estado también se puede quitar una rueda (la monarquía) para poner la de repuesto (la república) en su lugar, como si nada hubiera ocurrido.

También es frecuente escuchar ese mismo planteamiento mecanicista en la cuestión de la autodeterminación de las nacionalidades, de tal manera que la independencia de Galicia no consiste en otra cosa que en poner una aduana en el puerto de Padornelo y pedir visados de entrada y salida. No cambiarían ni la situación de Galicia ni la de España. Simplemente habría dos Estados donde antes sólo había uno. Uno sería el Reino de España y el otro la República de Galicia.

Se pueden poner muchos ejemplos de esa manera errónea de analizar los fenómenos sociales, como la equiparación entre el Partido Popular y el PSOE, que a veces se designa como PPSOE, para acabar concluyendo que ambos son iguales, lo cual siempre es cierto: son iguales luego también son distintos y es necesario entender ambas cosas a la vez, en qué son iguales y en qué son distintos.

Ahora se está poniendo de moda aludir a las contradicciones interimperialistas para poner en el mismo plano a Estados Unidos y a Rusia porque ambos son iguales; Trump y Putin quieren lo mismo, la hegemonía mundial. Según este tipo de planteamientos, la situación interna e internacional no cambiaría en absoluto si en lugar de uno tuviéramos al otro. Son los mismos perros con distintos collares…

Pero la peor versión mecanicista de la historia es la de su reversibilidad, que es cuando se da por supuesto que los acontecimientos pueden ir hacia atrás. Por ejemplo, con mucha ligereza hay quien escribe que Rusia ha retornado hacia el capitalismo, dando a entender que ahora está como estaba antes de 1917, lo cual es erróneo.

Tiene razón Putin cuando dice que Rusia no puede dar marcha atrás, una expresión a la que le da un doble sentido, que también es correcto. Por un lado, Rusia no puede borrar ni pasar por encima de su etapa soviética, por lo que es un país que conserva numerosas y muy importantes huellas de su pasado más reciente. Por el otro, tampoco puede volver a 1917 para rehacer la URSS como quien hace una fotocopia.

Cuando en todo el mundo se está celebrando el centenario de la Revolución de Octubre es necesario tener en cuenta que, tanto en Rusia como en cualquier otro país capitalista, la historia no se repite nunca. Del mismo modo y con la misma contundencia hay que tener en cuenta que la historia tampoco se puede borrar, que es lo que intenta el actual gobierno polaco con la de su país.

El empirismo anglosajón, que en todo el mundo forma parte de la ideología dominante, ha inculcado la doctrina de la tabla rasa, del papel en blanco y de que los acontecimientos surgen de la nada, mientras que Marx sostuvo todo lo contrario: “La tradición de todas las generaciones muertas oprime como una pesadilla el cerebro de los vivos”, escribió en su obra El 18 Brumario de Luis Bonaparte.

Cada país tiene sus tradiciones y sus pesadillas, sobre las cuales la historia vuelve una y otra vez, dando la impresión de que los acontecimientos se repiten, “una vez como tragedia y otra como farsa”, escribió también Marx en la misma obra. En España una clase social trata de acabar con sus propias pesadillas para encubrir el origen de su dominación, la guerra civil, el franquismo, mientras que otros se esfuerzan por recuperarlas porque es la única manera de superarlas.

La burguesía de algunos países no puede digerir determinados capítulos de su historia, por lo que intentan borrarla o tergiversarla. Así ocurre en España con la Segunda República, la guerra, la posguerra y la transición. Por el contrario, el proletariado trata de recuperar la memoria histórica por lo que, una y otra vez, invoca para sí aquella época, de tal manera que la república y su bandera tricolor se convierten en una de sus señas de identidad más importantes.

No tiene nada que ver con la nostalgia. En España la república es el pasado al mismo tiempo que es el futuro. Naturalmente, nunca será la repetición de la Segunda República sino algo nuevo construido sobre aquella que los fascistas destruyeron a sangre y fuego. Sin duda alguna será una República Popular, expresión política de una revolución de tipo socialista.

Lo mismo cabe decir de la Revolución de Octubre. Los intentos de los imperialistas por suprimirla, borrarla de la historia o manipularla están condenados al fracaso, inexorablemente, porque es el acontecimiento más importante de la historia, de toda la historia de la humanidad. Es inevitable que en cualquier lugar del mundo el proletariado considere aquella Revolución como cosa propia, como una parte de sí mismo, de su propia historia y como la fuente inspiradora para construir una nueva sociedad.

Con mucha más razón se puede decir eso mismo del proletariado ruso, para quien la etapa soviética está aún mucho más marcada en su conciencia que aquí lo está la Segunda República. El futuro de un país pasa inevitablemente por su historia. En España por la república y en Rusia por los soviets. España volverá a ser republicana igual que Rusia volverá a ser soviética. No hay nadie capaz de impedirlo.

Hoy, cuando además del centenario de la Revolución de Octubre, celebramos también el aniversario de las elecciones que ganó el Frente Popular en febrero de 1936, es un buen momento para recordar la trascendencia histórica de estos acontecimientos.

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Una de cada cuatro leyes que hoy están vigentes la firmó el criminal Franco

Todavía queda alguno que insiste en que el franquismo es cosa del pasado, pero casi una de cada cuatro de las 1.278 leyes que hoy están vigentes la firmó Franco de su puño y letra.

En total son casi 300 leyes, sin contar los decretos, órdenes y otras disposiciones jurídicas de muy diverso rango que también siguen vigentes desde que las aprobara algún gobierno o ministro franquista.

Desde 1960 el Boletín Oficial del Estado compila todas las disposiciones que se aprueban, tanto si están vigentes como si no lo están. Entre ese año y la muerte del criminal Franco en 1975 se promulgaron 1.444 leyes. Las que sobrerviven constituyen, pues, un 27 por ciento de lo legislado en este periodo.

Otras leyes franquistas, como el Código Penal, han estado vigentes hasta hace muy poco tiempo, por lo que gran parte de la represión se ha estado llevando a cabo bajo las reglas del franquismo, con policías del franquismo y procedimientos también franquistas.

Otro ejemplo es la ley franquista de secretos oficiales aprobada en 1968 que, hasta el año pasado, ningún diputado pensó siquiera en reformar nunca. ¿Para qué?

Lo mismo ocurre con la jurisprudencia, las sentencias del Tribunal Supremo que se invocan en cualquier pleito, que también siguen plenamente vigentes y se pueden leer en los repertorios jurídicos, como si el tiempo no hubiera pasado en absoluto.

Por fin, hay numerosas instituciones creadas por el franquismo que siguen en pie, funcionando a pleno rendimiento, la más conocida de las cuales es la Audiencia Nacional.

Al decir todas estas cosas parece que las nuevas leyes que han sustituido a las anteriores son mejores que ellas o incluso que son distintas al franquismo. Es otro error. Como difundió el New York Times cuando se aprobó la ley mordaza, “Vuelven los días oscuros de Franco”.

¿Vuelven o nunca se fueron? Ya es triste que un país tenga leyes que fueron aprobadas bajo un régimen asesino, pero es aún mucho peor que nos impongan nuevas leyes que son iguales o peores que aquellas.

El Estado actual y las normas por las que se regula son una pesadilla que sigue viva, a pesar de que insistan una y otra vez en decir lo contrario. Siempre hablan de los cambios que se han producido a lo largo de estos años, pero se callan lo que no ha cambiado.

Lo que ellos no han cambiado, hay que hacerlo cambiar de todas formas.

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Los 100 años de la Revolución de Octubre se celebran en las capitales europeas (y 2)

Gorki con Tolstoi
Para el aniversario de la Revolución de Octubre, el 8 de noviembre, la Tate Modern de Londres organizará otra exposición titulada “La estrella roja sobre Rusia”, algo ineludible para los amantes de la propaganda y del grafismo. Entre los objetos expuestos está el famoso cartel de Dimitri Moor “¿Te has presentado voluntario?” y la obra de la autora de “No hable”, Nina Vatolina.

Los británicos conceden una particular atención a esta fecha histórica. La editorial londinense Pushkin Press ha publicado una antología titulada “1917; historias y poemas de la Revolución rusa”, que compila prosa y poesía escritos entre 1917 y 1919. Entre los autores nos encontramos con Marina Tsvetayeva, Mijail Bulgakov, Boris Pasternak, Alexander Blok, Alexander Kuprin, Teffi y también Mijail Kuzmin. El prefacio de la obra subraya que hoy sus obras son “tanto mas pertinentes”, porque describen una época en la que “el mundo se dio la vuelta de arriba abajo” y “todo fue puesto en cuestión”. Por su parte, la editorial Vintage Classics considera que el centenario de la revolución es una buena ocasión de recordar a los lectores la literatura clásica. Seis nuevas ediciones de “las mayores obras de la literatura rusa” se han publicado con nuevas versiones.

En la lista del aniversario figuran Guerra y Paz, Ana Karenina, Crimen y Castigo, El Doctor Zhivago, El maestro y Margarita y Vida y Destino.

Ignoramos cómo hubieran reaccionado Tolstoi y Dostoievski a la inserción de sus obras en la serie “revolucionaria”, pero los editores están convencidos de que la literatura rusa de todas las épocas es susceptible de provocar “alteraciones en la conciencia del lector”.

‘No hable’, cartel de Nina Votolina
Los estudiantes de la Universidad de Kingston en Londres han seguido el mismo camino que Vintage Classics. A iniciativa de la editorial han diseñado dibujos animados, inspirándose en obras clásicas rusas. Los jóvenes realizadores han conseguido resumir los temas de “El maestro y Margarita” y de “Vida y Destino” en un vídeo de 40 segundos. El primer premio lo ha conseguido el dibujo animado sobre “El Doctor Zhivago”  con un premio de 1.000 libras.

El centro cultural de Londres Dash Arts ha adoptado un enfoque mas serio. Durante cinco años, los supervisores han preparado un programa especial denominado Revolución 17, previsto para todo el año y que incluye préstamos, exposiciones, conferencias, lecturas y presentaciones del legendario film “El acorazado Potemkin”, realizado por Serguei Eisenstein. El punto culminante de ese programa será el viaje de la “Casa de las Artes” móvil a través de Gran Bretaña desde mayo a agosto con la participación de pintores, escritores y músicos del Reino Unido, de Rusia, de Ucrania, de Bielorrusia y de Azerbaiyán. En otoño, esta expedición cultural volverá a Londres, al Centro Barbican, en donde se proyectará otro film de Serguei Eisenstein, “Octubre: diez días que estremecieron al mundo”.

Los británicos apasionados por el teatro no podían dejar de lado el drama ruso prerrevolucionario. Entre las piezas de Anton Chejov que forman parte de los repertorios de prácticamente cada teatro de Londres, se esperan estrenos inéditos. En marzo destacará la puesta en escena la obra “Los talentos y los admiradores”, de Ostrovski, y en junio “Los últimos” de Máximo Gorki. Pero probablemente el programa mas interesante ha sido presentado por uno de los mas antiguos teatros de Off West End, el Arcola. La nueva temporada se denomina “Revolución” y se compone enteramente de espectáculos consagrados a este período puente de la historia rusa: “Los bajos fondos”, “Los futuristas”, “Corazón de perro” y “Los cerezos”.

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Los 100 años de la Revolución de Octubre se celebran en las capitales europeas (1)

Cartel anunciando una obra de Gorki
En noviembre del pasado año la mayor galería de arte contemporáneo de la capital alemana, CFA Berlin, organizó la exposición “Café Pittoresque”, en homenaje al célebre café artístico del barrio Kuznetski en Moscú, fundado por Vladimir Tatlin y Alexander Rodtchenko en 1917. Pinturas, fotografías y poetas futuristas favorables a la revolución se reunían en esta “estación mundial de las artes”.

La exposición del CFA incluye las Ventanas Rosta (carteles de propaganda) de Vladimir Mayakovski y de Mijail Tcheremnyj, la obra de El Lissitski, de Amshei Nurenberg, de Alexander Rodtchenko, de Abram Chterenberg y de los diplomados en la escuela Vjutemas. Los pintores alemanes contemporáneos dialogan en la galería con los vanguardistas rusos.

Sus obras remiten al suprematismo, al constructivismo, a la propaganda, y muestran que las ideas inspiradas por la revolución siguen siendo hoy actuales. La exposición, que saca a la luz lo que aquella época aportó al arte europeo, permanecerá hasta el 4 de marzo. Hasta el 12 del mismo mes también será posible visitar la exposición “Impulso revolucionario: el ascenso de la vanguardia rusa” en el Museo de Arte Moderno de Nueva York.

Esta exposición cubre el período entre 1912 y 1935, y evoca la apertura de caminos artísticos en todos los campos: pintura, escultura, prensa, diseño, cine, fotografía, arquitectura y literatura. Las principales figuran coinciden con la cabeza de cartel de la exposición en Berlín, pero a la obra de Mayakovski, de Lissitski y de Rodtchenko se añade la de Alexandra Exter, Natalia Gontcharova, Kazimir Malevitch, Liubov Popova, Olga Rozanova y Dziga Vertov.

Incluyendo a los museos de arte contemporáneo, este año las instituciones más tradicionales vuelven la mirada hacia el fenómeno de la revolución. La filial del Hermitage en Amsterdam ha organizado la exposición “1917. Los Romanov y la revolución”, sobre el destino de la última dinastía que reinó sobre el Imperio ruso.

Entre los objetos expuestos se encuentra documentos de archivo, fotos, retratos, objetos personales y diarios de Nicolás II y de su esposa Alexandra Fedorovna, así como dibujos de sus hijos y la obra del célebre joyero Fabergé creada para el monarca. A partir del 11 de febrero, Londres estará en el centro de la agenda revolucionaria: la Academia Real de Bellas Artes, en colaboración con la galería Tretiakov de Moscú presentará el proyecto “Revolución: el arte ruso de 1917 a 1932”. Contando con los maestros de la colección de la Academia, la galería moscovita hará llegar a la capital británica los mejores trabajos de Kandinsky, Malevitch y Chagall.

Junto con pinturas, esculturas, fotografías y carteles, la exposición presentará objetos de la vida cotidiana, como vales de racionamiento soviético de porcelana. Los visitantes podrán también experimentar la atmósfera de los primeros años posrevolucionarios visitando un apartamento colectivo reconstruido. Esa exposición durará hasta el 27 de abril. Y también en abril, la Biblioteca británica abrirá la exposición “Revolución rusa: esperanza, tragedia y mitos”. Las organizaciones focalizarán la atención sobre el ciudadano corriente y la forma en que su vida cambió en el torrente de acontecimientos revolucionarios. Los principales objetos expuestos serán cartas, principalmente de la correspondencia de Vladimir Lenin, quien visitó en numerosas ocasiones esta biblioteca durante su residencia en Londres.

Algunos de los mayores intelectuales de la Revolución de Octubre:
Pasternak, Lily Brik, Maiakovski y Eisenstein
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La coruñesa que espió a Castelao para la CIA

Alfonso Castelao
Alta, guapa y con estilo. Fue intérprete de Castelao en Nueva York en 1938 y tenía toda una vida por delante pero se le escapó a los 30 años tras las 17 puñadas que le asestó su marido en Arillo (Oleiros) dando origen a uno de los crímenes más sobrecogedores y recordados en la comarca coruñesa a pesar del tiempo transcurrido: casi 70 años.

La oleirense María Docampo es una mujer a la espera de una película y de que la CIA confirme que trabajó para la inteligencia estadounidense como sostuvieron intelectuales como el profesor exiliado Emilio González López, Isaac Díaz Pardo y el ex presidente de la Academia Galega, Xosé Luís Méndez Ferrín.

El documento desclasificado por la CIA en el que reconoce que siguió los pasos de Castelao, líder del Partido galeguista, durante su exilio como consecuencia de la Guerra Civil, viene a reforzar esa teoría, aunque no menciona a María Docampo. Sin embargo, varios autores han apuntado a esta mujer como la responsable de informar de los pasos del insigne galeguista.

La apasionante historia de espionaje de María Docampo, oscurecida por la brutalidad de su asesinato en 1948 en una finca de Oleiros está aún por acabar de escribirse.

El diputado, catedrático en Derecho Penal, historiador y profesor en distintos centros educativos en Estados Unidos, Emilio González López, en su libro Castelao, Propagandista da República en Norteamérica, identifica en una fotografía a la coruñesa María Docampo, al lado de Castelao y su mujer Virxinia Pereira y el escritor y periodista Luis Soto en Central Park (Nueva York) en 1938.

Curiosamente este último, en su libro Castelao, a UPG e outras memorias, utilizó esta misma fotografía en la portada pero sin identificar ni hablar en ningún momento de Docampo.

Docampo y Castelao en Central Park
El padre del nacionalismo gallego, escritor y dibujante Alfonso Daniel Rodríguez Castelao, ministro del Gobierno republicano en el exilio, llegó a Nueva York en julio de 1938 tras haber visitado la URSS por encargo del Gobierno de Negrín para buscar apoyos contra Franco y en favor de la causa republicana. En la Unión Soviética Castelao terminó acercándose al comunismo, del que lanzó elogios.

Una vez en Estados Unidos, acompañado de su mujer y del escritor y destacado militante comunista Luis Soto, dio mítines y acudió a actos del Frente Popular Antifascista Gallego en lugares como Detroit, Brooklyn, Newark, Boston o Niágara Falls.

Castelao contó en Nueva York con la ayuda de una secretaria que le servía como traductora: María Docampo, «de padres de As Mariñas coruñesas» según cuenta González López en su libro, y que acompañaba al galeguista, a su mujer y a Soto en todas las actividades políticas y sociales a las que acudían. «Era tan eficaz y tan estrecha la relación que mantenían una convivencia de tipo casi familiar», señala el historiador en su libro.

Tras finalizar la Guerra Civil y convertirse Castelao en exiliado, la joven María Docampo desapareció sin dar explicaciones ni avisar. El matrimonio Castelao, según González López, quería mucho a María y cuando Virxinia regresó a Galicia en 1968 fue al cementerio de Dorneda a poner flores en su tumba.

En el verano de 1941 González viajó a Panamá a un curso sobre derecho penal y en el hotel se encontró con el profesor y economista Edmund Peevy que le preguntó si conocía «a una tal María Docampo», de la que le contó que había sido su secretaria en «Servicios Especiales y que pertenecía al servicio de información militar de los Estados Unidos, la posterior CIA».

«Le agradecí al profesor Peevy la información y me di cuenta que la desaparición de María Docampo del ámbito del matrimonio Castelao no era solo un asunto de ingratitud sino que obedecía a órdenes superiores que le indicaban cuándo tenía que abandonar un trabajo y comenzar otro», agrega González López en su escrito.

María Docampo y su hermana Encarnación habían nacido en Estados Unidos al trasladarse a este país su padre Francisco Docampo Pérez cuando tenía catorce años (era natural de Bergondo) y después de trabajar en Inglaterra como marinero.

En Nueva York fue maquinista y fogonero y allí conoció a María Ramos Díaz, nacida en Cabreiroa (Oleiros). Encarnación se casó en Nueva York con Pedro Lema, vecino de Corme (Ponteceso). María dominaba el inglés y trabajó como intérprete de español y portugués en el Banco de Londres de Wall Street. En 1947 se casó en Nuestra Señora de Guadalupe (México) con José García Peña, de 36 años y natural de Jalisco.

Los padres de María Docampo, junto a su hija Encarnación, regresaron a Galicia para vivir en una propiedad que habían comprado en Arillo, la finca conocida como La Brava, al lado de la casa de Josefa, hermana de María Ramos, y la madre de ambas, Manuela.

El 27 de julio de 1948 María Docampo regresó a Arillo sola pero su marido, conocido como O Jalisco, la siguió. El 27 de septiembre sobre las ocho de la mañana, García Peña propinó 17 puñaladas a María Docampo, así como 15 a su suegra y dos a su cuñada Encarnación, que habían acudido a ver lo que sucedía.

José García Peña se hizo a sí mismo cortes en el pecho y en una mano con el cuchillo, prendió fuego a la cama de sus suegros y luego quemó papeles y cartas. Con baúles y arcones atrancó diversas estancias de la casa. Los vecinos que se habían congregado a las puertas de la vivienda avisaron a la Guardia Civil, que logró entrar forzando una puerta.

El vecindario también evitó que ardiese toda la vivienda al apagar el fuego con cubos de agua. O Jalisco fue trasladado a la Casa de Socorro de Santa Lucía y luego al hospital municipal, donde al parecer intentó suicidarse de nuevo.

María, su hermana Encarnación y la madre de ambas, fueron halladas muertas sobre el suelo de una habitación. El único superviviente del triple crimen, Francisco Docampo, el padre de María Docampo, declaró entonces que O Jalisco tenía «el vicio de la marihuana» y en Nueva York había trabajado traficando con mercancía de México a Estados Unidos.

Las tres víctimas recibieron sepultura al día siguiente en el panteón de la familia Docampo en el cementerio de Dorneda. Al sepelio acudieron más de mil personas de toda la comarca. El padre de María falleció en 1966 a los 80 años y en 1998 lo hacía, a los 95, Josefa Ramos, la tía de María Docampo.

En el panteón de los Docampo no suelen faltar flores y en la finca de Arillo sigue viviendo uno de los descendientes, hijo del viudo de Encarnación tras su regreso de Nueva York y conocer a otra familiar de los Docampo.

Un suceso semejante nunca se olvida y la familia no quiere hablar de ello. «No te extrañe que no quieran contar nada, no quieren hablar de eso. Mari era la guapa. El marido, aquel bicho, fíjate tú cómo es la gente que algunos vecinos de aquí, a pesar de todo y de no tener ni para comer, le llevaban cosas a la cárcel, mientras estuvo en A Coruña», cuenta una vecina de la zona.

Un gran muro de piedra rodea la propiedad de los Docampo, una finca de 19.000 metros cuadrados en la que se ubica el pazo de Arillo, una construcción de 1874 catalogada en el Plan Xeral de Ordenación Municipal (PXOM) de Oleiros. En su fachada principal destaca el antiguo patín y el escudo de armas.

El inmueble no es visible desde ningún punto al estar rodeado no solo del elevado muro sino también de un abundante y valioso arbolado de gran porte, sobre todo magnolios y también castaños, palmeras y una araucaria.

La Finca da Brava o Finca del Jalisco hoy en día es una explotación agrícola con terrenos de labor e invernaderos de flores y verduras y hortalizas. La antigua puerta principal (que no se usa) es una gran verja de hierro en la que, en la parte superior, se puede leer: Villa María Docampo Nº14.

http://www.laopinioncoruna.es/gran-coruna/2017/01/29/corunesa-espio-castelao-cia/1147731.html
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Farandulización de eso que llaman ‘política’

Bianchi

No es cosa de adoptar la «filosofía del tendero» y ponerse fondón y verdulero para decir -y quejarse- que siempre salen los mismos en la tele y a todas horas vendiendo peines y motos. Y luego dicen que el pescado es caro, como el cuadro de Sorolla. Del laconismo y atonía franquista «por imperativo legal» al empacho y locuacidad de la «democracia» con un denominador común: con Franco estaba prohibido pensar y, en consecuencia, llevar a cabo a la práctica las ideas pensadas, y en «democracia» te dejan pensar siempre que no puedas llevar tus ideas a buen puerto (miren a los catalanes); si antes eran ideas «terroristas», ahora son «anticonstitucionales», o sea, los mismos perros con distinto collar. De la democracia orgánica fascista al «charlamentarismo», que no parlamentarismo, actual, que decía Blasco Ibáñez de quien se cumplen 150 años de su nacimiento y ni dios recuerda su «radicalismo» político» en la prensa de orden.

– «Es que aburren, se están pasando, es como Gran Hermano pero pasado por el túrmix de ‘la política’, puro espectáculo, una farandulización, como dice usted, Bianchi, maestro», me dice un lector totalmente sobornado con un vermú y un pincho de tortilla española, por supuesto.

De toda la batahola de voces que salen y se oyen pertenecientes a eso que llaman -impropiamente- «clase política», hay una que se repite asaz veces y no he oído a nadie decir lo que sigue, a saber: la de veces, y con contumacia, que P. Iglesias -pues a él me refiero- ha dicho que, si no sale él elegido secretario general en Vista Alegre-2, se va de Podemos, como diciendo ahí os quedáis, pringaos, como «amenazando» con irse y entonces a ver quién «gestiona» eso, el chiringuito, inútiles, que sois unos inútiles sin mí y mi carisma.

Sólo he visto portarse así a Felipe González cuando «amenazó» con irse del PsoE si no abandonaba este el marxismo –«antes socialista que marxista», decía este payaso, como si el PsoE hubiera sido alguna vez marxista-, y otra vez cuando el referéndum de la OTAN (*) donde dijo que, si sale el «NO» (a la OTAN), «a ver quién gestiona eso», como diciendo, pilatescamente, yo me lavo las manos. Luego hablan de «responsabilidad» estos tahures de la farándula. Pues bien, Pablo Iglesias actúa igual o similar (a esto me refería cuando decía que no he oído a nadie establecer este paralelismo, igual sí y no me he enterado como nefelibata que es uno).

Casi parece, para los que no me conocen, que le estoy dando bazas, colateral u oblicuamente, a Errejón diciendo estas cosas. Como en este blog nos la pasamos practicando el sano deporte de desenmascarar a oportunistas y camanduleros, trepas y babosos, diré -a título personal- que Errejón, «El Transversal», me parece no peor, en su discurso, que Iglesias que, aunque parece y hasta blasone de «radical» -guiñando el ojo hasta la izquierda abertzale oficial oteguiana- es más falso que un euro de corcho y vendehumos (por no hablar del trosko Urban experto jodedor de los tinglados y tingladillos que él mismo monta y organiza para estar en el machito y no hincarla). Sólo le tengo registrado un buen momento y fue cuando en el Parlamento español sacó a relucir -dirigiéndose a Pedro Sánchez- la «cal viva» que hizo mudar la cara y quitar la modorra a Errejón en el escaño contiguo, como diciendo «te has pasado tres pueblos». En fin, que el algodón no engaña. Voy a poner la tele… agggghhhhhhh. Hasta en la sopa, lavirgen.

Buenas tardes.

(*) En el referéndum de la OTAN, en 1986, al sibilino lema de «OTAN, de entrada no» se le adjuntaron tres cláusulas para meter la mercancía venenosa más doblada y hacer más «light» el mensaje, que, por supuesto, no se cumplieron, aparte de que nadie se acuerda.

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¿Es España un estado fascista?

Darío Herchhoren

Se que el tema es peliagudo, y lo he meditado mucho antes de escribir lo que pienso sobre esto, pero considero necesario expresar mi opinión sin tapujos y sin miedo a discrepar con otras opiniones distintas a la mía.

Como paso previo a comprender lo que esto significa es necesario despojarse de las imágenes terroríficas que producían los desfiles marciales de las SS en Alemania, con sus antorchas y sus estandartes, que estaban armados precisamente para producir terror.

Tampoco es necesario recordar a los fascistas italianos reunidos en la plaza para escuchar a un Benito Mussolini con el casco y el águila imperial romana en su intento vano por resucitar el antiguo imperio.

Pero si es necesario evocar sin descanso y para que sea recordado para la eternidad los campos de exterminio con sus cámaras de gas, sus hornos crematorios, sus montañas de zapatitos de niño, sus montones de pelo humano, sus panes de jabón fabricados con la grasa de los cuerpos de los judíos, sus tesoros constituidos por dientes y muelas de oro arrancados de las bocas de los desgraciados prisioneros de los campos de concentración.

La derrota de la República Española, y el triunfo del franquismo, que no es otra cosa que la versión hispana del nazismo y el fascismo, significó la ascensión de una confusa ideología a la que se llamó nacional catolicismo; y que se nutrió de las tradiciones más bárbaras que arrancan con los Reyes Católicos y las posteriores persecuciones de los «infieles» a manos de la Santa Inquisición.

En esto, España fue precursora, y se adelantó en varios siglos a los saqueos y robos del tercer Reich alemán.

Pero hay un hecho que marca la enorme diferencia entre el final del fascismo en Italia y Alemania y lo que ocurrió en España. En los dos primeros países el fascismo fue derrotado en la guerra mundial; y en cambio en España, el fascismo simuló su muerte, travistiéndose de «democracia», y pactando su transformación en lo que se llamó la «transición», que se nos quiere vender como una etapa de paz y entendimiento.

Debo recordar al lector que en la «pacífica» transición hubo alrededor de mil muertos a manos de las «fuerzas del orden» o de individuos cercanos a esas fuerzas. (Menos mal que eran fuerzas del orden; porque si hubieran sido fuerzas del desorden…).

Una de las características; y no la única ni la más importante; es que la Policía, la Guardia Civil y los ejércitos, nunca fueron depurados de sus elementos más violentos y retrógrados, ni lo fue la administración pública, donde todavía a día de hoy perviven formas y modos franquistas a manos de los mismos funcionarios del franquismo, o de sus hijos o nietos.

El continuador ideológico del franquismo que es el PP, anteriormente AP, mantiene en sus puestos a conocidas figuras del franquismo en la policía, los ejércitos y sobre todo la judicatura, donde cabe destacar a la siniestra Audiencia Nacional, que es la continuadora del tenebroso Tribunal de Orden Público, que sirvió para acabar con toda discrepancia política, social, cultural o sindical en España.

Pero lo más grave de todo esto, es que durante los casi 40 años de fascismo español, y en la posterior transición y «democracia» vigilada, todo el aparato ideológico del franquismo que está constituido por la prensa, la televisión, la enseñanza, buena parte del estamento universitario y sobre todo la iglesia católica y sus instituciones como el Opus Dei, la Conferencia Episcopal, siguen manteniendo un enorme poder económico a través de la escuela concertada, los colegios privados, los obispos y sobre todo de las enormes sumas de dinero que la iglesia católica recibe del estado español; permanece intacto, y ha hecho escuela dentro del aparato del estado, y por esa razón hoy asistimos a discursos como los de los obispos de Alcalá y de Córdoba, que se parecen mucho a las amables peroratas del General Queipo de Llano a través de las ondas radiales.

Así tenemos jueces que condenan «en conciencia» al margen de pruebas objetivas; a fiscales que acusan de gravísimos delitos a personas que les son simplemente incómodas (titiriteros, raperos, cantantes); y esa escuela tiene toda la apariencia de que va a continuar.

Es por eso que cuando algunos compañeros me dicen que España no es un estado fascista, les respondo que como el dios Jano, el fascismo tiene muchas caras, y que para que un estado sea fascista, no hacen falta desfiles con antorchas, ni cascos imperiales con águilas romanas, ni levantar el brazo en alto. Solo basta ver la realidad, que es abrumadora. Que cada uno saque las conclusiones que quiera.

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Hace 71 años la ONU condenó a España por ser un Estado fascista

El 9 de febrero de 1946 la Asamblea General de la ONU aprobó en Nueva York la resolución 31 (I) que condenaba la dictadura fascista en España, prohibiendo su ingreso en el organismo internacional.

La justificación que se daba en ese documento se sustenta en que el régimen español había nacido al amparo de la Alemania nazi y la Italia fascista, cuyos principios eran totalmente incompatibles con los de la organización mundial.

Desde entonces España nunca ha dejado de ser un Estado fascista, heredero del que se impuso después de tres años de guerra civil. Por eso en febrero de 2014 la ONU rechazó que España no investigue ni enjuicie los crímenes cometidos durante la guerra civil de 1936 a 1939 y de la posterior dictadura.

La Comisión Permanente de la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa aprobó por unanimidad una condena del régimen franquista español en la que instaba al gobierno, entre otras tareas, a crear una comisión de investigación sobre los crímenes fascistas.

Todas las demandas de investigación han sido desatendidas por los herederos del régimen criminal porque los responsables de los crímenes son sus propios ancestros, es decir, por la continuidad de las mismas personas al frente del mismo Estado.

El informe “Los campos de concentración y el mundo penitenciario en España durante la guerra civil y el franquismo” calcula que entre 1936 y 1943 hubo aproximadamente 150.000 víctimas mortales en actos de represalia, campos de concentración y trabajo y cárceles.

Según el historiador Javier Rodrigo, del Instituto Universitario Europeo de Florencia, en España funcionaron 104 campos de concentración por los que pasaron entre 370.000 y 400.000 detenidos. Muchos de los prisioneros fallecieron por hambre o malas condiciones de reclusión.

Los desaparecidos del franquismo, según la Plataforma de Víctimas de Desapariciones Forzadas por el Franquismo, fueron 140.000 personas, entre víctimas de la Guerra Civil y de la posterior dictadura fascista.

El número de niños robados por el franquismo se estima en unos 30.000, una práctica que se prolongó hasta los años noventa y en la que participaron tanto los hospitales como la Iglesia católica.

http://www.telesurtv.net/news/Se-cumplen-70-anos-desde-que-la-ONU-condeno-el-franquismo-20160210-0004.html
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La Desbandá: una de las mayores matanzas de la guerra civil tuvo lugar en Málaga

Fue un 7 de febrero, pero de 1937, cuando su madrastra, pues perdió a su madre con apenas tres años, mandó a Salvador Guzmán Urbano (Coín, provincia de Málaga, 1928) con un canasto de comida para el ayuntamiento de su pueblo. Su padre era el primer teniente de alcalde del gobierno en coalición del PCE y el PSOE.

Cuando llegó al salón de plenos, le impresionó mucho ver allí, en un rincón, cincuenta bombas y un soldado dormido encima de ellas.

Su padre le dijo: “Vuela para la casa y coge lo más imprescindible, que nos vamos de Coín”. A las 21.30, cuando llegó a su casa, se encontró a muchas mujeres llorando. Por la radio, con sus increíbles dotes para comunicar e infundir terror al enemigo, el general Queipo de Llano era claro: decía que el domingo estaría tomando café en la calle Larios de Málaga.

Salieron su padre, su madrastra, sus tres hermanos y él para coger el coche, un modelo parecido al Renault 4L, pero no pudieron irse hasta que no llegó la familia del alcalde a las 3 de la mañana. Cuando ya estuvieron todos, emprendieron la marcha. Diez personas apretadas en aquel vehículo, contando al jovencísimo chófer, de apenas veinte años.

Aquella noche también emprendió su huida Anita Leiva Márquez (Arroyo de la Miel, provincia de Málaga, 1923). Se echaron a la carretera sus cuatro hermanos, su madre, su padre y ella con poco más de lo que cabía en las alforjas de su burro. Escapaban porque su padre simpatizaba con el comunismo y la llegada de los sublevados era inminente. “¡Que vienen los fascistas! ¡Qué vienen los fascistas!”, se oía a gritos en las calles.

“En realidad mi padre no era nada, porque él no sabía ni leer ni escribir. No sabía hacer la O con un canuto. Pero llevaba esas ideas en la sangre, y los fascistas mataban a todos los rojos que pillaban”. Ese miedo les empujó a escapar por los pinos de Torremolinos en busca de la carretera de Almería. La ciudad más oriental de Andalucía todavía estaba controlada por las fuerzas leales a la República y daba acceso al corredor del Mediterráneo que desembocaba en la frontera francesa.

Salvador y Anita son de los pocos supervivientes que quedan de la carretera de la muerte, también conocida como la desbandá, aunque a Salvador le repugne ese nombre: “Desbandá me recuerda a los pájaros, pero nosotros no éramos pájaros. Éramos criaturitas que escapábamos para que no nos matasen”. Aquel fue uno de los sucesos más trágicos de toda la Guerra Civil española. Por la carretera que unía Málaga con Almería anduvieron, corrieron, se refugiaron y sufrieron más de 300.000 personas, según las últimas investigaciones. La mayoría malagueños, pero también otros andaluces que pensaron que Málaga sería un lugar seguro y se equivocaron. Salvo algunos milicianos, todos civiles. Era el mayor éxodo de seres humanos de la historia de Europa hasta que llegó la guerra de los Balcanes para batir el triste récord.

Sin embargo, sigue siendo un tema poco reconocido fuera de Andalucía. Mientras Guernica, donde apenas murieron 200 personas, se erigió como símbolo de la barbarie de la guerra, la masacre de la carretera no empezó a tratarse en ámbitos académicos hasta la década de los 80. Antes, de esto sólo se hablaba, si se hablaba, de puertas para adentro en las familias que lo vivieron.

La historiadora Maribel Brenes da una de las claves para entender esto. Ella es la autora junto al arqueólogo Andrés Fernández de “1937. Éxodo Málaga-Almería: Nuevas fuentes de investigación”, la más reciente indagación que después de seis años buceando en los archivos militares y civiles asienta en casi un tercio de millón la cifra de desplazados después de analizar las conversaciones de los militares durante los bombardeos, duplicando las de investigaciones anteriores. Apunta a la vergüenza como principal motivo de este desconocimiento: “Sintieron vergüenza los de un bando por la masacre que cometieron y los del otro por no haber protegido a la población”.

http://www.elespanol.com/reportajes/grandes-historias/20170206/191731531_0.html
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La represión moral del franquismo y su pervivencia

Eduardo Montagut

El franquismo no solamente reprimió con acciones físicas (torturas, cárcel, depuraciones, confiscaciones, penas pecuniarias, trabajos forzados y ejecuciones) a los republicanos en la guerra y la posguerra, así como a todos los opositores durante el largo período histórico que duró la dictadura. El franquismo también empleó otros tipos de represión de tipo psicológico, moral y espiritual, constituyendo casi un modelo en este sentido. Algunas de sus consecuencias se siguen viviendo en la actualidad, lo que demostraría la fuerza y el éxito del franquismo en la labor de reprimir. En este trabajo hablaremos de ese segundo tipo de represión.

En primer lugar, nos encontraríamos las acciones que pretendían crear una imagen pública negativa de los republicanos y de los opositores. El empleo sistemático de los medios de comunicación en esta tarea fue paradigmático. El franquismo escarneció a todas y cada una de las figuras que no le eran afines, desde las más moderadas, como el propio conde de Barcelona, hasta las más radicales en el ámbito de la izquierda y los nacionalismos sin Estado. La calumnia y el odio que destilaban muchos artículos de prensa, comentarios radiofónicos y en el NO-DO y, luego en la televisión son materia para un estudio monográfico.

Pero, además, el éxito del franquismo en estas campañas es superior al de otras dictaduras afines y mucho más poderosas, pero que fueron derrotadas en la Segunda Guerra Mundial y que, por lo tanto, pudieron ser desenmascaradas en los nuevos sistemas democráticos. En España, a pesar del tiempo transcurrido desde la muerte del dictador y por la falta de voluntad de algunos sectores para construir o permitir construir una cultura democrática, muchas de esas imágenes siguen grabadas en amplios sectores sociales.

En paralelo a la construcción de esas imágenes negativas y su pervivencia en el tiempo estaría el fenómeno de la elaboración y vigencia de los mitos del franquismo (la anarquía en la República o la sovietización de España, el oro de Moscú, la entrevista de Hendaya, la cuestión judía, etc.) y que, como tales, no se sostienen ante el riguroso análisis historiográfico emprendido en las últimas décadas. Tanto unas como otros han sido en los últimos decenios remozados por la historiografía neofranquista. El insulto y desprecio hacia muchos personajes republicanos y/o de izquierdas del pasado siglo ha sido resucitado en libros, redes sociales y medios de comunicación.
Por otro lado, el franquismo ha conseguido seguir reprimiendo el buen nombre de muchas personas gracias al erario público vía Diccionario Biográfico de la Real Academia de la Historia, donde algunas biografías son un escándalo desde todos los puntos de vista, llenas de falsedades, manipulando las fuentes, y sin rigor historiográfico.

Por fin, el desprecio hacia el contrincante político, frente al sereno debate ideológico o político, y que se vive en nuestro país, es una clara herencia de esa represión moral que ejerció el franquismo. Ahora el medio se encuentra en las tertulias de la televisión y la radio, y en las redes sociales.

La dictadura también empleó los medios de comunicación para desinformar con el objetivo de minimizar o eliminar cualquier tipo de protesta interna o para tergiversar las que se producían fuera del país contra el dictador, para usarlas con fines instrumentales. En el primer caso, consiguió dar la imagen de una paz social y política completas. Se trataba de la represión de la realidad. En el segundo caso, pudo alimentar una de sus grandes obsesiones: la eterna conspiración internacional contra España y los españoles. En este sentido, la idea conspirativa fue tan bien inoculada que en nuestra democracia ha vuelto a ser empleada en más de un caso en los últimos tiempos.

Por fin, el franquismo prohibió cualquier tipo de reunión de activistas e impidió el acceso a los medios de comunicación a los opositores. Buscó la desmovilización, infiltrando elementos que fomentaban la disidencia y los conflictos entre los miembros de los grupos, saboteando acciones y terminando por reprimir directamente y físicamente las acciones emprendidas y a sus líderes. Algo de esto parece revivirse también en estos momentos.

http://nuevarevolucion.es/cultura-la-represion-moral-del-franquismo-pervivencia/