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La Marina de Estados Unidos impone el bloqueo naval sobre Venezuela

Tras el fracaso del golpe de estado en Venezuela, el imperialismo se apresta a destruir la economía del país sudamericano. Trump no ha enviado una flota naval al Mar Caribe para combatir el narcotráfico, sino para capturar los buques cisterna que exportan el petróleo venezolano.

El Ministerio de Relaciones Exteriores de Venezuela ha publicado un comunicado en el que afirma que Estados Unidos ha abierto la caza de sus petroleros.

Las exportaciones de petróleo son el 90 por ciento de su balanza comercial, un talón de Aquiles que el bloqueo quiere explotar.

La superproducción y el desplome de los precios mundiales también han sacudido al petróleo venezolano. El gobierno de Maduro está vendiendo el barril por debajo de los 5 dólares y tiene muchos problemas para encontrar compradores que no tengan miedo a las sanciones de los imperialistas.

Es un auténtico desastre económico. Venezuela se ve obligada a pasar a la clandestinidad en busca del contrabando, los mercados negros y los países del Eje del Mal, como China, India e incluso Rusia.

A su vez, para eludir las sanciones la empresa Rosneft ha puesto sus activos en el Caribe a nombre de una empresa pública de tal manera que cualquier ataque de Estados Unidos suponga enfrentarse al gobierno de Moscú.

En el mercado internacional del crudo hay “petroleros oscuros”, buques pertenecientes a pequeñas empresas que navegan bajo otro pabellón, por ejemplo liberiano, con el sistema de identificación automática (AIS) desconectado. Al acercarse al Caribe esos buques cisterna desconectan su AIS y desaparecen del radar. Una vez que repostan, vuelve a salir a alta mar y reconectan el AIS.

¿Engañan estos trucos a Estados Unidos? Evidentemente no. Las técnicas modernas permiten a los imperialistas vigilar cada uno de los movimientos de las buques cisterna que hay en el mundo, como demostraron al perseguir a los buques que contrabandeaban petróleo irakí a principios de este siglo.

Pero hasta la fecha Washington ha decidido hacer la vista gorda ante el mercado paralelo. No sabemos por cuánto tiempo. De momento han enviado su flota a las costas de Venezuela para imponer el bloqueo marítimo.

Dentro de poco pondrán en la lista negra a todos los barcos que no cumplan con las sanciones. Luego harán una demostración de fuerza capturando un petrolero como chivo expiatorio al estilo de la crisis de los misiles en Cuba. La flota requerirá al capitán del petrolero que detenga la marcha y las fuerzas especiales lo abordarán.

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La guerra oculta de la CIA contra Jamaica

Tras la victoria electoral del Partido Nacional del Pueblo y la elección como presidente del sindicalista Michael Manley en 1972, el nuevo gobierno tomaría una serie de medidas de tendencia socialista moderada, iniciando una gran campaña de alfabetización, estableciendo por primera vez un salario mínimo para los trabajadores, educación gratuita, una reforma agraria y la creación de cooperativas a través del Consejo Cooperativo de Trabajadores del Azúcar, control de precios de los productos básicos, permiso pagado de maternidad y leche gratuita para las madres, un plan de vivienda pública, nacionalización de las empresas de electricidad, telefonía y transporte, nacionalización de fábricas de azúcar y del Banco Barclays, elevación del impuesto sobre las exportaciones de bauxita (explotada por empresas norteamericanas y canadienses), nacionalización de la tierra de las minas, y aumento de las participación estatal en la propiedad de las empresas. Por ejemplo el Estado compraría el 51 por ciento de las acciones de la empresa de aluminio Kaiser bauxita, etc.

En el plano internacional, Jamaica estrecharía sus lazos con los procesos revolucionarios anti imperialistas de Cuba, Nicaragua y Granada, y apoyaría las luchas de independencia en África, como es el caso concreto de Angola.

Estos cambios provocaron reacciones dentro del sector privado. Algunas empresas de aluminio abandonaron el país, otras comenzaron a utilizar sus técnicas de guerra económica, como el aumento de precios, acaparamiento, escasez y reducción programada de la oferta de productos básicos, para provocar el descontento popular. A ello se sumaron las sanciones internacionales y la negativa de dar créditos al país para las importaciones de algunos productos, si el gobierno no cambiaba su política.

Por su parte, la CIA norteamericana realizaría una campaña de guerra psicológica mediante la difamación internacional de Jamaica, con el fin de destruir su sector turístico, cancelando vuelos desde EEUU, y diseminando toda clase de noticias alarmistas en las agencias de viajes, infiltraría y utilizaría medios de comunicación e instituciones culturales y de caridad, para espiar, sabotear y reclutar agentes, sobornaría a los sindicatos para organizar huelgas y protestas  y financiaría al principal partido opositor. Todo ello iría acompañado de la organización de grupos terroristas que se encargarían de provocar incendios indiscriminados con bombas molotov, sabotajes y asesinatos de militantes del Partido Nacional del Pueblo, e incluso del partido opositor, para culpar al gobierno e instaurar un clima de terror que paralizara el país.

La CIA reclutaría a narcotraficantes de bandas locales, especialmente de la conocida banda “Shower Posse”, organizándolos en escuadrones y suministrándoles armas para actuar como sicarios y espías, a cambio de permitir y facilitar su actividad y conexiones de trafico de drogas entre la isla y los Estados Unidos, esta banda a su vez, estaba ligada estrechamente con el partido opositor, y varios de sus miembros acabarían testificando años después su implicación con la CIA y en múltiples asesinatos por encargo.

El propio ex agente arrepentido de la CIA, Phillip Agee, destapó los nombres de varios agentes encubiertos en Jamaica durante unas jornadas contra la desestabilización celebradas en Kingston. Los agentes fueron denunciados públicamente mediante la publicación y distribución de sus datos en miles de folletos. Gary Webb, periodista norteamericano asesinado años después en extrañas circunstancias, también denunció esta implicación en su libro “La oscura alianza: la CIA, las Contras y la explosión de la cocaína y crack”.

Las autoridades realizarían centenares de arrestos, incluso de miembros del propio partido gobernante, sobornados e infiltrados, y llegaron a declarar el estado de excepción ante los constantes ataques de escuadrones de la muerte.

Los militantes del Partido Nacional del Pueblo organizaron patrullas de vigilancia, cortando con barricadas los accesos a algunos barrios de mayoría izquierdista, como el bastión de “Trenchtown”, estableciendo “zonas prohibidas”. Como resultado, el país entraría al borde de la guerra civil, produciéndose varios centenares de muertos y heridos.

Las fuerzas de seguridad interceptaron un cargamento de contrabando compuesto por nada menos que 500 ametralladoras y múltiples equipos de comunicación sofisticados, los sabotajes llegarían al punto de envenenar con insecticida un envío importado de harina, que provocó 17 muertos y una ola de pánico.

El propio presidente Manley, sufrió tres intentos de asesinato por medio de infiltrados en su propio servicio de seguridad.

Todo ello acabó obligando al gobierno ha aceptar un acuerdo de préstamo del Fondo Monetario Internacional (anteriormente rechazado), bajo condiciones duras para las clases populares, que serían atacadas en sus condiciones de vida, lo que hizo aumentar el mercado negro, el descontento y la desesperación, y llevó al gobierno debilitado a convocar nuevas elecciones que ganaría finalmente la oposición derechista en 1980.

⟶https://primeraxlinea.wordpress.com/2016/03/24/la-guerra-oculta-de-la-cia-contra-jamaica/

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Operación Bastón: el ejército colombiano es una mafia de narcotraficantes

Caracol Radio habló en exclusiva con uno de los investigadores militares que participó en la llamada Operación Bastón, que buscaba, según este uniformado, hacerle una trazabilidad al capital económico de los generales.

Y aunque el Ministerio de Defensa indicó que inició en el 2017, la fuente aseguró que se puso en marcha en el 2018 bajo ordenes directas del general Luis Fernando Navarro, comandante de las Fuerzas Militares.

“La operación, de acuerdo a la misionalidad, es para establecer e identificar que generales estaban relacionados o tenían nexos con narcotráfico, mirar sus activos económicos y revisar que estuvieran acordes a lo normal que ha ganado un general en sus mas de 30 años de servicio”, dijo la fuente, quien pidió mantener su rango y situación actual dentro de la fuerza en el anonimato por seguridad.

Agregó que en los últimos años han sido sacados del Ejército por corrupción y actuaciones al margen de la ley más de 3.000 uniformados, entre ellos más de 30 generales, a los que se les ha descubierto presuntas actuaciones ilegales, como fue el caso del general Jorge Romero, que le vendía, supuestamente, salvoconductos a las bandas criminales de Medellín.

“Lo que hoy está pasando en el Ejército no es como se ha querido vender a los medios, de que se trata de los generales de Santos (Juan Manuel) contra los generales de Uribe (Álvaro Uribe), el problema es el mecanismo mafioso que hay dentro del Ejército, todos los que han sido sacados tenían sus negocios ilegales y pensaron que no se los iban a descubrir”, aseguró el investigador militar.

Agregó “lo que se debe entender es que esta operación atacó un sistema mafioso, un sistema que está completamente organizado, que cuenta con apoyo político, de militares de alto rango retirados y en servicio, que designan funciones y entregan reportes. Con la operación (Bastón) quedó en evidencia también lo politizado que en la está el Ejército”.

“Una de las cosas que deben mirar el gobierno, es el sistema de elección de generales. No llegan por méritos, llegan por favores y con guardados, llegan a generales oficiales con procesos activos por falsos positivos, con procesos por corrupción y siempre se amparan en la presunción de inocencia y cuando son ascendidos hacen múltiples maniobras para que les engaveten las investigaciones, los procesos no avanzan en la Procuraduría y la Fiscalía”, señaló el uniformado.

Este investigador indicó que hay mucha tela para cortar dentro del informe. Incluso dijo que el gobierno debería revisar a los generales que envía como agregados a otros países.

“Hay uno que reposa en los informes como posible colaborador, es más hay información que documenta que estaba en la nómina del Cartel del Norte del Valle”.

https://caracol.com.co/radio/2020/05/17/nacional/1589735764_561876.html

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Muerto un dirigente del ELN en un operativo del ejército colombiano

El jueves el ejército colombiano asesinó a “Gallero”, miembro de la dirección del ELN, en el sur de Bolívar.

En los combates murieron, además, otros cinco guerrilleros.

“Gallero” era el coordinador del frente de guerra “Darío Ramírez Castro”, que tiene influencia en los departamentos de Antioquia, Bolívar y Santander.

“Gallero“ era un combatiente experimentado que llevaba 33 años en el ELN. En 1997 formó parte de los guardaespldas de “Gabino”, integrante del Comando Central de este movimiento guerrillero.

En 2004 asumió la dirección del frente “Martires de Santa Rosa”, en el sur de Bolívar, y en 2005 fue detenido y enviado a la cárcel de San Isidro, de Popayán. De la prisión se fugó en 2015 y al año siguiente se convirtió en el principal dirigente de la estructura Manuel Vásquez Castaño del frente de guerra suroccidental.

Dentro de la dirección del ELN “Gallero” dirigía las operaciones guerrilleras. El Ministerio de Defensa le imputa el atentado de enero del año pasado contra la Escuela de Cadetes de la Policía General Francisco Paula Santander, donde murieron 22 cadetes.

“Gallero” recibía órdenes directas de “Antonio García” que, según el ejército, es el segundo jefe  del ELN, con el fin de impartir esas directrices al Comando Central para dirigir las campañas guerrilleras.

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Juan José Rendón, el oscuro personaje detrás de la trama para derrocar a Maduro

Marco Teruggi

La Operación Gedeón provocó numerosas interpretaciones y dejó preguntas sin responder. Al igual que sucedió el 30 de abril del 2019, cuando Juan Guaidó y Leopoldo López simularon la toma de una base militar en Caracas para activar un golpe, la confusión fue parte central de la escenografía.

Sin embargo, algo quedó claro en este caso: Juan José Rendón, quien se presenta como “responsable del comité de estrategia de Guaidó”, reconoce haber firmado un contrato en octubre del 2019 con la contratista militar estadounidense Silvercorp por un monto de 212 millones de dólares.

Ese contrato, publicado por el Washington Post , planteaba tres fases. En primer lugar, la preparación de quienes debían llevar adelante las acciones. Luego, la realización del “objetivo primario” que era “capturar/detener/remover a Nicolás Maduro, eliminar el régimen actual e instalar al presidente venezolano reconocido, Juan Guaidó”. Finalmente, la participación de Silvercorp en un período de 450 días −prolongable− de “restablecimiento de la estabilidad en el país”.

La “estabilización del país” significaba que la contratista militar sería parte del ataque y persecución de militares, “elementos no militares del mando y control del régimen anterior”, represiones, detenciones, el cumplimiento de toques de queda, controles de frontera, con autorización para “usar la fuerza, hasta e incluyendo la fuerza mortal, para eliminar la amenaza”.

Todo está escrito en un anexo de 41 páginas con precisiones sobre, por ejemplo, cuándo y cómo utilizar minas antipersonales M18A1 claymore, las cadenas de mando, las formas de pago, donde, en caso de “insolvencia en efectivo”, Silvercorp cobraría “en barriles de petróleo”.

Rendón reconoce haber armado y firmado ese contrato como parte del “gobierno de Guaidó”, y sostiene que era y es parte de sus tareas como “estratega” para lograr el “cese de la usurpación”, es decir el derrocamiento. Afirma que no hizo efectivo el contrato, pero el escenario planificado es una de las posibilidades sobre las que siguen trabajando −para lo cual consultaron con otras contratistas más−.

Así, entre tantas hipótesis, mentiras e interpretaciones sobre la Operación Gedeón, queda claro un punto: existe un intento de capturar/asesinar a Maduro, los principales dirigentes del gobierno y perseguir al chavismo en sus diferentes niveles en un escenario que abre puertas a un enfrentamiento armado interno. Ese intento no se detendrá.

No es nuevo, pero, ahora tomó −nuevamente− forma pública, innegable, y llegó al punto en que un grupo de cerca de 60 personas, exintegrantes de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, civiles y exmiembros de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos que estuvieron en Irak y Afganistán, arribaron armas en mano a las costas del país.

No se trata de un hecho desconectado. La Operación se enmarca dentro del precio puesto por el Departamento de Justicia estadounidense a la cabeza de Maduro y Diosdado Cabello −otro objetivo militar marcado en el contrato− el bloqueo económico abiertamente reconocido, el anuncio de la pronta caída de Maduro realizada por la administración de Donald Trump, y una trama sostenida de este tipo de acciones encubiertas, relacionadas unas con las otras.

¿Cómo se gobierna en ese contexto? ¿Qué ingenierías de defensa son necesarias para evitar la ejecución de planes de esa naturaleza? ¿Cómo afecta al gobierno, la forma de gobernar y al conjunto de la política?

Es un escenario bélico, una excepcionalidad permanente que ha envuelto la dinámica política en lo últimos años. Se trata de una dialéctica de trincheras, un asalto continuado y un gobierno en permanente desmontaje de operaciones, sorteo de bloqueo, y aplicación de claves de la excepcionalidad a gran parte de la política.

La Operación Gedeón buscó quebrar este escenario, es decir lograr el derrocamiento con mercenarios a través de una acción que abriría las puertas a un posterior enfrentamiento armado. La figura de Gedeón, además de la religiosidad, remite a una táctica de guerra: un ataque nocturno en inferioridad numérica para sembrar confusión en las filas del enemigo.

La Operación fue derrotada, parcialmente. Quienes desembarcaron eran parte de un conjunto mayor: según los detenidos estadounidenses, Luke Denman y Airan Seth, el plan era tomar aeropuertos, para que, una vez capturado Maduro −en caso de secuestro y no de asesinato− aterrizara un avión para extraerlo. ¿De dónde vendrían los aviones? ¿Colombia, Estados Unidos?

Los hombres que llegaron eran parte de un plan mayor que no terminó. ¿Cómo seguirá? Es necesario leer con precisión las reacciones en Estados Unidos y dentro de la administración de Donald Trump que, como era predecible, negó toda participación y contestó con arrogancia y amenaza: “Si quisiera ir a Venezuela no lo haría en secreto, lo haría y no podrían hacer nada, no mandaría un grupo pequeño […] sería un ejército, se llamaría una invasión”.

En cuanto a la dinámica nacional la ecuación es clara: la oposición enfrenta otro efecto derrota con sus consecuentes enfrentamientos, pérdidas de credibilidad y fuerza, y el gobierno envía un mensaje de fortaleza tanto a los sectores golpistas opositores como a potenciales traidores internos, y sostiene su unidad y mando.

http://www.cubadebate.cu/especiales/2020/05/11/juan-jose-rendon-el-oscuro-personaje-detras-de-la-trama-para-derrocar-a-maduro/

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‘Muerto el perro se acabó la rabia’ (la verdadera historia del rifle sanitario)

Matanza de reses mexicanas en 1947
Juan Manuel Olarieta

A pesar de las leyendas sobre los búfalos y las praderas del “salvaje oeste” de Estados Unidos, hasta 1947 el país importaba ganado vacuno de México, uno de los más pujantes sectores económicos al sur de Rio Grande.

La balanza de pagos iba bien para México y mal para Estados Unidos, por lo que tuvieron que inventarse una “epizootía”, o sea, una especie de epidemia en la cabaña ganadera, gracias a la cual exterminaron más de un millón de cabezas de ganado.

Fue entonces cuando se acuñó la expresión “rifle sanitario”, que ha pasado a la historia. La balanza de pagos cambió de signo y fue México quien tuvo que importar carne procedente de los ganaderos gringos.

Si pasamos de la medicina a la veterinaria, el debate científico sobre las enfermedades contagiosas no cambia demasiado y el económico y político tampoco. Junto al conocimiento (y a su tergiversación) hay intereses económicos imperialistas, clases sociales y luchas de clases. Un aspecto de la cuestión que no se puede analizar separadamente del otro, por más que los “puros” se empeñen en decir otra cosa.

Lo mismo les ocurre a ciertos “marxistas auténticos”: deberían prestar un poco de atención a este tipo de asuntos porque el “rifle sanitario” propició uno de los mayores levantamientos campesinos desde los tiempos de Revolución Mexicana de 1910.

La historia del “rifle sanitario” empezó como empiezan siempre estas historias: hay una epidemia de ganado que viene de fuera. El mal siempre llega de lejos. Estados Unidos responsabiliza a México que, a su vez, responsabiliza a la importación de cebúes brasileños que los ganaderos querían cruzar con la especie autóctona para mejorarla.

Cuando en Texas aparecieron los primeros síntomas de glosopeda (o fiebre aftosa, que también se imputa a un virus) en los rebaños, Estados Unidos exigió que una partida de sementales brasileños permanecieran en cuarentena en la isla de Los Sacrificios, frente al puerto de Veracruz, donde los habían desembarcado. Además, prohibió la importación de ganado mexicano.

A su vez, México declaró el estado de emergencia e impuso la cuarentena. Fue un descalabro para la economía mexicana, que anualmente exportaba cerca de 800.000 reses a Estados Unidos.

Si bien se detectaron algunos casos de fiebre aftosa en determinados ranchos, tanto en México como en Estados Unidos, los cebúes brasileños no tenían nada que ver. No sólo pasaron la cuarentena normalmente sino que en Brasil no detectaron ni un sólo caso positivo en las regiones de donde salieron las partidas de cebúes.

La epizootía mexicana de 1947 era benigna y tenía tratamiento veterinario. A pesar de ello, Estados Unidos impuso a México el exterminio implacable de su cabaña, es decir, no sólo del ganado enfermo sino también del sano, con el conocido pretexto del “contagio”.

La diferencia entre las enfermedades humanas y las del ganado es que en este segundo caso al enfermo se le puede matar ¿Para qué curar si es más barato matar? El plan de Estados Unidos era exterminar la tercera parte de la cabaña mexicana: 4,5 millones de cabezas de ganado.

La resistencia campesina no tardó en manifestarse y al principio los matarifes tuvieron que recorrer los pueblos acompañados de tropas del ejército. Pero la represión no sofocó los levantamientos, que subieron de tono. Los veterinarios y técnicos tuvieron que marcharse de algunos estados, como Guerrero y Michoacán. Comenzaron las redadas y encarcelamientos, mientras los panfletos que circulaban de mano en mano denunciaban a los “capitalistas, únicos beneficiarios del rifle sanitario, ya que, sin animales no se podrá trabajar la tierra y tendrá que ser vendida por un mendrugo de pan”.

El levantamiento campesino conduce a la lucha armada y los enfrentamientos con el ejército se multiplican. En junio de 1947 un veterinario, un oficial del ejército y seis soldados fueron ejecutados por los campesinos en Senguio, en el estado de Michoacán. El propio gobernador del estado, un general del ejército a la vez que político corrupto, fue víctima de un atentado.

Ante la resistencia de los campesinos, el gobierno federal tuvo que acabar con el exterminio del ganado, primero en Michoacán y luego en toda la República.

Por más que hubiera casos de fiebre aftosa en el ganado, tanto mexicano como estadounidense, la campaña del “rifle sanitario” no fue promovida por un criterio científico sino económico y político, acabando de la misma manera que empezó: no por un criterio científico sino por la resistencia popular al exterminio de los medios de vida del campesinado mexicano.

Bibliografía:

– J.M.Cervantes Sánchez, La fiebre aftosa y el desarrollo moderno de la medicina veterinaria mexicana (1946-1955), Montalbán, 2003
– José Carmen Soto Correa: El rifle sanitario, la fiebre aftosa y la rebelión campesina, Instituto Politécnico Nacional, México, 2009.

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Operación Cóndor o Plan Cóndor, un plan de exterminio del Departamento de Estado

Darío Herchhoren

Lo que se conoce como Plan Cóndor u Operación Cóndor, fue una operación planificada desde el Departamento de Estado norteamericano dirigido en esos tiempos por Henry Kissinger, Secretario de Estado de los EEUU. Se cree fundadamente que este es el autor de dicho plan, y que lo escribió hasta en sus más pequeños detalles como qué hacer con los cadáveres de los muertos y sus pertenencias.

Los métodos utilizados fueron copiados de la operación Noche y Niebla, que los nazis lanzaron contra los judíos, pero que en realidad fue contra todos los que se oponían al partido nacionalsocialista alemán.

No hay que desdeñar la sospecha de que Henry Kissinger, un alemán nacionalizado norteamericano, haya aprendido estas prácticas en su país de origen. y que luego ya controlando una importante porción del poder imperial decidiera aplicarlas también en Sudamérica.

La operación cóndor tuvo sus inicios en la década de 1970, a raíz de que entre el año 1964, en que se instaura la dictadura militar brasileña con el general Castelo Branco a la cabeza, se sucedieron golpes militares en todo el cono sur de América, facilitando mucho las cosas a las dictaduras militares para que coordinaran sus esfuerzos.

Los primeros pasos fueron dados en Santiago de Chile cuando el general Manuel Contreras Jefe de la DINA (Policía Política creada por Pinochet) se reúne con el general argentino Santiago Omar Riveros jefe de institutos militares, y con el Teniente Coronel Honorio Vidal jefe del batallón de inteligencia argentino 601, donde deciden aunar esfuerzos para liquidar toda actividad subversiva.

Pero en realidad la operación cóndor tuvo sus inicios en la Escuela de las Américas, donde militares del imperio enseñaban nuevas técnicas de interrogatorio (torturas, LSD) con la colaboración de médicos y psicoanalistas que asesoraban sobre la resistencia del cuerpo humano a estas prácticas. Un destacado asesor para estas actividades era el psiquiatra argentino Roberto Fontana, que era un experto en el manejo del ácido lisérgico.

Pero la Operación Cóndor hay que verla dentro del marco mayor de la guerra fría entre los EEUU y la URSS. En tal sentido los EEUU siempre habían considerado que toda América era su territorio, y que bajo ningún concepto podían permitir una nueva Cuba, y para eso no había limites morales ni éticos y se podía actuar sin ningún escrúpulo. La Operación Cóndor estaba orientada a terminar con líderes políticos, estudiantiles, obreros, intelectuales y cuanto se les pusiera delante. Dentro de esa operación se encuadra el asesinato de Orlando Letelier y del general Prats. Todo estaba guardado bajo siete llaves, hasta que en 1992 un juez paraguayo en una inspección que hace a una comisaría en Asunción, descubre en un sótano un grueso tomo donde aparece lo que la operación cóndor hizo en toda América. Es así como la diosa fortuna a veces se pone del lado de los justos, y toda esa información se hizo pública. El juez paraguayo se llamaba José Fernández, y es así como se descubren los archivos del terror.

De esa información surge que la Operación Cóndor es responsable de 50.000 muertes, 30.000 desaparecidos y 400.000 encarcelados.

Se supo también que Stefano Della Chiae operó también en Europa. La internacional del terror no tiene ni tuvo límites. Sospecho firmemente que la red Gladio sigue existiendo, y que los países integrantes de la OTAN apoyan a esta criminal organización.

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China compra petróleo venezolano masivamente para apoyar al gobierno de Maduro

Las exportaciones de crudo venezolano han aumentado por segundo mes consecutivo, dice la agencia Bloomberg. En abril la cantidad de petróleo exportad aumentó a 739.400 barriles por día y alcanzó el nivel más alto en tres meses. Casi un 10 por ciento más que en marzo.

El mes pasado dos terceras partes del petróleo venezolano fue exportado a China, que prefiere pagar más por el petróleo del país sudamericano en lugar del que ofrece Arabia saudí, bastante más barato.

Venezuela está sometida a presiones económicas y a una desestabilización permanente de Estados Unidos, mientras la política china va en la dirección opuesta.

Estados Unidos acusa a China de no respetar los términos del acuerdo comercial, según el cual está obligada a comprar un volumen garantizado de esquisto estadounidense por valor de 52.400 millones de dólares.

A pesar del acuerdo, China prefiere otro tipo de proveedores por motivos claramente políticos.

Por su parte, Venezuela apoya la nueva Ruta de la Seda que promueve China, que se ha comprometido a financiar numerosos proyectos industriales en el país latinoamericano.

China ha mostrado mucho interés por Latinoamérica. En 2015 la región recibió la mayor cantidad de financiación procedentes de bancos públicos de los últimos cinco años.

Los préstamos chinos los países latinoamericanos superan a los del Banco Mundial y el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y se concentran en dos grandes capítulos económico: infraestructuras y minería.

Una parte de los préstamos que Venezuela recibe de China los paga con petróleo.

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El golpista Guaidó firmó un contrato con los mercenarios de la CIA para la invasión militar de Venezuela

La periodista Patricia Poleo ha publicado el contrato en el que aparece la firma de Juan Guaidó, J.J. Rendón, Sergio Vergara y Jordan Goudreau, para invadir Venezuela militarmente por la costa del estado La Guaira.

Patricia Poleo, una conocida periodista de la oposición venezolana, difundió copias del contrato en su cuenta de Twitter: “Aquí se demuestra que sí existía un contrato firmado por Juan Guaido, J.J. Rendon y Sergio Vergara con un contratista para salir militarmente de Maduro. Juan Guaido no cumplió”, dice la periodista en su mensaje.

En el documento, Guaidó se compromete a pagar más de 212 millones de dólares a la empresa de Goudreaou y “todo el dinero será respaldado en barriles de petróleo” venezolano.

El pasado 26 de marzo, el vicepresidente sectorial de Comunicación, Cultura y Turismo, denunció que el arsenal de armas de incautado, en la vía Ciénaga-Barranquilla, que pretendía ser entregado a grupos paramilitares en la frontera colombo-venezolana, específicamente en el estado Zulia para ejecutar asesinatos selectivos contra funcionarios del gobierno venezolano, fue comprado por el diputado de derecha Juan Guaidó.

Rodríguez mostró declaraciones a la emisora colombiana W Radio, en las que el militar desertor Clíver Álcalá Cordones aseguró que posee el contrato de compra de armas con dinero del Estado venezolano, que se presume fue el obtenido producto del robo en empresas de la nación suramericana.

El canciller de Venezuela, Jorge Arreaza, mostró las confesiones de mercenarios de Estados Unidos y prófugos venezolanos que se atribuyen la dirección de la incursión armada del domingo, la que involucra al gobierno colombiano de Iván Duque.

La incursión la llevaron a cabo en la costa del estado La Guaira, con mercenarios fuertemente armados que fueron abatidos unos y capturados otros. Entre los fallecidos se encuentra Robert Colina, alias “Pantera”, vinculado al narcotraficante Clíver Alcalá Cordones, prófugo que se encuentra en Estados Unidos protegido por la DEA, tras de haber confesado en Colombia que había adquirido armas incautadas en el vecino país, por órdenes de Juan Guaidó con el propósito de perpetrar acciones terroristas.

Alcalá soltó la información de grupos mercenarios con apoyo de funcionarios de la DEA y complicidad del gobierno de Iván Duque, quien nunca se pronunció ante las pruebas mostradas por Venezuela sobre los campamentos ubicados en Ríohacha, al norte de Colombia.

http://suramericapress.com/revelan-el-contrato-firmado-por-guaido/

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Fracasa un intento de secuestrar a Maduro por una unidad de boinas verdes y mercenarios

Unos 300 mercenarios fuertemente armados iban a infiltrarse en Venezuela desde el extremo norte. Por el camino, atacarían las bases militares del país y comenzarían una rebelión popular que llevaría al secuestro de Maduro.

El plan era simple y queda detallado en un reportaje de la agencia Associated Press (*).

El cabecilla del complot, un ex boina verde, está ahora encarcelado en Estados Unidos por tráfico de drogas. Estados Unidos y Colombia lamentan su papel y, sobre todo, que haya salido a la luz. Docenas de mercenarios desesperados que han acudido en masa a los campos de entrenamiento secretos en Colombia han dicho que se han visto obligados a valerse por sí mismos en medio de un toque queda.

El intento fallido de iniciar un levantamiento se derrumbó bajo el peso colectivo de una planificación deficiente, la rencillas entre los políticos de la oposición y una fuerza mal entrenada que difícilmente podía vencer al ejército venezolano.

“No vas a eliminar a Maduro con 300 hombres hambrientos y sin adiestrar”, dijo Ephraim Mattos, un ex SEAL de la Marina de Estados Unidos que entrenó a algunos de los mercenarios en primeros auxilios.

Esta extraña y no revelada historia de un llamamiento a las armas que murió antes de ser emitido, está extraído de entrevistas con más de 30 opositores a Maduro y aspirantes a golpistas que estuvieron directamente involucrados en su planificación o que están familiarizados con sus detalles. La mayoría habló anónimamente por miedo a las represalias.

Cuando las pruebas de la conspiración salieron a la luz el mes pasado, los medios públicos venezolanos la presentaron como una invasión de la CIA, como el fiasco de Bahía de Cochinos en Cuba en 1961.

(*) https://apnews.com/79346b4e428676424c0e5669c80fc310

Más información:
– El golpista Guaidó firmó un contrato con los mercenarios de la CIA para invadir Venezuela militarmente 

– Estados Unidos y la Unión Europea planearon el secuestro de Maduro