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Una alianza estratégica integral entre China y Argentina

Después de suscribir en Pekín un paquete de 22 acuerdos, la presidenta argentina Cristina Fernández calificó como una “alianza estratégica integral” la nueva relación de Buenos Aires con China inaugrada el 4 de febrero.
Los convenios incluyen los sectores espacial, minero, energético, financiero, ganadero y cultural, y entre ellos destaca la construcción de dos centrales nucleares y dos hidroeléctricas, consideradas claves para el autoabastecimiento energético del país sudamericano.
Supone un cambio radical respecto a una diplomacia que años atrás definía como “relaciones carnales” los vínculos con Estados Unidos.
Con ser muy importantes, los nuevos acuerdos y los que ya se habían suscrito previamente son insuficientes para definir la dimensión del compromiso bilateral, según Jorge Castro, experto en China y director del Instituto de Planeamiento Estratégico.

Castro recordó que Pekín es actualmente el principal socio comercial de América del sur, debido a su compra de materias primas, lo que implicaría una interdependencia, dado que “China ha colocado la seguridad alimentaria de su población en manos de países sudamericanos”.

En el caso argentino, China es el segundo socio comercial, después de Brasil, desplazando a otros históricos como Estados Unidos y países europeos.

El año pasado las exportaciones a China alcanzaron 5.006 millones de dólares y las importaciones sumaron 10.795 millones de dólares, lo que representó un récord bilateral y supuso 11,5 por ciento de la balanza comercial del país.

Pero “en los acuerdos de libre comercio en esta época del proceso de globalización, lo fundamental no es el comercio sino las inversiones”, afirma Castro. Para el experto se debe analizar la relación en un contexto mayor. Por ejemplo recordando que en los próximos 10 años, se calcula que la inversión directa china en el exterior, ascendería a 1,1 billones (millones de millones) de dólares. “La cuestión es cómo se logra ser parte de corriente de inversiones chinas en materia industrial en los próximos 10 a 20 años”, asegura Castro.
“La relación con China tiene para Argentina elementos fundamentales de inserción en el sistema internacional del siglo XXI, junto a otros países del Sur, encabezados por Brasil”. Es un vínculo “entre el nuevo eje de la economía mundial, China-Asia, y Argentina como nación y como unidad regional”, dice.
Antes de la visita de Fernández a China en febrero, ya existían acuerdos de inversión en sectores estratégicos, como el de la china Sinopec y la argentina YPF, dos empresas petroleras estatales, para la explotación de uno de los campos del megayacimiento de hidrocarburos no convencionales de Vaca Muerta, en el sur del país.
También se había concretado la financiación china, de cerca de 2.500 millones de dólares, para la reconstrucción de la red ferroviaria de la empresa Belgrano Cargas y Logística, que posteriormente transportará productos agroalimentarios argentinos y brasileños hasta puertos chilenos del océano Pacífico.
En julio del 2014, Argentina alcanzó un acuerdo con China de canje de monedas (swap) por el equivalente a 11.000 millones de dólares, destinado a apuntalar las debilitadas reservas monetarias del país, y de las que en diciembre recibió un tramo de 1.000 millones.
El canje “ha sido un instrumento muy poderoso”, que se suma a medidas del gobierno y el Banco Central para promover la estabilidad cambiaria y ayudar a la desaceleración de la inflación, explicó la economista Fernanda Vallejos, integrante de un grupo que asesora al Ministerio de Economía y Finanzas Públicas.
“Los acuerdos de inversión con China son importantes en la medida que facilitan las condiciones para seguir generando, por ejemplo, la infraestructura para el desarrollo que la Argentina requiere, en un escenario de restricción externa (escasez de divisas)”, según Vallejos.
China construye una base espacial en la sureña provincia de Neuquén, para realizar, según el gobierno, “tareas de monitoreo, control y bajada de datos en el marco del programa chino de misiones para la exploración de la luna y el espacio”. El acuerdo cede a China 200 hectáreas por 50 años.
Por ahora no hay presencia militar china en las obras, pero la base conlleva riesgos geopolíticos mayores. Si hay confrontación entre potencias Argentina pasa a ser un lugar a tener en cuenta por los enemigos de China.
La alianza entre China y Argentina “trasciende lo económico para inscribirse en la búsqueda de un destino de independencia, tanto en lo económico como en lo político, que nos permita alcanzar las metas de desarrollo económico y social, rompiendo el yugo del neoliberalismo y la lógica imperio-dependencia”, asegura Vallejos.
China, a su juicio, “está muy alejada de la voracidad de las potencias de Occidente”. Es parte “de un nuevo ordenamiento mundial que puja por nacer, donde el rol de los países emergentes deja de ser el del coloniaje para pasar a asumirnos como artífices de nuestro propio destino”, dice la economista argentina.
“Esto no significa que China no obtenga beneficios de la relación con nuestras naciones, pero es posible construir una relación donde todas las partes ganen”, aclaró.
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China se dispone a entregar armas a los independentistas hawaianos

Según un informe de Bill Gertz publicado por el Washington Free Beacon, China podría suministrar armas a los movimientos independentistas hawaianos.
Gertz se apoya en unas declaraciones de Michael Pillsbury, consultor del Pentágono y autor del libro «100 Year Marathon», quien sostiene que China tiene previsto enviar armas a los movimientos nacionalistas hawaianos en represalia por el envío de armas estadounidenses a Taiwán.
Según Michael Pillsbury, Pekín es extremadamente susceptible en todo lo que concierne al envío de armas estadounidenses a Taiwán. «Basta una sola bala para provocar la ira del gobierno de China», dice.
Pillsbury ha obtenido la información de varios generales chinos y fuentes militares conocidas con el sobrenombre de «Ying Pai».
«Ying Pai» llevó a cabo una comparación muy simple: ¿cómo reaccionaría el Pentágono si nosotros suministráramos armas a nuestros amigos independentistas hawaianos?
«Me quedé perplejo», reconoce Pillsbury, «porque nunca había escuchado hablar de tales movimientos en Hawai. Pero después de hacer algunas averiguaciones, los he encontrado».
En Hawai existen varios movimientos independentistas que persiguen la soberanía nacional. En 1893 Estados Unidos derrocaron a la reina Liliuokalani e impusieron una ocupación militare de las islas, antes de proceder a la anexión en 1898. Los grupos independentistas consideran esta anexión como ilegal.
«Cuando los militares americanos invadieron nuestro archipiélago en 1893 y derrocaron nuestra monarquía constitucional, se selló nuestro destino de avanzadilla del imperio americano», según el grupo Cultural Survival, que defiende los derechos de los pueblos indígenas.
«Al pasar a formar parte del territorio de Estados Unidos en 1900, nuestro país se convirtió en una avanzadilla al servicio de los misioneros descendientes de los barones del azúcar en las islas y los americanos imperialistas sobre el continente, sirviendo de abrevadoero militar en el Pacífico», añaden los independentistas hawaianos.
Fuente: http://freebeacon.com/national-security/hawaiian-independence-movement-attracts-chinese-interest/
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China ofrece ayuda financiera a Grecia

Con la crisis capitalista, la pertenencia a la Unión Europea está resultando absurda. Cada vez aparece más claramente como lo que es, un tinglado económico absolutamente inútil, por no decir contraproducente, para un país en dificultades como Grecia, a quien Bruselas no le pone más que problemas, mientras encuentra apoyos en países tan lejanos como China.
El miércoles por la mañana Li Keqiang y Alexis Tsipras hablaron por teléfono sobre varios proyectos de cooperación financiera entre sus respectivos países, según una información oficial que proporcionó la portavoz del Ministro de Asuntos Exteriores de China Hua Chunying en una rueda de prensa convocada en Pekín: «El primer ministro griego dijo que Grecia está en una etapa crucial para renovar su economía y que espera expandir su cooperación con China, así como llevar a cabo un plan de cooperación en los campos financiero y económico» con China.
Desde 2009 una multinacional china gestiona dos muelles en El Pireo y espera hacerse con el control de la restante terminal de carga y de la de pasajeros, aunque poco después de la victoria de Tsipras en las elecciones griegas se habló de unos supuestos planes para detener la privatización de esta infraestructura.
En su conversación telefónica con Tsipras, Li Keqiang apuntó que la relación bilateral «disfruta de un gran potencial», añadió la portavoz. Según Hua, Tsipras indicó que el nuevo Gobierno griego «está plenamente confiado en promover la relación» con la segunda economía del mundo y «da la bienvenida al aumento de las inversiones chinas en Grecia».
Li, añadió la portavoz, le trasladó a su homólogo griego que «China espera cooperar más con Grecia para asegurarse de que el proyecto del puerto será una importante apertura que promocione la interconectividad entre China y los países europeos».
Preguntada sobre una posible visita de Tsipras a China recogida por la prensa griega, Hua señaló que no disponía de información al respecto «de momento».
Esta semana han proliferado las declaraciones de miembros del Ejecutivo griego en las que afirmaron que el país heleno podría buscar créditos en China, Rusia o Estados Unidos si no llega a acuerdos con sus socios europeos.
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China rebaja la tensión en Extremo Oriente

A la salida de una reunión del Comité Central que trató sobre asuntos internacionales, el presidente chino Xi Jinping reconoció el sábado que hay diferencias marítimas entre China y sus vecinos y que ellos, por su parte, están dispuestos a defender su soberanía territorial: «Debemos defender con firmeza la soberanía territorial, los derechos e intereses marítimos y la unidad nacional de China», dijo Xi Jinping.

El domingo la agencia de noticias Nueva China publicó extractos de su discurso ante el Comité Central en el que reconoce una situación tensa con Japón a causa de la nacionalización por Tokio hace dos años de tres islas Senkaku en el mar de China Oriental.

Desde hace tiempo las islas, bajo administración japonesa, son objeto de una disputa entre ambos países. China reclama su soberanía bajo el nombre de Diaoyu.

En el mar China meridional Pekín también se opone a varios países vecinos en el archipiélago de las Spratleys. Xi Jinping ha dicho que se país iba administrar correctamente sus disputas territoriales y marítimas sobre este arrecife, del que no mencionó el nombre.

La región experimenta una creciente escalada militar. Como McArthur en la Segunda Guerra Mundial, Obama ha dicho que vuelve al Pacífico, donde acaba de firmar varios acuerdos militares con sus aliados, ha llevado a cabo mniobras conjuntas con Tailandia y Corea del sur y ha ratificado su compromiso con el Kopassus, las tropas especiales indonesias, responsables de la masacre de Timor.

La militarización de la región se reforzó cuando varios países, como Tailandia, Malasia, Indonesia y Singapur, se dotaron de buques y submarinos, mientras Vietnam pidió a la India qui patrullara cerca de las aguas territoriales vietnamitas.

El enfrentamiento más grave estalló entre Filipinas y China en el arrecife Scarborough (Isla Huangyan para los chinos). Ambos países tuvieron que retirar las patrullas armadas y barcos de pesca que compiten en las aguas circundantes, aunque Filipinas dijo que los barcos chinos dejaron la entrada a la laguna acordonada para evitar la incursión de otros pescadores.

China está trabajando pacientemente con la ASEAN para aprobar un código de conducta regional para atenuar el riesgo de conflicto, pero insiste en que las disputas territoriales son un asunto bilateral. No quiere que sus vecinos unifiquen posiciones.

Por el contrario, con el respaldo de Estados Unidos, la ASEAN defiende un enfoque multilateral de los conflictos, lo que puede conducir a este organismo regional a la parálisis, por primera vez en su historia y, en consecuencia, a una escalada militar en el Mar de China Meridional. Hay que recordar la pregunta retórica enunciada por el antiguo Primer Ministro y ministro de Asuntos Exteriores australiano Kevin Rudd en febrero del año pasado: el Mar de China Meridional, ¿es como los Balcanes hace 100 años?, ¿el deteonante de una próxima guerra mundial?

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Memoria Histórica

Nuevas pruebas de los crímenes del imperialismo japonés en China

A finales de abril los funcionarios de los archivos de la provincia de Jilin, en el noreste de la República Popular de China, hicieron públicos casi 100.000 documentos que datan de la Segunda Guerra Mundial, para demostrar la brutalidad del ejército japonés durante la ocupación del este de China (1937-1945).

Changchun, capital de la provincia de Jilin, donde están los archivos, fue la capital de Manchukuo, el Estado títere del noreste de China creado y controlado por el imperialismo japonés. Cuando en julio de 1945 la derrota era inminente, antes de huir de la ciudad, los imperialistas japoneses trataron de destruir los archivos. Pero, dada su magnitud, no pudieron destruir todos. Los enterraron apresuradamente en las afueras de la ciudad, donde una parte de ellos fueron encontrados en 1950.

Los documentos se componen de cartas, informes y grabaciones de las conversaciones telefónicas entre los soldados y funcionarios del ejército imperial de Japón en China. Muchos documentos revelan nueva información sobre las víctimas de la masacre de Nankín (1937). Los archivos también evidencian la creación por el gobierno japonés de una red de burdeles militares en los territorios ocupados en los que las mujeres chinas eran tratadas como esclavas sexuales de las tropas japonesas.

Un buen número de cartas y documentos oficiales testimonian el grado de crueldad extrema de los japoneses hacia los civiles y los prisioneros. Algunos registros arrojan luz sobre el Unidad 731, cuyos presos, fueron utilizados como conejillos de indias en las investigaciones bacteriológicas del ejército imperial japonés.

”El contenido de estos documentos chocará, sin duda, a más de uno”, estima Zhao Yujie, investigador de los archivos de la provincia de Jilin, que ha participado en la traducción de los documentos del japonés antiguo.

Los datos revelados por los archivos son estremecedores. Durante la masacre de Nankín un soldado japonés escribió en su diario: “Voy a lanzar mi cuchillo sobre este hombre [un civil] y veo que sus miembros están temblando. De hecho, matar a alguien con un cuchillo, es como cortar el tofu”.

En otro documento del cuartel general imperial encabezado ”Sobre el restablecimiento del orden público en la región administrativa de Nankín”, que data de febrero de 1938, las violaciones formaban parte del orden público imperial, para lo cual establecía todo un cálculo logístico y burocrático acerca del número de burdeles que eran necesarios para el desahogo sexual de las hordas ocupantes japonesas. El artículo 10 llevaba el título ”La situación de las estructuras de consuelo en cada región administrativa”. Las ”estructuras de consuelo” eran un eufemismo para referirse a los prostíbulos, estableciendo una proporción de 178 a 200 soldados japoneses en Nanjing por cada mujer china prostituida.

En la ocupación militar de China la prostitución tenía como objetivo limitar las protestas sociales causadas por las violaciones y reglamentaba minuciosamente la protección de los soldados japoneses de las enfermedades venéreas y el uso de los medios de control de la natalidad.

Según Su Zhiliang, profesor de la Universidad de Shanghai, que también está a cargo del Centro de investigación sobre la cuestión de las esclavas sexuales bajo la ocupación japonesa, los 100.000 documentos puestos a disposición de los lectores en Jilin son sólo una milésima parte de los documentos de la época ocultos en los archivos. ”Si se hicieran públicos todos estos documentos, los crímenes cometidos por los invasores japoneses parecerían mucho más impactantes”, dijo.

Debido a la destrucción de los documentos, los historiadores tienen hoy en día muy poca información sobre el campamento de prisioneros ingleses y norteamericanos que había cerca de la ciudad de Mukden, ahora llamada Shenyang. Con el sobrenombre de ”Auschwitz oriental” en este campo de prisioneros había unos 2.000 reclusos originarios de Estados Unidos, Inglaterra, Holanda y Austria. Los presos fueron obligados a trabajar casi las 24 horas diarias para construirlo, fueron maltratados y alimentados pésimamente durante su periodo de detención.

Los archivos de Changchun contienen tres documentos sobre este campo, incluyendo la lista de los presos del bombardero americano B29 derribado en 1944 y las actas de las deliberaciones de su tripulación en Mukden.

”Para negar la masacre de Nankín los Japoneses han sostenido durante mucho tiempo que antes de la guerra la población de la ciudad era de 200.000 habitantes”, dice Zhao Yujie. ”Pero en los documentos hemos leído que los japoneses, que hicieron un censo antes de la masacre, calcularon la población de la ciudad en un millón de habitantes”. Según los documentos del archivo, en los seis meses que siguieron a la entrada de las tropas japonesas en la ciudad en 1937, 340.000 civiles fueron asesinados.

Otros documentos demuestran el trato cruel que los japoneses dispensaron a los que calificaban como ”espías soviéticos”, que eran soldados presos del Ejército Rojo. Según una circular interna, la Unidad 731 utilizó a los presos soviéticos como conejillos de indias para realizar experimentos médicos y biológicos con ellos.

Cuando en 1931 Japón invadió China, la Unidad 731 se instaló en Harbin, levantando un campo de concentración que sirvió a los científicos japoneses, bajo la dirección de Shiro Ishii, como laboratorio de experimentación con seres humanos, primero prisioneros chinos y a partir de 1942 soviéticos. Tres mil cautivos sirvieron como conejillos de indias, algunos padecieron operaciones quirúrgicas sin anestesia y otros fueron contaminados deliberadamente y murieron horriblemente a consecuencia del tifus, peste, cólera y sífilis. Se trataba de determinar si la resistencia a ciertas enfermedades mortales dependía de la raza de las personas. Otros fueron fusilados.

Cuando el Ejército Rojo soviético liberó Harbin, los japoneses intentaron borrar las huellas de sus experimentos en el campo 731 y los últimos presos supervivientes del laboratorio fueron gaseados. Shiro Ishii y los demás científicos regresaron a Japón. Los servicios secretos estadounidenses les ofrecieron la impunidad a cambio de que les entregaran los resultados de sus investigaciones. Shiro Ishii murió plácidamente en 1959, sin haber sido nunca molestado por sus crímenes.

Hasta la década de los noventa el gobierno japonés no pidió disculpas oficialmente a las mujeres chinas y coreanas que fueron obligadas a prostituirse durante la ocupación. Pero ambos países, China y Corea del norte, declararon que estas excusas eran insuficientes, requiriendo a Japón una indemnización por el daño sufrido por las esclavas y prisioneras.

En febrero de este año 37 chinos cuyos familiares fueron víctimas de los trabajos forzosos bajo la ocupación japonesa, presentaron una denuncia colectiva, reclamando una indemnización a las multinacionales Mitsubishi Materials y Nippon Cocke & Engeneering de un millón de yuanes chinos (163.000 dólares estadounidenses) para cada demandante.

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Asia

La otra mecha para prenderle fuego a China

En China el imperialismo ha dispuesto tres mechas para prenderle fuego al país de abajo hacia arriba: Hong Kong, Tibet y Xinjiang. Esta última es la menos conocida, por lo que es más fácil que al lector le cuelen cualquier paquete, como le ha ocurrido a “Jeune Afrique”.

Ya sorprende que un medio africano introduzca un artículo sobre Asia, pero hasta que no ha salido del continente negro no ha exhibido sus peores atributos, hablando de “enfrentamiento” y “guerra” entre uigures y chinos en Xinjiang. ¿Por qué no habla de terroristas en lugar de “grupos islamistas radicales”?

El título del artículo dice que los uigures son “una minoría musulmana extranjera” en su propio país, lo que es la declaración de principios por antonomasia del reportero, que no lleva el asunto al terreno de lo nacional sino de lo religioso, como cuando nos dicen que la lucha en Irlanda enfrenta a católicos y protestantes y en Afganistán a los talibanes creyentes con los soviéticos ateos.

Si el asunto es religioso y si los uigures son un minoría “en su país” es porque ese país es confesional y quiere cambiar de confesionalidad, pasar de la actual (que no sabemos cuál es) a la islámica, o sea, crear un Estado islámico, no sabemos si dentro de China o, seguramente, al borde mismo de China, es decir, crear otro polvorín, otro califato.

No podía faltar la muletilla de todo periodista mediocre: en Xinjiang el Partido Comunista controla la lengua, la cultura y las tradiciones. Como comprenderá el lector, se trata de otras tantas tareas de imposible cumplimiento. ¿Cómo controla el Partido Comunista las tradiciones de un país?

Sería interesante que el periodista nos hubiera concretado un poco más lo que entiende por control. No obstante, nos dice que China trata de “disuadir” a las mujeres musulmanas de que lleven velo, algo que parece mucho mejor que lo que ha hecho Francia: prohibirlo.

Dice que Xinjiang es la provincia más vigilada de China, pero tampoco dice los motivos. Para averiguarlos le hubiera bastado saber que Xinjiang es una vasta región que tiene fronteras con 8 Estados (Rusia, Mongolia, Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán, Pakistán y Afganistán), además de Tibet, o sea, que está en medio del rompecabezas geoestratégico de Asia central. ¿No es como para echarle un vistazo de vez en cuando?

El periodista también podía haber dicho cosas como ésta: al otro lado de la frontera, en Afganistán, la CIA ha entrenado a más de 500 terroristas uigures pertenecientes Al-Qaeda.

O como esta otra: de los presos capturados por la CIA en Afganistán y Pakistán y recluidos en Guantánamo, más de 20 eran uigures.

Incluso podía haber retorcido el tornillo un poco más para decir: el gobierno de Pekín tiene una parte -al menos- de lo que se merece porque fue quien estimuló el desplazamiento de los uigures a Afganistán a fin de que lucharan contra el “socialimperialismo soviético”, al que entonces consideraban como el peor enemigo del mundo, haciendo que los otros imperialistas se frotaran las manos. Miren lo que escribió la revista Jane’s Security News, vinculada al espionaje británico: “La estrategia china en ese frente [Afganistán] produjo retornos negativos para Pekín porque los yihadistas uigures que volvieron de Afganistán atizaron la insurrección en marcha por un Turkestán oriental musulmán independiente en Xinjiang”.

Pues -sin que sirva de precedente- hay que reconocer que es cierto lo que dice el imperialismo: de aquellos polvos estos lodos.

El reportaje también podía haber añadido que al otro lado de la frontera, el valle de Ferganá (entre Uzbekistán, Kirguizistán y Tayikistán) es como la cueva de los ladrones, el refugio donde se esconden los takfiristas de Al-Qaeda, del Movimiento Islámico de Uzbekistán y del Hizb ut-Tahrir (Partido de Liberación Islámica), incluido en el listado de organizaciones terroristas, prohibido en los países musulmanes y en casi todo el mundo… menos en Gran Bretaña.

El periodista podía haber explicado que tras la Revolución china de 1949 el imperialismo agrupó en la región de Kumul un ejécito contrarrevolucionario que arrasó la zona durante dos años.

Que con 2.000 mercenarios el imperialismo formó la milicia Kalibek que tras la Revolución cometió toda clase de salvajadas en las montañas próximas a Urumqui, la capital de Xinjiang.

Si, podía haber hecho un poco de historia para recordar que algunas de esas bandas eran los restos de los ejércitos blancos que habían luchado contra el Ejército Rojo durante la guerra civil soviética. Por ejemplo, la del caudillo kazajo Osman Batur, que dirigió una fuerza de 20.000 hombres que combatió a la Revolución, hasta que en 1952 fue capturado y ejecutado.

Si en Europa no tuviéramos la mira perdida nos daríamos cuenta de que en Asia central la revolución china fue una continuación de la Revolución de Octubre de 1917. Por eso en Xinjiang el Ejército Rojo de Mao no tuvo que librar ninguna guerra; se lo sirvió la URSS en bandeja.

Para saber si en Xinjiang hay que estar vigilantes o no, el artículo de “Jeune Afrique” podía haber llevado a cabo un recuento de los asesinatos cometidos por esos “islamistas radicales” que volvieron de Afganistán para hacer lo que la CIA les había enseñado: matar.

Podía haber dicho que entre las víctimas había imanes, como Jorun Joja, de la mezquita de Kashgar, presidente de la asociación islámica de Xinjiang, a quien trataron de asesinar en 1996. ¿Por motivos religiosos? Yo creo más bien que se debe a que es un islamista que defiende a China de los ataques terroristas…

Podía haber dicho lo que dijo la ONU en 2002: el Movimiento Islámico de Liberación del Turkestán Oriental es una organización terrorista relacionada con Al-Qaeda, a lo cual yo añado que desde que la incluyeron en el listado se camufla con el nombre de Partido Islámico de Turkestán.

Son los que ponen las bombas. En julio de este año un atentado ha costado la vida de casi 100 personas, con eso que el periodista califica frívolamente de “armamento rudimentario”.

¿No es como para estar un poco atento a lo que pasa en Xinjiang?, ¿no es como para vigilar?

Como todo reportaje mediocre, también aporta datos a tomar en consideración, como éste: “Los uigures que quieren incorporarse a la yihad, reciben una suma equivalente a 2.000 euros al mes, pagados directamente en yuanes chinos por reclutadores llegados de Pakistán o Afganistán. En Siria han detenido recientemente a varios chinos y otros luchan al lado de los talibanes, en Afganistán, o en la Jemaah Islamiyah, en Indonesia”.

Podía haber empezado por ahí, porque eso es lo que aclara el problema: si alguien cobra la friolera de 2.000 euros al mes por pegar tiros, un sueldo muy elevado, sobre todo en China, no deberíamos hablar de nigún problema religioso, ni étnico sino de algo diferente, mucho más sencillo. De mercenarios.

Luego podía haber continuado de esta otra manera: en Xinjiang en 1949 la esperanza de vida era de menos de 30 años, mientras que en 2000 se ha disparado a los 67 años (más del doble). Sin duda esas -y otras parecidas- son las consecuencias que trae aparejadas la “opresión” de China.

Resulta que el reportaje también reconoce que China “discrimina positivamente” a los uigures, es decir, que tienen más y mejores derechos que los demás, como el acceso a la educación. No entiendo nada: ¿los oprimidos son unos privilegiados?, ¿los privilegiados están oprimidos?

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China mete la cuchara en el avispero ucraniano

El reparto del mundo entre la grandes potencias imperialistas sigue su curso. Mientras Europa naufraga lenta pero inexorablemente, China tiene un proyecto estratégico de penetración en el viejo continente cuya ejecución se ha acelerado desde el estallido de la crisis capitalista en 2007. Eso significa que los chinos otorgan a Europa el mismo estatuto que al Tercer Mundo; no es comensal sino comida.

Por ejemplo, a finales de 2011 China compró la multinacional EDP (Aguas de Portugal), en competencia con capitales alemanes tan fuertes como E.On, con capitales brasileños como Electrobras y CTG, entre otras. La empresa china que se llevó el gato al agua fue China Three Gorges, cuyo capital es cien por cien público. La prensa portuguesa habló de presiones por parte de Dilma Rousseff y Angela Merkel para evitarlo pero comieron el pastel simplemente porque mientras los demás querían pagar el precio, China pagó más de lo que valía por su cotización en bolsa y, además, prometió créditos y proyectos de cooperación internacional.

Aquel mismo mes China propuso a la Unión Europea prestarle ayuda contra la crisis capitalista a condición de que cumplieran una de estas tres condiciones: elevar el estatus de China en el Fondo Monetario Internacional, ampliar sus derechos en la Organización Mundial de Comercio o levantar el embargo de armas europeas a China. La respuesta de la Unión Europea calificó estas propuestas de “humillantes y peligrosas”.

China ya se ha colado en un sector estratégico de la económica europea desde Portugal y ahora trata de hacer lo mismo desde el otro extremo: Ucrania. Hace muy poco el ministro polaco de Asuntos Exteriores, Radosław Sikorski, dijo que como condición para sus inversiones en la economía ucraniana Pekín había pedido al gobierno de Kiev que entre en la Unión Europea, es decir, que a los asiáticos no les interesa su asociación con Rusia. Al respecto el embajador de China en Ucrania, Zhang Xiyun, declaró: “Tengo dudas en cuanto a la veracidad o justeza de la alusión a lo dicho por el Sr. Sikorski. Tal vez las dudas se deban a la justeza de la traducción”.

Obras son amores. En Crimea China tiene un ambicioso proyecto de modernización de los sistemas de irrigación agraria, renovación técnica, desarrollo de complejos agrícolas y de los sistemas logísticos, que deberán estar ligados a una de las terminales de los puertos del mar Negro. Los chinos se han comprometido a contratar mano de obra local y mantener la propiedad de la tierra en manos públicas.

“Desde luego que todo esto pertenece al ámbito de la conspiración”, reconoce hoy La Voz de Rusia. En Crimea algunos dan un tinte geopolítico a esta cuestión que compromete a Rusia. El jefe del Departamento de Relaciones Exteriores del Majlis (Parlamento) del pueblo tártaro de Crimea, Alí Jamzin, vaticinó que como resultado la parte oriental de Ucrania y especialmente Crimea “quedarán para siempre en la zona de intereses geopolíticos rusos o quizás ruso-chinos”.

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Estrategia

La guerra asimétrica de China

Según varios informes estadounidenses de inteligencia, China ha puesto en marcha una estrategia de “guerra asimétrica” ​​que, en caso de enfrentamiento con Estados Unidos, le permitiría hacer frente a unas fuerzas con más capacidad de fuego.