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Guerra psicológica

El mito de la masacre de la Plaza de Tienanmen

Mientras la revista trotskista española “Sin Permiso” sigue ejerciendo de fiel portavoz del imperialismo al denunciar la “tragedia” de Tienanmen (1), ocurrida en Pekín en 1989, el antiguo diplomático australiano Gregory Clark afirma en un reciente artículo que dicha tragedia es un mito y una operación de intoxicación informativa por parte del imperialismo británico (2).

Clark, que actualmente reside en Japón, donde dirige una universidad, la califica como una de las operaciones más espectaculares de desinformación por parte del Reino Unido, casi a la altura del mito de las armas de destrucción masiva con las que justificaron la agresión a Irak. Los hechos, escribe Clark, ni siquiera ocurrieron en la misma Plaza de Tienanmen sino en las calles adyacentes.

El artículo lo escribe Clark con motivo del 26 aniversario de aquella matanza y sostiene que las tropas chinas no ametrallaron a los estudiantes chinos indefensos en la noche del 3 al 4 de junio de 1989, aportando como prueba varios testimonios de testigos presenciales de los hechos, entre ellos un equipo de TVE, un corresponsal de la agencia Reuters y los propios manifestantes, quienes siempre reconocieron que en la Plaza sólo entró una unidad del ejército chino para pedir a los pocos centenares de estudiantes que permanecían en ella que abandonaran el lugar.

La falsificación de la historia comenzó con un artículo publicado seis días después de los hechos en el diario de Hong Kong South China Morning Post, cuando Hong Kong aún era colonia británica, por un supuesto estudiante del que nunca más se supo. Este tipo de historias anónimas y rumores son una de las técnicas tradicionales de los imperialistas británicos encargados de las operaciones de desinformación.

A pesar de ello, el 12 de junio el New York Times retomó el bulo, al que añadió fotos que mostraban 400 autobuses de transporte de tropas incendiados, seguidas por la más conocida, que mostraba a un estudiante plantado delante de un carro de combate en actitud de pretender detener su avance hacia el centro de la Plaza para proteger a los manifestantes.

A raíz de la “noticia” del New York Times, el mito adquirió vida propia y empezó a circular por todas las televisiones, constituyendo una de las noticias más relevantes de Asia en el pasado siglo, e incluso todo un icono del hombre que protesta contra un gobierno despótico, como el de Pekín, o la lucha en condiciones muy desiguales, la humanidad contra la maquinaria de guerra… algo más bien propio de filósofos de cátedra que de las crónicas políticas de finales del siglo pasado.

La intoxicación imperialista transmitió que los estudiantes quemaron los autobuses de tropas encolerizados después de que comenzaran a disparar. En realidad, fueron quemados antes, como se comprobó al observar los cadáveres calcinados y colgados de cuerdas sobre los pasos de cebra de la calzada. Un fotógrafo de Reuters logró tomar las imágenes, que jamás han sido publicadas. Otras fotos muestran a los soldados chinos gravemente afectados por las quemaduras que buscan refugio en las casas vecinas. Algunos de ellos abrieron fuego contra la multitud que se congregaba por los alrededores, causando un número indeterminado de muertos.

La embajada de Estados Unidos en Pekín publicó en internet los informes puntuales de los acontecimientos según se iban produciendo. Inicialmente el gobierno chino quiso enviar tropas desarmadas para evacuar la Plaza de los estudiantes congregados en ella, que eran cada vez menos numerosos. Bloqueados por la multitud, las tropas armadas llegaron en autobús y fueron recibidos por los estudiantes con bombas incendiarias, con un resultado aterrador. Algunas unidades militares trataron de calmar a los soldados, presas del pánico. Uno de los informes de la embajada relata el asesinato por los estudiantes de un soldado del ejército chino que trataba de entrar en la Plaza para explicar la carnicería que estaba ocurriendo en los alrededores.

En lo que concierne al estudiante que se plantó delante de los carros de combate, el propio fotógrafo dijo que tomó la imagen desde la ventana de la habitación del hotel en el que se hospedaba al día siguiente de los hechos y que los tanques no trataban de entrar en la Plaza sino de abandonar la zona.

El conocido escritor taiwanés Hu Dedjian estaba en la Plaza en aquel momento en huelga de hambre y explicó así lo sucedido: “Algunos dicen que 200 personas murieron en la Plaza y otras gritan que fueron 2.000. También hay historias de carros de asalto aplastando a los estudiantes que trataban de salir. Debo decir que yo no vi nada de eso. Esa noche yo estuve en Tienanmen hasta las 6 y media de la mañana. No he dejado de preguntarme: ¿vamos a utilizar la mentira para atacar a un enemigo que miente?”

Un detallado informe de la Columbia Journalist Review, titulado “El mito de la masacre de Tienanmen y el precio a pagar por una prensa pasiva” se lamentaba de la preferencia de los medios de comunicación por las historias sangrientas. Sin embargo, nada de eso parece haber desacreditado la leyenda oficiosa de la masacre de Tienanmen.

Una parte de la responsabilidad incumbe al propio gobierno de Pekín, lo cual siempre fue asumido de manera expresa. Entonces se hallaba más que nunca bajo la férula de Den Xiaoping que dos años antes había expulsado del gobierno a Hu Yaobang, antiguo Secretario General del Partido Comunista de China, porque se había escorado excesivamente hacia Estados Unidos. En 1989 la división interna aún no se había superado y los partidarios de Den Xiaoping seguían temiendo que Estados Unidos manejara ciertas riendas dentro del país, lo cual no era descabellado del todo.

En el desencadenamiento de las protestas Tienanmen concurrió mucha frustración por la deriva capitalista de China, alimentada sin duda por manejos del imperialismo que luego se hicieron típicos en otros países, desde las revoluciones de colorines hasta las primaveras árabes.

No cabe duda que la protesta era absolutamente legítima, ni tampoco que se agrupó de manera pacífica y que inicialmente contra ella no intervinieron ni la policía ni las tropas del ejército. El secretario general del Partido Comunista de China, Zhao Ziyang en persona, trató de negociar con ellos personalmente. Pero a medida que durante seis semanas la concentración se prolongó, fue perdiendo fuelle porque la pasividad del gobierno chino sorprendió a los imperialistas que movían los hilos desde la trastienda. Necesitaban carnaza y empujaron a los peones que aún les quedaban en las calles a la provocación.

No se sabe la manera en que los estudiantes se apoderaron de las bombas incendiarias, ni tampoco quién las fabricó. Pero es un arma completamente desconocida en las protestas chinas.

(1) http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=8055
(2) Tiananmen Square Massacre is a Myth, All We’re ‘Remembering’ are British Lies, http://www.ibtimes.co.uk/tiananmen-square-massacre-myth-all-were-remembering-are-british-lies-1451053

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Estados Unidos crea una coalición militar para desatar la guerra contra China

El 20 de mayo un P8-A, avión de vigilancia y caza de submarinos de Estados Unidos, entró en el territorio en disputa en el Mar de China Meridional (1). La Armada china lanzó múltiples advertencias a un avión de vigilancia estadounidense de última generación, instándolo a salir del área.

En su intento por desafiar aún más el fortalecimiento militar de China en el Mar Meridional de China, el avión, un Boeing P-8 Poseidón, realizó una misión de reconocimiento sobre una instalación militar discutida que está bajo construcción en una serie de islas artificiales. La aeronave recibió ocho advertencias por parte de la Marina del gigante asiático, que insistió en que dejara la zona.

Además, el USS Fort Worth, buque de combate litoral de la Armada de EE.UU, completó la semana pasada su misión de patrulla de las islas Spratly en el mar de China Meridional durante la cual también lanzó un avión no tripulado de reconocimiento y un helicóptero Seahawk para explorar el espacio aéreo de la zona. Esta acción podría conducir al aumento de la tensión sobre los mencionados territorios en disputa.

«El incidente [con el avión de Estados Unidos en el Mar de China Meridional] es muy desagradable y podría provocar potencialmente un grave conflicto a pesar de que ambas partes tratarán de minimizar la tensión en las relaciones bilaterales», opina el analista militar Igor Korotchenko en la entrevista para el portal ruso Vzglyad (2).

«Estados Unidos está creando de manera abierta una coalición militar que se enfrentaría a China. De este modo, Washington se basa en sus aliados en la región, principalmente en Japón», asegura a su vez el periodista y experto militar Víctor Murajovki, y subraya la creciente militarización de la región. «En el desarrollo de su fuerza militar, China hace el hincapié en la Armada, mientras que Estados Unidos también se centra en el fortalecimiento de su poder militar en la región».

Sin embargo, en cualquiera de los escenarios, un posible conflicto armado en la zona tendría consecuencias catastróficas para ambas partes, advierte el experto.

El lunes el secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, firmó una alianza militar con Vietnam, país al que suministrará armamento. Durante una visita a la norteña localidad portuaria de Haiphong, Carter informó de que Estados Unidos prestará a Vietnam 18 millones de dólares para comprar barcos a Metal Shark, una empresa cabecera en la fabricación de patrulleras y lanchas de aluminio, según el diario local vietnamita Thanh Nien.

Durante su visita, el jefe del Pentágono reconoció un buque guardacostas vietnamita dañado por el ataque de un barco chino y anunció la próxima visita a Estados Unidos del Secretario General del Partido Comunista de Vietnam Nguyen Phu Trong por primera vez desde que en 1975 Estados Unidos perdió la guerra.

Estados Unidos tiene planeado desplegar su armamento más avanzado cerca de las fronteras marítimas de China. Washington acusa a Pekín de llevar a cabo un programa masivo de “reclamación de tierras” en las islas Spratly, en el mar de la China Meridional, y sostiene que las reivindicaciones territoriales del gigante asiático en las islas artificiales podrían militarizar aún más la región.

La alianza militar de Estados Unidos con Vietnam está dirigida contra China. Las reclamaciones de Pekín sobre el Mar de China Meridional han llevado en los últimos años a Filipinas, Vietnam, Malasia y Brunei, a estrechar sus lazos militares con Estados Unidos.


(1) La Armada china hace múltiples advertencias a un avión de EE.UU. que ingresó a territorio en disputa, 20 de mayo, http://actualidad.rt.com/actualidad/175337-armada-china-eeuu-advertencias-mar-disputa
(2) США и Китай остановились в шаге от вооруженного конфликта, 21 de mayo, http://vz.ru/world/2015/5/21/746509.html
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La Marina de Guerra china desembarca en Djibuti

Esta noticia es histórica porque es la primera vez que China instala una base militar fuera de sus fronteras. Pero no se entendería sin la ayuda del mapa y sin acompañarla de otros datos importantes a tener en cuenta, como la Operación Atalanta aprobada en 2008 por la Unión Europea para reprimir lo que en Bruselas (y en Madrid) califican como “piratería” en Somalia, un país que tiene fronteras comunes con Djibuti.

Al mirar el mapa verán que en Djibuti se acaba África y empieza Asia, que de ahí a Yemen no hay más que cruzar un estrecho charco de agua y que ambos países abren (o cierran) las compuertas del Mar Rojo y el estrecho de Suez, y que la situación en Yemen es… la que ya saben. En cuanto a Somalia… es como la Costa de los Piratas, pero ¿quiénes son los piratas y quiénes los corsarios?

La OTAN, que no podía permanecer pasiva ante tanto interés, también acaba de abrir una oficina en Djibuti. La operación se ha llamado Combined Task Force 151 y está comanda por la V Flota estadounidense, creada en enero de 2009.

China es el mayor acreedor de aquel país del Cuerno de África: casi la totalidad de la deuda exterior de Djibuti son préstamos chinos y están garantizados por importantes concesiones, que se han adjudicado en los últimos cinco años.

Sólo en Etiopía hay ya 350.000 chinos. La mayor parte de los ataques terroristas en África están dirigidos contra técnicos y especialistas chinos que, hasta la fecha eran objeto de una discreta protección por parte del Ejército Popular de Liberación, vestidos de civiles.

Pero China ya ha desplazado a Gran Bretaña en el elenco de los países del mundo que más armas exportan. En febrero del año pasado el ministro chino de Defensa, el general Chang Wanquan, visitó el país africano, donde permaneció un día y medio. En mayo fue el turno de Obama, que recibió al presidente del país africano Ismail Omar Guelleh en la Casa Blanca y le impuso una línea roja que en ningún caso podía franquear: en Djibuti no pueden instalarse bases militares rusas.

Los chinos han demostrado que tenían mucha prisa y ningún portaviones. La guerra en Yemen ha acelerado sus planes. Mientras construían su base aérea y naval en la región de Obock, la Marina china se instaló en el puerto de la capital. El objetivo es garantizar los suministros de petróleo y gas hacia China, así como las exportaciones hacia terceros países.

China está construyendo un oleoducto para llevar el petróleo sudanés hasta el puerto de Djibuti, un proyecto presupuestado en 3.000 millones de dólares para llevar hasta el Extremo Oriente dos millones diarios de barriles de petróleo. Necesita dos aeropuertos, cuatro puertos de aguas profundas y al menos dos líneas ferroviarias.

Ahora mismo China vive la angustia de que su único portaviones, el Lioaning, antes se llamaba Varyag porque se lo compraron a Ucrania en 1998 y se puede decir que no está operativo porque las obras de reparación no acaban nunca. No se puede ser una gran potencia mundial sin portaviones y China está demostrando los límites actuales de su fuerza, no sólo estratégico-militar sino tecnológica. Quizá eso explique algunas debilidades evidentes de su política exterior.

Al primer portaviones “made in China” le quedan cinco años y sin él no puede mover su fuerza aérea. La base de Djibuti colma en parte esa laguna. Antes de que acabe este año el Presidente Guelleh visitará a Xi Jinping en Pekín. Pero todo no iba a ser un inagotable maná para Djibuti. Las presiones del FMI y del Banco Mundial arrecian. Advierten que Djibuti no podrá devolver los préstamos a China, pero parece que les olvida sumar: si todo marcha como hasta el momento, Djibuti será el Singapur de África.

Más información:
— La primera base militar china fuera de su territorio

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Estados Unidos y Japón se unen para aplastar militarmente a China

Shinzo Abe
Recientemente el primer ministro japonés, Shinzo Abe, ha estado de visita en Estados Unidos para estrechar los lazos militares y económicos entre Washington y Tokio y discutir las ambiciones militares de Japón. El investigador y especialista en Asia Tim Beal asegura que Tokio sigue promoviendo la remilitarización de su país, ya que es la piedra angular de su mandato y el punto central de su programa político.

Según Beal Japón utiliza el aumento del poder de China como excusa para promover su remilitarización dado que Estados Unidos puede aceptarla solo si cree que servirá para contener a China. Como la Constitución aprobada tras la derrota del militarismo japonés en la II Guerra Mundial prohíbe el rearme, el gobierno quiere volver a los años treinta mediante una “interpretación creativa” de la misma, sin necesidad de cambiarla, lo cual supondría un trauma tanto para sociedad japonesa como para el mundo entero.

Los imperialistas japoneses quieren enviar tropas al extranjero, lo cual también lo tienen prohibido. Pero para sortear ese obstáculo a eso lo llaman ahora “pacifismo proactivo”.

El lunes Estados Unidos y Japón acordaron las nuevas directivas de su cooperación en materia de defensa. A partir de ahora Tokio podrá prestar ayuda militar a su aliado fuera del territorio nacional.

“No creo que haya un impulso especial de China contra Japón. Creo que Japón básicamente está utilizando a China de excusa, porque es la única manera para que los estadounidenses acepten su remilitarización […] Uno de los puntos principales de la política exterior de Estados Unidos es la contención de China, así que Japón es parte muy importante de eso”, indicó Beal a la agencia Russia Today.

Beal opina que Estados Unidos ayudará a Japón a ejercer más presión sobre China, incluyendo la disputa territorial entre los dos países asiáticos en el mar de la China Oriental.

“Los estadounidenses quieren contener a China y están usando a Japón para hacerlo, mientras que Japón también está utilizando a Estados Unidos de cierta manera. Así que de nuevo vamos a ver una especie de esfuerzo conjunto entre Japón y Estados Unidos en esta disputa del mar de la China Oriental, así como en otros lugares”, concluyó el analista.

El secretario de Defensa de Estados Unidos, Ashton Carter, que a principios de abril realizó una visita oficial a Japón y Corea del Sur, aseguró que Washington “continuará invirtiendo en la seguridad de la región Asia-Pacífico” y buscará ampliar la cooperación técnico-militar con los países de la región. Se le olvidó concretar que esos “países de la región” son sólo los que tienen litigios con China.

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Memoria Histórica

Stalin sobre la revolución china

Aunque son muchos los que suponen lo contrario, hay muy pocas intervenciones de Stalin en la Internacional Comunista, al menos que sean conocidas. Aún hay menos referencias suyas acerca del desarrollo de la revolución en China. La mayor parte de sus intervenciones -por no decir todas- son réplicas derivadas de la traición del Kuomintang en 1927 y las repercusiones internas que tuvo dentro del Partido bolchevique. No abundan, sin embargo, las opiniones directas de Stalin sobre la revolución china.

El discurso de 30 de noviembre de 1926 ante la comisión china de la Internacional es una excepción muy poco conocida, que merece la pena recordar. No es un artículo sino una opinión emitida en vivo que, posteriormente, se documentó en las actas. Tiene un carácter crítico, es decir, que Stalin se opone a los informes que los miembros de la comisión china habían redactado sobre la puesta en práctica de la línea política del PCCh.

Su intervención reúne dos de las mejores virtudes que siempre acompañaron a Stalin. En primer lugar, desde el principio pone de manifiesto su modestia, ya que reconoce que no dispone de todos los materiales necesarios para hacer una exposición completa sobre la situación en China. En segundo lugar, es uno de los documentos más claros, más sencillos y más sintéticos sobre las peculiaridades de China y de la revolución china.

El discurso de Stalin no es, pues, interesante sólo por sus opiniones sobre China, sino también porque es una joya del estilo argumentativo de los marxistas, que se ha perdido hace tiempo. Es conveniente aclarar también que Stalin se está dirigiendo directa y personalmente a aquellos a los que critica, como demuestran las actas.

El dirigente bolchevique empieza por una cuestión formal, criticando el pésimo estilo con el que están redactados los informes que tiene en la mano. Son ese tipo de devocionarios repletos de citas de Lenin sacadas de acá y allá e incorporadas por los pelos a una argumentación que, la mayor parte de las veces, está más vacía que la olla de un mendigo.

En aquel caso, los responsables de los asuntos de China en la Internacional Comunista se aferraban a una frase de Lenin en la que equiparaba al país asiático con la Rusia de 1905 lo cual, dice Stalin, es sólo una parte del asunto: China se parece a Rusia en 1905 pero también es diferente a ella. A partir de ahí, Stalin utiliza el contraste para exponer los rasgos fundamentales propios y característicos de la revolución china.

Lo mismo que en Rusia en 1905, en China la revolución también es de naturaleza democrático-burguesa, dice Stalin, pero adopta una forma diferente porque es una “revolución de liberación nacional”. Es toda una declaración de principios que podría ayudar a todos esos independentistas que quieren ser comunistas y no saben cómo. La lucha contra el imperialismo, dice Stalin en 1926, “juega un papel preponderante en China”. Naturalmente que tras la ocupación de China por Japón en 1934, lo preponderante se convirtió en omnipresente.

En un movimiento de esas características, como en todo movimiento de masas, se plantean dos asuntos estrechamente relacionados. El primero es el movimiento en sí mismo, las clases sociales que participan en él, especialmente el campesinado, su naturaleza burguesa, nacional y antimperialista a la vez. No creo necesario repetir que la falta de homogeneidad de un movimiento así no excluye que tuviera un carácter revolucionario.

El segundo es la dirección de dicho movimiento, que sí tiene que ser homogénea “e incumbe fatalmente al proletariado chino”. En apoyo de esa dirección juega la existencia de la URSS, dice Stalin: “Si antiguamente, antes de la época de la revolución mundial, el movimiento de liberación nacional era una parte del movimiento democrático en general, hoy, tras la victoria de la revolución soviética en Rusia y el comienzo de la época de la revolución mundial, es una parte de la revolución proletaria mundial”.

La Internacional Comunista, apunta también Stalin, no está sabiendo analizar la intervención imperialista en China y, por lo tanto, tampoco la guerra civil. Detrás de los choques entre los “señores de la guerra”, los generales del ejército y las mesnadas feudales estaban unos u otros imperialistas. Además, Stalin diferencia entre las distintas formas de intervencionismo imperialista entre unas u otras potencias, poniendo de manifiesto que la posición “dulce” de algunos imperialistas, como los japoneses o los estadounidenses, aparentemente favorables al gobierno nacionalista de Cantón, era falsa.

La fragmentación política de China, típicamente feudal, como cualquier clase de división del enemigo de clase, es uno de los factores más favorables para un movimiento revolucionario. Dentro de aquel complejo panorama, los nacionalistas y los comunistas, aunque formaban un único frente, con su propio gobierno, no eran más que una de tantas facciones que combatían en China. En 1926 dicho gobierno había desencadenado la “marcha hacia el norte”, una expedición militar para aplastar al ejército contrarrevolucionario afincado en Pekín.

La forma en que dicha “marcha” se estaba desarrollando había creado otra concepción errónea en la Internacional Comunista, dice Stalin, que también se reproduce en la actualidad. Aunque la expedición parecía una lucha entre dos ejércitos, se trataba de “un desarrollo de la revolución china”. Detrás de la forma militar que revestían los acontecimientos, había que ver una lucha política y social: “Las tropas revolucionarias chinas son un factor de los más importantes de lucha de los obreros y campesinos por su emancipación”.

A partir de esta constatación, Stalin desarrolla una exposición sobre la forma militar que los movimientos revolucionarios han desarrollado desde el siglo XVIII, cuando los levantamientos populares se enfrentaban desarmados a un ejército regular. Por el contrario, en China quien se enfrenta al ejército es “el pueblo en armas representado por su ejército revolucionario”. Es otra de las ventajas que tiene la revolución china, añade Stalin, quien expone una concepción político-militar de la revolución, que a lo largo del siglo XX se haría típica, pero que en 1926 era totalmente novedosa.

Como consecuencia de esa característica, los comunistas chinos deben “emprender seriamente el estudio del arte militar” y prestar atención al trabajo en el seno del ejército, bien entendido que se trataba del ejército de Cantón, es decir, de un ejército adiestrado y equipado por la Internacional Comunista para los nacionalistas del Kuomintang y del que formaban parte también los comunistas chinos.

Luego Stalin analiza el aspecto político-militar de la revolución china en relación con la intervención en ella del campesinado, volviendo a criticar las equiparaciones que estaba llevando a cabo la Internacional Comunista en China con los soviets. La Internacional Comunista tenía muy presente el papel que el campesinado desempeñaría en la revolución china, pero no de una manera suficiente. Creía que la movilización del campesinado podría romper el frente único antimperialista. A diferencia de la III Internacional, Stalin dice que hay que acabar con la “neutralidad” hacia los campesinos. La revolución en el campo fortalecerá el frente antimperialista.

También aparecen diferencias en la forma en que se debería empezar a organizar al campesinado. A diferencia de la Internacional Comunista, Stalin considera que en aquel momento no se podía empezar por crear soviets campesinos en China. Destaca el peso social abrumador de la población rural en la sociedad china y propone empezar por crear comités campesinos. Sin embargo, ese punto de partida nunca podrá ser suficiente para movilizar tan gigantesca masa de campesinos. Para ello es necesario “el aparato de un nuevo poder nacional revolucionario”, con lo que Stalin anticipa lo que luego fueron las “zonas rojas”, esto es, amplias regiones dominadas por el movimiento revolucionario.

Pero eso tampoco será suficiente, por lo que Stalin introduce un tercer factor de organización del campesinado: el ejército revolucionario. Es otra de las novedades que Stalin introduce en el acervo marxista. Hasta entonces las organizaciones revolucionarias únicamente habían hablado de organizar a las masas en formaciones sindicales, políticas o culturales. La organización militar había sido olvidada, y así continúa.

En fin, estas consideraciones de Stalin tanto acerca del aspecto nacional como del militar de la revolución china, van más allá del lugar y el momento en el que se expusieron. Conciernen a todos los países del mundo porque se refieren a la fase imperialista en la que vivimos ahora.

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Rusia y China prestarán apoyo a Venezuela en caso de agresión imperialista

Serguei Shoigú, ministro ruso de Defensa
Tras las amenazas de Estados Unidos contra Venezuela, la ministra del Poder Popular para las Relaciones Exteriores, Delcy Rodríguez, recibió al embajador de China en Caracas, Zhao Rong Xia. Durante el encuentro, la canciller agradeció el respaldo expresado por el gobierno de China a Venezuela, frente a la política de agresión de Estados Unidos. Rodríguez y Rong Xia conversaron sobre la vigencia de la Carta de la ONU y la necesidad de consolidar dentro de la comunidad internacional los principios de la igualdad de los Estados, la autodeterminación de los pueblos y el respeto a la soberanía.
Ambos revisaron los distintos temas de las relaciones bilaterales y multilaterales que existen entre ambos países. China aboga por la prevalencia de la igualdad, el respeto mutuo y la no intervención ante la escalada de agresiones de Estados Unidos contra Venezuela. “China espera que los dos países puedan manejar sus relaciones sobre la base de la igualdad, el respeto mutuo y la no interferencia del uno en los asuntos internos del otro”, manifestó el portavoz de la cancillería china.
El diplomático chino destacó que dichos principios son aplicables para todas las relaciones entre las naciones del mundo. “La adhesión a esas normas no sólo concuerda con los intereses de estos dos países, sino que también contribuirá a la salvaguardia de la paz y la estabilidad en América Latina”, añadió.
En prevención de ataque el sábado pasado 100.000 venezolanos llevaron a cabo maniobras militares, denominadas «Escudo Bolivariano», con anfibios chinos y misiles rusos.
Rusia ha acusado a Estados Unidos de ejercer presiones políticas sobre Venezuela y advirtió de que la desestabilización de ese país sería una amenaza tanto para la democracia venezolana como para toda Latinoamérica. “Advertimos con preocupación el aumento de las tendencias negativas y de la situación desestabilizadora en la República Bolivariana de Venezuela, que está unida a Rusia por estrechos lazos de amistad y asociación estratégica”, informó el ministerio ruso de Exteriores en un comunicado.
La cancillería rusa considera que la actual tendencia “es una amenaza para la estabilidad democrática de ese país y puede tener consecuencias muy graves para la situación en la región latinoamericana, en general”. “El agresivo aumento de las presiones políticas y sancionadoras sobre Caracas por parte de Washington disiente de la postura de muchos miembros de la comunidad internacional, que abogan por la búsqueda de soluciones constructivas para los problemas internos de Venezuela”, apuntó. Arremetió además contra el anuncio de Estados Unidos de que la situación en Venezuela representa “una amenaza inusual y extraordinaria para la seguridad nacional”. “Confirmamos nuestra firme solidaridad con el pueblo de Venezuela y sus dirigentes elegidos legalmente, y nuestro decidido rechazo ante cualquier tipo de acciones violentas y golpes de Estado como método para desbancar a Gobiernos legítimos de estados soberanos”, recalca la nota oficial rusa.
Además, Moscú respalda el envío a Venezuela de una misión mediadora de la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur).
Durante una entrevista, los ministros de Defensa de Rusia y de Venezuela acordaron organizar una entrada amistosa de buques rusos en los puertos del país latinoamericano. El ministro ruso de Defensa Serguei Shoigú aceptó la invitación de su colega venezolano, Vladimir Padrino López, para que Rusia participara en los ejercicios militares de las fuerzas de defensa antiaérea y en maniobras de tiro del lanzacohetes múltiple ruso BM-30 Smersh que se celebraron la semana pasada.
Rusia anunció que participaría en los ejercicios militares conjuntos para activar un escudo defensivo contra cualquier tentación militar por parte del imperialismo. “Todos los planes y proyectos conjuntos bilaterales se ponen en práctica de forma intensiva”, destacó Shoigú, recordando las palabras de Putin de que Venezuela no es solo amigo de Rusia, sino un socio muy cercano, uno de los principales en América Latina. El ministro venezolano de Defensa Vladimir Padrino López manifestó que las maniobras militares conjuntas eran un ejercicio de articulación cívico-militar. “Si algo tiene la Fuerza Armada y todo el país es su unión cívico militar, es la mayor fortaleza que nosotros tenemos”.
El titular del Ministerio venezolano de la Defensa ofreció pormenores en referencia a las maniobras militares que se desarrollaron en todo en el territorio nacional. Destacó que no eran ejercicios de demostración bélica de nuestro sistema de armas sino, sobre todo, de articulación con nuestro pueblo. Las maniobras militares se prolongaron durante 10 días y en él participaron 100.000 personas, entre ellas 20.000 civiles.
Las maniobras comprendían la distribución de francotiradores de las Fuerzas Especiales y la Milicia Bolivariana para la custodia de las zonas y objetivos estratégicos en áreas energéticas, petroleras, así como empresas básicas del Estado. Las instalaciones señaladas como puntos de posibles ataques también son, entre otras, la Asamblea Nacional, el Ministerio de Defensa y el Palacio de Miraflores.
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Proliferan las huelgas y luchas obreras en China

Más de 5.000 trabajadores de una fábrica de calzado del sur de China que produce para numerosas marcas de terceros países, protagonizaron una huelga de tres días en protesta por impagos de prestaciones sociales que es un ejemplo de movilizaciones de trabajadores que cada vez son más comunes en el país asiático.

Según informa la organización «China Labour Watch» (CLW), la huelga comenzó el pasado domingo y concluyó el martes, y en ella participó casi la mitad de la planta de trabajadores de la fábrica Stella Footwear, unos 5.000 obreros de los 10.000 que trabajan en ella. Pero esa no fue la única manifestación de trabajadores que se pudo ver en los últimos días. Siguiendo el ejemplo de Stella, en una planta hermana, añade el comunicado de CLW, cientos de trabajadores también salieron a protestar a las calles.
«Stella Footwear» no es cualquier fábrica dentro del conglomerado de plantas que fabrican para terceros mercados que se instalaron en China, sino que es uno de los mayores productores de zapatillas del mundo que produce para gigantes internacionales como Prada, Nike, Adidas, Timberland, Louis Buitton, Clarks, Nine West, Easy Spirit, Reebok, Kenneth Cole o Via Spiga; y se encuentra en la ciudad sureña de Dongguan zona industrial conocida como «la fábrica China» donde el año pasado ya se registraron importantes huelgas.
Los trabajadores reclaman a la empresa que les compense los impagos de fondos para la vivienda, y así se pudo ver en diversas fotografías que han circulado por internet, donde los trabajadores mostraban pancartas que decían «¡Paguen nuestra seguridad social y los fondos para la vivienda!». Según la ley china, el capitalista debe pagar mensualmente un fondo para la vivienda de los trabajadores.
Durante la huelga, los trabajadores cortaron el acceso a la fábrica lo que generó una fuerte represión por parte del Estado y una veintena de trabajadores fueron golpeados y detenidos. También han circulado fotografías por internet que mostraron el gran dispositivo policial que llevó adelante el Estado con agentes acompañados por perros a las puertas de la fábrica, y también con personal médico con camillas trasladando a los trabajadores.
Esta protesta es un ejemplo más del incremento de las movilizaciones de trabajadores en las fábricas de China, cuyo nivel de conciencia aumenta y están dispuestos a reclamar sus derechos.
No es la primera vez que trabajadores de Yue Yuen se manifiestan en China. En 2011, unos 7.000 obreros comenzaron una huelga contra los despidos y los recortes salariales. En abril del año pasado, Dongguan fue también el centro de una masiva movilización, cuando más de 60.000 trabajadores decidieron abandonar sus puestos cosiendo zapatillas para Nike o Adidas, y tomaron durante dos semanas las calles en protesta por los bajos sueldos.
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China y Latinoamérica forman una pareja estable

China está haciendo amigos justo delante de las narices de Estados Unidos. “Lo que estamos viendo no es simplemente un juego económico. Es un juego económico que también tiene un trasfondo político y estratégico”, dice Ilan Berman, vicepresidente del American Foreign Policy Council en Washington.
Fuera de los vínculos económicos, Berman señala que China ha ayudado a financiar la planta de energía nuclear de Argentina, a lanzar el primer satélite de Bolivia y se especula que está ayudando a Venezuela a iniciar su propio programa de aviones no tripulados.
Aunque Estados Unidos sigue siendo el socio comercial número uno de América Latina, China ya está superándolo en algunos lugares. El gigante asiático está por delante en comercio con Brasil, Argentina, Perú y Venezuela. China necesita de las abundantes materias primas de la región, como el petróleo y la soja, mientras que algunos países latinoamericanos están desesperados por el dinero en efectivo que China les proporciona.
En una señal de las cambiantes alineaciones, los países latinoamericanos formaron una alianza en 2010 llamada CELAC (Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños), que excluye a Estados Unidos y Canadá. Hace dos meses, los países de la CELAC celebraron una gran reunión. En vez de ir a Washington, fueron a Pekín para realizar la primera conferencia formal entre ambas partes.
Por supuesto, la nueva amistad no es totalmente alegre. Ambas economías se están desacelerando. La demanda de bienes está disminuyendo en China, y América Latina se encuentra al final de un auge de materias primas, lo que pone presión a la relación.
Pero el potencial de relaciones a largo plazo es fuerte. El presidente de China, Xi Jinping, se ha comprometido a duplicar el comercio entre su país y América Latina en la próxima década a 250.000 millones de dólares. “China es una fuente de financiamiento y mercados de exportación sin presiones para adherirse a prácticas de transparencia, mercados abiertos y democracia al estilo occidental”, dice Evan Ellis, experto en América Latina y profesor de la U.S. Army War College.
Venezuela es un buen ejemplo. A medida que la economía del país se tambalea -algunos incluso la han bautizado como la peor del mundo- China intervino, prestando miles de millones a la nación de América del Sur a cambio de petróleo. 
Los bancos chinos prestaron 22.000 millones de dólares a América Latina el año pasado. Eso es más de lo que el Banco Mundial y el Banco Interamericano enviaron a a la región en conjunto, según Margaret Myers, experta de Inter-American Dialogue. “Estos países realmente han dado la bienvenida a China con los brazos abiertos”, dice Myers.
Mientras tanto, las empresas estadounidenses están perdiendo interés en América Latina. La inversión directa de empresas estadounidenses en América Latina ha disminuido casi 20 por ciento desde 2011, según datos del Departamento de Comercio.
A pesar del reciente anuncio de restablecer relaciones con Cuba, América Latina sigue estando en un nivel bajo entre las prioridades políticas de Estados Unidos, dicen algunos. Su aletargada atención hacia América Latina ha permitido que China lo capitalice. “A medida que el capital occidental se retira de América Latina… hay un vacío allí. ¿Por qué no querrían los chinos llenarlo?” dice David Morton, un experto en mercados emergentes y director de estrategia de renta variable de Rocaton Investment Advisers.
Fuente: http://www.cnnexpansion.com/economia/2015/03/04/la-gran-jugada-de-china-contra-eu-america-latina
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Los monopolios tecnológicos de Estados Unidos pueden despedirse de China

En una entrevista concedida el martes a la agencia Reuters, Obama exigió del mandatario chino Xi Jinping cambiar los planes del Gobierno de aprobar una nueva ley sobre datos personales si el país asiático quiere seguir haciendo negocios con Estados Unidos.
Anteriormente, el Gobierno de China presentó para su revisión pública un proyecto de ley destinado a modificar la legislación para garantizar una oposición eficaz a la amenaza terrorista por parte de los fundamentalistas islámicos de la región noroccidental de Xinjiang.
Si la ley entra en vigor, todas las compañías en línea que operan en el mercado chino y que ofrecen servicios a ciudadanos chinos tendrán que almacenar los datos personales de los usuarios chinos en centros de datos situados físicamente en el país asiático, y proporcionar un registro de las actividades de los usuarios a petición de los organismos de seguridad del Estado. Además, las empresas extranjeras y chinas que comercializan en territorio chino dispositivos dotados de mecanismos de encriptación de datos estarán obligadas a proporcionar a los servicios de seguridad chinos las claves especiales que permiten acceder a los datos y los canales de comunicación en caso de necesidad.
Cabe mencionar que el Gobierno chino opta por los fabricantes locales y ya ha excluido de la lista de productos permitidos para la adquisición estatal los dispositivos y programas de varias multinacionales estadounidenses como importantes, como Cisco, Apple, Intel, McAfee y Citrix Systems. Además, el país asiático, a diferencia de la Unión Europea, tiene sus propios equivalentes de los gigantes norteamericanos: la compañía de telecomunicaciones Tencent, el motor de búsqueda Baidu, el análogo de Twitter (Weibo) y la empresa Xiaomi Tech con su versión de Android, totalmente independiente de Google.
La situación de Estados Unidos en el mercado tecnológico chino ya es difícil, y si las declaraciones por parte de la Casa Blanca continúan, las dos partes no podrán evitar un conflicto que puede afectar a toda la economía mundial, comenta hoy el diario ruso Gazeta (*). El gobierno de Pekín no piensa ceder a las presiones de Washington. En respuesta a las críticas del presidente Obama sobre el proyecto, la portavoz de la cancillería china ha destacado que la formulación de la ley antiterrorista china es un asunto interno de ese país asiático.
(*) Китай избавляется от США, Gazeta, 5 de marzo, http://www.gazeta.ru/tech/2015/03/03_a_6433453.shtml
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China se pronuncia claramente sobre la guerra de Ucrania

El jueves de la semana pasada Qu Xing, embajador de China en Bruselas, apoyó la posición de Rusia en la guerra de Ucrania, donde «no puede haber ni un ganador ni un perdedor», aseguró.
En contra de las habituales declaraciones ambiguas de China, según la agencia Reuters el embajador emitió un testimonio «franco y abierto» favorable a «la inquietud de Rusia por su seguridad», que calificó de «legítima», pidiendo a las potencias occidentales que la tuvieran en cuenta.
El embajador chino dijo que «la naturaleza y la raíz» de la guerra va más allá de Ucrania, y se localiza en el conflicto de las potencias occidentales con Rusia. La intervención exterior de las potencias había acelerado la crisis y Moscú se sentiría injustamente tratado si occidente no cambia su postura.
Aunque China y Rusia tienen posiciones comunes sobre numerosas cuestiones diplomáticas, la declaración sobre su alineamiento con Rusia de Xing es sorprendente porque hasta la fecha China nunca se había pronunciado a favor de Rusia en la guerra de Ucrania.
Algo ha tenido que cambiar para que China se pronuncie con esta claridad y el motivo no parece claro. No obstante, China parece abandonar progresivamente sus tesis neutrales y favorables a la multipolaridad, para decantarse en contra de las «potencias occidentales» y, en particular, de Estados Unidos.
Es un acercamiento a las tesis del Kremlin. El lunes el ministro ruso de Asuntos Exteriores, Serguei Lavrov, acusó a las potencias occidentales de tratar de dominar al resto del mundo y de imponer su ideología.
El momento elegido por su embajador en Bruselas no puede ser casual. Obama está preparando un endurecimiento de las sanciones contra Moscú con algunos de sus aliados europeos. Las delegaciones de Estados Unidos y de la Unión Europea han condenado el apoyo de Moscú a las fuerzas que luchan contra el fascismo en el sur y el este de Ucrania.
En su declaración Xing dijo que el compromiso de Washington en Ucrania es contraproducente. También puso a Obama en su sitio: «Estados Unidos no está dispuesto a ver que su presencia en el mundo se debilita, pero el hecho es que los recursos del país son limitados y le resultará difícil mantener su influencia sobre la política internacional».
El año pasado China advirtió que está dispuesta a utilizar el derecho de veto ante cualquier decisión del Consejo de Seguridad de la ONU dirigido contra Rusia. En el inicio de la guerra de Siria, Rusia y China bloquearon conjuntamente la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU para autorizar la invasión del país.
El embajador en Bruselas afirmó, además, que si Estados Unidos no cambia su postura con respecto a Ucrania, podría exigir el pago de las deudas en oro, lo que pondría en jaque a la economía estadounidense porque las reservas de oro de Estados Unidos no son suficientes para cubrir sus deudas.
China también llegó a un acuerdo con Turquía para impedir el paso de buques de guerra de la OTAN a través del estrecho del Bósforo, un acuerdo que el gobierno de Ánkara no ha cumplido ya que, con posterioridad al mismo, autorizaron el paso de al menos un navío de la Armada de Estados Unidos que logró penetrar en el Mar Negro para unirse a la fuerza naval estadounidense ya desplegada allí.