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Salud

Tres revistas científicas censuran un estudio danés sobre las mascarillas

Tres revistas científicas han censurado un estudio a gran escala realizado en Dinamarca para determinar si las mascarillas ayudan a detener la propagación del coronavirus.

The Lancet, el New England Journal of Medicine y el American Medical Association Journal han rechazado el estudio porque sus conclusiones no son favorables a la corriente ideológica actual sobre el asunto.

En el estudio, que comenzó a finales de abril, participaron 6.000 daneses, a la mitad de los cuales se les pidió que llevaran mascarillas en todo momento en los lugares públicos. La otra mitad fue seleccionada como grupo de control y se les instruyó que no se cubrieran la cara. Después de un mes, los participantes fueron examinados para detectar el coronavirus y los anticuerpos contra el mismo.

Los investigadores del estudio han sido muy discretos en cuanto a sus conclusiones, pero han dejado caer muchas pistas que sugieren que la conclusión del artículo no ha gustado a los censores.

“No podemos empezar a discutir sobre lo que no les ha gustado. Porque si ese es el caso, también tenemos que explicar lo que el estudio mostró. Y no queremos discutirlo antes de que se publique”, ha dicho Torp-Pedersen, profesor y jefe del departamento de investigación del Hospital del Norte de Nueva Zelanda, al diario danés Berlingske Christian (*).

Otro miembro del equipo científico escribió la semana pasada, en un correo electrónico compartido por Alex Berenson, un antiguo periodista del New York Times, que sus hallazgos se publicarían “tan pronto como una revista tenga el valor de aceptar el estudio”.

Parece ser que hoy para que una revista científica publique cierto tipo de artículos lo hace falta es “valor”.

Actualmente Dinamarca exige que se usen mascarillas en el transporte público y en los bares y restaurantes cuando los clientes abandonan sus mesas.

En la primera ola de la pandemia los expertos del mundo, incluido Fernando Simón, se pronunciaron en contra del uso generalizado de mascarillas porque eran ineficaces.

En una entrevista publicada en marzo, el gran Fauci insistió en que no había razón para que personas aparentemente sanas “anduvieran con mascarilla”. En aquel momento su opinión reflejaba un amplio consenso entre los sanitarios, la Organización Mundial de la Salud, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y el Médico General de Estados Unidos.

Luego todos empezaron a decir lo contrario. Las mascarillas, que eran ineficaces hasta entonces, se convirtieron en imprescindibles. Pura ciencia, como ven.

(*) https://www.berlingske.dk/videnskab/professor-stort-dansk-maskestudie-afvist-af-tre-top-tidsskrifter

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Memoria Histórica

Monfragüe 1965: el mayor accidente laboral de España (la historia de un pantano de Iberdrola)

Las imágenes de Francisco Franco inaugurando pantanos fueron muy celebradas por el régimen. Aquellos actos de propaganda servían para redimir el dolor de España “con estas grandes obras hidráulicas nacionales, embelleciendo su paisaje y creando ese oro líquido que es la base de nuestra independencia”, según dijo el dictador en la inauguración del embalse del Ebro en 1952, uno de los más emblemáticos de la época.

Quince años más tarde, en 1967, en el alma del ahora Parque Nacional de Monfragüe (Cáceres) comenzaron a funcionar las presas del embalse de Torrejón el Rubio, en el lugar en el que los ríos Tajo y Tiétar prácticamente se rozan. No hubo gran inauguración a pesar de la importante obra, la única de España que cuenta con dos diques en dos ríos diferentes separados por apenas 50 metros y con un túnel que une a ambos para poder trasvasar agua. Ese día todavía resonaba la gran tragedia que había tenido lugar en aquel paraje apenas un par de años antes y de la que poco se sabe todavía hoy.

Los Saltos de Torrejón, como se conoce popularmente a este lugar, comenzaron a construirse en 1959 –el año del Plan de Estabilización franquista– en previsión de la mayor demanda energética que el país tendría en la década siguiente. En ella llegaron a trabajar hasta 4.000 personas venidas de diferentes lugares de la provincia. Río abajo, a 500 metros de la colosal obra del Tajo, se fraguó un pequeño poblado obrero que serviría de hogar para muchas de las familias que iban a vivir allí durante los ocho años que duraría la faena. En la parte alta de la presa vivían los técnicos y oficinistas. Estratificación social también en la margen del Tajo.

Según explica Manuel Cañada, exdiputado comunista extremeño, en su libro Otra Extremadura (Ed. Jarramplas, 2020), “las condiciones de trabajo serán de una extraordinaria dureza”: jornadas de 12 horas diarias y sin derecho a vacaciones a excepción del 1º de mayo, el único día de fiesta en el poblado. Sin embargo, el salario y la vivienda merecían la pena. Antonio Marcos vivió allí. En el documental elaborado por Canal Extremadura en 2013 recordaba que tenían luz y agua corriente, un auténtico lujo en los años 60 en la región, una tierra condenada por la emigración, que veía cómo sus gentes buscaban mejor vida en comunidades como Madrid, Catalunya o Euskadi.

Dos son las empresas responsables de la construcción de la colosal infraestructura. Por un lado, Hidroeléctrica Española –ahora Iberdrola tras la fusión en 1992 con Iberduero–, quien obtuvo la concesión de la explotación por 99 años. Por otro, la constructora Agromán, encargada de levantar la presa, compañía adquirida por Ferrovial en 1995.

El viernes 22 de octubre de 1965 la obra ya estaba muy avanzada y en menos de un año podría inaugurarse. Había sido un mes lluvioso y comenzaba a probarse la capacidad del embalse, la cual se llevó hasta el límite. Ese día, a primera hora de la mañana, la fuerza del agua rompió una de las compuertas del túnel que unía los dos ríos e inundó el cauce del Tajo en el que estaban trabajando decenas de obreros. Solo dentro del conducto había más de 50 trabajadores, a los que habría que sumar los que estaban en el propio lecho del río. “Fue desastroso y horroroso”, explica Rosa Escobar, coautora de Los Saltos: una historia por contar, en el citado documental de la televisión pública extremeña.

El padre de Antonio Marcos se libró de una muerte segura porque ese día estaba en el entierro de su madre. “Estábamos desayunando y escuchamos sirenas y mucho ruido. La guardia civil del poblado nos pedía que subiésemos al monte para evitar que el agua nos pudiese arrastrar”, explica Marcos en el documental. En lo alto de la sierra, cientos de ojos lloraban y miraban hacia un río de aguas marrones. El padre de Fuencisla Ávila falleció esa mañana: “Si pudiéramos, ese día lo borraríamos del calendario”.

Los cuerpos fueron apareciendo en las horas, días y meses sucesivos. “Los propios obreros fueron los encargados de sacar los cadáveres de sus compañeros”, explica Escobar. Una nueva escuela que se estaba terminando de construir sirvió de morgue improvisada. Al día siguiente de la tragedia, el diario Hoy titulaba con “Un muerto y varios heridos en un accidente en la presa de Torrejón”. Cuatro días después, el 26 de octubre, ABC databa en ocho el número de fallecidos encontrados y en 38 el de desaparecidos.

Escobar cree que muchas de las familias ni se plantearon denunciar a la compañía. “La gente quería volver a su vida normal, llorar su pena como buenamente podía y seguir viviendo. Había muchos hijos que alimentar. Con las indemnizaciones que se firmaron también se renunciaba a cualquier tipo de denuncia o reclamación posterior”, explica. Las viudas u otros familiares recibieron 20.000 pesetas y 5.000 pesetas por cada hijo. “Indemnizaciones ridículas”, según Manuel Cañada.

Ocultación y silencio

La versión oficial hablaba de 54 posibles muertos. Posteriormente se llegó a ampliar a 70, que es la cifra que recoge la placa que recuerda la tragedia y que tardó 51 años en llegar. En 2007, las hijas de Agustín Oliva Sanguino encontraron la lápida de su padre en el cementerio de Toril (Cáceres) junto a la de seis compañeros, lo que hizo presagiar que jamás se conocieron las dimensiones reales de la tragedia. En 2020, cuando se cumplen 55 años de la catástrofe, es difícil encontrar a extremeños o extremeñas que conozcan el peor accidente laboral de la historia contemporánea de España.

Según recuerda Cañada en Otra Extremadura, “los mandarines del franquismo” tenían clara la estrategia desde el primer momento: “ocultación, silencio, minimación de los hechos”. Algo que no sorprenderá a nadie si se tiene en cuenta que en ella estaba implicada una de las principales compañías del momento. Hidroeléctrica Española estaba presidida en ese momento por José María de Oriol y Urquijo. Su padre y anterior presidente de la eléctrica, José María de Oriol y Urigüen, “fue uno de los financieros principales del golpe de Estado de 1936”, explica el periodista Antonio Maestre en Franquismo S.A.. Tanto fue así que Franco le reconoció su “línea ideológica consecuente […] con los principios ideológicos del pensamiento tradicionalista y del Movimiento Nacional” devolviéndole el título nobiliario que había perdido durante la República.

“No es extraño que ninguna familia afectada se atreva a denuncia el accidente en ese momento. Todo el mundo es consciente de la ferocidad de la represión y también conoce o intuye que los máximos responsables de las dos empresas principales, Hidroeléctrica y Agromán, forman parte del número duro de poder del franquismo”, explica Cañada.

Finalmente, el 23 de febrero de 1970 fue dictado el sobreseimiento de la causa “por no aparecer justificada la perpetración del delito”. La tragedia se quedaba sin culpables. Cuatro meses y medio después, en julio de 1970, Oriol y Urquijo pisaba Extremadura para inaugurar una presa que llevaría su propio nombre, en la localidad de Alcántara, también en Cáceres. A menos de 100 kilómetros en línea recta, la historia de Torrejón quedaba enterrada.

Iberdrola reivindica su pasado empresarial en algunas ocasiones, como el pasado 10 de octubre, cuando mostró en su cuenta de Twitter una fotografía de la central hidroeléctrica de San Esteban en Ourense -cuya construcción comenzó en 1945- acompañada de otras más actuales de parques eólicos y fotovoltaicos. “How we started. How it’s going” [«Cómo empezamos. Cómo va»] , se podía leer en la red social, reivindicando la evolución histórica de su negocio.

Sin embargo, el homenaje a las víctimas del mayor accidente laboral de España tardó en llegar. Concretamente, 51 años. El actual presidente de Iberdrola, Ignacio Sánchez Galán, pisó la presa en 2016, una década después de ocupar el cargo, para rendir homenaje a las víctimas con un monolito en su memoria. Lo hizo tras una petición de los niños -hoy adultos- que vivieron allí.

https://www.yoibextigo.lamarea.com/informe/iberdrola/ibex-35/iberdrola-mayor-accidente-laboral-espana/
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Salud

El confinamiento podría matar a 75.000 personas en Gran Bretaña por la falta de tratamientos médicos

Casi 75.000 personas podrían morir en Gran Bretaña por causas no relacionadas con el coronavirus como resultado del confinamiento, advierte un informe presentado a los asesores principales del gobierno de Boris Johnson (1).

La investigación presentada al Grupo de Asesoramiento Científico para Emergencias (SAGE) del gobierno afirma que 16.000 personas perdieron la vida en casas de acogida y hospitales entre marzo y abril de este año, en medio del pánico a que los servicios públicos de salud quedaran saturados durante la pandemia.

Otras 26.000 personas morirán el próximo año si las personas siguen alejándose de la Oficina de Emergencias y la asistencia social sigue repleta de problemas.

Mientras tanto, 31.900 personas podrían morir en los próximos cinco años debido a la falta de diagnósticos de cáncer, la cancelación de operaciones y el impacto sobre la salud de la recesión económica.

El informe de 188 páginas ha sido redactado por funcionarios del Instituto de Salud, la Oficina de Estadísticas y el Ministerio del Interior y se entregó al SAGE el 15 de julio.

El profesor Chris P. Gale, un cardiólogo de la Universidad de Leeds, ha escrito en el British Medical Journal que la orden de permanecer recluidos en casa ha causado miles de muertes que “no deberían haber ocurrido” (*).

Se ha producido un exceso de 2.085 muertes en Inglaterra y Gales debido a enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares durante el pico de la pandemia de coronavirus. En promedio, son 17 muertes diarias durante cuatro meses, entre el 2 de marzo y el 30 de junio de este año.

“El número de muertes indirectas puede terminar superando al número de muertes directas por Covid”, escribe Gale, que asciende a 42.000 según cifras oficiales.

(1) https://www.dailymail.co.uk/news/article-8774141/Coronavirus-UK-Lockdown-kill-75-000-thats-OFFICIAL-projection.html
(2) https://heart.bmj.com/content/early/2020/09/28/heartjnl-2020-317912
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Estrategia

Golpe a Palestina: Israel garantiza su existencia mediante un acuerdo para transportar y almacenar petróleo desde el Golfo a Europa

Se trata de un movimiento geoestratégico de primer orden, que echa tierra sobre las agoreras previsiones que varios países opuestos a la política exterior norteamericana en la región tenían para el Estado Sionista. El acuerdo está firmado a tres bandas entre Estados Unidos, Israel y Emiratos Árabes Unidos, y proporcionará petróleo desde el Mar Rojo al Mediterráneo. Es un balón de oxígeno para varios años más para el Estado Sionista, azotado por una grave crisis de credibilidad.

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Salud

Muere de covid una de las cobayas que participaba en los ensayos de la vacuna contra el covid

Ha muerto en Brasil una de las cobayas humanas que participaba en las pruebas de la vacuna de AstraZeneca contra el coronavirus. Aunque el fallecimiento fue anunciado ayer por la Agencia Brasileña de Vigilancia Sanitaria (1), se produjo el día 15 de este mes.

La víctima es Joao Pedro Rodrigues Feitosa, un médico de 28 años que trabajaba en las unidades de cuidados intensivos de dos hospitales de Rio de Janeiro. Acabó sus estudios el año pasado en la Universidad Federal de dicha ciudad, que participa en la elaboración de su propia vacuna.

La cotización de las acciones de la empresa farmacéutica ha caído a su nivel más bajo desde el mes de abril.

En agosto la Unión Europea compró 300 millones de dosis de dicha vacuna, a pesar de que aún no ha superado los ensayos clínicos. El gobierno del PSOE y Podemos también tenía comprometidas 31 millones de dosis con AstraZeneca, a la que pagó más de 50 millones de euros.

La empresa británica había obtenido inmunidad de la Unión Europea por cualquier muerte, enfermedad o efecto secundario que la vacuna pudiera producir en la población.

AstraZeneca participa en la Operación Velocidad Punta (Warp Speed) que ha puesto en marcha el gobierno de Trump, del que ha percibido importantes cantidades de dinero para la fabricación de la vacuna.

Paralelamente a las subvenciones, la empresa es objeto de una investigación del Ministerio de Justicia estadounidense por corrupción de funcionarios de salud en Irak.

Los ensayos habían quedado suspendidos desde setiembre ya que otras dos cobayas presentaron importantes efectos secundarios. Una de ellas fue una británica que desarrolló mielitis transversa, una inflamación poco común de la médula espinal causada por infecciones virales.

El New York Times informó de otra cobaya de la vacuna que contrajo  la misma enfermedad.

Actualmente hay 18.000 personas que participan en cuatro ensayos en todo el mundo con la misma vacuna: dos en Gran Bretaña, uno en Brasil y otro en Sudáfrica. Una de ellas es el español Joan Pons Laplana, quien reconoció que la vacuna “no impide el contagio del virus, sino que previene el desarrollo de síntomas graves de la enfermedad”.

En Estados Unidos la FDA prohibió a la farmacéutica reanudar las pruebas por razones de seguridad y justamente ayer se anunció que estaban a punto de autorizarlo cuando les ha llegado este nuevo traspiés (2).

Además de AstraZeneca, en Brasil también se experimentan las vacunas de otras empresas, como Johnson & Johnson y el consorcio formado por BioNTech (Alemania) y Wyeth/Pfizer (Estados Unidos), así como la fabricada por la empresa china Sinovac.

La farmacéutica AstraZeneca se fundó en 1913 en Suecia con el nombre de Astra AB. Se enriqueció al introducir la penicilina en Suecia en 1948 con lo que logró grandes beneficios que financiaron su expansión.

En los noventa, con la explosión de las empresas farmacéuticas, Astra AB empezó a buscar socios para seguir creciendo. En 1998 se fusionó con Zeneca Group, una empresa británica del sector químico.

Zeneca nació de una división de Imperial Chemical Industries (ICI), fundada en 1926 en Gran Bretaña. Durante gran parte del siglo pasado, ICI se encargó de fabricar plásticos, polímeros, material electrónico, químicos, fragancias y fármacos.

En 1993 la empresa se escindió para que Zeneca se especializara en el negocio farmacéutico. En pocos años adquirió otras empresas más pequeñas que la llevaron, finalmente, a anunciar su fusión con Astra AB en 1998.

Luego el monopolio se asoció a especuladores financieros internacionales y empresas de capital riesgo, entre los que destaca el conocido fondo buitre BlackRock.

No obstante, para edulcorar el verdadero objetivo económico de la empresa, ha asociado el nombre de su vacuna a la Universidad de Oxford.

(1) https://oglobo.globo.com/sociedade/voluntario-brasileiro-para-vacina-de-oxford-morre-laboratorio-nao-informa-se-ele-recebeu-imunizante-24704301
(2) https://www.elcomercio.com/tendencias/ensayo-vacuna-astrazeneca-covid19-eeuu.html

Más información:
– 6.000 millones de dólares de dinero público en la carrera por las vacunas contra el coronavirus (Operación Velocidad Punta)
– La carrera por la vacuna está en manos de multinacionales condenadas por corrupción y sobornos
– Si las vacunas no son seguras, los platos rotos los pagará la Unión Europea
– La Unión Europea otorga inmunidad a la farmacéutica AstraZeneca por los efectos secundarios de su vacuna contra el coronavirus
– El fondo buitre BlackRock planea sobre la vacuna ‘Oxford’ contra el coronavirus

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Represión

El CNI incluye a mpr21.info entre los medios objeto de «seguimiento» por su «narrativa antiglobalista»

El Centro Nacional de Inteligencia, a través del Centro Criptológico Nacional, ha incluido a mpr21.info entre 150 portales analizados que constituyen un riesgo para la seguridad nacional por su intencionalidad de «erosionar la credibilidad de las instituciones públicas», según un informe de su unidad de cibervigilancia, conocido como ELISA.

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Salud

Una niña de 13 años muere en Portugal por una parada cardiorespiratoria asociada al uso de mascarilla

Clarisse Mendes estaba terminando la clase de ciencias al mediodía cuando se cayó. El hecho ocurrió en la escuela Gonçalo Nunes, en Barcelos. Los compañeros de clase y toda la comunidad escolar están en estado de shock. La joven usaba mascarilla a pesar de tener una cardiopatía.

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Economía

El Tribunal Supremo da un balón de oxígeno a los bancos de 33.000 millones de euros con la sentencia del IRPH

La decisión del Tribunal Supremo de considerar las hipotecas ligadas al Índice de Referencia de Préstamos Hipotecarios (IRPH), como «no abusivas» supone un reingreso a sus arcas de 33.000 millones de euros que tenían reservados ante el riesgo de que el Supremo aplicara el criterio del Tribunal de Justicia Europeo, cerrando así la puerta a demandas de miles de consumidores.

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Estrategia

Polonia sigue su proceso de transición hacia una gran base norteamericana con un nuevo acuerdo nuclear

Estados Unidos y Polonia han cerrado un acuerdo de energía nuclear por valor de 18.000 millones de dólares, con el pretexto polaco de reducir la dependencia del carbón y el gas natural ruso.

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Salud

Los ‘expertos’ han convertido la medicina en un chiste sin ninguna gracia

Desde el inicio de la pandemia, la izquierdita raquítica ha agotado su repertorio argumental con el dogma de que “la salud está antes que la economía”, por lo cual ambos extremos de la ecuación se separan fraudulentamente.

No hace falta ser una marxista muy leído para comprender que no hay mayor condicionante de la salud que “la economía”, o sea, el capitalismo y las condiciones de vida y trabajo que impone a millones de personas.

Después de siete meses de pandemia tuvo que llegar una revista especializada como The Lancet para recordarnos que esa dicotomía no existe. En particular, las pandemias tienen su raíz en el capitalismo, la explotación, el hambre, la guerra y lacras parecidas, de cuyo origen no caben dudas.

Como es obvio, dichas lacras no se solventan con antivirales, ni con vacunas, ni con confinamientos, ni con hidrogel, ni con toques de queda, ni con estados de alarma, ni con… nada de eso. Prueba de ello es que todas y cada un de las medidas políticas impuestas para “aplanar la curva” han fracasado. “La escalada en el número de contagios por coronavirus registrada en los últimos días indica que las medidas adoptadas hasta ahora para el control de la pandemia no están surtiendo el efecto deseado”, lamentaba ayer El País (1). Sólo los “expertos” que se creen sus propias mentiras podían imaginar otra cosa.

En cualquier especialidad los fracasos se ocultan con un cambio de vocabulario, como el de “pandemia” por “sindemia”. Es el abracadabra que los “expertos” vienen pronunciando desde hace meses y que necesita renovarse periódicamente para estirar la ficción.

Felicia Marie Knaul, directora del Instituto de Estudios Avanzados para las Américas de la Universidad de Miami, ha presentado una ponencia en el Roche Press Day (2), o sea, en un acto seudomédico organizado por una multinacional farmacéutica cuyo tema estrella ha sido ese: no padecemos una pandemia sino una sindemia.

“No se trata solo de cambiar la terminología”, dijo Knaul. Se trata de poner en el primer plano ciertas “complejidades socioeconómicas”, como la pobreza, el hambre, la inequidad, la discriminación… “Llevamos décadas acumulando este riesgo”, dijo Knaul.

Sin embargo, en España los intoxicadores dicen todo lo contrario: que el colapso hospitalario es consecuencia de la pandemia. Basta leer la prensa de comienzos de este año para enterarse de que en enero los hospitales ya estaban saturados como consecuencia de la gripe estacional, con fotografías elecuentes de los enfermos tirados por los pasillos. Los hospitales españoles se colapsan “una vez tras otra, un año sí y otro también”, decían los medios hace sólo diez meses (3), antes de la ola de histerismo.

La sindemia destaca la política económica, o sea, los recortes presupuestarios, las privatizaciones y el desmantelamiento de la atención primaria. La respuesta política a la pandemia no sólo no ha paliado ese déficit sino que lo ha acrecentado, por la atención exclusiva a una única enfermedad, con descuido de todas las demás. “Hay un exceso de muertes por la interrupción de los tratamientos médicos”, admitió Knaul.

En un sistema de salud pública, la sanidad es consecuencia de la política sanitaria que, a su vez, forma parte de la política económica. Lo que ha creado y sigue creando un problema de salud pública son medidas políticas como el confinamiento, como reconoce Knaul, porque la falta de ejercicio físico, por ejemplo, causa enfermedades crónicas, como las cardiovasculares.

Tanto The Lancet como Knaul dan un paso atrás muy significativo. Empiezan a admitir dos errores típicos en las pandemias. El primero es que se trata de una enfermedad uniforme, igual en todo el mundo. El segundo es que esa enfermedad circula sucesivamente de una persona a otra porque, en definitiva, las personas son clones unas de otras, independientemente de las circunstancias subjetivas y, por supuesto, de los factores ambientales, locales, sociales y políticos de cada país.

En esta pandemia, como en otras, no todos han muerto por los mismos motivos en todo el mundo. Muchos han muerto, precisamente, por la política sanitaria implementada para subsanarla, una situación que se reproducirá en el futuro por algo que en su ponencia Knaul preconiza como remedio: la “telemedicina”. Un sanitario que recurre al teléfono o la videconferencia para atender a un enfermo sólo merece el calificativo de matasanos.

La medicina es presencial. Por eso se inventaron las ambulancias.

(1) https://elpais.com/opinion/2020-10-20/ante-el-fracaso.html
(2) https://www.eluniverso.com/larevista/2020/10/20/nota/8020633/covid-19-enfermedades-cronicas-consecuencias-soluciones
(3) https://www.huffingtonpost.es/2017/01/13/gripe-colapso-hospitales_n_14135402.html