La Unión Europea quiere prohibir la entrada de los soldados rusos en el territorio

A pesar del genocidio cometido en la Franja Gaza, la Unión Europea no ha impuesto ningún tipo de sanciones a Israel. Pero en el caso de Rusia el asunto es muy diferente: en Bruselas ya no saben bien qué nuevas sanciones se les pueden ocurrir, si es que aún queda algo por intentar.

Lo último es una prohibición de entrada a Europa de los militares rusos que hayan combatido en la Guerra de Ucrania. La medida forma parte del paquete de sanciones 21, cuya aprobación se espera para después del mes que viene.

La propuesta emana de la Comisión Europea. El discurso que se han inventado es que un soldado que participa en operaciones militares en Ucrania presenta un riesgo distinto de las sanciones económicas clásicas impuestas sobre la gasolina, los bancos o la flota fantasma.

Sin embargo, la jaula de grillos ha salido a relucir de nuevo. Francia e Italia se oponen. Una definición demasiado amplia de “soldado” puede conducir a la denegación sistemática de visados ​​a todos los ciudadanos rusos con cualquier vínculo con el ejército, incluidos aquellos que nunca han participado en combate.

La resolución dejaría en manos de cada Estado miembro la determinación, caso por caso, de si un solicitante de visado ha combatido en Ucrania. No es tan fácil como parece. El año pasado Francia e Italia tramitaron 180.000 y 160.000 visados cada uo de ellos.

Para los servicios consulares la enorme masa de verificaciones individuales es inmanejable. Ambos gobiernos consideran, además, que la cuestión se enmarca dentro de la política de visados, una competencia compartida entre la Unión Europea y sus Estados miembros, y no en un mecanismo de sanciones propiamente dicho.

Kaja Kallas dice que la Unión Europea ya posee la información necesaria para identificar a los soldados rusos por su nombre. Pero esta base de datos, aunque fuera cierta, no eliminaría el riesgo de que los consulados, por cautela administrativa, prefieran rechazar más solicitudes antes que arriesgarse a permitir una entrada.

El Ministerio de Asuntos Exteriores ruso ha calificado la prohibición de entrada como “absolutamente paranoica” y Maria Zakharova argumenta que, en última instancia, la Uniónn Europea se está perjudicando a sí misma al multiplicar las restricciones.

La Comisión Europea trabaja actualmente en alternativas provisionales, incluida una actualización de las normas de visado que exige a los hombres en edad militar presentar su historial de servicio. Se está considerando una revisión más amplia del Código Europeo de Visados, que introduzca una categoría específica de restricciones selectivas, como solución a medio plazo. Se prevé que las negociaciones entre los Estados miembros continúen en los próximos días, con el objetivo de aprobar la prohibición antes de mediados del mes que viene.

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