La empresa china Sea Legend inicia esta semana un servicio semanal entre China y Reino Unido a través del Ártico, reduciendo a la mitad el tiempo de viaje tradicional. La nueva vía marítima está generando un entusiasmo creciente. Es la “ruta de la seda de hielo” en una zona virgen.
Sea Legend, especializada en servicios a Turquía y el norte de África, se prepara para inaugurar esta semana el primer servicio regular de transporte de contenedores que cruza el Ártico (*). El servicio, que rinde homenaje a las antiguas rutas comerciales que unían Asia y Europa, conectará el puerto chino de Ningbo con Felixstowe en Reino Unido. Navegará a lo largo de la costa norte de Rusia. El viaje, que normalmente dura unos cuarenta días, podría reducirse a la mitad, dependiendo de las condiciones meteorológicas.
La travesía del Círculo Polar Ártico resulta imprescindible para Rusia a causa del intento de cierre de los pasos marítimos en el Mar Báltico, el Mar del Norte e incluso el Mediterrńaeo, donde los mercantes rusos son pirateados de manera rutinaria por las armadas europeas.
Es una pequeña revolución en el mundo del transporte marítimo. La ruta marítima del norte registró un récord de 23 tránsitos el verano pasado, frente a los 15 previstos para 2024. Estas cifras van en aumento, pero siguen siendo muy bajas en comparación con las decenas de viajes de ida y vuelta anuales que promete la puesta en marcha de esta la ruta ártica.
Según datos de la empresa especializada Veson Nautical, los pedidos de rompehielos están en auge: se entregaron 167 unidades el año pasado (la cifra más alta en más de una década) y se espera que se inicien los trabajos de construcción de 164 más este año. Estos buques pueden cruzar la banquisa gracias a sus cascos reforzados y su potencia.
Los armadores aprovechan la nueva ruta para sortear cuellos de botella saturados, como el Estrecho de Ormuz o el Bab Al Mandeb. En esta zona, los huthíes han intensificado recientemente sus amenazas. El 23 de julio, los ataques reivindicados por el grupo contra dos petroleros saudíes hicieron que el precio del petróleo superara de nuevo los 100 dólares por barril.
Los armadores ven la ruta como una oportunidad, en primer lugar para ahorrar tiempo y reducir costes, pero también para evitar cuellos de botella y zonas de guerra.
La navegación polar presenta un desafío técnico extremo. En estos campos de hielo, los marineros deben maniobrar sin puntos de referencia fiables, ya que la señal GPS se vuelve muy inestable a esas latitudes. Los armadores también deben cumplir con el Código Polar de la Organización Marítima Internacional, que impone estrictas normas de seguridad y protección ambiental.
Se han registrado más de 500 incidentes marítimos en el Círculo Polar Ártico durante la última década, casi la mitad de ellos causados por fallos en los motores o daños materiales.
(*) https://www.ft.com/content/4456f475-f2c8-4cb7-8312-0c47c5f781b8