Un mes de movilizaciones populares en Albania contra la especulación inmobiliaria

Desde hace un mes, los albaneses salen a las calles a protestar contra las privatizaciones y la venta del país al capital extranjero. Todas los días, a las 7 de la tarde, se concentran en la misma plaza de la capital albanesa, Tirana, con las mismas consignas, y las mismas reivindicaciones.

Más de cuatro semanas de manifestaciones diarias ininterrumpidas han convertido la “Revolución del Flamenco” en el movimiento de protesta más grande de Albania desde la llegada del capitalismo.

Cuando el gobierno aprobó un proyecto turístico de lujo en Zvernec, una zona costera protegida en el sur de Albania, provocó protestas que pronto se convirtieron en un movimiento político más amplio, con llamamientos para que dimita el primer ministro Edi Rama.

Rama rechaza la idea de que los disturbios pueden explicarse solo por el aumento de la pobreza, la especulación inmobiliaria o la venta del país al capital extranjero. Asegura que se están expandiendo dentro de lo que describe como una “guerra híbrida” impulsada por influencias externas, entre las que no podían faltar invocaciones a Irán.

Las movilizaciones ganaron visibilidad internacional cuando Rama se asoció con Jared Kushner, el yerno de Trump, que quiere construir un centro turístico de lujo en Zvernec.

El punto de inflexión ocurrió en la playa de la localidad el 30 de mayo. Frente a los móviles y en presencia de la policía, un manifestante fue arrastrado por la arena por guardias de seguridad privados. Las imágenes se difundieron rápidamente en las redes sociales, transformando lo que había comenzado como una protesta contra la especulación inmobiliaria en un debate político más amplio sobre la política económica del gobierno.

Las protestas revelan una crisis muy profunda y un rechazo compartido del modelo político de Albania. El desmantelamiento del socialismo ha dejado a la población en la miseria más absoluta.

En su última resolución sobre Albania, el Parlamento Europeo expresó su preocupación por el proyecto turístico de Vjosa-Narta, reconvirtiendo el saqueo de la propiedad pública en una cuestión de medio ambiente.

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