La empresa Flock Safety había instalado cámaras y drones en las ciudades de Estados Unidos y los vecinos luchan para que las quiten. El ayuntamiento de Auburn, en California, ha entrado en pánico después de que un grupo de personas arrancara la mayoría de las cámaras de Flock y las arrojara en un canal cercano.
En solo unos años, Flock ha instalado más de 100.000 cámaras lectoras de matrículas en Estados Unidos. Pero ha surgido un movimiento espontáneo que defiende el derecho a la intimidad de la única manera posible. Durante meses sus miembros han creado mapas de las cámaras que hay repartidas por las calles, compartiendo las formas de bloquearlas y aclamando a los “héroes” que son detenidos por destruirlas.
Uno de los colectivos populares, que opera en internet, DeFlockUSA, gana miles de seguidores cada día. Los detractores saben que la vigilancia permite a la policía rastrear vehículos sin orden judicial, abriendo la puerta a todo tipo de abusos y chantajes.
Más de 70 ciudades han cancelado los contratos de Flock en medio de las protestas públicas. Las cámaras las instala la policía, las asociaciones de propietarios y las empresas, aparentemente para atrapar a los delincuentes en el acto. Los datos se cargan en la nube de Flock y se pueden compartir.
Las cámaras de Flok se diferencian de las tradicionales porque no graban en vídeo. Toman imágenes fijas de vehículos, capturando la marca, el modelo, el color, los datos de las matrículas y otras características distintivas, como las pegatinas de los parachoques.
A diferencia de las demás, que no están conectadas a internet, Flock almacena los datos durante un mes y se pueden compartir, a veces a través de servidores públicos.
El motivo de las protestas es que pusieron un pretexto para instalarlas y la práctica va por otro muy distinto. Según el Washington Post, al menos 50 policías han sido acusados de hacer un mal uso de las imágenes. En la mayoría de ellas, la policía las utilizaba para espiar las idas y venidas de sus parejas.
Por ejemplo, un jefe de policía de Kansas usó 164 veces las cámaras de Flock para vigilar a su antigua esposa. En Georgia un jefe de policía fue detenido por usar las cámaras para acechar y acosar a los vecinos.
En Virginia, un hombre demandó a la ciudad de Norfolk por supuestas violaciones de su intimidad y descubrió que las cámaras se habían utilizado para rastrearlo 526 veces, alrededor de cuatro veces al día.
Los medios de comunicación estadounidenses exponen otros casos reportados en los que la policía utilizó las imágenes de Flock para rastrear a las mujeres que abortaron en varios estados.
En otro caso, un sheriff en Texas mintió sobre el uso de Flock para rastrear a una persona desaparecida, pero más tarde se descubrió que estaba investigando un posible aborto.