Irán ha anunciado la apertura del Estrecho de Ormuz sujeta a condiciones muy controladas y, en la práctica, de manera muy limitada. La apertura está supeditado al cumplimiento de los términos del alto el fuego.
Además, tendrá tres condiciones: primero, el paso se realizará por la ruta que determine Irán. La entrada al estrecho será por el lado norte de la isla de Larak y la salida por el lado sur. De esta forma, el Estrecho de Ormuz queda completamente bajo control iraní.
Es un cambio histórico, sin precedentes y duradero en el Golfo Pérsico, que garantiza permanentemente la soberanía de Irán sobre el Estrecho. Irán está llevando a cabo una operación que no tiene precedentes.
La segunda condición, mencionada en un mensaje del ministro iraní de Asuntos Exteriores, es que solo se permitirá el paso de buques comerciales.
También corresponde a Irán determinar qué buques son comerciales y cuáles no, lo que excluye a aquellos que tengan cualquier vínculo con el enemigo.
Por lo tanto, el paso queda restringido por la decisión de Irán y no será gratuito. Los buques comerciales que transiten deberán pagar a Irán tasas por servicios de seguridad.
La tercera condición es que el paso se coordinará con las fuerzas responsables de la navegación marítima iraní en el Estrecho, es decir, la Guardia Revolucionaria.
Irán ha logrado lo que ha buscado desde el inicio de la guerra y a Estados Unidos no le ha quedado más remedio que aceptar. El paso por el Estrecho queda gestionado por Irán.
Por lo demás, Irán ha logrado que Israel aplique el alto el fuego también en Líbano, que era otra de las condiciones exigidas, que Israel se negó a cumplir.
Las probabilidades de que Pakistán medie en los próximos días en un acuerdo marco entre Estados Unidos e Irán han aumentado. A ello le seguirían entre 30 y 60 días para alcanzar un acuerdo definitivo, que incluirá el levantamiento de las sanciones contra Irán.
Es el plazo que tiene Israel para sabotearlo.