El miércoles Trump anunció desde el Despacho Oval que había alcanzado un acuerdo con Irán en el marco de las conversaciones en curso sobre la guerra en Oriente Medio. Irán no ha confirmado públicamente la conclusión de un texto final hasta el momento.
“El estrecho se abrirá oficialmente tan pronto como firmemos, lo que podría ser pronto, muy pronto, tal vez durante el fin de semana en Europa”, dijo Trump en un discurso desde la Casa Blanca, añadiendo que el vicepresidente J.D. Vance asistiría a la firma del acuerdo.
Trmp no indicó los términos del compromiso ni los puntos de negociación. El presidente mencionó una posible firma en territorio europeo, en un formato diplomático que aún debe aclararse.
Ninguna institución estadounidense ni iraní ha publicado aún ningún documento que formalice el acuerdo. La información disponible se basa en la declaración del presidente estadounidense, sin confirmación independiente del contenido ni del calendario exacto de implementación.
Horas antes de este anuncio, Trump había mencionado la posibilidad de una acción militar contra Irán, prevista para ayer, antes de descartar la opción.
La cancelación del ataque fue seguida por una reanudación acelerada de las conversaciones diplomáticas. El cambio de postura se produce en medio de fases alternas de tensión y distensión en las negociaciones entre Washington y Teherán, sin un marco estable y públicamente establecido. No se conocen detalles sobre una posible mediación europea ni sobre las garantías de seguridad discutidas durante las conversaciones.
Las relaciones entre Estados Unidos e Irán se han visto marcadas por varios intentos de alcanzar un acuerdo sobre el programa nuclear iraní, en particular el Acuerdo de Viena de 2015, concluido entre Irán y varias potencias internacionales antes de la retirada estadounidense en 2018.
Con Trump las relaciones entre Washington y Teherán se han vuelto extremadamente tensas. En este contexto, sus declaraciones forman un patrón en el que los anuncios políticos suelen preceder a la aprobación formal de los acuerdos por las partes involucradas.
La guerra se ha convertido en un dolor de cabeza político para la Casa Blanca, y las encuestas muestran que los índices de aprobación de Trump se hunden en medio del enfado de los votantes por los altos precios de la gasolina.
A los republicanos les preocupa que la impopularidad de la guerra pueda costarles el control del Congreso en las elecciones de mitad de período de noviembre.
Pero Trump también quiere complacer a los partidarios del ataque a Irán dentro del Partido Republicano, que frustraron un esfuerzo anterior, de que cualquier acuerdo cierre el camino de Teherán hacia el desarrollo de un arma nuclear.
La reacción de otras potencias de Oriente Medio también será crucial. Trump asegura que el acuerdo había sido aprobado por países como Israel, Arabia Saudí, Qatar y Emiratos Árabes Unidos.
En un comunicado Netanyahu dijo que Israel no era parte del memorando de entendimiento con Irán. Netanyahu expresó su agradecimiento por el compromiso de Trump de lograr un acuerdo que incluya la eliminación del uranio enriquecido, el desmantelamiento de la infraestructura de enriquecimiento, la limitación de la producción de misiles y el fin del apoyo a los movimientos del Eje de la Resistencia en la región.
Teherán ha estado exigiendo el fin de los ataques israelíes en Líbano, donde los combates han continuado en una guerra paralela entre Israel y los militantes de Hezbollah.