Putin quiere convertir a la Armada rusa en un pilar del poderío militar

Según Putin, el componente naval de la disuasión nuclear rusa se está fortaleciendo. En un mensaje con motivo del Día de la Armada, celebrado el sábado, el Presidente ruso elogió el fortalecimiento de las fuerzas navales del país.

Los marineros rusos están desarrollando su capacidad para “adaptarse rápidamente a cualquier cambio en la situación estratégica y táctica”, dijo. Asimismo, aseguró que las fuerzas navales son ahora capaces de llevar a cabo eficazmente todas las misiones que les asignen. Este progreso, explicó, se basa tanto en los centros de entrenamiento como en la experiencia adquirida durante operaciones militares reales.

Putin destacó la posición geográfica del país, bañado por trece mares, que presentó como un factor determinante para la defensa nacional y la protección de los intereses rusos en alta mar. Continuará la producción en masa de buques de guerra y embarcaciones especializadas, así como la modernización del equipamiento suministrado a submarinos, buques de superficie, buques costeros y fuerzas aéreas navales.

La declaración confirma el papel estratégico asignado a la Armada en la arquitectura nuclear rusa. Junto con los misiles balísticos intercontinentales terrestres y los bombarderos de largo alcance, los submarinos de misiles balísticos son el tercer pilar de la tríada nuclear de Moscú. Las autoridades rusas presentan habitualmente esta flota de submarinos como el componente más difícil de neutralizar en caso de un ataque enemigo, convirtiéndola así en la principal garantía de una respuesta.

El énfasis en la Armada no es nuevo. Incluso durante la Guerra Fría, los submarinos de misiles balísticos soviéticos constituían uno de los tres pilares de la disuasión de la URSS, junto con las fuerzas de misiles estratégicos terrestres y los aviones de largo alcance. La Flota del Norte, con base cerca del mar de Barents, y la Flota del Pacífico concentran ahora la mayor parte de la fuerza disuasoria submarina, en un contexto en el que varias áreas de operación tradicionales de la Armada rusa, como el mar Negro y el Mediterráneo, se han debilitado.

El discurso presidencial se produce pocos días después de que el Kremlin anunciara que la flota nuclear estratégica rusa se encontraba en estado de máxima alerta. El asesor presidencial Nikolai Patrushev afirmó entonces que las fuerzas navales operaban a plena capacidad en todos los océanos del mundo.

Moscú también destaca el desarrollo de sistemas navales de última generación, como el dron submarino Poseidón, diseñado para fortalecer la capacidad de represalia del país. El despliegue de submarinos de la clase Borei-A, uno de los cuales fue botado a finales de julio del año pasado en Severodvinsk, demuestra la continuidad del programa de modernización, que el Kremlin ha extendido hasta 2050.

Hay que tratar a los piratas como lo que son

El Presidente ruso emitió una directiva militar a los jefes de la Armada. Dirigiéndose a los comandantes de la Flota del Norte y la Flota del Pacífico, el presidente ruso exigió una respuesta contundente ante cualquier abordaje de un buque ruso.

Los dos mandos habían denunciado la presión ejercida por las potencias europeas sobre la Armada rusa, incluidos los mercantes. En respuesta, Putin fue claro: cualquier acción debe llevarse a cabo “de la manera necesaria para combatir la piratería”. En esta declaración no se mencionó a ningún país en concreto, pero la referencia a la incautación de buques cisterna pertenecientes a la “flota fantasma” rusa está fuera de discusión.

La Unión Europea tiene ahora en su lista a casi 600 buques catalogados dentro de eso que llaman “flota fantasma”, utilizada por Moscú para comerciar con su petróleo. En enero Washington interceptó un petrolero ruso rebautizado como Marinera en el Atlántico norte, como parte de su embargo a las exportaciones venezolanas. Londres incautó el petrolero Smyrtos en el Canal de la Mancha en junio, mientras que otro buque, el Deliver, fue interceptado ese mismo mes.

París inició la serie de incautaciones en octubre del año pasado al abordar el petrolero Boracay frente a la costa de Saint-Nazaire. Macron se justificó entonces diciendo que el 40 por cien del esfuerzo bélico de Rusia se financiaba con su flota marítima. Putin la denunció inmediatamente como “piratería”, acusando a París de intentar desviar la atención de sus problemas internos.

Como formalmente Francia no está en guerra con Rusia, no le debería importar en qué gasta Rusia el dinero que obtiene por la venta de su petróleo.

Rusia equipará su submarino Perm con misiles hipersónicos Zircon

El submarino de propulsión nuclear Perm entrará en servicio en la Armada rusa antes de finales de este año, con el misil hipersónico Zircon como armamento principal. Actualmente, el buque se encuentra en fase de pruebas previas a su puesta en servicio definitiva.

Botado el 27 de marzo del año pasado en una ceremonia celebrada en Murmansk, a la que asistió Putin por videoconferencia, el Perm fue construido en el astillero Sevmash en Severodvinsk. Pertenece a la clase Yasen-M, basada en el Proyecto 885M, y es el sexto buque de esta serie. Sin embargo, es el primer submarino de ataque construido específicamente para transportar misiles Zircon como equipamiento convencional, lo que ha requerido modificaciones estructurales en comparación con buques anteriores del mismo diseño.

El submarino cuenta con diez tubos de lanzamiento vertical y puede transportar hasta cuarenta misiles de crucero en total, combinando el Zircon con los misiles Kalibr y Oniks, que ya están en servicio en la Armada rusa. Desarrollado por NPO Machinostroyenia, el misil 3M22 Zircon entró en servicio en enero de 2023. Mide nueve metros de largo, vuela a una altitud de 28 kilómetros durante su fase de crucero y puede alcanzar una velocidad 9 Mach, aproximadamente 11.000 kilómetros por hora. Su alcance operativo supera los 1.000 kilómetros, tanto contra objetivos navales como terrestres.

En noviembre de 2020 se realizó una primera prueba de disparo desde la fragata Almirante Gorshkov en el mar de Barents, alcanzando un objetivo naval a 450 kilómetros de distancia. Pruebas posteriores han confirmado este alcance.

Se prevé que el Perm realice sus pruebas este mismo año, antes de su plena incorporación a la Flota del Norte. Este calendario forma parte de un programa más amplio para modernizar la flota de submarinos rusa, con el objetivo de fortalecer la capacidad de segundo ataque de Moscú.

Un submarino anterior, llamado Perm y perteneciente a la clase Proyecto 671RTMK, ya había prestado servicio en la Armada rusa entre 2002 y 2005 antes de ser dado de baja. El nombre se le ha asignado posteriormente a este nuevo buque de cuarta generación.

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