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Decir que el coronavirus procede de un laboratorio ya no es propio de conspiranoicos

Por fin, decir que el coronavirus procede de un laboratorio ya no es propio de conspiranoicos. ¿Por qué? Porque ya lo ha dicho la tele. ¿Y por qué lo ha dicho la tele? Porque el gran Anthony Fauci ha abierto la veda.

Facebook ya ha modificado sus algoritmos informáticos y dejará de borrar las entradas que hablen de ello.

En un año la censura ha cambiado. Es más, ahora mismo una parte de la teoría de la conspiración empieza a interesar a la propaganda imperalista. Lo diré con otras palabras: ahora la doctrina oficial es la conspiranoia.

¿Por qué ha cambiado el canon doctrinal? Por las necesidades de intensificar la campaña de presión contra China. Como ven, China está al principio y al final de la pandemia, a pesar de que en China no ha habido ninguna pandemia.

En consecuencia, en esta pandemia no hay otra cosa que decisiones políticas revestidas en una jerga seudocientífica.

¿Qué es lo que la tele nunca a contar? Que el laboratorio de Wuhan estaba en China, pero no era chino, sino estadounidense. Como ya hemos contado aquí, fue el propio Fauci quien puso el dinero para hacer en China lo que no podía hacer en Estados Unidos.

Ahora los “expertos” pasarán por alto explicar cómo es posible que un virus (o dos, quizá) se “escapen” de un laboratorio. ¿Se disfrazaron para no llamar la atención?, ¿fue sin querer?, ¿se quedaron pegados a la suela de los zapatos de algún virólogo despistado?

Una vez que los virus lograron su ansiada libertad, ¿cómo se reprodujeron?, ¿por generación espontánea?

Las imbecilidades de los “expertos” están creando —delante de nuestros ojos— nuevas leyendas modernas, que se han incorporado al acervo ideológico de la humanidad. Una de ellas concierne a los virus y aparece en términos, como “viralidad”, que indica una multiplicación exponencial de algo.

Pero los virus no son seres vivos y, por lo tanto, no se pueden reproducir. Los virus, cuyo estatuto científico deja mucho que desear cien años después de su descubrimiento, forman parte de la fisiología celular, tanto en estado de salud como de enfermedad.

El origen de los virus no está en ningún laboratorio. Los virus existían antes que los laboratorios. El origen que andan buscando desesperadamente los “expertos” no está en otro virus sino en una célula. Son ellas las que fabrican virus y los expulsan, en la misma medida en que los incorporan del exterior.

Una de las tesis más estúpidas de las seudociencias modernas, que está en todos los manuales, es esa de que “los virus se apoderan de la maquinaria celular para reproducirse”.

A partir de ahí sólo cabe esperar delirios, como el que padecemos desde hace un año.

Más información:
— Un cuento chino: el laboratorio de Wuhan estaba financiado por Estados Unidos
— Wuhan: el regreso al escenario del crimen no encuentra el rastro que esperaba
— La CNN descubre el ‘Expediente Wuhan’ y lo encuentra vacío
— El coronavirus ya circulaba por Estados Unidos antes de que lo detectaran en Wuhan

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La Unión Europea y los medios defienden al neonazi capturado en Bielorrusia

A veces le toca a Rusia y a veces a Bielorrusia. En unos casos el montaje de lleva a cabo con sujetos como Skripal y en otros con clones suyos, como Navalny. Los medios internacionales no descansan. En cuanto desmientes un bulo, tienen el siguiente en marcha.

Ahora le ha tocado el turno a Roman Protasevitch, protagonista de un rocambolesco aterrizaje de emergencia en Minsk. Los medios atacan a Bielorrusia por encarcelar a un periodista, ocultando que es un mercenario del Batallón neonazi Azov que participó en el Golpe de Estado en Ucrania y en la Guerra del Donbas.

En su blog Andrei Biletsky, antiguo comandante del Batallón Azov, asegura que Protassevitch estuvo con el Batallón, pero sólo como “periodista”. No obstante, si alguien tiene la paciencia de buscar en internet un artículo de Protasevitch sobre la Guerra del Donbass, no lo encontrará.

El “periodista” Protasevitch resultó herido cerca de Chirokino y en el número 15 de la revista del Batallón aparece en portada posando de uniforme con una pistola en la mano.

Al quedar con el culo al aire, algunos dijeron que la foto había sido manipulada para añadir el rostro de Protasevich. Hubo que rebuscar y apareció un archivo pdf publicado el 8 de julio de 2015 en una página del Batallón alojada en la red rusa VK. No había ninguna manipulación en la foto de la portada.

Lo bueno es que, en medio de la polémica salieron del armario muchas más fotos y vídeos, incluso con el propio teléfono de Protasevitch. El “periodista” aparece con el uniforme del Batallón, pistola en mano y un montón de cargadores para su ametralladora en su chaleco antibalas.

También aparece en un vídeo y en fotos tomadas durante un desfile del Batallón en Mariupol, al sur de Ucrania. ¿Desde cuándo los periodistas participan en los desfiles militares?

En un mitin, el padre de Protasevich admitió que su hijo había luchado en la Guerra del Donbas. “Se presentaron casos contra mi hijo ya en 2014, cuando estaba en el territorio del Donbas y luchaba junto al ejército ucraniano”, dijo. Una vez que su hijo fue detenido en el aeropuerto de Minsk se retractó de sus palabras anteriores.

El propio Protasevitch se disparó en el pie. En septiembre de 2015 concedió una entrevista a Nasha Niva con una foto ilustrando el artículo en la que su cabeza aparece oculta. Mala suerte: esa misma foto, pero sin ocultar nada, es la que tiene en su móvil.

El nombre de guerra de Protasevitch en el Batallón nazi es “Kim”, el mismo que aparece en la entrevista. Reconoce que fue herido cerca de Chirokino y que lucha en Ucrania porque tiene antepasados ucranianos, que odia a los comunistas y a Rusia como sucesora de la URSS y para “detener a la horda rusa de Putin” antes de que ataquen a Bielorrusia. Incluso cuenta su primer combate y su primer disparo.

En otra foto el “periodista” posa con una camiseta de Sva Stone con cuatro esvásticas, una marca característica de los batallones neonazis Azov y Sector Derecho. La marca vende camisetas con nombres como “sangre pura” o “Sekira Perouna”, el nombre de un grupo musical neonazi. También es posible verle con chalecos “blitzkrieg” (guerra relámpgo), o “Romper Stomper”, el nombre de una película sobre una banda de rapados neonazis de Melbourne.

Es repugnante. Los países de la Unión Europea y los medios de comunicación defienden a gentuza impresentable como Roman Protasevitch y otros nazis de ayer y de siempre.

Protasevitch posando para la portada de la revista del Batallón Azov
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Cuéntame un cuento y verás qué contento

Érase una vez,
un lobito bueno,
al que maltrataban
todos los corderos,
y había, también,
un príncipe malo,
una bruja hermosa
y un ladrón honrado.
Todas estas cosas
había una vez
cuando yo soñaba
un mundo al revés.
(José Agustín Goytisolo)

Yo no sé muchas cosas, es verdad.
Digo tan sólo lo que he visto.
Y he visto:
que la cuna del hombre la mecen con cuentos,
que los gritos de angustia del hombre los ahogan con cuentos,
que el llanto del hombre lo taponan con cuentos,
que los huesos del hombre los entierran con cuentos,
y que el miedo del hombre…
ha inventado todos los cuentos.
Yo no sé muchas cosas, es verdad,
pero me han dormido con todos los cuentos,
y sé todos los cuentos.
(León Felipe)

Siempre nos han contado el mismo cuento: curas, estafadores, politicastros, charlatanes, logreros, hijos de puta, banqueros, militronchos, intelectualillos áulicos y apesebrados, plumíferos de tres centavos, sindicalistas vendeobreros, y ahora la plaga de los “expertos” cantamañanas de pacotilla.

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Castilla-La Mancha impone un régimen penitenciario en los centros de mayores, avalado por los tribunales

Castilla-La Mancha ha impuesto, tras el Estado de Alarma, un régimen de visitas y estancia en residencias de la tercera edad que impone a sus residentes un régimen análogo al de las prisiones españolas y que ha sido avalado por el Tribunal Superior de Justicia.

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El espionaje británico dirige la campaña de intoxicación contra Rusia a través de la BBC y Reuters

La BBC y Reuters participan en un programa secreto del Foreign Office, el Ministerio de Asuntos Exteriores británico, según documentos filtrados en febrero. El objetivo es “debilitar la influencia del Estado ruso”.

El programa está apoyado por el servicio de inteligencia británico MI6 y por Bellingcat, un equipo de propagandistas de la OTAN.

Los documentos han sido publicados por The Grayzone y analizados detalladamente por Max Blumenthal (*), a quien el New York Times calificó de “tonto útil de Putin” por sus ataques a los nazis ucranianos durante la Guerra del Donbás.

La campaña de intoxicación tiene como diana a medios de comunicación rusos, como Sputnik y RT. Sus argumentos, además de evidentes, no son nada nuevos: Sputnik y RT son medios de comunicación públicos financiados por el gobierno ruso, lo mismo que la ETB, por poner un ejemplo.

La diferencia es que Sputnik y RT vienen socavando sistemáticamente la credibilidad de la propaganda imperialista, lo que ha hecho crecer su audiencia. En la medida en que se debilitan sus altavoces, se debilita el imperialismo y, por lo mismo, crece el prestigio de Rusia y de sus propios medios de información.

En otras palabras, Sputnik y RT no son más dependientes del gobierno ruso que la BBC y Reuters de los imperialistas. La diferencia es que una cosa es sabida y la otra sigue escondida, y quien oculta algo no merece ninguna credibilidad.

Al respecto, el artículo de The Grayzone es exhaustivo. Incluye documentos procedentes de empresas, administraciones y oficinas públicas británicas y, como no se explica su origen, sospecho que han sido obtenidos por los medios típicos del espionaje ruso y luego filtrados a Blumenthal.

Los documentos confirman algo que ya hemos expuesto aquí: la campaña de intoxicación contra Rusia la dirige el MI6, que ha creado un departamento secreto dentro del Foreign Office en el que los periodistas trabajan conjuntamente con espías y subcontratistas de inteligencia.

Oficialmente el departamento se llama CDMD (Desarrollo de Medios de Comunicación y Contra-Desinformación), aunque es más conocido como “Consorcio”.

El departamento tiene un programa “de formación” para periodistas rusos supervisado por Reuters, uno de cuyos objetivos es crear un “impacto positivo” en su “percepción del Reino Unido”. El otro es crear una red de agentes de influencia en el segmento de habla rusa de las redes sociales.

Hay varios ejemplos de ello, entre los que siempre hemos destacado el Caso Skripal, como modelo de intoxicación. El tan llorado Navalny también es un buen ejemplo. Al jefe de la organización anticorrupción de Navalny, Vladimir Ashurkov, le pilló el espionaje ruso en 2012 reuniéndose con un espía del MI6, James William Thomas Ford, que operaba desde la embajada británica en Moscú. Durante la reunión se le oye a Ashurkov pedir entre 10 y 20 millones de dólares para generar “una imagen diferente” de Rusia: corrupta, oligárquica, represora…

(*) https://thegrayzone.com/2021/02/20/reuters-bbc-uk-foreign-office-russian-media/

Más información:
— El gobierno británico dirige a los medios en la campaña de intoxicación contra Rusia
— El espionaje británico supervisa la contratación de los periodistas de la BBC
— Culebrón Skripal: últimas y apasionantes revelaciones sobre un temible coronel del no menos temible GRU
— La Nueva Guerra Fría de la CIA contra Rusia

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Censura, listas negras y promoción de la ideología dominante en YouTube

El mes pasado, en una entrevista Susan Wojcicki, la directora general de YouTube, reconoció que manipula los algoritmos para suprimir los contenidos independientes y poner en primer plano a las grandes cadenas de comunicación.

En su intervención en la Cumbre Mundial de Dirección Tecnológica 2021 del Foro Económico Mundial, Wojcicki explicó que siguen permitiendo que los vídeos artísticos y de entretenimiento tengan las mismas posibilidades de hacerse virales y conseguir un gran número de visualizaciones. Sin embargo, en ámbitos importantes, como la información, premian artificialmente a las “fuentes autorizadas”.

“Hemos afinado nuestros algoritmos para asegurarnos de que siempre estamos dando a los nuevos creadores la oportunidad de ser encontrados cuando se trata de música o humor o algo divertido”, dijo Wojcicki. “Pero cuando se trata de zonas sensibles, tenemos que adoptar un enfoque diferente”.

Wojcicki dijo que, además de prohibir los contenidos considerados perjudiciales, YouTube también ha creado una categoría llamada “contenido límite” que tiene un tratamiento especial:

“Cuando se trata de información, queremos asegurarnos de que las fuentes que recomendamos son información fiable, ciencia médica, etc. También hemos creado una categoría de contenidos más al límite, donde a veces vemos que la gente ve contenidos de menor calidad, al límite. Así que queremos tener cuidado de no recomendar demasiado ese contenido. Así que este es un contenido que permanece en la plataforma pero que no recomendamos. Así que nuestros algoritmos han evolucionado definitivamente en términos de manejo de todos estos diferentes tipos de contenido”, reconoció (1).

Cuando los buscadores o las plataformas cambian los algoritmos, cambia automáticamente el número de visitas. La circulación de contenidos no aumenta o se reduce por sí mismos, por la calidad de información, sino por factores externos a ellos mismos.

Los usuarios acudieron a YouTube para escapar de los canales de televisión y YouTube se ha convertido en un canal de televisión.

Wojcicki es hermana Anne, fundadora de una empresa de pruebas genéticas 23andMe, que estuvo casada con Sergey Brin, el fundador de Google y el buscador también utiliza algoritmos para manipular la circulación de contenidos.

Desde 2017 los algoritmos de búsqueda de Google fueron manipulados para frenar la circulación de ciertos contenidos políticos independientes. En 2019 el Wall Street Journal dijo que “aunque niega públicamente que lo haga, Google mantiene listas negras para eliminar ciertos sitios o evitar que otros aparezcan en ciertos tipos de resultados” (2). En 2020 el consejero delegado de Alphabet, la empresa matriz de Google, admitió abiertamente la censura en una audiencia en el Senado.

Desde su creación Google mantiene una relación muy estrecha con la CIA, la NSA y otros centros de inteligencia de Estados Unidos, recibe dinero de ellos y siempre ha sido un proveedor de inteligencia militar.

Lo mismo cabe decir de Facebook, una plataforma que nunca ha ocultado que forma parte del movimiento sionista y que recurre al Atlantic Council, es decir, a la OTAN, para censurar unos contenidos y promover otros.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=cF50hjiwRoM
(2) https://archive.is/w8vcQ

Más información:
— YouTube ha censurado 800.000 vídeos por sus contenidos críticos sobre el coronavirus

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Pepe Gotera y Otilio vuelven a la carga

Una de las noticias importantes de la semana pasada fue el intento de Golpe de Estado abortado en Bielorrusia. Por supuesto, los medios de intoxicación la ocultaron porque su papel es ese: hablar mucho sobre algunos asuntos y callar los demás.

Pero una noticia de esa envergadura no se puede tapar fácilmente en ciertos países, como la República Checa, por lo que se vieron obligados a lanzar una cortina de humo.

Los medios checos resucitaron la explosión en un depósito de armas que tuvo lugar en 2014, acusando a Rusia de haberla organizado para expulsar a 18 diplomáticos rusos.

Por si fuera poco, el gobierno checo se sacó de la chistera a dos espías rusos como presuntos autores de la explosión, que resultaron ser Petrov y Boshirov.

El comunicado oficial con el dedo acusador sólo duró una hora porque los apellidos Petrov y Boshirov coinciden con los dos espías que en 2018 envenenaron a Skripal con novichok en Inglaterra, lo que parecía un chiste ridículo. Petrov y Boshirov son los Pepe Gotera y Otilio que hacen el “trabajo sucio” que les encarga el Kremlin.

Una vez que logramos contener la risa, empezamos a buscar explicaciones para la chapuza, y se nos ocurrió que el gobierno de Praga no redactó el comunicado oficial, sino el espionaje inglés, que debe tener un listado muy reducido de espías rusos a los que imputar los atropellos reales o ficticios con los que alimentan de historietas a los medios de comunicación.

Luego nos enteramos que la investigación oficial de la explosión de 2014 concluyó asegurando que fue una negligencia y no un sabotaje.

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Detienen en Mallorca a un hombre ‘por toser fuerte’ y en consecuencia por ‘contagiar el covid’ a varias personas

Un hombre de 40 años ha sido detenido esta semana por la policía en Mallorca y acusado de infectar «voluntariamente» a 22 personas con coronavirus, en una «operación» delirante.

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El Golpe de Estado sanitario

El equipo de 70 expertos que asesora al gobierno suizo desde el origen de la pandemia lleva un título militar, “task force”, como si fuera una unidad de choque. Lo mismo que en otros países, su campo de acción no es sólo la enfermedad, ni la ciencia, sino los hábitos de comportamiento de las personas, es decir, que han puesto en práctica un experimento de ingeniería social.

El reglamento interno del equipo establece que sus miembros no deben comunicarse directamente con los medios de comunicación. Sólo su presidente está facultado para ello, y si la comunicación se refiere a nuevas medidas, debe hacerlo después de que se hayan hecho públicas por el gobierno.

Los miembros del equipo se han saltado a la torera estas disposiciones, participando regularmente en los medios de comunicación, que los han elevado a los altares: sólo lo que ellos afirman es ciencia. La televisión, la radio y los periódicos han convertido a unos desconocidos en auténticas estrellas de la sociedad del espectáculo (*).

Hace un año nadie conocía a Fernando Simón en España y lo mismo ocurría con Martin Ackerman, su homólogo en Suiza, que aparece en la foto de portada. Hoy no hay nadie que no los conozca en sus respectivos países. En un año, los periódicos han dedicado miles de portadas y primeras planas a estas nuevas figuras del famoseo, un fenómeno que jamás había ocurrido antes, ni siquiera con el deporte, la música o cualquier otro espectáculo de masas. Antes los periodistas eran altavoces de los políticos y ahora de los científicos.

Naturalmente, el equipo científico no se limita a aconsejar. Está creando un nuevo tipo de sociedad, de relaciones personales, de comportamientos públicos y privados.

Las armas de estos expertos son muy simples. Se componen de amenazas, miedo y falsedades. Si el gobierno (y la sociedad) no hacen lo que ellos dicen, llegará la hecatombe. Cuando el gobierno decide no seguir sus recomendaciones, los expertos se salen con la suya acudiendo a los medios, porque los periodistas, como la sociedad, siempre cree más a un científico que a un político. El científico sabe; el político sólo opina.

Así ocurrió en Suiza con el uso obligatorio de mascarillas en el transporte público, o el cierre de restaurantes, bares y discotecas.

El equipo científico es ahora uno de los organismos más influyentes de Suiza y a nadie parece importarle que no los haya elegido nadie, que no representen a nadie y no sean responsables ante nadie. Sus miembros son cooptados. Se han elegido a sí mismos. No existe ningún reglamento que establezca los criterios de elección o de destitución. En marzo del año pasado invitaron a incorporarse a Pietro Vernazza, médico jefe del Departamento de Enfermedades Infecciosas de un Hospital Cantonal y a continuación le despidieron sin ninguna explicación. ¿Por qué? No se sabe…

Además de la falta de legitimidad democrática, el funcionamiento de los equipos es totalmente opaco.

¿Al servicio de quién están los expertos? Ni siquiera en Suiza hay transparencia sobre los conflictos de interés de los asesores científicos del gobierno. Hasta junio del año pasado los expertos suizos no hicieron declaraciones de interés. Sin embargo, sigue pendiente la comprobación de su exactitud.

¿Cómo toman sus decisiones?, ¿por mayoría?, ¿por unanimidad?, ¿se lo juegan al mus? Nadie lo sabe.

¿Llevan actas? En caso afirmativo, ¿se darán a conocer algún día o serán secretas?

¿Cuánto tiempo estarán en su cargo, tomando decisiones que comprometen la vida y los derechos de las personas?, ¿hasta que ellos mismos decidan? Tampoco se sabe.

En Suiza dicen que los expertos no están cobrando por su asesoramiento, lo cual no hay quien se lo crea. En España parece que son de pago, pero ¿cuánto han cobrado en lo que llevamos de pandemia?, ¿han cobrado las horas extra o no?

En Suiza saben quiénes son los expertos, pero en España no. Los expertos son fantasmas (en el más amplio sentido de la palabra). ¿Qué papel están jugando los sicarios de IS Global en el equipo que asesora al gobierno español?, ¿a quién deben su lealtad?, ¿al gobierno o a La Caixa que los financia?

Por cierto, el Vicepresidente de IS Global no es otro que Javier Solana, antiguo secretario general de la OTAN.

(*) https://www.foeg.uzh.ch/dam/jcr:13f6efc8-f9c4-45dd-816c-b6a8356edfe6/2020_Gesamtausgabe.pdf

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Los bulos de la CIA se estiran nueve meses

Al comienzo de la Guerra Fría la CIA puso en marcha la Operación Ruiseñor (Mockingbird) para influir en las publicaciones de los medios de comunicación. El plan era secreto porque nadie debía enterarse de que los medios no informaban sino que intoxicaban.

Hoy las cosas han cambiado mucho. Los medios de comunicación no esconden que su fuente de información es la CIA, es decir, que sus reportajes los elaboran en Langley. No es ningún secreto: la CIA y los medios son lo mismo.

Por ejemplo, en junio del año pasado el New York Times publicó que los rusos pagaban dinero a los talibanes por cada soldado estadounidense que mataran en Afganistán.

El periódico ponía como fuente a “funcionarios anónimos de inteligencia”, o sea, a la CIA. El artículo lo había escrito la CIA; el periódico se limitaba a llevarlo a la imprenta, o a la web.

La intoxicación fue reproducida por (casi) todos los medios del comunicación del mundo.

El jueves de la semana pasada el gobierno de Biden reconoció oficialmente lo que cualquier gacetillero mediocre sabía: los servicios de inteligencia de Estados Unidos tenían una confianza “de baja a moderada” en dicha “información”.

Hace unos días el propio periódico reconoció que su fuente era la CIA.

Los mismos “servicios de inteligencia” que difundieron la “noticia” en junio, la desmienten nueve meses después.

Es el momento de saber lo que pretendían lograr las mentiras de la CIA, que no era sólo desacreditar a Rusia por enésima vez, sino impedir que Trump llevara a cabo su proyecto de retirar las tropas de Afganistán.

Lo que la CIA quería transmitir al mundo a través del New York Times era: en Afganistán nuestras tropas no se enfrentan sólo a los talibanes sino también a los rusos. Si nos vamos de Asia central, los rusos llegarán otra vez a Kabul de la mano de los talibanes.

Trump seguía siendo el ‘candidato manchú’: una marioneta de Putin.

Ahora Biden demuestra que no tiene un plan diferentes del de Trump y vuelve sobre la misma promesa: retirará las tropas de Afganistán antes de setiembre de este año.

Lo que debería aclarar son dos cosas: si dentro de esas “tropas” incluye a los comandos de operaciones especiales y si incluye también a la CIA.