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Vigilantes y vigilados, víctimas y victimarios: Argelia en el Caso Pegasus

El Caso Pegasus, el programa israelí de espionaje, ha puesto sobre la mesa el papel de la informática en la guerra moderna. Como en cualquier sistema de clases sociales, unos vigilan y otros son vigilados, y los primeros se esfuerzan por aparentar que es al revés: que son víctimas de la vigilancia.

Los primeros cálculos indican que al menos 50.000 personas ha estado sometidas a vigilancia con el programa Pegasus, repartidas entre 11 países: Arabia saudí, Azerbaián, Bahrein, Emiratos Árabes Unidos, Hungría, India, Kazajstán, Marruecos, México, Ruanda y Togo.

Son muchos los que han quedado con el culo al aire, sobre todo Marruecos, que aparece como un vulgar recadero de los sionistas, lo cual es ampliamente conocido. Por lo tanto, no hace falta recordar que NSO, la empresa israelí que comercializa Pegasus, no es más que una pantalla del ejército sionista.

Hasta donde sabemos ahora, la víctima propiciatoria de Pegasus ha sido Argelia: las gigantescas movilizaciones de masas han sido impulsadas gracias a Pegasus, es decir, a Israel y a Marruecos que controlaba unos 10.000 móviles, de los que el 60 por ciento corresponden a residentes argelinos.

Tenía razón Ammar Belhimer, ministro argelino de Comunicaciones, que lo repitió mil veces en medio de las burlas de la prensa imperialista: las movilizaciomes argelinas eran una operación de desestabilización procedente del “extranjero”.

Una organización típicamente intoxicadora, como Reporteros Sin Fronteras, ha tenido que saltar al ruedo para tratar de enmierdar el asunto dándole una vuelta de 180 grados para decir que era Argelia quien había comprado el programa Pegasus a Israel para vigilar a la población.

Desde el inicio de la “hirak”, los canallas de Reporteros Sin Fronteras no han descansado ni un minuto en lanzar todo tipo de acusaciones contra el gobierno argelino; algunas de ellas incluso eran ciertas.

Pues bien, la campaña de intoxicación culminó con la vuelta de la tortilla: Argelia también había recurrido a Pegasus, según escribieron al alimón Reporteros Sin Fronteras y su corresponsal en Argel, Jaled Drareni, que también es uno de los cabecillas de la “hirak”.

La semana pasada el embajador argelino en París puso una querella por difamación contra Reporteros Sin Fronteras.

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Biden culpa a Facebook del fracaso de la vacunación masiva porque no purga los contenidos críticos

Las redes sociales se han convertido en una de las herramientas más importantes de control ideológico y político, como la pandemia está poniendo de manifiesto. Los gobiernos ya no pueden funcionar sin manipularlas a fondo.

El gobierno de Biden acusa a Facebook de no purgar suficientemente los contenidos críticos hacia las vacunas, contribuyendo a que la población se mantenga indecisa.

La Casa Blanca estudia reformar la ley federal que exime de responsabilidad legal a las redes sociales para sancionar a Facebook por no lograr que la política de vacunación del gobierno salga adelante.

“Lo estamos investigando, y ciertamente deben rendir cuentas”, dijo Kate Bedingfield, directora de comunicaciones de la Casa Blanca, en respuesta a una pregunta sobre la referida ley (*).

Biden apoya la derogación de la Sección 230 de la ley, aunque para ello necesita recurrir al Congreso. También muchos republicanos se oponen a la Sección 230 y desean acabar con ella. Ambos partidos la consideran como un privilegio que beneficia a las empresas tecnológicas.

La Casa Blanca quiere que Facebook censure más contenidos y considera que la Sección 230 es un obstáculo para lograr ese objetivo.

Las redes sociales -y Facebook en particular- no pueden censurar más de lo que ya han censurado. La oposición a las vacunas no procede de ahí porque, según las encuestas, los usuarios de Facebook son más propensos a vacunarse que el estadounidense medio.

El 85 por ciento de los usuarios de Facebook en Estados Unidos se han vacunado o quieren vacunarse y el objetivo del gobierno era que se vacunen el 70 por ciento de los estadounidenses antes del 4 de julio. Facebook no es la razón por la que el gobierno no ha alcanzado su objetivo.

Quienes desinforman no son los usuarios sino los gobiernos. El de Estados Unidos, como todos los demás, ha estado mintiendo sobre la pandemia desde las primeras directrices sobre las mascarillas. No es de extrañar que la población se sienta engañada.

Si la Casa Blanca quiere promover la vacunación, lo tiene muy fácil: debería presionar a la FDA para que apruebe las vacunas de manera defintiva y no con una mera autorización de emergencia. De esa manera, dejaría bien claro que las vacunas no son experimentales, es decir, que no están tratando a las personas como cobayas de laboratorio.

(*) https://www.cnbc.com/2021/07/20/white-house-social-networks-should-be-held-accountable-for-spreading-misinfo.html

Está información está sometida a una censura implacable por parte de los buscadores y las redes sociales
Que alcance a más lectores depende de tí. ¡Difúndela!

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Desembarca en España Jigsaw, la herramienta de guerra psicológica utilizada por la policía y por los ‘fact checkers’

No es ningún secreto que Google colabora regularmente con agencias de inteligencia de todo el mundo. Es una empresa contratista del gobierno español y ahora forma parte del diseño de la desinformación y la guerra psicológica en España.

De hecho, Google será el principal proveedor de la tecnología de geolocalización necesaria tras la reciente aprobación del Real Decreto 400/2021, de 8 de junio, por el que desarrollan las reglas de localización de los dispositivos de los usuarios y las obligaciones formales del Impuesto sobre Determinados Servicios Digitales.

En el año 2010, el director ejecutivo de Google, Eric Schmidt, creó Google Ideas, que fue definido en su día como un laboratorio de pensamiento en la intersección existente entre la tecnología y la geopolítica [sic].

Para encabezar Google Ideas, Schmidt llamó a un hombre llamado Jared Cohen, un miembro del Consejo de Relaciones Exteriores de los Estados Unidos (algo así como la filial local del Club Bilderberg) que había sido asesor de demócratas y de republicanos indistintamente, ya que fue asesor de Condolezza Rice y de Hillary Clinton. De hecho, fue un partícipe clave de las operaciones de cambio de régimen bajo ambas administraciones.

Google Ideas y Cohen fueron esenciales en la operación de cambio de régimen de Ucrania de 2014 y también participaron en el derrocamiento de Hosni Mubarak en Egipto, hecho que se conoció tras las filtraciones de los correos de la agencia Strafor, la llamada «CIA privada».

Las filtraciones de los correos de Hillary Clinton revelaron que Google Ideas también participó en las operaciones de guerra psicológica en Siria, con el objetivo de derrocar al gobierno de Bashar Al Assad.

Tras estas evidencias y la mala prensa, Google Ideas pasó a llamarse Google Jigsaw en 2015, y cambió la estrategia, optando por el llamado «método de redireccionamiento«, que no es más que la manipulación de los resultados del motor de búsqueda previa elaboración de un perfil del usuario que utiliza dicho motor

Y Google tiene perfiles de usuarios en abundancia gracias a los inicios de sesión de Google centralizados: teléfonos Android, cuentas de Gmail, servicios complementarios como YouTube, incluso a niños, a través de Google Classroom, la aplicación preferida de la amplia mayoría de los colegios españoles.

El mayor caso de éxito de Jigsaw en España es el de Maldita.es y Newtral. Si usted busca información alternativa sobre un tema controvertido, y los primeros enlaces que le aparecen en Google son de estos dos medios, no es casualidad. Es la consecuencia de un perfil elaborado por el buscador a través de sus criterios de búsqueda y que le proporcionará la información «buena» que previamente ha sido analizada. De hecho la propia web de Maldita presume de esta colaboración.

Pero la planificación de Jigsaw también tiene utilidades para la Policía Nacional o la Guardia Civil. Es precisamente el objetivo del llamado Plan Estratégico Nacional de Lucha Contra la Radicalización Violenta, un plan iniciado por el gobierno del PP pero luego reforzado por el PSOE y Podemos, que apunta a «constituir un instrumento eficaz de detección temprana y neutralización de los brotes y focos de radicalismo violento», y que incluye actuaciones «preventivas» en el marco del acceso a la información, de vigilancia y de actuación de las Fuerzas de Seguridad. Es decir, que queda muy poco tiempo para que aquellas búsquedas que el Estado entienda como «peligrosas» o «extremistas», tengan como consecuencia una posible citación judicial o una visita de las autoridades a su domicilio.

Lo que implica que la mejor manera de prevenir los efectos de esta guerra psicológica es desconectarse, en la medida de lo posible, de todos aquellos dispositivos que almacenan nuestros intereses: desde los teléfonos o televisiones inteligentes a los vehículos con geolocalización incorporada, ya que el arma principal de esta forma de vigilancia masiva no es la intromisión, sino nuestro consentimiento.

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Facebook inicia la busca y captura de ‘extremistas’

Desde hace un par de días Facebook muestra a los usuarios de Estados Unidos una ventana emergente en la que les pregunta si les preocupa que alguien que conocen se esté convirtiendo en un “extremista”, y se les notifica cuando han estado expuestos a “contenido extremista perjudicial”.

“¿Te preocupa que alguien que conoces se esté convirtiendo en un extremista?”, es el nuevo mensaje que Facebook muestra a algunos usuarios en Estados Unidos. A otros se les notifica que pueden haber estado “expuestos” a “contenidos extremistas perjudiciales”.

Las ventanas incluyen enlaces para que el usuario pueda obtener ayuda. “Otras personas en tu situación han recibido apoyo confidencial”, dice Facebook.

Las nuevas características son parte de una prueba que la red social está implementando y que surge de una iniciativa para combatir el “extremismo violento”, dijo Andy Stone, un portavoz de Facebook. Las capturas de pantalla de las publicaciones circulan por las redes sociales desde el 1 de julio.

“Esta prueba forma parte de un trabajo nuestro más amplio para evaluar formas de proporcionar recursos y apoyo a las personas en Facebook que puedan haber participado o haber estado expuestas a contenidos extremistas, o que puedan conocer a alguien que esté en riesgo”, aseguró Stone.

“Nos estamos asociando con ONG y expertos académicos en este espacio y esperamos tener más para compartir en el futuro”, añadió.

Los usuarios de las redes sociales deben liberarse de sus amigos y seguidores “extremistas”. Incluso es posible que ellos mismos se hayan convertido en “extremistas” sin darse cuenta y necesiten el apoyo de algún “experto” que los libere de su error.

—https://edition.cnn.com/2021/07/01/tech/facebook-extremist-notification/index.html

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El Foro de Davos propone tres técnicas de publicidad comercial para persuadir a la población de que se vacune

El Foro Económico Mundial ha publicado una guía dirigida a los gobiernos y funcionarios de salud pública de todo el mundo para persuadir a la población de que se vacune (1) y lograr así la llamada “inmunidad de rebaño”.

Los funcionarios de salud pública deben recurrir a las técnicas de publicidad comercial, manipular la opinión de las personas, apoyarse en personajes influyentes y ofrecer incentivos para ayudar a los escépticos a acudir a los centros de vacunación.

Las técnicas de publicidad comercial giran en torno a la “jerarquía de efectos” (2), según la cual “los clientes primero piensan, luego sienten y después hacen”. El Foro de Davos afirma que los dirigentes políticos de todo el mundo se han adaptado a las personas que ya están interesadas en vacunarse, mientras que, para convencer a los escépticos, hay que utilizar tres sencillas técnicas de persuasión.

1. La etapa de la reflexión

La primera es “superar la información errónea y aumentar los conocimientos”. Esta etapa gira en torno a la reflexión e indica que los dirigentes políticos contactan y educan proactivamente a los escépticos a través de llamadas telefónicas, correo, televisión, vallas publicitarias y redes sociales.

El desarrollo de las vacunas ha sido muy apresurado. El tiempo medio que tardan en aprobarse una vacuna es de unos ocho años, mientras que en esta pandemia empezaron a vacunar a los 11 meses con una autorización de emergencia.

En consecuencia, las vacunas aún están en la fase de ensayo y, por tanto, son experimentales. La aprobación de emergencia significa que el fabricante de la vacuna no se hace responsable de las lesiones que puedan producirse como consecuencia de la inoculacion.

Además, los efectos adversos se han subestimado. El MHRA, la Agencia Reguladora de Medicamentos y Productos Sanitarios de Reino Unido, calcula que sólo se notifican entre el 1 y el 10 por ciento de las reacciones adversas, por lo que el número real de acontecimientos adversos y muertes notificados es aterrador. Según datos oficiales, hasta el 16 de junio de este año se han producido 973.425 eventos adversos que van de leves a extremadamente graves y 1.356 muertes.

2. La etapa de la propaganda

El segundo paso que el Foro de Davos recomienda es la propaganda y el acoso mediático. Es la etapa del “sentir” de las técnicas de la publicidad comercial: bombardear a los indecisos con llamadas telefónicas y discusiones, y acosarlos en las redes sociales para persuadirlos de que se vacunen.

El Foro también sugiere otra forma de mejorar la parte emocional de la manipulación: jugar con el miedo, tanto social como económicamente. Para lograrlo, recomienda que los funcionarios de salud pública utilicen tácticas que induzcan a la culpa y al arrepentimiento.

Se puede hacer de forma similar a la utilizada con éxito en Canadá en los años 30 y 40 para combatir la difteria. Durante ese periodo se utilizaron mensajes como “si tus hijos mueren de difteria, es culpa tuya porque prefieres no molestarte en protegerles”.

El problema es que las vacunas no previenen la transmisión, por lo que recurrir a este tipo de mensajes no equivale a un consentimiento informado, sino a la desinformación pura y simple.

Según la doctrina oficial, las inyecciones sólo aspiran a reducir el riesgo de ser hospitalizado o de morir, que es increíblemente bajo para la mayoría de las personas, con una media del 0,02 por ciento.

3. La última etapa es el soborno

El tercer y último paso que el Foro de Davos recomienda a los responsables de la sanidad pública es el soborno y la llamada en frío. Es la etapa del “hacer” de las técnicas de publicidad comercial y recomienda ofrecer incentivos para empujar a la población a vacunarse, así como acosarla en sus casas en un esfuerzo por persuadirles.

El Foro de Davos aconseja a los funcionarios de sanidad pública que ofrezcan incentivos en metálico, transporte gratuito, vacaciones pagadas, productos gratuitos y regalos de lotería para animar a la población a vacunarse.

También aconseja crear clínicas de corta duración en zonas desatendidas con poblaciones reticentes a la vacunación, y crear “equipos de ensayo de vacunas” que acosen a la gente en sus casas con el pretexto de llegar a los que están confinados en su vivienda o tienen dificultades para llegar a los centros de vacunación.

(1) https://www.weforum.org/agenda/2021/06/3-tactics-to-overcome-covid-19-vaccine-hesitancy/
(2) https://www.jstor.org/stable/1248516

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La policía española está infiltrada abiertamente en todos los medios de prensa

Es cada vez más frecuente ver en espacios televisivos de máxima audiencia a oficiales de la Policía Nacional o de la Guardia Civil opinando y gestionando la percepción pública. Lejos quedó el agradable y bonachón Manuel Jiménez y su programa «Saber vivir», donde se enseñaba a los ancianos a dosificar el aceite de oliva o a las amas de casa clases de fitness.

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El hackeo que desabasteció las gasolineras de Estados Unidos en mayo apunta al propio FBI

Colonial Pipeline, el oleoducto que abastece de gasolina a gran parte del territorio de Estados Unidos, sufrió un ataque informático a principios de mayo y la compañía respondió cerrando preventivamente todas sus operaciones de abastecimiento durante varios días, lo que provocó una crisis energética temporal de envergadura en todo el sureste de los Estados Unidos, con colas kilométricas delante de las gasolineras.

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Ya no es conspiranoico hablar de ovnis porque el Pentágono ha confirmado su existencia

Como hemos explicado tantas veces, una tesis es conspiranoica y anticientífica en función de quién la exprese. Da igual que sea sobre virus que sobre ovnis. En medio de la avalancha de intoxicación sobre los primeros, los virus, ha comenzado la intoxicación sobre la segunda, los ovnis.

Antes los ovnis era un asunto del que sólo se ocupaban elementos como Iker Jiménez, o sea, que resultaba ridículo el mero hecho de hablar de ellos. Antiguamente a los ovnis los llamaban “platillos volantes”. Fueron característicos de la Guerra Fría y lo que se llamó “la conquista del espacio” por los soviéticos: el vuelo tripulado de Gagarin, el lanzamiento del Sputnik…

Los soviéticos habían llegado al cielo y en Estados Unidos hablaban de platillos volantes y marcianos, o sea, lo que hoy llaman extraterrestres y exobiología.

Ahora los avistamientos de ovnis ya no están en los expedientes secretos del Pentágono y las seudociencias se han puesto de moda, de la mano de los medios de intoxicación más “prestigiosos”, esos cuyas noticias nunca son bulos, no necesitan fuentes, ni verificadores de hechos que las contrasten. “Los ovnis existen y el Pentágono lo ha confirmado: ¿por qué no nos lo tomamos en serio?”, pregunta GQ (1).

Los ovnis ya no son cosa de magufos. Ya podemos hablar sobre ellos sin miedo de que nos acusen de chalados. Hace un año el New York Times escribió sobre tres vídeos de ovnis desclasificados por la Marina. La semana pasada el New Yorker publicó otro y la veda se ha abierto en la prensa mundial, incluso en la deportiva (2). El Pentágono es la fuente para hablar de ovnis y los medios estadounidenses ejercen de correa de transmisión.

Los ovnis desafían las leyes de la física, e incluso las de la lógica. Pero eso no significa que sea mentira, un fraude, sino todo lo contrario. Al argumento se le da una vuelta de tuerca para decir que se trata de extraterrestres, una civilización avanzada. Posiblemente acabaremos leyendo que los ovnis proceden de un laboratorio chino.

La palabra “ovni” es un acrónimo para referirse a algo no identificado. Por lo tanto, cualquier cosa puede ser un ovni o, en otraas palabras, los ovnis no son nada. Lo que les da credibilidad son las fuentes que propagan los avistamientos, que ahora proceden de los despachos oficiales, e incluso del mismo Pentágono, un origen del que no cabe dudar. “La confesión del Pentágono sobre los ovnis lo cambia todo”, dice El Confidencial (3).

Los que han cambiado no son, pues, los ovnis sino el Pentágono, que los ha sacado del armario, y hay que preguntarse por los motivos de ello. La explicación es la misma que con los virus, que son siempre una amenaza. Los ovnis y los extraterrestres también son una amenaza porque si Estados Unidos no tuviera amenazas, tampoco tendría armas y sin ellas no hay dinero.

El nuevo jefe de la NASA, Bill Nelson, se ha subido al carro y quiere “investigar” la existencia de ovnis. En una entrevista publicada el martes, Nelson dijo que nadie -ni siquiera la dirección de la agencia espacial- sabe qué son exactamente los ovnis detectados por las fuerzas de la Marina (4). La NASA hace lo mismo que el Pentágono: cuando necesita dinero excita la imaginación de los diputados que aprueban los presupuestos con leyendas sobre ovnis y extraterrestres.

Las amenazas de la OMS se llaman virus y pandemias. Su solución son vacunas. Las del Pentágono son extraterrestres y su remedio son las armas.

No sabemos nada de los extraterrestres, excepto que quieren acabar con Estados Unidos y su estilo de vida, lo cual es intolerable. En todas las películas de extraterrestres aparece el ejército para salvar al mundo de sus pretensiones de invadirnos. Hay que matarlos en cuanto pisen el suelo terrícola. Para ello, el Pentágono necesita nuevas armas, más sofisticadas, y más dinero para fabricarlas.

Esta película ya la vimos en los ochenta, cuando Reagan inventó la “guerra de las galaxias” para acabar con la URSS. “Los funcionarios de inteligencia creen que al menos algunos de los fenómenos aéreos podrían ser obra de la tecnología experimental de una potencia rival, muy probablemente Rusia o China”, según el Times. “Un alto funcionario informado del asunto dijo sin dudar que los funcionarios estadounidenses sabían que no era tecnología estadounidense. Añadió que los funcionarios de inteligencia y militares temían que China o Rusia estuvieran experimentando con la tecnología hipersónica” (5).

De esta manera pasamos a un asunto más terrenal: los extraterrestres son países como Rusia, China, Corea o Irán, y las naves espaciales son en realidad armas hipersónicas para las cuales el Pentágono no está suficientemente preparado. Tanto si son extraterrestres como rusos, la conclusión es la misma: el ejército de Estados Unidos necesita más armas y más dinero para fabricarlas.

(1) https://www.revistagq.com/noticias/articulo/ovnis-existen-pentagono-confirmacion
(2) https://www.marca.com/tiramillas/actualidad/2021/05/31/60b46796ca47411c1b8b45c1.html
(3) https://www.elconfidencial.com/alma-corazon-vida/2019-07-21/confesion-pentagono-ovnis-cambia-todo-area-51_2018738/
(4) https://edition.cnn.com/2021/06/04/tech/ufos-nasa-study-scn/index.html
(5) https://caitlinjohnstone.substack.com/p/msm-wastes-no-time-using-senate-ufo

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Facebook es una guarida de espías

Los titulares se repiten una y otra vez desde hace muchos años: Facebook es una guarida de espías, veteranos agentes de inteligencia contratados para cumplir numerosas tareas (1). La diferencia entre un monopolio tecnológico y el espionaje de toda la vida es cada vez más difícil de trazar.

Los espías contratados por Facebook se esfuerzan por detectar las cuentas que consideran como integrantes de las “redes de influencia” de Rusia. En diciembre del año pasado Facebook cerró varias de ellas en África, especialmente en Libia y la República Centroafricana.

La red social lleva a cabo muchas de las operaciones de espionaje con el pretexto de “lucha contra las noticias falsas”, que suelen ser las que tienen su origen en Rusia o manifiestan simpatías por Rusia. Primero permiten la difusión de la cuenta, hasta que alcanza un nivel crítico de seguidores, tras lo cual se clausura.

La censura en internet no ha podido impedir que la semana pasada ondearan banderas rusas en las calles Bangui, la capital de la República Centroafricana, durante una manifestación popular.

En 2019 la red social admitió que espiaba las conversaciones de audio de sus usuarios para elaborar mejor los anuncios o hacer más atractivas sus páginas. La revelación sacudió a los miembros de la red social, muchos de los cuales se dieron de baja.

Durante una comparecencia ante el Congreso en abril de 2018, Zuckerberg negó espiar a sus usuarios. Un año después, en un comunicado enviado a la agencia Bloomberg, Facebook afirmó haber pagado a cientos de subcontratistas de inteligencia para transcribir fragmentos de audio de las conversaciones de algunos usuarios para calibrar mejor sus anuncios, o hacer más atractivas sus páginas (2).

La multinacional añade que ha abandonado esta práctica, al igual que otras grandes empresas del sector. “Al igual que Apple o Google, la semana pasada congelamos la práctica de que los humanos escuchen las grabaciones de sonido”, afirmaba el comunicado.

Según Bloomberg, los espías encargados de transcribir las conversaciones no fueron informados del origen de las grabaciones de las entrevistas, ni del uso que la red social hizo de ellas.

Facebook fue multado con 5.000 millones de dólares por el “mal uso” de los datos privados de sus usuarios.

El MI6 recurre a Facebook para reclutar a sus agentes, según informó Computing Magazine en 2008 (3). El servicio de inteligencia británico publica anuncios clasificados en la red social como parte de sus campañas de captación.

“¿Busca un cambio de carrera? Sus talentos pueden interesar al MI6. Únase a nuestros agentes sobre el terreno y participe en la recopilación y el análisis de información mundial para proteger al Reino Unido”, dice uno de sus anuncios.

El MI6 también anima a los usuarios de Facebook a presentar su solicitud directamente en el sitio web del espionaje británico.

(1) https://www.intelligenceonline.fr/renseignement-d-affaires/2021/06/04/comment-la-threat-intelligence-de-facebook-est-devenue-un-repaire-d-anciens-du-renseignement,109670694-art
(2) https://medias241.com/international/facebook-un-nid-despions/
(3) https://deligne.wordpress.com/2008/09/30/facebook-nid-despions/

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Periodistas y espías se forman en las mismas escuelas de guerra sicológica

Un instituto universitario, el Departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres, funciona como escuela de espionaje. Sus puestos de enseñanza están ocupados por actuales y antiguos funcionarios de la OTAN, oficiales del ejército y oficiales de inteligencia, con el fin de formar a la próxima generación de espías y oficiales de inteligencia. Sin embargo, ahora podemos revelar otro aspecto aún más preocupante de este departamento: los periodistas. Un número desproporcionado de los reporteros, productores y presentadores más influyentes del mundo, que representan a los medios de comunicación más conocidos y respetados -entre ellos el New York Times, la CNN y la BBC- han aprendido su oficio en las aulas de este departamento londinense, lo que plantea serias dudas sobre los vínculos entre el Cuarto Poder y el Estado de seguridad nacional.

Cada vez más, parece que las agencias de inteligencia de todo el mundo empiezan a valorar a los agentes con una sólida formación académica. Un estudio de 2009 publicado por la CIA describe el valor de “utilizar las universidades como medios de formación en materia de inteligencia”, escribiendo que “la exposición a un entorno académico, como el Departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres, puede añadir varios elementos que pueden ser más difíciles de proporcionar dentro del sistema gubernamental”.

El documento, redactado por dos miembros del personal del King’s College, se jactaba de que el profesorado del departamento tenía “una amplia y completa experiencia en materia de inteligencia”. No era una exageración. Entre el profesorado actual del departamento de Estudios de Guerra se encuentran el ex secretario general de la OTAN, el ex ministro de Defensa del Reino Unido y oficiales militares del Reino Unido, Estados Unidos y otros países de la OTAN. “Aprecio profundamente el trabajo que estáis haciendo para formar y educar a nuestros futuros líderes de seguridad nacional, muchos de los cuales están en esta audiencia”, dijo Leon Panetta, entonces Secretario de Defensa de EE.UU. (y antiguo Director de la CIA), en un discurso en el departamento en 2013.

El King’s College de Londres también admite tener una serie de contratos en curso con el Estado británico, incluido el Ministerio de Defensa, pero se niega a revelar los detalles de estos acuerdos.

Aunque se trata de una universidad británica, el King’s College está muy orientado a los estudiantes estadounidenses. Actualmente hay 1.265 estudiantes estadounidenses matriculados, lo que representa alrededor del 4 por ciento del alumnado. Muchos graduados del Departamento de Estudios de la Guerra ocupan puestos importantes en los principales medios de comunicación estadounidenses. Andrew Carey, jefe de la oficina de la CNN en Jerusalén, por ejemplo, obtuvo un máster allí en 2012. La cobertura de Carey sobre el último ataque israelí a Gaza presentó al Estado del apartheid como una “respuesta“ a los ataques con cohetes de Hamás, en lugar de instigar la violencia. Un memorando interno filtrado que Carey envió a su personal el mes pasado en el momento álgido de los bombardeos les pedía que incluyeran siempre el hecho de que el Ministerio de Sanidad de Gaza está supervisado por Hamás, para que los lectores no empezaran a creer las cifras bien documentadas de las víctimas palestinas causadas por los días de bombardeos. “Tenemos que ser transparentes sobre el hecho de que el Ministerio de Sanidad de Gaza está dirigido por Hamás. Por lo tanto, cuando citamos las últimas cifras de víctimas y las atribuimos al Ministerio de Sanidad de Gaza, debemos incluir el hecho de que está dirigido por Hamás”, rezan sus instrucciones.

Una vez hechos públicos, sus comentarios suscitaron una amplia reacción. “Esta es una página sacada directamente del libro de jugadas de Israel. Sirve para justificar el ataque a civiles e instalaciones médicas”, comentó Dena Takruri, presentadora y productora principal de Al-Jazeera.

El New York Times, el periódico más influyente de Estados Unidos, también ha empleado a ex alumnos del Departamento de Estudios de Guerra. Christiaan Triebert (M.A., 2016), por ejemplo, es reportero en su equipo de investigaciones visuales. Incluso ganó un premio Pulitzer por “Revelaciones sobre Rusia y las acciones agresivas de Vladimir Putin en países como Siria y Europa”. La contratación de estudiantes de la escuela de espionaje para desprestigiar a Rusia parece ser una táctica habitual del Times, que también empleó a Lincoln Pigman entre 2016 y 2018 en su oficina de Moscú.

Josh Smith, corresponsal principal de la influyente agencia de noticias Reuters y anteriormente su corresponsal en Afganistán, también es un graduado del departamento en cuestión, al igual que Daniel Ford, del Wall Street Journal.

Pero quizá la figura mediática más influyente de la universidad sea Ruaridh Arrow. Arrow ha sido productor en varias de las principales cadenas de noticias de Reino Unido, como Channel 4, Sky News y la BBC, donde fue editor mundial y productor principal de Newsnight, el programa político estrella de la cadena. En 2019, Arrow dejó la BBC para convertirse en productor ejecutivo en NBC News.

Una escuela de guerra sicológica

Como es lógico, para una universidad con sede en Londres, el principal destino periodístico de los graduados del departamento de Estudios de Guerra es Reino Unido. De hecho, la BBC, la poderosa emisora estatal del país, cuenta con muchos ex alumnos del Departamento de Estudios de Guerra. Arif Ansari, jefe de noticias de la red asiática de la BBC, completó un máster analizando la guerra civil siria en 2017 y fue rápidamente seleccionado para un programa de desarrollo de dirección, lo que le puso a cargo de un equipo de 25 periodistas que cubren noticias principalmente para las grandes comunidades británicas de Oriente Medio y Asia del Sur.

Muchos miembros del personal de la BBC comienzan a estudiar en King’s años después de que sus carreras hayan despegado, compaginando su vida laboral con la búsqueda de nuevas cualificaciones. Ahmed Zaki, periodista sénior de BBC Global News, empezó su máster seis años después de entrar en la BBC. Ian MacWilliam -que pasó diez años en el Servicio Mundial de la BBC, el canal de noticias oficial del país a nivel mundial, especializado en regiones sensibles como Rusia, Afganistán y Asia Central- decidió estudiar en King’s más de 30 años después de haberse graduado por primera vez.

Otro influyente ex alumno de Estudios de Guerra en el Servicio Mundial es Aliaume Leroy, productor de su programa Africa Eye. La conocida presentadora de noticias de la BBC, Sophie Long, también se graduó en este departamento y trabajó para Reuters e ITN antes de incorporarse a la cadena pública.

“Es un secreto a voces que el Departamento de Estudios de Guerra del King’s College de Londres funciona como la escuela de acabado de los segurócratas angloamericanos. Así que quizás no sea sorprendente que los graduados de sus diversos cursos militares y de inteligencia también entren en un mundo de periodismo corporativo que existe para encubrir los mensajes de esas mismas agencias de ‘seguridad’”, dice Matt Kennard, un periodista de investigación de Declassified U.K., que ya ha expuesto los vínculos de la universidad con el Estado británico. “Sin embargo, esto es un peligro real y presente para la democracia. El imprimátur de la universidad da a la investigación del departamento una pátina de independencia cuando en realidad funciona como el brazo de investigación no oficial del Ministerio de Defensa de Reino Unido”, añadió.

El Departamento de Estudios de Guerra también forma a muchos periodistas y comentaristas internacionales, como Nicholas Stuart, del Canberra Times (Australia), la escritora pakistaní Ayesha Siddiqa, cuyo trabajo ha aparecido en el New York Times, Al-Jazeera, The Hindu y muchos otros medios, y la escritora israelí Neri Zilber, que colabora con el Daily Beast, The Guardian, Foreign Policy y Politico.

¿De qué va todo esto?

¿Por qué muchas de las figuras más influyentes de nuestros medios de comunicación están alojadas en un departamento bien conocido por sus vínculos con el poder del Estado, por sus profesores que son militares o ex funcionarios del gobierno en activo, y por su producción de espías y agentes para varias agencias de tres siglas? Esto no quiere decir que estos periodistas sean todos espías potenciales: no lo son. Se trata más bien de poner de manifiesto los estrechos y alarmantes vínculos entre el Estado de seguridad nacional y el cuarto poder en el que confiamos para controlar su poder y exigirle responsabilidades.

Los periodistas formados en este tipo de entorno son mucho más propensos a ver el mundo de la misma manera que sus profesores. Y es posible que sean menos propensos a desafiar el poder del Estado cuando los funcionarios a los que examinan son sus compañeros de clase o sus profesores.

Este tipo de preguntas abundan cuando existe un fenómeno de este tipo: ¿por qué tantos periodistas eligen estudiar en este departamento en particular, y por qué tantos de ellos llegan a ser tan influyentes?, ¿están controlados por las agencias de seguridad, sin saberlo o no?, ¿cómo son de independientes?, ¿se limitan a repetir los argumentos de los Estados británico y estadounidense, como hacen las publicaciones del Departamento de Estudios de Guerra?

En cuanto a la selección de los candidatos, la BBC ha admitido que, al menos hasta la década de 1990, llegó a acuerdos con el MI5, la agencia de espionaje nacional, para asegurarse de que no se contrataba en secreto a personas con inclinaciones izquierdistas y/o antibélicas, o con opiniones críticas con la política exterior y el imperio británicos. Cuando se le preguntó si esta política seguía vigente, la emisora declinó hacer comentarios, citando “cuestiones de seguridad”, una respuesta que probablemente no tranquilice a los escépticos.

“Aunque me parece muy interesante que una sola institución académica pueda desempeñar un papel tan importante en el reclutamiento de intelectuales activistas favorables al establishment y su transmisión a los medios de comunicación, no es tan sorprendente”, dice Oliver Boyd-Barrett, profesor emérito de la Escuela de Medios y Comunicación de Bowling Green State y experto en la colusión entre el gobierno y los medios de comunicación:

Las instituciones de élite han sido en el pasado, y podría decirse que todavía lo son hoy, importantes campos de juego para las agencias de inteligencia. La historia del Estado-nación moderno en general, y no sólo la de Estados Unidos, parece sugerir que las élites consideran que la unidad nacional -y, por tanto, la seguridad de las élites- sólo puede lograrse mediante una gestión cuidadosa y, a menudo, la supresión o desviación de la disidencia. Normalmente se destinan a este fin muchos más recursos de los que muchos ciudadanos, formados en la propaganda de la democracia, se dan cuenta o se preocupan por conceder.

Los muchachos de Bellingcat

Aunque los periodistas mencionados anteriormente no son espías, otras figuras de los Estudios de la Guerra que trabajan en el periodismo podrían ser descritas como tales, incluidos los que trabajan para el influyente y cada vez más famoso sitio web de investigación Bellingcat.

Cameron Colquhoun, por ejemplo, pasó casi una década en el GCHQ, la versión británica de la NSA, donde fue analista principal a cargo de las operaciones cibernéticas y antiterroristas. Se graduó en el King’s College de Londres y en el Departamento de Estado. Estos antecedentes no se revelan en su perfil de Bellingcat, que se limita a describirlo como director general de una empresa de inteligencia privada que “realiza investigaciones éticas“ para clientes de todo el mundo.

Nick Waters, investigador principal de Bellingcat, pasó cuatro años como oficial del ejército británico, incluso en Afganistán, donde ayudó a conseguir los objetivos del Estado británico en la región. Después se unió al Departamento de Estudios de Guerra y a Bellingcat.

Durante mucho tiempo, el fundador de Bellingcat, Eliot Higgings, desestimó las acusaciones de que su organización estaba financiada por la National Endowment for Democracy (NED) del gobierno estadounidense -una organización de la CIA- como una ridícula “conspiración”. Sin embargo, en 2017, admitió que era cierto. Un año más tarde, Higgins se incorporó al Departamento de Estudios de la Guerra como becario visitante. Entre 2016 y 2019, también fue miembro senior del Consejo Atlántico, el grupo de expertos de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN).

Parece que Higgins ha utilizado el departamento universitario como campo de reclutamiento, encargando a otros graduados en estudios de guerra como Jacob Beeders, Christiaan Triebert y Aliaume Leroy que escriban para su sitio.

La CIA tiene en muy alta estima a Bellingcat. “No quiero ser demasiado excesivo, pero nos encanta” Bellingcat”, dijo Marc Polymeropoulos, antiguo jefe adjunto de operaciones de la agencia para Europa y Eurasia. Otros oficiales explicaron que Bellingcat podría ser utilizado para exteriorizar y legitimar los argumentos antirrusos. “El mayor valor de Bellingcat es que luego podemos ir a los rusos y decirles ‘aquí tienes’ [cuando pidan pruebas]”, añadió Daniel Hoffman, antiguo jefe de estación de la CIA.

Bellingcat pillado in fraganti

Bellingcat actúa para encubrir los temas de conversación sobre seguridad nacional del Estado en la corriente principal, bajo la apariencia de periodistas de investigación neutrales.

Documentos recientemente filtrados muestran cómo Bellingcat, Reuters y la BBC cooperaron en secreto con el Ministerio de Asuntos Exteriores de Reino Unido (FCO) para socavar el Kremlin y promover el cambio de régimen en Moscú. Esto incluía la formación de periodistas y la promoción de medios de comunicación explícitamente antirrusos en Europa del Este. Lamentablemente, el FCO señaló que Bellingcat había quedado “algo desacreditado”, ya que difundía constantemente desinformación y estaba dispuesto a elaborar informes para cualquiera que tuviera dinero.

Sin embargo, una nueva propuesta del Parlamento Europeo publicada el mes pasado recomienda contratar a Bellingcat para que ayude a elaborar informes que sienten las bases de las sanciones contra Rusia, para excluirla de los organismos internacionales y para “ayudar a transformar a Rusia en una democracia”. En otras palabras, para derrocar al gobierno de Vladimir Putin.

Un vínculo periodístico académico

El Departamento de Estudios de Guerra también forma parte de este grupo pro OTAN y anti Rusia. Además de estar compuesto por soldados, espías y funcionarios, publica influyentes informes que asesoran a los gobiernos occidentales en política exterior y de defensa. Por ejemplo, un estudio titulado “La futura dirección estratégica de la OTAN“ aconseja a los Estados miembros que aumenten sus presupuestos militares y permitan el almacenamiento de armas nucleares estadounidenses en su territorio, con el fin de “compartir la carga”. También recomienda que la OTAN redoble su compromiso de oponerse a Rusia, al tiempo que advierte de la urgente necesidad de desarrollar una “política coherente“ para hacer frente a la amenaza china.

Otros informes de Estudios de Guerra afirman que Rusia está librando una “guerra informativa y psicológica“ a través de sus canales estatales RT y Sputnik, y aconsejan a Occidente que utilice sus medios técnicos para evitar que sus ciudadanos consuman esta propaganda extranjera.

Los académicos del King’s College de Londres también han resultado vitales para mantener en prisión al editor disidente Julian Assange. Un psiquiatra que trabajó con el departamento de Estudios de Guerra declaró ante el tribunal que el australiano sólo sufría una depresión “moderada“ y que su riesgo de suicidio era “manejable”, concluyendo que su extradición a Estados Unidos “no sería injusta”. Como reveló la investigación de Matt Kennard, el Ministerio de Defensa británico había financiado el instituto en el que trabajaba con 2,2 millones de libras (3,1 millones de dólares), aunque el psiquiatra en cuestión afirmó que su trabajo no estaba financiado directamente por el Ministerio de Defensa.

El King’s College de Londres promociona su departamento de Estudios de la Guerra tanto entre los graduados como entre los no graduados como un trampolín para la carrera de periodismo. En la sección de “perspectivas profesionales“ de su curso de maestría en estudios sobre la guerra, dice a los estudiantes interesados que “los graduados pasan a trabajar para ONG, el FCO, el Ministerio de Defensa, el Ministerio del Interior, la OTAN, las Naciones Unidas, o hacen carrera en el periodismo, las finanzas, el mundo académico, el servicio diplomático, las fuerzas armadas, etc.”

Del mismo modo, a los estudiantes universitarios se les dice que “obtendrán una comprensión profunda y sofisticada de la guerra y las relaciones internacionales, tanto como temas dignos de estudio como de preparación intelectual para la más amplia gama posible de opciones profesionales, incluyendo el gobierno, el periodismo, la investigación y las organizaciones humanitarias e internacionales”.

Cursos como “Nuevas guerras, nuevos medios de comunicación, nuevo periodismo“ combinan periodismo e inteligencia y están supervisados por académicos especializados en estudios bélicos.

No es de extrañar que el departamento haya formado a muchos políticos influyentes, incluidos jefes de Estado extranjeros y miembros del Parlamento británico. Sin embargo, los ámbitos de la política de defensa y de la política se solapan de forma considerable. El hecho de que el departamento que forma a los altos funcionarios del gobierno y a los agentes de las agencias secretas de tres siglas sea también el lugar que produce muchos de los periodistas en los que confiamos para enfrentarse y controlar a esos funcionarios es gravemente problemático.

Un respeto malsano por la autoridad

Por desgracia, en lugar de desafiar al poder, muchos medios de comunicación modernos amplifican su mensaje sin criticarlo. Los funcionarios del Estado y los agentes de inteligencia se encuentran entre las fuentes menos fiables, periodísticamente hablando. Sin embargo, muchas de las historias más importantes de los últimos años se basan en nada más que rumores de funcionarios que ni siquiera ponen sus nombres a sus afirmaciones.

El nivel de credulidad de los periodistas modernos hacia los poderosos fue resumido por la ex corresponsal de la CNN en la Casa Blanca, Michelle Kosinski, quien dijo el mes pasado: “Como periodista estadounidense, nunca esperas que tu propio gobierno te mienta, repetidamente, que tu propio gobierno retenga información que el público tiene derecho a conocer, y que tu propio gobierno espíe tus comunicaciones”.

Por desgracia, la credulidad se extiende a la colaboración con los servicios secretos en algunos casos. Los correos electrónicos filtrados muestran que Ken Dilanian, un reportero de seguridad nacional de Los Angeles Times, enviaba sus artículos directamente a la CIA para que los editara antes de su publicación. Lejos de ser penalizado en su carrera, Ken Dilanian es ahora corresponsal de seguridad nacional de NBC News.

Según Boyd-Barrett, los gobiernos dependen de “la ayuda de unos medios de comunicación penetrantes, conniventes y complacientes que, en los últimos tiempos -y en el contexto de la confusión masiva sobre las campañas de desinformación reales o supuestas en Internet- se están convirtiendo en guardianes cada vez más problemáticos del derecho del público a saber”.

El control de las redes sociales

En los últimos años, el Estado de seguridad nacional también ha aumentado su influencia sobre los gigantes de las redes sociales. En 2018, Facebook y el Atlantic Council establecieron una asociación en la que el gigante de Silicon Valley subcontrató parcialmente la gestión de los flujos de noticias de sus 2.800 millones de usuarios al Digital Forensics Lab del Consejo, aparentemente para ayudar a detener la propagación de noticias falsas en línea. El resultado, sin embargo, ha sido la promoción de medios corporativos “fiables“ como Fox News y CNN y la penalización de las fuentes independientes y alternativas, que han visto descender su tráfico de forma drástica. A principios de este año, Facebook también contrató al ex secretario de prensa de la OTAN y actual miembro del Consejo Atlántico, Ben Nimmo, como su jefe de inteligencia. El director de políticas de Reddit es también un antiguo funcionario del Consejo Atlántico.

Mientras tanto, en 2019, un alto ejecutivo de Twitter para la región de Oriente Medio salió a la luz como oficial en servicio activo de la 77 Brigada del Ejército británico, su unidad dedicada a las operaciones psicológicas y la guerra en línea. Lo más destacable de este acontecimiento es la casi total falta de atención que recibió por parte de la prensa convencional. En un momento en el que la injerencia extranjera en internet era quizá la noticia número uno del ciclo informativo, sólo un gran medio de comunicación, Newsweek, lo mencionó siquiera. Además, el reportero que cubrió la historia renunció unas semanas después, alegando una censura asfixiante y una cultura de deferencia a los intereses de seguridad nacional.

Ahora tenemos un panorama mediático en el que muchos de los periodistas más influyentes de Occidente están formados exactamente por las mismas personas, en el mismo departamento, que la nueva generación de agentes de seguridad nacional.

El hecho de que tantos espías, funcionarios del gobierno y periodistas encargados de exigirles responsabilidades en nuestro nombre provengan todos del mismo lugar no es un buen augurio para una democracia sana y abierta. Aprender codo con codo ha contribuido a crear una situación en la que el Cuarto Poder se ha vuelto extremadamente deferente con el llamado Estado Profundo, donde las palabras de un funcionario anónimo se toman como evangelio. El Departamento de Estudios de Guerra es sólo una parte de este fenómeno más amplio.

Alan MacLeod https://www.mintpressnews.com/spy-school-kings-college-london-churning-out-journalists/277582/