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Llega a Siria un portaviones chino

Recientemente varios medios han anunciado la llegada a Latakia, en la costa mediterránea de Siria, de un portaviones chino para iniciar los combates contra los yihadistas. No obstante, Zhang Junshe, un alto oficial de la Marina china, ha desmentido la noticia.

La edición libanesa del diario Al-Masdar Al-Arabi, apoyándose en fuentes militares del gobierno de Siria, ha confirmado que el portaviones Liaoning-CV-16 estaba a punto de llegar al puerto de Latakia. El diario añadía que en el portaviones sólo había “expertos militares” chinos, pero no aviones ni helicópteros.

Sin embargo, el portaviones es la avanzadilla del grueso de la infantería de Marina china, que llegaría a Siria desde China atravesando el canal de Suez, acompañado de un crucero lanzamisiles.

China enviará a Siria un escuadrón de cazabombarderos J-15. Algunos de ellos serán alojados dentro del portaviones, mientras que otros serán estacionados en la base aérea de Latakia. Los chinos desplegarán también helicópteros Z-18F antisubmarinos y Z-18J de detección de aviones.

Además, China enviará a 1.000 marines para luchar junto a sus homólogos rusos e iraníes contra los grupos terroristas. Un objetivo prioritario de estos marines sería la destrucción de los militantes uigures de la provincia china de Xinjiang, que combaten en las filas yihadistas.

La información de Al-Masdar Al-Arabi ha sido ratificada parcialmente por fuentes militares israelíes de DebkaFile. Según M.Junshe, varios buques de la Agrupación 152 de la Marina china ya están en el Mediterráneo.

Un miembro del Consejo de la Federación Rusa, Igor Morozov, también ha confirmado que Pekín ha tomado la decisión de participar directamente en la guerra contra el yihadismo en Siria.

La intervención militar china forma parte de la coalición que está formando Rusia para apoyar al gobierno de Damasco en su enfrentamiento con el Califato Islámico.

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Las contradicciones interimperialistas en el Donbas

Durante muchos años, pero especialmente desde la caída de la URSS en 1990, los oportunistas hablaron del imperialismo como si tratara de un bloque macizo. El sólo hecho de utilizar el término en singular (“el imperialismo”) daba la impresión de que no había más que un único imperialismo o que todos los países imperialistas eran iguales, por el hecho de serlo.

Eran los tiempos de los foros mundiales, el movimiento contra la globalización y del “otro mundo es posible”, esas mareas de “alternativos” a medio camino entre las ONG y el trotskismo. Ahora han cambiado de verborrea y hablan, por fin, de “contradicciones interimperialistas” para llegar al mismo punto: los imperialistas son todos iguales y los que no son imperialistas son marionetas suyas.

Por ejemplo, en junio del año pasado tuvo lugar en Minsk una reunión de trotskistas procedentes de Ucrania, Rusia y Bielorrusia para pedir lo que todos los pacifistas añoran: “el cese inmediato de la guerra civil en Ucrania”. Pero si creyeran realmente que se trata de una verdadera guerra civil, hubieran debido pedir a los ucranianos que cesaran de combatir entre ellos. Sin embargo, lo que los trotskistas piensan es que los ucranianos son marionetas cuyos hilos mueven los imperialistas y, por lo tanto, su llamamiento tenía el siguiente carácter: “El gobierno ruso, la Unión Europea y los Estados Unidos utilizan la guerra civil en Ucrania con el mismo fin: la gente que muere en el Donbas son sólo peones en su competencia inter-imperialista” (1).

En España quien sostiene ese mismo tipo de concepciones trotskistas son los “cheerleaders” de RC y los clarividentes del MAI. Hay dos bandos imperialistas en liza y cada uno de ellos sostiene sobre el terreno a una marioneta local, unos en Kiev y otros en Donietsk y Lugansk.

A la fuerza ahorcan: la guerra se extiende, con su reguero de sangre, por regiones cada vez más extensas del mundo y la demagogia con la que durante tantos años trataron de ocultar las contradicciones interimperialista se ha venido abajo. De ahí que, con un lenguaje un poco diferente, los trotskistas quieran llegar la misma conclusión: Rusia es lo mismo que Estados Unidos y las milicias del Donbas son equiparables al gobierno de Kiev.

“El antifascismo en el Donbas es un mito”, dicen, repitiendo lo que siempre dijeron los trotkskistas del POUM durante la guerra civil española: la República era burguesa, exactamente igual que los militares fascistas; la URSS ayudó a los primeros y los fascistas de Mussolini ayudaron a los segundos. ¿Dónde está la diferencia? No hay ninguna diferencia, o no la saben encontrar, como tampoco saben responder a una sencilla pregunta: si ambos bandos son iguales, ¿por qué combaten entre sí?

Lo ha escrito bien claro Sarkis Fernández: la excusa de las contradicciones interimperialistas en Ucrania es “pura ideología imperialista” (2). Los trotskistas que defienden ese tipo de planteamientos, incluidos RC y MAI, forman parte del imperialismo mismo, algo que no debería constituir ninguna sorpresa para nadie. Ante la guerra y las contradicciones interimperialistas, la defensa de la neutralidad, la equidistancia y el pacifismo farisaico es una traición a la clase obrera y a la revolución en todos y cada uno de los países, incluso en aquellos a los que la guerra no llega.

Lo que el leninismo enseña es a tomar partido, no a lavarse las manos como Pilatos. Ante una guerra imperialista provocada por las contradicciones internas entre las potencias imperialistas, Lenin apela a la guerra civil, a dirigir las armas contra el propio país, que es exactamente lo que han hecho las milicias del Donbas. Por consiguiente, poner a un bando al lado del otro es simplemente una manera repugnante de lavarle la cara al imperialismo y su criminal política de exterminio.

Ucrania formó parte de la URSS y los trotskistas de todos los pelajes se esfuerzan por ocultar que con la URSS no sólo acabó un modo de producción sino que el país fue troceado, por lo que es obvio que el imperialismo busca devorar a Rusia como país, del mismo modo que ya ha devorado a otros, como admitió la secretaria de Estado norteamericana Madeleine Albright en 2005: “Es injusto que un solo país posea territorios tales como Siberia y el Lejano Oriente, en los cuales pueden instalarse unos cuantos Estados”.

Incluso después de que la URSS desapareciera, después de que fuera troceada, al imperialismo no le bastó con que Ucrania obtuviera su independencia sino que organizó dos golpes de Estado por una razón muy sencilla de entender: porque no están dispuestos admitir una Ucrania independiente, es decir, un país capaz de tomar sus propias decisiones. Cualquiera que sea su régimen social, Ucrania ha demostrado que está, quiere estar y estará siempre ligado a Rusia por lazos que van mucho más allá de la economía y de la geoestrategia y que el imperialismo se esfuerza por romper porque su proyecto no es sólo acabar con Rusia sino acabar también con Ucrania.

Hay una foto de Victoria Nuland, la encargada de asuntos europeos en el Departamento de Estado, en plena orgía en la Plaza Maidan, en febrero del pasado año que expresa que mejor que nada qué es lo que persigue el imperialismo en Ucrania. En contra de los partidarios de la neutralidad, no hay una foto equivalente de Serguei Lavrov, ministro ruso de Asuntos Exteriores, en Occupy Wall Street.

El Pacto de Varsovia se ha disuelto; la OTAN no. En contra de todos los acuerdos aprobados desde los tiempos de Gorbachov, Estados Unidos ha metido a los países vecinos de Rusia en una alianza militar dirigida contra Rusia. Rusia no ha rodeado a ningún país del mundo con bases militares, pero tiene todo su perímetro fronterizo cercado por las de los imperialistas, que le han puesto armas nucleares delante de sus narices y han desencadenado varias guerras, desde el Báltico a Afganistán cuyo objetivo indirecto no es otro que Rusia.

En el derecho internacional el bloqueo económico es una medida de guerra, una declaración indirecta de guerra. Pero no ha sido Rusia quien ha impuesto un bloqueo económico a Estados Unidos o a la Unión Europea, sino al revés. Rusia es víctima de un bloqueo. No hay esa simetría de la que hablan los trotskistas.

Los francotiradores que en febrero del año pasado dispararon contra la multitud indiscriminadamente en la Plaza Maidan matando a cerca de cien personas, ¿eran prorrusos?, ¿antirrusos?, ¿pertenecían a ambos bandos?, ¿es indiferente?

Los que quemaron vivos a 42 sindicalistas en Odesa en el mes de mayo, ¿eran prorrusos?, ¿antirrusos?, ¿pertenecían a ambos bandos?, ¿es indiferente?

Los que en julio derribaron el vuelo MH17 asesinando a 300 pasajeros, ¿eran prorrusos?, ¿antirrusos?, ¿pertenecían a ambos bandos?, ¿es indiferente? No es necesario apelar al leninismo sino a la decencia humana para no admitir -bajo ningún concepto- que los agresores se pongan al mismo nivel que los agredidos. Ante un acoso sexual no se puede medir al agresor y al agredido por el mismo rasero; ante un acoso militar, económico, político y mediático tampoco. ¿Verdad que es obvio? Pues los trotskistas no se quieren enterar.

(1) http://www.sinpermiso.info/textos/index.php?id=7019
(2) http://www.mundoobrero.es/pl.php?id=4653

Victoria Nuland en plena Plaza de Maidan, durante el Golpe de Estado de 2014
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La OTAN planea anexionarse el enclave ruso de Kaliningrado

Según un comunicado publicado el jueves por la mañana en el sitio de las fuerzas armadas lituanas, la OTAN ha planificado la anexión del encave ruso de Kaliningrado, limítrofe con Lituania, Polonia y la costa del Mar Báltico.

En unas declaraciones a la agencia Delfi, la portavoz del Ministerio de Defensa de Lituania, Victoria Cemenite, atribuyó la información a un ataque de piratas informáticos, que insertaron información falsa en el sitio oficial de las fuerzas armadas lituanas. También dijo que la misma había sido eliminada de internet.

“Los analistas del centro nacional de ciberseguridad están estudiando el ataque”, añadió la ministra lituana. La investigación se va a concentrar en la empresa privada que se encarga de la protección de los servidores del cuartel general de las fuerzas armadas.

El comunicado que ha sido eliminado afirmaba que los ejercicios militares conjuntos llamados “Golpe de Sable” que se desarrollan en Polonia y en los Estados bálticos son un preludio de la anexión por la OTAN de la ciudad de Kaliningrado y sus alrededores.

Las maniobras “Golpe de Sable” organizadas por el cuartel general de las fuerzas estadounidenses en Europa empezaron el 19 de junio en Estonia, Lituania, Letonia y Polonia. Han movilizado a cerca de 6.000 soldados de 113 Estados miembros de la OTAN, así como unidades de Finlandia, Suecia y Georgia. Se trata de los movimientos más importantes sobre territorio lituano tras la adhesión de la antigua república soviética a la OTAN en 2004. Según los responsables de la alianza militar imperialista, las maniobras tratan de mejorar la coordinación de las fuerzas armadas de los Estados miembros.

Los ejercicios se articulan en torno a una primera fase operativa que agrupa a las fuerzas aéreas y terrestres de los diferentes Estados y de una segunda fase virtual de simulación informática de una guerra regional.

La Operación “Golpe de Sable”, que se presenta con el pretexto de una supuesta “amenaza rusa”, forma parte de la estrategia de la tensión en Europa oriental, donde la OTAN aumenta sus efectivos militares en las fronteras de Rusia.

Moscú ha reaccionado reforzando su presencia militar en Crimea que, desde los tiempos soviéticos, fue siempre uno de sus flancos más débiles. La Marina de Guerra soviética clasificó sus cuatro flotas por orden de importancia estratégica en Norte, Pacífico, Báltico y, finalmente, Mar Negro. Tras la guerra del Cáucaso, la inestabilidad en los Balcanes y la guerra de Ucrania, el flanco sur ha adquirido un relieve militar del que antes carecía. La incorporación de Crimea a Rusia, el reforzamiento de la Base 201 y el nuevo 58 Cuerpo de Ejército, forman parte de esa revalorización de la frontera sur de Rusia.

Pantallazo de la web de las fuerzas armadas lituanas con la información suprimida
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Rusia tiene una oferta que Grecia no puede rechazar

La presencia de ministros y políticos griegos en Moscú forma ya parte del paisaje corriente de la capital rusa. A principios de esta semana el visitante fue Panagiotis Lafazini, ministro de Energía, que acudió acompañado de Thanasis Petrakos, un diputado de Syriza. Pero la gran cita es la semana que viene, el 8 de abril, cuando se celebre la cumbre entre Tsipras y Putin.

En Washington están que se suben por las paredes. No hay más que leer la entrevista del diario polaco Dziennik Gazeta Prawna al incombustible Brzezinski quien, junto con Kissinger, es el ágora de la estrategia imperialista de las últimas décadas. Veamos una de sus respuestas:

“Una Grecia amiga de Moscú podría retardar e incluso paralizar con su veto la respuesta de la OTAN a una violación de la defensa colectiva. Tras la anexión de Crimea en 2014, Rusia podría dirigir su apetito hacia Moldavia, Georgia y Azerbayán, tras lo cual los países bálticos y Polonia, miembros de la Alianza Atlántica, podrían convertise en un objetivo”.

El artículo 5 del Tratado fundacional de la OTAN prevé una respuesta colectiva de la organización imperialista ante una agresión a cualquiera de sus 28 miembros, aunque en su seno está previsto que la decisión se adopte por unanimidad, lo cual significa que Grecia podría paralizar la respuesta militar, al menos durante un cierto tiempo.

Brzezinski no menciona a Ucrania porque aún no forma parte de la OTAN, pero los esfuerzos del imperialismo por introducirles dentro de la Alianza resultarían inútiles si el 8 de abril Tsipras llega a un acuerdo estratégico con Putin.

Las palabras de Brzezinski contribuyen a poner la crisis griega en su verdadera dimensión que, desde luego, va mucho más allá de las deudas, el déficit, el Banco Central Europeo y la Unión Europea. Además, en el conflicto está claro que Grecia puede jugar muchas más bazas de las que Alemania sospechaba. Incluso se podría decir que esas bazas son de peso.

Syriza tiene encima encima de la mesa en Atenas un programa de cooperación ambicioso con Rusia y China que va mucho más allá de las deudas económicas y que, a buen seguro, el miércoles de la semana que viene Putin le va a confirmar y del que forma parte la posibilidad de suministrarles todas las armas que Grecia necesite.

Esa oferta es lo que explica una enigmática frase que Brzezinski deja caer en su entrevista: si Grecia firma un acuerdo estratégico con Rusia, a quien le puede interesar que salga de la OTAN es al imperialismo.

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Estados Unidos y Gran Bretaña rearman a los batallones nazis en el Donbás

Sólo dos meses después de la firma de los Acuerdos de Minsk-2, Estados Unidos y Gran Bretaña están relanzando una escalada militar en el Donbás. En diciembre el Congreso de Washington aprobó un aumento de la ayuda a Ucrania donde por vez primera se incluye el suministro de armamento. Una parte del equipamiento militar ya ha llegado a las líneas del frente, como los radares antimortero o los prismáticos de visión nocturna. A lo largo de este mes llegarán los drones Raven, 30 vehículos blindados así como 200 Jeep Humvees con destino al ejército de Kiev.

A primeros de este mes Gran Bretaña anunció igualmente el envío de material militar “no letal” por un importe de 1.300 millones de dólares, a fin de ayudar al país “a defenderse de la agresión de Rusia”, según palabras del ministro inglés de Defensa Michael Falcon. Londres ha enviado a Ucrania a 75 instructores británicos para comenzar una misión de entrenamiento de sus homólogos ucranianos, sin que se sepa exactamente qué unidades del ejército de Kiev se van a beneficiar del entrenamiento británico.

También Estados Unidos ha enviado 300 instructores militares para una misión de formación en la región de Lvov que durará hasta el 31 de octubre. En este caso sí se sabe qué unidades van a entrenar los instructores militares de Estados Unidos. Se trata de 789 miembros de la Guardia Nacional, un cuerpo que surge de la reorganización de las tropas interiores de Ucrania que se llevó a cabo el 12 de marzo de 2014. No es propiamente un ejército sino más bien una fuerza represiva de su propio pueblo, por lo que depende del Ministerio del Interior.

La insignia que los mercenarios de la Guardia Nacional lucen en la manga contiene en la parte inferior un símbolo parecido a la cruz gamada. En gran parte la Guardia Nacional se compone de neonazis. Algunos de sus batallones, como el Azov, están acusados de crímenes de guerra, se reconocen como racistas y enarbolan abiertamente símbolos nazis.

De la misma manera que en Siria el imperialismo financia al Califato Islámico con la cobertura de los llamados “islamismas moderados”, en Ucrania promociona a los nazis con la cobertura de la Guardia Nacional.

Según el diario alemán Deutsche Wirtschafts Nachrichten el gobierno de Kiev utilizará el nuevo préstamo del FMI de 17.000 millones de dólares para comprar armamento. El gobierno golpista va a elevar a 3.800 millones de euros su presupuesto militar, un 5,2 por ciento del PIB. La mayor parte del material lo suministrará la empresa estadoundense Network Technologies. Según el diario alemán, la nacionalidad estadounidense de la nueva ministra de Finanzas Natalie Jaresko ha sido determinante en la elección de dicha empresa.

Los créditos aprobados por la Unión Europea también pueden acabar en el rearme de los batallones de la Guardia Nacional. El miércoles la Comisión Europea va a pedir al Parlamento el desbloqueo de un nuevo préstamo para Ucrania que asciende a 1.800 millones de euros.

Al mismo tiempo los jefes de Estado de la Unión Europea aprobaron el jueves la prolongación de las sanciones a Rusia hasta finales de este año, condicionando su levantamiento a la puesta en marcha de los acuerdos de Minsk, algo que no depende de Rusia.

En una carta abierta dirigida a Merkel y Hollande, el presidente de la República Popular de Donetsk, Alexander Zajarchenko denuncia la mala voluntad evidente de los golpistas de Kiev en lo que se refiere al calendario aprobado en los acuerdos de Minsk. Advierte del retraso tomado por el Parlamento ucraniano en la aprobación de un decreto sobre el estatuto específico del Donbás y denuncia también la persistencia del bloqueo económico y financiero, lo cual viola los acuerdos.

En el terreno militar, el ejército ucraniano tampoco respeta el calendario de retirada del armamento pesado y guarda en secreto el lugar de su emplazamiento.

El adiestramiento y rearme de las fuerzas ucranianas por el eje Washington-Londres, unido a la mala voluntad evidente del gobierno de Poroshenko a la hora de poner en marcha los acuerdos de Minsk, deja entrever una escalada de la guerra en cuanto termine la primavera o a comienzos del verano. En ella Rusia y las milicias del Donbás volverán a jugar el papel de culpables. La tregua habrá servido para que Kiev recupere la iniciativa en unas condiciones óptimas.

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Estados Unidos planea fragmentar la Federación Rusa

En el portal www.politrussia.com Ilya Belous publica un exahustivo análisis del documento elaborado por Stratfor el 28 de febrero (1) conteniendo los planes del imperialismo estadounidense para el decenio que va hasta 2025.

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España es un lacayo fiel de Estados Unidos

Más que nunca, España se está mostrando como un lacayo fiel de Estados Unidos. En los últimos años, el Pentágono está reduciendo significativamente su despliegue militar en toda Europa, menos en España. La importancia geoestratégica de nuestro país ha traído consigo el aumento de las soldadesca estadounidense en suelo español y la inclusión de nuevas e importantes unidades de combate en las dos bases militares, la aeronaval de Rota (Cádiz) y la aérea de Morón de la Frontera (Sevilla).

Pero Washington ha dado un pasó más al exigir al gobierno español la eliminación de la limitación temporal del despliegue de unos 1.000 marines en la base aérea de Morón de la Frontera porque la autorización vigente, que es de un año, vence el próximo 19 de abril.

La exigencia ha dado sus frutos. El pasado 23 de enero el gobierno autorizó el inicio de unas oscuras negociaciones con Estados Unidos para convertir Morón de la Frontera, en Sevilla, en una base aérea permanente, conocida por sus códigos internacionales LEMO y OZP, para el despliegue de las tropas imperialistas.

Así lo manifestó la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, tras la reunión del Gabinete para modificar el Convenio Hispano-Estadounidense en materia de Defensa, que deberán acometer los ministerios de Exteriores y Defensa.

Estados Unidos mantiene también desplegados varios aviones de transporte, de repostaje y de apoyo. El gobierno estima que la nueva petición norteamericana altera la naturaleza del acuerdo por lo que procede “negociar la modificación del convenio”, según avanzó la vicepresidenta.

Según Sáenz de Santamaría, las relaciones con Estados Unidos en materia de defensa, junto con las establecidas con la OTAN, constituyen uno de los tres pilares básicos de la defensa nacional. Es, pues, seguro que el gobierno se allanará a las exigencias del Pentágono.

El 7 de marzo de 2013 el gobierno decidió renovar por un año el acuerdo para el despliegue temporal de marines y de los medios aéreos en esa base, donde están desplegados los mercenarios del imperialismo dispuestos para invadir los países de Oriente Medio, norte de África y el Sahel.

El 19 de abril del año pasado el gobierno autorizó el despliegue de 500 infantes de Marina y 8 aviones estadounidenses en Morón para sus agresiones en Oriente Medio, norte de África y el Sahel. La decisión revaloriza claramente a Morón y confirma su valor estratégico para los imperialistas.

Del franquismo al Pentágono

La base aérea de Morón de la Frontera la construyó el franquismo en 1941 a 56 kilómetros al sudeste de Sevilla y desde 1953 está bajo soberanía estadounidense, concretamente bajo control de la Fuerza Aérea de los Estados Unidos, en aplicación de los Pactos de Madrid de 1953 firmados entre Eisenhower y Franco.

El nuevo estatus permanente de Morón acabará plasmado en un Protocolo de Enmienda al Convenio Bilateral de Defensa de 1988, que ya ha sido retocado dos veces a la baja para España y al alza para Estados Unidos.

El primero fue en 2002, cuando el gobierno de Aznar legalizó la actuación en suelo español de los servicios de inteligencia de la Armada y la Fuerza Aérea estadounidenses. El segundo fue en 2012, cuando el de Rajoy permitió el despliegue en la base de Rota de cuatro destructores para el escudo antimisiles de la OTAN.

En la época del PSOE, la ministra Carme Chacón renunció a iniciar la renegociación del Convenio Hispano-Norteamericano de Defensa, contradiciendo sus compromisos previos y claudicó de manera lamentable ante Washington al aceptar la prórroga.

Las instalaciones militares de Morón de la Frontera han incrementado en los últimos años su valor estratégico para el imperialismo como base logística, ya que permite un rápido despliegue a prácticamente cualquier parte del mundo. Ha sido activada por el Pentágono en casi todas las crisis mundiales importantes, desde la de Cuba, hasta la operación sobre Libia.

La base de Morón de la Frontera está unida a la de Rota por un oleoducto construido por Estados Unidos para no tener problemas de combustible. Pone a disposición de la Fuerza Aérea de Estados Unidos la pista de aterrizaje más larga de Europa y una zona para almacenamiento de material y aviones de más de 48,7 millones de metros cuadrados. Es una de las razones por las que la NASA la seleccionó como aeropuerto alternativo del programa de transbordadores espaciales, lo que implicaba que sea puesta en alerta en cada vuelo.

Desde el día que el Pentágono comenzó a estudiar dónde quería tener bases aéreas en España, Morón estuvo en la lista de imprescindibles, a pesar que en los años cincuenta estaba anticuada y era poco moderna, en comparación con Torrejón de Ardoz y Zaragoza. En 1958, los primeros bombarderos estadounidenses B-47 y los aviones cisterna KC-97 tomaron tierra en Morón y, poco después, los mejores cazas del momento, los F-100 Super Sabre, al mando del entonces teniente coronel Chuck Yeger.

A partir de 1963, durante la guerra de Vietnam, se despliegan los primeros KC-135 como parte del Mando Aéreo Estratégico, que permitían mantener en vuelo los B-52 con bombas nucleares, y desde entonces ha sido una base de referencia para el estacionamiento de aviones cisternas con los que ampliar el radio de despliegue y acción de las Fuerzas Armadas estadounidenses.

Durante los años setenta, Morón fue designada como Base de Apoyo Primaria por Washington y su estructura e instalaciones se estabilizaron en unas 400 personas. En 1994, como consecuencia de las reducciones en Europa, los imperialistas recurrieron de nuevo a Morón para que asumiera la responsabilidad de apoyar a todas las unidades de la USAF en España, Italia y Grecia.

En 2003, con la agresión a Irak, más de 7.000 soldados pasaron por sus instalaciones, el tránsito más grande de militares desde la II Guerra Mundial. En 2006 llegó a gestionar un total de 966 vuelos y, en 1999, a raíz de la operación aérea sobre Kosovo, se convirtió de nuevo en la base de aviones cisternas más grande e importante del momento.

En 2009 el Mando de Movilidad Aérea del Pentágono analizó las necesidades futuras de despliegue en un extenso informe llamado Estrategia de Rutas Globales, en el que definió las instalaciones en el extranjero que serían claves para soportar las operaciones militares del siglo XXI, con el horizonte de 2025. El documento recomienda colocar a Rota en el nivel de máxima prioridad, junto a las de Ramstein y Hickman, y mantiene a Morón en un tercer nivel de importancia. “La base de Rota, junto con Morón AB –dice el informe– representan el ancla de la ruta central Atlántica […] La base de Morón representa una capacidad tremenda, con la rampa de aparcamiento más grande del teatro de operaciones y sin restricciones por ruido u otras amenazas. Por eso, recomendamos que continúe en el tercer nivel. Para mejorar sus capacidades, recomendamos que Morón regrese al status de poder operar 24/7 al menos durante la temporada turística”.

Con Morón el Pentágono quiere asegurarse poder dividir el tráfico que pasa por la península ibérica –6.000 vuelos anuales– entre las dos bases con que cuenta en suelo español y gozar siempre de esa capacidad, independientemente de contingencias inesperadas.

La decisión del Pentágono de desplegar la Fuerza de Tarea de Repuesta de Crisis de Marines Aire-Tierra con Propósito Especial (SP-MAGTF) en Morón ha causado una cierta sorpresa por haberse elegido la base española, ya que para muchos el lugar ideal hubiera sido Aviano, en Italia, instalación mucho más importante, más cercana a la supuesta zona de operaciones y por contar con más medios de mando y control y de apoyo en general.

La vigilancia del espacio profundo

Además, la base de Morón de la Frontera contribuye al sistema de Vigilancia Electro-Óptica del Espacio Profundo Basado en Tierra (GEODSS), cuya finalidad es vigilar y controlar todos los objetos construidos por el hombre que orbitan alrededor de la Tierra. Algunos cálculos estiman que existen más de 10.000, desde satélites espías hasta basura espacial. El Centro del Control del Espacio, dependiente del Mando Estratégico de Estados Unidos, es responsable de su seguimiento e identificación, una misión cada vez más relevante, por la creciente militarización del espacio exterior. Su principal objetivo son los más de 2.500 objetos, incluidos los satélites geoestacionarios de comunicación, que orbitan en el denominado espacio profundo.

El sistema cuenta con telescopios instalados en cuatro centros operativos en las bases de Socorro (Nuevo México), Maui (Hawai), Diego García (Oceánico Indico) y Morón. Esto quiere decir que ésta es la única instalación que forma parte del GEODSS situada fuera de Estados Unidos.

Operativo desde febrero de 2000, el GEODSS es capaz de identificar y seguir objetos tan pequeños como una pelota de baloncesto a más de 32.000 kilómetros de la Tierra a través de telescopios, cámaras de TV que trabajan con poca luz y sofisticados ordenadores.

El sistema Moron Optical Space Surveillance (MOSS) nunca ha sido mostrado en público o fotografiado. Diseñado como un sistema transportable, se basa en un potente telescopio de 56 cm. Ritchey-Chrétien –lo que lo convierte en uno de los más sofisticados que existe en el territorio peninsular.

Según documentos oficiales del Mando Espacial del Pentágono desclasificados a principios de esta década, la información obtenida desde Morón representaba el 6,8 por ciento de todos los seguimientos de objetos en el espacio profundo que realizaba la USAF, y el 8,7 de satélites geosincrónicos, entre los que se incluyen los conocidos como satélites espías.

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Asesinato político al pie de las murallas del Kremlin

El viernes fue asesinado en Moscú Boris Nemtsov, uno de los dirigentes de la oposición política contra Putin. Ayer por la mañana los medios titulaban que la gigantesca manifestación que deambuló por las calles del centro de la capital rusa la integraban los “partidarios de la oposición”, por lo que se trataba de una manifestación contra el gobierno actual, sobre el que recaen las sospechas de haber inducido el crimen.

Pero alguien tan cercano a Putin como el dirigente checheno Kadyrov, que se ha depilado completamente los pelos de la lengua, ha dicho en público que el asesinato de Nemtsov es una maniobra de desestabilización contra el actual gobierno del Kremlin, que imputa a la CIA.

Putin también se ha manifestado contra el asesinato y, además, no es el beneficiario del mismo sino más bien al contrario, por lo que la intoxicación nos trata de engañar otra vez. Lo más probable es que entre los manifestantes también hubiera partidarios del gobierno actual, e incluso lo más probable es que éstos fueran mayoría.

Hay varias razones que mueven a pensar de esa manera. La primera es que nadie se ha hecho eco de las consignas de la manifestación, entre las cuales no se escucharon gritos contra Putin.

La segunda es que, a pesar de que han tratado de pintar a Nemtsov como “el corazón” de la oposición política contra el gobierno ruso y que, además, a dicha oposición la pintan como muy numerosa, todo ello es falso. Se trata de otra mentira de la prensa imperialista porque… se le coje antes al mentiroso que al cojo.

El año pasado en Rusia se realizó un sondeo (*) en el que sólo un 45 por ciento de los rusos conocía el nombre de Nemtsov, a pesar de lo cual fuera de Rusia todos los medios de propaganda se han referido a él como “el conocido dirigente de la oposición”.Por otro lado, del porcentaje de quienes le conocían, sólo un 1 por ciento manifestó tener “confianza” en él.

Ahora pongánse Ustedes por un momento en el pellejo del gran zar Putin y piensen de manera maquiavélica y retorcida: ¿se preocuparían por un político en quien menos del 0,5 por ciento manifiesta tener confianza? Luego hagan esa misma pregunta al revés: asesinar a alguien a quien ni la mitad de la población conoce y organizar luego una gran manifestación pública por la calle, ¿no supone dar a conocer a alguien que hasta entonces era desconocido?, ¿a quién le interesa eso?, ¿a Putin?, ¿pero Putin es idiota o qué?

(*) Узнаваемость оппозиционных политиков, http://www.levada.ru/07-02-2014/uznavaemost-oppozitsionnykh-politikov

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El Punto 10 de los acuerdos de Minsk-2

Según el Punto 10 de los nuevos acuerdos de Minsk recientemente firmados, las partes se comprometen a retirar del frente las fuerzas extranjeras y el armamento pesado. Este acuerdo plantea dos problemas. El primero es la supuesta presencia de tropas rusas combatiendo justo a las milicias de Lugansk y Donetsk, que el gobierno de Kiev estima en 10.500 efectivos. El segundo es el anuncio de Estados Unidos del envío de una batallón de 600 instructores de la 173 Brigada Aerotransportada del ejército americano para entrenar a las fuerzas armadas ucranianas.

No cabe duda de que este punto se va a convertir en la manzana de la discordia, a la vista de la persistente propaganda, tanto del gobierno de Kiev como de sus amos en Washington. Durante una conferencia de prensa a Poroshenko se le vio blandiendo en público, tanto pasaportes rusos capturados en el frente, como fotografías que “demostraban” que el gobierno de Ucrania lo que combate es un extraño “expansionismo ruso” al que le debe su existencia como país.

Por lo demás, es casi aburrido insistir en que tanto los pasaportes como las fotos eran falsos, que la OSCE ha reconocido que no hay tropas regulares rusas combatiendo en el Donbás y que el jefe de Estado Mayor ucraniano Viktor Muzenko también lo ha confesado así, lo cual confirma que en esta guerra quien cuenta la verdad es Rusia y quienes mienten son los de siempre y, por consiguiente, las sanciones económicas contra Rusia se fundamentan en una farsa de Estados Unidos y la Unión Europea.

La pregunta es de cajón: si los rusos no tienen tropas en el frente del Donbás, ¿qué es lo que están obligados a retirar? Un asunto apasionante, sin duda.

Pasemos al segundo aspecto de la cuestión, que es peliagudo por una razón obvia: porque el anunció del envío de tropas de Estados Unidos a Ucrania se producía justamente en el momento en el que se firmaban los acuerdos. Desde entonces una serie de dudas nos recorren la cabeza. Las compartimos con Ustedes.

Se nos ocurre que la Casa Blanca estaba al corriente de los térmnos del acuerdo, a pesar de lo cual mantiene su decisión de enviar las tropas como un órdago a la mayor. Para ello puede argumentar que el 173 Batallón Aerotransportado no es una unidad de combate sino de entrenamiento. También puede decir que tiene un acuerdo con un Estado soberano, Ucrania, que así se lo ha pedido, con lo cual transmite la responsabilidad del asunto a uno de los firmantes que desde el principio se va saltar los acuerdos a la torera, o bien cabe otra posibilidad ridícula: que Ucrania pida a Estados Unidos que no necesita al Batallón porque tiene un acuerdo de paz, por lo que debe cancelar su envío. En caso contrario, la presencia de tropas americanas en Ucrania habilita a los rusos para que hagan lo mismo: enviar otro batallón de instructores a las Repúblicas Populares de Donets y Lugansk, cuya existencia consagran los acuerdos como verdaderas autoridades políticas locales con derecho a disponer de milicias armadas.

Supongamos ahora lo contrario, por absurdo que parezca: la Casa Blanca no conocía los términos del acuerdo y se atuvo a compromisos previos de envío de tropas a Ucrania. Sin embargo, el gobierno de Kiev no ha rectificado para decirles a los gringos que ya no las necesita porque ha llegado a un acuerdo.

El caso es que tanto Ucrania como Estados Unidos se han metido en un atolladero y van a tener que elegir entre los acuerdos o las tropas, aunque lo más probable es todo no sea más que otra provocación más del imperialismo y pretendan hacer valer dos cosas incompatibles, los acuerdos y la burla, que es lo más probable.

Conociendo a Victoria Nuland, que es quien mueve los hilos de la guerra en Washington, desde aquí apostamos por la última hipótesis, por lo que sólo nos quieda ver la cara que ponen Merkel y Hollande cuando se enteren de la última jugarreta. ¿No son ellos los garantes de los acuerdos firmados?

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Sobre los nuevos acuerdos ‘de paz’ firmados en Minsk

Los nuevos acuerdos “de paz” firmados en Minsk, la capital de Bielorrusia, han dado lugar a una ola de pesimismo en ciertos medios, decepcionados por lo que consideran poco menos que como un “abandono” por parte de Putin de los combatientes del Donbás, que sería el segundo tras los anteriores firmados en setiembre.

Los acuerdos también supondrían un balón de oxígeno al gobierno fascista de Kiev, cuando estaba a punto de demoronarse ante el avance de las milicias, que pueden perder en los despachos lo que han ganado en el campo de batalla a costa de tantos sufrimientos.

Francamente, ese punto de vista se cae por su propio peso porque nadie cree, ni siquiera quienes los critican, que dichos acuerdos, lo mismo que los firmados en setiembre, se cumplan. Entonces, ¿dónde está el problema?

El problema es que ese punto de vista pone de manifiesto un error de enfoque, propagado por los medios anglosajones o reactivo frente a ellos. No tienen en cuenta otras fuentes de información de otros países, que expresan el punto de vista de sus burguesías respectivas. Los árboles no dejan ver el bosque. Los medios anglosajones han puesto la guerra de Ucrania bajo el microscopio y descuidan los aspectos fundamentales de la misma, a saber, que no es otra cosa que un capítulo de la guerra imperialista en ciernes.

Los pesimistas no tienen en cuenta que la botella está medio llena: en las conversaciones de Minsk había un gran ausente, Estados Unidos, lo cual debería hacernos reflexionar, porque hay pocos asuntos mundiales en los que no se haya admitido la participación de Estados Unidos, sobre todo si Rusia está por medio.

En un debate en la cadena de televisión alemana ARD, el embajador de Estados Unidos Kornblum, general de la OTAN, por cierto, dijo en referencia a Ucrania: “Nada se puede solucionar sin la intervención de Estados Unidos”. Le responde el presidente del Parlamento Europeo, el alemán Schulz, de la siguiente manera: “Quiero insistir en el hecho de que Estados Unidos no son vecinos de Rusia y esta guerra no tiene lugar a las puertas de Estados Unidos. Quiero insistir en el hecho de que es un problema europeo y creo que Estados Unidos se debería mantener a una distancia respetuosa”.

En la guerra de Ucrania no se tiene en cuenta la política de bloques que está dibujando con bastante claridad. Lo mismo que la mayor parte de los países del antiguo Telón de Acero, Ucrania es una cuña entre Rusia y Alemania que ha introducido Estados Unidos. Pues bien, los acuerdos “de paz” han sacado a Estados Unidos de la resolución de la guerra, si quiera de una manera formal.

El tratamiento de esta guerra está, además, lleno de eufemismos típicamente periodísticos, tales como “conflicto” u “hostilidades”, que eluden mirar los hechos de cara. Sin embargo, la incorporación de Ucrania y demás países del este de Europa a la OTAN no sólo está dirigida directamente contra Rusia sino que es una amenaza inmediata de guerra nuclear. Cuando hablo de guerra imperialista me refiero, pues, a ella, y no a ninguna clase de eufemismos. No puede haber lugar a equívocos. Son los términos que se están imponiendo en Europa. El 11 de febrero Johannes Stern, de WSWS.org, escribió una reflexión sobre un artículo publicado en Der Spiegel el 8 de febrero con un título que no requiere de mayores explicaciones: “Crisis OTAN-Rusia: vuelve el espectro de la guerra nuclear”.

Por la propia naturaleza de esta guerra, quien se opone a la entrada de Ucrania en la OTAN no es sólo Rusia sino también los países de Europa occidental, empezando por Alemania. En diciembre el representante de Ucrania ante la Unión Europea se puso a chillar histérico por unas declaraciones del ministro alemán de Asuntos Exteriores, Stenmaier, contra la entrada de Ucrania en la OTAN: “¡Nadie puede impedir a Ucrania entrar en la OTAN!”, gritó, a lo que el alemán le respondió con absoluta flema: Sí, Ustedes pueden pedir la entrada, e incluso la Alianza les puede invitar a hacerlo, pero cada uno de los 27 países miembros tenemos un derecho de veto para impedirlo.

La balanza ha empezado a desnivelarse a favor de Rusia, no solamente en Francia (Hollande, la izquierda, Sarkozy, la derecha) sino en toda Europa. Sin ir más lejos, esta misma semana el omnipresente Stenmaier hablaba de imponer sanciones… ¡a Ucrania!, lo que volvió a sacar de quicio al gobierno de Kiev, que llamó al embajador alemán para pedirle explicaciones.

Los acuerdos de Minsk no son más que una tregua en la marcha inexorable hacia la guerra, de la que nadie quiere ni oir hablar, ni siquiera todas esas “vanguardias” de medio pelo que tanto abundan, a pesar de que en Estados Unidos todos y cada uno de los medios político-militares influyentes no hablan de otra cosa.

La marcha inexorable hacia la guerra nuclear se concreta en la petición de armas por parte del gobierno de Kiev y en las presiones de Washington para que se envíen, para lo cual el Pentágono les ha dado prepuesto: 3.000 millones de dólares. Los acuerdos “de paz» que ha firmado el gobierno de Kiev impiden -de momento, sobre el papel- que ese arsenal llegue hasta el suelo europeo.

¿Por qué? Por lo que en tiempos de la guerra fría se llamaba “el desfase” y que hace unos días Paul McAdams, del Ron Paul Institute volvió a recordar: si hay guerra se volverán a carbonizar ciudades como Bruselas, Munich o París, pero no Los Ángeles o Washington. Dudas de este calibre hicieron que en los sesenta Francia abandonara la OTAN y pusiera en marcha sus propios planes nucleares. En caso de guerra nuclear, ¿arriesgaría Estados Unidos una ciudad como Chicago para salvar a otra como Hamburgo? La experiencia de las dos guerras mundial del pasado siglo suscita preguntas de este tipo: si hay una guerra nuclear, ¿quién paga los platos rotos y quién cobra el arreglo?

Por todos los rincones del mundo Estados Unidos se ha lanzado en pos de la guerra porque su experiencia histórica no puede ser más favorable. Para ellos la guerra es otro negocio más. Debe su supremacía mundial a dos guerras, ganó ingentes cantidades de dinero con ellas y ninguna se desenvolvió sobre sus calles.

Ante las cámaras de la televisión alemana el 8 de febrero el embajador Kornblum volvió a repetir la monserga sobre la presencia del ejército ruso en los combates del Donbás. El 13 de febrero el secretario general de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa, Lamberto Zannier, le desmentía. Pero lo mejor fue la respuesta del general Kujat, antiguo presidente del Comité Militar de la OTAN, en sus mismas narices: “Si las fuerzas regulares rusas participaran en esta guerra [la de Ucrania], el asunto se acabría en 48 horas [… Si] cometemos la estupidez de entrar en esta guerra, no seríamos capaces de ganarla, perderíamos y eso sería catastrófico”.