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Calor e incendios forestales: la canción del verano no cambia de música

Los incendios forestales son como la canción del verano y todos los años llenan las páginas de los telediarios, acompañados de la invitable copla del cambio climático. No es ninguna novedad.

La mayor parte de los incendios son consecuencia de actividades humanas, bien deliberadamente o por negligencia. En 2011, un proyecto de investigación financiado por la Comisión Forestal descubrió que más del 90 por cien de los incendios de pastizales en el sur de Gales se registraron a menos de 100 metros de una carretera o derecho de paso público. Esta cifra se elevaba al 99 por cien si se ampliaba la distancia a 500 metros (1).

De los 9,3 millones de hectáreas quemadas en todo el mundo, más de la mitad corresponden a Rusia y recientemente Greenpeace informaba de que nueve de cada diez incendios forestales en Rusia fueron causados por los seres humanos (2).

Ahora bien, si los incedios son consecuencia de una acción humana, la explicación no puede estar en el famoso cambio climático. Sin embargo, en una noticia sobre un desastre natural, como un incendio, no puede faltar el cambio climático. Por ejemplo, lo introducen a través de la sequía. Asociamos mecánicamente un clima caluroso a un clima seco. Pero cuando se produce lo contrario, inundaciones, el argumento sigue funcionando igual porque hay explicaciones que valen para todo, como las rogativas y peregrinaciones. Así han fabricado el mito de los “acontecimientos meteorológicos extremos”.

La BBC asegura que en los últimos 20 años la superficie de bosque quemado casi se ha duplicado (3), lo cual es falso, según el Global Forest Watch (GFW), que utiliza información recogida por satélites en órbita para obtener datos sobre la pérdida de árboles. Este año la alerta de incendios en Rusia está siendo “normal” en comparación con años anteriores, según los datos obtenidos. El año con mayor número de incendios fue 2008 y el de mayor pérdida de cobertura arbórea a causa de ellos fue 2021 (4).

Los datos de GFW proceden de varios satélites y son procesados por el Laboratorio de Análisis y Descubrimiento General de la Tierra (Glad) de la Universidad de Maryland (5), que conviene leer despacio porque vienen acompañados de una serie de advertencias.

Hay lagunas en los registros, que tienen 20 años y sólo mejoraron a partir de 2012. Los cambios en el método cartográfico, dice Glad, pueden dar lugar a incoherencias de un año a otro. Además, los modelos se han iterado para mejorar el rendimiento para el periodo de 2012 y posteriores.

Cuando los datos satelitales mejoraron, aumentaron las pérdidas por incendios en Rusia, que hasta 2001 se habían mantenido estables durante una década. Por lo tanto, no parece que haya más incendios sino que se trata de un artificio contable.

En 2020 la Royal Society constató que no se había producido un aumento global de la superficie total quemada por el fuego en todo el mundo (6).

En 2016, dos académicos de la Universidad de Swansea, el profesor de Incendios Forestales Stefan Doerr y la doctora Christina Santin, publicaron un estudio en el que revelaban que la superficie mundial quemada “parece haber disminuido en las últimas décadas”. De hecho, señalaban que “cada vez hay más pruebas de que el paisaje mundial está menos quemado que hace siglos”.

Doerr y Santin sostenían que el fuego ha sido un factor importante en la dinámica del clima de la Tierra y en el desarrollo de la biomasa desde que se generalizó hace entre 400 y 350 millones de años. Ya dedicamos una entrada anterior a este fenómeno.

Las alarmas sobre el fuego surgieron de los grupos de presión de Estados Unidos, Australia y la Europa mediterránea. Los autores llegaron a la conclusión de que el intento de controlar todos los incendios “ha demostrado ser poco práctico, insostenible y ecológicamente perjudicial en las regiones propensas a los incendios” (7).

A pesar de lo que repitan los telediarios, en el pasado los incendios forestales fueron mucho más devastadores que en la actualidad. En los años treinta se introdujeron mejoras importantes en el control del fuego. El año pasado el National Interagency Fire Center de Estados Unidos eliminó todos los registros anteriores a 1983. Dicen que no tienen datos oficiales antes de esa fecha y así los medios de comunicación pueden afirmar que en Estados Unidos los incendios forestales han aumentado.

(1) https://cdn.forestresearch.gov.uk/2022/02/wildfire_in_wales_final_report.pdf
(2) https://maps.greenpeace.org/maps/research/en/
(3) https://www.bbc.co.uk/news/science-environment-62569394
(4) https://www.globalforestwatch.org/dashboards/country/RUS/
(5) https://storage.googleapis.com/earthenginepartners-hansen/GFC-2020-v1.8/download.html
(6) https://royalsociety.org/blog/2020/10/global-trends-wildfire/
(7) https://royalsocietypublishing.org/doi/10.1098/rstb.2015.0345

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La Gran Barrera de Coral experimenta el mayor aumento de su masa en décadas

El norte y el centro de la Gran Barrera de Coral, el mayor organismo vivo del planeta, han registrado su mayor cobertura desde hace 36 años, según el último informe anual (2021-22) del Instituto Australiano de Ciencias Marinas (AIMS), publicado el 3 de agosto.

Uno de los mitos de las “olas de calor marinas” es que los corales marinos están muriendo “masivamente” y padecen un “deterioro devastador”, decía El Confidencial en marzo de este año. “Los arrecifes de coral podrían desaparecer para siempre a mitad de siglo”, era el pronóstico (1).

Los datos dicen otra cosa. El informe del AIMS afirma que en los 87 arrecifes representativos estudiados entre agosto de 2021 y mayo de 2022, la cobertura media de coral duro en la región al norte de Cooktown ha aumentado hasta el 36 por cien (desde el 27 por cien en 2021) y hasta el 33 por cien en la Gran Barrera de Coral central (desde el 26 por cien en 2021).

La situación es ligeramente menos favorable en el sur (de Proserpine a Gladstone), donde la cobertura media de coral ha disminuido ligeramente del 38 por cien en 2021 al 34 por cien en 2022. “Un tercio de la ganancia de cobertura de coral que registramos en el sur en 2020/21 se ha perdido debido a los continuos brotes de estrellas de mar corona de espinas”, ha dicho Paul Hardisty, director del AIMS.

La recuperación de la Gran Barrera de Coral demuestra que los corales son capaces de recuperarse del “blanqueamiento” que suelen corresponder a los picos de calor provocados por los eventos de El Niño (1998, 2002, 2016), una corriente del Océano Pacífico que corre paralela al Ecuador de Latinoamérica a las costas del sur de Asia y que tiene su contrapartida en el sentido opuesto: La Niña.

El blanqueamiento de los corales ocurre porque pierden sus colores vibrantes y se quedan blancos. Los corales son brillantes y coloridos debido a unas algas microscópicas llamadas zooxantelas que viven dentro de los corales.

El blanqueamiento no es, ni mucho menos, la principal causa de mortalidad de los corales, quedando en un lejano segundo lugar tras los ciclones y la depredación de las estrellas de mar.

La mayor parte del aumento se debe a los corales Acropora de rápido crecimiento, que son particularmente vulnerables a los daños de los ciclones tropicales y son la presa preferida de las estrellas de mar corona de espinas. La temperatura no está entre los principales factores del crecimiento o reducción de las masas de corales:

“Cada evento de blanqueamiento masivo conduce a la extinción local de especies más raras, por lo que el éxito a corto plazo de un puñado de especies de coral de rápido crecimiento enmascara toda la historia de las pérdidas de biodiversidad en gran medida ocultas”, dice Zoe Richards, del Grupo de Conservación e Investigación de Corales de la Universidad de Curtin.

La recuperación de la Barrera de Coral reivindica al profesor Peter Ridd, antiguo director del Laboratorio de Geofísica Marina de la Universidad James Cook de Townsville (Australia), que fue despedido en 2018 por los fanáticos de la seudociencias.

En 2011, cuando la cubierta de coral había alcanzado un punto bajo de alrededor del 10 por cien, después de que grandes ciclones hubieran destruido grandes cantidades de coral, Ridd recordó que un equipo científico del AIMS había pronosticado una reducción de la masa de coral si no se limitaban las emisiones de los gases de efecto invernadero.

No acertaron en sus pronósticos, pero los medios de comunicación no informarán del nuevo revés que han padecido las ideologías catastrofistas… excepto en Australia porque hay un interés comercial de por medio: la Gran Barrera genera 4.000 millones de dólares anuales de ingresos por turismo. Desde 1981 la UNESCO la considera como “patrimonio de la humanidad”, un título que estaba perdiendo puntos debido a su reducción.

El turismo australiano puede respirar aliviado.

(1) https://www.elconfidencial.com/medioambiente/agua/2022-03-10/arrecifes-coral-caribe-cien-anos-recalentandose_3387884/
(2) https://www.aims.gov.au/monitoring-great-barrier-reef/gbr-condition-summary-2021-22

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Los Verdes: la economía siempre está por encima de todo

Desde el inicio de la Guerra de Ucrania y las sanciones contra Rusia, Alemania ha dado marcha atrás en sus compromisos ecologistas de los últimos diez años, en particular la retirada de la energía nuclear y del carbón.

Dentro del gobierno de coalición, los Verdes no han necesitado cambiar de chaqueta porque nunca fueron nada. En los noventa la Guerra de los Balcanes dejó al descubierto que no eran pacifistas. Hoy sólo son otra de esas organizaciones políticas pragmáticas; ni carne ni pescado. Pura maquinaria electoral. Dicen una cosa (en la oposición) y hacen otra (en el gobierno).

El gobierno alemán hace declaraciones alarmistas, preparando a la población para un invierno bajo tensión. “Estamos en una crisis de gas. El camino que va a tomar el país es difícil”, advirtió el gobierno el pasado mes de junio, dando a entender la posibilidad de escasez y racionamiento.

Para evitarlo, el gobierno no duda en proponer toda clase de medidas publicitarias, a cada cual más absurda, al estilo del español. Si uno se quita la corbata, el otro propone duchas frías. Pero más allá de los gestos demagógicos hacia la galería, Alemania necesita encontrar soluciones a largo plazo, aunque ello suponga olvidarse de los objetivos climáticos.

En 2011, el año de la catástrofe nuclear de Fukushima, la anterior canciller, Angela Merkel, impuso la retirada de la energía nuclear de su país, construyendo los últimos diez años sobre el objetivo de 2022. El compromiso ha sido barrido en los últimos meses por las declaraciones del nuevo canciller, Olaf Scholz. El miércoles se planteó la posibilidad de prolongar la vida útil de las tres últimas centrales en funcionamiento. Los Verdes, el partido del actual Ministro de Economía y Protección del Clima, Robert Habeck, están de acuerdo.

“Nos encontramos en una situación en la que Alemania nunca había estado. Y si el suministro de gas ruso sigue siendo tan bajo como ahora, nos dirigimos directamente a una escasez de gas”, dijo Habeck. La energía nuclear es un tabú en Alemania. Hubo un consenso político para salir de la energía nuclear y encontrar otras fuentes de energía. Por eso, cuando el gobierno anunció que iba a reabrir las centrales o ampliar las existentes, muchos se mostraron defraudados, especialmente con los Verdes.

Alemania ha luchado en Europa para que la energía nuclear no se incluya en la taxonomía verde. El hecho de defender una posición firme dentro de la Unión Europea y a nivel internacional, y luego adoptar una estrategia diferente dentro de su propio país desacredita su política.

Lo mismo ocurre con el carbón, del que el país pensaba prescindir en 2030, según el compromiso adquirido por los tres partidos de la coalición: los Verdes, los socialdemócratas (SPD) y los liberales. El pasado mes de marzo, un plan para reducir la dependencia del país de los combustibles fósiles rusos establecía que “en este contexto, el desmantelamiento de las centrales eléctricas de carbón podría suspenderse hasta nuevo aviso tras un análisis” del regulador del sector.

Tres meses más tarde, el gobierno declaró que recurriría a las llamadas plantas de carbón de reserva, que actualmente sólo se utilizan en último extremo, para garantizar el suministro energético del país. La cuestión del carbón fue crucial para los Verdes, que la pusieron como condición para unirse a la coalición. Por no hablar del anuncio, el pasado mes de marzo, de la construcción de dos terminales de gas licuado. Al mismo tiempo, Habeck visitó Qatar, uno de los tres mayores exportadores de gas licuado.

El destape no ha hecho mella en la popularidad del Ministro de Economía y Protección del Clima. Habeck insiste en el doble nombre de su cartera ministerial para que la gente no olvide que también es ministro de Economía. Está ocurriendo como en la pandemia: no hay ninguna oposición entre economía y salud; todo es economía.

Los Verdes, que sólo obtuvieron un 15 por cien en las últimas elecciones, tienen un poder real en el gobierno de coalición porque ocupan dos puestos estratégicos: el de vicecanciller, pero también el de Asuntos Exteriores.

El Canciller Scholz también intenta encontrar alternativas para evitar una crisis energética. A finales de mayo visitó Senegal, con el que Alemania mantiene conversaciones para participar en proyectos en torno a sus recursos de gas. El Presidente senegalés Macky Sall dijo estar dispuesto a trabajar para abastecer el mercado europeo de gas licuado. El problema es que, lo mismo que Francia, en África Alemania se tiene que ver las caras con los omnipresentes Rusia y China.

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La adopción del coche eléctrico supone cambiar una contaminación por otra mucho más peligrosa

Las ventas de vehículos eléctricos alcanzaron un récord de 3 millones de unidades en 2020, según un informe de la Agencia Internacional de Energía(AIE). Supone un aumento del 40 por ciento desde 2019 y contrasta con las ventas generales de automóviles, que experimentaron una disminución del 16 por ciento en todo el mundo. El informe estimó además que las ventas de vehículos eléctricos podrían alcanzar los 23 millones para 2030.

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Las temperaturas alcanzan mínimos no vistos en siete décadas en Australia

Las temperaturas alcanzaron mínimos no vistos en siete décadas o más el mes pasado en el este de Australia. La gigantesca ola de frío dejó a la principal red eléctrica del país al borde del colapso.

Según Ben Domensino, meteorólogo senior de Weatherzone, el frío prolongado fue causado por un patrón meteorológico inusual que encerró bolsas de aire frío sobre los estados del sur y del este, provocando las nevadas más profundas en los alpes desde 1968.

“Debido a que fue tan persistente durante dos semanas, no hemos visto un comienzo de invierno tan frío en décadas para la mayor parte del sureste de Australia”, dijo Domensino.

“En este último periodo de dos a tres semanas, hemos visto vientos implacables del suroeste” que han hecho que las temperaturas se sientan aún más frías, y han llevado a la gente a ponerse mantas y a subir los termostatos, dijo.

Melbourne fue una de las ciudades más frías. El principal centro de control de la capital victoriana no superó los 15 grados [-9ºC] durante el periodo por primera vez desde 1949, dijo Domensino.

Canberra, conocida por sus inviernos helados, se mantuvo por debajo de los 12,7 grados [-11ºC], su inicio de invierno más frío desde 1964. Hobart, la capital del estado más expuesta a los frentes fríos antárticos, se mantuvo por debajo de los 13,8 grados [-10ºC], su inicio de invierno más frío desde 1982.

Los reguladores del mercado energético australiano y los generadores siguen de cerca el tiempo como guía para el consumo, ya que los mayores aumentos de la demanda de energía suelen producirse con las olas de calor del verano.

El problema es que la precisión de los modelos meteorológicos tiende a disminuir a partir de los siete días, lo que dificulta la previsión de largas rachas de calor o frío y la consiguiente mayor demanda de electricidad y gas.

“Incluso a finales de mayo, no podíamos saber que la primera quincena de junio iba a ser tan fría”, dijo Domensino.

El prolongado agotamiento de los generadores de energía se ha producido en un momento en el que muchas centrales eléctricas de carbón ya se encontraban con una capacidad reducida debido al mantenimiento programado o forzado. El aumento de los precios de la energía al por mayor y las crecientes previsiones de falta de suministro de energía en los estados del este llevaron a los reguladores a suspender el mercado nacional de electricidad el miércoles de forma indefinida.

La dispersión geográfica del frío fue otro factor que influyó en la tensión de la demanda, ya que muchos centros de población experimentaron unas condiciones inusualmente frías.

Adelaida, aunque al margen de lo peor del frío, tuvo su comienzo de invierno más fresco en 15 años, mientras que para Sydney fue el más frío en unos 16 años. La sede principal de la Oficina de Meteorología en Observatory Hill ha estado parcialmente fuera de servicio este mes.

Brisbane, que no suele estar preparada para las condiciones de frío, tuvo su comienzo de invierno más frío desde 1990, incluyendo tres días en los que las temperaturas permanecieron por debajo de los 18 grados [-8ºC] .

Las regiones del interior, como Dubbo, también estuvieron en el lado frío. La ciudad del centro de Nueva Gales del Sur no alcanzó los 14,5 grados [-9,6ºC] durante la quincena por primera vez desde 1921.

Desde un punto de vista un poco más largo, la racha de 17 días por debajo de los 15 grados [-9,4ºC] en Melbourne desde el 30 de mayo fue la más larga en un momento tan temprano de la temporada en 109 años, según Weatherzone.

Las previsiones de 15 grados [-9,4ºC] o más para la ciudad a partir del jueves y durante la mayor parte de la próxima semana son una de las señales de que la ola de frío se está rompiendo, al menos temporalmente, según Domensino.

“Ya hemos salido de ese patrón meteorológico”, dijo. “Hemos vuelto a temperaturas más normales para esta época del año”.

El tiempo frío hizo que el “modo anular del sur” cambiara a la fase negativa que hace que los patrones de viento del oeste se desplacen hacia el norte desde la Antártida. Ese cambio se combinó con las oleadas de onda larga que provocaron la permanencia fortuita de bolsas de aire frío sobre los estados del sureste. Las condiciones más secas también se han impuesto.

Pero se avecinan más condiciones frías, ya que se espera que un débil frente frío pase por el sur de Australia, Victoria, Tasmania y partes del sur de Nueva Gales del Sur a principios de la semana que viene. El mayor desafío para los proveedores de energía podría llegar a finales de la semana que viene, cuando un segundo frente se desplace hacia el este, causando potencialmente descensos mayores y más generalizados de las temperaturas, dijo Domensino.

Aquellos que esperan aprovechar al máximo el frío visitando los campos de esquí alpinos tienen motivos para alegrarse, ya que en Spencer Creek, en las Montañas Nevadas, se registró la nieve más profunda desde 1968, según los datos de SnowyHydro.

“Hemos tenido dos semanas de nieve realmente buenas, pero ahora hemos vuelto a este clima más cálido”, dijo Domensino. “Así que existe el riesgo de que veamos algo de lluvia lavando parte de esa nieve en las próximas semanas”.

“Siempre es una línea muy fina entre la lluvia y la nieve en cualquier momento del año [para los alpes], pero especialmente en junio”, dijo. “El punto álgido de la temporada de nieve suele ser a finales de agosto”.

—https://www.theguardian.com/australia-news/2022/jun/16/australia-weather-coldest-winter-start-decades-east-coast-cold-snap-power-grid-strain

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La Ley de Montes permite el cambio de uso de terrenos forestales quemados ‘cuando hay razones de interés público’

Fue durante la mayoría absoluta del gobierno del Partido Popular, en la que se aprobó la Ley 21/2015 que reformaba la vigente Ley de Montes, la que añadió una ambigua excepción a la prohibición de los cambios de uso forestal por 30 años: cuando hubiera “razones de interés público”.

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El gobierno alemán prorroga el funcionamiento de las centrales nucleares

En 2011 Angela Merkel anunció el fin de la energía nuclear en Alemania. Once años más tarde el gobierno anuncia todo lo contrario y mantendrá en funcionamiento las últimas centrales nucleares, que debían cerrar a finales de este año.

Tras la catástrofe nuclear de Fukushima, la anterior canciller, Angela Merkel, decidió cerrar todas las centrales nucleares. Ahora el gobierno está realizando pruebas de resistencia para determinar el nivel de seguridad actual de los reactores y prorrogar su periodo de vida util.

La decisión de Merkel fue apoyada por Los Verdes, que ahora forman parte del gobierno de coalición del canciller socialdemócrata Olaf Scholz. Desde la Guerra Fría, la lucha contra la energía nuclear ha sido un pilar del programa ecologista. Ahora, una vez en el gobierno, Los Verdes ha tenido que tragarse la parte más sustancia de su programa ideológico.

El mes pasado el ministro de Economía, Robert Habeck, dirigente de Los Verdes, reconoció que la situación energética era de una gravedad sin precedentes. “Estamos en una situación en la que Alemania nunca ha estado. Si el suministro de gas ruso sigue siendo tan bajo como ahora, nos quedaremos sin gas”, dijo, reconociendo que su gobierno se estaba preparando para tomar “decisiones sociales muy difíciles”.

Los conservadores defienden la ampliación de las centrales nucleares y los liberales del FDP, que también forman parte del gobierno actual, también apoyan esta opción. “La vida de las centrales nucleares debe prolongarse hasta la primavera de 2024. Este es el periodo en el que corremos el riesgo de quedarnos sin energía”, dijo Michael Kruse, un dirigente de los liberales.

El domingo, la vicepresidenta verde del Bundestag, Katrin Göring-Eckardt, admitió que en caso de emergencia era una opción utilizar las últimas barras de combustible de las centrales nucleares aún en funcionamiento, lo que alargaría su vida operativa. Incluso la ministra de Asuntos Exteriores, la ecologista Annalena Baerbock, admitió que la “situación de emergencia” en Alemania obligaba a “pensar en todas las opciones”.

Si Alemania mantuviera en funcionamiento las centrales nucleares que le quedan, no sería la primera incoherencia. El gobierno también ha anunciado que utilizará más la energía de carbón para reducir su dependencia del gas ruso.

En marzo el gobierno belga anunció igualmente la prórroga durante diez años de dos reactores nucleares.

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¿Cómo evitar que las políticas climáticas solivianten a la población?

En noviembre de 2018 las movilizaciones de los chalecos amarillos dejaron en muy mal lugar las políticas europeas de transición ecológica por un motivo evidente: la subida de los impuestos sobre los combustibles. Los asuntos ambientales entusiasman a la población, pero no pueden pagar el coste.

El levantamiento de los chalecos amarillos, que sorprendió a tantos “progres”, también conmocionó al gobierno francés, que tomó buena nota, disponiéndose a seguir en la misma línea desde otra perspectiva.

¿Cómo lograr que las políticas climáticas no solivianten a la población? El gobierno encargó un informe al Consejo de Análisis Económico (CAE), organismo dependiente del Primer Ministro, publicado este martes. Se trata de una colección de tópicos y vulgaridades.

Entre las principales recomendaciones destacadas por el CAE, la primera se refiere a la realización de encuestas periódicas entre la población. La segunda recomendación es la de “informar” a los ciudadanos. Si la población fuera más “consciente” de las dramáticas consecuencias del calentamiento, el apoyo a las políticas climáticas sería mucho mayor.

El CAE ha participado en una amplia encuesta realizada en 20 países desarrollados. En Francia, se preguntó a más de 2.000 personas sobre el apoyo a las políticas climáticas.

Dada la falta de confianza en el gobierno, la “información” debería proceder de “expertos”, como el Alto Consejo del Clima, para lo cual habría que aumentar sus presupuestos, es decir, pagar bien a los “científicos” para que digan lo que quieren oir.

La “información” debería comenzar su lavado de cerebro desde la infancia, para lo cual hay que llevar el desastre ambiental a los programas escolares, dicen los “expertos” del CAE.

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Rusia está en medio de los planes europeos de ‘transición ecológica’

Desde hace bastantes años los planes estratégicos de suministro de energía fracturan la Unión Europea entre Alemania y Francia. El plan del primero consistía en eliminar la energía nuclear para este año y traer gas ruso. El del segundo era explotar una central nuclear alemana, asociada a una empresa pública rusa: Rosatom.

Francia tiene tecnología nuclear propia para construir centrales nucleares de tecnología punta, independiente de la rusa, pero la materia prima, el uranio, procede de Rusia, de tal manera que algunas explotaciones nucleares, como la alemana, son conjuntas.

Al final, el plan de Bruselas ha sido salomónico: tanto el gas como las nucleares han recibido la etiqueta verde, por lo que ambos subsectores pueden beneficiarse del dinero fácil.

El dilema es interno a Alemania, que no sabe si debe hacer un excepción con la empresa nuclear franco-rusa. ¿Por que cerrar las centrales nucleares alemanas y permitir una extranjera?

Como se ve, el capital no es tan “multinacional” como muchos suponen. También tiene pasaporte, lo que complica las retóricas de los partidos políticos. ¿Somos más bien verdes o más bien nacionalistas?

La empresa nuclear francesa Framatome es propiedad de la empresa pública EDF en un 75 por cien, fabrica combustible para centrales nucleares en Francia y en el extranjero. Tiene una filial en Alemania, Advanced Nuclear Fuels (ANF). Su planta de Lingen, en el noroeste del país, produce combustible principalmente para las centrales eléctricas de Europa occidental. La central debe seguir funcionando después de 2022, a pesar de que Alemania ha decidido cerrar definitivamente todos sus reactores y abandonar la energía nuclear.

En abril, los alemanes se sorprendieron al descubrir que, para mantener la planta en funcionamiento, Framatome planeaba asociarse con una filial de la empresa nuclear estatal rusa Rosatom, llamada Tvel. No obstante, el plan tiene que ser aprobado por el Ministerio de Economía alemán.

La cuestión se complica porque, aunque cierren las centrales alemanas, sigue suministrando combustible a centrales extranjeras, incluidas las dos belgas de Doel y Tihange, que llevan más de cuarenta años en funcionamiento. ¿Hasta dónde alcanza el cierre de los reactores en Alemania? Aunque no tengamos centrales en Alemania, ¿podemos vender uranio a las que están fuera del país?

El Ministerio de Economía (socialdemocracia) dice una cosa y el de Medio Ambiente (verdes) dice otra. Naturalamente, nadie habla de los intereses de los belgas, ni tampoco de los de las empresas propetarias de Lingen y Gronau, que son de capital británico y holandés. Rusia está en medio.

Desde 2015 la central de Lingen funciona a menos de la mitad de su capacidad. Con Rosatom, podría tener más pedidos, ya que Rusia dispone de la tecnología necesaria para producir combustible para los reactores rusos de los países del este de Europa (que también forman parte de la Unión Europea).

Es un negocio que no puede fallar. Rosatom ampliaría el mercado para la central belga, que podría funcionar a pleno rendimiento. Además, consolidaría su mercado en el este de Europa y adquiriría otros nuevos en el oeste con la etiqueta “Made in Germany”, o sea, con la posibilidad de acceder a los fondos verdes europeos. Por fin, el plan elevaría la indemnización que el Estado tiene que pagar para cerrarla.

Si la colaboración nuclear entre Francia y Rusia sigue adelante, resolvería el nudo principal de la energía nuclear, al menos formalmente: los residuos nucleares, que podrían almacenarse en Sibería.

En 2019 el monopolio francés Orano, sucesor de Areva, firmó un contrato con una filial de Rosatom para construir una planta de uranio empobrecido, situada en el emplazamiento de Zelenogorsk, al norte de San Petersburgo, en el Golfo de Finlandia. Ese mismo año, Rosatom anunció la firma de un contrato con Framatome y la empresa alemana Siemens para el suministro de sistemas de control para una planta en Hungría. En abril de 2020, EDF también consiguió un contrato para suministrar el sistema de protección de los reactores de la central nuclear Kursk II, en Rusia.

En occidente los medios de comunicación sólo hablan del gas, pero Rusia también estaba ganando influencia en el sector nuclear europeo y les va a resultar muy complicado que las sanciones consigan frenar ese desarrollo. No hay forma de sancionar a una empresa rusa sin sancionar a las propias empresas europeas.

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Los buitres como Blackrock son ‘verdes’ por naturaleza

Un país moribundo, como España, es presa fácil de los buitres, como BlackRock, que ha carcomido a todas las empresas del Ibex 35, pero especialmente a los bancos. El Banco de España no tiene suficientes asesores y le pidió a BlackRock que le aconsejara en la creación de la Sareb.

“El gigante silencioso”, como lo llama el New York Times, es el mayor accionista del BBVA y del Santander, de las que controla un 5,92 por cien y un 5,42 por cien, respectivamente. Pero también posee un 3,43 por cien del Banco Sabadell, un 3,2 por cien de CaixaBank y un 3,28 por cien de Bankinter.

También participa en el capital de empresas de telecomunicaciones, como Telefónica, donde ronda el 5 por cien o en Cellnex, donde los supera.

En las constructoras tiene un 5 por cien de ACS y en las inmobiliarias tiene un 4 por cien de Merlin. Le interesa el agua (tiene un 6 por cien en Fluidra) y las farmacéuticas, a tenor de su 3,50 por cien en Grifols.

La mayor gestora de fondos de inversión del mundo cerró el año pasado con un volumen de activos bajo gestión de 10 billones de dólares, un 15 por cien más que en año anterior. Equivale a la suma del Producto Interior Bruto de las tres mayores economías europeas: Alemania, Reino Unido y Francia.

Como ya hemos explicado en otra entrada, los buitres son “verdes” por naturaleza. El medio ambiente es el motor de sus inversiones. Hace un par de años, el gran padrino Larry Fink publicó un mensaje haciendo hincapié en que el cambio climático redefinirá el futuro del capitalismo.

Es uno de los pilares de la estrategia del fondo buitre. Las empresas que no se sumen a las políticas verdes estarán por muy por detrás que el resto, escribió Fink.

—https://elnuevolunes.es/portada/blackrock-pone-a-las-energeticas-espanolas-en-su-diana/