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China ha ensayado el bloqueo militar de Taiwán

En respuesta a la provocación de la visita a Taipei de Nancy Pelosi, China ha realizado maniobras militares en seis zonas marítimas alrededor de la isla. Son las mayores de su historia en Taiwán y, aparentemente, el ensayo de un bloqueo en toda regla.

Es la primera vez que las maniobras chinas tienen lugar tan cerca de Taiwán, a menos de 20 kilómetros. La isla está literalmente rodeada, incluso en su flanco oriental, una zona crucial porque de allí podrían venir los refuerzos estadounidenses. Los aviones de combate y los barcos taiwaneses no han podido despegar ni salir de sus puertos.

Durante mucho tiempo el bloqueo se ha considerado como una de las opciones que China podría utilizar para recuperar la isla, pero obviamente gana credibilidad con estos ejercicios. Un bloqueo tendría como objetivo impedir cualquier entrada o salida de barcos y aviones comerciales o militares. Pero también para imponer una denegación de acceso a las fuerzas estadounidenses estacionadas en la región.

El jueves el ejército chino disparó una docena de misiles balísticos que impactaron en diferentes zonas marítimas alrededor de Taiwán. Por primera vez, algunos de ellos sobrevolaron la isla, según informó el viernes la televisión estatal china CCTV. Pekín ha movilizado más de 100 aviones y más de 10 fragatas y destructores, entre ellos el caza furtivo J-20 y un destructor Tipo 055, las joyas de la corona de las fuerzas aéreas y navales.

Los ejercicios han puesto a prueba la coordinación de los diferentes cuerpos movilizados por el ejército chino: tierra, mar, aire, fuerza de cohetes (encargada de los misiles) y fuerza de apoyo estratégico (guerra electrónica y cibernética). Se trata de un punto crucial para el recién creado Teatro de Operaciones Oriental del ejército chino, que no se creó hasta 2016 y que supervisa todo el espacio marítimo oriental del país, y por lo tanto, Taiwán.

Durante la anterior crisis del Estrecho de Taiwán (1995-1996), en la época de Clinton, la Marina estadounidense envió varios buques de guerra al Estrecho y desplegó portaaviones cerca de la isla. Esta vez el gobierno estadounidense ha sido mucho más cauteloso y no se ha atrevido.

En comparación con 1996 China ha incrementado su potencia de fuego. En aquel momento no pudo impedir el acceso a la zona a la Marina estadounidense, pero ahora podría intentarlo.

¿Busca la CIA una segunda vida para Al Qaeda?

Según los medios de comunicación estadounidenses, el 31 de julio un ataque estadounidense con drones en Kabul mató al antiguo número dos de la extinta organización Al Qaeda, el egipcio Ayman Al-Zawahiri, así como a otros dos individuos vinculados a la red Haqqani.

El gobierno afgano condenó el atentado como una violación de la soberanía del país y dijo que había ordenado a las agencias de inteligencia que investigaran si Al-Zawahiri estaba o no presente en Kabul.

Al-Zawahiri, de 72 años de edad y aquejado de varias enfermedades graves, se encontraba en el balcón de un edificio del centro de Kabul cuando, al parecer, un dron de la CIA disparó dos misiles con cuchilla Hellfire R9X. Estos ataques, que utilizan ojivas no explosivas con cuchillas cónicas giratorias que pueden desplegarse en la aproximación final, también mataron a dos personas cercanas a la red Haqqani, aliada a los talibanes.

Este tipo de ataque sólo es posible tras el Golpe de Estado “legal” en Pakistán que supuso el regreso, con ayuda del alto mando militar pakistaní, de la dinastía corrupta y compradora que gobernaba el país cuando estaba sometido al programa de asesinatos con drones de la CIA bajo el gobierno de Obama.

El número dos de Al Qaeda era un agente de la CIA que desempeñó un importante papel en la promoción del terrorismo yihadista en los países árabes y otras regiones del mundo.

Al Qaeda ya no existe y su capataz no tenía ningún interés especial, aunque para la CIA era preferible verle muerto que vivo, lo mismo que Bin Laden. Son personajes de usar y tirar.

Quizá haya un cierto interés publicitario. La CIA puede decir que ha vuelto a demostrar la connivencia entre los talibanes y Al Qaeda, que es el motivo oficial por el que Estados Unidos invadió el país en 2001.

El gobierno de Kabul habría violado el Acuerdo de Doha, que impide usar el territorio afgano por las organizaciones terroristas para llevar a cabo ataques contra los intereses estadounidenses en la región o fuera de ella.

La CIA nunca se fue de Afganistán, pero desde la retirada militar del año pasado, los fondos se han reducido considerablemente. Si Al Qaeda siguiera activa y si su base fuera Afganistán, serían buenas noticias para la CIA.

También se podría inventar una nueva zona de operaciones para Al Qaeda en la provincia china de Xinjiang, en el oeste de China, en Asia Central, en el flanco sur de Rusia, y en las provincias orientales de Irán.

Con la crisis de Taiwán, no habría mejor escenario que atacar a China por el otro costado y, de paso, apretar a Rusia e Irán. Al Qaeda podría tener una segunda vida.

Taiwán amenaza con destruir las fábricas de semiconductores si China invade la isla

En Taiwán tiene su sede la empresa TSMC (Taiwan Semiconductor Manufacturing Company) que, como ya hemos explicado, es la principal empresa fabricante de semiconductores del mundo. Por sí sola, la empresa taiwanesa suministra más de la mitad de la producción mundial de microprocesadores.

El porcentaje es del 61 por cien, si consideramos sólo los chips de 16 nanómetros, los más avanzados del mundo. Las mayores empresas tecnológicas (Apple, Qualcomm), dependen de TSMC.

A su director, Mark Liu, le ha entrevistado la CNN con motivo del viaje de Nancy Pelosy a la isla y ha amenazado con volar “todas sus instalaciones industriales” si China invade la provincia. También afirmó que si Pekín invade Taiwán, la economía china se paralizará.

En una entrevista en dos partes y emitida el lunes por la cadena de televisión estadounidense, Liu advirtió que una invasión de Taiwán por parte de China dejaría “inoperativas” las instalaciones industriales de TSMC.

“Nadie puede controlar TSMC por la fuerza”, añadió. “Si se utiliza la fuerza militar o si hay una invasión, las instalaciones de TSMC quedarán inoperativas”, advirtió (1).

En el territorio continental China sólo fabrica una sexta parte de los componentes electrónicos que necesita y depende en gran medida de TSMC. Estados Unidos y Europa sólo suministran cada uno el 10 por cien de la producción mundial, y el 80 por cien restante se fabrica en Asia por empresas como Samsung en Corea del Sur y Smic en China. Pero todas ellas quedan a la sombra del monopolio taiwanés de los semiconductores.

Enviando a Pelosi a Taiwán, Estados Unidos ha desafiado a China a cumplir las amenazas que ha venido profiriendo desde hace semanas.

El interés estratégico de TSMC fue estudiado por dos profesores de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos que, en noviembre del año pasado, idearon una forma de convencer a China de que renunciara a invadir Taiwán: destruir las fábricas de semiconductores (2).

Hablamos, pues, de economía de guerra y de que Taiwán tiene un arma de disuasión masiva. Para China apoderarse de TSMC no significa nada porque la empresa sólo funciona si está interconectada al mercado mundial, dijo Liu en su entrevista con la CNN.

El cabecilla de TSMC predijo un futuro sombrío para China si pierde el suministro de los componentes más avanzados. Pekín tendrá que pensárselo dos veces antes de embarcarse en una invasión.

Por su parte, ayer China envió una nueva salva de avisos a Estados Unidos, que deberá asumir la “responsabilidad” de la visita a Taiwán de Pelosi. Tendrá que “pagar el precio”, declaró a la prensa la portavoz diplomática Hua Chunying.

Si China decidiera invadir Taiwán, los especialistas de la Escuela de Guerra del Ejército de Estados Unidos repiten el mismo prejuicio estratégico que en la Guerra de Ucrania: China llevaría a cabo una guerra relámpago de 14 horas de duración, mientras que la reacción de Estados Unidos y Japón sería de 24 horas. Por eso la Marina de Guerra estadounidense realiza maniobras militares continuamente en las proximidades del teatro de operaciones.

La semana pasada, el ejército taiwanés realizó sus mayores ejercicios militares anuales.

El domingo China también organizó maniobras militares con munición real en el estrecho de Taiwán. Además. está realizando otros ejercicios en otras zonas marítimas del país.

De momento, las previsiones del Pentágono no se cumplen ya que tras la salida de Pelosi, China no ha iniciado una guerra relámpago sino más bien lo contrario: un bloqueo naval y aéreo.

(1) https://www.tomshardware.com/news/chairman-nobody-can-control-tsmc-by-force
(2) Jared M. McKinney y Peter Harris, Broken Nest: Deterring China from Invading Taiwan, Parameters, núm. 51, 4, pgs. 23 a 36 doi:10.55540/0031-1723.3089

‘Amigo de todos y enemigo de ninguno’ (el petróleo ruso en la crisis de Sri Lanka)

En uno de sus últimos actos como jefe de Estado, el presidente saliente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, dio un paso largamente demorado al hablar por teléfono con Putin, para solicitarle el suministro de combustible que tanto necesita a crédito.

Nunca antes se había vivido en Sri Lanka una crisis de combustible de esta magnitud. Algunos han muerto esperando durante días en colas kilométricas de combustible. En este momento de extrema necesidad, el hecho de que el gobierno se escabulla en la búsqueda de ayuda de Rusia es un rompecabezas que invita a la especulación. Los dos Estados mantienen relaciones diplomáticas cordiales y la Federación Rusa, miembro permanente del Consejo de Seguridad de la ONU, presta un apoyo vital a Sri Lanka en los foros internacionales. Dadas las circunstancias, la compra de combustible a bajo coste a Rusia no tiene por qué interpretarse como un desplante a los amigos occidentales de Sri Lanka. Sri Lanka afirma seguir una política exterior neutral, describiéndose como “amigo de todos y enemigo de ninguno”. Es de suponer que esta neutralidad es la base sobre la que Sri Lanka, junto con India, Pakistán y docenas de otros países, se abstuvo de votar sobre dos resoluciones de la Asamblea General de la ONU que condenaban las operaciones militares de Rusia en Ucrania.

La declaración del Kremlin sobre la llamada telefónica iniciada por la parte ceilandesa llamó la atención sobre la larga relación entre ambos Estados. “En el contexto del 65 aniversario del establecimiento de las relaciones diplomáticas entre los dos países, que se celebra este año, se confirmó la disposición mutua a seguir desarrollando progresivamente los lazos tradicionalmente amistosos entre Rusia y Sri Lanka”, decía el comunicado. Aunque no se mencionó específicamente el tema del suministro de combustible, el comunicado ruso dice que “los presidentes discutieron asuntos actuales de la cooperación comercial y económica bilateral, en particular, en energía, agricultura y transporte”.

La neutralidad internacional de Sri Lanka

La narrativa sostenida de los medios corporativos occidentales que demonizan a Rusia en este conflicto ha eclipsado el hecho de que gran parte de África, Asia y América Latina han preferido no tomar partido en la guerra por delegación de Estados Unidos y Rusia en Ucrania. “La comunidad mundial se mantiene al margen de tomar partido entre Estados Unidos y Rusia”, afirma el analista político y ex diplomático indio M.K.Bhadrakumar. “Ni un solo país del continente africano y de la región de Asia occidental, central, del sur y del sudeste asiático ha impuesto sanciones contra Rusia”.

¿Qué es lo que impide tender la mano a un país amigo que tiene las mismas exportaciones que necesita Sri Lanka? El mensaje de otros interlocutores, como el ex presidente Maithripala Sisirsena, que recibió una respuesta a su carta a Putin, así como las declaraciones del embajador ruso, han demostrado que no hay ningún obstáculo por su parte si se dan los pasos necesarios.

Tal es el malestar por las relaciones con Rusia que el ministro de Energía, Kanchana Wijesekera, se retractó de su declaración a los medios de comunicación internacionales, a finales de mayo, de que Sri Lanka había comprado una partida de crudo ruso. Según Reuters, “el envío de 90.000 toneladas fue encargado a través de Coral Energy, con sede en Dubai, dijo Wijesekera, añadiendo que el pago facilitaría la reanudación de la única refinería del país, cerrada desde el 25 de marzo”. Dos semanas después, el ministro declaró al Sunday Times que el envío “no era de una empresa rusa”, sino “una oferta de una empresa con sede en Dubai, Coral Energy”. Pero al día siguiente, el Primer Ministro Ranil Wickremesinghe declaró en una entrevista a la emisora india Wion que, en efecto, “compramos un cargamento a Rusia”.

Los informes dicen que, con las sanciones de la Unión Europea que impiden a las grandes empresas comerciar con los productores de petróleo rusos, los comerciantes más pequeños están aprovechando la oportunidad de enviar petróleo ruso comprado con grandes descuentos. ¿Estará Sri Lanka a la altura de la tarea de adoptar un enfoque diplomático calibrado para resolver la crisis del combustible, en medio de este tenso entorno internacional?

No es ningún secreto que las potencias occidentales ejercen su considerable influencia para obligar a los Estados más pequeños a cumplir con sus políticas, en su intento de contener a sus rivales. Pero la India, miembro de la Cuarta Conferencia, compra abiertamente petróleo a Rusia, mientras que la propia Unión Europea sigue dependiendo en gran medida de la energía rusa, aunque intente reducir esa dependencia.

El miedo a negociar con Rusia

Algunos representantes del grupo “independiente” de partidos políticos afines al gobierno, como el Frente Democrático de Izquierda, el Partido Comunista de Sri Lanka y el Frente de Libertad Nacional, han denunciado la reticencia del gobierno a negociar con Rusia. Acusan de que este fracaso se debe al miedo a enfadar a Estados Unidos y a la Unión Europea. En una sesión informativa conjunta del grupo, emitida por la televisión nacional, el portavoz del Frente Nacional de la Libertad, Mohamed Muzzamil, alegó que el gobierno ha sido presa de la “estrategia Indo-Pacífica” de Estados Unidos.

Irónicamente, un editorial sobre Sri Lanka en el Washington Post, que dejó al descubierto los fundamentos geopolíticos de la ayuda estadounidense a Sri Lanka, dio crédito a esta crítica. Como se cita en el Sunday Times del 22 de julio, la columna titulada “Sufriendo en Sri Lanka: Estados Unidos debe ayudar a contener una crisis de la deuda que podría extenderse por todo el mundo”, expresaba la preocupación de que el presidente Putin “pudiera utilizar el dolor de Sri Lanka para ampliar la influencia rusa en la región del Indo-Pacífico”. Argumentando que Estados Unidos debe utilizar su poder como mayor accionista del FMI para ayudar a los países a reestructurar sus deudas, dijo: “Sri Lanka presenta una oportunidad para que el gobierno de Biden diseñe un rescate junto con otros miembros del Diálogo Cuadrilateral de Seguridad: India, Japón y Australia. Esto podría mitigar el sufrimiento y mostrar a todo el Indo-Pacífico que vale la pena tratar con Estados Unidos en lugar de con China o Rusia”.

En un encuentro con los medios de comunicación en Colombo, al día siguiente de la llamada telefónica de Rajapaksa a Putin, la embajadora de Estados Unidos, Julie Chung, declaró que Estados Unidos no aplica sanciones a terceros países que importen petróleo ruso. Sin embargo, señaló que sí hay sanciones contra los bancos, la logística, el transporte y la financiación rusos. Esto último se traduce en problemas para los terceros países que desean comerciar con Rusia a la hora de realizar los pagos, aunque no haya sanciones directas contra ellos. Así que la conclusión es que los terceros países sí se ven castigados por las sanciones de Estados Unidos y la Unión Europea. Bhadrakumar, citando un informe de la UNCTAD, ha llamado la atención sobre las alarmantes consecuencias mundiales del bloqueo de los canales bancarios para el comercio con Rusia. Los más afectados son los países menos desarrollados, especialmente en África, que dependen en gran medida de Rusia para el trigo, observó.

El enviado de Estados Unidos había dicho que “Sri Lanka también debe tener en cuenta el hecho de que el presidente Putin ha iniciado un ataque brutal, no provocado e injustificado contra un país soberano: Ucrania”. Sin embargo, muchos analistas, incluso occidentales, han demostrado que las causas del conflicto entre Rusia y Ucrania son más profundas de lo que la narrativa occidental quiere hacernos creer. En particular, John Mearsheimer, profesor distinguido de Ciencias Políticas y codirector del Programa de Política de Seguridad Internacional de la Universidad de Chicago, ha argumentado que “Occidente, especialmente Estados Unidos, es el principal responsable de este desastre”.

El gobierno de Sri Lanka está ahora a merced del FMI, controlado por Estados Unidos, para que lo rescate de la catástrofe económica. Pero, además, ¿es incapaz de adoptar una posición de principios en sus relaciones exteriores? Por ejemplo, ¿cómo se refleja en el país el hecho de que el ministro de Energía anuncie la decisión de Sri Lanka de levantar la prohibición de la Qatar Charity, coincidiendo con su viaje al estado rico en petróleo en busca de combustible?

El ex embajador en Rusia, Saman Weerasinghe, no tuvo pelos en la lengua para hablar de la política exterior de Sri Lanka, en un acto televisado organizado el mes pasado por la Sociedad de Amistad Sri Lanka-Rusia, al que asistió el embajador ruso Yury Materiy. Weerasinghe lamentó que los 800 millones de dólares ofrecidos en concepto de ayuda a proyectos por parte de Rusia no se hayan aprovechado durante su mandato. Lamentó el incidente en el que un vuelo de Aeroflot fue retenido en Sri Lanka, y preguntó por qué no se había presentado una disculpa a nivel diplomático.

El problema era que la política exterior de Sri Lanka se formulaba en algún “otro país”, alegó, a diferencia de las políticas exteriores de otros países, que se formulan en casa. Se trata de una acusación condenatoria, que no guarda relación con ninguna crisis mundial. Dada la actual inestabilidad política del país, con el telón de fondo de una épica lucha por el poder que se desarrolla en la escena mundial, los acontecimientos en la estratégica Sri Lanka serán observados de cerca en los próximos meses.

—https://www.newswire.lk/2022/07/24/factum-perspective-will-sri-lanka-slip-up-over-russian-oil/

La peor pesadilla de Estados Unidos vuelve a Pakistán: Imran Khan

Contra todo pronóstico y contra poderosos rivales, la victoria del ex primer ministro Khan en las elecciones del Punjab del domingo es una victoria para la democracia y para la soberanía de Pakistán.

Siempre es una propuesta desagradable, ya sea en la India o en Pakistán, que el poder político sea usurpado por operadores encubiertos que organizan deserciones de un partido gobernante y que un gobierno establecido sea derrocado a pesar del mandato que ha recibido en las urnas.

En la India -al menos hasta ahora- las potencias extranjeras no han organizado todavía tales planes que conduzcan a un cambio de régimen a escala federal o estatal, excepto, quizás, en la destitución del primer gobierno comunista en el estado sureño de Kerala en 1959.

En la política del sur de Asia, Nepal, Afganistán, Sri Lanka y las Maldivas son casos crónicos en los que la injerencia extranjera en la política nacional se ha convertido en algo endémico. Pero se trata de Estados pequeños o débiles, vulnerables a la presión exterior.

Un golpe de estado por otros medios

Era la primera vez que la maldición de la injerencia extranjera aparecía en un país importante del sur de Asia, como Pakistán, cuando Estados Unidos destituyó abiertamente al primer ministro en funciones, Imran Khan, y en poco tiempo se produjo un cambio de régimen.

No sabemos hasta qué punto las fuerzas políticas que formaron el siguiente gobierno en Islamabad fueron dirigidas por Washington, usurpando el poder, y puede que nunca lo sepamos. Sin embargo, dado el historial de esa élite política en términos de mentalidad rentista, tal posibilidad no puede ser realmente descartada.

Aunque existen grandes similitudes entre las élites de India y Pakistán, la élite pakistaní (civil) tiene desde hace tiempo la tradición de mirar por encima del hombro para pedir la aprobación de Estados Unidos.

El propio Imran Khan insiste en que eso es precisamente lo que ha ocurrido, y por eso ha calificado su movimiento de protesta de “yihad”. De hecho, el repentino calentamiento de las relaciones entre Estados Unidos y Pakistán -que estaban en su punto más bajo bajo el mandato de Khan- inmediatamente después de su destitución, fue un claro indicio de la alegría y el alivio del gobierno de Biden por el cambio de gobierno en Pakistán.

En cuanto al Secretario de Estado Antony Blinken, que antes no tenía tiempo para Pakistán, el repentino cambio de tono -optimista- en su diplomacia personal hacia la nueva élite gobernante de Islamabad, también procedente de poderosas dinastías políticas íntimamente conocidas por el establishment estadounidense, dio la clara impresión de que en su tablero de la Guerra Fría ahora sabía que tenía un nuevo peón con el que jugar contra China (y Rusia).

Khan no estaba fuera de juego

Sin embargo, esta euforia duró poco. En contra de las estimaciones, incluso en la India, de que la carrera política de Imran Khan había terminado, los acontecimientos han demostrado que sigue formando parte de la historia de Pakistán y que son más bien los usurpadores de Islamabad los que son reliquias del pasado.

Ciertamente, la “yihad” de Khan ha tomado la forma de un tsunami que ahora amenaza con ahogar a los usurpadores. El modo en que irrumpió en el corazón del Punjab en las elecciones parciales debe hacer saltar las alarmas en los pasillos del poder, no sólo en Lahore sino también en Islamabad.

Una victoria aplastante de Khan

Las enormes multitudes que siguen a Imran Khan en todas partes se están convirtiendo en votos. No hay duda: hace mucho tiempo que no aparece un político verdaderamente carismático en el panorama político pakistaní.

Khan acaba de sorprender a sus críticos y adversarios políticos al tomar el control de la crucial asamblea provincial de Punjab. Su partido ganó 15 de los 20 escaños en juego en las elecciones parciales, venciendo a su archirrival, la Liga Musulmana de Pakistán-N (que dirige el gobierno federal en Islamabad desde abril, tras la destitución de Imran Khan), en su propio terreno.

El resultado no sólo es un golpe para el actual Primer Ministro Shehbaz Sharif, sino que también se considera un anticipo de lo que podría ocurrir en unas elecciones generales. Imran Khan ha convocado elecciones generales anticipadas, que normalmente están previstas para octubre de 2023.

Los poderes fácticos de Pakistán

La opinión generalizada de que el estamento militar pakistaní se sentiría desafiado por un espectro de este tipo acaba de demostrarse errónea (lo que es un buen augurio para el futuro político del país). Básicamente, el axioma de que un político civil pakistaní que desarrolle diferencias con la cúpula militar sería un ángel caído condenado al olvido para siempre también acaba de desaparecer.

De hecho, la rapidez con la que Imran Khan ha vuelto a la palestra es impresionante, como si nunca hubiera dejado de estar en el candelero y los usurpadores fueran sólo intrusos momentáneos.

Imran Khan ha reescrito la historia política de Pakistán llamando a las puertas del poder político inmediatamente después de su destitución por parte de una alianza de impíos servidores de un amo extranjero.

Si los resultados de las elecciones en el Punjab han revelado algo, es que los habitantes de ese país han comprendido lo que es el poder democrático y están decididos a hacer oír sus opiniones.

Y esa opinión es, inequívocamente, que el cambio de gobierno en Lahore tras la expulsión del poder del partido de Imran Khan fue un episodio repugnante y debe ser revertido. Es probable que también se convierta en una señal para los que están en el poder en Islamabad.

Dados los graves problemas económicos de Pakistán, la estabilidad política es una necesidad imperiosa, y lo último que merece el país es cargar con un gobierno nacional que carece de legitimidad. Cuando un país se enfrenta a una situación así, la única salida es la celebración de nuevas elecciones que puedan, con suerte, poner en marcha un nuevo gobierno estable con un verdadero mandato para gobernar.

Por supuesto, el mandato sólo da legitimidad al poder elegido y no garantiza necesariamente que vaya a gobernar bien -Bangladesh es quizá una rara excepción en la región del sur de Asia-, pero es algo con lo que podemos aprender a vivir en nuestra parte del mundo.

Para comprender la ‘yihad’ de Khan

La “yihad” de Imran Khan no es un llamamiento a la anarquía. Tampoco pretende llevar a cabo una “revolución de colores”. Por el contrario, es un factor de estabilidad para Pakistán, con una estricta adhesión al Estado de Derecho y al orden constitucional. En resumen, simplemente exige un nuevo gobierno con un mandato legítimo para gobernar, una causa que ha estado abrazando desde que empezaron a cristalizar los indicios de un golpe político contra él patrocinado por Estados Unidos.

El peligro real es que si hay una brecha entre los gobernantes y los gobernados, no sólo debilita al gobierno de turno y afecta a su toma de decisiones, especialmente cuando hay que tomar decisiones difíciles, sino que la deriva política puede llevar a condiciones anárquicas. Y esta es una eventualidad que Pakistán no puede permitirse en las circunstancias actuales.

Es posible que Khan vuelva al poder en nuevas elecciones. Es igualmente posible que su partido no obtenga la mayoría y tenga que formar una coalición o, por el contrario, tenga que conformarse con el papel de oposición. Pero, en cualquier caso, hay que romper el actual estancamiento. Y esto sólo puede lograrse mediante nuevas elecciones.

La inestabilidad política en Pakistán será perjudicial para los intereses del país a largo plazo en la situación actual de los asuntos mundiales, en la que tiene un importante papel que desempeñar como gran potencia regional.

Pakistán tiene mucho que ofrecer en el emergente orden mundial multipolar. Depende de la élite política de Pakistán no cometer errores irreparables en su loca carrera por el poder. Por ello, es absolutamente necesario celebrar nuevas elecciones lo antes posible.

MK Bhadrakumar https://thecradle.co/Article/Columns/13176

Los manifestantes asaltan el Palacio Presidencial de Sri Lanka poniendo en fuga al Jefe de Estado

Esta mañana el presidente de Sri Lanka, Gotabaya Rajapaksa, ha tenido huir del Palacio Presidencial de Colombo que estaba a punto de ser asaltado por una multitud de manifestantes enfurecidos.

El canal privado Sirasa TV mostró imágenes de la muchedumbre asaltando la sede oficial de la presidencia, hasta ahora fuertemente custodiada. Rajapaksa sigue siendo el Presidente del país, aunque está siendo protegido por el ejército en un lugar oculto.

Desde hace meses la situación en Sri Lanka es inestable a causa de las protestas de la población en la calle. La policía ya no puede contener a la multitud. Han tenido que recurrir al ejército, que ha abierto fuego contra los manifestantes. A pesar del toque de queda, las barricadas e incendios son cotidianos.

La crisis económica no tiene precedentes, marcada por la escasez de alimentos y combustible, los cortes de electricidad y el aumento de la inflación, que alcanzó el 55 por cien en junio. La ONU calcula que cerca del 80 por cien de la población se salta una de las comidas para hacer frente a la escasez de alimentos y al aumento de los precios. En las calles se ven largas filas para aprovisionarse con una bombona de gas.

El jueves el banco central subió los tipos de interés un punto porcentual, hasta el 15,5 por cien, y advirtió que la inflación podría alcanzar el 80 por cien a finales de año.

La economía está entrando en recesión. Tras un crecimiento del 3,7 por cien en 2021 y una contracción del 3,6 por cien del Producto Interior Bruto (PIB) en 2020, el Primer Ministro Ranil Wickremesinghe estimó esta semana que el PIB podría hundirse un 7 por cien este año, sin ninguna perspectiva de que mejore. “También tendremos dificultades en 2023”, añadió.

El país está en bancarrota, ya que en abril dejó de pagar una deuda externa de 51.000 millones de dólares. El gobierno está negociando un paquete de rescate con el Fondo Monetario Internacional, que se niega a entregar nada por los lazos del actual gobierno con China.

El ministro de Educación de Sri Lanka, Susil Premajayanth, ha viajado a Rusia para conseguir la ayuda económica que les saque del hundimiento.

La presión de Estados Unidos abre una nueva ruta comercial en Asia central

India, Rusia e Irán hacen negocios a través del nuevo corredor INSTC (Corredor Internacional de Transporte Norte-Sur), mientras Nueva Delhi sigue escapando a la presión de Estados Unidos.

Las mercancías rusas parten de Astrakhan, en el Mar Caspio, hasta un puerto del sur de Irán, para acabar en el puerto Jawaharlal Nehru de Mumbai, en India. La Autoridad Portuaria Jawaharlal Nehru de Mumbai (JNPA), que forma parte del INSTC, marca el primer paso de India para unirse al emergente eje Rusia-Irán-India.

Esto se produce en el contexto de las grietas en las relaciones entre India y Estados Unidos por el creciente comercio de petróleo con Rusia y la negativa a unirse al bando occidental para criticar a Moscú.

El proceso se inició tras la visita del ministro de Asuntos Exteriores iraní, Hossein Amir-Abdollahian, a India el 8 de junio y una conversación telefónica entre Putin y el presidente iraní, Ebrahim Raisi, el mismo día.

Una parte del corredor INSTC que une los mercados de Rusia, Persia y Asia puede considerarse en el contexto más amplio de las alianzas cambiantes y los acuerdos pragmáticos, impulsados principalmente por los caprichos económicos de la pandemia y las sanciones económicas contra Rusia.

Los cargamentos de salida son dos contenedores de 40 pies de listones de madera, con un peso total de 41 toneladas, que fueron cargados en San Petersburgo y tienen como destino Astrakhan, donde serán recargados en el puerto de Solyanka. A continuación, cruzando el Mar Caspio, llegan al puerto iraní de Enzeli antes de dirigirse al sur, a Bandar Abbas, y a la última etapa del viaje hasta Mumbai, según Dariush Jamali, director de la terminal conjunta iraní-rusa de Astracán.

Al mismo tiempo, Irán está promoviendo su propio proyecto regional paralelo en forma de ferrocarril Khaf-Herat, que reduce el viaje de 40 a 25 días, que evita el viaje más largo a través del Canal de Suez y reduce los costes de envío en un 25 por cien, es importante en el contexto actual de alta inflación.

El pragmatismo de dejar de lado las diferentes posturas por una razón más sustancial puede verse en el toque de sensibilidad de Amir-Abdollahan sobre las cuestiones de las minorías en la India. “Teherán y Nueva Delhi coinciden en la necesidad de respetar las religiones divinas y los santuarios islámicos», tuiteó, y añadió: «Irán y la India están decididos a llevar sus relaciones al siguiente nivel”.

Tras reunirse con el Primer Ministro Modi, el Ministro de Asuntos Exteriores Jaishankar y otros funcionarios indios avanzaron en el diálogo estratégico bilateral. Teherán y Nueva Delhi coinciden en la necesidad de respetar las religiones divinas y los santuarios islámicos y evitar las declaraciones polémicas. Ese mismo día, en una llamada telefónica entre Putin y Raisi, se alcanzaron acuerdos sobre la puesta en marcha de proyectos conjuntos en el ámbito de la economía y el comercio.

Anteriormente, India había intentado crear coaliciones regionales. Estando en el apogeo de su alianza estratégica con Estados Unidos en 2020, no pudo conseguir las condiciones financieras del proyecto Chabahar debido a las sanciones de Estados Unidos contra Irán por el acuerdo nuclear bajo el gobierno de Trump. Esto hizo que Irán excluyera al país del proyecto en junio de 2020.

El objetivo declarado por India de llegar a Asia central (a través de Chabahar) no pudo alcanzarse debido a la presión occidental. Hace 73 años, los británicos salientes repartieron el subcontinente, dividiendo Asia central, meridional y occidental para limitar la influencia de la Unión Soviética en la región.

India tenía una frontera terrestre con Irán y Afganistán, y un plan elaborado para entrar en Asia central habría sido peligroso para las potencias marítimas. La integración terrestre a través de la continuidad natural de la vasta masa euroasiática socavó las rutas comerciales marítimas, que fueron una herramienta importante de la dominación colonial occidental.

En la actualidad, India mantiene sus relaciones con Pakistán en un nivel aceptable, y la retórica de su apoyo a los militantes cachemires y a los grupos terroristas está casi ausente entre sus dirigentes políticos.

También incorpora a los talibanes, una señal de que India se acerca a las opiniones regionales de Asia central, Rusia, Irán y Asia Occidental y acepta la existencia de los talibanes como una realidad política. Pide que se ignore la doctrina reaccionaria del grupo en nombre de un verdadero interés por la estabilidad en Afganistán.

Mientras, los aliados de Estados Unidos consideran que Washington está desarrollando un proyecto cada vez más proteccionista, independientemente de sus creencias ideológicas, republicanas o demócratas, que no les ayudará en caso de conflicto y evitará una mayor intervención militar.

El cambio en las alianzas mundiales provocado por el conflicto entre Rusia y Ucrania puede verse en las posiciones cambiantes de Israel e Irán, que se han movido entre los campos ruso y estadounidense. Por ejemplo, Israel pasó de ser el intermediario favorito de Putin, transmitiendo sus ideas a Europa, Estados Unidos y Ucrania en los primeros días de la guerra, a ser el más duro crítico de Moscú a cambio de que Estados Unidos bloqueara las negociaciones sobre el programa nuclear iraní.

En marzo, Estados Unidos trató desesperadamente de cerrar el acuerdo para asegurarse el suministro adicional de petróleo iraní y hacer bajar los precios mundiales del petróleo. Irán vio entonces una oportunidad y coqueteó con Estados Unidos durante un tiempo, alejándose de su doctrina de “economía de resistencia” y “pivote hacia Oriente” -resistiendo a las devastadoras sanciones de Estados Unidos a expensas de una mayor cooperación con las principales potencias euroasiáticas- para entablar con Occidente negociaciones nucleares y obtener cierto alivio económico. Volvió a una posición dura después de que Estados Unidos les presionara y bloqueara el acuerdo bajo presión israelí.

Irán e India también señalaron que los comentarios de Biden y de su secretario de Defensa, Lloyd Austin (“este hombre no puede permanecer en el poder”, “el objetivo es debilitar a Rusia”) se referían más al choque con Moscú que a la defensa de Ucrania en la guerra por delegación respaldada por Estados Unidos.

Los éxitos de Rusia en Mariupol, donde más de 2.000 combatientes neonazis se rindieron en la planta siderúrgica de Azovstal, y la actual pérdida de 100 soldados ucranianos cada día en el Donbass, según el propio presidente Vladimir Zelensky, auguran un triunfo ruso.

Por otra parte, India aún no ha apoyado plenamente el eje Rusia-Irán-China, como lo demuestra su pertenencia a la agrupación Israel-India-Estados Unidos-Emiratos Árabes Unidos (I2U2), donde Israel y Emiratos Árabes Unidos comparten una desconfianza mutua hacia Irán.

El fortalecimiento de los lazos de India con Emiratos Árabes Unidos, donde este último ha causado indignación con los controvertidos comentarios de la suspendida portavoz del BJP Nupur Sharma, las tensas relaciones de Emiratos Árabes Unidos con Israel tras los Acuerdos de Abraham de 2020, y el desesperado apaciguamiento de Washington con Abu Dhabi para aumentar la producción de petróleo después de que se indignara por la no condena de los ataques de huthíes respaldados por Irán por parte del primero, hacen que la perspectiva sea más seria.

Parth Satam https://katehon.com/ru/article/znakovyy-torgovyy-marshrut

Estados Unidos advierte a India por su acercamiento a Rusia

Estados Unidos está presionando tanto a todo el mundo que se creando más enemigos de los que puede mantener a raya. Las sanciones a Rusia no han cumplido las expectativas y se han vuelto contra sus patrocinadores. Los que más las sufren son los países europeos, obligados a cumplir lo mejor posible con su humillante papel de vasallos de los estadounidenses.

Washington no ha logrado aislar a Rusia sino sólo despegarla de socios vacilantes, de esos que nunca sabes si van o vienen.

Tras perder en Ucrania y empujar a Rusia a los brazos de China, los estadounidenses ven al Kremlin acercarse a India. Una situación que desagrada mucho a Washington. El mes pasado la Subsecretaria del Tesoro de Estados Unidos, Elizabeth Rosenberg, voló a Nueva Delhi con carácter de urgencia para amenazar al gobierno por su cooperación con Moscú.

India, tercer importador mundial de petróleo, aumentó sus importaciones de petróleo ruso en abril hasta unos 277.000 barriles diarios, frente a los 66.000 de marzo. Ha sido un golpe muy duro para la Casa Blanca, que quiere mover las piezas a tres bandas como en 1970, cuando Kissinger visitó Pekin.

Estados Unidos cree que, aunque India es un socio importante para Rusia, China es enemigo de India. A su vez, India se encuentra entre dos fuegos. De boquilla se mantiene neutral en la Guerra de Ucrania, lo que ya es bastante molesta en Washington.

Pero, de hecho, desde hace décadas, Rusia es el principal proveedor de armas de India, y el aumento de las importaciones de petróleo sugiere que no hay tal neutralidad. India está con Rusia, y lo que es peor: ha convertido la colaboración en un negocio. Compra el petróleo a los rusos a precios por debajo del mercado, luego lo revende a los europeos a un precio más alto y obtiene un buen beneficio a costa de los occidentales, que son los únicos castigados.

Washington dispara en todas las direcciones. No consigue frenar a China, pierde terreno ante Rusia desde la Guerra de Siria y no puede lograr que India corte sus lazos privilegiados con Moscú.

A Estados Unidos no le quedan más que sus incondicionales y la pequeña manada de países europeos, divididos y humillados.

Una guerra de Estados Unidos contra China podría comenzar en las Islas Salomón

En medio del Pacífico, las Islas Salomón, a 2.000 kilómetros al noreste de Australia, han afirmado su propia política exterior independiente tras décadas bajo tutela extranjera. El Primer Ministro Manasseh Sogavare calificó de “hito” el acuerdo entre su país y China, que incluye un pacto de seguridad. “Tenemos que diversificar las relaciones del país con otros socios. ¿Dónde está el problema?” China no estaba presionando a su país para que firmara el pacto, insistió, y añadió que “las propias Islas Salomón pidieron el tratado”.

El problema es una posible presencia militar china en las Salomón, en virtud de un acuerdo que permitiría a los barcos chinos visitar y “llevar a cabo el reabastecimiento logístico” y permitir a la policía china ayudar a “mantener el orden social” en el país.

Aunque Sogavare ha asegurado a Occidente que no habrá ninguna base militar china en las Islas Salomón, Daniel Kritenbrink, jefe de la diplomacia estadounidense para Asia Oriental y el Pacífico, lanzó esta velada amenaza: “Por supuesto, respetamos la soberanía de las Islas Salomón, pero también queríamos hacerles saber que si se dieran pasos para establecer una presencia militar permanente de facto, capacidades de proyección de poder o una instalación militar, entonces tendríamos preocupaciones significativas, y responderíamos muy naturalmente a esas preocupaciones”.

Australia ha advertido que cualquier base china en las Salomón sería una “línea roja”. El nuevo primer ministro laborista, Anthony Albanese, y su ministra de Asuntos Exteriores, Penny Wong, acusaron al anterior gobierno de haber cometido “el peor fracaso de la política australiana desde la Segunda Guerra Mundial” al permitir el acuerdo de las Islas Salomón con China. El oligarca de los medios de comunicación David Llewellyn-Smith lanzó amenazas explícitas: “No hay forma de que Australia permita que este acuerdo continúe. Si lo hace, la nación debería invadir y capturar Guadalcanal para que podamos organizar un cambio de régimen en Honiara… Si no respondemos a eso -tenemos que ser nosotros y Washington- entonces amigo, se acabó… China tendrá libertad de mar con su armada en todo el Pacífico Sur. Según el periódico australiano, el acuerdo “difícilmente podría ser más significativo desde el punto de vista geopolítico por el desafío que supone para la prolongada hegemonía estadounidense en la región”.

La posición de las Salomón en el sudeste del Pacífico es lo que hace que el país sea tan importante desde el punto de vista estratégico para la futura guerra de Estados Unidos con China. Este empobrecido país de 700.000 habitantes cuenta con varios puertos de aguas profundas y vías marítimas que Australia y Estados Unidos controlan actualmente y están decididos a conservar. Las Islas Salomón fueron colonizadas históricamente por los británicos y luego por los japoneses, y se convirtieron en un campo de batalla clave durante la Segunda Guerra Mundial, cuando Estados Unidos expulsó a Japón del país en la batalla de Guadalcanal, que duró seis meses, en 1942-43. Esta batalla fue vital para la victoria de Estados Unidos sobre Japón, que estableció el dominio de Estados Unidos sobre el Pacífico hasta el día de hoy.

Después de que las Salomón se independizaran de Gran Bretaña en 1978, la supervisión occidental pasó principalmente a Australia, con Nueva Zelanda como socio menor. Tras una guerra civil de baja intensidad entre 1998 y 2003 por las demandas de secesión de la isla de Malaita, más pobre y poblada, Australia ocupó el país con una fuerza de 2.000 soldados y policías como “fuerzas de paz”, imponiendo la austeridad del FMI en el sector público. La presencia de Australia desde 2003 hasta 2017 no hizo más que alimentar las rivalidades entre Malaita y la principal isla salomónica, Guadalcanal, donde se encuentra la capital, Honiara.

El cambio de juego se produjo en 2019 cuando las Salomón transfirieron el reconocimiento diplomático de Taiwán a la República Popular China después de 36 años. En respuesta, el senador republicano estadounidense Marco Rubio amenazó durante una visita con cortar el acceso de Salomón a los mercados financieros mundiales.

Al año siguiente, Estados Unidos concedió 25 millones de dólares en la llamada “ayuda” a Malaita, una cantidad mucho mayor que la ayuda a las Islas Salomón en su conjunto. Estos sobornos de Estados Unidos a Malaita y las amenazas contra el gobierno nacional formaban parte de una estrategia orquestada para utilizar las demandas de secesión de Malaita como un palo de divide y vencerás para obligar al gobierno nacional a volver al redil occidental. Alentado por Estados Unidos, el grupo separatista Malaita 4 Democracy ha exigido la expulsión inmediata de todos los ciudadanos chinos de la isla.

Luego, en 2021, unos 1.000 separatistas, alentados por el primer ministro maltés Daniel Suidani, se trasladaron a la isla principal de Guadalcanal, atacando a los comercios chinos y a los residentes chinos. Los alborotadores enarbolaron una bandera israelí e incendiaron el edificio del gobierno en lo que fue una revolución de colores orquestada por Estados Unidos y Australia. Pero no lograron derrocar al gobierno; una posterior moción de censura en el parlamento también fue rechazada. Desde entonces, China ha desplegado una docena de policías para formar a las fuerzas locales.

La pobreza y el desempleo masivo son la causa de los actuales disturbios en las Salomón, que tienen el índice de desarrollo humano más bajo y la segunda tasa de electrificación más baja de todos los pequeños estados del Pacífico. No es de extrañar que el gobierno de las Islas Salomón intente liberar al país de la dominación occidental. Liu Ze, secretario general del Consejo Empresarial Chino de las Islas Salomón, explicó: “La estructura económica de las Islas Salomón no ha progresado en los últimos 15 años, lo que ha hecho que el partido gobernante se de cuenta de que la cooperación con Occidente no conduce al desarrollo. Ahora han encontrado en China una gran potencia alternativa que puede proporcionarles unas condiciones equitativas. China es ahora el mayor destino de las exportaciones de las Islas Salomón, ya que recibe el 65 por cien de las mismas, principalmente madera, y la inversión y el turismo chinos han aumentado masivamente en el marco de la Nueva Ruta de la Seda.

Pero la creciente presencia económica de China se ve obstaculizada en todo momento. Un importante contrato con Huawei para tender un cable de fibra óptica desde las Salomón hasta Australia fue cancelado en 2018 después de que Australia impulsara un voto de censura contra el gobierno de las Salomón, acusando a Sogavare de corrupción en el acuerdo.

Sin embargo, los lazos de China con las islas del Pacífico están progresando, contribuyendo al desarrollo de una región pobre del mundo. China espera firmar un importante acuerdo con casi una docena de países insulares del Pacífico que abarque la cooperación en materia de seguridad, comercio y comunicación de datos. Kiribati, una pequeña nación insular del Pacífico que transfirió su reconocimiento diplomático a la República Popular junto con las Islas Salomón, va a firmar un acuerdo que concede a China derechos especiales de pesca en una de las mayores zonas marinas protegidas del mundo. Vanuatu ha firmado recientemente un contrato con China para la construcción de una nueva pista de aterrizaje en el aeropuerto que permita el acceso de grandes aviones. La ventaja para estos países es que China, a diferencia de las potencias occidentales, no busca explotar sus vulnerabilidades. Chen Hong, presidente de la Asociación China de Estudios Australianos, explicó: “China cree que los países, ya sean grandes o pequeños, deben recibir un trato igualitario; no están ahí para que nadie los convenza y controle.

Mientras tanto, las potencias occidentales hacen todo lo posible para frenar la pérdida de su hegemonía. En el plano diplomático, instan a los cinco Estados insulares del Pacífico que aún reconocen a Taiwán a no seguir el ejemplo de las Salomón (como nación insular del Pacífico más poblada e influyente) reconociendo a la República Popular China.

Las medidas de Occidente para reprimir la política exterior independiente de las Islas Salomón son un aspecto de la lucha más amplia para mantener el control imperialista sobre el Pacífico, que incluye el acercamiento de Australia a Estados Unidos. El desarrollo de Australia como “ancla del sur” del poder militar estadounidense, reforzado por el pivote de Obama hacia Asia, que ha visto cómo se establece una importante base estadounidense en Darwin, al norte de Australia, la sitúa en primera línea de una guerra con China.

La nuclearización de Australia se ha acercado peligrosamente con el reciente acuerdo Aukus entre este país, Estados Unidos y el Reino Unido. Aukus ha roto el Tratado de No Proliferación de la ONU al proporcionar armas nucleares a Australia en forma de al menos ocho submarinos nucleares construidos en Estados Unidos y los conocimientos tecnológicos que los acompañan. Los submarinos de 100.000 millones de dólares tendrán un alcance mucho mayor que los submarinos franceses que Australia acordó comprar, y se utilizarán para imponer un bloqueo naval estadounidense a las rutas marítimas del Pacífico de las que China depende para obtener materias primas y mercancías. De hecho, Aukus representa una extensión de la OTAN hacia el Océano Pacífico.

El Primer Ministro de las Islas Salomón, Sogavare, se quejó de que su país y otros de la región “deberían haber sido consultados para garantizar la transparencia del tratado Aukus, ya que afectará a la familia del Pacífico al permitir la presencia de submarinos nucleares en aguas del Pacífico”. Pero, por supuesto, fueron ignorados, al igual que los franceses fueron engañados por sus rivales imperialistas.

A pesar de la estrecha alianza entre Estados Unidos y Australia, está claro que Estados Unidos no está satisfecho con la actuación de Australia en las Islas Salomón. El cierre de su embajada en las Salomón en 1993 y la subcontratación de su seguridad a Australia fueron criticados por el ex diplomático estadounidense de alto nivel James Carouso, quien dijo que fue un “error”. Ahora Estados Unidos está considerando reabrir su embajada en la capital, Honiara, para recuperar el control directo. Esto en cuanto al respeto de la soberanía nacional, una idea que se invoca con frecuencia para promover la guerra por delegación de la OTAN contra Rusia.

No es que Australia sea mejor, con sus frecuentes referencias a las Salomón como “nuestro patio trasero”. Este término insultante fue condenado por Sogavare, que dijo que un patio trasero era un lugar “donde se recoge y se quema la basura”, y “donde se hacen las necesidades”. Compárese con la opinión de China de que las islas del Pacífico no son “ni el patio trasero de ningún país ni un escenario para juegos de alto nivel”. Tarcisius Kabutulaka, académico de las Islas Salomón en la Universidad de Hawai, observó que la posición occidental era la de establecer la ley y decir “no se puede tener ese tipo de relación con China. La ironía es que podemos y lo hacemos”.

La insistencia de las potencias occidentales en retener el control de las Salomón no es un problema lejano para nosotros, sino que representa un peligro claro y presente para la paz mundial. La reciente e improvisada revocación por parte de Biden de la política estadounidense de una sola China, de larga data, con respecto a Taiwán, demuestra que Estados Unidos se toma muy en serio la tarea de impedir el ascenso de China, y las amenazas occidentales de invadir las Islas Salomón convierten a este país en uno de los puntos calientes donde podría comenzar la guerra de Estados Unidos con China.

—https://www.legrandsoir.info/iles-salomon-construire-la-guerre-americaine-contre-la-chine.html

Masivas movilizaciones en Pakistán para acabar con la sumisión a Estados Unidos

El Primer Ministro pakistaní, Imran Khan, fue desalojado del gobierno por un Golpe de Estado al acercarse excesivamente a Rusia y no respetar las sanciones impuestas por Estados Unidos.

Su partido, el Pakistan Tahrik-e-Insaf (PTI), cuenta con un importante apoyo popular, especialmente en las áreas tribales del norte, adyacentes a Afganistán, pero también en Punjab y Sind y el miércoles se movilizaron de manera masiva, exigiendo la convocatoria inmediata de elecciones.

El llamamiento se produjo tras una conferencia del Partido en Peshawar. Khan calificó la manifestación como “un paso para proteger la soberanía del país”, e insistió en que su destitución fue “un complot organizado por Estados Unidos”.

Los militares despliegaron tropas en Islamabad (zona roja, enclave diplomático, oficinas públicas oficiales) para mantener a los partidarios de Imran Khan fuera de la capital.

Pakistán ha quedado en manos de los de siempre: los altos mandos militares vendidos a Estados Unidos y un “gobierno importado”, formado por dos de las dinastías más corruptas de políticos del sur de Asia: Nawaz y Bhutto Zardari.

Una potencia nuclear, como Pakistán, no puede esperar que en breve la situación se estabilice. Lo más probable es que broten tensiones con India para desviar la atención de la situación interna y, sobre todo, de la injerencia de Estados Unidos en la política pakistaní.

Durante los últimos días de su mandato como Primer Ministro, y en un gesto poco habitual en la historia política de Pakistán, Imran Khan elogió al gobierno de Nueva Delhi en la política mundial y, especialmente, su postura frente a las presiones de Estados Unidos en el marco de la actual Guerra de Ucrania.

El ultimátum de seis días dado por Imran Khan al actual gobierno pakistaní para que convoque elecciones generales y ponga fin al “gobierno importado” complicará aún más la situación política interna. Washington no quiere elecciones y, naturalmente, no quiere que las riendas de un fiel vasallo, como Pakistán, se le vayan de las manos.

Imran Khan señala que “Estados Unidos se fijó en él por sus decisiones de política exterior a favor de Rusia y China”, y por su visita en febrero a Moscú, donde se reunió con Putin. “Estados Unidos rechaza mis agudas críticas a la guerra contra el terrorismo de Washington, mientras que el Departamento de Estado estadounidense ha negado cualquier implicación en la política interna de Pakistán”.

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