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Autor: Redacción (página 1012 de 1357)

Nigeria busca la cooperación de Rusia en la lucha contra Boko Haram

El gobierno de Nigeria busca la cooperación de Rusia en la lucha contra el grupo yihadista Boko Haram a escala regional, ante los continuos atentados perpetrados en su país y en los territorios vecinos, aseguró el jueves el ministro de Defensa nigeriano.

“Debatimos con el ministro ruso de Defensa, Serguei Shoigu, la cooperación antiterrorista y destaqué el papel que Rusia juega a nivel mundial, sabemos que las acciones rebeldes son un problema mundial y en ese sentido Rusia ayudó a Afganistán, Siria y Turquía”, afirmó el ministro de Defensa de Nigeria, Mansur Mohamad Dan-Ali.

Además, aseguró que esperan “el apoyo de Rusia en nuestra región porque tenemos un problema parecido”, dijo durante su reunión con su homólogo ruso en el marco del Foro Internacional Military Army 2017.

El ministro de Defensa de Nigeria subrayó el “importante papel” que juega Rusia en la lucha contra el terrorismo mundial y el autodenominado Califato Islámico en Oriente Medio.

Rusia y Nigeria firmaron un acuerdo intergubernamental de cooperación militar y un contrato para el estudio de militares nigerianos en instituciones de preparación militar del ministerio de Defensa ruso.

El ejército nigeriano logró recuperar buena parte de los territorios controlados por Boko Haram, que busca imponer un califato en el norte del país.

Boko Haram es una organización afiliada al Califato Islámico desde 2015 que opera desde el inicio de su insurgencia en 2009, principalmente en las regiones nororientales de Nigeria, y se caracteriza por adoctrinar a los jóvenes para efectuar atentados suicidas en iglesias, mezquitas y mercados, entre otros lugares públicos.

Resulta complicado establecer un balance de víctimas de los yihadistas nigerianos, a causa de la difícil comunicación con las regiones del noreste del país. En 2014 algunas fuentes evaluó en 6.644 el número de civiles muertos aquel año a causa de los ataques de Boko Haram (*).

(*) http://economicsandpeace.org/wp-content/uploads/2015/11/Global-Terrorism-Index-2015.pdf

Aparece una de las mayores fosas comunes de republicanos asesinados por los franquistas

El cementerio del Carmen de Valladolid se confirma como uno de los lugares donde se encuentra una de las mayores fosas comunes del país. La  Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica ha descubierto una nueva fosa con los cuerpos de 42 personas represaliadas durante el verano del 36, justo después del levantamiento militar del general Franco, el 18 de julio.

Los cadáveres de esas 42 personas han sido descubiertos en la cuarta fosa excavada por arqueólogos, biólogos y otros voluntarios de la ARMH. Considerando que en 2016 se hallaron los restos de 186 personas en tres sitios diferentes, la cifra de personas asesinadas y enterradas en el cementerio vallisoletano alcanza las 228 personas, cuyo “único delito fue su compromiso con la democracia”, subraya Julio del Olmo, presidente de la Asociación.

La peculiaridad de la última fosa descubierta es que los cuerpos fueron enterrados en capas, separadas por 30 centímetros de tierra y cal, hasta colmatar el hueco, que tiene una profundidad de 2,15 metros, una superficie de 3 por 3,30 metros.

Una de las sorpresas llegó ayer, cuando encontraron en el bolsillo de una chaqueta un papel doblado y recortado con la clasificación del Tour de Francia de 1936. Para Julio del Olmo este dato, aparentemente anecdótico, tiene trascendencia porque aquel acontecimiento deportivo concluyó el 2 de agosto del 36. “Es indicativo porque podemos deducir que la fosa data del mes de agosto”, describió.

El presidente de la Asociación para la Recuperación de la Memoria Histórica de Valladolid reclamó el compromiso de las administraciones: “Estamos ante un proceso histórico de una gravedad enorme porque fueron personas asesinadas por estar comprometidas con la democracia; son crímenes de lesa humanidad”, apostilló Julio del Olmo.

http://cadenaser.com/emisora/2017/08/24/radio_valladolid/1503573807_465898.html

La censura de medios progresistas crece en Europa: cierre de Indymedia en Alemania

Ayer uno de los sitios de noticias de Indymedia en Alemania, Linksunten, fue censurado por el Ministerio del Interior. La web ha sido prohibida y su logo también. Aún no se ha producido ninguna detención, aunque el gobierno alemán habla de “la asociación que edita la web”, a pesar de que no existe tal cosa.

En una conferencia de prensa el ministro del Interior, Thomas de Maizière, dijo que la web “actúa en contra de la legalidad” y del “orden constitucional” y que en varios registros efectuados en la ciudad de Friburgo la policía encontró tirachinas, palos y cuchillos.

La web se creó en 2009 para el sur de Alemania. De ahí su nombre, Linksunten (linksunten.indymedia.org), que significa “abajo, a la izquierda”. Existe otro sitio diferente (de.indymedia.org) creado en 2000 siguiendo a las protestas del movimiento antiglobalización a finales de los noventa en Estados Unidos.

La web prohibida tenía más visitas que la original, por eso había comenzado a publicar informaciones relativas a todo el territorio alemán, según publica la Indymedia que aún no ha sido víctima de la censura.

Para el gobierno, el sitio era el mayor foro de los grupos progresistas alemanes. Una de las cuestiones que esgrimen como motivo para la prohibición es que en la web se publican comunicados en los que militantes se atribuyen la autoría de actos de sabotaje o de otro tipo, como incendios de coches. En la web había un apartado de libre publicación en el que se podía publicar de forma anónima.

El senador de Interior de Berlín Andreas Geisel, del partido socialdemócrata SPD, reaccionó a la noticia satisfecho, al asegurar que “los extremistas de izquierda utilizaban la página para organizar ataques”.

Mientras, los medios nazis siguen impunemente esparciendo su propaganda racista. En julio salió al mercado una revista a todo color muy singular. Su nombre, Schwerterträger, hace referencia directa a las Cruces de Caballero, una condecoración nazi que Hitler entregó a sus oficiales más leales durante la Segunda Guerra Mundial. En el editorial de la publicación se aseguraba que trataba de contrarrestar el ataque de la ministra de Defensa, Ursula von der Leyen, que tras un escándalo en el ejército alemán mandó realizar mayores controles entre los soldados alemanes que sospechosos de tener ideología neonazi.

La publicación es una apología del nacionalsocialismo de principio a fin. Sin embargo, se vende en librerías entre revistas de cocina o semanarios de información. Es un buen ejemplo que ilustra la doble vara de medir del Ministerio del Interior a la hora de censurar o no publicaciones. En el primer número se dedica una biografía completa al general Erich Bärenfänger. En la portada, este militar nazi, que se suicidó el 2 de mayo de 1945 en los últimos momentos de la batalla de Berlín, aparece sonriente.

Partidos como el neonazi Partido Nacionaldemócrata de Alemania (NPD) o el islamófobo Alternativa por Alemania (AfD) tienen asimismo foros en internet en los que se publican comentarios, en ocasiones anónimos, en los que se fomenta la xenofobia y la islamofobia de forma abierta. Tampoco ha sido censurado.

http://www.eldiario.es/internacional/Alemania-Indymedia-cierre_0_679632627.html

Turquía hace bascular a los países del este de Europa contra la OTAN

Como un ciempiés, Turquía no puede estar a la vez en un único sitio, lo cual es desconcertante porque estamos tratando de sacar una foto a un personaje que no deja de moverse. Estamos exigiendo a la realidad que se quede quieta un momento para que nosotros podamos pulsar el botón, y no hay manera. El mundo no nos hace caso.

Siempre ha sido un Estado paradógico, con muchas caras distintas, de modo que si enfocamos hacia un lado vemos algo distinto que del otro, y todas esas caras son igualmente reales.

En 1920, al mismo tiempo que el sultán de Constantinopla (Estambul) firmaba la capitulación (Tratado de Sevres) ante las potencias vencedoras (Francia, Gran Bretaña, Italia), Mustafá Kemal se alzaba en armas contra contra unos (imperialistas) y otros (sultán).

Un país moría (un imperio) y nacía otro (una república). Pocas veces en la historia se ha visto algo parecido en tan poco espacio de tiempo: la capitulación de Sevres suponía que Turquía dejaba de ser una potencia imperialista y se convertía en una colonia.

Se pueden encontrar tantos contrastes como se quieran, pero lo más destacado es que la nueva Turquía siguió siendo un Estado sorprendentemente contradictorio. Así, al mismo tiempo que el gobierno de “Ataturk” exterminaba en el Mar Negro a la dirección del recién fundado Partido Comunista, colaboraba con la también naciente URSS en la guerra civil contra los imperialistas en el Cáucaso.

Desde entonces hasta ahora, es difícil encajar a Turquía en ningún esquema preconcebido y los intentos que se hacen acaban en chapuzas lamentables. Entonces, en lugar de tirar el esquema a la basura, lo más sencillo es responsabilizar a Turquía, que se nos va de las manos como si tratáramos de vaciar el agua del mar con ellas.

Pero es un error suponer que nuestras dificultades proceden de que Turquía es un caso especial, una excepción en el mundo. En absoluto. Lo que no acabamos de entender es el imperialismo, que tratamos como la “cosa en sí” kantiana, en la que a un lado están las grandes potencias y al otro los países dependientes.

También suponemos que los primeros se reparten a los segundos del mismo modo que los comensales se reparten la comida. Pues no. El caso de Turquía en 1920 lo que demuestra es que el gran manjar del imperialismo son las propias grandes potencias.

Tras la Primera Guerra Mundial, que fue una guerra imperialista, la URSS (que aún no llevaba este nombre) favoreció que Turquía sobreviviera como Estado independiente, gracias a una serie de tratados firmados entre ambos países en los que por primera vez aparecía en la historia un principio fundamental: la autodeterminación, que es tanto la independencia como la igualdad entre todos los países del mundo, algo opuesto a la propia esencia del imperialismo.

Lo mismo podemos decir de Alemania en 1945, tras el final de otra guerra mundial, cuando los imperialistas trataron de imponer el Plan Morgenthau para repartirse el país, convertirlo en un protectorado e imponer una ocupación militar permanente.

Todos los países tienen cien caras y Turquía tiene mil. En la misma medida que cualquier otro país capitalista desarrollado, marcha de forma acelerada, como había previsto Lenin, hacia el fascismo, la represión y la militarización del país. Ninguna organización revolucionaria puede esperar del gobierno de Ankara nada diferente. No hay nada que sorprenda, por lo que los revolucionarios deberían estar preparados para cualquier carnicería, tanto si Erdogan logra mantenerse, como si triunfa el golpe de Estado de la OTAN.

¿Qué es lo que está cambiando?, ¿hacia dónde van los acontecimientos? Hacia una clara basculación de la correlación de fuerzas en Siria, en Oriente Medio y en los Balcanes que, además de socavar los fundamentos de la OTAN, también está afectando a la Unión Europea.

En la reciente visita a Ankara de Viktor Orban, presidente de Hungría, un personaje reaccionario muy parecido a Erdogan, ha dicho algo que tiene que sorprender necesariamente porque representa a un país que forma parte de la Unión Europea: ha dado la razón a Turquía públicamente en la pelea que mantiene con Alemania.

Es una declaración de intenciones que puede llevar muy lejos: o bien a una fractura de la Unión, o bien a que Alemania haga concesiones (y no sólo a Turquía). Lo más probable es que se produzcan ambas cosas a la vez porque las concesiones no sólo procederán de Alemania sino de toda la Unión, lo cual no podrá evitar que se siga fraccionando.

Los acontecimientos no sólo conciernen a Hungría sino a varios países de los Balcanes, incluidos aquellos, como Rumanía o Bulgaria, que han dado más muestras de servilismo hacia la OTAN, hasta el punto de admitir la instalación de tropas y bases de misiles dirigidos contra Rusia.

Cuando un revolucionario se echa a la mar necesita saber tanto el lugar hacia el que se dirige, como la dirección que toma el viento. De lo contrario acabará donde menos se lo espera.

El director de la inteligencia antiterrorista saboteó a los Mossos d’Esquadra

La descoordinación entre los cuerpos policiales que ha salido a la luz tras los atentados yihadistas en Catalunya tiene su origen en el bloqueo informativo al que el Ministerio de Interior sometió a las fuerzas de seguridad durante el mandato de Fernández Díaz. De esa época de “brigada política” y Operación Cataluña queda un protagonista: José Luis Olivera, actual director del CITCO y antes jefe del Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista que bloqueó el acceso de los Mossos a las bases de datos

Eran los tiempos del ministro Jorge Fernández Díaz y de sus conversaciones grabadas en su despacho oficial de Interior, de la conspiración contra políticos y partidos independentistas catalanes –que confirmó hace poco la comisión de investigación del Congreso de los Diputados–, de la consulta popular del 9-N contra la que la brigada política organizó la denominada Operación Cataluña…

Mientras todo eso ocurría, un hombre de la máxima confianza del ministro dirigía el Centro Nacional de Coordinación Antiterrorista (CNCA), y bloqueaba el acceso de los Mossos d’Esquadra a los bancos de datos policiales sobre las tramas yihadistas internacionales de Europol (SIENA o SIRENE) y de la Interpol. Incluso, les negaba la integración en el propio CNCA y hasta boicoteaba las investigaciones de la policía autonómica catalana contra el yihadismo, como las de la Operación Caronte.

“Es un despropósito que se aislase así a una de las fuerzas de seguridad”, subraya a Público un comisario con larga experiencia en la lucha contra el terrorismo islamista. “El responsable del CNCA tenía que haberle dicho al ministro que esa estrategia era enormemente contraproducente, porque si un cuerpo policial no puede consultar una base de datos, tampoco va a introducir sus averiguaciones en ella, como respuesta muy humana de rechazo, y se crean compartimentos estancos que sólo conducen a la duplicidad de esfuerzos y a la descoordinación”.

Pero el entonces responsable de la coordinación antiterrorista, José Luis Olivera Serrano, “siempre decía ‘sí, ministro’ porque sabía que así se abría el camino hacia otro ascenso”, afirma un alto funcionario del Ministerio del Interior que conoció desde dentro esa etapa y es muy crítico con la estrategia de hacerle el vacío a los Mossos en un campo tan sensible. Fue en aquella etapa cuando Fernández Díaz proclamó, en referencia a la policía autonómica catalana: “La lucha y la política antiterrorista deben ser de Estado, y no se puede dejar en manos de los que no tienen el más mínimo sentido de Estado” (14 de mayo de 2015).

Para esa última fecha, Olivera ya había sido ascendido a la dirección del recién creado CITCO (Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado), producto de la fusión entre el CNCA y el Centro de Inteligencia contra el Crimen Organizado (CICO), convirtiéndose así en el auténtico Zar de la lucha contra el yihadismo. Un puesto que ostenta en estos momentos y desde el que hace poco más de dos meses aseveró, en una entrevista: El Daesh [el autodenominado Estado Islámico que se ha atribuido la matanza de las Ramblas de Barcelona] puede tener, si no los días, a lo mejor los meses contados”.

Olivera –quien también afirmó que este verano “se puede estar muy tranquilo [sobre la amenaza terrorista global] dentro de España”– empleaba en esa desafortunada profecía el acrónimo árabe (Daesh) del más conocido como ISIS (siglas en inglés de “Estado Islámico de Irak y Siria”), correspondiente a “Al-dawla al-islâmiyya fi l-‘Irâq wa l-shâm”. Pero la realidad es que no es en absoluto un especialista en terrorismo islamista, como subraya el comisario antes citado, quien domina el árabe clásico y el árabe dialectal de la región de Siria y Jordania al haberse formado durante meses en la zona con los servicios de inteligencia israelíes.

De hecho, el único título con que cuenta Olivera para dirigir el más alto cargo de lucha contra el terrorismo es el de “graduado en Criminología” que concedía la Universidad Rey Juan Carlos, tras un seminario a distancia on-line de un año de duración y sólo 60 créditos. Un grado que ya no se imparte porque la Secretaría General de Universidades calificó el contenido del mismo de “insuficiente a todas luces” siquiera para obtener un título de diplomado.

Por ello, el inspector de la Policía Nacional Jesús Andrés de Dios presentó un recurso contra su nombramiento como director del CITCO, que finalmente fue desestimado por el Juzgado de lo Contencioso Administrativo número 3 de la Audiencia Nacional, aduciendo que en las bases de la convocatoria para opositar a ese nuevo cargo de Zar del Antiterrorismo “no se exigía efectivamente ningún título específico o cualidad de doctor, licenciado, ingeniero, arquitecto o equivalente para su provisión”.

Un altísimo cargo que se inventó el ministro Fernández Díaz hacia el final de su mandato y con el que recompensó a Olivera por su lealtad y su participación –como anterior director de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF)– en la brigada política de Interior. Ya antes de la llegada de Rajoy al poder, Olivera había ayudado desde la UDEF a altos dirigentes del PP a zafarse de escándalos como el del espionaje entre sus líderes políticos en la Comunidad de Madrid.

Diversas fuentes policiales y de inteligencia coincidentes aseguran que Olivera fue el ejecutor, tanto desde el CNCA como después al frente del CITCO, de la política de aislamiento de los Mossos de las redes policiales internacionales sobre terrorismo islamista. Estrategia que envenenó las relaciones entre la Generalitat y el Ejecutivo de Rajoy y que fue airadamente protestada desde el Parlament de Catalunya y en el Congreso por el portavoz de Esquerra Republicana Gabriel Rufián.

Tras los atentados de Catalunya ha estallado de nuevo la polémica en torno a ese boicot nacional e internacional a los Mossos –que por fin el nuevo ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha prometido levantar– a causa del clamoroso fallo de inteligencia que supuso no tener vigilado al imán de Ripoll que era el cabecilla del comando. Un imán extremista que estuvo preso en Castellón y años antes había sido vinculado con el jefe de otra célula islamista… hechos de los que no tenían información los Mossos.

Interior incluso ha contraatacado acusando a los Mossos de haber desestimado una advertencia de las autoridades belgas sobre ese imán. Pero la comunicación de un policía belga con los Mossos era en realidad una petición de información –de la que los agentes catalanes no disponían porque tampoco tenían acceso a la base de datos del CITCO– y tuvo que ser necesariamente a extraoficial y a título personal porque la policía autonómica no está integrada en la Europol.

Otra polémica sobre la falta de acceso de los Mossos a información internacional sensible sobre grupos terroristas se desencadenó tras publicarse que la mismísima Agencia Central de Inteligencia (CIA) de EEUU les había informado directamente de que habían detectado una amenaza yihadista concreta contra las Ramblas de Barcelona. El propio presidente de la Generalitat, Carles Puigdemont, lo desmintió en el programa El Objetivo de Ana Pastor: “Las policías tienen relaciones con otras policías y las agencias de inteligencia tienen relación con otras agencias de inteligencia”, explicó a la periodista. “A una policía como los Mossos d’Esquadra ya nos gustaría tener relación directa con la CIA, pero evidentemente eso no ha ocurrido”.

Pocos minutos después, Ana Pastor le preguntaba directamente a Olivera si se había transmitido a los Mossos alguna alerta de atentado, procedente de servicios secretos extranjeros, sobre una amenaza yihadista contra Barcelona, y su respuesta resultó evasiva e inconsistente.

Fuentes cercanas a los servicios secretos españoles han confirmado que tanto la CIA como otras agencias de inteligencia de países aliados habían advertido desde hace meses de que Barcelona era un objetivo prioritario de los grupos yihadistas. Incluso se produjeron amenazas directas en páginas web islamistas, con ilustraciones alegóricas en la que aparece la Sagrada Familia, que se acaba de identificar como el blanco contra el que inicialmente pretendía atacar el comando, un plan frustrado por la explosión accidental de su arsenal en Alcanar (Tarragona, a 200 kilómetros de las Ramblas), que causó la muerte del imán.

Esas alertas de la inteligencia internacional sobre la amenaza yihadista contra Barcelona sí acabaron llegando a conocimiento de los Mossos, pero siempre por vías extraoficiales e informales, ya que el CITCO no les proporcionaba información.

http://www.publico.es/politica/atentados-yihadistas-director-inteligencia-antiterrorista-dirigio-boicot-informativo-mossos.html
El policía Olivera, el perrito faldero de los chanchullos del PP

En la Rusia capitalista el arte también se ha transformado en industria

Kirill Serebrenikov
El mundillo de la farándula está muy revuelto en Rusia. Vive sus horas más bajas porque son las más falsas de su historia. Se ha llenado de una “culturilla” de medio pelo, ese tipo de mercancía que es el equivalente en la cultura del serrín en la carpintería. La causa es el capitalismo, esto es, una imposibilidad absoluta: el intento de convertir el arte en una industria.

Si siguen las noticias de Rusia les habrá llegado el eco lejano de que el director de cine y de teatro Kirill Serebrenikov ha sido detenido y luego sometido a arresto domiciliario, lo que a algún medio cultureta ha aprovechado para lo de siempre, al más viejo estilo URSS: Putin es un dictador, en Rusia se persigue a los intelectuales díscolos, críticos, etc.

El caso es que Serebrinkov ha sido detenido por el delito de malversación de fondos públicos, es decir, por meter en un bolsillo indebido unos dineros que el Estado le dio para que desempeñara su función seudocultural; en otras palabras: Serebrenikov no era alguien ajeno al gobierno de Medvedev sino todo lo contrario (vivía del presupuesto público).

Si damos otra vuelta a la rosca habría que añadir que Serebrenikov se disponía a rodar una película sobre Viktor Tsoi, el icono del rock ruso por antonomasia que empieza con una falsificación de la realidad que, vista desde occidente, no puede ser más oportunista: Serebrenikov hace pasar al ídolo como un homosexual, lo cual es falso.

Podríamos sospechar, entonces, que se trata de otra campaña homófoba auspiciada por el Kremlin. Pero a la revista Shanghai y demás gacetilleros occidentales nadie les ha avisado de que aquí tienen carnaza para otra campaña como la de Chechenia. Ellos se lo pierden y nosotros nos quedamos frustrados con una mentira menos.

Para hacernos una idea: recientemente otro de los “escándalos” del cine ruso es la película (una superproducción financiada por el Ministerio de Cultura) del realizador A. Uchitel sobre las aventuras íntimas del último zar, Nicolás II, en la que quien encarna el papel imperial es un actor porno alemán. Ya saben cómo funcionan estos falsos “escándalos”, que no son otra cosa que publicidad gratuita y encubierta para ayudar a pagar el derroche de gastos que genera la basura seudocultural. A falta de estímulos de otro tipo, el morbo siempre vende.

Nikita Mijalkov
Cambiemos de tercio; pasemos a hablar de alguien mejor y más conocido en los medios cinematográficos occidentales, el gran Nikita Mijalkov, que ha abandonado -dando un portazo- otro nido de dinero: el Fondo con el que el gobierno ruso subvenciona determinadas películas (y no otras), administrado por un consejo de 16 personas al que acaba de llegar uno de esos personajes de la farándula moscovita, Natalia Timakova, que auna en su persona dos cargos simultáneos: ejerce portavoz del gobierno y es Directora General de Cine.

La explicación que Mijalkov expone en su despedida nada entre dos aguas, pero es muy interesante por lo sorprendente, ya que tiene poco que ver con la imagen que se expone en occidente del tipo de colaboradores, como Timakova, que rodean a Medvedev y, en última instancia, también a Putin.

Empecemos por explicar que el consejo que gestiona los fondos del cine ruso lo componen tanto tanto políticos -la mayoría- como integrantes del llamado “séptimo arte”. Mijalkov reconoce que Timakova es una persona cualificada, es decir, que si bien aterriza en el consejo por su condición de persona de confianza del Primer Ministro, Dimitri Medvedev, conoce de cerca el mundo del cine.

Sin embargo, el punto de vista “ideológico” de ambos es opuesto, añade Mijalkov, y Timakova va a imponerlos en el consejo porque tiene poder y competencias para ello. Lo que el cineasta quiere decir es algo así como que en Rusia la política se va a imponer al arte, una tesis muy repetida en todas las partes del mundo, mucho más que la otra tesis, la de que el dinero se va a imponer al arte, que se acepta resignadamente como si fuera una maldición que hay que aguantar, es decir, el arte está obligado a soportar la presencia del dinero pero no la de la política (ni siquiera cuando uno, el dinero, llega a través de la otra, la política).

Pero todo esto es un aburrido seudodebate. Lo mejor llega cuando Mijalkov sale de la rueda de prensa y a preguntas de un periodista afirma que “Timakova afronta numerosas cuestiones corrientes con una rusofobia latente”. ¿Es rusófoba la portavoz del gobierno ruso?, ¿de un gobierno calificado de nacionalista?, ¿de qué está hablando Mijalkov?, ¿quién es Timakova?

El choque entre ambos, Mijalkov y Timakova, refleja el dilema en el que se mueven los círculos ideológicos dominantes en Moscú. El cineasta expresa la aversión (por no decir repugnancia) de grandes masas de la sociedad rusa actual contra políticos del estilo Timakova que hace 25 años en Madrid hubieran calificado de “beautiful people”.

Para entendernos, Timakova es como Carmen Alborch cuando era ministra de Cultura del PSOE; gente exquisita que se viste de gala para la ópera o la galería de arte, con la diferencia de que la rusa (y su marido Alexander Budberg) forman parte de los círculos “liberales”, o “neoliberales”, o “ultraliberales” que en Rusia son aún más indeseables que aquí.

En Rusia a estos círculos se los asocia con los tiempos duros de Yeltsin y Gaidar, cuando la liquidación del socialismo cayó como un fardo sobre las costillas de los trabajadores, los cooperativistas, los pensionistas, los funcionarios… En las altas esferas, a los críticos de aquella etapa, como al mismo Putin, se los considera nacionalistas, partidarios de la autarquía, las empresas públicas, etc.

En lo sustancial, desde 1999 Putin depuró implacablemente a aquella costra de vividores, pero en absoluto se desprendió totalmente de ella que está muy presente en altos cargos del gobierno y la administración, ciertos medios de comunicación opositores, empresas, universidad…

En el terreno cultural (por llamarlo de alguna manera), si el cine se convierte en una industria (como cualquier otra), se somete a las leyes del mercado, que son las del más fuerte, es decir, las de Hollywood, por lo que ocurrirá como en todo el mundo: las salas se llenan de ese tipo de cine insufrible, taquillazos que lo mismo se exponen en Moscú, que en Madrid o en Tegucigalpa.

La cultura es nacional; la industria es internacional (“global”). Ahora bien, no se confundan: una industria internacional es como la socorrida “comunidad internacional” o la “coalición internacional” que masacra Siria, o sea, Estados Unidos.

Mijalkov quiere otra cosa; quiere financiar cine ruso.

La portavoz del gobierno ruso, Natalia Timakova, con su marido Alexander Budberg

El Califato Islámico como bandera de una guerra mundial: el Caso Barcelona

Los ataques en Barcelona y otras ciudades europeas aparecen luego de consumada la derrota en la faceta territorial de la guerra del Estado Islámico en Siria e Irak, y cambios en el apoyo de la coalición de países occidentales hacia la oposición armada siria.

Analistas afirman que detrás de grupos irregulares como las Maras en Centroamérica, narcoparamilitares en México y Colombia o yihadistas en el Oriente Medio, está el pretendido estado de excepción global dirigido por la corporaciones estadounidenses. Se trata de desmontar los Estados-nación y establecer los criterios de reconfiguración del llamado “orden internacional” que sirvan a su proyecto hegemónico.

El Estado Islámico (EI), Daesh o ISIS, según ha afirmado Thierry Meyssan, presidente y fundador de la Red Voltaire, es un movimiento esencialmente político que utiliza la religión como referencia para provocar el caos y desunir al mundo árabe. El extraordinario despliegue sobre una superficie de entre 40 y 90 mil kilómetros cuadrados, junto al equipamiento militar y el acceso ilimitado a las grandes redes mediáticas mundiales, no han sido impulsados solo por fondos provenientes del Oriente Medio. Una fuente diplomática anónima afirmó al diario estadounidense The World Tribune que el EI pidió “misiles antitanques, RPG, equipos de telecomunicaciones y chalecos antibalas a países europeos como Bulgaria, Croacia, Rumania y Ucrania […] Los servicios de inteligencia de la OTAN facilitaron la entrega de ese armamento afirmando que era una ayuda humanitaria a Siria”.

En 2015 el presidente ruso Vladimir Putin aseguró que entre los 40 países que financian al EI se encuentran varios miembros del G-20, dijo en rueda de prensa al término de la cumbre del grupo celebrada en la ciudad turca de Antalya.

Meyssan también informó que el proyecto de presupuesto de Obama para las operaciones diplomáticas y militares en el exterior (Overseas Contingency Operations, OCO) para el año 2015 destinaría 500 millones de dólares para “formar y equipar elementos controlados de la oposición armada siria para ayudar a defender al pueblo sirio, a estabilizar las zonas bajo control de la oposición, facilitar la prestación de servicios esenciales, contrarrestar las amenazas terroristas y favorecer las condiciones de un arreglo negociado”. Sin embargo el “gobierno provisional” sirio destituyó al general Abdel Ilah al-Bashir y a su estado mayor por presiones de Estados Unidos. Sin tropas ni oficiales, la coalición nacional de la oposición exterior siria “puede tener la certeza de que los 500 millones de dólares prometidos acabarán casi directamente en manos del EIIL [siglas del EI en ese momento], afirmó.

En mayo de 2013, un mes después de haber fundado el EI, Ibrahim al-Badri -el “califa” conocido bajo el nombre de guerra de Abu Bakr al Baghdadi- se reunió en Siria con el senador estadounidense John McCain, líder republicano a quien Obama puso a cargo de la realización de las operaciones secretas por cuenta del gobierno.

Una guerra transnacionalizada

Según el Grupo Soufan, al conflicto armado de Siria, que inició en 2011, habían asistido 12.000 combatientes extranjeros de al menos 81 nacionalidades, sobre todo de Europa, Estados Unidos, países árabes, el sudeste asiático y el Cáucaso. Estiman que a comienzos de 2014, Rusia era el país del que procedía la mayoría de los 2.500 combatientes occidentales detectados para ese entonces (más de 800). Le seguían Francia (más de 700), Alemania (270), Reino Unido (más de 400), Bélgica (250), Australia (250), Países Bajos (120), Kosovo (120), Dinamarca (100), Suecia (90), Estados Unidos (70), Italia (53), España (51), Noruega (50), Finlandia (30), Suiza (10) y Portugal (6). El  diario El País de España informa que operativos de inteligencia en España descubrieron que varios militares y policías desertores detenidos tenían contactos en Marruecos, Luxemburgo, Bélgica, Reino Unido, Holanda, Estados Unidos, Francia, Bélgica, Túnez, Turquía, Egipto e, incluso, algunos países suramericanos.

Las estimaciones de la CIA se triplicaron a mitad de ese año: entre 20.000 y 31.500 militantes tenían posesión de amplias zonas de Siria e Irak debido a “los éxitos en el campo de batalla, la declaración del califato, una mayor actividad bélica y las nuevas vías de comunicación”, declaró el portavoz Ryan Trapani.

Karin von Hippel, quien sirvió como enviado especial para contrarrestar al EI bajo las órdenes del general estadounidense John Allen,  advirtió que Europa debía prepararse para más ataques terroristas una vez que fue aplastado en Mosul. “Creo que una vez que pierdan territorio en Irak y Siria y probablemente en Libia… volverán a una operación de estilo más insurgente que de un grupo terrorista que quiere intentar mantener el territorio”.

En 2016 el Departamento de Estado de EEUU estimó que “más de 40.000 combatientes extranjeros totales han ido al conflicto [en Siria] y de más de 100 países”. Muchos combatientes extranjeros pudieron viajar a través de Turquía al territorio dominado por el EI, la frontera turca había sido descrita como “porosa” y el gobierno de Erdogan como el “mayor patrocinador estatal” del grupo terrorista. También la ONU afirmó que al menos 30.000 combatientes habían viajado a Siria, aunque “algunos combatientes extranjeros ya han regresado a sus países de origen, extendiendo la violencia en sus propias comunidades”.

La guerra misma, la misma guerra

Este ejército yihadista ha sido desplazado en encarnizadas batallas de ciudades en las que dominaba ampliamente como las sirias Aleppo y Al Raqqa y las iraquíes Mosul y Tikrit, disminuye su expansión en el terreno como estrategia de guerra y es inminente el retorno al terror focalizado y viral. Tanto lo ocurrido en Barcelona como en otras ciudades europeas son un intento de mantener y elevar los niveles de miedo que terminan justificando el incremento del gasto militar y políticas de vigilancia y control social.

No es nuevo el hecho de que el fundamentalismo islámico se mueva según intereses geoestratégicos de Washington. En un análisis para Global Research, Patrick Martin describió cómo “las administraciones norteamericanas han tratado de formar las fuerzas fundamentalistas islámicas más reaccionarias y atrasadas en el Medio Oriente durante muchas décadas”, agregando que desde los años 50 del siglo XX la CIA financió y apoyó a grupos extremistas en contra de regímenes laicos como el de Mossadegh en Irán o el de Nasser en Egipto, considerados como amenazas para sus intereses económicos, o como posibles aliados de la URSS.

Es conocido cómo entrenaron a los muyahidines (germen de Al-Qaeda), organizaron golpes de Estado y, junto con Israel, apoyaron a los Hermanos Musulmanes, origen de Hamás y Yihad Islámica.

La guerra líquida

Ante el colapso de la capacidad del EI de mantener territorio en Siria e Irak, muchos combatientes y simpatizantes extranjeros están abandonando sus filas y tratando de entrar a Turquía. Fuentes de The Guardian han confirmado que las filas del grupo en su último reducto en Siria se han reducido rápidamente debido al avance de una ofensiva terrestre hacia Al-Raqqa y Tabqa en el noreste del país. allí los combatientes extranjeros habían sido desplegados en los últimos cuatro años.

Autoridades turcas y europeas dicen por su parte que cada vez más miembros del EI, que se unieron al grupo desde 2013, contactan a sus embajadas para regresar. Hablan de por lo menos 250 extranjeros “ideológicamente dirigidos” que pudieron haber sido introducidos de contrabando a Europa a partir de finales de 2014 hasta mediados de 2016 para buscar venganza por el califato que se desmorona, casi todos viajan a través de Turquía después de cruzar una frontera ahora no tan “porosa” en la que el EI se disuelve pero no desaparece.

El Centro Internacional para el Contraterrorismo (ICCT) de La Haya estimó a mediados del año pasado que en Europa había ya alrededor de 30 por ciento de los cerca de 4.000 europeos que calcula que en los últimos años habían salido desde sus países hacia Siria e Irak, los mismos han recibido instrucción militar con el EI y combatido con los yihadistas.

Ahora dicen haber constatado que la estrategia de captación ha cambiado debido a que estas organizaciones no se interesan por reclutar combatientes sino en convencer adeptos para que cometan atentados en sus propios países de residencia. “Esto conlleva un serio problema por las dificultades que hay para detectar y neutralizar a estos terroristas”, según afirmó un veterano experto del español Cuerpo Nacional de Policía.

Newsweek ha afirmado que “los combatientes que regresan son un problema para los servicios de seguridad de Europa Occidental y Estados Unidos que están preocupados de que sus nacionales regresen a sus hogares para llevar a cabo ataques mientras el califato de ISIS sigue desmoronándose en Irak y Siria”, mientras describe las distintas realidades de los ex combatientes explica cómo la propaganda mediática los incitó a participar en el conflicto y la zozobra que viven sus sociedades al tratar de reintroducirlos, aun cuando el impacto de sus acciones es bajo con respecto a otras zonas.

El fundamentalismo islámico, visto como principal enemigo de la libertad cristiana representada por Estados Unidos, también es su socio. Mientras el discurso hegemónico de la mediática global mantiene en ascuas a la sociedad occidentalizada, no logra ocultar vínculos como los de la monarquía española con el salafismo y el wahabbismo saudí financista del EI, lo que demuestra intereses más allá de lo religioso o cultural.

En 2011 un informe del CNI español advertía sobre el dinero que Arabia Saudita, Qatar, Kuwait, Emiratos Árabes, Libia y Marruecos enviaban a comunidades musulmanas y cómo acababan financiando organizaciones radicales y células islamistas sin que haya habido cambios de postura por parte de la diplomacia española frente a las dinastías wahabitas.

La tensión que viene

Se trata de un complejo entramado de relaciones que se benefician del miedo y la guerra como un circuito en el que el tráfico y venta de armas juega un papel preponderante, asimismo la tensión global en la que se disputan espacios y mercados con Rusia, China e Irán.

Turquía y Francia han retirado su apoyo a la Coalición Nacional de las Fuerzas Opositoras y Revolucionarias de Siria mientras Qatar ha reducido sus asignaciones. Este domingo la agencia rusa de noticias Sputnik News ha informado que el líder opositor Mohamad Bassam al-Malik ha abandonado la coalición opositora y ha regresado al país árabe. “Después de siete años, me di cuenta de que EEUU, los países occidentales y los países del Golfo Pérsico están en una conspiración contra Siria, que tiene como objetivo desmembrar el territorio sirio”, declaró. Otros actores de la oposición siria han comunicado su intención de regresar, Egipto y Rusia han estado trabajando para convencerlos luego de fuertes fracasos en el campo de batalla ante las fuerzas sirias y sus aliados y sufrir profundas divergencias internas.

“El imperialismo contemporáneo ya no tiene como prioridad apoderarse de los recursos naturales. Hoy domina el mundo y lo saquea sin escrúpulos. Ahora apunta a aplastar a los pueblos y destruir las sociedades de las regiones cuyos recursos ya explota hoy en día”, ha escrito Meyssan recientemente. Se trata de un diseño global en el que “estar dentro” será cada vez una condición menos segura.

La guerra en Siria e Irak no se ha mudado pero tampoco tendrá la expresión territorial hasta ahora vista, lo que se expande hacia Europa es el virus del miedo e incertidumbre, caldo de cultivo de más guerra y estado de excepción en la que el Imperio estadounidense juega la mejor sus fichas.

http://misionverdad.com/trama-global/el-estado-islamico-como-bandera-de-una-guerra-global-caso-barcelona

En 2015 la Policía Nacional alertó a los yihadistas de que los Mossos d’Esquadra los investigaban

El fallecido Abbouyaaqoub con signos de lesiones
La “Operación Caronte”, iniciada por los Mossos d’Esquadra en 2014 contra una célula terrorista yihadista en Catalunya, preparada para matar y que con no pocas trabas pudo ser desarticulada en 2015 por la policía catalana, evidenció la hostilidad del Gobierno de Rajoy y del Ministerio del Interior, dirigido en aquel entonces por Jorge Fernández Díaz, contra el Govern de la Generalitat y sus servicios policiales autonómicos.

Esa organización criminal acabó desarticulada y se practicó la detención de los 10 integrantes de su célula terrorista, además de un cómplice muy especial: un militante neonazi, amigo del líder yihadista, que le había pedido colaboración para acceder a armas y explosivos con la finalidad de atentar contra intereses judíos en Barcelona.

Finalmente, a pesar de los informes policiales la Audiencia Nacional acordó no imputar en la causa a ese excandidato ultraderechista del MSR y miembro de SOM. La razón de su exoneración se debió a que, según el auto del instructor, el neonazi finalmente “no colaboró con los terroristas”. No obstante, no le será devuelto el arsenal y munición de guerra ocupado en su vivienda. El resto de la banda aguarda en prisión la celebración del juicio.

Al bloqueo desde el Ministerio del Interior español impidiendo que los Mossos tengan acceso a las redes convencionales de información policial antiterrorista internacional, hubo que añadirle “la intromisión de agentes de la Policía Nacional en un caso abierto, con la única misión de boicotear la investigación antiterrorista que estaban llevando a cabo unidades de información de los Mossos d’Esquadra, que contaban con agente e informadores infiltrados”, según la denuncia de la policía autonómica catalana.

Los agentes de la Policía Nacional “alertaron a los presuntos terroristas yihadistas de que estaban siendo investigados por la policía catalana”. Pocos días después los Mossos denunciaron los hechos ante la Audiencia Nacional y la Fiscalía.

Los Mossos d’Esquadra, marginados por Rajoy

El Ministerio del Interior se ha negado reiteradamente a atender las solicitudes del Govern de la Generalitat para incluir a los Mossos d’Esquadra en las principales redes de información policial internacional de lucha antiterrorista, tanto Interpol, como Europol, SIENA o SIRENE, así como el español CITCO, el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado.

Distintas fuentes sitúan el conflicto surgido durante la investigación de la “Operación Caronte” como un punto crítico en las hostilidades entre el Gobierno del PP y el Govern de Catalunya en materia policial. “Si el Partido Popular tuviera en sus manos la posibilidad de revertir la hegemonía de los Mossos d’Esquadra en el territorio de Catalunya ya lo habría hecho, dejando a la policía autonómica como un ente folclórico para ser lucido en fiestas de guardar”, señalan a coro sindicalistas de la policía autonómica.

En este sentido, los agentes recuerdan la hostilidad hacia el Govern de Catalunya manifestada reiteradamente por el exministro del Interior Fernández Diaz, quien a mediados del 2015 salía al paso para negar los chivatazos de policías nacionales a presuntos terroristas. Su respuesta oficial transmitía implícitamente su clara desconfianza hacia a la policía de la Generalitat, a pesar de ser un cuerpo policial del Estado español: «La lucha y la política antiterrorista debe ser de Estado, y no se puede dejar en manos de los que no tiene el más mínimo sentido de Estado», dijo el ministro el 14 de mayo de 2015, tras una reunión con sus homólogos de los países del Sahel.

Pronto llegó la oportuna respuesta del entonces conseller de Interior, Ramón Espadaler: “Al ministro [Jorge Fernández Díaz] le sienta fatal que los Mossos sean eficientes en la lucha antiterrorista. Yo, en cambio, me alegro de que los cuerpos de seguridad del Estado sean eficientes en la misma lucha”. Pero añadió que el caso del chivatazo “no es una lucha entre la Policía Nacional y los Mossos, no es una pelea, sino una actuación presuntamente delictiva de miembros de la Policía Nacional.

El chivatazo policial a los yihadistas

Los hechos denunciados por los Mossos al Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, junto a un informe de fecha 24 de noviembre de 2014, donde se considera la actuación de los policías nacionales compatible con un presunto delito de “revelación de secretos” cometidos por funcionarios públicos.

Según la denuncia, cuatro agentes de la Policía Nacional, entre ellos un inspector y un inspector jefe, alertaron en noviembre de 2014 a los miembros de la célula yihadista “Fraternidad Islámica-Grupo para la predicación del Yihad”, integrado en el movimiento Yihadista Global y afín ideológicamente al Estado Islámico (Daesh), que estaban siendo investigados por los Mossos d’Esquadra.

El Ministerio del Interior, a través de la Dirección General de la Policía –entonces bajo el control de Ignacio Cosidó– tenía información de que los Mossos investigaban a un grupo emergente yihadista, que se estaba radicalizando y que operaba en el entorno de Terrassa.

Todo apunta a que los agentes del Cuerpo Nacional de Policía decidieron por razones desconocidas intervenir por su cuenta en la investigación, sin informar a la policía catalana habilitada en este caso por la Audiencia Nacional, y contactar directamente con los integrantes de esta célula terrorista en construcción.

Para ello los agentes de la Policía Nacional se pusieron en contacto con un informador habitual de Mataró, “al que facilitaron tres fotografías de los individuos que eran de su interés, con la finalidad de que el confidente alertara a los yihadistas que estaban siendo vigilados por la policía autonómica”.

El confidente habitual de la Policía Nacional no conocía a los reseñados de Terrasa y cómo localizarlos, pero sí sabía de alguien que le podría ayudar en el encargo. Se trataba de otro español, hijo y nieto de policías, también cristiano converso al islam como el confidente, que sí los conocía.

Así, el día 7 de noviembre de 2014 ambos se presentaron en una tienda situada en el número 196 de la calle Sant Damià, de Terrassa, donde trabaja en aquellas fechas uno de los yihadistas integrantes de la célula terrorista.

En ese momento había varios miembros más del grupo reunidos en el local, y entre ellos el agente de los Mossos infiltrado en el grupo, cuyo papel como agente encubierto fue autorizado por la Fiscalía y la Audiencia Nacional el 20 de octubre de 2014.

Ambos informadores de la policía nacional, siguiendo instrucciones de éstos, entraron y se dirigiéndose al grupo, se presentaron y comenzaron advirtiéndoles que sabían lo que estaban haciendo y “que no siguieran por el camino del Yihad, que no era el camino correcto”. Además, informaron a los miembros de la célula yihadista “que un jefe de policía [nacional] les había dicho que los Mossos estaban investigando a todos los presentes, y que en unas tres semanas los iban a detener a todos. También les explicó que este policía les enseñó diversas fotografías de los investigados, hechas supuestamente en el curso de vigilancias policiales, para corroborar esta información”, según señala el informe de los Mossos.

Tras aquella reunión de “revelación de secretos a investigados por terrorismo” ambos colaboradores de la Policía Nacional pasaron a convertirse también en objetivo de los Mossos d’Esquadra.

Los servicios secretos españoles acabaron trabajando con los Mossos investigando a inspectores de la Policía Nacional

Así el 17 de noviembre de 2014, diez días después, los Mossos detectaron a uno de ellos reunido en un bar con otras dos personas desconocidas, que serían identificadas más tarde como un inspector y un inspector jefe de la Brigada Provincial de Información de Barcelona del Cuerpo Nacional de Policía, según recoge el informe de investigación. Este encuentro fue grabado en vídeo por la policía catalana en colaboración con agentes del Centro Nacional de Inteligencia, el CNI. Esto es, agentes de la policía catalana, trabajando junto a los servicios secretos españoles investigando a inspectores de la Policía Nacional.

Tras la denuncia y la citación de los inspectores ante el juez Santiago Pedraz de la Audiencia Nacional, este finalmente acordó el archivo de la causa al considerar que no había delito.

No obstante, la Generalitat denunció los hechos ante la Fiscalía, aportando los testimonios de los mismos informadores de la Policía Nacional, quienes denunciaron ante la Audiencia haber recibido presiones de estos mismos policías. Uno de ellos dejó grabado en vídeo su testimonio a una periodista, entonces redactora de El Periódico de Catalunya.

Crisis en la lucha antiterrorista

Sin duda, más allá del alcance de las consecuencias y actuaciones legales al respecto, este hecho pone de manifiesto un claro conflicto en el seno del Gobierno español a la hora de gestionar la lucha antiterrorista, la relación del Estado con los cuerpos de seguridad autonómicos y los accesos a la información sensible.

Mientras, el exministro Fernández Díaz impedía a los Mossos acceder a los servicios internacionales de inteligencia y de lucha antiterrorista e información policial, la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, de quien directamente dependía el CNI, no se opuso a la colaboración de los servicios de inteligencia con los Mossos d’Esquadra, incluso para investigar a la Policía Nacional.

Ahora, el CNI vuelve a estar bajo el control del Ministerio de Defensa, con la ministra Cospedal, y el nuevo ministro del Interior, Juan Ignacio Zoido, ha mantenido el veto a que los Mossos d’Esquadra se integrasen en los servicios de información policial internacional hasta que, a raíz del atentado de Barcelona, prometió que les abriría el acceso a Europol a partir de septiembre.

http://www.publico.es/politica/terrorismo-catalunya-policias-nacionales-alertaron-yihadistas-2015-mossos-investigaban.html

¿Corre Wall Street hacia su inminente desastre?

Si el “ladrillo” (especulación inmobiliaria) arrastró al capital financiero por los suelos, hay otro “ladrillo” mucho peor a la vuelta de la esquina y a punto de reventar: el de las acciones de los grandes monopolios internacionales.

La cotización en bolsa de las acciones de las grandes multinacionales no tiene nada que ver con sus beneficios reales; son precios absolutamente inflados por la especulación. Marx diría que su valor no tiene nada que ver con su precio (valor de mercado) y, coo siempre, se acabará imponiendo el primero sobre el segundo.

Desde que hay índices bursátiles se sabe que cada vez que la cotización se dispara, el desplome llega inmediatamente después. En Wall Street el índice S&P500 se ha multiplicado por 3,7 desde 2009, favorecido por una política monetaria de la Reserva Federal de bajos tipos de interés a largo plazo.

Las multinacionales incluídas en dicho índice cotizan a unos valores que multiplican por 15 los beneficios aproximadamente, lo que no parece excesivo a primera vista si no se tiene en cuenta que estamos hablando de un plazo de tiempo de 8 años.

La relación entre la cotización y los beneficios se mide por el índice PER, que es bastante engañoso. Para corregirlo, el Premio Nóbel de Economía Robert Shiller elaboró otro diferente que depende del ciclo económico, es decir, no tiene en cuenta tanto los beneficios anuales como la inflación y, sobre todo, el promedio de beneficio en los últimos diez años.

Pues bien, teniendo en cuenta la corrección de dicho índice, el desfase entre la cotización en bolsa de los grandes monopolios y sus beneficios se duplica, alcanzado un 30, lo que en el siglo pasado en Wall Street sólo se logró en dos ocasiones.

La primera fue en el famoso hundimiento de 1929 que marcó el inicio de la Gran Depresión y la segunda a finales de los noventa, cuando el PER corregido llegó hasta 44, su máximo registro histórico.

En el máximo de 1987 que precedió al “lunes negro” del mes de octubre, con una caída del 23 por ciento del Dow Jones, el PER corregido fue de sólo un 18, muy parecido al actual. La serie histórica se puede ver en el siguiente gráfico:

Los cinco pilares de la maquinaria de guerra del imperialismo

En la década de los años veinte del pasado siglo, el Presidente Calvin Coolidge dijo: “El negocio de Estados Unidos consiste en hacer negocios”. En la actualidad, puede decirse que la industria de armas y la guerra permanente se han convertido en una gran parte del negocio estadounidense, conformándose como una especie de filial de un complejo industrial militar bien arraigado. Anteriores hombres estadounidenses con visión de alcance hicieron advertencias contra esta deriva, hombres como el Presidente George Washington y el Presidente Dwight Eisenhower, al ser intrínsicamente contrapuesta a la democracia y la libertad. Sin embargo, en la actual administración Bush-Cheney sus principales miembros fueron parte de ellas y, precisamente, estuvieron muy ocupados promocionándolas.

Las guerras, especialmente las guerras electrónicas modernas, provocan unas masacres terribles, pero son también sinónimo de grandes contratos que suponen costes altísimos, grandes beneficios y grandes posibilidades de empleo para todos aquellos que conforman el necesario engranaje militar. Las guerras son el paraíso de los carroñeros.

Las guerras son también una vía para que políticos mediocres monopolicen las noticias y los medios de comunicación en su favor de forma partisana avivando el fervor patriótico y presionando por un nacionalismo de vía estrecha. Efectivamente, inflamar el patriotismo y el nacionalismo es un viejo truco demagógico que se utilizó siempre para dominar las naciones. Cuando eso sucede, hay un claro riesgo de que la democracia y la libertad se lleguen a erosionar, e incluso que desaparezcan si esos desarrollos conducen a una concentración exacerbada de poder y de corrupción política.

Los ataques terroristas del 11-S de 2001 supusieron una bonanza para el complejo industrial militar estadounidense. Fue un acontecimiento, un “Nuevo Pearl Harbor”, por el que algunos habían estado abiertamente esperando. ¿La razón? Esos ataques dieron el pretexto perfecto para desarrollar gastos militares, que se habían estado en gran medida anhelando tras la desaparición del antiguo Imperio Soviético. Y, además, proporcionaron el fundamento para aumentarlos de modo espectacular, sustituyendo la “guerra contra el comunismo” y la “Guerra Fría contra la URSS” por una “guerra antiterrorista” y una “guerra contra los islamistas”. En esta nueva perspectiva, las puertas del gasto militar podían abrirse y éste fluir de nuevo. El desarrollo del cada vez más sofisticado armamento podría continuar y miles de monopolios y cientos de distritos políticos podrían seguir llevándose los beneficios. Los costes serían asumidos por los contribuyentes, por los hombres y mujeres jóvenes que morirían en combate y por las remotas poblaciones que yacerían bajo la lluvia de bombas que caerían sobre ellos y sus hogares.

Efectivamente, en septiembre de 2000, cuando el Pentágono emitió su famoso documento estratégico titulado “Reconstruir la Defensa de Estados Unidos”, se expresaba la creencia en que el tipo de transformación militar que los planificadores estaban considerando requeriría de algún “suceso catastrófico y catalizador”, como un Nuevo Pearl Harbor, para que fuera posible venderle el plan al pueblo estadounidense. Fueron o intuitivos o afortunados porque, un año más tarde, ya tenían el “Nuevo Pearl Harbor” que estaban esperando.

El complejo industrial militar necesita guerras, muchas y sucesivas guerras, para prosperar. El equipamiento militar viejo tiene que ser reparado y reemplazado cada determinado tiempo si hay una guerra en marcha. Pero para justificar el enorme coste que supone tener que desarrollar armas cada vez más mortíferas, se necesita que haya un clima constante de temor y vulnerabilidad. Por ejemplo, durante el verano de 2006 los ataques israelíes contra el Líbano y Gaza facilitaron el uso de nuevas armas fabricadas en Estados Unidos. Esas armas incluían bombas de uranio empobrecido, armas de “energía directa” y armas nuevas químicas y biológicas. Estas armas no sólo logran que el acto de matar sea más fácil sino que también dejarán contaminado el medio ambiente con partículas de uranio empobrecido radioactivo durante las próximas décadas.

Pero, para construir un pacto suficientemente fuerte como para llevar a un país democrático por la senda de una permanente economía de guerra, se necesita una alianza de intereses entre militaristas, industriales, políticos, aduladores y propagandistas. Estos son los cinco pilares del complejo industrial militar que pueden encontrarse en los Estados Unidos.

El sistema militar estadounidense

En 1991, al final de la Guerra Fría, el presupuesto de defensa de Estados Unidos era de 298.900 millones de dólares. En 2006, ese presupuesto había aumentado hasta alcanzar la cifra de 447.400 millones de dólares, y esa cifra no incluía los 100.000 millones de más gastados en las guerras de Irak y Afganistán. Se ha estimado que los gastos militares estadounidenses, sin necesidad de exagerar, se aproximan a la mitad de los desembolsos militares mundiales (48 por ciento del total mundial en 2005, según cifras oficiales), a pesar de que la población estadounidense representa menos del 5 por ciento de la población mundial y alrededor del 25 por ciento de la producción mundial total. Como porcentaje, los gastos militares estadounidenses se engullen un mínimo de un 21 por ciento del presupuesto federal total estadounidense (2006 = 2.500 billones de dólares). Un presupuesto militar tal es mayor que el productor interior bruto (PIB) de algunos países, como Bélgica o Suecia. Es una especie de gobierno dentro de otro gobierno.

En 2006 el Departamento de Defensa de Estados Unidos empleó a 2.143.000 personas, mientras que los contratistas de defensa privada emplean a 3.600.000 trabajadores, lo que supone un total de 5.743.000 puestos de trabajo en Estados Unidos relacionados con el sector de la defensa, o el 3,8 por ciento del total de la fuerza laboral. Además, hay casi 25 millones de veteranos en Estados Unidos. Por tanto, se puede decir que más de 30 millones de estadounidenses reciben cheques que tienen su origen directa o indirectamente en el presupuesto militar de Estados Unidos. Suponiendo con cautela que sólo dos personas mayores de edad votan por hogar, esto se traduce en un bloque de unos 60 millones de votantes estadounidenses que tienen intereses financieros en el sistema militar estadounidense. Así pues, nos encontramos con el peligro de una sociedad militarizada que se perpetua a sí misma políticamente.

Los contratistas de la defensa privada

Los cinco contratistas más importnates de la Defensa estadounidense son Lockheed Martin, Boeing, Northrop Grumman, Raytheon y General Dynamics. Van seguidos de Honeywell, Halliburton, BAE System y miles de compañías y subcontratas de defensa más pequeñas. Algunas, como Lockeheed Martin en Bethesda (Maryland) y Raytheon en Waltham (Massachussets) obtienen cerca del 100 por ciento de sus negocios de los contratos de defensa. Otras, como Honeywell en Morristown (Nueva Jersey), tienen importantes divisiones de productos de consumo.

Sin embargo, todas están preparadas para sacar provecho en cuanto los gastos de suministros de armas aumentan. De hecho, los contratistas de defensa estadounidenses han estado disfrutando de los grandes presupuestos del Pentágono desde marzo de 2003, i.e., desde el comienzo de la guerra de Irak. Como consecuencia, han contabilizado aumentos considerables en los rendimientos totales de sus acciones, yendo desde el 68 por ciento (Northrop Grumman) hasta el 164 por ciento (General Dynamics) desde marzo de 2006 a septiembre de 2006.También se ha señalado que los contratistas de la defensa privada juegan otro papel social: son grandes empleadores de antiguos generales y antiguos almirantes del sistema militar de Estados Unidos.

El sistema político

En Estados Unidos, el Presidente George W. Bush, un antiguo petrolero, y el Vicepresidente Dick Cheney, como antiguo presidente y director ejecutivo de la gran compañía de servicios petrolíferos Halliburton en Houston (Texas), personifican la imagen de políticos consagrados al crecimiento y desarrollo del complejo industrial militar. Su administración ha extendido el sistema militar y ha adoptado una política exterior militarista a una escala nunca vista desde el final de la Guerra Fría e incluso desde el final de la II Guerra Mundial. Efectivamente, bajo la administración Bush-Cheney, la industria armamentística se ha vuelto extremadamente rentable. Contratos por miles de millones de dólares van a toda marcha vendiendo aviones y tanques a diversos países en un mundo que evoluciona cada vez más de espaldas al derecho. Casi las dos terceras partes de todas las armas exportadas en el mundo salen de Norteamérica.

El Congreso, por su parte, está en deuda con las monopolios de defensa que operan en las plantas militares existentes es cada uno de los distritos de los congresistas o en los estados de los senadores, además de ciertas gratitudes a los lobbys que les proporcionan fondos y apoyos en los medios en épocas electorales.

Los ‘think tanks’ del sistema

Los asesores y los aduladores que se hallan detrás de la economía orientada hacia la guerra forman un red entrelazada de los denominados “think tanks” con sede en Washington, financiados por ricas fundaciones que están exentas de impuestos y que tienen miles de millones de dólares de activos, como, por ejemplo, la Fundación John M. Olin, la Fundación Scaife o la Fundación Coors, etc.

Entre los “think tanks” más influyentes y representativos, cuya misión es orientar la política exterior estadounidense, se encuentra el American Enterprise Institute (AEI), la Heritage Fundation, el Middle East Media Research Institute, el neoconservador Washington Institute for Near Eastern Policy, el Center for Security Policy, el Jewish Institute for National Security Affaire, el Project for the New American Century (PNAC) y el Hudson Institute.

Todos esos “think tanks” sirven para un doble objetivo: proporcionan funcionarios gubernamentales para realizar informes políticos sobre diversos temas, normalmente con una visión muy conservadora; y sirven como incubadoras de los departamentos gubernamentales, suministrándoles personal que ya ha sido formado y proporcionando puestos de trabajo para funcionarios que están fuera del poder.Se observa que la misma puerta giratoria que existe entre el sistema militar y los contratistas de defensa, también se mueve entre los “think tank” con sede en Washington y los departamentos del gobierno de Estados Unidos.

El aparato de propaganda

Los propagandistas de la economía a favor de la guerra se pueden fundamentalmente encontrar en la derechista industria de los medios de comunicación estadounidenses. Esto se debe a que la venta de políticas orientadas hacia la guerra requiere la pericia que sólo una bien engrasada máquina de propaganda puede proporcionar.

La herramienta propagandística más potente es la televisión. Y ahí, la Red Fox de Noticias de Rupert Murdoch es invencible. No hay un medio de comunicación estadounidense más abiertamente devoto de la ideología neocon y más comprometido en el apoyo de las nuevas guerras estadounidenses que la Fox News. La CNN o la MSNBC pueden intentar algunas veces emularla, pero su profesionalismo les impide acercarse demasiado a Fox News, que está demasiado predispuesta a favor de la guerra y promueve sin pudor alguno la dominación global de Estados Unidos.

Los esfuerzos de propaganda de Fox están estrechamente coordinados con otro medio escrito propiedad de Murdoch, como es el Weekly Standard y el New York Post. El Washington Times, que está controlado por el Reverendo de la Iglesia de la Unificación Sun Myung Moon, el neoconservador New York Sun y otras publicaciones neocon, como el National Review, The New Republic, The American Spectator, the Wall Street Journal, completan la infraestructura más importante de propagandistas a favor de la guerra.

En conclusión, esa conjunción de cinco maquinarias para la guerra, i.e., el inflado aparato militar, la gran industria armamentística estadounidense, la administración neocon favorable a las guerras, con el Congreso de rodillas ante los lobbys militaristas, la red de “think tanks” favorables a la guerra y los belicosos propagandistas de los medios constituyen el marco del complejo industrial militar, del cual el Presidente Dwight Eisenhower, en 1961, hace ya 45 años, ya temía sabiamente que pudiera ejercer una influencia corrosiva sobre la sociedad estadounidense.

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