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Guerra psicológica

La guerra es la continuación de la pandemia por otros medios

El Califato Islámico ha reparecido. Daba la impresión de que se había acabado y que la “guerra contra el terrorismo” había dado paso a la “guerra contra el covid”. Pero no ha sido así; vuelven las noticias sobre los atentados yihadistas, que mutan lo mismo que las infinitas cepas del mortífero virus.

La última vez que los cortadores de cabezas de bandera negra hablaron recomendaban a sus muchachos que se mantuvieran alejados de una Europa azotada por el coronavirus. Según un estudio de la Universidad de Yale, los confinamientos fueron positivos porque redujeron los “atentados terroristas violentos” (1).

Tres años después, un yihadista mata a un sacristán en Algeciras y hiere a un sacerdote. Meses después otro mata con un fusil a dos personas en pleno centro de Bruselas. En España se ha promulgado una “alerta terrorista” y ya han detenido a 14 yihadistas en lo que va de año. Los Mossos d’Esquadra han llevado a cabo un simulacro de atentado yihadista en la Estación de Sants, en Barcelona.

Desde el otro lado del Atlántico los políticos estadounidenses advierten de que la guerra contra el terrorismo no ha terminado. El Califato Islámico es un “polvorín de mecha lenta”. Estados Unidos ha comenzado a atacar de nuevo a sus dirigentes. En abril mató a dos y en julio al tercero. Siria también ha intervenido eliminando a otro. No hay organización que tenga más dirigentes que el Califato Islámico, cuyos cadáveres llenan los cementerios.

A lo largo del verano el Califato Islámico se atribuyó la autoría de varios ataques en Afganistán, Pakistán y Uganda, pero en los últimos días las actividades han empezado a multiplicarse.

El 11 de agosto la CBS informó de que la organización yihadista había tendido una emboscada en Siria, en la que había matado a 20 soldados del ejército regular.

Al día siguiente el Washington Post informó que una filial del Califato Islámico en el Congo, llamada ADF, se estaba volviendo “cada vez más mortífera”.

Al día siguiente siguieron apareciendo noticias de que la organización estaba recurriendo a las criptomonedas para “continuar su reinado de terror”.

Al día siguiente el gobierno iraní culpó oficialmente al Califato Islámico por un presunto ataque terrorista contra un santuario en Shiraz, y TimesNow informó que un experto en fabricación de bombas del Califato Islámico planeaba un ataque en India.

El sábado el Daily Mirror advirtió de que Al Qaeda y el Califato Islámico estaban de regreso en Afganistán. Mientras tanto, la policía indonesia había registrado la vivienda de un sospechoso de terrorismo, donde encontró una bandera del Califato Islámico.

Al mismo tiempo la ONU publica un informe advirtiendo de que el Califato Islámico todavía representa una amenaza grave porque tiene entre 5.000 y 7.000 combatientes en Siria e Irak (2).

La falta de actividad de la organización yihadista en los últimos años no fue porque en el mundo se desatara una horrible pandemia, sino que sólo se trataba de una pausa para facilitar el reclutamiento y la reorganización.

Pero el Califato Islámico, lo mismo que los virus, nunca había hecho pausas hasta ahora. Han seguido sacando de contrabando de Siria cientos de toneladas de petróleo diariamente en convoyes de varios kilómetros y, según algunos, a lomos de mulas. Los cargamentos, que sirven para su financiación, son imposibles de detectar ni de detener.

Sus cuentas bancarias nunca se cerraron y sus cuentas en las redes sociales tampoco.

Todo está como al principio. El yihadismo es otra cortina de humo que hay que mantener, sobre todo desde el 7 de octubre, para vincular con él a los palestinos. Las posibles repercusiones de esta segunda ola preocupan a los Mossos d’Esquadra, que han cuadruplicado las horas de protección de los intereses israelíes en Catalunya y se precupan por la “desinformación”. Los catalanes deberían estar más atentos a lo que digan las instituciones públicas que a las redes sociales (3).

Tienen razón los sesudos investigadores de la Universidad de Yale. Con la pandemia descubrimos que lo mejor para acabar con las olas de terrorismo son los confinamientos.

(1) https://news.yale.edu/2023/01/30/terror-under-lockdown-pandemic-restrictions-reduce-isis-violence
(2) https://www.thenationalnews.com/mena/2023/08/15/isis-still-poses-serious-threat-with-thousands-of-fighters-in-middle-east-un-says/
(3) https://www.telecinco.es/noticias/catalunya/20231020/mossos-cuadruplican-proteccion-sinagogas-preparan-mayor-simulacro-historia-estacion-sants_18_010759623.html

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Oriente Medio

62 soldados israelíes han muerto en Gaza desde el inicio de la guerra

Tres soldados israelíes murieron ayer en los combates con las milicias palestinas que defienden la Franja de Gaza, dijo el ejército israelí en un comunicado, elevando a 62 el número de soldados muertos desde el inicio de la guerra.

Las tres últimas bajas eran reservistas y murieron en el norte de la Franja de Gaza, afirmó el ejército, que bombardea brutalmente el territorio palestino y ha lanzado allí una ofensiva terrestre para forzar la evacuación de los palestinos hacia el sur.

Ayer circularon filtraciones en Oriente Medio sobre un posible acuerdo para la liberación de los rehenes capturados el 7 de octubre. Las negociaciones se llevan a cabo en Qatar, que Estados Unidos designó desde el inicio de la guerra como centro de las conversaciones, porque es donde tiene su sede Hamas.

El 7 de octubre los palestinos atacaron a Israel con el fin de tomar rehenes e ntercambiarlos por los miles de presos que Israel retiene en sus cárceles.

En el ataque murieron unas 800 personas, en su mayoría civiles por la respuesta del ejército israelí, que pretende impedir que los palestinos capturen rehenes y fuercen al gobierno de Tel Aviv a negociar.

Recientemente Israel ha renido que rectificar sus propias cifras sobre las muertes causadas en el ataque del 7 de octubre, que han reducido de 1.400 a 1.200. Eso no ha obligado a su ejército a reducir la magnitud de los bombardeos contra Gaza desde aire, mar y tierra, donde más de 11.000 civiles palestinos han muerto.

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Oriente Medio

Los israelíes dispararon indiscriminadamente contra los participantes en el festival de música

En el ataque del 7 de octubre, el objetivo de los palestinos no fueron los participantes en el festival de música. Ni siquiera sabían que se estaba celebrando un concierto. Lo que pretendían era capturar rehenes en el kibutz de Reim, cercano al lugar donde se celebraba el festival.

Decidieron capturar a algunos de los participantes sobre la marcha, asegura el diario Haaretz (*). En el vídeo grabado por la cámara corporal de uno de los palestinos, se le escucha preguntarle a uno de los rehenes cómo llegar hasta Reim.

Según la policía israelí, 364 personas fueron asesinadas durante el festival. Un helicóptero artillado del ejército llegó al lugar y comenzó a disparar, tanto contra los palestinos, como contra los israelíes que participaban en el festival.

Según fuentes israelíes, los primeros palestinos llegaron al lugar por la Ruta 232, no desde la frontera.

La fiesta estaba inicialmente prevista para el jueves y viernes. Luego añadieron un día extra, el sábado, el martes de esa semana, a petición de los organizadores. El cambio de última hora refuerza la hipótesis de que los palestinos desconocían la celebración, dice Haaretz.

En el festival participaron unas 4.400 personas, la gran mayoría de las cuales logró escapar después de que se tomara la decisión de dispersión cuatro minutos después del ataque con cohetes, según una fuente de la policía israelí.

Muchos de los que participaron en el festival lograron huir porque se decidió terminar la fiesta media hora antes de que se escucharan los primeros disparos.

(*) https://www.haaretz.com/israel-news/2023-11-18/ty-article/.premium/israeli-security-establishment-hamas-likely-didnt-have-prior-knowledge-of-nova-festival/0000018b-e2ee-d168-a3ef-f7fe8ca20000

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África

Los ejércitos coloniales se van de Mali pero los espías se quedan

El golpe del ejército maliense en Kidal ha dado lugar a versiones contradictorias. Mientras unos afirman que en la batalla también participaron los ejércitos de Níger y Burkina Faso, los tuaregs aseguran que siguen manteniendo a la localidad bajo su control.

Al mismo tiempo, la expulsión del ejército francés de Mali ha dejado tras de sí a sus servicios secretos, la DGSE. El ejército maliense sostiene que su presencia tiene como fin mantener la mecha de la guerra encendida en el Sahel indefinidamente y, más claramente, que la DGSE dirige los pasos del movimiento tuareg MNLA.

Francia sigue implicada directamente en la desestabilización de Mali, como ha reconocido Bilal Ag Acherif, dirigente del MNLA, en un medio cercano a los servicios secretos franceses y marroquíes.

Ag Acherif atribuye la responsabilidad del fracaso de los Acuerdos de Argel de 2015 entre el gobierno maliense y el MNLA al poder central e, indirectamente, a Rusia.

“La responsabilidad de la situación que afrontamos recae claramente en el gobierno de Bamako y Wagner. El gobierno nunca tuvo la intención de aplicar los acuerdos de Argel. Pero la diferencia entre Ibrahim Boubacar Keita [el anterior presidente maliense] y quienes dirigen hoy el país es que Keita al menos intentó crear las condiciones para una mínima confianza entre los partidos”, afirmó.

“Desde que llegó al poder, la junta de Assimi Goita ha tenido como único objetivo reanudar los combates y destruirnos”, concluye Ag Acherif.

Pero no son sólo los espías de la DGSE los que se mantienen en el norte de Mali. El ejército maliense tiene pruebas de la participación de mercenarios estadounidenses que actúan bajo el control de la CIA.

En la base militar de Anefis, cerca de Kidal, las tropas de Bamako se han apoderado de material militar y de comunicaciones perteneciente a Unity Resources Group, una empresa estadounidense de mercenarios.

Ante el hallazgo, los medios malienses han exigido la salida de las tropas occidentales que impiden el retorno a la paz y la construcción de un nuevo Estado maliense liberado del yugo neocolonial francés y protegido contra las injerencias extranjeras.

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Guerra psicológica

No hay peor cuña que la de la propia madera: la red Jodorkovsky

Que el mundo mantenga una opinión contraria a Rusia no sale barato a los aparatos de Estados Unidos que financian la intoxicación mediática. Una parte del dinero invertido en la Guerra de Ucrania se ha destinado a las redes propagandísticas que la OTAN ha creado en Vilnius y Tbilisi.

También hay redes de intoxicación que están en manos privadas, incluso de los propios “exiliados” rusos, como las fundaciones que financia el magnate Jodorkovsky, que desempeñan un papel capital en el adorno de la política antirrusa de Estados Unidos. La ventaja es que los rusos que se oponen al Kremlin son cuña de la propia madera.

Hay una propaganda antirrusa para consumo occidental y hay otra para los propios rusos. La diferencia es que esta última no es antirrusa exactamente, sino anti-Putin.

Solo el año pasado, Jodorkovsky gastó más de 4,2 millones de dólares en atraer a los rusos que han abandonado su país por razones políticas. Su acción es doble. Elaboran propaganda dirigida al interior de Rusia y, además, convocan acciones simbólicas en el exterior. Organizan concentraciones frente a las embajadas rusas, crean comités contra la guerra en forma de ONG, organizan ruedas de prensa con figurones de la oposición rusa…

Su acción no es política sino propagandística. No puede afectar al interior del país, sino que buscan los titulares de los principales medios de comunicación.

La red de Jodorkovsky está controlada ​​por dos de sus organizaciones, Ark y Reforum. En ellas participa la ciudadana estadounidense Natalia Arno, que recibe financiación directamente del Departamento de Estado estadounidense.

Ambas organizaciones están registradas en Lituania en la misma dirección postal, pero sus sucursales operan en toda la Unión Europea. Mantienen albergues, espacios de trabajo (“coworking”) y bufetes de abogados financiados por ellos en Alemania, Estonia, Lituania, Georgia, Turquía y Polonia.

La parte propagandística dirigida al interior de Rusia se complementa con una fábrica de trolls. El Fondo Anticorrupción de Navalny se hizo cargo de una parte de esta actividad en Rusia, con la intervención de la Fundación Rusa Libre de Natalia Arno, registrada en Washington.

La granja de robots está dirigida por Oleg Stepanov, antiguo director de la oficina de Navalny en Moscú. El abogado de la oficina de Navalny en Ufa, Fyodor Telin, es responsable del control; envía a los sicarios los mensajes que deben introducir en las redes sociales. También participa el director de la Fundación Anticorrupción, Ivan Zhdanov.

A los sicarios que intervienen en las redes sociales los llaman “elfos”. Firman contratos de colaboración con Reforum y deben registrar una dirección IP en Lituania. Les pagan 10 euros por hora y deben publicar 150 comentarios al día, que no pueden ser eliminados por los administradores de los sitios afectados.

Tienen una guía que les orienta sobre los tipos de comentarios que deben dejar sobre temas de actualidad. Por ejemplo, con respecto a los ataques con drones en Moscú, deben publicar variaciones sobre el tema central de que “Putin trajo la guerra a Rusia y hasta que todas las fuerzas armadas abandonen tierras extranjeras, no habrá tranquilidad en Rusia”.

La línea general de los mensajes es que Putin es el responsable de la Guerra de Ucrania, que la corrupción explica los problemas de Rusia, que el Kremlin chantajea a Occidente con el arma nuclear, que el ejército ruso perdió la guerra cuando perdió Jerson, etc.

En cualquier guerra es necesario manipular al enemigo con intoxicación. Se trata de desmoralizar a la población del adversario, empujarla a volverse contra quienes están en el poder y, si es posible, desestabilizarlo. Lo que ha cambiado hoy son los medios técnicos.

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Economía

Estados Unidos y Francia compiten por llenar el vacío de Rusia en el mercado nuclear

Desde el estallido de la Guerra de Ucrania, los países de Europa central y oriental, que tienen reactores nucleares de diseño soviético, tratan de diversificar sus suministros de combustible. El holding ruso Rosatom aún no ha sido sancionado porque, lo miso que el gas, no tiene recambio en ningún país del mundo. Las compras de combustibles rusos por parte de la Unión Europea alcanzaron el año pasado su nivel más alto en tres años.

Casi dos años después del inicio de la guerra en Ucrania, Rosatom sigue desempeñando un papel estratégico en el suministro eléctrico de Europa. Sigue abasteciendo a las centrales nucleares de Europa del este, desde Eslovaquia hasta Bulgaria, pasando por la República Checa, Finlandia y Hungría.

Tarde o temprano el bloqueo económico llegará también a Rosatom y Europa tiene que llenar ese hueco. Por eso han entrado en comptencia el grupo americano Westinghouse y la empresa francesa Framatome, aunque los franceses habían firmado un acuerdo de “cooperación a largo plazo” con Rosatom que le permitiría suministrar centrales nucleares bajo licencia rusa.

Es una oportunidad para apoderarse del mercado nuclear, que ahora controla Rusia de manera casi monopolista.

El ciclo productivo del uranio empieza con el enriquecimieneto de la materia prima y luego hay que ensamblarlo antes de cargarlo en la central eléctrica. Primero se convierte el uranio enriquecido en óxido de uranio, para fabricar pequeños cilindros llamados “pellets” que constituyen el combustible final.

Los “pellets” no funcionan como el petróleo o el gas. No son intercambiables. Cada uno de ellos está dimensionado, diseñado y equilibrado para las características de una determinada central, no pudiendo utilizarse para alimentar una instalación de otro modelo.

Rosatom controla el último ciclo para suministrar los reactores que la empresa ha vendido en el extranjero. Son diseños de origen soviético del modelo llamado “VVER”, que a su vez tiene tres variantes (VVER-440, VVER-1000 y VVER-1200), de los cuales hay diecinueve en Europa.

En los últimos meses los operadores de los países de Europa central han firmado, uno tras otro, contratos con Framatome o Westinghouse para diversificar el suministro de sus VVER-440 y VVER-1000.

Pero Westinghouse lucha por su parte en el pastel que deja Rusia. El año pasado la República Checa y Bulgaria firmaron un contrato con Westinghouse para que suministrara parte de sus centrales nucleares VVER, antes de que Bulgaria haga lo mismo en agosto de este año. Unos meses antes el monopolio estadounidense anunció que había cerrado un acuerdo de colaboración con Enusa para ofrecer “alternativas a Rosatom para la fabricación de combustible”.

Desde la caída del Muro de Berlín en 1989 Westinghouse se interesó por la construcción de las nuevas centrales en Europa. Pero la tecnología soviética era muy superior y el monopolio estadounidense fracasó, dejando el campo abierto a Rosatom.

El Golpe de Estado en Ucrania cambió la situación. Ucrania dispone de reactores VVER-1000 y Westinghouse trabajó para imitar a los reactores nucleares de estilo soviético ampliando su planta en Västerås, Suecia, en 2016.

Francia, sin embargo, tiene una gran ventaja: antes de la guerra, en diciembre de 2021, Framatome firmó un acuerdo de “cooperación a largo plazo” con Rosatom que le permitía suministrar centrales nucleares con licencia rusa.

A finales del año pasado la empresa francesa también firmó con el operador búlgaro para suministrar, junto a Westinghouse, la única central eléctrica del país. En junio de este año Framatome anunció que también suministraría combustible a los reactores eslovacos.

A diferencia de Westinghouse, Framatome aún no ha entregado combustible, pero está empezando a firmar contratos. El grupo francés explica así que ha desarrollado desde hace varios años una solución industrial para alimentar reactores de diseño soviético, con una reorientación de las actividades del lugar.

Queda por ver si habrá suficientes equipos industriales disponibles para sustituir a los rusos a tiempo. Tanto en Framatome como en Westinghouse, las fábricas siguen siendo pequeñas hoy en día y tienen que ampliarlas.

Además, los contratos siguen suspendidos por órdenes políticas. Es necesaria una autorización gubernamental para cambiar de proveedor de combustible, lo que puede tardar varios años. Entre el momento de la firma del acuerdo y la entrega física, un cambio de gobierno puede poner todo patas arriba. En Eslovaquia, por ejemplo, Robert Fico ganó las elecciones a principios de octubre y es posible que mantenga a los rusos como suministradores de la materia prima nuclear.

Por el contrario, Hungría recurre a las empresas occidentales. El 12 de septiembre, Framatome y el gobierno húngaro ratificaron un acuerdo para diversificar el suministro de sus reactores. La empresa francesa deberá suministrar combustible a la central eléctrica de Paks, un modelo VVER-2000. Eso no significa que el Orban vaya a cortar sus vínculos con Rosatom. La empresa rusa seguirá participando en el proyecto de ampliación de la planta, con la construcción de dos nuevos reactores hasta 2030.

A pesar del deseo de los países europeos de encontrar otros proveedores, Rosatom tiene un peso enorme en el mercado atómico y aunque Europa cierra las puertas, los rusos se van a África, Oriente Medio o a Latinoamérica.

Rosatom ocupa el primer lugar en el podio por el número de centrales nucleares planificadas o en construcción en todo el mundo. Desde Egipto hasta Bangladesh, pasando por Turquía, China, India e Irán. El negocio está en auge. En febrero, el director de Rosatom, Alexey Lijachev, afirmó que han iniciado conversaciones con una decena de países, entre los cuales tres o cuatro estarían a punto de firmar acuerdos.

La empresa rusa va a obtener suculentos contratos y, al mismo tiempo, va a fortalecer la influencia de Rusia durante las próximas décadas sobre una nueva generación de compradores de centrales nucleares.

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Guerra psicológica

Arrecian las presiones sobre X/Twitter para que censure las críticas al sionismo

En la guerra actual Israel ha perdido la batalla de la información. X/Twitter se encuentra sometido a fuertes presiones por parte de las grandes potencias para censurar la información independiente sobre la masacre contra Gaza. Los organismos de la Unión Europea han dejado de publicar mensajes en la red y la Casa Blanca acusa a Elon Musk de promover el antisemitismo.

A medida que se intensificaba la agresión militar de Israel contra la población de Gaza, y después del corte de la conexión a internet al comienzo de los bombrdeos israelíes, los palestinos hicieron un llamamiento a Musk para que su red de satélites Starlink restableciera las comunicaciones.

La etiqueta #starlinkforgaza ganó popularidad rápidamente en X/Twitter. A través de su plataforma, Musk anunció que Starlink restablecería la conexión a internet de las organizaciones humanitarias en Gaza.

La iniciativa no agradó en absoluto a los sionistas que acusaron a Musk de apoyar a los “terroristas”. La cascada de improperios fue la misma de siempre: antisemitas, negacionistas, conspiranoicos…

El portavoz de la Casa Blanca, Andrew Bates, condenó las declaraciones de Musk, calificándolas de “mentira atroz” y recordando que van en contra de los principios fundamentales de Estados Unidos. Destacó la importancia de rechazar cualquier forma de expresión que dañe la dignidad y la seguridad de los ciudadanos estadounidenses.

Musk decidió responder atacando a la Liga Antidifamación (ADL), una organización que quiere censurar la lucha contra el sionismo. Denunció que las potencias occidentales apoyan al Estado de Israel y sus colonos.

La polémica ha desatado un amplio debate sobre las políticas cada vez más estrictas de censura que las grandes potencias quieren introducir en los medios independientes y las redes sociales para continuar sosteniendo a un Estado de apartheid, como Israel.

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Noticias

El gobierno sirio también aprueba una ley de amnistía

El presidente sirio Bashar Al Assad también ha promulgado una amnistía para los delitos cometidos antes de este jueves, con algunas excepciones, en particular para los delitos que hayan causado la muerte de personas y el contrabando de armas.

El decreto se publicó anoche y prevé la reducción de determinadas penas.

Aquellos a los que se les conceda la amnistía y que hayan sido condenados a muerte cumplirán cadena perpetua, mientras que a los condenados a cadena perpetua se les reducirá la pena a 20 años.

Los encarcelados que hayan cumplido 70 años o que padezcan enfermedades incurables también saldrán a la calle.

Desde que en marzo de 2011 comenzó la guerra de agresión, el gobierno ha aprobado amnistías similares, a pesar de la muerte de medio millón de personas.

Pero las potencias occidentales no se relajan. El miércoles los tribunales franceses emitieron órdenes internacionales de detención contra Assad, su hermano y dos generales del ejército por supuesta “complicidad en crímenes de guerra y crímenes contra la humanidad”. El motivo es el ataque con armas químicas de 2013 en el barrio de Ghuta, en Damasco. que fue realizado por los yihadistas e imputado al ejército sirio en una campaña internacional orquestada por la inteligencia militar británica, como ya expusimos en una entrada anterior.

El ataque químico fue una provocación para forzar la intervención militar abierta de las potencias occidentales en la guerra.

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Ecología

El desierto del Sáhara no está ampliando su extensión

Habitualmente las intoxicaciones sobre el calentamiento del planeta abundan en la discusión sobre las regiones polares y las grandes extensiones de hielo, como Groenlandia. Nadie se preocupa de los desiertos porque dan por sentado que allí hace mucho calor y en el futuro las temperaturas subirán aún más.

Sin embargo, en los desiertos también hace mucho frío por la noche, a pesar de lo cual la publicidad climática los convierte en un patrón de lo que les espera a otras regiones del mundo: se convertirán en desiertos, lo cual es algo malo por definición. Los desiertos son regiones inhóspitas.

El geólogo Stefan Kröpelin opina todo lo contrario y nos saca de un tópico manoseado: el desierto del Sáhara no sólo no está ampliando su extensión sino que se está reduciendo.

Kröpelin es un investigador climático de la Universidad de Colonia, en Alemania. Durante más de 40 años se ha especializado en el estudio del desierto del Sahara oriental.

En una entrevista (*) afirma que desde finales de los ochenta “el desierto se está reduciendo; no está creciendo”. Las lluvias han comenzado a extenderse hacia el norte de Sudán, y desde entonces han aumentado, lo que ha provocado una expansión de la vegetación hacia el norte.

Cuando terminó la última glaciación (hace unos 12.000 años), explica Kröpelin, el Sáhara oriental se volvió verde por la vegetación. Rebosaba de vida salvaje, e incluso hace 5.000 años, también contaba con numerosas masas de agua.

“Todos los estudios más importantes que llevamos a cabo muestran que después de la Edad de Hielo, cuando las temperaturas aumentaron, el Sáhara reverdeció […] las lluvias monzónicas aumentaron y el agua subterránea también”. La vegetación y la vida silvestre prosperaron, aunque luego, en los últimos miles de años, la región se secó. No ocurrió de repente, como sugieren los modelos climáticos actuales, subraya Kröpelin.

Los medios académicos convencionales hablan de “crisis climática” y “puntos de inflexión dramáticos”. Pero Kröpelin sostiene que “la naturaleza no funciona así. Las cosas cambian gradualmente”.

La hipótesis de que “tenemos que tener cuidado para que las cosas no se calienten medio grado porque, de lo contrario todo colapsará, son, por supuesto, una completa tontería […] Yo diría que este concepto [los puntos de inflexión] no tiene fundamento”.

(*) https://eike-klima-energie.eu/2023/11/09/klimaforscher-stefan-kroepelin-die-wueste-schrumpft-und-waechst-nicht/

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Economía

Batalla invernal por el gas licuado entre Europa y Asia

Las previsiones de un invierno crudo intensifican la competencia por el gas licuado de origen estadounidense entre Europa y Asia. Europa parece tener una cierta ventaja, ya que atrae la mayoría de los cargamentos, a pesar de que hay suficiente oferta en ambos continentes para hacer frente a los aumentos graduales de la demanda… de momento.

La competencia por volúmenes adicionales en los mercados internacionales será crucial este invierno y los precios reflejan esa competencia ya que hay diferencias notables entre los de Asia y Europa, cuyo curso habrá que seguir a medida que bajen las temperaturas y la demanda de calefacción.

Hasta ahora el diferencial de precios ha dirigido volúmenes adicionales de gas de Estados Unidos hacia Asia. Sin embargo, ahora las condiciones han cambiado en favor de Europa a causa de las limitaciones logísticas y los costos adicionales derivados de los retrasos en la travesía del Canal de Panamá.

Previendo un rápido descenso de las temperaturas, la Unión Europea se ha preparado para hacer frente a una demanda creciente de calefacción. Aunque las reservas de gas son suficientes en este momento, una ola de frío prolongada podría agotar rápidamente los depósitos. Entonces Bruselas tendrá que ofrecer precios más altos para tener más gas. Las importaciones europeas ya han aumentado, superando los elevados niveles de meses anteriores.

Por el contrario, los signos de aumento de la demanda de calefacción no son tan fuertes en Asia. Sin embargo, la situación podría cambiar rápidamente si en China la economía acelera su marcha o si los termómetros siguen bajando.

Actualmente Mongolia, Corea, Vietnam y China están sacudidas por una de frío brutal que podría prolongarse a lo largo del invierno. Las temperaturas han caído entre 6 y 16 grados. Desde comienzos de este mes varias provincias chinas, como Jilin y Liaoning, están en estado de alerta por fuertes nevadas y las escuelas han pasado a la enseñanza a distancia.

En Seúl, el Instituto Meterológico coreano ha emitido otra alerta para la capital por frío intenso y nevadas, a pesar de que oficialmente la estación invernal aún no ha llegado.

En septiembre el precio del gas al contado era de unos 35 euros/MWh, mientras que los mercados de futuros estaban por encima de los 50 euros/MWh. La diferencia conduce a la especulación: los monopolios descargan el gas en los barcos metaneros, que utilizan como depósitos a la espera de que suba el precio.

En España la factura eléctrica que pagan los trabajadores dependerá de lo que haga el futuro gobierno de coalición. La vigencia del recorte de impuestos termina este año. Si no se renueva, provocará una importante reducción de los salarios reales.