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Estrategia

Kiev se prepara para un apagón total

El Ayuntamiento de Kiev prepara un plan de emergencia para la evacuación de unos tres millones de sus vecinos en caso de que se produzca un corte total de electricidad.

Roman Tkachuk, director de seguridad del Ayuntamiento, advirtió que la ciudad “podría perder todo su sistema de energía” si Rusia sigue atacando la infraestructura energética de Ucrania.

El Ayuntamiento de la capital ucraniana espera que, en el peor de los casos, tengan al menos 12 horas de aviso antes de que la red se colapse por completo. Tkachuk explicó que si hay signos de fracaso inminente, empezarán a informar a la gente y a pedirles que se vayan de sus casas.

Si Kiev sufriera un apagón total, tampoco habría suministro de agua y los sistemas de alcantarillado también se detendrían, advirtió Tkachuk. Sin embargo, actualmente la situación está controlada y no hay éxodo de personas de la ciudad.

A medida que se acerca el invierno, las autoridades de Kiev están preparando unos 1.000 refugios con calefacción, que pueden utilizarse como búnkeres durante los ataques rusos.

Según el gobierno ucraniano, hasta el 40 por cien de la infraestructura energética del país ha sido dañada o destruida.

En un intento de evitar apagones incontrolables, la empresa nacional de energía de Ucrania, Ukrenergo, ha impuesto en las últimas semanas cortes de electricidad en varias regiones, incluida la capital.

Ukrenergo ha explicado que las medidas eran necesarias para garantizar el equilibrio sostenible del sistema eléctrico y evitar la repetición de accidentes que afecten a la red eléctrica nacional.

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Economía

La industria del fútbol es parasitaria y especulativa

Una de las características del imperialismo, decía Lenin, es el parasitismo. Los países metropolitanos se caracterizan cada vez más por inflar las cifras del PIB con negocios, como el fútbol, basados en un entretenimiento vacío, que rinden grandes benefcios en muy poco tiempo y lavan el dinero más negro.

Los países del Golfo Pérsico son el mejor ejemplo de la industria parasitaria del fútbol, de la que se han apoderado. Qatar es el dueño del PSG, acogió el Campeonato Mundial de Balonmano de 2015, el Campeonato Mundial de Ciclismo de 2016, el Campeonato Mundial de Atletismo de 2019, las Copas Mundiales de Clubes de la FIFA de 2019 y 2020, el Campeonato Mundial de Natación de 2023 y, por supuesto, el Mundial de Fútbol de este año. Es posible que acabe ganando los Juegos Olímpicos de 2032.

El gasto es colosal: 500 millones de dólares a la semana para organizar los mayores fastos deportivos del mundo, que por sí mismos, ya son parasitarios y especulativos. La mayor parte del dinero no va a los deportistas sino que se dilapida en sobornos pagados a los burócratas de los grandes organismos internacionales.

A Qatar le han seguido otros sátrapas petroleros. Arabia Saudí acogerá los Juegos Asiáticos de Invierno en 2029 y tiene previsto invertir 500.000 millones de dólares en la construcción de una ciudad deportiva futurista en el desierto. También acogerá los Juegos Asiáticos de 2034 en Riad. El fondo soberano saudí de 620.000 millones de dólares destinará 2.300 millones de dólares a patrocinar eventos futbolísticos, según el Financial Times.

Un consorcio dirigido por Arabia Saudí ha tomado el control del Newcastle, de la liga de fútbol inglesa. La casa saudí financia LIV Golf Investments, una liga paralela que amenaza con alterar las competiciones de golf. Ha invertido 2.000 millones de dólares para marcar el golf con los colores de Arabia Saudí y patrocinar a los jugadores con millones de seguidores.

Abu Dhabi se ha especializado en el automovilismo, con el circuito de Yas Marina como sede de varios Grandes Premios y del Campeonato Mundial de Fórmula 1. El 15 y 16 Gran Premio se celebraron en el Circuito Internacional de Sajir, en Bahrein. La primera carrera de F1 tuvo lugar en 2004, ya en Bahrein.

Además de un negocio, el deporte de alta competición desempeña varias funciones, como el lavado de imagen, algo que los sátrapas del Golfo necesitan con urgencia. No quieren que se les vea sólo como una gasolinera. En 2004, Hamad Abdulla Al-Mulla, entonces director de comunicación de Qatar, declaró: “Es más importante ser reconocido en el Comité Olímpico Internacional (COI) que en las Naciones Unidas […] El deporte es la forma más rápida de transmitir un mensaje y promover un país. Este deseo de reconocimiento se ha construido dotando al país de infraestructuras deportivas ultramodernas, pero también presionando a las instituciones internacionales (por ejemplo, la FIFA, el COI, el Atletismo Mundial) para obtener la organización de eventos deportivos internacionales”.

Los países del Golfo apenas tienen deportistas, pero están presentes en todos los mayores fastos deportivos del mundo, que llevan detrás las cámaras de la televisión y dan una imagen de modernidad. El feudalismo adquiere así un rostro más humano, al tiempo que la economía se diversifica.

En 2011 Qatar pagó 80 millones de euros por comprar el PSG. En diez años el valor del club supera los 900 millones de euros. Desde que llegaron los especuladores no ha ganado ninguna competición europea, pero su valor de mercado se ha multiplicado por 11.

En 2008 el jeque Mansour Bin Zayed Al-Nahyan, viceprimer ministro de Emiratos Árabes Unidos, compró el Manchester City por 150 millones de euros. Hoy su valoración supera los 1.000 millones de euros. En 14 años su cotización ha multiplicado por siete sin necesidad de ganar ninguna competición europea.

Es un negocio redondo. No hay nada más rentable. Pura especulación.

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Estrategia

Estados Unidos agrupa sus satélites para reconocer las posiciones del ejército ruso en Ucrania

Estados Unidos está agrupando sus satélites para reconocer las posiciones del ejército ruso en Ucrania en vísperas de su ofensiva en el frente de Jerson.

La Dirección Nacional de Inteligencia Militar Espacial de Estados Unidos (NRO) ha agrupado sus satélites sobre Ucrania a expensas de las empresas de satélites comerciales.

La NRO ha recurrido tanto a los satélites militares como a los civiles de cinco empresas privadas: la división estadounidense de Airbus, las californianas Capella Space y Umbra, la de Florida PredaSAR y la rama estadounidense de la finlandesa ICEYE.

La NRO dispone de un conjunto de 50 satélites orbitales para la recopilación de información. La red de satélites vigila el movimiento de las tropas rusas, el curso de las hostilidades en Ucrania, y también supervisan la situación de la aplicación del acuerdo sobre el trigo en el Mar Negro.

Una de las razones del aumento de los satélites de reconocimiento es la necesidad de transmitir más rápidamente al Estado Mayor del ejército ucraniano los datos de inteligencia en vísperas de una ofensiva del ejército ruso en el frente de Jerson.

Para la transferencia de datos de inteligencia a Kiev, se necesita tiempo para desclasificarlos. Las fotos de las empresas privadas pueden transmitirse inmediatamente.

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Noticias

Nueva jornada laboral en Twitter: 12 horas los 7 días de la semana

Los cabecillas de Twitter han ordenado a algunos trabajadores que trabajen 12 horas al día, siete días a la semana (84 horas semanales) para cumplir con los plazos impuestos por el nuevo propietario de la empresa: Elon Musk.

Desde que el magnate tomó el mando, los trabajadores han prolongado su jornada laboral por encima de lo habitual. La plantilla se enfrenta a despidos masivos como parte de la reconversión que Musk planea llevar a cabo. En España ha desmantelado sus operaciones, despidiendo a sus 26 trabajadores.

Pero los propios cabecillas también están sintiendo la presión, y algunos contaron al New York Times que han tenido que dormir en las oficinas. El ambiente laboral es de miedo y desconfianza. Los peones de Musk han estado buceando en los mensajes archivados en los sistemas, aparentemente buscando trabajadores a los que despedir y presupuestos o proyectos que recortar.

El 28 de octubre Musk, consejero delegado del fabricante de automóviles Tesla y del fabricante de cohetes reutilizables SpaceX, completó la adquisición de Twitter, por valor de 44.000 millones de dólares. Ha tomado el mando. Se ha llevado a Twitter a más de 50 de sus peones de confianza de Tesla, principalmente ingenieros informáticos del equipo de Autopilot.

Ha despedido al director general, al director financiero y a los responsables de los equipos políticos y jurídicos de la empresa, y también disolvió el consejo de administración. Algunos de los amiguetes de Musk, como el especulador David Sacks, están involucrados en la operación. También lo son dos personas que comparten el apellido de Musk, James y Andrew Musk, que trabajaron en Palantir y Neuralink respectivamente.

Los trabajadores de otras empresas de Musk pueden trabajar en Twitter, incluidos más de 50 de Tesla, dos de Boring Company (que construye túneles subterráneos) y uno de Neuralink (que desarrolla una interfase cerebro-máquina). En ocasiones, los trabajadores de Tesla se ven obligados a participar gratis en proyectos de las empresas de Musk.

Entre las decenas de personas que Elon Musk ha contratado específicamente en Tesla se encuentra Jake Nocon, que forma parte de la unidad de vigilancia de Tesla, como director senior de inteligencia de seguridad. Anteriormente trabajó para Uber y Nisos, una empresa de seguridad que tenía un contrato multimillonario con Tesla para identificar amenazas internas y vigilar a los críticos de la empresa.

En Twitter, Musk se apoya en sus lugartenientes más leales para decidir a quién y qué cortar o mantener en la red social. Les insta a aprender todo lo que puedan sobre Twitter lo antes posible, desde el código fuente hasta la moderación de contenidos y la protección de la intimidad de los datos, para poder rediseñar la plataforma.

En una carta abierta a los anunciantes, la semana pasada, al hacerse cargo de la empresa, Musk dijo: “Obviamente, Twitter no puede convertirse en un infierno de libertad donde se pueda decir cualquier cosa sin consecuencias”.

Musk llegó a Twitter criticando la censura para seguirla manteniendo indefinidamente.

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Espionaje

Desaparecen de la Audiencia Nacional las escuchas telefónicas que sirvieron para investigar los medios de financiación de un grupo yihadista

Una red de tráfico de drogas con la que un militante islamista detenido en Sagunt serviría para costear el transporte de otros tantos combatientes a Siria para incorporarse a Al Qaeda no pudo ser juzgada esta semana en la Audiencia Provincial de Valencia ya que en el expediente de la Audiencia Nacional no están las intervenciones telefónicas.

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informatica

La ciberguerra en Ucrania tiene efectos muy limitados

Es cierto que la Guerra de Ucrania es la primera en la que la informática, junto con los drones, está desempeñando un papel importante y que nunca se habían producido tantos ataques informáticos de tipos muy diferentes.

También es cierto que la ciberguerra ha adquirido carta de naturaleza en dos áreas fundamentales: el espionaje y la intoxicación informativa. Por culpa de Google el ejército ruso no puede recurrir a Maps en Ucrania.

Sin embargo, el “Pearl Harbour informático” no se ha producido. La informática no está desempeñando un papel decisivo en los campos de batalla, en comparación con técnicas militares más clásicas, como la artillería. En 2015 y 2016 la red eléctrica ucraniana padeció varios ataques informáticos, pero lo que realmente ha cortado el suministro han sido los misiles.

Es característico que en el frente informático se reproduce la misma mística que en el real, de manera que los “expertos” sólo hablan de los ataques rusos, dejando de un lado los de la OTAN. La fuerza agresora siempre es Rusia; Ucrania y la OTAN se defienden.

No obstante, es obvio que tanto la OTAN como Rusia llevan a cabo ataques informáticos contra el adversario que, por lo demás, no son obra de piratas, más o menos estrafalarios, sino de unidades militares organizadas y armadas con potentes ordenadores.

Para ocultar a los verdaderos protagonistas de los ataques, dos días después del inicio de la guerra, Ucrania publicó un llamamiento para reclutar voluntarios para unirse al “ejército tecnológico”. El viceprimer ministro Myjailo Fedorov publicó un enlace en Twitter a un grupo de Telegram, como si se tratara de un cuerpo de aficionados, del tipo Anonymous.

A diferencia de otros, el gobierno ucraniano no se corta ni un pelo. Declara oficialmente que sus objetivos están en Rusia y Bielorrusia e incluyen páginas oficiales, redes de energía y telecomunicaciones, webs bancarias y de empresas públicas. Algunos sitios han sido suplantados para mostrar mensajes de apoyo a Ucrania. “Interrumpimos el funcionamiento del portal web de los servicios públicos rusos, la bolsa de valores, las páginas web de la agencia Tass, Kommersant, Fontanka y otros medios de comunicación importantes de Rusia”, ha afirmado Fedorov en una entrevista con la BBC.

Ante los ataques informáticos, Ucrania puso su defensa en manos de terceros. Al principio de la guerra, el Ministerio de Defensa lituano anunció el envío a Ucrania de un Equipo Europeo de Respuesta Rápida ante Ciberataques (CRRT). Está formado por unos diez expertos y dirigido por Lituania. Cuenta con expertos en ciberseguridad de los Países Bajos, Polonia, Estonia, Rumanía y Croacia.

El equipo de respuesta rápida forma parte de un proyecto europeo de defensa creado en marzo de 2020. Está formado por expertos civiles y militares de seis países. Otros siete más tienen la condición de observadores.

En el terreno de la comunicación, la OTAN ha convertido a Zelensky en un figurín de alto nivel, con más 15 millones de seguidores en Instagram, mientras los medios rusos son censurados implacablemente.

El MI6 británico dirige las campañas publicitarias de Zelensky, con una amplia red de bots y becarios que pasan el rato publicando memes y trolleando la información independiente.

Desde el inicio de la guerra, Zelensky dejó de afeitarse todos los días y vistió una camiseta de color caqui que no ha abandonado, a diferencia de Putin, que no se desprende de su traje oscuro ni para dormir.

Si las guerras se ganaran con “selfis”, Zelensky sería Napoleón.

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Ecología

Los niños de papá se entretienen con el cambio climático

Este fin de semana se celebra en El Cairo la COP 27, la Conferencia de la ONU sobre el cambio climático y el capital financiero internacional ha puesto a sus peones en movimiento porque este tipo de fastos ya no logran atraer la atención del mundo.

A falta de efectivos, los seudoecologistas se dedican a atraer a las cámaras de la televisión con acciones simbólicas, como arrojar tomates a cuadros famosos, como “Los girasoles” de Van Gogh en la National Gallery de Londres. En el Museo del Prado posaron ante los cuadros de Goya y con pintura negra escribieron en la pared “+1,5 grados”.

En La Haya dos seudoecologistas que se pegaron a la ventana que protegía el cuadro “La Niña de la Perla” de Johannes Vermeer fueron condenados por un tribunal a dos meses de prisión.

Las corrientes seudoecologistas creen que el clima se puede regular como el grifo del agua fría y caliente. Lo llaman “protección del clima”. La campaña estuvo organizada por la red A22, formada el pasado mes de abril para que los gobiernos reduzcan “drásticamente” las emisiones de CO2.

La red está financiada por el Fondo de Emergencia Climática, un organismo estadounidense creado en 2019 por tres grandes oligarcas. En primer lugar, Trevor Nelson, empresario y antiguo alumno de la Fundación de Bill Gates, cercano a Howard Warren Buffett, nieto del financiero más famoso de Wall Street. Pero también Rory Kennedy, hija del senador Bob Kennedy, y representante de la familia presidencial estadounidense.

Aileen Getty contribuyó al Fondo con 600.000 dólares. Es la tercera generación del imperio Getty, fundado por su padre John Paul Getty, un magnate de los combustibles fósiles. Propietario de la Getty Oil Company, fue considerado en su día el hombre más rico del planeta.

Un museo privado en las alturas de Los Ángeles exhibe las colecciones de arte moderno, fruto de las inversiones del multimillonario. Sus hijos pasaron la página del petróleo en 1984, ocho años después de su muerte. Les dejó una fortuna de 5.400 millones de dólares. Su hermano Mark fundó la agencia de fotografía Getty, pero Aileen se convirtió en la típica pija que se aburre en las grandes mansiones con piscina.

“Creo que la crisis climática ha avanzado hasta un punto en el que tenemos que tomar medidas contundentes para intentar cambiar el rumbo de un planeta que cada vez es más inhabitable. Mi apoyo al activismo climático es una afirmación del valor de la desobediencia civil como la vía más rápida para el cambio. No queda tiempo para otra cosa que no sea una acción climática rápida y completa”, escribió en un reciente artículo para The Guardian.

Dos bisnietos de los Rockefeller, Rebecca Rockefeller Lambert y Peter Gill Case, crearon la Equation Campaign, un organismo que financia a los seudoecologistas. Entregaron 30 millones de dólares, más donaciones de la propia Fundación Rockefeller, o de Open Society, la fundación de Soros.

Las grandes fortunas también suelen codearse con los famosos en las plataformas de filantropía. El director de “No mires hacia arriba”, Adam McKay, una película de Netflix que tuvo una difusión mundial, forma parte de la junta directiva del Fondo de Emergencia Climática.

Estos grandes fondos reivindican un radicalismo infantil y fueron decisivos para la aparición del grupo Extinción Rebelión a finales de la década pasada. Se creó gracias un cheque del Fondo de Emergencia Climática.

Para hacerse con una parte del botín, los “expertos” en el clima han comenzado a imitar a los niños de papá. Han creado colectivos, como la Rebelión de los Científicos, y la primavera pasada asaltaron la sede del banco JPMorgan, acusándolo de financiar los combustibles fósiles. El físico de la NASA Peter Kalmus fue uno de los detenidos.

El apoyo a los niñatos del cambio climático es rentable para las fundaciones filantrópicas, incluso desde un punto de vista estrictamente financiero. Un estudio publicado en la Stanford Social Innovation Review explicaba en primavera que el impacto de las movilizaciones vinculadas a la desobediencia civil era menos costoso en términos de emisiones de gases de efecto invernadero, y más rentable en términos de impacto político y mediático, que la simple financiación de las ONG tradicionales.

La financiación de la seudoecología sigue aumentando, pero el destino del dinero cada vez está menos claro. ClimateWorks estimó en su último informe que de los 750.000 millones de dólares invertidos por las fundaciones filantrópicas, sólo se gastaron entre 6.000 y 10.000 millones en el clima.

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Estrategia

Guerra nuclear: la destrucción mutua asegurada

Desde la crisis de los misiles de 1962 los medios de comunicación están hablando más que nunca de las armas nucleares. Pero eso sólo ocurre en Occidente, por lo que va implícito que serán los rusos quienes las lancen. Serán armas nucleares “tácticas”, añaden.

Es otra invención. Rusia no ha dicho ni una sola vez que se plantea utilizar armas nucleares, ni siquiera “tácticas”. Ni en Ucrania ni en ningún otro lugar.

La guerra nuclear es otro de los grandes mitos del mundo moderno. A nadie le caben dudas de que un choque de esa naturaleza acabaría con el planeta porque lo dijo el Pentágono: dos años despues de la crisis de los misiles, el Secretario de Defensa, Robert McNamara, estableció el canon de la “destrucción mutua asegurada” en un discurso.

Se suponía que existía un cierta paridad estratégica entre ambas partes. Un primer golpe nuclear por parte de cualquiera de ellos, Estados Unidos o la URSS, contra el otro, daría lugar a una respuesta equivalente que dejaría a ambos países devastados y un mundo inhabitable.

Desde entonces ha pasado medio siglo, pero la doctrina perdura y, además, ha calado, a pesar de los cambios en la correlación de fuerzas y en la técnica militar.

En 2001, antes de los atentados del 11 de septiembre, Estados Unidos abandonó unilateralmente el Tratado de Misiles Antibalísticos y optó por la “guerra contra el terrorismo”, marcada por la invasión de Afganistán, Irak y otros países de la periferia. La política de defensa de Estados Unidos cambió; los aspectos tácticos empezaron a dominar.

Los rusos no siguieron ese camino. Siguió imperando la estrategia. Se adaptaron al abandono del tratado sobre misiles y desarrollaron diversos sistemas de defensa, de los cuales las armas hipersónicas, presentadas en 2018, son las más conocidas.

En Ucrania los misiles hipersónicos Kinzhal han alcanzado sus objetivos antes de que saltaran las alarmas de los sistemas antiaéreos de la OTAN. Ningún sistema de defensa aérea de la OTAN puede interceptar hoy en día un ataque de esas características, como ha expuesto un reciente estudio de la Sociedad Americana de Física.

En los próximos 15 años los sistemas de interceptación de misiles balísticos intercontinentales de Estados Unidos y la OTAN no podrán contrarrestar ni siquiera un ataque nuclear limitado procedente de Rusia.

Por el contrario, Rusia puede destruir la respuesta nuclear estadounidense con un daño limitado, por grande que sea, para su país. En consecuencia, Rusia tiene más posibilidades de sobrevivir a un intercambio nuclear con Estados Unidos. Estados Unidos no puede asegurar que la destrucción sea “mutua”.

En enero de este año las cinco principales potencias nucleares, miembros permanentes del Consejo de Seguridad, firmaron un documento conjunto en el que se afirmaba que no se podía librar una guerra nuclear porque conduciría a una destrucción inimaginable.

Paralelamente, el Pentágono estaba elaborando una nueva versión de su estrategia nuclear en la que, por primera vez, reconoce que hay determinadas “amenazas” (se supone que rusas o chinas) que justifican el uso de armas nucleares en primer lugar.

A diferencia de Rusia, Estados Unidos admite que está dispuesta disparar primero porque en una guerra nuclear sería su única posibilidad. Si no lo hace es, entre otras cosas, poque la correlación fuerzas es desfavorable. No podría evitar una respuesta aún más demoledora por parte de Rusia.

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Economía

10 años del ‘rescate’ de Grecia: una catástrofe social

Pocos se acuerdan ya de la crisis de la deuda griega, que comenzó en 2009. Desde entonces, se sucedieron los “planes de rescate”, que incluyeron “reformas” bajo la supervisión de la “troika”: FMI, Banco Central Europeo y Comisión Europea. Si los bancos se han salvado, las consecuencias sociales del “rescate” son catastróficas. Muy empobrecida, Grecia se ha convertido en un gigantesco club donde se han privatizado infraestructuras estratégicas y se han vendido servicios públicos. La población se resigna o abandona el país.

El 20 de agosto Grecia salió de la vigilancia económica de la Comisión Europea. Un día calificado de “histórico” por el Primer Ministro Kyriakos Mitsotakis, mientras que el Presidente de la Comisión Europea elogió la “resistencia” de Grecia y la instó a “mirar al futuro con confianza”. Sin embargo, los resultados de las “reformas” y del programa de “ayuda” son catastróficos.

El sistema europeo de control se creó a raíz de la crisis económica para garantizar que se aplicaran las “reformas necesarias”, es decir, el desmantelamiento del Estado griego para reducir la deuda pública. A cambio de las “reformas”, Grecia recibió ayuda financiera internacional, especialmente de la Unión Europea. El objetivo era reducir la deuda pública, que se consideraba muy elevada. Sin embargo, dada la caída del PIB, es decir, de la producción, la deuda es ahora mucho más elevada que al inicio del programa de supervisión: mientras que el PIB en 2009 era de 237.000 millones de euros, ha descendido a 182.000 millones en 2021. Como resultado, el nivel de deuda, en porcentaje del PIB, sigue siendo mucho más alto que en 2009. A finales del año pasado era del 193 por cien del PIB, mientras que a finales de 2009 era del 127 por cien.

Esa situación catastrófica también se observa en la tasa de desempleo, que pasó del 10 por cien a finales de 2009 a más del 13 por cien a finales de 2021. La lacra afecta especialmente a los jóvenes. La tasa de paro de los menores de 25 años superaba el 36 por cien en abril de este año, mientras que en diciembre de 2009 era del 29 por cien. Como consecuencia, gran parte de los jóvenes, especialmente los más formados, están emigrando: entre enero de 2008 y junio de 2016, el Banco de Grecia calcula que más de 427.000 griegos han abandonado su país, mientras que la población de Grecia es ligeramente inferior a los 11 millones de habitantes.

La tasa de suicidios también ha aumentado, pasando de 3,6 por cada 100.000 habitantes en 2009 a 5,1 en 2019. Los sucesivos recortes en el presupuesto de sanidad son sin duda responsables de ello: el presupuesto de sanidad rondaba el 4,3 por cien del PIB en 2009, mientras que en 2020 fue del 3,6 por cien del PIB. Teniendo en cuenta la caída del PIB entre estas dos fechas, ha habido un recorte del presupuesto sanitario de 4.000 millones de euros. Se trata de algo menos de la mitad de los 10.000 millones estimados que se necesitaban para salvar a Grecia a principios de 2010.

El remedio es peor que la enfermedad

Además de los severos recortes en las pensiones de los jubilados y de los recortes en la administración pública, otra de las “reformas” exigidas era la privatización de infraestructuras clave en el país. El puerto de Atenas, el Pireo, fue vendido al grupo naviero chino Cosco a cambio de una promesa de inversión que hasta ahora no se han cumplido, lo que ha enfurecido a los trabajadores locales. Esta adquisición por parte de un grupo chino también está teñida de una cruel ironía para la Unión Europea, que ha declarado repetidamente sus intenciones de oponerse a China.

El Pireo no es el único puerto que ha sido privatizado. Lo mismo ocurre con el segundo puerto griego, Salónica, mientras que otros puertos regionales, como los de Alexandroupolis e Igumenitsa, parecen destinados a seguir el mismo camino. A la lista de privatizaciones hay que añadir las de 14 aeropuertos regionales en beneficio del consorcio alemán Fraport-Slentel, y las que seguirán este año de la autopista Egnatia (la más larga del país, que une el oeste de Grecia con Turquía) y de las infraestructuras de la compañía de gas DEPA. Sólo se ha impedido hasta ahora la privatización de los yacimientos arqueológicos y museos griegos, que tocaría las raíces mismas de la identidad griega.

Al mismo tiempo, Grecia se ha desindustrializado en favor del sector de los servicios, ya que la proporción del empleo en el sector industrial, en porcentajes del empleo total, ha caído del 22 por cien en 2009 a alrededor del 15 por cien en 2019, mientras que la proporción del sector de los servicios ha aumentado del 67 por cien en 2009 al 73 por cien en 2019. En particular, el sector turístico está en auge, con un número de turistas anuales que ha pasado de 15 millones en 2009 a 34 millones en 2019, cifra que podría superarse este año.

El auge del turismo está poniendo a prueba las frágiles infraestructuras griegas (agua, electricidad), mientras que el coste de la vida, y no digamos de las vacaciones, se dispara para los locales. En consecuencia, una gran parte de ellos se ha visto privada de vacaciones en su propio país.

Todas esas “reformas” se llevaron a cabo con el objetivo de recibir “ayuda” internacional, es decir, de la eurozona y del FMI. En total, mientras que a principios de 2010 eran necesarios 10.000 millones de euros para salvar a Grecia, finalmente recibieron 273.000 millones en “ayudas”.

¿Por qué semejante despilfarro de dinero público y semejante masacre social? Los bancos alemanes y franceses estaban muy expuestos a la deuda griega. En lugar de anular una parte, es decir, hacer que el sector privado sufriera unos cuantos miles de millones de pérdidas, prefirieron verter dinero público. Eso permitió a los bancos alemanes y franceses desembarazarse de los títulos de deuda de riesgo. Fue otro caso de socialización de las pérdidas.

El inicio de la máquina infernal

La crisis de la deuda griega fue una consecuencia de la desregulación financiera iniciada en la década de 1980. Cuando estalló la crisis de las hipotecas de alto riesgo en 2008 con la quiebra de Lehman Brothers, todo el sector financiero mundial se puso en tensión y se bloquearon los flujos de capital. Los gobiernos decidieron inyectar cantidades masivas de dinero público en el rescate de los bancos. Ese fue el caso de Grecia.

Al mismo tiempo, los especuladores pasaron de los activos inseguros a la deuda soberana, que es segura porque los Estados no pueden desaparecer. El principal defecto de esos activos es que no rendían lo suficiente: sus tipos de interés eran demasiado bajos.

Era lo que necesitan los mercados financieros para poner en marcha la máquina infernal. Comienza un ataque especulativo, los tipos de interés de la deuda griega suben. La perspectiva de un impago de la deuda griega se hizo evidente para todos los actores. La “troika” intervino y concluyó un acuerdo en 2010 con Giorgios Papandreu, el primer ministro del Movimiento Socialista Panhelénico (Pasok). Va a aplicar un programa de austeridad destinado a “controlar el gasto público” para reducir el déficit griego.

En 2011, ante un movimiento popular antiausteridad y mientras la “troika” sigue exigiendo la sangría del país, Papandreu plantea la posibilidad de un referéndum. Abandonó la idea al darse cuenta de que Bruselas no dudaría en expulsar a Grecia de la Unión Europea.

Una falsa esperanza: Syriza

Hasta principios de 2015 las “reformas” se sucedieron. Paralelamente, creció el movimiento popular contra la austeridad. Finalmente, los oportunistas de izquierda de Syriza, encabezados por Alexis Tsipras, ganaron las elecciones en enero de 2015. En su programa plantearon varias medidas para salir de la crisis: suspender el pago de la deuda, realizar una auditoría para evaluar la parte ilegítima, llamar a la participación ciudadana y decretar el fin de la austeridad.

En 2015 la campaña de Syriza nunca propuso romper con la Unión Europea. El objetivo siempre fue negociar con la “troika”, pero en ningún momento se planteó una salida del euro o de la Unión Europea. Las élites europeas, principalmente el Banco Central Europeo, explotaron esa laguna. Menos de 10 días después de la victoria de Syriza, el BCE cerró la principal vía de financiación de los bancos griegos.

La tensión fue creciendo durante el primer semestre de 2015, pero ni Tsipras ni Varufakis, su ministro de Economía, pondrán en duda la integración de Grecia en la Unión Europea.

La infernal máquina europea aplasta al pueblo griego

Lo que tenía que pasar, pasó. En la noche del 26 al 27 de junio de 2015, tras la negociación de otro paquete de “ayuda” a Grecia, Tsipras anunció su intención de someter el plan propuesto por la “troika” a un referéndum. Si gana el sí, Tsipras aceptará y la austeridad continuará. Si gana el no, Tsípras rechazará el plan. El gobierno promueve el referéndum como una herramienta para continuar las negociaciones y no para salir de la Unión Europea.

Desde el 29 de junio de 2015, 6 días antes del referéndum, los bancos griegos cerraron por un incumplimiento de liquidez provocado por el BCE. A pesar de ello, el voto “oxi” (que en griego significa “no”) ganó sin ambigüedades: más del 62 por cien de los votos emitidos fueron a favor. Entre el pueblo y la “troika”, Tsipras optó por ésta. El 9 de julio, tres días después de la victoria del “no”, envió un proyecto que incluía las principales recomendaciones de la “troika”: recortes en las pensiones, en la administración pública y aumento del IVA.

Otro camino era posible: el de romper con la Unión Europea, abandonándola. Las primeras medidas que deberían haberse tomado son de sobra conocidas: nacionalización de los bancos, salida del euro y adopción de una moneda nacional, control de capitales y devaluación de la nueva dracma, además de satisfacer las necesidades básicas de la población (alimentos, medicinas, combustible, etc.).

Grecia se ve ahora muy afectada por la crisis social y ningún partido parece capaz de encarnar la ira popular. La población está totalmente desilusionada por las renuncias de Syriza. La crisis energética y la dependencia energética de Grecia de Rusia, que ha disparado los tipos de interés de su deuda, han hecho resurgir el fantasma de la crisis financiera.

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Espionaje

Qatar subcontrató a un antiguo espía de la CIA para vigilar a la FIFA

Durante años Qatar subcontrató a un antiguo espía de la CIA, Kevin Chalker, para que vigilara a los directivos de la FIFA para adjudicarse la sede de la Copa del Mundo de Fútbol que comienza dentro de unos días (*).

Cada vez más espías de la CIA trabajan para gobiernos extranjeros y organizan todo tipo de montajes. La vigilancia incluía hacerse pasar por reportero gráfico para vigilar la candidatura de un país rival y desplegar una trampa en Facebook, con mujeres atractivas, para acercarse al objetivo.

También se hizo cargo del control de los trabajadores extranjeros contratados para construir los estadios de fútbol.

Los espías y los jeques del Golfo Pérsico también buscaron las listas de teléfonos de al menos un alto funcionario de la FIFA antes de la votación de 2010 que adjudicó la sede del Mundial a Qatar.

Chalker trabajó en la CIA como oficial de operaciones durante unos cinco años. Los oficiales de operaciones suelen trabajar de forma encubierta tratando de reclutar activos para espiar en nombre de Estados Unidos.

Creo una empresa, Global Risk Advisors, abrió una oficina en Doha y tenía una cuenta de correo electrónico del gobierno qatarí. Una de sus tareas consistía en reforzar la influencia de Qatar en Estados Unidos. Para ello convocó reuniones de alto nivel entre funcionarios qataríes y altos dirigentes de la CIA.

Qatar tiene 2,8 millones de habitantes, de los cuales sólo 300.000 tienen la ciudadanía.

(*) https://apnews.com/article/world-cup-technology-sports-soccer-religion-5af544d34cded38ff4093587d2efa0de