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Mes: noviembre 2021 (página 1 de 13)

Estados Unidos pasa de la Audiencia Nacional en el caso del espionaje contra Assange

Estados Unidos no ha respondido a los múltiples requerimientos de auxilio de la Audiencia Nacional en la investigación sobre una empresa española de seguridad que fue subcontratada por la CIA para espiar a Julian Assange, el fundador de WikiLeaks, cuando estaba refugiado en la embajada de Ecuador en Londres.

A pesar de la existencia de un tratado de asistencia judicial entre Estados Unidos y España, en virtud del cual ambos países se comprometen a ayudarse mutuamente en las investigaciones penales, ninguna solicitud española ha obtenido respuesta de Estados Unidos.

La CIA contrató con la empresa de seguridad española UC Global la instalación subrepticia de cámaras y micrófonos dentro de la embajada de Ecuador, incluso en el baño de mujeres, al que Assange acudía a veces para reunirse de manaera reservada. Eso viola las leyes españolas de defensa de la intimidad y la confidencialidad de las entrevistas profesionales con los abogados.

UC Global había sido contratada para proporcionar seguridad a la embajada por el Senain, el servicio de inteligencia ecuatoriano. Pero la información no estaba destinada al gobierno de Quito, sino a Estados Unidos.

La empresa grabó las conversaciones que Assange mantenía con todo tipo de personas, incluido, un congresista estadounidense. Los archivos fueron transferidos a la CIA a través de varias IP, una de ellas perteneciente a la Fundación Shadowserver, que utiliza a miembros de los servicios de inteligencia y de la policía para identificar bots, malware y vulnerabilidades de las redes informáticas.

En 2017 la CIA puso en marcha una operación encubierta para paralizar a WikiLeaks, incluídos planes para secuestrar a Assange. Funcionarios de la CIA, indignados por la publicación de documentos de la Central por parte de WikiLeaks, llegaron a discutir el asesinato de Assange, según antiguos funcionarios de inteligencia estadounidenses familiarizados con la operación de la CIA.

Que la CIA tuviera como objetivo al fundador de WikiLeaks -y organizara las escuchas de sus reuniones y conversaciones en la embajada- no es sorprendente, dado que en su primer discurso como director de la Central, Mike Pompeo definió públicamente a WikiLeaks como un “servicio de inteligencia no estatal hostil”.

La CIA comenzó a intervenir para apoyar los esfuerzos del Departamento de Justicia para extraditar a Assange a Estados Unidos con 18 acusaciones por publicar documentos clasificados, en violación de la Ley de Espionaje, aprobada para la Primera Guerra Mundial. La fiscalía lo calificaca como “una de las mayores filtraciones de información clasificada en la historia de Estados Unidos”.

Tras refugiarse en la embajada de Ecuador en Londres durante siete años, Assange fue expulsado cuando cambió el gobierno de Quito y la policía británica le detuvo.

Además de pantalla de la CIA, el propietario de la empresa UC Global, David Morales, fue oficial de las fuerzas especiales españolas y ordenó instalar escuchas en los extintores de la embajada. También ordenó descargar datos de los teléfonos móviles de los visitantes y hacer copias de las notas privadas de Assange. Planearon a robar el pañal de un bebé que se creía que era hijo de Assange, con el fin de realizar una prueba de ADN en las heces del bebé para establecer la paternidad.

Morales discutió con sus matones un plan para desbloquear las puertas de la embajada para facilitar el secuestro de Assange o incluso la posibilidad de envenenarle, según consta en el sumario de la Audiencia Nacional.

La policía española detuvo a Morales en septiembre de 2019 y registró su domicilio y sus oficinas, incautando ordenadores, servidores, teléfonos móviles y otros equipos. Posteriormente fue puesto en libertad bajo fianza y está a la espera de que finalice la investigación penal para ver si se le acusa formalmente.

El propósito de la vigilancia quedó claro cuando Morales reunió a su pequeño equipo después de un viaje a Estados Unidos, donde asistió a una feria de armas en Las Vegas. Morales les confesó que “nos hemos pasado al lado oscuro” y mencionó a la CIA. A cambio de la vigilancia de Assange, el servicio secreto de Estados Unidos aseguraría que la empresa obtendría lucrativos contratos en todo el mundo.

A la CIA se une el Mosad

Otro de los clientes de Morales en aquel momento era una de las mayores empresas de casinos del mundo, Las Vegas Sands, entonces propiedad de Sheldon Adelson, un mafioso multimillonario, que ya ha fallecido.

Morales recibió instrucciones de uno de los principales responsables de seguridad de Las Vegas Sands, Zohar Lahav, un estadounidense de origen israelí que había trabajado anteriormente como oficial de seguridad en el consulado de Israel en Miami. El objetivo era hacer llegar las imágenes de vigilancia -y otra información que UC Global había recopilado sobre Assange- a la CIA a través de Las Vegas Sands.

Las Vegas Sands tenía un contrato con la empresa española para proporcionar seguridad personal a Adelson cuando viajaba en su yate por el Mediterráneo. La seguridad estaba cubierta como parte del paquete de compensación de Adelson.

—https://news.yahoo.com/us-stonewalls-probe-into-security-firm-that-allegedly-spied-on-assange-for-cia-says-spanish-judge-191433247.html

Aparece una nueva variante de la ley de fugas: las personas huyen de los médicos

El viernes una portuguesa de 28 años y un español de 30 llegan a un aeropuerto holandés en un vuelo procedente de Sudáfrica.

Uno de ellos da positivo en una prueba de coronavirus y el otro da negativo, pero les internan a los dos en un hotel de Amsterdam para pasar la cuarentena.

El domingo se fugan del hotel y la policía holandesa emite una orden de busca y captura contra ellos.

La policía holandesa los localiza cuando estaban dentro de un avión a punto de despegar hacia España, los detiene y los pone a disposición de la “autoridad sanitaria”.

Su crimen se llama “atentado contra la seguridad pública” y los nuevos jueces son médicos y epidemiólogos, que dictan quién debe ser internado en régimen de aislamiento y por cuánto tiempo.

Una portavoz de la “autoridad sanitaria” holandesa, Stefanie van Waardenburg, asegura que la pareja había sido aislada de nuevo, pero no en el mismo hotel.

El encarcelamiento se produce después de que el gobierno holandés anunciara que 13 personas, de las 61 que dieron positivo en las pruebas de coronavirus en dos vuelos del aeropuerto se infectaran con la nueva variante omicron.

El coronavirus es malo, pero las variantes son cada vez peores y omicron es lo peor de lo peor.

También ha aparecido una nueva variante de la ley de fugas: antiguamente las personas amantes de la libertad huían de la policía, los jueces y los carceleros; ahora huyen de los médicos.

El mundo avanza. Antiguamente la inquisición ponía capirotes a los herejes; ahora pone mascarillas y vacunas.

Antiguamente recluían a los delincuentes en prisiones; ahora en pensiones.

En las aduanas la policía vigilaba las maletas para evitar la introducción de contrabando; ahora vigilan la temperatura corporal, los anticuerpos y las infecciones.

Antes pedían el pasaporte y el visado; ahora el certificado de vacunación.

Antes por los aeropuertos de Holanda sólo patrullaban los policías, pero desde hace unos días también patrullan los cerdos (*) y el siguiente paso es que en lugar de pienso, les echen de comer a los infectados. Así matan dos pájaros de un tiro.

(*) https://larepublica.pe/mundo/2021/11/28/holanda-cerdos-patrullan-el-aeropuerto-de-amsterdam-para-ayudar-en-la-seguridad-aerea-paises-bajos/

El capitalismo está en crisis por culpa de la ineficacia de las vacunas contra el virus

La semana pasada el New York Times publicaba un artículo que expresa la preocupación del gobierno de Biden con la inflación (*). Hasta ahora han estado calmando los ánimos, dentro y fuera de Estados Unidos, diciendo que era puramente temporal, e incluso que era consecuencia de que la economía se estaba recuperando después del confinamiento.

Ahora el periódico reconoce que los asesores de Biden “cometieron un error de previsión” (*). Ocurre siempre que uno se cuenta a sí mismo el cuento de la lechera y se lo traga. “La disponibilidad generalizada de las vacunas contra el coronavirus aceleraría la vuelta a la vida anterior a la pandemia”, dice el New York con una ingenuidad pasmosa.

Contaban con las vacunas, pero no con las variantes del virus, es decir, no contaban con nada, salvo con cuentos, por lo que se ha “frenado” la vuelta a la normalidad.

El plan de rescate ha supuesto que el gobierno de Washington ponga 1,9 billones de dólares en circulación, una cifra gigantesca como nunca se había conocido en la política económica hasta la fecha, muy superior al New Deal de los años treinta. Pero “el problema no es que haya demasiado dinero dando vueltas […] sino que los consumidores están destinando una cantidad inesperada de ese dinero a un conjunto reducido de cosas para comprar”, añade el periódico.

No obstante, en cualquier caso la culpa de la inflación la tiene el virus: “Seguimos lidiando con los difíciles retos y complicaciones causados por el covid-19, que están haciendo subir los costes de las familias estadounidenses”, dice Biden.

El virus es magia potagia, y es extraño que los feligreses no hayan emprendido procesiones y rogativas para que se vaya a otro planeta, como antiguamente cuando los rezos ahuyentaban las pertinaces sequías.

Ya no saben qué hacer. 1,9 billones de dólares no han servido para nada y la reciente reunión de Biden con los dirigentes de 14 países en la cumbre del Grupo de los 20 en Roma tampoco.

A los economistas les pasa lo mismo que a los epidemiólogos: sólo tienen fantasmas en la cabeza. Esta madrugada el índice Nikkei de la Bolsa de Tokio ha caído de manera espectacular y la prensa especializada dice que es porque los especuladores no creen que las vacunas actuales sean eficaces contra la “variante omicron” del virus.

En fin, que se han llevado un disgusto, porque el capital financiero ya no revisa los balances y cuentas de resultados sino las estanterías de las farmacias.

(*) https://www.nytimes.com/2021/11/24/us/politics/biden-inflation-prices.html

Manual del golpe de estado farmacéutico

A finales de abril 2020, en el comienzo de La Pandemia, escribí: “Hasta el covid-19, la doctrina del miedo cerval (mega-shock) a escala planetaria no funcionaba con las viejas excusas: religión, patria, oro. Ahora han encontrado la Sanidad como excusa humanitaria inapelable y el pánico ante la pandemia ha sido universalizado mediante una campaña promocional que es una siniestra obra de arte – degenerado, Entartete Kunst en jerga nazi. Rebuscando en la Historia, no encuentro un episodio de credulidad y de obediencia que se aproxime siquiera a la actual histeria colectiva. Claro que, hasta ahora, no había una perversa globalización mediática, ni tanto pánico biológico inducido, ni tanto terror estatal o Gran Miedo en estado cristalino”.

Poco tiempo después, redacté un largo trabajo sobre La Pandemia (LP) titulándolo “Un potlatch (casi) universal”. Usé la palabra potlatch, un tecnicismo etnográfico, porque estaba destinado a un seminario de antropología ámbito donde es un término asaz conocido –i.e., ceremonia donde el poder se demuestra destruyendo valiosas pertenencias. Con ello, quería significar que LP iba a suponer un descenso de la actividad económica, un fenómeno impensable pues era absurdo que fuera provocado por los grandes capitalistas, perpetuos idólatras de la producción perpetuamente incrementada -esa entelequia suicida a la que llaman “progreso económico”. Insólita situación para cuyo análisis no necesitábamos recurrir al acrisolado sintagma de la “sobreproducción inherente al capitalismo”. En primer lugar porque sería una caída efímera –léase, especulativa, la cancha preferida por el capital financiero-, y, en segundo lugar, porque el Poder no es monolítico sino policéntrico. En este Golpe de Estado, el capital cibernético-financiero (improductivo, nómada y clandestino) condujo el proceso puesto que estaba en su mejor momento pero, como “nuevo gran poder”, necesitaba una socia y/o aliada para demostrar su fuerza frente a sus parientes tradicionales. Y vaya si les demostró quién era el Jefe…

La Organización Mundial de la Salud, OMS, como agente capitalista

Evidentemente, “descartadas las viejas excusas religión, patria, oro”, el poder farmacéutico, la Big Pharma (BF), fue la afortunada socia del Golpe de Estado. Pero, como también BF es policéntrica, ha debido repartir calderilla entre sus subalternos: empresas medias, recicladores de desechos orgánicos, charlatanes esotéricos, mascarillas, gel alcohólico, laboratorios de baratillo enriqueciéndose con los azarosos –por no decir asesinos, lo sé por amarga experiencia- PCR y con los superfluos antígenos. Etc.

[Todo lo anterior será tildado de conspiranoico, un descalificativo que sólo se utiliza contra los-de-abajo, nunca contra la componenda perpetua de los-de-arriba, esa conspiración anti-popular denominada “alianza estratégica”, “fusión bursátil”, “tratado de amistad” y otros eufemismos generalmente radicados alrededor de una palabra clave: optimización. Todo lo posterior eludirá considerar la gravedad o benignidad del covid-19 -cuestión elemental que pondría en tela de juicio los protocolos epidemiológicos instalados para quedarse. Sin embargo, he preferido que cada cual saque o confirme su conclusión a partir de las siguientes notas. Sólo añadiría que, recordemos, el mundo materialmente próspero goza de menor mortalidad a cambio de una inmensa morbilidad ¿inducida?]

OxyContin: primer ensayo

A la hora de articular su colosal estafa, los conspiradores (perdón, emprendedores) de LP contaban con varios antecedentes, unos exitosos y otros de inciertos resultados –ambos, desde el punto de vista del bolsillo elitesco. Entre los primeros, destacaba el caso del OxyContin (OX), un opiáceo legal en el origen de un cuasi genocidio de gringos pobres. El OX se basaba en el principio activo oxicodona (nombre comercial OxyContin o Percocet) o en su derivado la hidrocona (comercializada como Vicodin)

Este insidioso OX fue el más conocido de la multitud de opiáceos que inundaban la sanidad gringa. Es plausible suponer que los emprendedores LP se fijaron en él porque su éxito propagandístico y, sobre todo, la impunidad por la que se multiplicó su venta fue realmente espectacular. Pero, si era evidente que su frecuente sobredosis causaba la muerte, ¿cómo pudo venderse por millones?, ¿por qué se desinformó sobre sus 200 y más víctimas diarias? Desde hace una década, en los EEUU muere más gente por OX que por cualquier otra causa –incluyendo por armas de fuego, accidentes de tráfico, guerras interiores y exteriores y enfermedades. La explicación de este cuasi genocidio es sencillísima: OX disparó sus ventas porque era legal y porque los médicos lo recetaban y recomendaban (véase, Anna Lembke, Drug Dealer, MD: cómo los médicos fueron engañados, los pacientes se engancharon y por qué es tan difícil parar; 2016)

Este dato evidencia la letal mega-corrupción del estamento sanitario pero, en este caso y en cualquier otro, conviene señalar quiénes son los mayores beneficiarios –o los mayores corruptos: es la BF en su acepción de grandes detentadores de patentes. La BF en general, se lleva la parte del león. Pero en una minúscula proporción lo deriva a sus filiales pues de la producción y de la comercialización se encarga los carroñeros menores. Con los opiáceos, los productores más activos fueron SpecGx (38% de cuota de mercado), seguido de Actavis Pharma y Par Pharmaceutical con cuotas menores y por Purdue (3,2% de cuota) Y, en el último escalón, las cadenas de farmacias CVS Health, Walmart y Walgreens –únicas procesadas en algunos Estados.

Remedios dudosos contra la gripe ‘española’ de principios del siglo XX

BF se enriqueció –no ilícita sino algo más, criminalmente. Aliada con la Brigada Mediática (BM), eliminó el alcance de la pandemia OX y, en consecuencia, suprimió la mortandad, al contrario que la LP donde, al hipertrofiar las muertes, ha seguido una estrategia propagandística opuesta. Esta única diferencia de proselitismo entre las dos pandemias (OX y LP), es coyuntural. Sin embargo, la OX enseñó a la BF que administró LP un ingenioso argumento: la creación del concepto pseudoadicción o la convicción –científica, of course-, de que, aunque tenga todos los síntomas, un paciente no puede ser adicto si consume los opioides bajo receta médica. Mutatis mutandis, es probable que los magos de la LP hayan encontrado en este fantasmagórico protocolo la inspiración para cronificar la vacunación universal y las medidas colaterales que la siguen y seguirán ad infinitum, a menudo catalizadas por el miedo que causan las docenas de variantes del virus.

‘Verdades, mentiras y estadísticas’

Si me obligaran a escoger la disciplina que ha salido más desprestigiada de LP, diría que la Estadística. Ese bombardeo alfanumérico que BF aliada a BM nos ha infligido a toda hora, día y noche, era y es una yuxtaposición de entidades heterogéneas de imposible comparación entre ellas –no digamos homologación. En su papel de mamporrera de la BF, la BM nos ha alfombrado con detritus, explosivos e incongruencias con el claro propósito de abrumar a la ciudadanía mediante una ilusoria acumulación de guarismos incongruentes entre sí. El resultado ha sido angustioso puesto que el súbdito medio patalea su ignorancia (inducida) en medio del piélago “algorítmico” gubernamental.

El problema básico de la verosimilitud de las estadísticas LP estriba en que están viciadas desde el origen, allá donde sanitarios estresados y menospreciados clasifican síntomas y tratamientos parroquiales. No es cuestión de formación profesional ni tampoco de rigor sino que están coaccionados –científicamente, claro está, no politics, please, we’re europeans- para acomodarlos a categorías nacionales o mundiales que, generalmente, coinciden con el interés gubernamental pero no con las necesidades locales. Parece un obstáculo de menor cuantía pero es nefasto que un error en la primera línea sea integrado en la cadena nacional porque, en la práctica, ese error se multiplica en cada escalón administrativo. Lo comprobé in situ cuando, con la intención de alertar sobre ese peligro, estudié los datos de una ínfima medicatura (véase, AP, 1983, «Exorcismo contra una epidemia de sarampión que azota al Alto Río Negro»; en Actas de las I Jornadas de Antropología Médica, vol. I, pp. 152-183; Arxiu d’Etnografía de Catalunya, Tarragona, España. Pero, ojo, es un informe, deficientemente transcrito y peor editado).

Además, una investigación reciente demuestra que la mitigación de LP se apoya en unas estadísticas no sólo viciadas de origen sino, asimismo, pésimamente diseñadas (ver Starnini M, Aleta A, Tizzoni Mand Moreno. 2021. “Impact of data accuracy on the evaluation of COVID-19 mitigation policies”, en Data & Policy, 3: e28. doi:10.1017/dap.2021.25)

Una vez aclarado dónde se incuba el huevo de la serpiente, observemos las fases elementales que se desarrollan en el proceso LP y en bastantes otros:

Fraccionar las entidades

Primer paso: el proceso LP es complejo ergo la BF conspiradora tiene que ofrecer un panorama en 360º pero fraccionando sus componentes pues pretende hacernos creer que el vulgo es incapaz de asimilar la perspectiva global. Entonces, la BM se encarga de distorsionar la geografía para que casos demográficamente mínimos parezcan casos extrapolables, extraordinarios y cuasi letales -en efecto, son casos literalmente extra-ordinarios pero la BM los muta en referencias mundiales.

Así, pues, el diablo está en los detalles y las particularidades son un buen punto de partida al que se abandona una vez haya colaborado en la estrategia mediática. De ahí que la BM sea alérgica a publicar porcentajes de manera que, a la postre, no pueden ser comparadas ni contrastadas con, por ejemplo, las cifras de población de cada país. Dícese hoy que Rumanía tiene el triple de contagios, muertes, etc. que España, pero ¿cuál es la población de Rumanía? Naturalmente, esta operación busca minimizar los daños, cansino leit-motiv de toda fontanería palaciega.

Escoger un chivo expiatorio

Si la campaña de LP tiene algún problema empresarial, es tradición corporativa recurrir al espantajo de un chivo expiatorio. Entonces, para anestesiar la irritación popular, la LP puede dirigir su atención al caso OX. En aquel reciente genocidio clasista, la familia Sackler, propietaria de Purdue Pharma y del OxyContin, fue condenada a pagar una multa calculada entre 12.000 y 8.300 m. US$ -como sucede en tantas quiebras fraudulentas, los Sackler se declaran en bancarrota y el Estado USA se hace cargo de los dispendios. ¿Por qué Sackler-Purdue y no otras BF igualmente culpables y, además, más grandes? Por eso mismo, porque no era la más poderosa –recordemos su escasa cuota de mercado. El orgasmo en el que vive BF la tiene tan drogada que todavía no asume que habrá problemas mediáticos pero estoy seguro de que alguna empresita acabará siendo purificada en la hoguera. Hasta es probable que se avergüence de su “error” y hasta es posible que se ofrezca voluntariamente (¿) en sacrificio para salvar la LP –léase, la BF.

Muchos daños y sólo un beneficio

Si algo en esta campaña mediática me irrita especialmente es el daño colateral (collateral damage) que inflige al sentido común. En una operación absolutamente torticera e insultante, la BM llega en su zafio descaro a crear la imagen del negacionista. Para inventarla, ha utilizado las identificaciones más canallas, desde igualarla con los negacionistas del Holocausto hasta volcar en el mismo saco a una patulea de irracionalistas, resentidos, esotéricos de toda laya, terraplanistas, marginales “anti-sistema” y quién sabe si hasta veganos. No cabe más suciedad mediática. Mientras que, apoyándose en datos estudiados críticamente, los negacionistas políticos –y parte de los científicos- se manifiestan por miles en las calles, nos sobrarían dedos para contar a los terraplanistas. Volvemos al escamoteo de los porcentajes.

‘No escupir’. ¿Profilaxis básica y/o control social?

El filón de esta pandemia de credulidad y de obediencia se renueva comercialmente con el incesante invento de accesorios vendidos como remedios indispensables. Sin tino ni camino, ya hormiguean las vacunas en forma de pastillas y luego vendrán en jarabes, lociones, infusiones, supositorios y hasta en caramelos. Al mismo tiempo, se solidifica un dislate característico del antropocentrismo: las nuevas enfermedades son producto exclusivo de los animales (zoonosis) olvidando así que, siendo esto parcialmente cierto, también existe otra vía de contagio, la causada por el Homo sapiens (antroponosis)

La exigencia de una mejor dotada sanidad pública, además de obvia, es un lema en el que se debe insistir pero de resultados revolucionarios –léase, imposibles. En el fondo, aletea una cuestión: si estuviera todo privatizado, ¿funcionaría mejor? No, esta pandemia público-privada donde lo público paga y lo privado cobra, demuestra que el saqueo de lo Común está férreamente enclavado en el sistema. De hecho, ni siquiera el pecado (mortal) del aborto escapa a la furia privatizadora puesto que se derrocha dinero para clínicas privadas –léase que, esas potentadas que nunca fueron a abortar a Londres porque abortaban en su país, verán abaratados sus trances.

Ante tanta calamidad inducida son escasos los beneficios. Pero, entre los logros intelectuales estará –si llega- un mayor sentido crítico frente a la Ciencia en general y frente a la epidemia de “expertos” en particular. Internet ha propiciado la publicación de miles de investigaciones deplorables tanto en su concepción como en su desarrollo con dinero público (improbable.com las denuncia y otorga a las más disparatas el Premio Ig-Noble). En Epidemiología, deberíamos recordar que uno de sus más prestigiosos científicos, John Ioannides, publicó en 2005 un cuidado ensayo semi estadístico con un título muy explícito (“Why most published research findings are false”, en PLoS Med 2005; disponible en internet), demostrando que la prisa, la corrupción académica y metodológica y no digamos la insana cópula BF-BM, estaba hundiendo el rigor científico.

NB. La proliferación de las siglas BF y BM hace difícil la lectura. Lo lamento pero refleja el hecho de que BF y BM son primas “univitelinas”. Por ende, no es grave fusionarlas y confundirlas.

Nònimo Lustre http://loquesomos.org/manual-del-golpe-de-estado-farmaceutico/

Las semillas de Estados Unidos van camino de Siria y las de Siria marchan hacia Estados Unidos

Después de diez años de guerra, Estados Unidos ha fracasado en su intento de derrocar al gobierno sirio y desde entonces su única aspiración es la desestabilización, uno de cuyos instrumentos es el saqueo. Es conocido el robo del petróleo, pero no lo es tanto el de las semillas, es decir, provocar al hambre cambiando la agricultura autóctona.

A través de la Usaid y las ONG, los imperialistas se están llevando las semillas de Siria y las quieren sustituir por semillas contaminadas procedentes de Estados Unidos. El plan ya está en marcha en la región de Hassakah, que el ejército de Estados Unidos controla a través de su sicarios kurdos, y lo justifican con el pretexto de una “ayuda humanitaria” para paliar el hambre.

El gobierno sirio ha denunciado a la ONU el robo de los silos de trigo y del petróleo por los ocupantes estadounidenses, que pretenden destruir los cultivos con unas semillas que contienen nematodos. Las semillas importadas pueden destruir las cosechas y se pueden expandir de un campo a otro.

A través de la agricultura, Estados Unidos manipula la alimentación de las poblaciones de Oriente Medio para hacerlas dependientes de las importaciones de trigo estadounidense. Ya lo hicieron en Egipto tras los acuerdos de Camp David y en 2007 Paul Bremer, enviado especial de Estados Unidos a Irak, aconsejó a los agricultores que no plantaran sus propias semillas porque el gobierno de Washington les proporcionaría semillas de mucha mejor calidad.

El 10 de noviembre la Usaid anunció públicamente: “Un socio de Usaid en el noreste de Siria sigue distribuyendo harina de trigo a las panaderías locales para proporcionar pan a las familias desplazadas, los refugiados y las comunidades que acogen a personas vulnerables. Después de una temporada de lluvias extremadamente escasas, esta ayuda es aún más crítica para mejorar la seguridad alimentaria”.

La embajada estadounidense también anunció la entrega de semillas de trigo: “Las semillas de trigo ya están cargadas y de camino al noreste de Siria. La Usaid está ofreciendo casi 3.000 toneladas de semillas de trigo de alta calidad a los agricultores del noreste de Siria al comienzo de la temporada de siembra del trigo. El trigo se considera la columna vertebral del sector agrario de Siria. Estas semillas permitirán a cientos de agricultores producir cerca de 32.000 toneladas de trigo el próximo año, garantizando que los sirios dispongan de harina, pan y otros productos de trigo para alimentar a sus familias y evitar nuevas crisis económicas” (1).

El 18 de noviembre, la corresponsal de Al-Mayadin en Damasco, Dima Nassif, añadió que la oferta de semillas de trigo de la Usaid forma parte de la guerra de Estados Unidos, que estaba tratando de matar de hambre a la población siria.

El 23 de noviembre la agencia oficial de noticias siria, Sana, confirmó de que las pruebas realizadas por los laboratorios del Ministerio de Agricultura habían demostrado que las semillas entregadas por la Usaid a los agricultores sirios estaban contaminadas por un nematodo perjudicial para las cosechas (2).

Las semillas parecían tener un origen turco porque los sacos llevaban un sello de la ciudad turca de Adana. Pero son de origen estadounidense y también llevan la inscripción “Regalo del pueblo estadounidense”.

Tres días después el prefecto de la región de Hassakah, el general Ghassan Al-Jalil, declaró a la cadena de televisión siria Al-Ajbariya que las semillas no eran de origen turco sino estadounidense: “Las semillas habían entrado en la región de Hassakah a través de la frontera turca. Recibimos y analizamos inmediatamente muestras de este envío. Los resultados mostraron una contaminación de alrededor del 0,3 por ciento con un parásito de la familia de los nematodos, una enfermedad que mata el suelo después de una o dos cosechas. Por lo tanto, estas semillas no deben ser sembradas por tres razones: 1) por la asociación frecuente con otro parásito causante de la podredumbre de la espiga; 2) por la reducción de la germinación en más del 80 por ciento; 3) por la presencia de más del 3 por ciento de semillas en mal estado” (3).

Pero si las semilas de Estados Unidos van camino de Siria, las de Siria marchan hacia Estados Unidos.

El banco de semillas del centro Icarda, en Alepo, fue robado y trasladado de contrabando al archipiélago ártico de Svalbard en Noruega, mientras que su centro de investigación se trasladó a Líbano y Marruecos, después de que el edificio fuera atacado por mercenarios a sueldo del ejército estadounidense.

En 2018 la Yale School of The Environment publicó un estudio de Mark Schapiro titulado “Cómo las semillas de una Siria devastada por la guerra podrían ayudar a salvar el trigo americano” (4). Es un análisis en el que los vínculos de la ciencia con el imperialismo aparecen a las claras. Después de apoyar la agresión y la ocupación militar de Siria, el autor asegura que las semillas robadas a Siria serían un buen remedio para combatir las enfermedades de los cultivos de Estados Unidos.

Las semillas sirias “podrían llegar pronto en los alimentos consumidos por los estadounidenses”, escribe Shapiro.

Estados Unidos introduce en Siria sus propias semillas para atacar un pilar estratégico de la independencia y la estabilidad de Siria. El parlamentario Jaled Abboud ha recordado que desde los años sesenta Siria ha tomado el control de la producción de trigo, subvencionando a los agricultores, invirtiendo en regadíos, construyendo instalaciones de almacenamiento, garantizando la compra de las cosechas, etc. para lograr la autosuficiencia en trigo, con la idea estratégica de garantizar la alimentación de la población, la independencia y la estabilidad social y política del país.

(1) https://www.youtube.com/watch?v=FHqvAZr3jso
(2) http://www.sana.sy/fr/?p=245672
(3) https://www.youtube.com/watch?v=ppzK0y1LreA
(4) https://e360.yale.edu/features/how-seeds-from-war-torn-syria-could-help-save-american-wheat

Guerra de Yemen: los huthíes tienen la victoria al alcance de la mano

En la actualidad es imposible hablar de la estrategia de Emiratos Árabes Unidos en Yemen sin tener en cuenta la estrategia de Rusia, especialmente en lo que respecta a las islas y salidas marítimas de la costa yemení y su competencia por el poder con Arabia Saudí.

Los Emiratos Árabes Unidos consideran que la Guerra de Yemen es crucial para su existencia como como Estado. Sólo para mitigar el impacto de sus intervenciones bélicas, en 2019 anunció la retirada de sus fuerzas. En realidad, siguen presentes en Yemen.

Sin embargo, como su margen de maniobra es más estrecho que el de Arabia saudí, han recurrido a reforzar sus relaciones con Irán, de ahí el proyecto emiratí de un corredor comercial terrestre hacia Turquía y Europa, a través del territorio iraní. También reforzaron sus relaciones con Rusia. A continuación, se acercaron a Siria, ya que el jefe de la diplomacia emiratí acudió a Damasco el 9 de noviembre para ser recibido por el presidente sirio.

Esto dio lugar a todo tipo de especulaciones chuscas por parte de algunos medios de comunicación y redes sociales sobre su supuesto abandono de los principios básicos de la política siria. Han olvidado, entre otras cosas, que el enemigo sólo se acerca si no ha conseguido derrotarte o si se ha visto obligado a hacerlo.

En 2019 Emiratos Árabes Unidos ofreció a Rusia establecer una base militar en Adén o en la isla de Socotra, que están bajo control emiratí desde 2017 y 2018, respectivamente, pero Rusia se negó, no porque Moscú no quiera una base militar en Adén, sino porque no pudo llegar a un acuerdo con un gobierno yemení estable.

En cambio, Moscú tenía un acuerdo secreto con Omar Al-Bashir para establecer una base militar rusa en Puerto Sudán, en el Mar Rojo. Fue la razón por la que Estados Unidos derrocó al presidente sudanés, y los Emiratos ayudaron a provocar su caída para conservar una posible influencia sobre Moscú.

Al mismo tiempo, Irán restableció las relaciones entre Ansarollah, el brazo político de la resistencia armada yemení, y Rusia, que se habían roto dos años antes tras el asesinato del expresidente yemení Ali Abdullah Saleh el 4 de diciembre de 2017, cuando Moscú intentaba mediar entre él y los huthíes.

La estrategia actual de Emiratos Árabes Unidos se basa en dos elementos: satisfacer a Irán y satisfacer a Rusia. De ahí los recientes acontecimientos con, por un lado, su acercamiento a Siria, denominador común de Teherán y Moscú; por otro, su retirada de la costa occidental de Yemen en respuesta a las exigencias de Ansarollah.

La retirada sólo puede concebirse en el marco de una política de apaciguamiento hacia los huthíes, dado que la costa occidental yemení es el principal pilar de toda la estrategia de Abu Dhabi en los puertos del Mar Rojo.

Lo que ha ocurrido en Hodeida y en gran parte de la costa occidental yemení no es más que una rendición, sobre todo desde que las fuerzas de Tareq Saleh, apoyadas por Emiratos Árabes Unidos y atrincheradas en Chabwa, anunciaron hace dos días que no participarán en las batallas decisivas de Mareb.

Chabwa es una provincia rica en recursos petrolíferos y de gas controlados por empresas estadounidenses y francesas. Será el próximo escenario de esta guerra contra Yemen, con la esperanza de obtener beneficios que compensen sus pérdidas tras la esperada derrota en Mareb.

Todo lo anterior sugiere que en un futuro próximo veremos concesiones y retrocesos en varios frentes. Los emiratíes no tienen más remedio que retroceder.

La coalición creada en 2015 por el príncipe saudí Mohamed Ben Salman para imponer sus marionetas en Yemen ha fracasado. Los huthíes tienen la victoria al alcance de la mano.

El efecto manipulación de Google

Un buscador de internet no es un algoritmo neutral sino que toma partido, como hemos repetido tantas veces aquí. Google no está para buscar información sino para ocultarla. Es algo conocido desde hace muchos años que se ha hecho especialmente evidente y grave durante la pandemia.

El gigante tecnológico es un instrumento de la hegemonía imperialista y de control de la información que circula. Oculta las fuentes que no son oficiales o no están autorizadas o, en suma, lo que no quieren que se difunda.

Originalmente fue un proyecto de investigación financiado y apoyado por la inteligencia y el ejército estadounidense para mantener el control en la guerra de la información.

Los usuarios avanzados de internet no utilizan Google para buscar sino para averiguar el alcance de la censura. En 2015 el investigador estadounidense Robert Epstein lo llamó SEME (Search Engine Manipulation Effect o Efecto de Manipulación de los Motores de Búsqueda) (1). Epstein trabaja como sicólogo en el Instituto Americano de Investigación del Comportamiento y la Tecnología y en 2019 testificó en el Senado acerca de la manipulación de los resultados de búsqueda por parte de Google (2).

La censura de la multinacional no sólo afecta a los resultados de las búsquedas, sino incluso a las sugerencias de búsqueda. El motor primero manipula lo que busca el usuario y luego manipula aún más los resultados que le remite. Epstein afirma que la manipulación es “uno de los efectos conductuales más grandes jamás descubierto”.

Cuando tienen que votar, los electores no estudian el programa el electoral, sino que recurren al motor de búsqueda. En las elecciones de 2018 en Estados Unidos, Google logró cambiar el voto de más de 78 millones de electores a favor de los demócratas. Una empresa multinacional logra cambiar más del 25 por ciento de los votos en el mundo pero, sobre todo, determina el voto de los indecisos, asegura Epstein (3).

En un móvil o en un ordenador, el usuario no aprecia la intervención de un ser humano. Se cree que interacciona con una máquina, y los votantes tienen más confianza en ellas que en los seres humanos. Cree que las máquinas son imparciales, no afiliadas, reaccionarias ni progresistas.

Google es una maquinaria publicitaria que lo mismo vende mercancías que candidaturas electorales. En ambos casos se ha enfrentado a cuantiosas multas por manipular los resultados de las búsquedas. En 2017 la Unión Europea impuso una multa de 2.400 millones de euros por manipular los resultados de las búsquedas para favorecer su propio servicio de comparación de compras.

Un año más tarde, la multinacional recibió una multa de 21,1 millones de dólares, esta vez en India, condenada por dirigir a los usuarios de la web que buscaban vuelos a su propia página de búsqueda de vuelos, privando a otras empresas de la competencia de su mercado.

(1) https://www.pnas.org/content/112/33/E4512
(2) https://www.c-span.org/video/?c4808451/user-clip-dr-robert-epstein-testimony
(3) https://www.latimes.com/politics/la-na-pol-google-search-bias-elections-20190322-story.html

Los confinamientos han llevado el hambre a los trabajadores de Estados Unidos

Con los confinamientos decenas de millones de estadounidenses perdieron sus trabajos, sus viviendas y se multiplicó el hambre. Si la clase obrera tiene hoy un plato en la mesa es gracias a la beneficencia, la caridad y el voluntariado.

Estados Unidos es el país de las colas del hambre por antonomasia. No hablamos de miles, ni de millones, sino de decenas de millones de trabajadores que no pueden alimentarse a sí mismos ni a sus familias.

El número de personas inscritas en el Programa de Asistencia Nutricional Suplementaria (SNAP) ha aumentado en 7 millones desde hace dos años. Más de 42 millones de estadounidenses reciben actualmente cupones de alimentos. De ellos, más del 40 por cien son miembros de familias con al menos una persona trabajando. Muchos obreros que dependen de la ayuda alimentaria tienen trabajo, pero su salario no les alcanza para comprar alimentos para sus familias.

En gran parte del sur, más del 15 por ciento de las personas reciben el SNAP. En Nuevo México, el estado con el mayor uso de cupones de alimentos del país, más de uno de cada cinco residentes está inscrito en el SNAP. En respuesta al aumento del uso del SNAP, el gobierno de Biden implementó el mayor aumento permanente del valor de los cupones a principios de este año. Con este aumento, una familia de cuatro miembros puede recibir ahora hasta 835 dólares al mes en prestaciones del SNAP.

La red de bancos de alimentos del país también se está empeñando a fondo para que la población no muera de inanición. Al comienzo del confinamiento, los bancos de alimentos distribuían 1.100 millones de libras de alimentos trimestalmente. En otoño de este año ya están distribuyendo 1.700 millones de libras.

Estas cifras son una acusación devastadora contra el capitalismo estadounidense. En el país más rico del mundo, con más multimillonarios que en cualquier otro lugar del planeta, un gran porcentaje de la población no puede comprar comida, y debe recurrir a la caridad o a la ayuda pública.

La crisis se ha visto exacerbada por las subidas de precios, como el de la carne, que ha aumentado casi un 10 por ciento en el último año. En varias categorías de alimentos, como los huevos, los precios han empezado a subir un 3 por ciento mensual, es decir, que pueden llegar a subir un 36 por ciento en un año.

La alimentación acapara una parte cada vez mayor del salario de los trabajadores. El promedio de ingresos que los estadounidenses gastan en comida (para prepararla en sus casas) se ha venido reduciendo del 14 por ciento en 1960 al 6 por ciento en 2000.

Pero no ocurre lo mismo entre la clase obrera. La quinta parte más pobre de la sociedad estadounidense gasta entre el 28 y el 42 por ciento de sus ingresos en comprar alimentos. Es la que se ve más afectada por el aumento de los precios de la comida, la vivienda y el combustible.

La ‘izquierda’ es el baluarte del Estado capitalista en crisis

Hace unos días Toby Green y Thomas Fazi publicaban unas reflexiones sobre los motivos por los cuales lo que ellos consideran como “la izquierda” estaba apoyando “todas y cada una de las medidas covid” (1).

La pandemia dura ya dos años y tiene numerosos aspectos de todo tipo, desde sociales hasta médicos, pero esa “izquierda” se está caracterizando por haberlos sostenido todos absolutamente, sin fisuras.

La explicación es que en la época del imperialismo “la izquierda” es uno de los sostenes más importantes del capitalismo en crisis. El imperialismo necesita su brazo izquierdo socialimperialista (2) y el fascismo tiene el suyo propio, que la Internacional Comunista calificó como “socialfascismo”.

Unos y otros son “de izquierdas” sólo de palabra, cuando tienen que hablar y escribir; en la práctica sostienen al Estado para que no se hunda. Son un factor de estabilización política y se han callado con los confinamientos, los estados de alarma, las patadas en la puerta, el aluvión de multas de la ley mordaza y las detenciones masivas sin orden judicial. En ellos es inútil buscar el más mínimo sentido crítico porque están volcados en el apoyo a la represión del Estado.

En España eso no es una sorpresa porque ya ocurrió en la transición, que hubiera resultado impensable sin la contribución de “la izquierda” al trabajo de chapa y pintura de un Estado envejecido que se desmoronaba.

En su charlatanería sobre la pandemia, “la izquierda” ha recurrido al mismo truco que en la transición: sacar al Estado de la ecuación para reducir el fascismo a lo que entonces se llamaba “el búnker” o, sea, a los grupos de la “ultraderecha”. Apoyaron al Estado en la transición porque “la ultraderecha” se oponía a ella.

Ahora utilizan el mismo ardid: los que se oponen a la pandemia y a las vacunas son Bolsonaro y otros como él. Le hacen el juego a “la ultraderecha”.

La mejor defensa es un buen ataque y en eso no hay quien gane a los demagogos que alimentan su reformismo con una continua retórica verbal contra organizaciones que, como Vox, sostienen todas y cada una de las medidas políticas aprobadas con el pretexto de la pandemia.

A otro perro con ese hueso.

El mejor apoyo que prestan los bocazas de “la izquierda” al Estado es la persistente devaluación de las libertades y derechos fundamentales de las personas, que si en este país han estado tradicionalmente bajo mínimos, ellos contribuyen a infravalorar aún más. Hay que confinarse, hay que ponerse la mascarilla y hay que vacunarse por motivos como la “conciencia colectiva” o la “responsabilidad social”. Las presiones y las amenazas importan menos.

Cuando el gobierno “de izquierda” se ha saltado a la torera las libertades fundamentales, al peor estilo franquista, con el estado de alarma, los confinamientos, las detenciones y las patadas en la puerta, era necesario que algún oportunista le echara un capote diciendo que eso son derechos burgueses, individualistas y egocéntricos, mientras que ellos tienen “conciencia”: piensan en el colectivo.

No servirá de nada recordar a los demagogos que la conciencia no es nada diferente de la ciencia y que la ofensiva de represión que padecemos desde hace dos años no tiene ninguna clase de apoyo en la medicina, ni en la epidemiología, ni en la virología, disciplinas de las que hasta ahora nunca oyeron hablar. Es disculpable que hace dos años no supieran lo que es una PCR, pero desde entonces han tenido tiempo para informarse un poco.

Lo que está ocurriendo con esta pandemia ni es casualidad ni es reciente. Ciertas corrientes seudomarxistas llevan cien años alimentándose de la vieja separación escolástica entre “ciencias naturales” y “ciencias sociales”, donde éstas no tienen el mismo estatuto que las anteriores, que son el canon por excelencia. Por el contrario, la dialéctica materalista sólo concierne a las ciencias de la segunda división: historia, sicología, economía… Un informe de los expertos del Banco de España se puede discutir, pero no ocurre lo mismo con uno de la Agencia Española del Medicamento. Las ciencias verdaderas, como la geometría o la física, son indiscutibles.

El imperialismo no hubiera podido desatar la pandemia con declaraciones de los políticos o los militares de la OTAN. Ha necesitado vestirla llevando a los “expertos” a la televisión y antes han necesitado situarlos en un Olimpo incalcanzable para el resto de los mortales, incapaces de entender una jerga repleta de Sars-Cov2, covid-19, omicron y demás entelequias.

En el futuro “la izquierda”, que alardea de ser un baluarte de la ciencia, se tragará también los informes de los “expertos” del Banco de España, que son siempre los mismos: hay que trabajar más y ganar menos, reducir las pensiones, contener el déficit público… Los charlatanes -que llevan dos años quedando en evidencia- se han ligado de una manera tan estrecha al capitalismo en crisis, que le acompañarán en su caída.

(1) https://unherd.com/2021/11/the-lefts-covid-failure/
(2) Lenin, El imperialismo, fase superior del capitalismo, Pekín, 1972, pg.140.

La Interpol estará dirigida por un torturador

Un torturador emiratí ha sido elegido al frente de Interpol. Se trata del general Ahmed Naser Al-Rais, un alto funcionario de la policía de Emiratos Árabes Unidos que tiene varias denuncias internacionales por actos de tortura.

El jueves el Inspector General del Ministerio de Interior emiratí fue elegido director de la Organización Internacional de Policía Criminal, con sede en Lyon (Francia). Al-Rais obtuvo una mayoría de dos tercios en la tercera ronda de votaciones de los Estados miembros de la organización.

El cargo de director de Interpol, elegido para un mandato de cuatro años, es ciertamente honorífico. El titular conserva sus funciones en su país de origen. Sin embargo, esta elección es un escándalo que ya ha provocado una ola de protestas internacionales.

El historial del general en materia de terrorismo de Estado habla por sí solo: la ONG Gulf Centre for Human Rights (GCHR) le acusa de “torturas y barbarie” contra el opositor Ahmed Mansour, el disidente más conocido de Emiratos Árabes Unidos, un país donde están prohibidos los partidos políticos y los sindicatos.

Desde 2017, cuando fue detenido por “dañar la reputación del Estado”, el ingeniero de 51 años languidece en una celda, sin ningún contacto con el exterior. Una carta abierta en la que pedía reformas democráticas le valió una condena de 10 años de prisión, al final de una parodia de juicio organizado por un Estado terrorista cada vez más represivo. Durante los últimos cuatro años, el preso ha vivido sin radio, televisión o un libro. Duerme en el suelo sobre una simple manta. Todo ello está supervisado por el nuevo director de Interpol.

El jefe de los torturadores también está acusado de malos tratos por dos personas que tuvieron la mala suerte de ser encarceladas en Emiratos Árabes Unidos. El primero es un británico aficionado al fútbol, Ali Issa Ahmad, que en 2019 tuvo la mala idea de llevar una camiseta con la efigie de Qatar, el enemigo jurado de Emiratos, mientras estaba de vacaciones en Dubai, uno de los principados emiratíes.

Fue detenido y pasó varios días en una pesadilla. Tras su regreso a Reino Unido, describió las torturas en prisión, acuchillado y privado de sueño y comida durante su breve pero doloroso encarcelamiento. “Fui torturado directamente por” órden de Al Rais, afirmó Ali Issan Ahmad.

El investigador británico Matthew Hedges sufrió un destino similar. Detenido en mayo de 2018 en el aeropuerto de Dubai, el estudiante de doctorado que acababa de pasar dos semanas en el principado fue acusado de espiar para Reino Unido. Condenado a cadena perpetua, pasó seis meses detenido antes de ser deportado por la presión británica. El trato que recibió en la cárcel es comparable, sin la tortura de los cuchillos, al de su compañero aficionado al fútbol: privación del sueño, sin acceso a un médico, condiciones de detención deplorables, etc. Todo ello por orden del Inspector General de la Policía Ahmed Naser Al-Rais.

“Estamos profundamente convencidos de que la elección del general Al-Raisi perjudicaría la misión y la reputación de Interpol y afectaría gravemente a la capacidad de la organización para llevar a cabo su misión con eficacia”, escribieron a mediados de noviembre tres eurodiputados, entre ellos Marie Arena, presidenta de la Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo, a la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.

Esta petición no ha sido atendida, mientras que la reputación de Emiratos Árabes Unidos es cada vez peor. Los jeques están implicados en varios escándalos de escuchas telefónicas y piratería informática, y el general Al-Rais ha creado un sistema pionero de vigilancia y reconocimiento facial. Emiratos Árabes Unidos es un país sospechoso de haber pirateado el teléfono del emir de Qatar y de haber utilizado el programa Pegasus para espiar los teléfonos móviles.

El nuevo jefe de Interpol es, de hecho, una imagen perfecta de su país: cruel, cínico y criminal.

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