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Mes: agosto 2021 (página 2 de 10)

Triunfa la distancia social: los drones llevan comida a casa, de donde no hace falta salir

Logan, una ciudad de más de 300.000 habitantes situada al sur de Brisbane, en la costa este de Australia, frente al océano Pacífico, es la capital mundial del reparto domiciliario mediante drones.

Con el confinamiento esta modalidad de reparto se ha convertido en algo muy común, dice Google en una entrada de su blog del 25 de agosto. Es otra de las consecuencias de la “distancia social” y una manera de impedir el trato directo entre las personas.

Es otro de los aspectos de la nueva normalidad. Los drones, internet y la televisión evitan salir de casa, excepto para trabajar.

De las 100.000 entregas realizadas por Wing, que es el nombre de su servicio de reparto, en todo el mundo, la mitad fueron a residentes de Logan. “Los residentes de Logan han pedido y recibido más de 50.000 entregas directamente en sus casas desde los drones de reparto Wing”, afirma el holding estadounidense.

Durante la primera semana de agosto se han realizado cerca de 4.500 entregas mediante drones. “En promedio, un residente de Logan recibió una entrega de drones casi una vez cada 30 segundos durante nuestras horas de servicio”, dice Wing.

La empresa de reparto se fundó en 2014 y ha estado en Logan durante dos años a modo de prueba, pero el grueso del negocio ha llegado ahora. De hecho, las 50.000 entregas destacadas por Google corresponden a los últimos ocho meses, entre enero y agosto de este año.

Los alimentos son la mayor partida de las entregas, incluidos los paquetes frescos o calientes. Los drones han transportado de 10.000 cafés, 2.700 bandejas de sushi, 1.200 pollos asados, 1.000 bollos y 1.700 bocadillos para niños.

Los drones de Wing pueden llegar a todos los clientes en un radio de unos 10 kilómetros desde su punto de partida y realizar la entrega en seis minutos desde su despliegue. Su capacidad de transporte está limitada a mercancías relativamente ligeras: los paquetes no pueden superar los 1,2 kilos.

Piratas informáticos canadienses revientan los pasaportes sanitarios de los políticos de su país

El ministro canadiense de Transición Digital, Éric Caire, declaró el martes que el código QR no podía ser falsificado ni copiado. Ayer, tres días después, un grupo de piratas informáticos ya lo habían reventado, apoderándose de sus datos sanitarios y de los de otros cinco políticos de Quebec.

Serían un hazmerreir, de no ser porque la información médica es confidencial y los piratas canadienses han demostrado, por si quedaban dudas, que se pueden recabar los historiales médicos de cualquiera.

Los pasaportes de vacunas carecen de seguridad; están a merced de los instrusos y, en consecuencia, pronto se convertirán en una mercancía apetecible para las compañías de seguros y las empresas que trafican con bases de datos.

“El apellido, el nombre, la fecha de nacimiento, el lugar de vacunación… Es fácil de conseguir. No es una información muy segura. Puedes descargar el código QR de cualquier persona”, explicaron los piratas, quienes añadieron que la configuración del sitio web facilita la captura de la información confidencial.

Los piratas canadienses mostraron la información relativa al Primer Ministro de Quebec, François Legault, de su ministro de Sanidad, Christian Dubé, y otros cinco miembros de su gabinete.

La acción demuestra que una persona que no se ha vacunado podría crear fácilmente una identidad digital falsa que le permitiera entrar en los locales para los que se exige el pasaporte sanitario, ya que los códigos QR no están asociados a una fotografía.

—https://www.journaldemontreal.com/2021/08/27/preuve-vaccinale-du-pm-piratee

Una ocupación militar rodeada por un cuento hadas: 20 años en la historia de Afganistán

Afganistán acabará siendo una leyenda, como Jauja, que fue una de las primeras ciudades fundadas por los colonizadores españoles en el actual Perú y acabó como sinónimo de prosperidad y abundancia. Pero no es seguro que los colonizados crean que por su calles corren ríos de leche y miel, como escribió el dramaturgo Lope de Rueda. Más bien al contrario.

El mundo moderno vive de las fantasías que alimentan los medios. Hasta Brzezinski admitió ante el Senado de Estados Unidos que la “guerra contra el terror” posterior a los atentados del 11-S era “una narrativa histórica mítica”. En tiempos de Nixon la “guerra contra las drogas” promocionó las drogas más que nunca; en los de Bush, la “guerra contra el terrorismo” ha llevado el “terrorismo” por todos los rincones.

La leyenda dice que en Afganistán todos los imperios han sido derrotados, en especial el soviético. Lo cierto es que las tropas del Ejército Rojo donde retrocedieron fue en Moscú, a causa de los manejos internos que se produjeron en el Kremlin durante la perestroika. Cuado abandonaron Afganistán, el “gobierno prosoviético” de Kabul se mantuvo por sus propias fuerzas durante varios años.

También dice la leyenda que, además de los talibanes, el Ejército Rojo se topó en el valle de Panshir con las fuerzas de Ahmed Massud, la Alianza del norte, a las que no pudo derrotar, como dice la Wikipedia. Lo cierto es que los soviéticos tampoco lo intentaron. Se limitaron a una serie de incursiones cortas, unas nueve, durante el primer periodo de su estancia en el país asiático.

Tras las incursiones, el KGB llegó a un acuerdo de alto el fuego con Massud. El ejército soviético cesaba sus ataques en Panshir y las tropas de Massud no volverían a impedir el tráfico militar a través del túnel de Salang, que conecta Kabul con el distrito militar del sur del Uzbekistán soviético, desde donde se dirigía la operación afgana.

El acuerdo se mantuvo hasta la retirada soviética de 1989, que se llevó a cabo a través del túnel de Salang precisamente, un auténtico embudo.

La Alianza del Norte era una plataforma muy frágil de grupos enfrentados. Varios países, como Irán y Rusia, la apoyaron y sin ellos se habría derrumbado. Fue perdiendo territorio a manos de los talibanes y, de no ser por la intervención de Estados Unidos tras el 11-S, los talibanes habrían acabado con ella muy rápidamente.

Massud: un león en el valle de los leones

En persa la palabra “panshir” significa “cinco leones” y Massud fue otro “león”, el último y más venerado de ellos. El Wall Street Journal lo calificó como “el afgano que ganó la guerra fría”. En Europa le adoraban más que en Panshir. En abril de 2001 fue invitado al Parlamento de Estrasburgo por iniciativa de su presidenta francesa, Nicole Fontaine. Los parlamentarios franceses le nominaron al Premio Nobel de la Paz. En septiembre de 2003, el correo oficial francés emitió un sello postal con su efigie, en conmemoración del segundo aniversario de su muerte. En marzo de este mismo año la alcaldesa de París concedía su nombre a una calle.

El Presidente Hamid Karzai le declaró “héroe nacional”.​ En 2012 el Parlamento afgano declaró como Día de los Mártires el 9 de septiembre, aniversario de su muerte.

Afganistán es así: los portavoces del imperialismo quieren mucho a unos y a otros los desprecian profundamente. El pretexto es que unos (talibanes) son islamistas y otros (Alianza del Norte) no. Lo cierto es que Massud inició su carrera política en los años setenta del siglo pasado dentro de un partido que se llamaba Sociedad Islámica (Jamiat-e Islami). El nombre oficial de la Alianza del Norte era “Frente Islámico Unido por la Salvación de Afganistán”. Si estuviéramos hablando de Siria, diríamos que Massud era un “yihadista moderado”.

Junto con otros señores de la guerra, el 24 de abril de 1992 Massud firmó el Acuerdo de Peshawar para establecer el Estado Islámico de Afganistán que debía suceder al “gobierno prosoviético” de Kabul. El islamismo de Massud y de su partido nunca fue un obstáculo para obtener el reconocimiento oficial de la Asamblea General de la ONU. Al “León de Panshir” le nombraron ministro de Defensa del nuevo gobierno.

Cuando en 1996 los talibanes le echaron de Kabul, Massud volvió al embudo de Panshir, que transformó en un estudio de televisión, hasta que dos falsos periodistas le mataron en un atentado suicida. Sólo faltaban dos días para el 11-S.

La leyenda cuenta que ambas acciones fueron obra de Al-Qaeda que, a su vez, vinculan a los talibanes en una especie de revoltijo característico de la nebulosa yihadista. La versión oficial es: Estados Unidos invade Afganistán porque el gobierno talibán daba refugio a Bin Laden y Al-Qaeda.

Esa versión oficial se contradice con otra, igualmente oficial: a Bin Laden no lo mataron en Afganistán sino en Pakistán. ¿Por que no invadieron Pakistán? O mejor todavía: ¿por qué invadieron los dos países?

Después de 20 años ya nadie cree la leyenda oficial del 11-S, aunque hay distintos grados de escepticismo: los que se creen muy poco y los que no se creen nada. El asesinato de Massud corre la misma suerte y, hasta la fecha, las únicas pistas conducen a… Bruselas, donde se celebró un primer juicio en 2003, seguido de otro en… París en 2005.

Maaroufi: un terrorista que concede entrevistas a los medios europeos

Aunque muchos se imaginan que estas cosas ocurren muy lejos, que son ajenas, los tentáculos llegaban hasta aquí. Massud había recorrido Europa en olor de multitudes y sus asesinos también. Los autores materiales eran dos belgas de origen tunecino. Carne de cañón. En el juicio celebrado en Bruselas condenaron por la muerte de Massud a otro belga de origen tunecino, Tarek Maaroufi, considerado como el inspirador del atentado.

Maaroufi era un yihadista muy conocido, no sólo porque en 1995 ya le habían condenado por tráfico de armas sino porque era frecuente verle hablar en la televisión. Incluso un periódico como El Mundo le entrevistó en 2016. Hay ciertos “terroristas” a los que los medios no hacen ascos en publicitar. Son capaces de llevar a las primeras planas de los informativos tanto al asesino (Maaroufi) como a su víctima (Massud).

En los viejos tiempos, o sea, antes de la loada Primavera Árabe, a Maroufi el gobierno de Túnez le perseguía por ser uno de los dirigentes yihadistas que preparaba los atentados en el norte de África, incluidos los del GIA argelino, que en los noventa estaba en su apogeo. La policía italiana le consideraba como cabecilla del GSPC, los salafistas que cometían las masacres por Europa.

En 2003 a Maaroufi le volvieron a condenar en Bruselas por segunda vez a seis años de cárcel y le privaron de la nacionalidad. En 2011 la Primavera Árabe llegó en su ayuda. En Túnez cayó una horrible “dictadura” y llegó la “democracia”, que liberó a ciertos “presos políticos” que, como Maarufi, habían luchado por ella (tanto en Túnez como en Europa).

Las leyendas son culebrones como estos, que empiezan en un remoto embudo del norte de Afganistán y terminan en Bruselas, sede de a Unión Europea y de la OTAN. ¿Será todo pura coincidencia?

Mueren dos japoneses por inyectarse las dosis de Moderna con partículas magnéticas fabricadas en España

Dos jóvenes japoneses han muerto tras recibir las vacunas de Moderna que formaban parte de los lotes fabricados en España por la empresa Rovi en Granada.

Dichas vacunas fueron suspendidas tras descubrir partículas contaminantes, según informó el sábado el Ministerio japonés de Sanidad. Se cree que los contaminantes encontrados en algunos viales en Japón son partículas metálicas, informó la NHK, citando fuentes del Ministerio japonés de Sanidad.

Los jóvenes, de unos 30 años de edad, murieron a los pocos días de recibir su segunda dosis de Moderna, dijo el ministerio en un comunicado. Cada uno recibió una inyección de uno de los tres lotes de fabricación española suspendidos el jueves.

Japón suspendió el uso de 1,63 millones de dosis de Moderna enviadas a 863 centros de vacunación de todo el país, más de una semana después de que el distribuidor local, Takeda Pharmaceutical, recibiera informes sobre contaminantes en los viales.

Hasta el 8 de agosto, 991 personas habían muerto en Japón tras recibir las inyecciones de la vacuna de Pfizer y 11 tras recibir la de Moderna. En los casos mortales notificados el sábado, cada uno de ellos tuvo fiebre al día siguiente de su segunda dosis y murió dos días después de contraer la fiebre. Se han notificado reacciones adversas con una frecuencia del 0,01 por ciento para la inyección de Moderna.

El Miisterio de Sanidad tranquiliza a la población asegurando no hay relación de causalidad entre las inyecciones y las muertes. Tampoco hay pruebas de que las vacunas contengan contaminantes, dijo un funcionario de dicho Ministerio a los periodistas. No se han identificado problemas de seguridad o eficacia y la suspensión de los lotes de Moderna fabricados en España sólo fue una precaución.

Fumie Sakamoto, directora de control de infecciones del Hospital Internacional St. Luke de Tokio, también advirtió que no debía establecerse una relación entre las inyecciones y las muertes registradas el sábado. “Puede que sólo haya una relación temporal entre la vacunación y la muerte”, dijo Sakamoto. “Hay muchas cosas que aún desconocemos para sacar conclusiones sobre estos dos casos”.

“En este momento no tenemos ninguna evidencia de que estas muertes sean causadas por la vacuna de Moderna”, dijeron la farmacéutica y su distibuidora en un comunicado difundido el sábado. “Es importante llevar a cabo una investigación formal para determinar si hay alguna conexión”.

Japón ha administrado más de 124 millones de inyecciones de las vacunas contra e coronavirus y tiene a casi la mitad de la población totalmente inoculada.

—https://www.japantimes.co.jp/news/2021/08/28/national/japan-moderna-vaccine-deaths/

El aumento mundial de precios de los chips va a inutilizar millones de coches y dispositivos electrónicos

El mayor fabricante de chips del mundo está aumentando los precios hasta en un 20%, una medida que pone fin a la era del «consumo para todos» en materia tecnológica. Reponer piezas electrónicas de coches o sustituir ordenadores va a volver a ser un producto de lujo.

Taiwan Semiconductor Manufacturing Co.(TSMC) planea aumentar los precios de sus chips más avanzados en aproximadamente un 10%, mientras que los chips menos avanzados utilizados por los fabricantes de automóviles costarán alrededor de un 20% más, según ha publicado el Wall Street Journal. Los nuevos precios entrarán en vigor a finales de año, aunque esta estimación no aborda los mayores precios que se están abonando por los problemas en el transporte internacional.

Apple, por ejemplo, es uno de los clientes más grandes de TSMC y sus iPhones utilizan microprocesadores avanzados fabricados en las fundiciones de TSMC.

Los aumentos de precios se producen a raíz de una escasez mundial de semiconductores que ha afectado a Apple y a la mayoría de los fabricantes de automóviles, incluidos General Motors y Toyota.E n agosto, GM paró tres fábricas en América del Norte que se encargan de la fabricación de camionetas, la mayor fuente de ingresos de la empresa. La semana pasada, Toyota dijo que reduciría la producción en un 40% en septiembre.

Estos incrementos tienen un doble propósito para TSMC. A corto plazo, los precios más altos presionan a la baja la demanda y preservan la oferta para los clientes de mayor poder adquisitivo. A más largo plazo, los mayores ingresos ayudarán a TSMC a invertir agresivamente en nueva capacidad, según los analistas.

La escasez de chips ya ha elevado los precios de los ordenadores portátiles, que tienen una gran demanda porque cada vez más personas trabajan de forma remota. Basta con hacer u

Apple advirtió en su última convocatoria de ganancias que la escasez de chips, que afectó a sus tabletas iPad y computadoras Mac a principios de año, afectaría la producción de iPhone en el trimestre que termina en septiembre.

Fuente: Wall Street Journal

Mueren 190 personas en varias explosiones en el aeropuerto de Kabul

Ayer se produjeron al menos siete explosiones seguidas de disparos en los alrededores del aeropuerto internacional de Kabul. Han muerto 190 personas, aunque el número de víctimas es mucho mayor.

Tres de las explosiones que sacudieron Kabul fueron provocadas por artificieros de la Marina, es decir, que se trataba de explosiones controladas, una explosión fue causada por una bomba magnética adosada a los bajos de un vehículo en el oeste de la capital, mientras que las otras tres explosiones fueron provocadas, al parecer, por uno o varios asaltantes no identificados.

En Darulaman estallaron violentos enfrentamientos armados entre actores no identificados.

El Pentágono reconoció la muerte de doce marines y un médico de la Marina estadounidense. Otros catorce soldados estadounidenses resultaron heridos. Los hospitales de Kabul ya no funcionan por falta de personal médico y es muy difícil establecer un balance de víctimas.

El día anterior al ataque, la zona fue declarada en estado de emergencia absoluta por las tropas estadounidenses debido al continuo flujo de personas que intentan huir de Afganistán.

A pesar de las explosiones, la multitud sigue siendo tan numerosa como siempre en torno al aeropuerto internacional de Kabul. La población de la capital afgana cree que los países occidentales les van a ofrecer residencia gratuita, ciudadanía o nacionalidad, subvenciones y trabajo, por lo que seguirán acudiendo al aeropuerto y perpetuando una crisis de percepción que se está convirtiendo poco a poco en un nuevo foco de conflicto con los talibanes.

Una misteriosa organización terrorista, Jorasan, ha reivindicado la autoría de los ataques mortales contra el aeropuerto internacional de Kabul, que se encuentra en estado de confusión desde hace varios días.

En el vídeo de la reivindicación, difundido por la agencia árabe Aamaq, aparece un tal Abderrahman Loghari, el terrorista suicida que habría provocado la primera explosión en Abbey Gate. La grabación ofrece todos los elementos visuales de la comunicación utilizada por el Califato Islámico en Irak y Siria y plantea muchas preguntas sobre la probable implicación de la CIA o de algún subcontratista de la inteligencia británica.

Los talibanes han condenado los atentados y prometido castigar a sus autores, lo que no va a poder cumplir porque estas acciones marcan el inicio de la nueva guerra que venimos anunciando.

En otras entradas ya hemos hablado de Jorasan, un grupo importado a Afganistán en aviones de carga fletados en Ucrania por la CIA para proporcionar un contrapeso a los talibanes, pero también para sembrar el caos y encubrir los crímenes de la Unidad 373, formada por elementos de las fuerzas especiales de varios países de la OTAN que actuaban al margen de los protocolos oficiales de intervención.

Los elementos de Jorasan nunca han resistido a los talibanes, especialmente en Helmand, pero con el caos de la evacuación, mantenido y explotado para relanzar una nueva guerra de desestabilización, la reutilización de Jorasan confirma el relanzamiento y transformación de la derrota en una nueva oportunidad para crear un caos que impida la estabilización de las fronteras de Irán, China y Rusia.

La política de Estados Unidos hacia Afganistán, si es que ha tenido alguna, es la de “si no es para mí, no es para nadie”. Es la estrategia del caos. Por eso los medios de comunicación occidentales rebuznan a favor de otra guerra y de intentar acabar con los talibanes ota vez. Saben que eso o es posible, pero al menos seguirán manteniendo el rio revuelto…

Más información:
— ¿Se repliegan hacia Asia los dirigentes del Califato Islámico?
— Los hermanos Kouachi trabajaban para los servicios secretos franceses
— Los yihadistas derrotados en Siria se instalan en las fronteras meridionales de Rusia

En Afganistán morían o quedaban mutilados 9 niños cada día de la ocupación militar de Estados Unidos

Para los afganos hay cosas peores que la “shariá” o que las mujeres lleven “burka”. Por ejemplo los crímenes, las violaciones , las torturas y los saqueos en un país que Estados Unidos puso a los pies de los señores de la guerra, los narcotraficantes o la policía local.

Pero las televisiones no cuentan nada de esto.

Estados Unidos no estuvo 20 años ocupando Afganistán para que las mujeres pudieran ir a la universidad, sino por uno de tantos pretextos que ahora los medios quieren olvidar: que los talibanes protegían a Al-Qaeda que, a su vez, había cometido los atentados contra las Torres Gemelas.

Los crímenes cometidos al amparo de Estados Unidos alimentaron el avance talibán. Algunos temen a estos, pero la inmensa mayoría a quien teme es a los otros y se alegre de que, por fin, se larguen a su país.

En un informe publicado en 2019, Aboubacar Kampo, representante en Afganistán de la Unicef, dijo que hasta finales de septiembre de aquel año, 631 niños habían muerto y 1.830 habían resultado heridos en diferentes acciones bélicas, lo que supone un aumento del 11 por ciento en comparación con los primeros nueve meses de 2018 (*).

El número de crímenes infantiles estaba relacionado con el aumento de los ataques suicidas y los frecuentes combates entre el ejército local y las tropas de la OTAN dirigidas por Estados Unidos y los grupos armados talibanes, en particular.

Una media de nueve niños eran asesinados o mutilados cada día en el país asiático y, como consecuencia de la guerra, miles de niños se quedaron sin acceso a derechos básicos como vivienda, familia, educación de calidad, atención sanitaria, seguridad y protección.

El documento de Unicef también revela que entre 2009 y 2018 murieron 6.500 niños en territorio afgano y 15.000 resultaron heridos, lo que ha convertido al país asiático, que Estados Unidos invadió en 2001 para “luchar contra el terrorismo”, en la zona de guerra más mortífera del mundo.

Según Unicef, 3,8 millones de niños necesitaban ayuda humanitaria; 3,7 millones estaban en edad escolar pero no estaban escolarizados; 600.000 niños menores de cinco años estaban gravemente desnutridos y el 30 por ciento de los niños tenía que trabajar.

(*) https://www.unicef.org/press-releases/nine-afghan-children-killed-or-maimed-daily-worlds-most-lethal-warzone

El desmantelamiento de la URSS (el pescado se pudre empezando por la cabeza)

En Rusia los historiadores comienzan a analizar la caída de la URSS y cuestionan la interpretación que acompañó a lo que ahora se define como “Golpe de Estado antisoviético”. Las primeras reflexiones destacan el papel de Gorbachov y una “nomenklatura” que ejercieron de agentes del imperialismo, así como los factores económicos y de gestión que favorecieron la aparición de cierto tipo de cuadros.

Uno de esos historiadores es Yevgeny Spitsyn, al que ha entrevistado Viktor Kojemyako para la revista Pravda.

Hoy volvemos a recordar los acontecimientos de hace 30 años, que fueron fatales para la primera potencia socialista del mundo. Y una de las preguntas más importantes en la mente de muchos es si el golpe antisoviético y anticomunista que tuvo lugar en 1991 era inevitable.

La actitud inicial del régimen burgués que llegó al poder fue proclamar la inviabilidad del sistema socialista, que estaba, por así decirlo, condenado, y cuyo fin inminente estaba, en su opinión, predeterminado. Esto es lo que nos dice constantemente la propaganda oficial actual. Pero, ¿hasta qué punto estos argumentos se corresponden con la realidad?

— Si recuerdas, Evgeny Yurievich, la primera vez que discutimos el tema del socialismo en nuestro país fue hace unos cuatro años, cuando hablamos del centenario de la Gran Revolución de Octubre. Prometí volver sobre este tema más de una vez, y ahora, en vísperas del aniversario del ‘Agosto Negro’, tengo una razón para ello. ¿La derrota del socialismo estaba realmente predeterminada históricamente?

— ¡No, en absoluto! Lo digo con toda firmeza, basándome en los hechos. Sin embargo, al mismo tiempo, insisto firmemente en que la Unión Soviética necesitaba reformas, especialmente económicas. Su necesidad no apareció de repente en 1991, sino mucho antes, en los años 60 y 70 del siglo pasado.

Sin embargo, me gustaría hacer una reserva muy importante aquí. Estas reformas no fueron dictadas por la crisis del sistema socialista, como se suele presentar hoy, sino por la crisis estructural de la economía soviética.

— Esta es una gran diferencia, en mi opinión.

— Por supuesto. Y fue nada menos que uno de los economistas más eminentes del mundo, el premio Nobel y nuestro compatriota Vasili Leontiev, quien llamó seriamente la atención sobre este punto. Fue invitado especialmente a la Unión Soviética para evaluar el estado de la economía socialista y dar un asesoramiento competente.

— ¿En qué año fue esto?

— Era ya 1987, cuando Gorbachov, bajo la bandera de la perestroika, comenzó su gran demolición general. Creo que Leontiev fue invitado con la esperanza de que aprobara y apoyara los cambios en la dirección capitalista.

— ¿Y qué dijo al respecto?

— En resumen, su reacción fue: “¿Qué estás haciendo? Tienes un sistema que funciona muy bien y no necesitas cambiarlo. Su principal problema es la estructura de su economía”.

— ¿Podrías explicarlo, por favor?

— La estructura implica prioridades de desarrollo económico por sectores. Tradicionalmente, las prioridades de la economía soviética eran el complejo militar-industrial, la construcción y la agricultura. En otras palabras, se trataba de redistribuir los fondos entre los sectores, cambiar la estructura de la economía para, por ejemplo, desarrollar más el mercado de consumo, etc.

— ¿Y qué es precisamente lo que indica una crisis estructural?

— La disminución de la tasa de crecimiento de la producción. Esta tasa fue muy alta durante el cuarto y quinto quinquenio 1946-1955 y los pocos años siguientes. Fue entonces cuando las “fantasías” de Jruschov, que no perseguían tanto objetivos económicos como políticos, empezaron a surtir efecto. La búsqueda de una solución efectiva al estancamiento de algunas ramas vitales de la economía se pospuso hasta mediados de los años ochenta.

Se podría decir: es como si nunca hubiera habido un Stalin. En consecuencia, muchas de las transformaciones que había emprendido con cierto retraso antes de la guerra y que reanudó después de ella quedaron bloqueadas. Esto se revela de forma bastante convincente en los trabajos de economistas tan eminentes como Grigory Janin y Rem Belusov.

— Sin embargo, Leontiev no atribuye la desaceleración de la economía soviética al sistema socialista. Este es el punto más importante, ¿no?

— ¡Exactamente! Como mínimo, Leontiev no es rival para un titán del pensamiento económico como Chubais.

— O Yegor Gaidar. Junto con los otros ‘Chicago boys’, fueron los ‘capataces’ directos de la transformación de la economía socialista en capitalista.

— Sí, la idea de que el sistema socialista es insostenible y, por tanto, está condenado como utopía, está muy extendida ahora. Básicamente, ¡viva el capitalismo, que nos trae sus beneficios!

— ¿Y cómo ve usted este famoso capitalismo?

— Como un fenómeno completamente artificial. Por eso se planificó, preparó y ejecutó el golpe de Yeltsin, y la perestroika de Gorbachov fue el prólogo.

Ya se ha dicho y escrito mucho sobre cómo ocurrió todo. Por ello, hoy sólo destacaré algunos de los resortes cuya acción insidiosa aún no es muy evidente en la conciencia de las masas. Sin embargo, fueron éstos los que empezaron a socavar los cimientos del socialismo, conduciendo a la catástrofe final.

— Nuestros lectores, por supuesto, tendrán curiosidad por los hechos concretos…

— Por ejemplo, la abolición del monopolio estatal del comercio exterior, que tuvo lugar poco después de que Gorbachov llegara al poder. ¿Causó mucho revuelo? ¿Hubo alguna oposición seria? No, no lo había. En su momento, en 1987, pasó casi desapercibido.

Sin embargo, vale la pena recordar aquí la vehemencia con que Lenin se opuso a tal medida en sus últimos meses. ¿Y por qué? Comprendió la amenaza que supondría para la existencia misma del socialismo. Y no lo permitió, logró convencer a sus compañeros de armas.

— ¿Así que Gorbachov descuidó la lección de Lenin?

— No sólo eso, ¡ese es el problema! En general, la destrucción del socialismo y el colapso del gran país soviético fueron en gran medida el resultado del hecho de que los dirigentes de la URSS dejaron de basarse verdaderamente en la experiencia de Lenin y Stalin.

— ¿Incluso antes de Gorbachov?

— Ciertamente. Sabemos el daño que hizo Jruschov con su supuesta lucha contra el “culto a la personalidad” y sus temerarias “reformas”. Pero incluso Brezhnev, volviendo al sentido común, fue incapaz de restaurar el modelo estalinista de trabajo con cuadros, que dependía esencialmente de la calidad de la gestión.

— ¿Qué quiere decir con esto?

— Recordemos cómo se hacían los nombramientos de dirigentes bajo Stalin. Una persona con educación superior, si era un especialista inteligente y prometedor, era enviado a la producción. Allí tenía que demostrar plenamente no sólo sus conocimientos, sino también su capacidad de organización y de dirigir a los demás. Y si se confirmaba esa capacidad, no se le mantendría en un puesto subordinado durante mucho tiempo, sino que se le daría un trabajo de mayor responsabilidad y envergadura lo antes posible. Así es como se hacían los ascensos a la cima, según los méritos.

— ¿A la cima?

— Es precisamente de los comisarios del pueblo de Stalin, es decir, de los futuros ministros, de los que me gustaría hablar en particular. ¿Quiénes eran antes de la guerra? Por regla general, las personas que habían recibido una educación superior en la primera mitad de los años treinta. Sólo tenían 30 ó 35 años. Recuerda: Baibakov, Malyshev, Tevosyan, Lomako, Kosyguin, Ustinov… Y así sucesivamente.

Soportaron la enorme carga de la guerra y la recuperación de la economía en la posguerra. Porque cada uno de ellos combinaba juventud, experiencia y eficacia.

— Stalin daba especial importancia a los jefes de la industria, ¿no es así?

— Sí, y destacó que era el trabajo más duro y “varonil” que requería la fuerza de los jóvenes. Llegó a decirles a Molotov y a Mikoyan, que tenían cincuenta años, que ya eran demasiado viejos y que no eran adecuados para este trabajo. ¿Qué le habría dicho a Slavsky, por ejemplo, que se convirtió en ministro en 1965, pero dejó el cargo cuando ya tenía 88 años?

— La falta de la necesaria rotación de personal, tanto económica como de partido, ha dado lugar a todo tipo de prácticas, nepotismo, clientelismo, etc.

— Además, no podemos cerrar los ojos ante la corrupción muy real de algunos dirigentes, que ha penetrado hasta el más alto nivel del aparato del Partido. Bajo Stalin, el carácter moral del comunista era de suma importancia. Por eso Dmitri Trofimovich Chepilov se quedó tan sorprendido cuando visitó a Ilichev, que bajo el mandato de Jruschov iba a dirigir la Comisión Ideológica del Comité Central del PCUS, es decir, a convertirse en el ideólogo principal del partido.

Así, en sus memorias, Chepilov escribe que quedó asombrado no sólo por la colección de cuadros de artistas occidentales que le mostró su anfitrión, sino también por los comentarios de Ilyichev. Ilyichev le explicó básicamente que se trataba de una inversión inestimable. Y aquí Chepilov reflexiona sobre el aburguesamiento de los cuadros del partido, que, tal como lo entendemos hoy, desempeñó un papel colosal en la tragedia de 1991-1993.

— ¿Querían vivir con lujo a costa del trabajo de los demás, sin verse obligados a esconderse?

— Hoy en día esto se reconoce abiertamente. Antes, la propiedad y el consumismo se enmascaraban simplemente con fuertes eslóganes sobre la lucha por la democracia. Por supuesto, el modo de vida socialista, el régimen soviético y la disciplina del partido frenaron las aspiraciones depredadoras de muchos. Querían deshacerse de todo esto y así se aceleró el declive de los cuadros del partido.

— ¿Qué cree que ha contribuido a ello?

— En primer lugar, lo explico por el hecho de que en 1956 Jruschov, con su informe sobre el “culto a la personalidad”, creó desorden y confusión en la situación ideológica del Partido. La segunda circunstancia importante ligada a la primera es la creación de la revista internacional “Problemas de la Paz y el Socialismo” (*) en 1958.

— ¿Le das tanta importancia?

— Sí, y con razón.

— Pero bajo Stalin, había una revista internacional, ‘Por la paz duradera, por la democracia popular’. Este periódico se publicó en Bucarest y la revista en Praga…

— ¡Son ediciones muy diferentes! El hecho es que, bajo Stalin, el consejo de redacción de la revista internacional estaba compuesto por representantes de los partidos comunistas gobernantes en los países socialistas. Mientras que el consejo de redacción de Problemas de la Paz y el Socialismo, de forma paritaria, incluía también a representantes de los principales partidos comunistas de los países capitalistas, especialmente de Francia e Italia, lo que influyó mucho en la política de la revista.

Tras el XX Congreso del PCUS, estos partidos comenzaron a promover activamente las ideas del llamado eurocomunismo. Se convirtieron entonces en el principal instrumento para la descomposición de la burocracia de nuestro partido. De hecho, más de la mitad del personal del Comité Central del PCUS pasó por la redacción de Problemas de la Paz y el Socialismo.

— ¿Es realmente tan importante?

— Sí, incluyendo a casi todo el personal de los dos departamentos internacionales del Comité Central, que estaban dirigidos por Yuri Andropov y Boris Ponomarev. Se convirtieron en mencheviques en lugar de bolcheviques—leninistas tras ser infectados por este mismo «eurocomunismo». Se llegó a tal extremo que Brezhnev, que era un hombre con suficiente discernimiento, los llamó en broma «mis socialdemócratas». Justo en el clavo, digo yo.

— ¿Qué eran esos ‘socialdemócratas’?

— Debo decir que conocí personalmente a algunos de ellos. Por ejemplo, Fyodor Burlatsky, que trabajó para nosotros en Pravda y luego fue redactor jefe de Literaturnaya Gazeta después de 1991. Por cierto, este personaje tan escurridizo fue despedido de Pravda por flagrantes violaciones de la disciplina editorial pero, para nuestra sorpresa, se encontró de repente en la cima.

El término “escurridizo” está bien definido. Se puede ver en su escritura. Sin embargo, todos se parecen en este sentido, ya que hubo un tiempo en que tuvieron que contorsionarse y esquivar para ocultar sus verdaderos rostros. Pero durante la perestroika de Gorbachov, todos ellos se unieron a la cohorte de traidores a su partido, contribuyendo activamente a su destrucción: los mismos Burlatsky, Bovin, Shishlin, Chernyaev, Tsipko y otros.

— ¿Podría ser más específico sobre lo que era serio en la broma sobre ‘mis socialdemócratas’?

— Lo he dicho antes: eran mencheviques. ¿Cómo los definió Lenin en su época? Un partido pequeñoburgués al servicio del gran capital. Y lo que es más importante, fueron ellos los que reclamaron la dirección del Partido y del país no a Romanov, Grishin o Shcherbitsky, sino a Micha Gorbachov. Se convirtió objetivamente en el portavoz de la posición de esta podrida nomenclatura del partido en el aparato del Comité Central.

— A juzgar por la pequeña frase que citaste de Brezhnev, él percibió algo en esta gente.

— Por supuesto, pero no obstaculizó sus planes, no los detuvo y no los despidió.

— ¿Y por qué no lo hizo?

— Pensó e incluso dijo que había una especie de acompañante suyo en la persona de Mijail Souslov. Pero no tuvo en cuenta que Souslov no era inmortal, y a principios de 1982 desapareció.

Es revelador que cuando los chicos se enteraron de su muerte, se pusieron a bailar. Pero cuando Andropov llegó al poder -que estaba ideológicamente en desacuerdo con ellos- esta noticia fue recibida con un júbilo aún mayor. Y ojo, todos ellos hablaron de Andropov en sus memorias en un tono admirativo.

— ¿Significa esto que no tiene ninguna duda sobre su afinidad ideológica con Andropov o incluso su consanguinidad?

— No. Hay diferentes argumentos para ello. Citaré sólo uno: se trata del famoso artículo de Andropov, publicado en mayo de 1983 en las páginas de la revista comunista.

— ¿Dónde dijo que no conocemos la sociedad en la que vivimos?

— Exactamente. Pero ahora quiero hablar de otra tesis, que no es menos importante para el tema que nos ocupa. En ella, Andropov postuló que habrá períodos de flujo y reflujo en nuestro movimiento para construir el socialismo.

Así que resulta: el “período de flujo y reflujo” comenzó con Andropov – Gorbachov. Y en este artículo, el autor parecía dar carta blanca a tal periodo, legitimando el fenómeno esperado y supuestamente natural.

— ¿Con qué fin?

— Para justificar el retroceso del socialismo. Recuerden la oda a la NEP que los citados Burlatsky, Tsipko y los de su calaña cantaron al principio de la «perestroika». De esta manera prepararon un paso atrás del socialismo como sistema, eso es lo principal.

— ¿Y cómo se explica que el hombre del KGB, Andropov, que debía mantener y reforzar la seguridad del Estado, adoptara esa posición?

— Es un profundo error pensar que Andropov era un hombre del KGB. Simplemente desempeñó, en un momento dado, como presidente del KGB el papel de una especie de supervisor de los servicios de seguridad. Pero era, como se dice, un trabajador del Partido hasta los huesos. Empezó con Otto Kuusinen, miembro activo de la Comintern, que se convirtió en su papa político. Y cuando Andropov regresó al aparato del Comité Central desde Hungría en 1957, fue Kuusinen quien convenció a Jrushchov de crear un segundo departamento internacional “bajo sus órdenes”.

— De hecho, ya había uno.

— Como secretario del Comité Central, Souslov lo supervisaba y Ponomarev lo dirigía. Este departamento siguió encargándose de las relaciones con los partidos comunistas de los países burgueses, mientras que el nuevo departamento debía ocuparse de los problemas de los países socialistas.

— Richard Ivanovich Kosolapov me dijo más de una vez que Kuusinen era un personaje complicado y algo dudoso. ¿También se lo transmitieron a Andropov?

— Creo que sí.

— ¿Sigue viéndolo como el precursor de Gorbachov?

— Sus acciones deben considerarse con especial atención en el contexto del periodo de distensión que se inició a finales o incluso mediados de la década de 1960. Y el punto principal para nuestros oponentes en la escena internacional lo hizo entonces Henry Kissinger. Argumentó que, en las circunstancias actuales, era imposible tomar la Unión Soviética desde el exterior. La guerra también es imposible, porque el mundo entero arderá en fuego nuclear. Por lo tanto, el país líder del socialismo debe ser desarmado más activamente desde dentro, incluso mediante la acción intensiva de los agentes de influencia.

— En general, en la política de distensión, cada parte tenía su propio interés, perseguía sus propios objetivos…

— Por supuesto. En el plano ideológico, entre otras cosas, nuestros adversarios apuestan por la convergencia, es decir, desde su punto de vista, por la posible combinación de socialismo y capitalismo en la Unión Soviética. Recuerdan que el académico Sajarov escribió y habló mucho sobre la convergencia, fue propagada intensamente por otros partidarios de la transición de la URSS al capitalismo.

Sí, la distensión ocultaba una insidiosa agenda occidental.

— Recuérdame cómo evolucionaron las relaciones de la Unión Soviética con los principales países del mundo capitalista durante la distensión.

— En primer lugar, quiero señalar que al principio de la distensión, que comenzó en los años 60, no nos relacionamos con los estadounidenses, sino con los europeos. Y muy importante en este sentido fue la visita de De Gaulle a Moscú en 1966.

El día anterior, había realizado una serie de movimientos y declaraciones de alto nivel que reflejaban la actitud de los europeos (en particular, los franceses) ante el dominio de Estados Unidos en el sistema occidental. Como, por ejemplo, la retirada de Francia de las estructuras militares de la OTAN.

— ¿Y cuál era el objetivo?

— Uno de los objetivos de De Gaulle era precisamente obtener una respuesta de Moscú. Lo consiguió. De ahí su famosa fórmula sobre Europa desde el Atlántico hasta los Urales, que proclamó por primera vez estando en la capital soviética.

— ¿Una visita muy simbólica?

— Y al mismo tiempo, la nueva política de Willy Brandt en Alemania Occidental iba tomando forma. No fue en 1969, cuando se convirtió en Canciller, cuando lanzó esta política, sino dos años antes, cuando la coalición de partidos de Alemania Occidental llegó al poder y Brandt se convirtió en Ministro de Asuntos Exteriores. Debo añadir que hay un nuevo presidente en los Estados Unidos, Nixon, y esto también suscita algunas esperanzas para el liderazgo de nuestro país.

— ¿En qué se basaban estas esperanzas?

— Se sugirió a Brezhnev que si la Unión Soviética podía llegar a un acuerdo sobre las principales cuestiones con Francia, de la que Pompidou se había convertido en presidente, y con Alemania y Estados Unidos, determinarían juntos, como los «Tres Grandes» durante la Segunda Guerra Mundial, el destino del mundo.

— ¿Y se dejó convencer Brezhnev?

— Le gustaba la perspectiva. Por desgracia, no fue así: todo se vino abajo en 1974. Ese año, Pompidou murió, Brandt dimitió y luego Nixon. A finales de ese año, a su regreso de una reunión con el presidente estadounidense Ford en Vladivostok, Brezhnev sufrió un ataque asténico en Mongolia, que marcó el límite de su actividad política y el comienzo de una grave enfermedad.

— Pero, ¿cuál fue el efecto de los acuerdos alcanzados?

— Sí, es cierto. Sobre el desarme, la creación de confianza y seguridad, etc. Y así, en el marco de estos acuerdos, surgieron inevitablemente ciertos problemas humanitarios, y empezamos a buscar formas de resolverlos. Me gustaría centrarme en un hecho que tuvo consecuencias tangibles. Se trata de la creación de una sucursal del Instituto de Análisis de Sistemas de Viena en Moscú. Estaba dirigido por el académico German Guvishiani.

— Es una personalidad muy conocida. Se decía que era el yerno de Kosygin…

— En este caso, esto no es importante en absoluto. Lo que es más importante es que era hijo de un miembro de alto rango del servicio de seguridad soviético, que llegó a ser general bajo Beria. Y a través de él, Guishiani se acercó a otra figura importante de la misma dirección: Evgeny Pitovranov. Este último, como teniente general, fue viceministro del servicio de seguridad en la época de Abakumov, Ignatiev y Beria.

El punto principal es este. Para Andropov, cuando se encontró en el sistema del KGB, fue este Pitovranov quien actuó como una especie de guía. También se convirtió en una inspiración ideológica para las discusiones tácitas entre los representantes de los servicios occidentales y nuestros servicios especiales.

— ¿Se llevaron a cabo tales negociaciones?

— Sí, lo hicieron. En línea con la misma distensión. Las propuestas de nuestros oponentes fueron las siguientes. La Unión Soviética pasa a formar parte del conjunto y tiene un lugar propio en la política y la economía mundiales, si converge con el sistema occidental.

— ¿Y cómo reaccionó Andropov?

— Parece que cayó en esa trampa.

— Guishiani y su rama del Instituto de Viena también estaban incluidos en este proceso que se había iniciado, ¿no es así?

— Muy activamente. Por eso he elegido el Instituto de Análisis de Sistemas para ilustrar lo que ocurría entre bastidores en aquella época. De hecho, todos los principales actores de las reformas de Gaidar estaban allí: el propio Gaidar, Chubais, Aven y otros. Además, el KGB también supervisó el infame seminario de la “Colina de la Serpiente”, cerca de Leningrado, donde las mismas personas fueron supervisadas directamente nada menos que por el general traidor Oleg Kaluguin.

— ¿Se trata de un seminario permanente?

— Sí, estuvo en funcionamiento durante bastante tiempo.

— Bueno, que me aspen. Has dicho ‘infame’ pero es la primera vez que lo oigo.

— Por desgracia, ha salido mucho a la luz, pero por razones comprensibles, como dicen, era “ampliamente conocido en círculos reducidos”. Ahora es el momento de explorarlo más profundamente y sacarlo a la luz, que es en lo que pretendo centrarme en mi nuevo libro.

Pravda, núm. 87, 13-16 de agosto de 2021 https://gazeta—pravda.ru/issue/87—31147—1316—avgusta—2021—goda/o—nekotorykh—pruzhinakh—antisovetskogo—perevorota/

(*) El nombre en castellano era “Revista Internacional” y en inglés “World Marxist Review” (https://en.wikipedia.org/wiki/Problems_of_Peace_and_Socialism)

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