Desde el secuestro de Maduro, el gobierno venezolano va dejando un rastro de servilismo hacia Estados Unidos. El último se produjo el viernes, cuando entregaron todo el uranio enriquecido al Departamento de Energía
La operación se llevó a cabo conjuntamente con Reino Unido y el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA). Entregaron 13,5 kilos de uranio enriquecido por encima del umbral del 20 por cien, que había estado almacenado desde 1991 en el reactor de investigación RV-1 del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), a unos quince kilómetros de Caracas.
Estaba clasificado como excedente tras el cierre del reactor.
Menos de seis semanas después de una evaluación inicial del sitio, miembros del Departamento de Energía de Estados Unidos empaquetaron el uranio en un contenedor especializado, que luego fue transportado por tierra a un puerto venezolano.
Un buque proporcionado por Nuclear Transport Solutions, una filial británica, transportó posteriormente la carga a la costa estadounidense. El material se encuentra ahora almacenado en el sitio de Savannah River, Carolina del Sur, a la espera de su reprocesamiento.
“La retirada segura de todo el uranio enriquecido de Venezuela envía una nueva señal al mundo de una Venezuela restaurada”, declaró Brandon Williams, administrador de la NNSA.
Washington presentó la rapidez de la operación como una demostración de sumisión, a diferencia de Irán, cuyas reservas superan actualmente los mil kilos de uranio.