Ayer el gobierno de Trump sancionó a once entidades y tres personas con sede en Irán, China, Bielorrusia y Emiratos Árabes Unidos por su participación en el fortalecimiento del arsenal militar iraní. Entre los sancionados se encuentran varias empresas chinas acusadas de proporcionar imágenes satelitales que facilitaron los ataques iraníes contra las instalaciones estadounidenses en Oriente Medio.
El secretario de Estado, Marco Rubio, mencionó específicamente a tres: Meentropy Technology (Hangzhou), The Earth Eye y Chang Guang Satellite Technology Co. Estas empresas utilizaron sus prestaciones de imágenes satelitales para apoyar las operaciones militares de Teherán en la región.
El Departamento del Tesoro sancionó a entidades acusadas de suministrar a Irán materias primas y componentes para sus drones de la serie Shahed y su programa de misiles balísticos. Entre las entidades sancionadas también se encuentran aquellas con sede en Bielorrusia y Emiratos Árabes Unidos.
Las empresas y personas incluidas en estas listas tienen prohibido realizar transacciones con entidades estadounidenses y se les congelan todos los activos que puedan tener en Estados Unidos. El acceso a bienes y tecnologías estadounidenses está bloqueado sin una licencia especial, que casi siempre se deniega.
Estas sanciones se producen pocos días antes de una reunión programada entre Trump y Xi Jinping, lo que les confiere un peso diplomático significativo. China es un importante socio económico de Irán, y Pekín cuestiona regularmente la legitimidad de las medidas unilaterales estadounidenses dirigidas contra sus empresas.
Desde el inicio de la guerra contra Irán el 28 de febrero, Washington ha incrementado la lista negra de empresas acusadas de apoyar al ejército iraní. El Departamento de Estado ha indicado que Estados Unidos seguirá sancionando a “cualquier entidad extranjera que preste apoyo a la base industrial de defensa de Irán”.