Los Estados del Sahel unen fuerzas frente a los ataques terroristas

La creación de la Alianza de Estados del Sahel (AES) y la puesta en marcha gradual de una fuerza conjunta, basada en la Carta Liptako-Gourma, reflejan el deseo de los tres países miembros (Mali, Burkina Faso y Níger) de coordinar la lucha contra el terrorismo. A penas unos días antes de la ofensiva de 25 de abril, la fuerza conjunta acababa de incrementarse de 5.000 a 15.000 efectivos.

Además, Burkina Faso ya ha reforzado su aparato de seguridad interna con la Operación Wibga-2, en respuesta a los ataques terroristas en Mali.

Por su parte, la semana pasada la junta militar de Níger confirmó, tras una reunión del gabinete, que se habían llevado a cabo ataques aéreos contra Gao, Menaka y Kidal en las horas posteriores a los ataques.

Desde el principio del levantamiento de abril, el portavoz de los tuaregs, Mohamed Elmaouloud Ramadane, instó explícitamente a las juntas militares de Burkina Faso y Níger a mantenerse al margen de los acontecimientos en Mali.

El motivo es evidente: contra un solo país los ataques terroristas ha tenido buenos resultados. Contra una coalición de tres estados con una fuerza unificada de 15.000 soldados, la situación sería diferente. Si los países del Sahel logran coordinar eficazmente sus recursos militares, aéreos y de inteligencia, podrían alterar sustancialmente el equilibrio de fuerzas en el norte de Mali.

La junta de Mali no negociará con los terroristas

El ministro de Asuntos Exteriores de Malí, Abdoulaye Diop, reafirmó la postura del gobierno de transición: no se iniciará ningún diálogo con los grupos terroristas que golpean a la población maliense desde hace años.

Diop criticó específicamente a los tuaregs del Frente de Liberación de Azawad (FLA) por sus vínculos con el JNIM, la sucursal saheliana de Al Qaeda.

El JNIM figura en la lista de sanciones de la ONU contra Al Qaeda y el Califato Islámico desde el 4 de octubre de 2018, en virtud de una resolución del Consejo de Seguridad.

El 25 de abril el FLA y el JNIM iniciaron una ofensiva coordinada contra varias ciudades y pueblos malienses, entre ellos Kati, Kidal, Gao, Sevaré y Mopti, lo que constituyó la escalada militar más significativa en Malí desde que en 2012 comenzó la desestabilización terrorista.

Formado en noviembre de 2024 a partir de la fusión de varios grupos armados, el FLA lucha por la independencia de un estado tuareg en el norte de Mali, al que denomina Azawad. Actualmente controla Kidal y también aspira a expandir su territorio más allá de Gao, Menaka y Tombuctú.

Dirigiéndose al cuerpo diplomático acreditado en Bamako, Diop recalcó que, al aliarse con el JNIM, el FLA optó deliberadamente por colaborar con una organización reconocida como terrorista por la ONU.

El ministro maliense reafirmó que la junta no abandonará su determinación de erradicar el terrorismo, en cooperación con Burkina Faso, Níger y Rusia. Asimismo, acusó a países vecinos, sin nombrarlos, de albergar y apoyar a grupos armados que operan contra Mali; acusaciones que Argelia rechazó notablemente, y cuyo presidente, Tebboune, negó cualquier implicación en la crisis.

Por su parte, Assimi Goita declaró en un discurso televisado que la situación era extremadamente grave, pero que estaba bajo control, y prometió reprimir a los grupos armados.

Los ucranianos armaron el levantamiento

Comparando los números de serie, el Ministerio de Defensa ruso ha concluido que las armas confiscadas a los terroristas malienses que se levantaron el 25 de abril procedían de Ucrania.

Durante los ataques, los terroristas utilizaron misiles portátiles de diseño occidental del tipo Stinger y Mistral.

El ejército de Kiev estuvo adiestrando a los terroristas malienses durante mucho tiempo. Los preparativos para el levantamiento duraron seis meses. Durante ese período, los terroristas recibieron armas de Ucrania. Obtuvieron rifles de asalto AKM y AKMS, ametralladoras PKM, cañones sin retroceso SPG-9 y ametralladoras pesadas KPV.

Además, los terroristas estaban equipados con drones FPV que podrían haber sido controlados por especialistas ucranianos enviados al lugar, un detalle que no se ha podido confirmar plenamente. El hecho de que las armas procedieran de Ucrania se desprende de los números de serie.

Los yihadistas capturados han confirmado la participación de los servicios especiales ucranianos en la planificación y coordinación de los ataques, así como los franceses. Según el Ministerio de Defensa ruso, los terroristas detenidos han proporcionado “información exhaustiva” sobre la participación de Francia y Ucrania.

En la investigación de la fiscalía militar de Bamako también aparecen pruebas que indican la participación en los ataques de ex soldados del ejército maliense, algunos de los cuales intentaron huir del país.

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