Un gobernador ruso propone vacunar a toda la población yendo casa por casa

El lunes, tras la reunión regional sobre la pandemia, el gobernador de Transbaikal no encontró nada mejor para acelerar la vacunación obligatoria que proponer el uso de métodos coercitivos, llegando incluso a marcar las zonas habitadas para vacunar a los vecinos yendo casa por casa.

Es mucho más “efectivo” así, con el ruido de botas. A pesar del eco mediático de la declaración, no se aprecian consecuencias políticas. Los riesgos de desestabilización de la sociedad rusa aumentan peligrosamente con la radicalización de los gobiernos regionales, a medida que crece el rechazo popular a las vacunas.

Alexander Ossipov, el gobernador de la región de Transbaikal, es un claro seguidor del culto a la gestión: la “eficacia” y el pragmatismo por encima de todo, especialmente de las personas afectadas. En la reunión sobre la pandemia, en presencia del representante regional del gobierno federal, que ni se inmutó, el gobernador hizo su propuesta, ante la ralentización del ritmo de vacunación voluntaria:

“Les pido que presten atención a mi decreto, que piensen en todos los medios que aseguren un buen ritmo de vacunación. Con Rospotrebnadzor podemos rodear los barrios y vacunar a todos por lista. Piensa en los métodos para convencerlos y coaccionarlos, de modo que podamos garantizar la salud de la población. Haz lo que quieras, de acuerdo con el centro federal […] Debemos tomar las medidas más radicales, incluso ir de puerta en puerta”.

En Rusia a la población le está quedando muy claro que, como en otros países, las tasas de mortalidad y hospitalización están aumentando proporcionalmente a las vacunas inyectadas.

En Rusia lo único que temen los gobernadores regionales es el ruido mediático. No porque les moleste, no porque les haga pensar, no, sino porque al Kremlin no le agrada tener a los periodistas encima, haciendo preguntas en vivo y en directo, que van a parar a los periódicos extranjeros y las redes sociales. Es molesto que las personas se enteren lo que dicen y hacen sus autoridades políticas.

Dicho y hecho. El periódico Kommersant recoge las declaraciones del gobernador que salen de una región remota empiezan a formar parte de los chascarrillos de Moscú y se vuelven contra el que las pronuncia, hasta que finalmente debe desmentirse a sí mismo. “No he pedido que se obligue a vacunar, ni que se rodeen los barrios”, dice entonces el gobiernador, que aclara sus propias palabras: “Lo que he pedido es que se dé a todo el mundo la posibilidad de poder vacunarse, incluso en casa”.

El gobernador Ossipov es otro bocazas parecido a Miguel Ángel Revilla. “Por la boca muere el pez”.

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