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El plan de ataque nuclear contra la URSS elaborado por los imperialistas en 1945

En 1945 Estados Unidos preparó un plan de ataque nuclear contra la URSS. Planificaron lanzar seis bombas atómicas sobre Moscú y Leningrado.

La información aparece en el último libro de Daniel Ellsberg, conocido por la publicación en 1971 de los “Papeles del Pentágono” sobre la Guerra de Vietnam. El libro se titula “The Doomsday Machine: Confessions of a Nuclear Planner” y pendiente de publicarse en los próximos días.

Sólo dos semanas después de la rendición de Japón, el 30 de agosto de 1945 el general Loris Norstad, Jefe Adjunto del Estado Mayor del Aire para la Planificación, envió un documento al general Groves con 15 grandes ciudades soviéticas clave que había que bombardear con bombas nucleares, así como el número de bombas atómicas necesarias para destruir cada una de ellas.

El plan detallaba el número de bombas que serían necesarias para aniquilar cada una de las ciudades, incluidas Moscú y Leningrado, para cuya destrucción serían necesarias seis bombas atómicas, según Ellsberg.

En aquel momento el ejército de Estados Unidos no tenían ese número de bombas atómicas. Según Ellsberg, a finales de 1945 sólo tenían dos. Pero el 30 de junio del año siguiente ya tenían nueve en su arsenal.

El plan de guerra contra la Unión Soviética, fechado en noviembre de 1947, era atacar 24 ciudades soviéticas con 34 bombas. Sin embargo, en ese momento sólo había 13 bombas en el arsenal estadounidense, tal vez sólo siete de las cuales estaban preparadas para el combate.

https://www.fort-russ.com/2018/08/drop-six-atomic-bombs-on-moscow-details-of-a-planned-1945-us-strike-revealed/

Más información:

– Dropshot: el siniestro plan de Estados Unidos para acabar con la URSS
– Dropshot: el plan de ataque nuclear contra la URSS
 

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Operación Anadyr: el despliegue de misiles soviéticos en Cuba

El mariscal soviético Iván Bagramian
Maria Gregorian
El despliegue secreto de misiles nucleares y decenas de miles de soldados soviéticos en Cuba en 1962 sigue siendo considerado una de las mejores operaciones militares de la historia de la URSS.

En 1962 la Guerra Fría estaba en pleno apogeo. La URSS acusa una clara inferioridad frente a Estados Unidos en términos de armamento nucleares: los estadounidenses tienen 6.000 ojivas nucleares capaces de llegar a la URSS, mientras que los soviéticos sólo tienen 300 capaces de golpear a los Estados Unidos.

Además, los misiles nucleares estadounidenses están desplegados en las inmediaciones de las fronteras soviéticas, no sólo en Europa occidental (Alemania, Holanda y Bélgica), sino también, desde 1961, en Turquía. El tiempo de aproximación de un misil sobre Moscú se reducía a 10 minutos. Si hubiera empezado una guerra, Moscú simplemente no habría tenido tiempo de responder con un ataque contra Washington.

Entonces Moscú volvió su mirada al otro lado del océano, hacia la Cuba revolucionaria, donde en 1959 había triunfado la revolución. Tras la nacionalización de las empresas estadounidenses en Cuba, Washington había impuesto el bloqueo económico a la isla. La cooperación con la URSS fue una verdadera salvación para los cubanos y Fidel Castro: comenzaron los suministros prácticamente gratuitos de cereales, combustible, tanques y aviones.

Al mismo tiempo, las relaciones entre Cuba y Estados Unidos eran extremadamente tensas, y Moscú convenció a Fidel de que sólo las armas nucleares soviéticas empujarían a Kennedy a hablar con él como un igual. El dirigente cubano aceptó desplegar misiles soviéticos en la isla.

Washington siguió cada unidad de equipo militar que llegaba a la isla, de modo que la URSS tuvo que transportar en secreto los misiles. Fue el mariscal Ivan Bagramian quien se puso a elaborar un plan secreto. La operación se llamó Anadyr, el nombre de una ciudad en el extremo noreste de Rusia. Según los estrategas, tal nombre podría engañar a los espías más meticulosos.

Como parte del plan, los soldados involucrados en la operación recibieron botas de fieltro y esquís. Estaban seguros de que iban a Chukotka. Los misiles balísticos nucleares a bordo de los buques se camuflaron como grandes equipos agrícolas.

Sólo un pequeño círculo de personas conocía el verdadero propósito de la operación. Los primeros en ir a Cuba fueron los oficiales responsables de la instalación de lanzacohetes. Los viajes del resto de los militares (más de 50.000 personas) tuvieron lugar en condiciones terribles. Durante semanas estuvieron encerrados en las cabinas de los barcos con destino a Cuba desde ocho puertos soviéticos. El primero zarpó hacia Cuba el 10 de julio de 1959.

A los soldados se les prohibió subir al puente y ninguno sabía adónde iban. Incluso los capitanes de los barcos se enteraron de su verdadero destino una semana después de su partida. Recibieron tres paquetes secretos con rutas que fueron reveladas en estricto orden. Primero, el capitán se enteró de que tenía que cruzar el Bósforo, luego se puso rumbo a Gibraltar, y sólo en el Atlántico descubrió que el objetivo era Cuba, según el espía soviético Alexander Feklissov.

El mayor Nikolai Obidin recuerda en sus memorias: “Según lo ordenado, abrieron el paquete secreto. Estaba escrito: ‘Vete a Cuba, puerto de La Habana’. Inmediatamente después de atravesar las islas Azores, los aviones estadounidenses comenzaron a sobrevolar por encima de los buques a baja altura. Sospechaban algo. Entonces sus naves de guerra empezaron a agruparse. Por medio de radio y señales preguntan: ‘Comuniquen el destino y la carga’. Respondemos: ‘La carga es comercial, vamos a nuestro destino’”.

Debido al secreto de la misión, los soldados soviéticos tuvieron que hacerse pasar por habitantes locales, y lo lograron. Los exploradores estadounidenses, después de los vuelos sobre los barcos soviéticos, concluyeron que las naves transportaban carbón y turistas. Nunca habrían pensado que en realidad eran armas nucleares y soldados. A principios de septiembre de 1962, los primeros misiles habían llegado a Cuba.

El éxito de la URSS fue facilitado en gran medida por la casualidad. El 9 de septiembre, los chinos derribaron un avión de reconocimiento estadounidense sobre China y los Estados Unidos centraron su atención en ese país. El 14 de octubre, los aviones espía U2 aparecieron de nuevo sobre Cuba y detectaron los misiles.

“Las fotos recibidas conmocionaron a los generales americanos. El 16 de octubre, Kennedy se enteró de las posiciones de los lanzamisiles balísticos”, escribe Alexander Feklisov.

El 20 de octubre Washington decidió lanzar el bloqueo a Cuba y el 24 de octubre el ejército estadounidense bloqueó todas las rutas marítimas. Al día siguiente, Estados Unidos presentó ante la ONU pruebas del despliegue de misiles soviéticos en Cuba.

La URSS tomó una decisión: todos los barcos que navegaban en el Océano Atlántico tenían que dar la vuelta y regresar. Como resultado, los misiles R-14, que podían alcanzar cualquier parte de los Estados Unidos excepto a los Estados del noroeste, nunca llegaron a Cuba. En el momento de la crisis, había 36 misiles nucleares soviéticos en Cuba.

El 26 de octubre se iniciaron conversaciones secretas entre Estados Unidos y la URSS y se alcanzó un compromiso: Washington prometió retirar sus misiles de Turquía y Moscú a hacer lo mismo con los de Cuba.

La URSS consideraba que la Operación Anadyr era un logro excepcional de sus fuerzas armadas. En 1963, cientos de oficiales soviéticos fueron condecorados.


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Sobre la crisis de los misiles en Cuba, en 2000 se estrenó la película de Roger Donaldson titulada “13 Días”, que merece la pena ver:

La película hace un recorrido cronológico por los acontecimientos que rodearon el intento de instalación por parte de los soviéticos de misiles nucleares de alcance medio en Cuba desde el punto de vista de cómo se vivieron aquellos momentos de tensión desde la Casa Blanca, con sus reuniones políticas de alto nivel, sus conferencias con el alto mando militar y los momentos de confidencias, reflexiones, temores y amenazas que rodearon a los protagonistas del lado norteamericano durante aquellos tensos días. Todo se cuenta a través del filtro de Kenny O’Donnell (Kevin Costner), el secretario de Kennedy (Bruce Greenwood).

En 13 días se pasó del riesgo de una III Guerra Mundial y la destrucción nuclear del planeta, a una clamorosa bajada de pantalones por parte de Estados Unidos que la propaganda yanqui ha intentado haer parecer siempre ante la opinión pública mundial como una inteligentísima y sabia maniobra diplomática con la que salvar al mundo de su desaparición.

La película, consagrada principalmente a ofrecer un retrato amable de los Kennedy (tanto de JFK como de su hermano Robert, Secretario de Justicia y consejero para todo, interpretado de manera solvente por Steven Culp), sin mostrar ni un solo atisbo de los hábitos extorsionadores, chantajistas y autoritarios, sin duda heredados de su padre, que eran moneda corriente -y son- en la Casa Blanca de aquellos -y estos, y todos los- tiempos.

En cuanto a la Casa Blanca se refiere, la película llega a esbozar el distanciamiento de Kennedy de buena parte de la clase militar dirigente del país, embrión, según se sugiere, del futuro complot que acabaría con su vida apenas un año más tarde).

El espectador se siente absorbido por el interés creciente de la historia, por más que sabida, apasionante, hasta el punto de olvidar los, a primera vista, excesivos 145 minutos de metraje. Kennedy y su equipo han de hacer frente, por un lado, a las presiones soviéticas y a la amenaza de guerra que supone la presencia de armas nucleares a apenas un centenar de kilómetros de Florida, y por otro, a los exaltados de las propias filas, que buscan la ocasión para resarcirse del fracaso de la invasión de Bahía de Cochinos y una nueva oportunidad de hacerse con Cuba -entre otras cosas, para reintegrarle a la mafia los negocios que mantenían en la isla con Batista y que los comunistas les arrebataron- y de acabar con Fidel Castro.

El valor añadido de la cinta es que permite acercarse, tanto por lo que muestra como por lo que deliberadamente esconde (como el “complejo militar-industrial” del que advirtió a Estados Unidos y al mundo el presidente Eisenhower en el momento de su retirada), a las tuberías de la alta política, y también comprobar cómo se fabrican ficciones sobre las que construir un mensaje determinado que poder vender a lo largo de los años, incluso de las décadas, sin perder vigencia, y sobre el que asentar superficialmente unos valores que no responden en la misma medida a la realidad cotidiana de la política.

La película vende como una victoria diplomática norteamericana una derrota diplomática real (a cambio de que Krushev se llevara los misiles de Cuba los americanos aceptaron retirar los suyos de Turquía, una amenaza directa para los rusos a pesar de que en la película se insista hasta la saciedad de su obsolescencia y de que su retirada estaba ya prevista con anterioridad).

A pesar de los intentos, la película no llega a ocultar ni una sola mota de la basura que se percibe asomar bajo las mullidas alfombras de las salas de reuniones, los despachos y los vestíbulos de Washington.

https://39escalones.wordpress.com/2012/09/04/politica-ficcion-absorbente-trece-dias/

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Jruschov y los revisionistas soviéticos asesinaron a Stalin por encargo del imperialismo británico

¿Hay algo que sepamos sobre Stalin que sea cierto o, al menos, verosímil? Recientemente Russia Insider ha entrevistado a Mijail Poltoranin, que en tiempos de Yeltsin fue responsable del Comité Gubernamental para la desclasificación de los archivos del KGB y Viceprimer Ministro. Sus explicaciones resultarían sorprendentes si creyéramos que algo de lo que nos han contado los imperialistas y sus socios revisionistas es verdad:

– Usted era el jefe del Comité de Desclasificación de Archivos del KGB. Díganos, ¿es cierto que las fuerzas aéreas estadounidenses bombardearon bases soviéticas en el Lejano Oriente en la década de 1950?

– Sí, es verdad.

– ¿Y lo ocultamos del resto del mundo?

– Hemos escondido muchas cosas. De hecho, vivimos en una niebla de mito histórico…

– Pero usted ha visto los documentos, por lo que vamos a tratar de disipar algunos de estos mitos: ¿qué bombardearon y cuándo?

– Su grupo de cazas bombardeó nuestras bases navales…

– ¿En qué año?

– Era octubre de 1950 y un grupo de F80s atacaron nuestras bases navales.

– ¿Cuántos eran?

– Cuatro aviones de combate. Bombardearon cinco de nuestras bases…

– ¿Dónde estaban ubicadas estas bases?

– A 30 kilómetros de Vladivostok. Destruyeron 103 aviones.

– Ciento tres?

– Sí, ciento tres.

– ¿Los americanos destruyeron 103 de nuestros aviones en nuestro territorio cuando no había guerra?

– Sí, en 1950.

– ¿Cuál fue la reacción de Stalin?

– Esto tiene que ver con la razón por la que mataron a Stalin…

– ¿Cómo que “mataron a Stalin”?

– Eso es exactamente lo que quiero decir.

– ¿Fue envenenado Stalin?

– Sí

– ¿Está usted haciendo una declaración oficial como jefe del comité de desclasificación de los archivos de la KGB bajo Yeltsin?

– Sí

– ¿José Stalin fue envenenado?

– En 1981 el estadounidense Stuart Cahan, sobrino de Lazar Kaganovich, estrecho colaborador de Stalin, visitó a Lazar en Rusia… Lazar le describió cómo fue asesinado Stalin….

La sobrina de Lazar, Rosa Kaganovich, era médico del Kremlin. A Stalin le dieron una pastilla. El equivalente actual sería la pastilla trombo ASS, un fármaco anticoagulante diseñado para prevenir la coagulación de la sangre. Pero cuando cambias la composición, se convierte en veneno. Como el veneno para las ratas.

Es lo que el propio Kaganovich le dijo a Cahan.

– Entonces, ¿quién mató a Stalin?

– Escuche… Yo no me creí eso. Hubo declaraciones de varios dirigentes. Estaba [el albanés] Enver Hoxha, cuando [el estadista soviético] Mikoyan fue a la reunión, visitó a Hoxha en un congreso. Hizo una declaración en la que dijo que los dirigentes de la URSS eran “conspiradores cínicos”.

Los amigos de Mikoyan viajaban por el mundo y alardeaban de cómo [supuestamente] mataron a Stalin. Entonces fui a comprobar por mí mismo lo que realmente pasó…

– ¿A los mismos archivos?

– Sí, a los materiales mismos… ¿Qué se nos oculta? Lo que se nos oculta es que Stalin fue envenenado. Que era una operación especial, que había sido preparada durante mucho tiempo.

Para entonces, las personas del estrecho círculo de Stalin ya habían sido secuestradas: Poskrebysheb [secretario de Stalin], Vlasik [jefe de seguridad], el comandante del Kremlin [Kosynkin] murió extrañamente.

Esta gente era muy cercana a Stalin

Entonces [Lavrenti] Beria nombró a un nuevo jefe de la clínica del Kremlin, como responsable de todos los medicamentos.

En febrero de 1953 Stalin comenzó a sentirse mal en su casa de vacaciones. Tal vez procedió de un vaso de agua donde solía mojarse el dedo cuando pasaba las páginas -leía mucho- tal vez fue así… No sabemos…

Pero sabemos lo que mostraron las muestras de sangre y orina. Bueno, primero, había hipertrofia del hígado, lo que muestra toxicidad. Sus glóbulos blancos eran cuatro veces la norma. Son los glóbulos blancos los que combaten las toxinas.

Tenía vómitos con sangre, y su piel era de color rosa brillante con manchas oscuras bajo los brazos, etc.

– ¿Era cianuro? ¿Qué medicación le dieron?

– Revisamos su diario médico. Todas las pruebas estaban ahí. Era un hombre sano. Tenía hipertensión leve en la primera etapa y reumatismo en las rodillas.

– ¿Y nada más?

– Nada más…

– Pero esos síntomas están documentados, aunque no se ha llegado a la conclusión de que haya sido envenenado…

– Había una persona, el profesor Rusakov, que realizó el examen anatomopatológico del cuerpo de Stalin, y escribió un informe para el nuevo jefe de la clínica del Kremlin. El nuevo que Beria había llamado…

Escribió que Stalin había sido envenenado. Envenenado con cianuro, ácido cianhídrico. Todos los síntomas lo indicaron, y después de examinar su cadáver, sus vías respiratorias y sus membranas mucosas fueron dañadas en algunos lugares por el ácido cianhídrico.

Tres días después del informe, esta persona murió.

– ¿El profesor Ruskov?

– Sí. Pero no sólo murió, su casa fue registrada y todos los documentos fueron destruidos. No fue suficiente porque, aunque la mayoría de sus documentos sobre Stalin fueron destruidos, Rusakov tenía otra copia del informe.

– ¿Así que una copia fue dejada intacta en otra parte? ¿Y lo tenías en tus manos?

– Sí, lo leí con mis propios ojos. Aquí está…

– Entonces la pregunta es: ¿por qué envenenaron a Stalin?, ¿qué clase de acto es ese? Empecé a buscar informes en el cuartel general de los servicios de inteligencia…

Tenemos el mito de que la URSS no sabía que estallaría la [Segunda] Guerra [Mundial]. Por eso mencionamos a Richard Sorge [agente soviético que trabajaba como periodista encubierto alemán]. Fue Richard Sorge quien dijo que Alemania atacaría a la URSS el 22 de junio [de 1941].

Revisé los informes de nuestros agentes de marzo a abril… ¡Oh, Dios mío! Dijo todo lo que necesitaba saber.

Hitler quería comenzar la guerra en mayo, pero Dinamarca y Bélgica habían tenido una mala cosecha agrícola. Hitler dijo “Déjalos terminar el trabajo en los campos de la URSS y luego comenzaremos nuestra ofensiva”.

– ¡Deja que lo cultiven que luego nos lo comeremos!

– Sí, por supuesto, fue en su propio interés.

Me impresionó mucho el trabajo de nuestro informante sobre la aviación. Lo describió todo: qué ciudades serían atacadas primero, con qué fuerzas… Además, incluso mencionó a quiénes nombrarían “Gauleiters” [jefes de distrito bajo la ocupación nazi].

En Kiev, Minsk, incluso Moscú…

– ¡Nuestra información funcionó bien! ¿Había también agentes alemanes en la URSS en 1941?

Puedo decir que era muy difícil ser un agente extranjero [en la URSS] en la época de Stalin.

– ¿Difícil?

– Muy difícil…

– No hace mucho tiempo, surgió la teoría de que las poderosas fuerzas occidentales fueron el origen de la muerte de Stalin.

– Es cierto que la victoria de la URSS sobre la Alemania fascista elevó la autoridad del Estado [soviético] en el mundo a niveles sin precedentes.

Los partidos comunistas lograron una influencia muy amplia no sólo en los países del campo socialista, sino en Europa en general.

Italia y Francia tenían muy buenos sentimientos hacia la URSS. No fue tan bien con la “trastienda del escenario mundial” que desencadenó la guerra…

¿Cómo corregir la situación? Lo más sencillo es secuestrar al dirigente de los vencedores. Para ello tuvieron que nombrar a Winston Churchill como Primer Ministro por segunda vez, conocido por su antipatía hacia Stalin.

– Dos semanas después de la muerte de Stalin, Winston Churchill fue nombrado Caballero de la Orden de la Liga [según el historiador Nikolai Starikov].

– Creemos que Churchill es uno de los vencedores de la Segunda Guerra Mundial. Pero en mayo de 1945, en lugar de honores, fue destituido de su cargo después de perder las elecciones aparentemente. No recibió honores por parte del gobierno.

– Porque no se los había merecido. Según el plan previsto por la “trastienda del escenario mundial” y Gran Bretaña, la guerra iba a llevar a la destrucción de la URSS y luego a la destrucción de la propia Alemania, conduciendo a una configuración totalmente diferente del poder político en el escenario mundial.

– Nuestros tanques en Berlín no coincidían con el plan de los amigos británicos. Así que nos encontramos con un Primer Ministro británico bajo cuyo mandato la URSS había ganado la mitad de Europa. No podía ser popular entre la élite británica.

– Churchill se ganó el respeto mucho más tarde. Unos años más tarde, su partido ganó las elecciones y volvió a ser Primer Ministro, la “segunda etapa” de Churchill.

Su principal tarea era corregir su error. ¿Cuál fue el error de Churchill? Era la Unión Soviética de Stalin. ¿Cómo se puede arreglar? Matando al dirigente que mueve su país en la dirección correcta y no es posible detenerlo mientras José Stalin esté al mando.

Estoy absolutamente seguro de que el golpe, cuyo objetivo era el asesinato de Stalin, se basó en ciertas fuerzas internas, entre las que se encontraba Kruschev. Pero al mismo tiempo, esto se hizo con la intervención de potencias extranjeras, y muy probablemente con el MI6 de la inteligencia británica.

https://russia-insider.com/en/churchill-had-stalin-killed-us-bombed-russian-far-east-50s-top-russian-official-video-mikhail

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La aviación estadounidense compró la tecnología soviética de última generación

Los cazas furtivos de quinta generación Lockheed Martin F-35 Lightning II de Estados Unidos provienen originalmente de la tecnología aérea usada en los aviones de guerra Yak-141, de la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas.

Según indica el analista Brad Howard, en una columna publicada esta semana en el portal estadounidense Task and Purpose, la creación de los aviones furtivos F-35 de Estados Unidos coincide con la era de disolución de la URSS en 1991, cuando la empresa OKB Yakovlev, creadora del Yak-141, tuvo que vender tecnología para poder pagar sus deudas.

En el aquel entonces, las empresas Lockheed y OKB Yakovlev firmaron un acuerdo de cooperación que, entre otras cosas, autorizaba a la empresa estadounidense alcanzar los datos vitales del Yak-141, incluyendo las informaciones de pruebas que requirieron “años de desarrollo”.

“Esta fue información crítica que ayudó a comenzar el desarrollo del motor, el corazón de los F-35 modernos”, ha resaltado Howard, analista norteamericano en asuntos militares.

Aunque el experto resalta que las dos aeronaves tienen diferentes perfiles aerodinámicos y sistemas de estabilización, ha destacado que la empresa estadounidense Lockheed ha usado la tecnología de Yak-141 para crear las primeras versiones de F-35.

“Pero casi con certeza los datos obtenidos del proyecto VTOL soviético (despegue y aterrizaje vertical de aeronaves) se utilizaron para desarrollar la versión del Joint Strike Fighter VTOL F-35. Por consiguiente, al menos parte de su existencia del F-35 se debe al programa de armas de la era soviética”, escribe Howard.

Esta afirmación, no obstante, no sorprende a los analistas rusos. Es más, autores de una reciente investigación afirman que en 1995, con el permiso del gobierno ruso, OKB Yakovlev vendió toda la información sobre el Yak-141 a los estadounidenses. Luego la colaboración entre Lockheed y OKB Yakovlev se paralizó.

El caza F-35 es un avión de quinta generación desarrollado en tres modelos diferentes por la gigante estadounidense de la aeronáutica Lockheed Martin. Sin embargo, desde el Pentágono reconocieron que en 2016 el 83 por ciento de estos aviones de combate no ha podido ni siquiera despegar en un test simulado.

—https://www.hispantv.com/noticias/rusia/375562/eeuu-lockheed-martin-f35-union-sovietica

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Memoria Histórica

Stalin, Churchill y el mundo que se repartieron en Yalta (una fantasía histórica)

El 9 de octubre de 1944 Churchill llegó a Moscú para reunirse con Stalin. A causa de las elecciones presidenciales estadounidenses, la conferencia tripartita con Roosevelt se había aplazado temporalmente y Churchill mostraba mucha prisa. Estuvo pidiendo la entrevista con Stalin desde finales de septiembre.

La delegación soviética estaba “con la mosca detrás de la oreja”. La insistencia de Churchill por viajar a Moscú les desconcertaba. ¿Qué pretendían los británicos?, ¿por qué querían reunirse con ellos sin la presencia de Roosvelt?

De la primera conversación entre ambos conocemos la versión falsaria de Churchill que aparece en sus Memorias. Es el famoso reparto porcentual de influencias en los Balcanes, donde los británicos se quedaban con el 90 por ciento de Grecia y concedían el 75 de Bulgaria y el 90 por ciento de Rumanía a los soviéticos, mientras Yugoslavia y Hungría se las repartían al 50 por ciento.

Como es evidente, los países interesados no pintaban nada, los grandes se reparten el mundo a costa de los pequeños, los soviéticos son igual de imperialistas que los británicos, los soviéticos también se repartieron Polonia en 1939 con los nazis (Pacto Molotov-Von Ribbentrop), después se repartirían el mundo en Yalta con la complicidad de Roosvelt…

No hay cretino que no haya repetido estas gilipolleces una y mil veces. No hay más que recurrir a un buscador para convencerse de ello. Es increíble que alguien pueda dar algún significado al hecho de que dos países se repartan en porcentajes cuantitativos algo tan sutil como la “influencia” sobre un país soberano. Pero tratándose de Stalin o de la URSS cualquier cosa es posible (sobre todo si procede de un farsante como Churchill).

Cuando se celebra la reunión de Moscú, el Ejército Rojo ya llevaba un mes en Rumanía y Bulgaria, por lo que Churchill no podía ceder ni negociar nada. Había quedado completamente fuera de juego, lo mismo que Estados Unidos.

Es cierto que los británicos pataleaban a causa de ello y se quejaban de que la URSS había actuado unilateralmente durante la ocupación militar de ambos países. Pero exactamente eso es lo que ellos habían hecho en Italia, a donde llegaron en el verano de 1943. En la Italia ocupada Estados Unidos y Gran Bretaña hacían y deshacían sin contar con la URSS para nada y dejando en el poder a la mayor parte de los cuadros del régimen fascista de Mussolini.

Aparte de mentir, en sus Memorias Churchill concede a la entrevista de Moscú una importancia que no tiene, en absoluto, porque en Moscú no estaban dispuestos a hablar de nada con él sin que Estados Unidos estuviera delante. Para ellos se trataba de una mera preparación de la reunión de Yalta, en la que Roosevelt sí estaría presente.

Al no estar presente, la URSS se negó a adoptar ningún acuerdo unilateral con Churchill, y mucho menos un reparto del mundo.

Casi todo lo que dice Churchill en sus Memorias sobre aquella reunión es falso. Incluso el orden del día fue muy distinto del que describe. La primera cuestión que trató con Stalin fue la de las futuras fronteras polacas y, en cuanto a los Balcanes, no llegaron a ningún acuerdo.

Al día siguiente las conversaciones no mejoraron, a pesar de los intentos de Anthony Eden, también presente, por regatear con Molotov. Ni siquiera coincidían en las preferencias. A uno (Eden) le interesaba hablar de los Balcanes; al otro (Molotov) de Polonia. En otras palabras: los británicos querían chantajear a Stalin con Polonia para llegar a un acuerdo sobre los Balcanes.

Pero Churchill volvió de Moscú con los bolsillos vacíos. Absolutamente vacíos; no hubo acuerdo, no hubo reparto… Nada de nada.

Ahora bien, el falso relato que hizo Churchill de su entrevista con Stalin tiene varias secuelas históricas. Una de ellas es el Tratado de Yalta, que no sería otra cosa que la formalización del reparto por escrito, según los estafadores.

Es una calumnia idéntica a la anterior: en Yalta nadie se repartió nada porque no había nada que repartir.

La otra secuela es el fracaso de la revolución en Grecia, uno de los tópicos favoritos del trotskismo desde hace 70 años. La explicación es que Stalin debía y podía ayudar a la revolución en Grecia en 1945 y no lo hizo por el reparto del pastel que había llevado a cabo con Churchill previamente.

Más concretamente, a Stalin se le imputa su pasividad ante la masacre cometida contra los antifascistas y comunistas griegos en diciembre de 1944 en Atenas.

Explicar aquel acontecimiento es complejo, como es complejo todo lo que concierne a los Balcanes. A mediados de septiembre, el Ejército Rojo estaba en Bulgaria, en la frontera con Grecia. Las tropas alemanas corrían el riesgo de quedar cercadas. Sólo podían huir a través de Yugoslavia.

Entonces, según otras memorias, las del nazi Albert Speer, el general Alfred Jödl pactó con los británicos. Los alemanes mantendrían el puerto de Salónica frente al Ejército Rojo para dar tiempo a los británicos a desembarcar en el sur de Grecia y ocupar la península. Los británicos se comprometían a no atacar a los alemanes
para que pudieran retirarse ordenadamente. Los nazis solo debían preocuparse del Ejército Rojo y de la guerrilla.

Gracias al acuerdo, los británicos pudieron desembarcar sin oposición, relevar a los ocupantes nazis y aplastar a la guerrilla. Para ser más exactos, la matanza de Atenas fue cometida por tropas británicas transportadas en barcos estadounidenses desde Italia, donde los aliados dejaron de combatir a los nazis para atacar a los antifascistas griegos.

La estrategia militar del Ejército Rojo era muy diferente a la del británico. Consistía en aplastar a los nazis. Por eso, desde Bulgaria no se dirigió hacia Grecia sino hacia Yugoslavia, donde unió sus fuerzas a la guerrilla antifascista.

Desde el siglo XIX Grecia era un punto estratégico de gran importancia para el Imperio Británico. Durante toda la guerra Churchill había insistido en desembarcar en el Mediterráneo y, más concretamente, en los Balcanes.

Al fracasar sus planes, desde mayo de 1944 venía realizando enormes esfuerzos diplomáticos para que le dejaran las manos libres en Grecia, lo que dio lugar a un cruce de cartas entre los tres dirigentes (Churchill, Roosverlt, Stalin) durante más de dos meses, de las que no se desprende ningún tipo de acuerdo.

Es posible que Churchill interpretara el silencio de los otros dos (Roosvelt y Stalin) como una aceptación tácita de los planes que perseguía desde setiembre de 1943. Pero, lo mismo en Grecia que en Italia, tras de sí la guerra imponía los hechos consumados: en los territorios ocupados mandaba el primero en llegar.Sobre Grecia Churchill no alcanzó, pues, ningún acuerdo con Stalin. Con quien pactó fue con el III Reich. Él pensaba en la posguerra más que en la propia guerra. El verdadero enemigo no era el III Reich sino los comunistas griegos. Para implementar su política, en Londres volvían al punto de partida: había que romper la alianza y buscar una paz por separado con los alemanes, sin la presencia de la URSS.El relato de Churchill ha servido, además, para eximir de responsabilidad al único responsable de la masacre de los antifascstas en Atenas en diciembre de 1944: él mismo, con la complicidad de Roosvelt.

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Diapositivas inéditas de Moscú en 1931

En un museo de California ha aparecido una colección de diapositivas coloreadas tomadas en Moscú en 1931. Se desconoce el método por el cual las diapositivas fueron coloreadas, pero el espectáculo es muy sorprendente. Las imágenes muestran muy claramente una etapa capital de la historia de la URSS: el Primer Plan Quinquenal, el tránsito hacia la colectivización agraria y la emigración masiva que llega del campo a la ciudad.

Al llegar a la capital procedentes de todos los rincones de la URSS, los campesinos reproducen sus vestimentas y costumbres rurales. Desde luego que los moscovitas no tienen cara de hambrientos, a pesar de la leyenda del Holodomor.

Son muchas las diapositivas y no podemos exponerlas todas, al menos por el momento, pero se pueden ver en el enlace http://digitalcollections.ucsc.edu/cdm/search/collection/p265101coll30/searchterm/dc1.501*/order/nosort

Una de las dispositivas aparecidas es una imagen inédita de Stalin:

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La bandera soviética ondeó en los Juegos Olímpicos de Corea



Ante la prohibición de participar en los Juegos Olímpico de Invierno bajo pabellón ruso, la propuesta de ondear la bandera soviética tuvo un enorme éxito en las redes sociales rusas.
La subcampeona mundial de 1994, Svetlana Gladyseva, enarboló la suya en Pyeongchang, Corea, a pesar de la prohibción del CIO: “Nunca abandonaré esta bandera. Es la bandera de mi nación. ¡La más grande del mundo!”, dijo ante las cámaras de la televisión Gladyseva, que estuvo en Corea en representación de la federación olímpica de su país.
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Exposición de pintura soviética en Málaga

Fabricación de acero, Alexander Kuprin, 1930
El fin de semana pasado la sede en Málaga del Museo Público de Arte Ruso de San Petersburgoha abrió su nueva exposición anual, dedicada a la pintura soviética de 1930 a 1950.

Previamente, el visitante se tiene que preparar para oir y leer muchas chorradas, pero el sacrificio merece la pena.

Descubrirá que el arte soviético (al que califican como “realismo socialista”) no fue nada homogéneo, ya que la exposición muestra muy distintas tendencias.

A través de 132 obras, la exposición “Radiante porvenir” indica la complejidad del arte soviético, tan complejha por lo menos como el arte de cuaklquier optro país. “Todo fue más complejo e interesante de lo que se piensa”, destaca en una visita guiada la comisaria de la exposición y directora artística del Museo de San Petersburgo, Evgenia Petrova.

En el arte soviético se desarrolló una variedad de estilos, géneros y temas con  diferentes significados ideológicos. El canon existente del trabajo realista socialista, además de la veracidad ideológica, sugería espectacularidad, narración, didacticismo. Estaba dirigido a los sectores más amplios de la población.

Ya en las primeras salas están presentes Lenin y Stalin, desde los momentos preparatorios de la Revolución por parte del primero o en la juventud del segundo, durante su deportación a Siberia por sus actividades revolucionarias.

En algunas obras los artistas se fijan en personajes anónimos de la sociedad, como una universitaria o una trabajadora, muchas veces femeninos, porque la mujer «tenía en la época soviética un rol muy protagonista», según Petrova.

En la década de 1920 y principios de la de 1930, el desarrollo estilístico del arte soviético estaba en marcha. Las obras de estos años incluyen una amplia gama de tradiciones cultivadas desde el arte arcaico al constructivismo; sin embargo, como resultado de la lucha, a mediados de los años 30, contra el formalismo se estableció como lenguaje oficial el realismo.

Un lugar importante en el complejo temático del realismo socialista fue ocupado por obras dedicadas al trabajo. Los artistas cantaron los éxitos de la industrialización, la construcción y la agricultura; en el camino de la colectivización, alabaron a los obreros avanzados y los campesinos koljosianos.

Muchos artistas dedicaron su trabajo al ejército y la armada: maniobras militares y desfiles, retratos e imágenes colectivas de soldados y comandantes, el equipamiento militar, la historia revolucionaria de las fuerzas armadas soviéticas; estas historias estaban llenas de eventos festivos, que organizaba periódicamente la dirección política del Ejército Rojo.

Las brillantes imágenes del arte soviético están dedicadas también a los temas de la juventud, la cultura física y el deporte. En la URSS el deporte tuvo una gran importancia, y la exposición le dedica una sala que, además, recorre acontecimientos históricos como la Segunda Guerra Mundial y, dentro de ésta, la batalla de Sebastopol o el sitio de Leningrado.

Asimismo, el museo presenta dos nuevas exposiciones temporales, la primera titulada «La mirada viajera», que muestra los numerosos viajes que plasmaron los artistas de ese país durante los siglos XIX y XX. Lugares tan diversos como Egipto, Palestina, Marruecos, Italia, Francia, España, Alemania, Suiza, Holanda, India, Estados Unidos, China o Japón fueron reproducidos por sus pinceles, y reunidos ahora en Málaga pueden ayudar a ver Rusia “como un país no tan cerrado como se piensa”, a juicio de la comisaria.

En los campos de la paz, Andrei Mylnikov, 1950
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Stalingrado: 75 años de la tumba del fascismo

Se han cumplido 75 años de la batalla de Stalingrado, la más importante de la Segunda Guerra Mundial y de toda la historia de la humanidad. Stalingrado fue lo que Madrid no pudo: la tumba del fascismo. Comenzó el 23 de agosto de 1942 y finalizó el 2 de febrero del siguiente año.

Con ocasión del aniversario, el viernes el Ministerio ruso de Defensa desclasificó un telegrama del general soviético Konstantín Rokossovski sobre el apresamiento del mariscal de campo Friedrich von Paulus, jefe del Sexto Ejército alemán, quien le regaló la pistola como símbolo de su rendición. Según esa misiva, Paulus se entregó a las tropas soviéticas junto a varios de sus oficiales a las 15.00 del 31 de enero de 1943, tras lo que Berlín ordenó el fin de las hostilidades en esa zona el 2 de febrero tras 200 días y noches de lucha sin cuartel a orillas del Volga.

Además, también publicó documentos originales sobre los dos principales héroes de aquella batalla: Yákov Pávlov y Vasili Záitsev.

En el caso de Pávlov, el informe narra cómo ese sargento en compañía de tres soldados logró recuperar el control de una casa situada en un lugar estratégico desde el que se divisaba toda la ciudad y el Volga. Pávlov, que dio nombre a la famosa casa de cuatro plantas de la plaza Lenin y que se convirtió en un héroe nacional, mató a 90 soldados alemanes y resistió durante todo un mes los contraataques alemanes.

Mientras, en el caso de Záitsev, considerado uno de los más legendarios francotiradores de la historia, mató con su fusil a 225 soldados alemanes entre el 10 de octubre y el 17 de diciembre de 1942.

En julio de 1942 la ciudad que portaba el nombre del dirigente bolchevique, José Stalin, estaba a punto de caer en manos de los alemanes, por lo que Moscú tuvo que movilizar a cientos de miles de reclutas que combatieron bajo un infernal bombardeo alemán. “Es hora de frenar la retirada. Ni un paso atrás”, rezaba la famosa arenga de Stalin a las tropas en julio de 1942.

Los alemanes se vieron empujados a una batalla callejera, una lucha cuerpo a cuerpo en las ruinas de la ciudad, para la que no estaban equipados y en la que su supremacía en tanques y aviones perdió todo valor.

La consecuencia fue que la ciudad de poco más de medio millón de habitantes prácticamente desapareció de la faz de la tierra debido a los bombardeos alemanes y que en sus calles y en los alrededores perecieron más de dos millones de soldados soviéticos y alemanes. Más que una batalla, fue una guerra en sí misma, la más importante que ha conocido la historia.

El viernes Putin viajó a Volgogrado, el nombre actual de Stalingrado, para celebrar el aniversario. Hizo una ofrenda floral en la Sala de la Gloria Militar del memorial de Mamáev Kurgán, una colina que está presidida por una gigantesca estatua de la Madre Patria.

Tras guardar un minuto de silencio en recuerdo de los soldados soviéticos caídos, departió con los veteranos de la batalla, de los que unos 300 aún viven en Volgogrado.

“Siempre nos enorgulleceremos de vuestros logros”, dijo Putin durante el acto conmemorativo. “El destino de la patria, de todo el mundo, se decidió entonces en Stalingrado. Aquí surgió el carácter indestructible de nuestro pueblo, que luchó por cada casa, por la vida de sus hijos. Defendió Stalingrado y salvó la patria”, añadió.

Decenas de miles de personas asistieron al desfile militar en el que participaron 1.500 soldados, algunos vestidos con uniformes de la contienda mundial, y se exhibió armamento pesado, desde los misiles tácticos Iskander a los sistemas de misiles S-300.

Encabezó la marcha el legendario tanque soviético T-34, que hizo estragos en las filas alemanas, y surcaron los cielos de la ciudad medio centenar de aviones y helicópteros.

Entre las delegaciones extranjeras que asistieron a los festejos en Volgogrado figuró una representación del Parlamento alemán.

Putin aseguró también que ese acto de resistencia, la capacidad de sacrificio y la fortaleza espiritual del pueblo ruso en Stalingrado fueron “auténticamente invencibles, insuperables, incomprensibles y terribles para el enemigo” alemán.

Recordó que los nazis habían invadido casi toda Europa y se creían invencibles, pero “fueron derrotados por vez primera en las afueras de Moscú”. “Seguidamente, avanzaron hacia el Volga para tomarse la revancha fuera como fuera. Pero nuestro país se volvió un escollo indestructible para el enemigo. Fue el irreductible Stalingrado”, dijo.

El jefe del Kremlin destacó que los soldados soviéticos convirtieron “en una fortaleza inexpugnable cada calle, cada trinchera, cada casa” de Stalingrado.

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Korzhev: un pintor soviético y universal que nunca quiso renegar de la URSS

Gely Korzhev en su taller de Moscú
El pintor soviético Gely Korzhev, fallecido en 2012, fue clave en el panorama artístico de la URSS posterior a la Segunda Guerra Mundial y, desde luego, es uno de los mejores de todo el mundo, por más que “el mundo” no le conozca, lo cual no importa nada porque ese mismo “mundo” tampoco conoce nada concerniente a la URSS… salvo los cuatro tópicos de siempre. “El mundo” se lo pierde. Peor para él.

En 2016 la galería Tretyakov organizó una exposición retrospectiva de su obra, “el acontecimiento cultural más esperado de los últimos años”, admitió la prensa de Moscú.

Empecemos advirtiendo que Korzhev fue comunista hasta su último aliento, aún después de la caída del Telón de Acero, lo cual es fundamental para entender su obra, que se divide en ciclos, extraordinarios todos ellos. El más importante es “Quemados por el fuego de la guerra”, un serie derivada de la Segunda Guerra Mundial, una huella que le persiguió hasta el fin de sus días.

Como tantos otros, Korzhev se opuso a las reformas introducidas en la URSS por Jruschov a partir de 1956 y, por lo tanto, se enfrentó a muchos de los artistas e intelectuales, que fueron cómplices de las nuevas políticas de entonces. En 1976 abandonó la Unión Artistas soviéticos y luego también se opuso a Gorbachov, abandonando voluntariamente su trabajo académico.

A finales de los noventa rechazó un premio que quiso otorgarle el nuevo Estado y redactó una carta explicando los motivos: “Nací en la Unión Soviética y creí sinceramente en las ideas e ideales de la época, hoy consideradas coo un error histórico. La ceptación de un premio del Estado supondría por mi parte una confesión de hipocresía a lo largo de mi carrera artística. Les ruego que consideren mi repudio con la comprensión requerida”.

Quienes hayan leído el relato “El destino de un hombre” de Sholojov, escrito en la posguerra, identificarán inmediatamente la pintura de Korzhev, retratos de personajes abrumados por los sufrimientos causados por los nazis durante la guerra, muy diferentes de los que aparecen en la pintura soviética anterior a 1941.

En la galería Regina de Moscú se expusieron en 1993 obras del ciclo dedicado a Don Quijote (“el campeón intrépido de la justicia”) que, para el artista, simbolizaban su desprecio por la nueva Rusia capitalista, sus políticos y sus mediocres ambiciones de “nuevos ricos”. En una entrevista de 2001 el pintor manifestó que sólo le interesaban los “quijotes”, aquellos marginados que seguían combatiendo contra viento y marea. En su pintura empiezan a aparecer escenas que ya nadie recordaba en Moscú: los vagabundos pidiendo limosna tirados en las calles.

Uno de los ciclos pictóricos de Korzhev es “Marusya”, muy recomendable para quieran sacarse los esquemas que sobre la URSS se le han quedado pegados en la cabeza. Se trata de desnudos que demuestran que Korzhev es un clásico y que, además, por eso mismo, no es soviético, ni ruso, ni de ninguna parte, sino universal.

Para demostrarlo basta con recordar que se definía a sí mismo de la manera más clásica que cabe imaginar en un pintor: “Más que nada soy un pintor de naturalezas muertas”. Muchas de sus obras, como la Hoz y el martillo, son así, objetos cotidianos a través de los cuales se desvela el trabajo y la vida cotidiana de su dueño.