





El Ministerio del Interior sigue siendo una cloaca
https://mpr21.info/2015/03/en-menos-de-24-horas-el-ministro-del.html
Villarejo forma parte de un dispositivo secreto dirigido contra el independentismo catalán
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-forma-parte-de-un-dispositivo.html
Villarejo: un comisario de policía pluriempleado y millonario
https://mpr21.info/2015/03/villarejo-un-comisario-de-policia.html





Villarejo acudió a su entrevista con Ignacio González en compañía de Enrique García Castaño, jefe de la policía antiterrorista, exactamente una semana después de que el PP ganara las elecciones generales.
En 1994 el Ministerio del Interior le encargó el «Informe Veritas» para desacreditar a periodistas y empresarios y vincular al juez Baltasar Garzón con orgías con prostitutas y relaciones con narcotraficantes, justo cuando investigaba la trama de los GAL.
También estuvo vinculado al traficante internacional de armas Monzer Al Kassar, detenido en España y extraditado a Estados Unidos. Al Kassar era un confidente del CNI y Villarejo declaró en la vista de extradición como testigo a petición del defensor del traficante.
Después de aquel chanchullo el Ministerio del Interior le pidió que volviera como agente encubierto en régimen de excedencia especial y a cambio le autorizaron a mantener sus negocios. Confiesa que ha puesto al servicio de la policía alguna de sus empresas para realizar acciones de investigación dentro y fuera de España.
El año pasado le concedieron de la Medalla al Mérito Policial con Distintivo Rojo porque Villarejo no es un policía cualquiera. Ha ocupado diversos cargos de responsabilidad dentro de la policía. Desde enero de 2011 está destinado en la Dirección Adjunta Operativa (DAO) de la policía. Entonces gobernaba el PSOE y Rubalcaba era ministro del Interior. La decisión de implicarle en la investigación del origen del ático de González en Estepona fue adoptada por el director operativo de la época, el ya fallecido Miguel Ángel Fernández Chico, policía elegido por los socialistas para dirigir el Cuerpo en la etapa de Zapatero.
En la actualidad se encuentra en excedencia como agente encubierto, es decir, que es policía pero parece que no, o al revés: no es policía pero parece que sí.
Pero en España la ley es una tomadura de pelo que está para que la cumplan los demás. Por eso Villarejo no es un policía cualquiera sino un jefe condecorado, a pesar de que no está en activo… o quizá si… No se sabe.


Y es tal su soberbia, que pillada in fraganti y sin defensa, ni siquiera se considera en la obligación de pedir, aunque sea a regañadientes, unas protocolarias disculpas, no, qué va, dice esta polichinela, negando la mayor, que estaba leyendo periódicos digitales ¡¡como si eso la hiciera mejor!! Y ello mientras hablaba en la tribuna el Presidente del Gobierno Rajoy, ¡¡su Presidente!! He aquí una clara muestra, un ejemplo vivísimo, de lo que les importa, no ya su propio partido, su Presidente, la sesión de la Cámara donde debatían eso tan rimbombante que llaman «El estado de la nación», sino, sobre todo, el pueblo español al que dicen representar estos payasos.
La aguerrida Villalobos, esa mujer «echada p’alante» según es fama, que empezó militando, como su marido Arriola, asesor de Aznar y del actual Gobierno, en lo que dan en llamar «extrema izquierda» como el padre de Pablo Iglesias y el de Iñigo Errejón, la que llama «tonto» a su chófer del coche oficial, la que va de «graciosa» ejerciendo de andaluza, como si por el mero hecho de ser andaluz ya te sientas tú obligado a reír, y él, el anadaluz, a hacerte reír, esta mujer, digo, se tapa, se oculta y se va por la puerta de atrás sin contestar a la «canallesca» con tal de no reconocer que la han pillado con el carrito del helado. A tal punto llega la soberbia y chulería de esta gentuza, por no hablar de sus sueldos, dietas, prebendas y congruas varias.
En China los empapelan, y si meten la mano a la caja pública, los fusilan.