Jetas y vagos

N.B.
La pillada a Celia Villalobos, mientras ejercía de presidenta del Congreso -tercera institución en importancia de la nación, como gusta decir el stablishment-, jugando al candy crush (aplasta chuches), que confieso no saber ni que existía tal divertimento que ha debido generar la típica adicción maníaca, demuestra, por si hacía falta, la catadura moral de lo que antes se llamaba- impropiamente- clase política, concepto en desuso desde que entró en circulación en la jerga política el término casta que, para que no se diga de nosotros, encontramos muy certero y apropiado para definir y calificar a esta caterva, a esta banda de parásitos.

Y es tal su soberbia, que pillada in fraganti y sin defensa, ni siquiera se considera en la obligación de pedir, aunque sea a regañadientes, unas protocolarias disculpas, no, qué va, dice esta polichinela, negando la mayor, que estaba leyendo periódicos digitales ¡¡como si eso la hiciera mejor!! Y ello mientras hablaba en la tribuna el Presidente del Gobierno Rajoy, ¡¡su Presidente!! He aquí una clara muestra, un ejemplo vivísimo, de lo que les importa, no ya su propio partido, su Presidente, la sesión de la Cámara donde debatían eso tan rimbombante que llaman «El estado de la nación», sino, sobre todo, el pueblo español al que dicen representar estos payasos.

La aguerrida Villalobos, esa mujer «echada p’alante» según es fama, que empezó militando, como su marido Arriola, asesor de Aznar y del actual Gobierno, en lo que dan en llamar «extrema izquierda» como el padre de Pablo Iglesias y el de Iñigo Errejón, la que llama «tonto» a su chófer del coche oficial, la que va de «graciosa» ejerciendo de andaluza, como si por el mero hecho de ser andaluz ya te sientas tú obligado a reír, y él, el anadaluz, a hacerte reír, esta mujer, digo, se tapa, se oculta y se va por la puerta de atrás sin contestar a la «canallesca» con tal de no reconocer que la han pillado con el carrito del helado. A tal punto llega la soberbia y chulería de esta gentuza, por no hablar de sus sueldos, dietas, prebendas y congruas varias.

En China los empapelan, y si meten la mano a la caja pública, los fusilan.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies

Descubre más desde mpr21

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo