El campo de batalla puede tomarse un respiro, pero la guerra económica no conoce treguas. El gobierno chino ha impedido que Meta comprara el chat de inteligencia artificial Manus y Estados Unidos frustra la compra de una empresa holandesa por parte de otra china.
Los bloqueos no sólo muestran la dependencia de las empresas tecnológicas de sus respectivos gobiernos sino, además, de gobiernos extranjeros, sobre todo de Estados Unidos, que vigila atentamente los mercados mundiales. Si China aparece en medio de una transacción comercial, todo se transforma en una cuestión de “seguridad nacional”.
Las empresas tecnológicas chinas cada vez tienen más obstáculos en las adquisiciones en el extranjero. El principal fabricante chino de chips led, Sanan, y su socio malasio, Inari Amertron Berhad, abandonaron su oferta en efectivo de 239 millones de dólares para comprar la empresa de tecnología holandesa Lumileds tras la oposición de Estados Unidos.
El Comité de Inversión Extranjera en Estados Unidos (CFIUS) determinó que la transacción plantea “riesgos irresolubles para la seguridad nacional de Estados Unidos” y pidió a la empresa holandesa que abandonara la transacción, lo que fue obedecido inmediatamente.
Es la segunda vez que una venta de Lumileds a un comprador chino colapsa tras la oposición del CFIUS, lo que pone de relieve la sumisión de las empresas tecnológicas, cualquiera que sea su nacionalidad, a Estados Unidos.
Washington ha estado endureciendo las restricciones a la entrada de tecnología china en su mercado. La semana pasada, la Comisión Federal de Comunicaciones de Estados Unidos dijo que estaba considerando prohibir a los operadores de telecomunicaciones chinos gestionar centros de datos en el país, al tiempo que restringía su acceso a las redes e infraestructura de Estados Unidos.
No es la primera vez que CFIUS bloquea un intento chino de adquirir Lumileds. En 2015 Philips anunció planes para vender el 80,1 por ciento de la empresa a un holding dirigido por la empresa china de capital privado Go Scale Capital por 3.000 millones de dólares. Al año siguiente CFIUS bloqueó el acuerdo, citando preocupaciones sobre el control chino sobre la tecnología de semiconductores de doble uso involucrada en la fabricación de leds.
Finalmente, la empresa fue adquirida por Apollo Global Management, con sede en Estados Unidos, en una compra apalancada, que dejó a Lumileds con una gran deuda, hasta el punto de declararse en bancarrota en 2022.
Además de Estados Unidos, la guerra económica de la Unión Europea contra China es cada vez mayor. La avalancha de vehículos eléctricos chinos en el mercado europeo lleva a Pekín a un superávit comercial récord con la Unión Europea en el primer trimestre, lo que impulsa la estrategia proteccionista de Bruselas para proteger sus industrias estratégicas.
El gobierno de Pekín critica a Bruselas por incluir a empresas chinas en su último paquete de sanciones contra Rusia. El culebrón Nexperia es otro ejemplo reciente del pulso comercial. Las relaciones entre Nexperia y su propietario chino Wingtech son tensas, mientras la Cámara Empresarial Holandesa investiga la gestión de la empresa bajo el antiguo director Zhang Xuezheng.
Wingtech ha celebrado una primera reunión con el nuevo gobierno holandés, pero no ha logrado ningún avance.