La dependencia de España en materia de defensa con respecto a Estados Unidos es muy alta y abarca prácticamente todos los ámbitos de su estructura militar. Desde tecnología, entrenamiento y lo más relevante: el botón de emergencia por el que Estados Unidos puede desactivar importantes funciones del ejército en caso de guerra.
En el año 2024, España compró material de defensa a Estados Unidos por valor de 2.907 millones de dólares (unos 2.500 millones de euros), más del doble que el año anterior. Lo que sumado al hecho de que Washington anunciara la pasada semana inversiones por 8.500 millones de dólares en la modernización de las bases de Rota y Morón, evidencia que los mensajes publicados en «medios contrastados» son un mero bulo para el consumo interno, y en particular, un refuerzo electoral del PSOE.
Estados Unidos es como El Corte Inglés, que nunca cierra unos almacenes, solo abre unos nuevos. Si bien es cierto que existen contados precedentes de retirada de bases, como la Base Aérea de Zaragoza, en 1992, o la de Helenikon, en Grecia, en el año 1988, son casos en los que siempre hubo una contrapartida en materia económica, o simplemente lo que hubo es un reordenamiento logístico.
En el caso de las bases de Rota y Morón, lejos de preparar una salida, Washington ha aprobado una batería de inversiones durante los últimos meses. Esta actividad evidencia que una relación bilateral muy fructífera al margen del circo político.
Además, en marzo de este año, se anunció también una inversión de 100 millones de dólares para construir en Rota dos tanques de combustible con capacidad de 50.000 barriles, junto a la renovación de toda la red de distribución. Y para colmo, el Diario de Cádiz publicaba en marzo que la US Navy invertirá 13 millones de dólares en renovar las viviendas de los marineros. La base es el destino con mayor número de solicitudes entre los militares asignados a ultramar, debido a las buenas condiciones de vida, que ahora se mejoran aún más.
Rota es la mayor instalación de la Marina de Estados Unidos en Europa y la única base en el Mediterráneo que combina en un mismo recinto un puerto de aguas profundas, un aeródromo militar operativo y los mayores almacenes de combustible y munición de Europa. Su capacidad logística es única, y su pérdida generaría un vacío estratégico de difícil o imposible remplazo.
En el ámbito militar tienen muy claro que una cosa es el ruido y el cotorreo del PSOE y el Partido Republicano de los Estados Unidos, y otro es la realidad que los medios «serios» dibujan. Las informaciones publicadas por medios como Reuters o The Wall Street Journal son «filtraciones» calculadas, como el controvertido correo electrónico interno del Pentágono, que aparte de no estar verificada su autenticidad, no implica ningún plan inminente y sí mucho ruido mediático.
En definitiva, lejos de ser un escenario probable, el cierre de las bases o la expulsión de la OTAN se revela como una ficción útil para varios actores. Para Donald Trump es una estrategia de presión. Para Pedro Sánchez, un recurso político doméstico. Y para amplios sectores mediáticos, un generador de audiencia. Un teatro de tensión que es puro humo, porque el control de Estados Unidos sobre España va viento en popa.