En una reciente audiencia ante el Comité de Servicios Armados del Senado de Estdos Unidos, altos mandos militares confirmaron que el “dominio energético” estadounidense es el pilar fundamental de la estrategia política de Estados Unidos en el Indo-Pacífico, especialmente para contrarrestar a China.
La senadora Joni Ernst abrió el debate recordando la estrategia de seguridad nacional del gobierno de Trump, que considera la energía estadounidense no solo como un activo económico, sino como una verdadera palanca estratégica.
Preguntó al almirante Samuel Paparo, comandante del Comando Indo-Pacífico (Indopacom), si Estados Unidos considera la dependencia energética de sus socios como una vulnerabilidad estratégica.
La respuesta del almirante fue inequívoca: “Sí, absolutamente. Las fuerzas estadounidenses vigilan las reservas energéticas de cada socio, pero también las de cada competidor potencial”.
Paparo destacó que las vulnerabilidades no solo afectan la fuente de energía, sino especialmente las rutas marítimas utilizadas: los estrechos de Malaca, Lombok y Sunda, entre otros.
Esas vías, descritas como “geografía crítica”, otorgan a Estados Unidos la capacidad de “imponer costos”, es decir, de bloquear o interrumpir los flujos y, al mismo tiempo, le permiten defenderlos.
El almirante también afirmó que Estados Unidos puede convertirse ahora en un proveedor neto de energía en la región, reduciendo así su propia vulnerabilidad y la de sus compinches ante estos puntos estratégicos de estrangulamiento.
El testimonio confirma lo que muchos observadores han destacado durante mucho tiempo: el control de las rutas marítimas de energía sigue siendo una herramienta clave en la estrategia estadounidense para bloquear a China, ya que una gran parte de sus importaciones de petróleo y gas transitan por esos estrechos.
Más allá de las declaraciones oficiales sobre la “libertad de navegación”, los militares estadounidenses reconocen abiertamente que la energía y la geografía son armas en el hostigamiento de Pekín. Es un elemento clave para comprender las tensiones actuales en el Mar de China Meridional, Panamá y el Indo-Pacífico.