El 26 de julio de 1975, Saraiva de Carvalho fue homenajeado en su visita a Cuba por Fidel Castro en persona, que lo declaró “un héroe de la revolución portuguesa contra el fascismo, el imperialismo y la reacción”.
Otelo Saraiva fue el estratega del golpe de los capitanes de abril, que se consideró la mayor operación militar estratégica en Portugal, utilizando la infraestructura existente para revertir un régimen autoritario caduco.
Otelo conocía muy bien la estructura militar y sus debilidades operativas. Nacido en Maputo (Mozambique), entonces colonia portuguesa, en 1936, fue militar de carrera, y como Teniente coronel de infantería participó en la lucha colonial contra los movimientos independentistas en Angola y Guinea. Precisamente allí, en el contexto de las guerras anti-colonialistas, Saraiva y otros cambiaron de bando y comenzó a aglutinarse el Movimiento de los Capitanes contra el régimen fascista de Salazar y Caetano.
Gran amigo de José (Zeca) Afonso, fue él mismo el que escogió su canción “Grândola, vila morena” (prohibida por el régimen salazarista), como contraseña del inicio definitivo de la insurrección del 25 de abril.
Tras el triunfo inicial de la Revolución de los Claveles, formó parte de la Junta de Salvación Nacional que gobernó el país y fue nombrado comandante del COPCON (Comando de Operaciones Continentales), el brazo armado de la Revolución, como fuerza armada especial destinada a reprimir los conatos contrarrevolucionarios (como el de marzo de 1975 del general Antonio de Spínola).
Pero, como es bien sabido, enseguida empezaron las luchas internas, las injerencias de la CIA y las rebajas en las expectativas políticas. Después de un intento de golpe de estado de los militares comunistas en noviembre de 1976, el gobierno del almirante Pinheiro de Azevedo, respaldado por los socialistas de Mario Soares y los socialdemócratas, desarmaría al COPCON, iniciando el proceso de “contrarreforma democrática”.
Otelo fue de los que intentaron mantener a toda costa el impulso socialista de la Revolución de los Claveles. Se presentó a las elecciones presidenciales de 1976, y su candidatura obtuvo el 16.4% frente a Antonio Ramalho Eanes (otro militar del Movimiento de las Fuerzas Armadas), que tendría un aplastante 61,5 por cien.
A comienzos de la década de 1980 se convirtió en partícipe y presunto autor moral de los atracos y atentados de las Fuerzas Populares 25 de Abril (Forças Populares 25 de Abril, FP-25, brazo militar de la organización política Fuerza de Unidad Popular, que lideraba el propio Saraiva). Mostraban inconformidad con las encomiendas a la Constitución portuguesa de 1976, específicamente el abandono del socialismo, el abandono de las reformas agrarias de la tierra o la falta de expresión percibida de la voluntad del pueblo. También muy relacionados con el movimiento anti-OTAN).
Saraiva de Carbalho fue condenado en 1984 a cinco años de cárcel. Debido a su condición de héroe del 25 de abril, se formó un relativamente amplio movimiento popular en demanda de su indulto, a consecuencia de lo cual se abrevió notoriamente su condena.
Pero no se rindió ni se calló nunca. Comparecía a menudo en debates, conferencias y otros actos, donde aún dejaba oír su opinión. Su figura se convirtió en un irritante recordatorio del fracaso de la Revolución de los Claveles.
Murió el 25 de julio de 2021 en el Hospital militar de Lisboa, a los 84 años. Y su muerte abrió una guerra cultural por la memoria histórica, al negarse el gobierno socialdemócrata de Antonio Costas a declarar el duelo nacional. No hubo banderas a media asta, ni nada de nada. Lamentable e indigno.