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Oriente Medio

Hamas y los yihadistas: una mistificación occidental

En los medios occidentales no sólo destaca el calificativo de Hamas como “organización terrorista” sino, además, como parte integrante de los movimientos yihadistas. Netanyahu ya hizo ese paralelo en 2014 en la ONU, señalando la lucha de la civilización judeocristiana contra el islam.

El 18 de octubre, durante una visita a Tel Aviv, Biden declaró que “Hamas es peor que Daesh”. Unos días después, Macron propuso movilizar la coalición militar internacional creada contra el Califato Islámico para luchar contra Hamas.

Por extensión, el calificativo se extiende a los palestinos en su conjunto. En 2000, durante la Segunda Intifada, Estados Unidos extendió la calificación de “terroristas” a todas las organizaciones palestinas que participaron en ella. Al mismo tiempo, eran “enemigas de Estados Unidos”.

Aunque ciertos países occidentales consideran como “terrorista” a Hamas, el Consejo de Seguridad de la ONU, sin embargo, se ha negado a calificarlo de esa manera. Hamas nunca ha emprendido ninguna acción violenta fuera de los territorios de Palestina e Israel. Tampoco ha llevado a cabo acciones indiscriminadas. En su primera intervención tras el 7 de octubre, Mohamed Deif, dirigente de las Brigadas Ezzedine Al-Qassam, ordenó “no matar a los ancianos y a los niños”, lo que contrasta con los bombardeos isarelíes contra Gaza.

En 2003 Alemania, Reino Unido y Francia se negaron explícitamente a incluir al ala política de Hamas como organización terrorista, conformándose con la rama militar, argumentando que la calificación obstaculizaría el proceso de paz en Oriente Medio. Pero ese mismo año, la Unión Europea optó por poner fin a la distinción entre la rama política y la militar, clasificando a Hamas en su conjunto en su propia lista de “organizaciones terroristas”.

El resto del mundo no lo considera de esa manera, es decir, que esos países son la excepción y no la regla. En el mundo árabe no se han producido manifestaciones de simpatía a favor de Al Qaeda o el Califato Islámico, mientras que son frecuentes las muestras de apoyo de la resistencia palestina encarnada por Hamas, cuyos dirigentes han encontrado refugio en varias capitales como Damasco, Sanaa o Doha.

Por el contrario, dentro de la llamada “coalición” contra el Califato Islámico había varios países musulmanes, entre ellos Turquía.

Hamas y los Hermanos Musulmanes

En otras entradas ya hemos destacado el papel de la Hermandad Musulmana en el surgimiento de Hamas, una cercanía que también aparece en Al Qaeda y el Califato Islámico y que se acentuó durante la Guerra de Siria. Sin embargo, esa proximidad ha sido efímera porque en Hamas el foco siempre ha estado puesto en la situación de Palestina, más que en la retórica islamista.

Buena prueba de ello es la relación de Hamas mantiene con los movimientos chiítas, empezando por Irán y Hezbollah, que es más consistente que la que mantiene con la Hermandad Musulmana. Lo que prevalece en Hamas no son los dogmas religiosos sino los políticos, lo que ha llevado a la organización a participar en las elecciones o a reconocer las fronteras de Israel de 1967.

Hamas no es una organización universalista, como Al Qaeda o el Califato Islámico. No tiene aspiraciones fuera de Palestina, ni trata de unificar a la comunidad musulmana. Los yihadistas rechazan rotundamente un proyecto puramente nacional, como el de Hamas.

En 1996 un dirigente de Hamas en Cisjordania, Jamal Mansur, publicó un documento afirmando que el movimiento tiende hacia un paradigma democrático y se opone a una visión teocrática: “No existe ninguna noción de teocracia en el islam que pretenda representar la voluntad de Dios en la tierra”.

Por lo demás, Hamas ha condenado expresamente los atentados de Al Qaeda y el Califato Islámico, como los cometidos en 2015 en París, que calificó de “actos de agresión y barbarie”.

A tiro limpio con el Califato Islámico

En Gaza, donde ejerce el poder, Hamas detuvo a varios miembros del Califato Islámico y, al mismmo tiempo, el Califato Islámico ha asesinado a miembros de Hamas. Cuando el periodista británico Alan Johnston fue secuestrado por el grupo yihadista Jaich Al Islam (Ejército del Islam), Hamas exigió y obtuvo su liberación, subrayando que este último no podía ser considerado responsable de las acciones de su gobierno.

Cuando en agosto de 2009, Abdellatif Mussa, dirigente del grupo yihadista Jund Ansar Allah (Soldados de los Partidarios de Dios), proclamó un califato islámico en Rafah, dentro de la mezquita de Ibn Taymiyya, Hamas irrumpió en ella para restablecer la autoridad. El dirigente y 28 miembros del pequeño grupo murieron en la batalla y no menos de 150 personas resultaron heridas.

El dirigente del Califato Islámico en el Sinaí, Hamza Adil Mohammad Al Zamli, era de Gaza, donde Hamas nunca le permitió desplegar ninguna actividad.

Fuera de Palestina, en el campo de refugiados palestinos de Yarmuk, cerca de Damasco, el Califato Islámico y Hamas también se enfrentaron de forma sangrienta. Los yihadistas carecen de apoyo entre los palestinos. Según una encuesta de 2015, una abrumadora mayoría (el 91 por cien) de los palestinos de Cisjordania y Gaza cree que el Califato Islámico no representa al verdadero islam.

La equiparación de Hamas con los yihadistas es un arma propagandística de occidente que sirve, sobre todo, para desprestigiar la lucha del pueblo palestino.

Yassin Slama https://orientxxi.info/magazine/la-proximite-entre-le-hamas-et-les-djihadistes-une-mystification-occidentale,6859

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Oriente Medio

El Tribunal Penal Internacional no va a sentar a Netanyahu en el banquillo

El Tribunal Penal Internacional fue creado por la Asamblea General de la ONU, con el apoyo de Estados Unidos, entre otros países. Pero luego no firmó el Estatuto de Roma de 1998, que define los crímenes de un engendro llamado “derecho internacional humanitario”. Lo mismo que Estados Unidos, Israel tampoco votó el Estatuto de Roma.

En el Estatuto las grandes potencias definen unos delitos que sólo afectan a los países parias, como los africanos, que son la víctima propiciatoria de este tipo de tinglados internacionales. Por definición, en los países civilizados no se cometen crímenes, como el genocidio y otros de “lesa humanidad”.

En el “derecho internacional humanitario” los sujetos no son Estados sino personas. Esto ha llevado a algunos a creer que pueden sentar a Benjamín Netanyahu en el banquillo, incluso aunque Israel no haya firmado el Estatuto de Roma.

En 20121 el Tribunal ya decidió que tenía jurisdicción para juzgar los crímenes de guerra cometidos por Israel en Cisjordania, Jerusalén Oriental y la Franja de Gaza. Pero con la jurisdicción no basta…

Turquía ya ha presentado una solicitud para procesar al Primer Ministro israelí por crímenes de guerra, al igual que Colombia, Argelia, Sudáfrica, Bangladesh, Yibouti, Comores y Bolivia.

160 ONG y 600 abogados también han interpuesto otra querella contra el carnicero israelí por cometer un crimen de genocidio en Gaza (*). El gobierno belga ha prometido al Tribunal el dinero necesario para investigar los crímenes cometidos contra los palestinos.

Pero Netanyahu no es Putin. Las querellas no tienen ninguna posibilidad de prosperar. El orden de la posguerra se ha montado sobre el principio del llamado “holocausto”: los judíos son las víctimas de un genocidio y no pueden ser responsables de un delito de esa naturaleza.

(*) https://ismfrance.org/wp-content/uploads/2023/11/231120-ICC-Complaint-Working-document-GD.pdf

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Oriente Medio

Israel llega a un acuerdo con Hamas para liberar a 50 rehenes

Como ya adelantamos en una entrada publicada el lunes, el gobierno israelí estaba negociando con Hamas la liberación de algunos rehenes capturados en la incursión del 7 de octubre.

Anoche el gobierno de Tel Aviv aprobó el acuerdo, que prevé la liberación de 50 rehenes israelíes en poder de Hamas a cambio de la liberación de los prisioneros palestinos y de una tregua de cuatro días en Gaza.

Por su parte, Hamas ya había aprobado el acuerdo en Qatar de manera inmediata.

Estados Unidos ha dirigido las negociaciones de Qatar y Biden se ha declarado “extraordinariamente satisfecho”.

Rusia también acogió con satisfacción el acuerdo. “Esto es exactamente lo que Rusia pidió desde el inicio de la escalada del conflicto”, dijo la portavoz de la diplomacia rusa, María Zajarova.

“El inicio de esta tregua se anunciará en las próximas 24 horas y durará cuatro días, con posibilidad de prórroga”, indicó el Ministerio de Exteriores qatarí en su cuenta oficial de X/Twitter, felicitándose del “éxito” de su mediación conjunta con Egipto y Estados Unidos.

Mañana se llevará a cabo un primer intercambio de 10 presos israelíes por 30 palestinos, según ha informado Hamas.

El acuerdo no significa el fin de la guerra en la Franja de Gaza, advirtió ayer el Ministro de Defensa israelí, Yoav Gallant, afirmando que quería una reanudación “con toda su fuerza” de las operaciones después de la tregua para “deshacer” a Hamas y “crear el condiciones necesarias para traer a casa a otros rehenes”.

Comunicado de Hamas:

En el nombre de Dios, el Misericordioso.

Impulsados ​​por nuestra responsabilidad hacia nuestro firme y valeroso pueblo palestino, y nuestros continuos esfuerzos para apoyar la resistencia de nuestro heroico pueblo en la Franja de Gaza, brindar alivio y curar sus heridas y fortalecer la voluntad de nuestra resistencia victoriosa el 7 de octubre. Frente al enemigo sionista, anunciamos un acuerdo de alto el fuego.

Después de negociaciones difíciles y complejas durante muchos días, anunciamos, con la ayuda y el éxito otorgados por Dios Todopoderoso, la conclusión de un acuerdo de tregua humanitaria (un alto el fuego temporal) por un período de cuatro días con los diligentes y apreciados esfuerzos de Qatar y Egipto, que estipula:

– El cese de las hostilidades por ambas partes, el cese de todas las actividades militares del ejército ocupante en todas las zonas de la Franja de Gaza y el cese del movimiento de sus vehículos militares infiltrados en la Franja de Gaza.

– La entrada de cientos de camiones que transportan ayuda humanitaria, médica y combustible a todas las zonas de la Franja de Gaza, sin excepción, en el norte y en el sur.

– La liberación de 50 prisioneros de la ocupación, mujeres y niños menores de 19 años, a cambio de la liberación de 150 mujeres y niños menores de 19 años de nuestro pueblo detenidos en las prisiones de la ocupación, según antigüedad.

– El cese del tráfico aéreo en el sur durante cuatro días.

– El cese del tráfico aéreo en el norte durante seis horas diarias, de 10 a 16 horas.

– Durante el alto el fuego, la ocupación se compromete a no atacar ni detener a nadie en todas las zonas de la Franja de Gaza.

– Garantizar la libertad de circulación de las personas por la calle Salah Al-Din.

Los términos de este acuerdo fueron formulados de acuerdo con la visión de la resistencia y sus objetivos, que apuntan a servir a nuestro pueblo y fortalecer su firmeza frente a la agresión, teniendo constantemente en cuenta sus sacrificios, sufrimientos y sus preocupaciones, y gestionando estas negociaciones desde una posición de firmeza y fuerza sobre el terreno, a pesar de los intentos de la ocupación de retrasar y posponer las negociaciones.

Al anunciar la conclusión del acuerdo de tregua, afirmamos que nuestros dedos seguirán en el gatillo y nuestras brigadas victoriosas permanecerán alerta para defender a nuestro pueblo y derrotar la ocupación y la agresión.

Prometemos a nuestro pueblo que permaneceremos fieles a su sangre, sus sacrificios, su paciencia, su firmeza y sus aspiraciones de libertad, restauración de sus derechos y creación de un Estado palestino independiente con Al-Quds (Jerusalén) como su capital, por la gracia de Dios.

Comunicado de la Yihad Islámica Palestina:

Anunciamos a nuestro leal y paciente pueblo palestino de la Franja de Gaza y a toda la nación palestina la conclusión de un acuerdo sobre un intercambio parcial de prisioneros y una tregua humanitaria de cuatro días. Este acuerdo prevé la entrada de cientos de camiones de ayuda y combustible, libertad de movimientos para nuestro pueblo en la Franja de Gaza, el cese de los ataques y las detenciones, y el compromiso de no atacar ni arrestar a nadie, ya sea en todas las áreas de la Franja de Gaza.

El acuerdo se concluyó después de arduos esfuerzos de negociación a través de mediadores, tras la dilación y la terquedad del enemigo sionista que se engañó pensando que podría recuperar a sus prisioneros sin condiciones, especialmente después de su fracaso sobre el terreno y su incapacidad para doblegar la voluntad de nuestros pueblo y nuestra Resistencia.

La firmeza de nuestro pueblo en la Franja de Gaza, su apego a su tierra frente a las masacres cometidas por el enemigo y el heroísmo de los combatientes de la Resistencia en la lucha contra la agresión, obligaron al enemigo a aceptar realizar un intercambio de prisioneros.

Los términos del acuerdo de intercambio de prisioneros tienen como objetivo fortalecer la firmeza de nuestro pueblo en la Franja de Gaza y hacer triunfar la causa de nuestros heroicos prisioneros en las cárceles enemigas, como preludio a la liberación de todos los prisioneros y al levantamiento del asedio a la Franja de Gaza.

Afirmamos nuestra firme posición de que los prisioneros enemigos no civiles en nuestras manos no serán liberados hasta que todos nuestros prisioneros sean liberados de las prisiones enemigas.

Confirmamos que seguimos enfrentando la agresión, en todos los niveles y en todos los niveles políticos, para frustrar todos los objetivos de esta agresión.

Saludamos al orgulloso y firme pueblo de Gaza, que ha asombrado al mundo con su confianza en Dios, su fe en la victoria y su apego a su tierra, mencionando especialmente a las familias de los mártires y de los heridos.

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Estrategia

Las madrigueras de Faluya son el modelo para los túneles de Gaza

La guerra de guerrillas tiene una serie de características muy singulares. Es una guerra asimétrica en la que una fuerza pequeña se enfrenta a otra mayor e intenta vencerla apoyándose en la población civil.

También se caracteriza por una estrategia defensiva, que se combina con una táctica ofensiva basada en la sorpresa y la emboscada. Los guerrilleros atacan y huyen del escenario inmediatamente después. Es un combate de infantería en su más pura expresión, cercano y directo: cuerpo a cuerpo.

En Oriente Medio el escenario es una ciudad, e incluso un pequeño barrio capaz de igualar la mayor potencia de fuego del adversario. Pero la ciudad no es un territorio a defender sino, más bien, un arma destinada a aniquilar a las tropas enemigas. Las madrigueras de Faluya son el modelo para los túneles de Gaza, donde la transformación de la ciudad en una trampa se puede implementar a gran escala.

A finales de octubre el general estadounidense James Glynn, que luchó en Faluya en 2004, viajó a Israel para aportar su experiencia. La batalla de Faluya fue una lección para los ejércitos convencionales sometidos a una guerra de guerrillas urbana, como lo demuestra la creación del campo de entrenamiento de combate urbano israelí en Badalia, una réplica perfecta de una ciudad árabe diseñada en 2005 en medio del desierto de Negev con la ayuda del ejército estadounidense.

El manual de guerrilla urbana incautado por los israelíes a Hamas en 2014 en Gaza durante la Operación Muro Protector, incluye tácticas aprendidas por los palestinos en Irak. Faluya sigue siendo el laboratorio que ha permitido renovar las estrategias de los grupos guerrilleros en las zonas urbanas, lo que influirá en las tácticas que utilizarán los palestinos contra las tropas israelíes.

El paralelo entre Gaza y Faluya es obvio ya que los dos enfrentamientos presentan a un ejército convencional moderno enfrentado al desafío de ocupar un entorno urbano controlado por una fuerza insurgente.

El combate casa por casa

El coronel James Rainey, comandante de una de las unidades que participaron el ataque contra Faluya, ha explicado así su experiencia: “La estrategia básica del enemigo era establecer bolsas de tres o cuatro hombres en los edificios y esperar a que entremos en ellos para privarnos de cualquier ventaja que tuviéramos sobre ellos”.

El abandono de las vías de circulación y de los espacios abiertos de la ciudad al ejército estadounidense se explica por la necesidad de los irakíes de reducir la diferencia entre su limitado poder de fuego y el de su oponente, que es muy superior. Al mantener la lucha en un área pequeña, los insurgentes impiden el apoyo blindado de las tropas estadounidenses.

La reducción del campo de batalla también protege al insurgente contra la aviación (cazas y helicópteros) e impide a los estadounidenses observar al enemigo a través de sus satélites y drones (“omnisciencia cenital”). La ofensiva sobre Faluya en noviembre siguió a un asedio aéreo que comenzó tras la retirada de las tropas estadounidenses de la ciudad en abril.

Es lo que está ocurriendo ahora en Gaza, donde los bombardeos aéreos son incesantes. Durante el asedio aéreo de Faluya, los aviones estadounidenses atacaron sistemáticamente las posiciones insurgentes visibles desde el cielo aprovechando las calles principales de la ciudad. Igual que ahora, la campaña de bombardeos estuvo acompañada de un éxodo masivo de la población civil. Tanto las calles como las viviendas quedan desiertas.

La vigilancia cenital del ejército estadounidense, la regularidad de los ataques aéreos y la potencia del apoyo blindado persuadieron a los insurgentes irakíes a abandonar sus posiciones fortificadas pero expuestas situadas al noreste de la ciudad, en particular en el distrito de Askari, para retirarse al interior. No podían luchar en las principales arterias de la ciudad y además, perdieron su movilidad. Los irakíes se vieron obligados a combatir en espacios muy reducidos.

También en Gaza el ejército israelí avanza en los espacios más abiertos, como ya explicamos en otra entrada. Incluso es capaz de penetrar en ciertas zonas urbanas con el apoyo de los blindados que se desplazan por las principales arterias, en particular a lo largo de la carretera Salaheddin y la N10. Los palestinos se retiran en esas áreas para concentrarse en las zonas más cerradas de la ciudad.

En Faluya, la mayoría de las zonas de exterminio establecidas por los defensores estaban ubicadas en el barrio de Jolan, que presentaba varias ventajas para los insurgentes: aislamiento, una mayor densidad de edificios y calles extremadamente estrechas.

Al igual que en Faluya en 2004, los combates urbanos en Gaza podrían limitarse a los callejones y los barrios más hacinados, donde los blindados no pueden entrar y los tiros indirectos (artillería, aviones) son casi imposibles.

Las ratoneras de Faluya

Los irakíes transformaron las viviendas en verdaderas ratoneras. Primero, taparon puertas y ventanas secundarias para obligar a las tropas estadounidenses a entrar a la casa por el acceso principal. Luego perforaron aberturas para crear ángulos de disparo dentro de la casa, a menudo enfocados hacia la entrada del edificio y el salón principal.

Las ratoneras se abrian y luego se cerraban para aislar completamente a los soldados estadounidenses, sin posibilidad de escapar ni de conseguir refuerzos. En la emboscada quedaban expuestos al fuego cercano y directo de la resistencia.

Además de ratoneras, los insurgentes contaban con las redes de túneles que les permitían pasar de una vivienda a otra. Una vez que el ejército estadounidense “limpiaba” el edificio y lo abandonaba, los insurgentes volvían a él o se posicionaban a su espalda.

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Oriente Medio

62 soldados israelíes han muerto en Gaza desde el inicio de la guerra

Tres soldados israelíes murieron ayer en los combates con las milicias palestinas que defienden la Franja de Gaza, dijo el ejército israelí en un comunicado, elevando a 62 el número de soldados muertos desde el inicio de la guerra.

Las tres últimas bajas eran reservistas y murieron en el norte de la Franja de Gaza, afirmó el ejército, que bombardea brutalmente el territorio palestino y ha lanzado allí una ofensiva terrestre para forzar la evacuación de los palestinos hacia el sur.

Ayer circularon filtraciones en Oriente Medio sobre un posible acuerdo para la liberación de los rehenes capturados el 7 de octubre. Las negociaciones se llevan a cabo en Qatar, que Estados Unidos designó desde el inicio de la guerra como centro de las conversaciones, porque es donde tiene su sede Hamas.

El 7 de octubre los palestinos atacaron a Israel con el fin de tomar rehenes e ntercambiarlos por los miles de presos que Israel retiene en sus cárceles.

En el ataque murieron unas 800 personas, en su mayoría civiles por la respuesta del ejército israelí, que pretende impedir que los palestinos capturen rehenes y fuercen al gobierno de Tel Aviv a negociar.

Recientemente Israel ha renido que rectificar sus propias cifras sobre las muertes causadas en el ataque del 7 de octubre, que han reducido de 1.400 a 1.200. Eso no ha obligado a su ejército a reducir la magnitud de los bombardeos contra Gaza desde aire, mar y tierra, donde más de 11.000 civiles palestinos han muerto.

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Guerra psicológica

Arrecian las presiones sobre X/Twitter para que censure las críticas al sionismo

En la guerra actual Israel ha perdido la batalla de la información. X/Twitter se encuentra sometido a fuertes presiones por parte de las grandes potencias para censurar la información independiente sobre la masacre contra Gaza. Los organismos de la Unión Europea han dejado de publicar mensajes en la red y la Casa Blanca acusa a Elon Musk de promover el antisemitismo.

A medida que se intensificaba la agresión militar de Israel contra la población de Gaza, y después del corte de la conexión a internet al comienzo de los bombrdeos israelíes, los palestinos hicieron un llamamiento a Musk para que su red de satélites Starlink restableciera las comunicaciones.

La etiqueta #starlinkforgaza ganó popularidad rápidamente en X/Twitter. A través de su plataforma, Musk anunció que Starlink restablecería la conexión a internet de las organizaciones humanitarias en Gaza.

La iniciativa no agradó en absoluto a los sionistas que acusaron a Musk de apoyar a los “terroristas”. La cascada de improperios fue la misma de siempre: antisemitas, negacionistas, conspiranoicos…

El portavoz de la Casa Blanca, Andrew Bates, condenó las declaraciones de Musk, calificándolas de “mentira atroz” y recordando que van en contra de los principios fundamentales de Estados Unidos. Destacó la importancia de rechazar cualquier forma de expresión que dañe la dignidad y la seguridad de los ciudadanos estadounidenses.

Musk decidió responder atacando a la Liga Antidifamación (ADL), una organización que quiere censurar la lucha contra el sionismo. Denunció que las potencias occidentales apoyan al Estado de Israel y sus colonos.

La polémica ha desatado un amplio debate sobre las políticas cada vez más estrictas de censura que las grandes potencias quieren introducir en los medios independientes y las redes sociales para continuar sosteniendo a un Estado de apartheid, como Israel.

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Oriente Medio

El cuartel general de Hamas no estaba en el hospital

El ejército israelí ha llegado hasta el hospital Al Shifa, el más grande de Gaza, y lo ha abandonado sin poder mostrar a los medios del mundo entero el cuartel general de Hamas.

El 15 de julio el Washington Post decía que el hospital se había convertido “en un cuartel general de facto para los dirigentes de Hamas, a quienes se puede ver en los pasillos y oficinas” (1).

En 2006 la cadena Public Broadcasting Service emitió un documental en el que mostraba a hombres armados deambulando por los pasillos del hospital, intimidando al personal y negándoles el acceso a áreas protegidas dentro del edificio, donde obviamente tenían prohibido ingresar al equipo de filmación. El vídeo no se puede ver en Youtube (2).

Cada vez que Israel ataca a los palestinos, las crónicas de los corresponsales se llenan de “fuentes bien informadas”, que no son otra cosa que los intoxicadores del ejército israelí. A eso le llaman “pruebas” y les basta para sus reportajes.

Sin embargo, esta vez los israelíes tenían razón: en el hospital hay una instalación suben terránea y ellos lo sabían porque fueron quienes la construyeron en 1983, cuando Hamas no existía e Israel gobernaba Gaza. Era un quirófano subterráneo debajo del área del edificio 2 del hospital, con una red anexa de túneles.

El ejército israelí estaba convencido de que Hamas se había adueñado de esas instalaciones para utilizarlas y quería mostrarlas a las cámaras de la televisión con la moraleja ya preparada: Hamas utiliza a los enfermos como escudos humanos.

El hospital Al Shifa, ubicado en el distrito Rimal Norte de Gaza, es uno de los principales centros de recepción de heridos en los actuales bombardeos de la aviación israelí contra la población de Gaza.

Originariamente, en la década de los cuarenta del pasado siglo, fue un cuartel del ejército británico, antes de convertirse en un hospital. Egipto lo transformó en la década siguiente en un complejo más grande con una atención médica diversificada.

Irónicamente, fue Israel en la década de los ochenta quien renovó el hospital como parte de un esfuerzo de extensión para mejorar las relaciones con los palestinos. Parte de la reconstrucción israelí incluyó un gran sótano subterráneo de cemento con espacio para oficinas.

No era ningún secreto para nadie. Hamas sabía que lo sabían, y no cayó en la trampa.

(1) http://www.washingtonpost.com/world/middle_east/while-israel-held-its-fire-the-militant-group-hamas-did-not/2014/07/15/116fd3d7-3c0f-4413-94a9-2ab16af1445d_story.html
(2) https://www.youtube.com/watch?v=NeymPZifhsk

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Guerra psicológica

La censura no ha podido frenar las movilizaciones en defensa de los palestinos

Los sionistas están asesinando a los periodistas de Gaza a un ritmo promedio de un periodista cada día. Algunos ven a sus familias enteras atacadas y asesinadas, como es el caso de Wael Al Dahdouh, el corresponsal de Al Jazira (*).

Sin embargo, surgen nuevos periodistas para reemplazar a los asesinados, tanto profesionales como aficionados.

A finales de la semana pasada, el cineasta belga Thomas Maddens notó algo extraño: un vídeo sobre Palestina que publicó en TikTok con la etiqueta “genocidio” de repente dejó de generar interés en la plataforma después de un aumento inicial de visitantes.

“Pensé que habría obtenido millones de visitas”, dijo Maddens a Al Jazira, “pero las entradas se detuvieron”.

Maddens se encuentra entre los cientos de usuarios de redes sociales que acusan a las redes sociales más grandes del mundo (Facebook, Instagram, X, YouTube y TikTok) de censurar cuentas o reducir activamente el alcance de los contenidos que defienden a los palestinos.

A pesar de la censura, o quizás debido a ella, ha surgido en todo el mundo un gigantesco movimiento popular en favor de los palestinos. Millones de personas, tal vez decenas de millones, han salido a las calles en su apoyo.

La censura, como el muro que rodea Gaza, se ha vuelto contra los sionistas. En lugar de mantener a la población sometida, la ha movilizado. La avalancha de contenidos favorable a los palestinos en las redes sociales no puede ser contenida, ni siquiera por las organizaciones dedicadas a la censura, capaz de contratar personas y lanzar programas de inteligencia artificial, para tratar de tapar los agujeros en el dique.

En Gaza hay dos crímenes contrala humanidad. Una la cometen los sionistas que bombardean masiva e indiscriminadamente a la población. La otra es obra de los censores, los intoxicadores y las empresas tecnológicas.

(*) https://www.youtube.com/watch?v=hi-F1m5OfPg

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Oriente Medio

Por qué el ejército israelí va a perder la Guerra de Gaza

Los dirigentes israelíes están preparando a una población tensa y frustrada para sorpresas imprevistas en su guerra contra los palestinos, calificándola de guerra larga, costosa y cruel. El Jefe del Estado Mayor israelí, Herzi Halevy, ha declarado: “Estamos librando una guerra contra un enemigo cruel, y esta guerra tiene un precio doloroso y alto”.

El Ministro de Defensa, Benny Gantz, resume las dificultades de la guerra: “Las imágenes de los combates sobre el terreno nos duele y nuestras lágrimas corren cuando vemos caer a nuestros soldados”.

Los israelíes lanzaron su guerra contra los palestinos en un momento en el que sólo el 27 por cien de la población israelí confía en el gobierno y sólo el 51 por cien confía en el ejército. A eso se suman los más de 240 israelíes mantenidos prisioneros por la resistencia en Gaza y los 250.000 colonos evacuados de las zonas cercanas a la frontera con Líbano.

Para Israel esta guerra no es como las anteriores. Ya está sufriendo enormes bajas diarias y una pérdida de recursos, incluidos equipo, tiempo, dinero y legitimidad (apoyo interno y externo). El costo seguirá aumentando a medida que la guerra se prolongue.

El periódico israelí Maariv comenta sobre las condiciones de la guerra terrestre que tiene lugar en las afueras de Gaza: “Las fuerzas de resistencia están muy lejos de ser derrotadas. A pesar de las liquidaciones y asesinatos, Hamas consigue en la mayoría de los casos mantener un método de combate organizado, basado principalmente en luchar en túneles, salir de escondites y lanzar misiles contra nuestros vehículos blindados”.

Los israelíes quieren avanzar hacia el objetivo final de cualquier guerra, que es “destruir al enemigo”. El ministro israelí de Defensa, Yoav Galant, ha declarado que “no hay lugar para Hamas en Gaza. Al final de nuestra lucha, no habrá más Hamas”. Sin embargo, saben, por sus experiencias previas, que no van a alcanzar su objetivo. Sólo lo podrían lograr a un precio que no pueden pagar.

Si analizamos las guerras anteriores, en particular las de 2008 y 2014, vemos que “destruir a Hamas” siempre ha sido un objetivo fundamental para los sionistas. “No hay razón para creer que esta vez sea posible tampoco”, dice Maariv. Ahora el movimiento palestino es mucho más fuerte y está mucho más arraigado en Gaza que antes. “Sus defensas militares y su arsenal se han fortalecido hasta el punto de que son difíciles de penetrar y, en última instancia, no es un Estado o un ejército regular el que puede anunciar su capitulación, sino un movimiento de resistencia popular generalizado en el camino hacia una guerra palestina prolongada”, concluye el periódico.

La guerra que Israel no quiere emprender

El primer arma que necesita una guerra es un plan y una dirección política y militar capaz de llevarlo a cabo. En Israel el gobierno está en sus horas más bajas, las manifestaciones contra Netanyahu no han cesado con el inicio de la guerra y, hasta la fecha, al ejército no se le ha visto otra cosa que arrasar lo que tiene por delante.

Prueba de la improvisación es que, además de una guerra larga, el ejército israelí parece dispuesto a pelear en múltiples frentes sin tener ninguna de las condiciones necesarias para ello.

Los mandos militares sionistas miden cada día las pérdidas que sufren sus tropas durante las operaciones terrestres en curso, que se estiman en cinco diarias. Las últimas tres semanas de guerra han costado alrededor de 7.000 millones de dólares, excluyendo los daños directos e indirectos. En el mejor de los casos, la guerra puede costar al presupuesto 200.000 millones de shekels (51.000 millones de dólares), o alrededor del 10 por cien del producto interno bruto. Si se prolonga durante un largo tiempo la economía israelí podría verse bloqueada.

El aislamiento diplomático

Desde el 7 de octubre los países occidentales se volcaron en su apoyo a los sionistas, pero el entusiasmo ha decaído rápidamente debido las dudas sobre la capacidad del ejército israelí para ganar la guerra, así como al impacto de los crímenes que han cometido en Gaza. Varios países han roto relaciones diplomáticas con Israel (Colombia, Bolivia), mientras que otros han retirado a sus embajadores (Chile, Jordania, Bahrein, Turquía, Honduras). La creciente presión popular está empujando a los gobiernos a tomar medidas de boicot.

Incluso Estados Unidos ha comenzado a replantear su apoyo, dice la CNN, porque teme una escalada y que Israel no sea capaz de resolver la situación en Gaza, ni siquiera en el supuesto de que fuera capaz de aplastar a la resistencia. Washington teme que Netanyahu intente salvar su futuro a costa de Estados Unidos.

Estados Unidos sabe que Israel no tiene otro plan que el terrorismo: un uso destructivo, masivo e indiscriminado de la fuerza contra civiles e infraestructuras en Gaza.

En el campo de batalla

En un mes de guerra, Israel no ha logrado ningún progreso serio sobre el terreno. Le espera una guerra de desgaste y el periódico Yedioth Ahronoth ya ha advertido que “una guerra de desgaste en las afueras de Gaza es lo último que los israelíes quieren experimentar”.

Los oficiales sionistas se dan cuenta de que es imposible liberar a los prisioneros militarmente, pero la presión política les obliga a ello, a pesar de que las familias de los prisioneros, así como los países que tienen nacionales entre los prisioneros, quieren un acuerdo de intercambio. No obstante, Tel Aviv sabe que un acuerdo así sería un reconocimiento de la derrota y una victoria para la resistencia palestina.

La resistencia sí tiene un plan: Israel debe detener la guerra, realizar un intercambio de prisioneros y levantar el asedio de Gaza. Además, está preparada para una guerra larga. El tiempo corre a su favor. Los palestinos saben que las presiones militares y políticas internas y externas harán que Israel ceda y acepte sus condiciones.

En tal caso, la guerra no sólo terminará con la derrota de Netanyahu sino que mostrará el final del pilar sobre el que se ha construido el Estado de Israel: su imagen de invulnerabilidad.

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Opinión

La complicidad europea en la barbarie sionista (Europa es moral y espiritualmente indefendible)

Una civilización que se muestra incapaz de resolver los problemas que suscita su funcionamiento es una civilización decadente.
Una civilización que escoge cerrar los ojos ante sus problemas más cruciales es una civilización herida.
Una civilización que le hace trampas a sus principios es una civilización moribunda
(Aimé Cesaire, Discurso sobre el colonialismo)

Así hablaba Cesaire sobre la civilización Occidental en los años cincuenta. Aparentemente, el triunfo sobre el nazismo y el fascismo había liberado a Europa de los regímenes que inundaron de horror el mundo, sin embargo, visto desde los pueblos colonizados, los fascismos y la guerra apenas habían desenmascarado el verdadero rostro de la civilización Occidental.

Cesaire supo ver que, expansión colonial y civilización occidental van de la mano; que el nazismo pudo prosperar y expandirse por la connivencia de esa civilización que veía en él un fenómeno pasajero y no la barbarie suprema que hacía tiempo se aplicaba a los pueblos no europeos. Decía que Europa antes de ser víctima del nazismo había sido cómplice, que había apoyado al nazismo antes de padecerlo, que lo había legitimado porque se aplicaba fuera de sus fronteras.

Podemos acercar esta reflexión a lo que ocurre en estos momentos en Oriente Próximo y explicar las raíces profundas de la complicidad europea en el genocidio de los palestinos.

El conflicto colonial sionista en Palestina tuvo su origen en Europa, y ni siquiera podemos decir que se inició con la autoproclamación del Estado sionista israelí en 1948, todo empezó mucho antes. El colonialismo fue, y es, la condición necesaria del capitalismo; y fueron las potencias europeas las que al tiempo que ponían en práctica el expansionismo saqueador y el exterminio de las poblaciones de los territorios colonizados, necesitaron desarrollar una ideología que, ante sus propias poblaciones, justificara el genocidio y la barbarie.

El colonialismo de asentamiento, que es el que practica el ente sionista en Palestina, implica acabar con la población nativa mediante la expulsión o el exterminio, borrar todo resto de memoria y cultura del territorio, y no permitir que sobrevivan ni los niños y las mujeres porque está en ellos el futuro de Palestina. Para ello, paradójicamente, la ilustración ha proporcionado los instrumentos racionalizadores capaces de justificar las violencias más atroces: la racionalización instrumental con arreglo a fines y el cálculo económico. En este caso, garantizar la hegemonía Occidental en Oriente Próximo, un territorio del que necesita para subsistir el control de las rutas comerciales, de las fuentes energéticas y del mercado.

Esa Comunidad internacional minoritaria que se autodenomina Occidente global, vive en un mundo disociado. Por un lado, los principios universales que dice defender y que guían sus actos, por otro, unas prácticas antagónicas con esos principios. Aunque lo cierto es que en este mundo postmoderno en que habitamos se han normalizado los discursos esquizofrénicos en los que se sostiene una idea y su contraria casi de forma simultánea. Se dice que los palestinos tienen derecho a resistir al colonizador al tiempo que se les recrimina por resistirse. Se afirma que el Estado sionista israelí está violando todas las convenciones y resoluciones internacionales al tiempo que se dice que tiene derecho a defenderse.

Los valores humanistas y civilizatorios que, en el tránsito del fundamentalismo cristiano medieval hacia la modernidad, se enarbolaron como principios universales, se colocan en un plano abstracto, ideal, sin que se plantee su materialización práctica y sin que los datos objetivos (la esclavitud, el saqueo, el genocidio) destruyan su credibilidad. Los fines, para esa racionalidad occidental anglosajona y europea, serán la acumulación económica, la pervivencia del Estado y la salvaguarda del modo de vida occidental. Todo lo demás: el asesinato, el exterminio de los pueblos, la demolición de casas, las detenciones arbitrarias, el expolio de los recursos naturales…. son sólo daños colaterales o consecuencias no queridas equiparables a los desastres naturales (terremotos, riadas, huracanes, etc.) Al fin de al cabo, estadísticas que serán borradas tarde o temprano de la memoria de los pueblos civilizados.

El proyecto democrático y civilizador europeo hizo necesaria la deshumanización de los pueblos nativos para sostener la gran cruzada civilizatoria, y esta deshumanización se ensartó en las corrientes supremacistas y nacionalistas que permeaban toda Europa contraponiendo la civilización europea a los “salvajes”-el jardín frente a la selva que diría Borrell-. Había que llevar la civilización, la modernidad y el progreso a unas gentes que no eran conscientes del valor económico de la tierra en que vivían.

El sionismo estructura el Estado israelí y a su sociedad de la misma forma que el humanitarismo occidental define nuestras respuestas europeas ante la limpieza étnica y el genocidio de los palestinos. Respondemos ante el genocidio de los palestinos comenzando siempre nuestros discursos condenando el “terrorismo de Hamas”, o la muerte de civiles sean del bando que sean. Y en ese principio está ya implícita nuestra posición, lo que estamos dispuestos a hacer y lo que no, están ya implícitos los límites de nuestro compromiso y nuestra solidaridad con el pueblo palestino.

El sionismo nació en el continente europeo y prosperó en un contexto filosófico que proclamaba la civilización europea frente al salvajismo de los pueblos a los que quería someter y saquear. La Declaración universal de los Derechos humanos tuvo lugar el 10 de diciembre de 1948, el 14 de mayo de 1948 se había autoproclamado el Estado de Israel poniendo en marcha la limpieza étnica (Al-Nakba) de la población originaria palestina que continúa hasta hoy, cada vez con mayor crueldad e impunidad. El huevo de la serpiente había eclosionado en Palestina, pero fue puesto en Europa; y la declaración de Naciones Unidas se convertía así, para el caso de Palestina, en un alegato retórico tranquilizador de conciencias pusilánimes, incapaces de poner en práctica los principios que decían defender.

Hay una conexión lógica y práctica entre el nazismo, o los fascismos, y las prácticas del Estado sionista israelí. No son descabelladas estas conexiones que establecemos intuitivamente poniendo unas al lado de otras las imágenes de los campos de concentración judíos y las de Gaza, las de los niños judíos y los niños palestinos aterrorizados. Ciertamente, los fascismos no terminaron con la guerra, pero tampoco se iniciaron con Hitler ni Mussolini ni Franco. Si los definimos como regímenes supremacistas y racistas, no cabe duda de que tanto la sociedad europea como sus instituciones han dado muestras en sus prácticas y políticas, camufladas primero bajo las consignas “igualdad, libertad y fraternidad”, y después con la tolerancia y multiculturalidad, de pensarse y sentirse superiores al resto de los Estados y pueblos. Decía W. Reich que “El fascismo es un fenómeno internacional, potencialmente presente en toda sociedad humana en la que exista el racismo”, pues bien, se trata de un hecho no de una posibilidad en el caso de Europa y sin duda aplicable a EE. UU. desde sus orígenes como Estados.

En la última década del siglo XX y lo que llevamos de siglo XXI estamos asistiendo al florecimiento de viejas y nuevas formas de fascismos, lideradas por EE. UU., que adquieren distintas expresiones: guerras interpuestas en África, guerras económicas, bloqueos y sanciones en América Latina, lawfare, operaciones encubiertas como las “revoluciones de colores”, terrorismo financiero, extorsión, intervenciones humanitarias, golpes de estado, y un largo etcétera. No se trata sólo de intereses económicos y de expansión imperialista. El racismo y la ideología supremacista son consustanciales al capitalismo como sistema económico y al liberalismo como ideología ya que, sin esta ideología, no pueden sobrevivir. En todos estos procesos, Europa ha reaccionado de la misma forma, acogiéndose a los principios universales, a los derechos humanos, para tolerar la injerencia estadounidense, para consentir la destitución o asesinato de presidentes no convenientes. Tras el declinar de las potencias europeas, éstas pasan de ser ejecutores directos a cómplices necesarios del colonialismo sionista en Palestina.

Los sistemas políticos a los que llamamos democracias no se han desarrollado en oposición al fascismo sino sirviéndose de él para legitimar su expansión y controlar a sus poblaciones atemorizándolas con un mal mayor. Lo que estamos viendo desde el 7 de octubre en territorio palestino es el espejo que refleja el ser más profundo de Europa, una civilización moribunda que sabe que lo que hacen los sionistas a los palestinos es lo que llevan haciendo los europeos y anglosajones durante siglos a todos los pueblos que han colonizado. La única diferencia está en que, tras la Segunda Guerra Mundial, ha sido Estados Unidos quien ha liderado el saqueo.

El colonialismo sionista y su barbarie no es el resultado de unas pocas mentes asesinas, o de algunos gobernantes sociópatas, como quieren hacernos creer ciertos humanistas europeos. El colonialismo, decía Sartre, es un sistema y para que funcione como tal abarca todos los ámbitos de la vida, la economía, la psicología, la cultura, la política… y de la misma forma que ningún pueblo puede desarrollarse y sobrevivir bajo régimen de ocupación, ninguna nación sobrevivirá ni moral ni políticamente consintiendo las atrocidades que comete el colonialismo sionista en Palestina.