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Ha comenzado la guerra mundial: rompan el silencio

John Pilger

He estado filmando en las Islas Marshall, ubicadas al norte de Australia, en medio del Océano Pacífico. Siempre que le digo a las personas dónde he estado, me preguntan, “¿dónde es eso?” Si les ofrezco una pista haciendo referencia a “Bikini”, dicen, “te refieres al traje de baño”.

Pocos parecen estar conscientes que el traje de baño de tipo bikini fue nombrado de ese modo como celebración de las explosiones nucleares que destruyeron la Isla Bikini. Fueron detonados sesenta y seis dispositivos nucleares por parte de Estados Unidos en las Islas Marshall de 1946 a 1958 – lo equivalente a 1,6 bombas en Hiroshima cada día durante doce años.

Bikini se encuentra muda hoy, mutada y contaminada. Los árboles de palmeras crecen en una rara formación de rejilla. Nada se mueve. No hay pájaros. Las lápidas en el viejo cementerio están cargadas con radiación. Mis zapatos registraron “inseguro” en el contador Geiger.

Parado en la playa vi como el verde esmeralda del Pacífico se desvanecía dentro de un hoyo negro extenso. Éste fue el cráter creado por la bomba de hidrógeno a la que llamaron “Bravo”. La explosión envenenó a las personas y su medio ambiente por cientos de millas, tal vez para siempre.

Durante mi viaje de regreso, me detuve en el aeropuerto de Honolulu y noté una revista estadounidense titulada “Women’s Health”. En la portada se encontraba una mujer sonriente con un bikini, y el encabezado decía; “Tú también, puedes tener un cuerpo de bikini”. Unos días antes en las Islas Marshall, entrevisté a mujeres que tenían diferentes “cuerpos de bikini”; cada una de ellas había sufrido cáncer de tiroides y otro tipo de cánceres que amenazaban su vida.

A diferencia de la mujer sonriente en la revista, todas ellas estaban empobrecidas: las víctimas y conejillos de indias de una súper potencia rapaz que hoy es más peligrosa que nunca.

Relato esta experiencia como un aviso para interrumpir una distracción que nos ha consumido a muchos de nosotros. El fundador de la propaganda moderna, Edward Bernays, describió este fenómeno como “la manipulación consciente e inteligente de los hábitos y opiniones” de las sociedades democráticas. Lo llamó “gobierno invisible”.

¿Cuántas personas son conscientes de que una guerra mundial ha comenzado? En el presente, es una guerra de propaganda, de mentiras y distracción, pero esto puede cambiar de forma instantánea con la primera orden equivocada, el primer misil.

En 2009, el presidente Obama se presentó frente a una audiencia que lo adoraba en el centro de Praga, en el corazón de Europa. Prometió “liberar al mundo de las armas nucleares”. Las personas lo vitoreaban y algunas lloraban. Un torrente de lugares comunes fluían en los medios de comunicación. Obama fue galardonado posteriormente con el Premio Nobel de la Paz.

Todo era falso. Estaba mintiendo.

La administración de Obama ha construido más armas nucleares, más ojivas nucleares, más sistemas de suministro nuclear, más fábricas nucleares. El gasto de las ojivas nucleares por sí solo, ha crecido más bajo la administración de Obama que cualquier otro presidente estadounidense. El costo a lo largo de treinta años es más de 1 billón de dólares.

Una mini bomba nuclear está planeada. Es conocida como B16 Modelo 12. Nunca ha existido nada parecido. El General James Cartwright, un ex vicepresidente del Estado Mayor Conjunto, ha dicho “hacerlas más pequeñas [hace que utilizar estas armas nucleares] sea más viable como opción”.

En los últimos dieciocho meses, la mayor construcción de las fuerzas militares desde la Segunda Guerra Mundial – liderada por Estados Unidos – está tomando lugar a lo largo de la frontera al poniente de Rusia. Desde que Hitler invadió la Unión Soviética no se han presentado tales demostraciones de amenaza contra Rusia.

Ucrania – alguna vez parte de la Unión Soviética – se ha convertido en el parque de diversiones de la CIA. Tras haber orquestado un golpe en Kiev, Washington controla de forma efectiva un régimen que se encuentra a un lado y es hostil con Rusia: un régimen podrido de nazis, literalmente. Figuras prominentes del parlamento en Ucrania son descendientes políticos de fascistas importantes de la Organización de Nacionalistas de Ucrania y la fuerza Paramilitar Nacionalista de Ucrania.

Esto es noticia rara en Occidente, o se invierte para suprimir la verdad.

En Latvia, Lituania y Estonia -a un lado de Rusia- los militares de EE.UU están desplegando tropas de combate, tanques, armamento pesado. Esta provocación extrema a la segunda potencia mundial se encontró con el silencio en Occidente.

Lo que hace aún más peligroso el prospecto de una guerra nuclear, es la campaña paralela en contra de China.

Rara vez pasa un día en el que el estatus de China no sea elevado a una “amenaza”. De acuerdo con el almirante Harry Harris, el comandante del Pacífico de EE.UU, China está “construyendo una gran muralla de arena en el sur del Mar de China”.

A lo que él se refiere es que China está construyendo pistas de aterrizaje en las Islas Spratly, que han sido objeto de discusión con Filipinas – una disputa sin prioridad hasta que Washington presionó y sobornó al gobierno en Manila, y el Pentágono entonces lanzó una campaña de propaganda llamada “libertad de navegación”.

¿Qué significa esto realmente? Esto es la libertad que tienen buques de guerra estadounidenses para patrullar y dominar las aguas costeras de China. Trate de imaginar la reacción estadounidense si los buques de guerra chinos hicieran lo mismo en la costa de California.

Realicé una película llamada “La guerra que usted no ve”, en donde entrevisté a diversos periodistas distinguidos de América y Gran Bretaña: reporteros tales como Dan Rather de la CBS, Rageh Omar de la BBC y David Rose del Observer.

Todos ellos dijeron que tenían periodistas y emisoras que hicieron su trabajo y se cuestionaban la propaganda de que Saddam Hussein tuviera armas de destrucción masiva; si las mentiras de George W. Bush y Tony Blair hubieran sido amplificadas y difundidas por los periodistas, en 2003 la invasión de Irak tal vez no hubiera ocurrido, y cientos de miles de hombres, mujeres y niños estarían vivos hoy.

La propaganda que prepara el terreno para una guerra en contra de Rusia y/o China no es diferente. Hasta donde yo sé, ningún periodista de la “corriente dominante” de Occidente -el equivalente a Dan Rather, por ejemplo- se pregunta por qué China está construyendo pistas de aterrizaje al sur del Mar Chino.

La respuesta debería ser deslumbrantemente obvia. Estados Unidos está cercando a China con una red de bases, misiles balísticos, grupos de batalla, bombarderos con armas nucleares.

Este arco letal se extiende desde Australia hasta las islas del Pacífico, las Marianas, las Marshalls y Guam, hasta Filipinas, Tailandia, Okinawa, Korea y cruza Eurasia hacia Afganistán e India. Estados Unidos ha puesto una soga alrededor del cuello de China. Esto no es noticia. El silencio de los medios; la guerra por medios.

En 2015, con un alto secretismo, Estados Unidos y Australia escenificaron el más grande ejercicio militar individual de la historia actual, conocido como el Sable Talismán. Su meta era ensayar un plan de Guerra de Aire-Mar, bloqueando vías marítimas, tales como el paso de Malacca y el paso de Lombok, que interrumpen el acceso de China al petróleo, gas y otras materias primas vitales de Medio Oriente y África.

En el circo conocido como la campaña presidencial de Estados Unidos, Donal Trump es presentado como un lunático, un fascista. Ciertamente es odioso; pero también es una figura que es blanco del odio de los medios. Eso por sí solo debería despertar escepticismo.

Las visiones de Trump sobre migración son grotescas, pero no más grotescas que las de David Cameron. No es Trump quien es el Gran Deportador de los Estados Unidos, sino el Premio Nobel de la Paz, Barack Obama.

De acuerdo a un prodigioso comentarista liberal, Trump está “desatando las fuerzas obscuras de la violencia” en Estados Unidos. ¿Desatándolas?
 

Éste es el país donde los niños tirotean a sus madres y la policía libra una guerra homicida en contra de los negros estadounidenses. Éste es el país que ha atacado y ha tratado de derrocar más de 50 gobiernos, muchos de ellos democráticos, ha bombardeado desde Asia hasta Medio Oriente, causando las muertes y el despojo de millones de personas.

Ningún país puede igualar este récord sistemático de violencia. La mayoría de las guerras de Estados Unidos (casi todas en contra de países indefensos) han sido lanzadas no por los presidentes republicanos, sino por los liberales demócratas: Truman, Kennedy, Johnson, Carter, Clinton y Obama.

En 1947, una seria de directivas del Consejo de Seguridad Nacional describió el objetivo primordial de la política exterior de Estados Unidos como “un mundo sustancialmente hecho a la propia imagen de [Estados Unidos]”. La ideología era el americanismo mesiánico. Todos somos estadounidenses. De lo contrario habría consecuencias. Los herejes serían convertidos, subvertidos, comprados, calumniados o aplastados.

Donald Trump es un síntoma de esto, pero también es un disidente. Dice que la invasión de Irak fue un crimen; no quiere ir a la guerra en contra de Rusia y China. El peligro para el resto de nosotros no es Trump, sino Hillary Clinton. Ella encarna la resiliencia y la violencia de un sistema cuya cacareada “excepcionalidad” es totalitaria con una cara liberal ocasional.

Conforme la elección presidencial se acerca, Clinton será aclamada como la primera presidenta de sexo femenino, con independencia de sus crímenes y mentiras – al igual que Obama fue alabado como el primer presidente negro y los liberales se tragaron la tontería de la “esperanza”. Y el babeo continúa.

Descrito por el columnista del Guardian, Owen Jones, como “chistoso, encantador, con una actitud cool que elude prácticamente a todos los demás políticos”, Obama mandó el otro día drones para matar a 150 personas en Somalia. Usualmente mata gente los martes, de acuerdo con el New York Times, cuando se le entrega una lista de candidatos a muerte por drones. ¡Qué cool!

En la campaña presidencial de 2008, Hillary Clinton amenazó con “borrar del mapa” a Irán con armas nucleares. Como Secretaria de Estado bajo Obama, participó en el derrocamiento del gobierno democrático de Honduras. Su contribución a la destrucción de Libia en 2011 fue casi alegre. Cuando el líder libio, el coronel Gadafi, fue sodomizado públicamente con un cuchillo – un asesinato posible gracias a la logística de Estados Unidos – Clinton se regodeó con su muerte: “Vinimos, vimos, él murió”.

Una de las más cercanas aliadas de Clinton, Madeleine Albright, es decir, la ex secretaria de Estado, quien ha atacado a mujeres jóvenes por no apoyar a “Hillary”, es la misma Madeleine Albright que de manera infame celebró en televisión la muerte de medio millón de niños iraquíes con un “valió la pena”.

Entre los mayores partidarios de Clinton está el lobby de Israel y las empresas de armas que alimentan la violencia en Medio Oriente. Ella y su marido han recibido una fortuna de Wall Street. Y, sin embargo, ella está a punto de ser ordenada candidata de las mujeres, para despedir el mal de Trump, el demonio oficial. Sus partidarios incluyen distinguidas feministas: de la talla de Gloria Steinem en los EE.UU. y Anne Summers en Australia.

Hace una generación, un culto post-moderno que ahora se conoce como la “política de identidad” impidió a muchas personas inteligentes y de ideas liberales examinar las causas y las personas a las que apoyaron – tales como la falsedad de Obama y Clinton; tales como los movimientos falsos progresistas como Syriza en Grecia, que han traicionó al pueblo de ese país y se aliaron con sus enemigos.

El ensimismamiento, una especie de “yo-ismo”, se convirtió en el nuevo espíritu de la época en las sociedades occidentales privilegiadas y señaló la desaparición de los grandes movimientos colectivos contra la guerra, la injusticia social, la desigualdad, el racismo y el sexismo.

Hoy en día, el largo sueño puede haber terminado. Los jóvenes se están agitando de nuevo. Gradualmente. Las miles de personas en Gran Bretaña que apoyaron a Jeremy Corbyn como líder del Partido del Trabajo son parte de este despertar – al igual que los que se unieron para apoyar al senador Bernie Sanders.

La semana pasada en Gran Bretaña, el aliado más cercano de Jeremy Corbyn, su tesorero sombra John McDonnell, comprometió a un gobierno laborista a pagar las deudas de los bancos pirata y, en efecto, a continuar la llamada austeridad.

En los EE.UU., Bernie Sanders se ha comprometido a apoyar a Clinton si o cuando ella sea nominada. También él ha votado en favor del uso de la violencia estadounidense contra otros países, cuando piense que es lo “correcto”. Dice que Obama ha hecho “un gran trabajo”.

En Australia, hay un tipo de política mortuoria, en el que los juegos parlamentarios tediosos se juegan en los medios de comunicación, mientras que los refugiados y las personas indígenas son perseguidas y la desigualdad crece, junto con el peligro de guerra. El gobierno de Malcolm Turnbull acaba de anunciar un llamado presupuesto de defensa de casi 195 mil millones de dólares, que es un impulso a la guerra. No hubo debate. Silencio.

¿Qué ha pasado con la gran tradición de la acción popular directa, libre de los partidos? ¿Dónde está el coraje, la imaginación y el compromiso requeridos para un largo camino hacia un mundo mejor, justo y pacífico? ¿Dónde están los disidentes del arte, el cine, teatro y la literatura?

¿Dónde están aquéllos que romperán el silencio? ¿O nos tenemos que esperar hasta que el primer misil nuclear sea lanzado?

Fuente: http://es.sott.net/article/45325-Ha-comenzado-una-guerra-mundial-Rompan-el-silencio
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Memoria Histórica

El ejército de Pancho Villa en el Pentágono

Es una buena señal de la excelente salud de la “dirección general” de las fuerzas armadas de Estados Unidos: el superávit de estrellas, como el cielo de verano sin nubes, sobre las costas griegas, en medio del desembarco de emigrantes-refugiados. Según el Daily Beast, que proporciona una contabilidad muy precisa, en la “guerra” (denominación oficial) de Estados Unidos contra el Califato Islámico hay actualmente, (para un total de 5.000 soldados), un general cada 416 efectivos; 21 generales. Aunque Irak va en cabeza: para “ninguna fuerza USA combatiente”, según el Pentágono tenemos 12 generales de las fuerzas armadas estadounidenses. Según las cifras oficiales, la relación es incluso más impresionante, porque el Pentágono afirma que hay solamente 3.870 soldados afectos a la “guerra” contra el Califato Islámico, lo que nos da un general para 323 soldados. Es la cuenta del propio Daily Beast, que corrige la cifra oficial aumentándola a 5.000.

Es un porcentaje notable y excepcional a la vez si lo aplicamos a Estados Unidos, que supera los múltiples ejemplos de ejércitos a lo Pancho Villa que nos da la historia. El artículo de Nancy A. Yussef merece ser leído con la máxima atención, ya que detalla las posiciones, las especialidades, lo útil y necesario de esta lluvia de estrellas permitiéndonos tener una medida de este extraordinario “imbroglio”, y también la ineptitud del laberinto burocrático en que se han convertido las fuerzas armadas de Estados Unidos.

Estos generales están repartidos en el teatro de operaciones, (en tanto que se pueda hablar de “teatro” y de “operaciones”), en los países adyacentes a este “teatro” y naturalmente en Estados Unidos. También en Estados Unidos está el cuartel general del Central Command (CentCom), que cubre la zona geográfica del Próximo y Medio Oriente hasta Pakistán, con otros tantos puntos de mando. Los generales de CentCom “se cuentan por docenas”, precisa el artículo, lo que podría llevarnos ampliamente mas allá del centenar.

El Pentágono proporciona diversas explicaciones a esta situación, que se juzga como “normal” y “útil” y “necesaria”. Una de esas explicaciones es que las reducciones masivas de efectos norteamericanos desde hace medio siglo no han afectado más que a los soldados y suboficiales, mientras que los efectivos de oficiales y generales permanecen igual. Otra es la adición de la complicación y la multiplicación: la complicación del “tecnologismo” y de sus desarrollos, de los sistemas, de las gestión de los sistemas, del empleo de los sistemas, de la contabilidad y los líos contractuales relacionados con esos sistemas; la multiplicación de los servicios anexos a las fuerzas armadas según la evolución de los conflictos, con los sistemas relacionados con esos sistemas; la multiplicación de los servicios anexos a las fuerzas armadas según la evolución de los conflictos, con los sistemas de comunicación, la guerra psicológica, las diversas misiones de ciberguerra, las relaciones públicas, las cuestiones societarias, la politización y militarización de algunas de sus actividades, y desde luego las burocracias de control y de gestión que controlan todos los servicios de control y gestión.

El resultado de esta evolución es la constante creación de servicios anexos, y de servicios anexos a los servicios anexos, en todas las ramas de la burocracia, de la logística a la contabilidad, al análisis, a la inteligencia, a la prospectiva, etc. Esta evolución constituye una especie de círculo vicioso: el desarrollo burocrático está en parte justificado por la necesidad de que haya constantemente un exceso de generales mediante la creación de puestos a medida, mientras que este desarrollo burocrático justifica por si mismo el mantenimiento de la impresionante plétora de generales y la necesidad de mantener la dinámica del proceso de incremento de los cuerpos de generales. Dos secretarios de Defensa intentaron atacar recientemente este problema. Robert Gates propuso en 2008 la supresión de cincuenta generales y almirantes. Nadie ha podido decir nunca si esta recomendación se llevó a cabo y quedará como un secreto de polichinela, clasificado como “secreto de Defensa” en este inicio del siglo XXI, del que se pueda adivinar el resultado. Hagel, que sucedió a Gates, comenzó la reducción de un 20% de la plantilla de generales (así como de la burocracia civil), pero, según la frase típica “no permaneció suficiente tiempo en su puesto para finalizar esta reforma”.

El ejército de Estados Unidos es hoy el más pesado, más lento, más burocratizado, mas esclerotizado del mundo, y de una manera general de toda la historia militar; ciertamente más que el ejército soviético antes del hundimiento de la URSS. También tiene el presupuesto más alto, cuando no monstruoso, sobrepasando muy ampliamente los dos tercios de todos los gastos militares del mundo, con un presupuesto real cercano al billón doscientos mil millones de dólares anuales (cerca del doble del presupuesto “oficial”). Según el GAO (Goverment Accountability Office) de 2013, solamente el capítulo de mantenimiento digamos “doméstico” (limpieza, mantenimiento de las máquinas de Coca Cola, etc.) de los puestos de mando generales y de los cuarteles generales de las fuerzas armadas de Estados Unidos se ha duplicado entre 2007 y 2012, hasta alcanzar 1.100 millones de dólares. En 2001, la víspera del 11 de septiembre, un secretario de Defensa famoso, Donald Rumsfeld, advirtió que la mayor amenaza contra los Estados Unidos es el Pentágono.

En los cuarteles generales dentro de la Zona Verde fortificada de Bagdad, incluso los tenientes y coroneles están saludando a superiores a una tasa que supera la del Pentágono y desde luego cualquier instalación militar normal. Con unas 5.000 tropas desplegadas en Irak y Siria, esto significa que hay un general por cada 416 efectivos, más o menos. Para comparar, hay algunos capitanes en el ejército de Estados Unidos al mando de este mismo número. Además, muchos de esos generales vienen con su plantilla y su burocracia, que algunos indican como causa de las lentas decisiones contra un grupo de terror ágil.

Está el general de tres estrellas a cargo de la guerra, Sean MacFarland y sus dos delegados, uno de los cuales está en Irak de forma continua. Está el general de dos estrellas al mando del campo de batalla, Gary Volesky, y sus dos delegados, que también viajan entre Irak y Kuwait. Está el general de dos estrellas a cargo de la cooperación en seguridad (cosas tales como las ventas militares) y su delegado. Están los generales de una estrella al mando de la inteligencia, las operaciones, las futuras operaciones, la determinación de objetivos y apoyo sobre el terreno. Hay también un número no declarado de comandantes de las Fuerzas Especiales en el campo de batalla, de quien el ejército no habla públicamente; la cifra de una docena supone al menos un general de las Fuerzas especiales de una estrella.

Y esto es solamente el principio. Este número no incluye la bandada de generales destinados en lugares como Bahrein, Kuwait y Qatar para apoyar la misión. Ni cuenta el general de tres estrellas y sus dos ayudantes al mando del Comando Central de las fuerzas aéreas, estacionada en la base  Shaw Air Force, Carolina del Sur. También está el de Marina de tres estrellas a cargo del Comando Central de la Marina, basada en la Mac Dill Air Force de Florida, y su delegado y contrapartes en la Flota. Los tres Comandos son responsables de Medio Oriente. Finalmente, hay un número de generales de los aproximadamente 60 países en coalición. The Daily Beast sabe de tres de ellos apoyando a los generales de Estados Unidos, de Australia y del Reino Unido.

Una vez incluidos estos generales adicionales, hay al menos 21 altos mandos en Irak, número que incluso fuentes militares consideran conservador, como también hay probablemente otros generales de la coalición y posiblemente otros comandantes de Fuerzas especiales. Oficialmente hay 3.870 efectivos estadounidenses, el equivalente de una brigada pesada, que normalmente es dirigida por un coronel. Un solo coronel.

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Noticias

La OTAN no puede con los talibanes en Afganistán

A punto de abandonar el mando, el general estadounidense John Campbell, jefe de la misión “Apoyo Resuelto”, llevada a cabo por la OTAN en Afganistán, se consideró “optimista” respecto al futuro de la lucha contra los talibanes en el país asiático.

Su optimismo nada tenía que ver con la realidad. A pesar del apoyo de las fuerzas estadounidenses, en la provincia de Helmand, en el sur del país, el ejército afgano (ANA) retrocede ante los combatientes talibanes. Hace poco se vio obligado a retirarse de dos distritos, en concreto los de Musa Qala y Nawzad.

De repente, la provincia de Helmand, conocida por su producción de opio y antiguo teatro de violentos combates entre las tropas de la OTAN, se escapa poco a poco del control de Kabul, que sólo mantiene su control en las zonas urbanas.

“Hemos retirado nuestras fuerzas de Nawzad y de Musa Qala, conforme a planes militares”, anunciaba el 22 de febrero Mohammad Rasul Zazai, portavoz del 215º Cuerpo de Ejército del ANA, explicando que “actualmente, para nosotros, Sangin, Marjah, Nad Ali y los alrededores de Lashkar Gah y de la carretera Kabul-Herat son prioritarios. Concentraremos todos los esfuerzos en esos lugares”.

Por su parte, la agencia Tolo News informó que el gobernador de la provincia, Mirza Kan Rahimi había evacuado los distritos de Nawzad y de Musa Qala por razones de “estrategia general”. “Tenemos planes para garantizar la seguridad de las zonas vulnerables”, aseguró.

La retirada de las tropas afganas de estos dos distritos fue criticada por el consejo provincial de Helmand. “Va a resultar difícil para el gobierno recuperar estas zonas y garantizar la seguridad”, ha considerado Hayatullah Mayar, uno de sus miembros.

La situación no es mejor en la vecina provincia de Uruzgan. El portavoz del gobierno provincial, Dost Mahammad Nayab, anunció el 1 de marzo que el ejército afgano ha tenido que retirarse de las posiciones que ocupaban en la región de Shahidi Hassas para desplegarse en el distrito de Deh Rawud.

“Queremos crear un batallón de reserva en Deh Rawud, y hemos pedido a nuestros soldados y policías de otros distritos dejar sus posiciones”, explicó M. Nayab. Este movimiento es necesario, ha dicho, para remediar la falta de efectivos sobre el terreno, debido a las pérdidas sufridas en combate, pero también a las deserciones.

“Algunos de ellos abandonaron el ejército y la policía, otros han muerto o resultado heridos, y algunos se han rendido a los talibanes”, afirmó. “Debemos controlar la situación a la espera de recibir nuevas tropas”, añadió este responsable.

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Estrategia

Stratfor advierte del estallido de una nueva guerra mundial

George Friedman, fundador de la empresa de inteligencia Stratfor, asociada a la CIA, ha destacado la posibilidad de que estalle una nueva guerra mundial en Europa y en el Pacífico. Las contradicciones del actual “sistema de relaciones internacionales” pueden ser la fuente de nuevos e irresolubles conflictos.

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30 años de la estafa del referéndum de la OTAN

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Hace 30 años, el 12 de marzo de 1986, la población española fue convocada a mostrar su opinión en un referéndum, nunca más se nos ha vuelto a consultar nada bajo esta fórmula. El famoso referéndum planteaba permanecer en la OTAN, con tres condiciones que supuestamente el Gobierno se comprometía a cumplir.

“¿Considera conveniente para España permanecer en la Alianza Atlántica en los términos acordados por el Gobierno de la Nación?”

“El Gobierno considera conveniente, para los intereses nacionales, que España permanezca en la Alianza Atlántica, y acuerda que dicha permanencia se establezca en los siguientes términos:

1º. La participación de España en la Alianza no incluirá su incorporación a la estructura militar integrada.
2º. Se mantendrá la prohibición de instalar, almacenar o introducir armamento nuclear en territorio español.
3º. Se procederá a la reducción progresiva de la presencia militar de los Estados Unidos en España”
.

El resultado del referéndum fue de un 52,50% de votos favorables a continuar permaneciendo en la OTAN, pero hubo comunidades en donde gano el No a permanecer en la OTAN Canarias (51%), Cataluña (51%), Navarra (53%) y País Vasco (67%).

El Gobierno del PSOE y el Posterior Gobierno del PP no han cumplido con los compromisos de dicho referéndum. El primer compromiso, no incorporarse a la estructura militar integrada, fue vulnerado en 1997, cuando el Gobierno de Aznar, acordó la incorporación de España a la estructura de mando integrada de la OTAN.

La segunda condición es difícil de saber si se ha cumplido o no. Los acuerdos bilaterales entre España y EEUU de 1988 supeditan la instalación, almacenamiento o introducción de armamento nuclear en territorio español a un acuerdo con el Gobierno, además dichos acuerdos prohibían sobrevolar el espacio aéreo español con material nuclear a bordo. Lo más relevante de este acuerdo es que eximía tanto a buques como a aeronaves ser inspeccionados, lo que equivale en la práctica a permitir la introducción o tránsito de armamento nuclear en territorio español.

Un acuerdo que en principio prohíbe introducir armamento nuclear en territorio español, pero que permite al Gobierno de EEUU no informar si lo lleva y permite a España no comprobar el cumplimiento del acuerdo. En definitiva el Gobierno del PSOE se auto incapacita para garantizar el cumplimiento de este segundo compromiso.

¿Se ha cumplido el tercer compromiso? ¿El de reducir las tropas norteamericanas en territorio Español? Lo que se ha llevado a cabo es una reordenación o actualización de la presencia militar norteamericana según ha ido cambiando el escenario mundial.

La base área de Zaragoza fue utilizada por la Fuerza Aérea norteamericana (USAF) desde 1958 hasta 1994; la base área de Torrejón, muy importante para la USAF durante la guerra fría, fue incluida en los acuerdos bilaterales de 1988 y se acordó que en 3 años los norteamericanos la abandorarían, pero la Guerra del Golfo aplazo su abandono hasta 1992.

La base área de Morón, en un 80% está bajo mando estadounidense, concretamente bajo control de la USAF, en aplicación de los Pactos de Madrid de 1953 firmados bajo la dictadura franquista y sus consiguientes actualizaciones.

La USAF es la mayor fuerza aérea del mundo y tecnológicamente la más sofisticada, alberga funciones de operaciones de disuasión nuclear, operaciones especiales, superioridad aérea, inteligencia, vigilancia y reconocimiento global, superioridad en el espacio, mando y control, superioridad en el ciberespacio, rescate de personal, ataque de precisión
global, asesoría y colaboración militar, movilidad aérea global y apoyo al combate .

Estratégicamente esta base se la considera importante en tanto que permite un rápido despliegue. Desde la crisis de Cuba ha sido utilizada en casi todas las crisis mundiales Vietnam, Kosovo, Iraq, Libia o Siria.

En junio de 2015 el gobierno español firmó un acuerdo con Estados Unidos mediante el cual Morón se convierte en la base permanente y base principal de las fuerzas de reacción rápida norteamericanas para Oriente Medio y África, para el denominado comando USAFRICOM, el objetivo principal de Morón será la protección de instalaciones y personal norteamericano en África y Oriente Medio y la lucha contra el yihadismo o la lucha contra el terrorismo en el Magreb y el Sahel, y en las operaciones de apoyo contra el Dhaes en Siria e Irak.

Base naval de Rota consta de un puerto naval militar y un aeropuerto militar de uso compartido. Esta base ofrece servicios de carga, combustible y apoyo logístico a militares norteamericanos y a otros buques de la OTAN. Esta base naval alberga los cuatro destructores que conforman el componente marítimo del escudo antimisiles de la OTAN, estos cuatro destructores están dotados del sistema de combate AEGIS y misiles SM-3 que pueden interceptar misiles procedentes de estados enemigos o grupos terroristas.

Los países más preocupados por este escudo son Rusia y países de Oriente Medio como Irán. El objetivo de este sistema de destructores es el de repeler cualquier ataque con misiles mediante su escudo antimisiles, pero también se puede utilizar para reabastecer de combustible en alta mar a helicópteros de combate o servir como plataformas avanzadas de drones.

El gobierno español ofreció el puerto de Rota para ocultar, repostar o reparar barcos y submarinos de propulsión nuclear. Base militar de Bétera acoge el cuartel general de Cuerpo de Despliegue Rápido de la OTAN, este cuerpo puede desplegarse en cualquier lugar del mundo en menos de una semana y dirigir y coordinar fuerzas de miles de militares.

La base de Bétera en el 2005 recibió el visto bueno del mando militar de la OTAN para formar parte de la serie de cuarteles que asumen el mando rotatorio semestral las fuerzas terrestres de la Fuerza de Respuesta de la OTAN (NRF).

Definitivamente se puede afirmar que no se ha respetado y cumplido la tercera condición.

Fuente: http://blogs.publico.es/cronicas-insumisas/2016/03/08/30-anos-del-referendum-otan-una-estafa/

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La OTAN ha impuesto sus condiciones en el acuerdo PSOE-Ciudadanos

El acuerdo de investidura entre el PSOE y Ciudadanos muestra el servilismo de España hacia la OTAN. En el apartado dedicado a Defensa, Ciudadanos introdujo un punto por el cual España debía “garantizar la plena operatividad de las Fuerzas Armadas asegurando el cumplimiento de las horas de adiestramiento, maniobras, horas de mar y vuelo, imprescindibles para el mantenimiento de nuestras capacidades”.

Traducido a términos comprensibles para los seres humanos eso significa que en el futuro los recortes presupuestarios nunca afectarán a los ejércitos porque es como recortárselos a la OTAN.

Uno de los motivos por los cuales ha aumentado el gasto militar son las aventuras militares de las tropas españoles en el extranjero, que nada tienen que ver con la “defensa” y vienen impuestas por la OTAN.

Desde 2008 el gasto militar ha caído un 30 por ciento, un porcentaje muy reducido en comparación con el sufrido en otros capítulos. El acuerdo entre el PSOE y Ciudadanos significa que los recortes que no se lleven a cabo en los gastos militares los harán en los gastos sociales, empeorando las condiciones de vida de los trabajadores.

Pero los presupuestos militares españoles se falsifican cada año. Los gastos reales son siempre muy superiores a los planeados inicialmente. En 2012 inicialmente se calcularon 6.316 millones que luego se convirtieron en 9.000.

Además, España debe enormes cantidades de dinero a la industria armamentista, del orden de los 35.000 millones. En 2010 el secretario de Estado para la Defensa dijo ante la Comisión correspondiente de Las Cortes: “No deberíamos haber adquirido sistemas [de armas] que no vamos a usar, para escenarios de confrontación que no existen y con un dinero que no teníamos entonces ni ahora”.

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Rusia nunca negociará el plan B de Kerry sobre Siria

Mijail Bogdanov
Rusia le sigue comiendo el terreno a Estados Unidos, tanto en la guerra como en la paz, si es que algún día llega. El viceministro ruso de Asuntos Exteriores, Mijail Bogdanov, ha anunciado públicamente que Moscú no conoce el plan B de Kerry para el caso de que fracasen las conversaciones de paz en Siria y que, no obstante, jamás negociará un plan alternativo al actual.

Por nuestra parte, matizando las declaraciones de Bogdanov cabe decir que, aunque Rusia no conozca el plan B de Kerry al detalle, lo sospecha, igual que lo sospechamos nosotros.

Es cierto que Rusia no negociará un plan alternativo al que está en marcha, porque no puede hacerlo. No hay nada que negociar. La alternativa a las negociaciones es la guerra a una escala mucho mayor, absolutamente impredecible, y eso no es negociable en absoluto.

Por eso, en su comparecencia Bogdanov se manifestó “preocupado” por dicho plan B, y tiene buenos motivos para estarlo por los motivos que algún diplomático ruso ha dicho en voz baja: Rusia está dispuesta a abrir las puertas del infierno, es decir, a ir a la guerra a por todas, como ya anunció el primer ministro Medvedev.

También en la paz Rusia está ganando la partida porque demuestra que en Siria no hay alternativa, que se ha llegado al punto límite que las grandes potencias se pueden permitir en este momento antes de desencadenar una guerra mundial a gran escala.

Además Rusia tiene la ventaja de que, cada vez más claramente, se ha ganado a buena parte de eso que llaman “opinión pública” y que para revertir la situación los altavoces del imperialismo necesitan un golpe de efecto, para lo cual esperan que Putin de un paso en falso.

Otro factor que juega en su contra es el desbarajuste que Washington muestra cada día, lo menos indicado para meterse en ninguna clase de conflicto con Rusia, y menos en una guerra. Lo reconoció el miércoles el Wall Street Journal. La CIA, el Pentágono y el Departamento de Estado no se ponen de acuerdo sobre la salida a la guerra de Siria.

La CIA considera que Rusia ha desbaratado a su tropa sobre el terreno y lo que es mucho peor: sus planes para derrocar a Bashar Al-Assad. Lo mismo que sus fieles del Frente Al-Nosra, tampoco admite las negociaciones de paz y va más allá: si los yihadistas no son capaces de derrotar al ejército regular, a la aviación rusa y a las fuerzas iraníes, intervendrán los ejércitos turco y saudí.

Lo que propone la CIA es un paso en falso: armar a los yihadistas con misiles tierra-aire para que sean capaces de derribar a los bombarderos rusos, es decir, más de lo mismo, una escalada de la guerra hacia la guerra mundial.

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Podemos e Izquierda Unida apoyan la venta de armas a Arabia saudí

El alcalde de Cádiz, José Manuel González “Kichi”, elegido en las listas de Podemos (“Por Cádiz Sí Se Puede”), pasará a la historia como uno de los más fascistas y reaccionarios que se recuerdan en la Bahía. Ahora es partidario de que España venda material de guerra a la autocracia saudí.

A propuesta del PSOE, el 17 de febrero tanto Izquierda Unida como Podemos aprobaron la venta de corbetas de guerra a Arabia saudí, es decir, votaron lo mismo que PP, PSOE y Partido Andalucista. No hay ninguna diferencia entre ellos.

Pero la camarilla fascista de “Kichi” y los suyos dieron un paso más al pedir una manifestación explícita en contra el “terrorismo” cuando el único terrorismo es el suyo y consiste en vender armas a un régimen criminal como el saudí, que promueve el yihadismo en el mundo entero, ha invadido Yemen y pretende derrocar al gobierno de Damasco por la fuerza.

El fascismo de “Kichi” se quiso lavar la cara con demagogia de la barata, al pedir que el gobierno que, para garantizar el respeto a los Derechos Humanos en Arabia Saudí, promueva contratos no sólo con el sector militar sino también con el civil y así asegurar “carga de trabajo sostenible para los astilleros de la Bahía de Cádiz”.

En la Diputación de Cádiz, Izquierda Unida también ha votado a favor de la venta de armas, aunque el hipócrita de Antonio Alba, de Izquierda Unida, dice que padece “problemas de conciencia” con este asunto. Se equivoca; no sabe lo que es la conciencia. Lo que le pasa es que no tiene ninguna clase de conciencia.

La falta de escrúpulos de esta gentuza se manifiesta a través de las palabras del alcalde de Puerto Real, Antonio Romero, también de Podemos, quien dijo que “lo importante es el empleo, venga de Arabia, Venezuela o Alemania”. Sólo le faltó añadir: aunque venga del III Reich.

Sí, eso se llama prostitución, y tampoco son muy imaginativos a lo hora de venderse, pues como decía Jesús Peralta en nombre de Comisiones Obreras, “si no lo hacemos nosotros [los barcos] lo hará cualquier otro país”.

Es una absoluta falta de escrúpulos. Lo realmente importante no es que en Yemen cientos de personas puedan morir por el armamento fabricado en España, sino una invocación contra el empleo que es más falsa que un billete de tres euros.

Si realmente el empleo les importa algo, pueden empezar a denunciar al capitalismo.

Este tipo de organizaciones que se llenan la boca hablando de paz, ¿a qué paz se refieren?

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La era del vacío ideológico absoluto (3): ‘think tanks’

En el inglés que se habla en Estados Unidos “think tank” significa “cerebro” y podría traducirse como “equipo de expertos”. La acepción actual del término surgió en la Segunda Guerra Mundial, es decir, tiene un origen claramente militar. Se refería al departamento de un ministerio, normalmente secreto, en el que científicos y militares se reunían para planificar asuntos estratégicos.

En la medida en que Estados Unidos ni se desmilitarizó ni se desarmó tras la Segunda Guerra Mundial, esa forma de funcionamiento se consolidó en el interior y se expandió a otros países.

A la Corporación Rand (Research and Development) se la considera como el primer “think tank”. Fue creada en 1948 por el general Henry H. Arnold y hoy trabajan en ella más 1.000 investigadores. Aunque nació al servicio del Pentágono, luego extendió sus tentáculos hacia áreas como las relaciones internacionales o el comercio mundial, entre otras.

Se calcula que en el mundo existen alrededor de 1.500 “think tanks”, de los que 1.200 radican en los Estados Unidos. Son, pues, instituciones típicamente anglosajonas que el imperialismo ha difundido como una forma de funcionamiento de la moderna política monopolista.

Los “equipos de expertos”, que en España suelen adoptar la forma de fundaciones privadas, expresan la militarización de la política burguesa contemporánea. Antiguamente lo militar estaba asociado a las guerras, que eran intermitentes. Una vez acabadas, la pretensión de seguir poniendo lo militar en primer plano era tachado de “militarismo”, algo muy mal visto.

Ya no es así. Tras la Segunda Guerra Mundial la política no volvió a recuperar su terreno. Llegó la Guerra Fría y hoy lo militar es permanente y algo que va mucho más allá de la guerra. En 1960 en su discurso de despedida de la presidencia de Estados Unidos, Eisenhower habló del “complejo militar industrial” que se estaba creando y que no ha hecho más que expandirse desde entonces.

La Guerra Fría amplió el radio de acción de la “defensa” a materias próximas, creando nociones imprecisas, como la “seguridad”, que todo lo alcanzan. A medida que la política cede terreno, lo militar amplía sus dominios, adquiriendo un protagonismo decisivo.

A diferencia de los tiempos de Clausewitz, cuando la guerra era considerada como la continuación de la política por otros medios, hoy lo militar se concibe (se camufla, más bien) como una cuestión técnica, apolítica, que cae bajo la competencia de expertos, ingenieros y universitarios. Los asuntos militares son de esas “cuestiones de Estado” en las que se necesitan dictámenes, más que opiniones.

Si se lee el discurso de Eisenhower (que, por ciento, además de presidente era general del ejército) se entiende el importante papel que desempeñan los investigadores y universitarios en la militarización del Estado moderno. Los científicos han sido sometidos “con el poder del dinero”, dijo Eisenhower. En el mundo los centros de investigación son hoy grandes prostitutas que se venden al mejor postor.

Desde hace décadas Darpa (Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa) muestra que los militares gestionan fabulosos presupuestos públicos, que jamás se recortan porque lo primordial es la “seguridad”. En Estados Unidos una gran parte de los universitarios, científicos e ingenieros comen del dinero del Pentágono y están a su servicio. De esa manera, decía Eisenhower, la democracia se convierte en rehén de la tecnocracia y las políticas públicas quedan secuestradas por camarillas de expertos y de otros que se hacen pasar por tales.

Cuando en una tertulia a un medio de comunicación no le basta la opinión de un “cualquiera” sino que necesita algo más consistente, un dictamen, recurre a un experto. El Estado hace lo mismo. Hoy la burguesía no puede admitir que determinadas decisiones estén sujetas a la democracia y al control público. No se votan nunca en ninguna instancia oficial porque los monopolistas necesitan “seguridad”.

Aunque no sean militares, una parte importante de los aparatos del Estado están militarizados, son paramilitares, o subcontratistas de los militares. Así, desde su origen la CIA está estrechamente vinculada, tanto al Pentágono como a las universidades. Actualmente una parte importante de sus funciones las ejecuta a través del “think tank” Stratfor (Strategic Forecasting), que a la vez actúa como empresa de asesoramiento y grupo de presión.

Lo militar, lo paramilitar, los subcontratistas militares y los múltiples mercenarios a su servicio tienen una presencia permanente, a diferencia del Estado burgués del siglo XIX, y desempeñan un papel muchísimo más importante de lo que la mayoría quiere admitir, especialmente en países de raigambre castrense, como España, donde se ha visto favorecido por dos factores.

El primero es el secreto. De lo militar no se habla porque no se sabe; de lo paramilitar porque no se puede. En el ámbito militar lo secreto se justifica a sí mismo. La publicidad y, por lo tanto, la democracia, son esencialmente antimilitaristas.

El segundo factor son todas esas seudoteorías acerca del supuesto “neoliberalismo” que ayudan a camuflarlo. No hay tal retorno al Estado liberal del siglo XIX, ni puede haberlo. Hoy el capitalismo es capitalismo monopolista de Estado; no puede prescindir del Estado y ese Estado (y ese capitalismo) tienen un componente paramilitar creciente.

La prioridad número uno del Estado moderno es la “seguridad”, su propia seguridad, la del Estado, la certidumbre de que nadie va a tener la pretensión de cambiar ninguno de sus aspectos fundamentales, salvo que pretenda ir a la cárcel por cometer un atentado contra la “seguridad” del Estado.

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Los nuevos misiles convierten en chatarra a los portaviones de Estados Unidos

El portaviones más sofisticado de la Marina norteamericana el “USS Gerald Ford” corre el riesgo de no llegar nunca a ser el símbolo de la potencia naval estadounidense, porque pudiera demostrar su obsolescencia incluso antes de ser construido, afirma Harry Kazianis, en las páginas del semanario “The National Interest”.

Los misiles diseñados por Rusia y China para destruir portaaviones reducen a la nada las ventajas del nuevo navío norteamericano, que ya ha costado a Washington 15.000 millones de dólares.


Los países poseedores de tecnología punta, especialmente las grandes potencias como China y Rusia (a las que el Pentágono considera como la diana principal de sus fuerzas armadas) desarrollan sistemas de misiles de gran alcance capaces de golpear masivamente en numerosos puntos.

Utilizada por un equipo experimentado y combinado con métodos de detección de blancos en alta mar, un arma de este tipo está en disposición de transformar los “superportaviones” en una tumba para 2.000 marines norteamericanos, siendo además su valor de de muchos miles de millones de dólares, escribe Henry Kazianis.

La publicación cita a estos efectos la opinión del analista militar Jerry Hendrix, según el que Rusia y China dispondrían de misiles capaces de destruir portaviones a una distancia de 1.500 kilómetros del litoral.


La Marina ha tomado la decisión interna de limitar el radio de acción de los aviones embarcados a 800 kilómetros. Si queremos atacar al enemigo con estos aviones, las fuerzas navales debieran desplegar estos barcos en la zona cubierta por los misiles “mata-portaviones”. Esta solución constituye un peligro físico para la embarcación y su tripulación”, subraya M. Hendrix.

“Si no dotamos al ejército norteamericano del más caro de los sistemas, que permita golpear a gran distancia, el portaviones formará parte de los barcos de pasado, en su calidad de museo flotante mas deprisa de lo que quisiéramos”, concluye Harry Kazianis.