La OTAN no puede con los talibanes en Afganistán

A punto de abandonar el mando, el general estadounidense John Campbell, jefe de la misión “Apoyo Resuelto”, llevada a cabo por la OTAN en Afganistán, se consideró “optimista” respecto al futuro de la lucha contra los talibanes en el país asiático.

Su optimismo nada tenía que ver con la realidad. A pesar del apoyo de las fuerzas estadounidenses, en la provincia de Helmand, en el sur del país, el ejército afgano (ANA) retrocede ante los combatientes talibanes. Hace poco se vio obligado a retirarse de dos distritos, en concreto los de Musa Qala y Nawzad.

De repente, la provincia de Helmand, conocida por su producción de opio y antiguo teatro de violentos combates entre las tropas de la OTAN, se escapa poco a poco del control de Kabul, que sólo mantiene su control en las zonas urbanas.

“Hemos retirado nuestras fuerzas de Nawzad y de Musa Qala, conforme a planes militares”, anunciaba el 22 de febrero Mohammad Rasul Zazai, portavoz del 215º Cuerpo de Ejército del ANA, explicando que “actualmente, para nosotros, Sangin, Marjah, Nad Ali y los alrededores de Lashkar Gah y de la carretera Kabul-Herat son prioritarios. Concentraremos todos los esfuerzos en esos lugares”.

Por su parte, la agencia Tolo News informó que el gobernador de la provincia, Mirza Kan Rahimi había evacuado los distritos de Nawzad y de Musa Qala por razones de “estrategia general”. “Tenemos planes para garantizar la seguridad de las zonas vulnerables”, aseguró.

La retirada de las tropas afganas de estos dos distritos fue criticada por el consejo provincial de Helmand. “Va a resultar difícil para el gobierno recuperar estas zonas y garantizar la seguridad”, ha considerado Hayatullah Mayar, uno de sus miembros.

La situación no es mejor en la vecina provincia de Uruzgan. El portavoz del gobierno provincial, Dost Mahammad Nayab, anunció el 1 de marzo que el ejército afgano ha tenido que retirarse de las posiciones que ocupaban en la región de Shahidi Hassas para desplegarse en el distrito de Deh Rawud.

“Queremos crear un batallón de reserva en Deh Rawud, y hemos pedido a nuestros soldados y policías de otros distritos dejar sus posiciones”, explicó M. Nayab. Este movimiento es necesario, ha dicho, para remediar la falta de efectivos sobre el terreno, debido a las pérdidas sufridas en combate, pero también a las deserciones.

“Algunos de ellos abandonaron el ejército y la policía, otros han muerto o resultado heridos, y algunos se han rendido a los talibanes”, afirmó. “Debemos controlar la situación a la espera de recibir nuevas tropas”, añadió este responsable.

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