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Convocado el VII Congreso del Partido del Trabajo de Corea

Emblema del PTC
La agencia pública norcoreana de noticias, KCNA, acaba de anunciar que el 6 de mayo el Partido del Trabajo de Corea (PTC) celebrará su VII Congreso, el primero que celebra en más de 30 años.

El Buró Político del Comité Central del PTC publicó en octubre un comunicado en el que anunció que el congreso se celebraría a principios de mayo sin facilitar una fecha concreta.

La agencia resalta que el Congreso tendrá lugar “en la etapa final de la campaña de 70 días de fidelidad de todos los militares y civiles”, agregando que “se hicieron balances de los comités provinciales del partido y se efectuaron con éxito las conferencias provinciales”.

También apunta que “las conferencias provinciales del partido hicieron balance con orgullo de la trayectoria victoriosa recorrida por los comités provinciales del partido bajo la sabia dirección de Kim Il Sung y Kim Jong Il después del VI Congreso del PTC”.

El Congreso será el primero desde octubre de 1980 y, por lo tanto, el primero desde que Kim Jong Un se hizo con el poder en diciembre de 2011. El anuncio realizado en octubre llegó dos semanas después de que el PTC celebrara el 70 aniversario de su fundación.

Coincidiendo con la guerra ruso-nipona de 1905, Corea fue ocupada militarmente por el ejército japonés durante 40 años, hasta que sus fuerzas fueron derrotadas por el ejército soviético al final de la Segunda Guerra Mundial.

Aunque en Corea del norte dicen que el PTC se fundó en 1925, la fecha oficial de su nacimiento es en 1945, cuando el Partido Comunista se unió con el Partido Shinmin, cuyos miembros eran militantes que habían luchado contra Japón en China.

La primera organización comunista coreana apareció en Shanghai en 1921. Eran un pequeño grupo de estudiantes nacionalistas. Paralelamente se había creado una sección coreana del Partido bolchevique en Irkutsk. Ambos grupos no se pusieron de acuerdo y acabaron desintegrándose.

El partido comunista lo fundaron en 1925 coreanos que habían huido a la URSS tras la usurpación de sus tierras por Japón. Sus primeros dirigentes fueron Kim Yong-bom y Pak Hon-yong.

En alianza con el Partido Comunista de China, en los años 30 el partido coreano desató la guerra de guerrillas contra los japoneses en las montañas de la actual Corea del norte.

Kim Il Sung, que había entrado en el Partido en 1931, fue uno de los dirigentes de la guerrilla. Se había trasladado a la URSS, donde llegó a ser capitán del Ejército Rojo, graduación con la que intervino en la liberación de Pyongyang en 1945.

Poco después, en 1950 Corea fue invadida por el imperialismo estadounidense, desatándose una guerra durante tres años que concluyó con la partición del país en dos mitades.

Inicialmente los Estatutos del PTC no establecían ninguna ideología, sino sólo el objetivo de la independencia. Fue el III Congreso en 1956 el que estableció el marxismo-leninismo como la guía ideológica del Partido. El objetivo es el de “llevar a cabo la gloriosa tarea de poner en marcha una revolución democrática en toda la nación contra el imperialismo y el feudalismo” con miras a la “construcción de una sociedad comunista”.

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Ataque de Sendero Luminoso contra una columna militar

El sábado siete personas murieron tras un ataque realizado por el movimiento guerrillero peruano Sendero Luminoso a una columna militar que se dirigía a custodiar los locales de votación en el centro del Perú.

“Hubo un atentado donde han fallecido siete personas, y cinco personas están heridas”, informó el domingo a la prensa el fiscal general del Estado, Pablo Sánchez. Según la Fiscalía, en su mayoría los fallecidos son militares.

El ataque se produjo en la región Junín (centro), donde tropas del Ejercito, a bordo de seis vehículos, se dirigían a custodiar locales en los que se celebran las votaciones, en el distrito de Santo Domingo de Acobamba.

En conferencia de prensa el presidente Ollanta Humala calificó el atentado como un “acto demencial” y aseguró que Sendero Luminoso aprovecha momentos políticos importantes, como las elecciones, para golpear.

Un segundo ataque de Sendero Luminoso se produjo también el sábado en la región de Ayacucho (sureste), que dejó a dos militares heridos. La última acción de la guerrilla con consecuencias fatales se había registrado en agosto del año pasado, con un soldado muerto en Junín.

Unos 23 millones de peruanos votaron el domingo para elegir un nuevo presidente, 130 congresistas y representantes al Parlamento Andino.

Ambos ataques fueron cometidos en el valle de los ríos Apurimac, Ene y Mantaro, una franja de selva entre montañas que une las regiones de Junín, Ayacucho, Apurimac y Cuzco, refugio actual de la guerrilla, donde las autoridades peruanas reconocen que los enfrentamientos son constantes.

Entre 1980 y 2000, el momento de mayor auge guerrillero de Sendero Luminoso, se produjeron casi 70.000 víctimas entre muertos y desaparecidos, según datos de la Comisión de la Verdad y Reconciliación de 2003.

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Los partidarios de la URSS ganaron el referéndum hace 25 años

Mijail Gorbachov
Dimitri Novikov

Llevamos  un cuarto de siglo sin la URSS. Pero la agonía de su destrucción no sale de los ex ciudadanos soviéticos. Por otra parte, se transmite a sus descendientes, los que atrapados, de alguna manera, no tuvieron tiempo de vivirla plenamente. ¿Por qué sucede esto? Porque hoy en día el tema de la unión es algo más que nostalgia. Tiene que ver con el debate y las necesidades del momento político actual.

Por supuesto, los anti-soviéticos gritan con regularidad que están en contra de la reactivación de la Unión Soviética “¡De ninguna manera!”, dicen. Pero el quid de la cuestión es que los intereses de estas personas son extranjeros. ¿Es posible que Koch, Kasyanov Jodorkovski y Bozhenov Rynska sean seriamente considerados como compañeros? Su relación con Rusia no es más que una convención. Ellos mismos por lo general no lo ocultan, sino que con alegría, muestran su “golpeteo” con Occidente. Y no sólo no  van a ninguna parte, sino que intentan vincular su destino con el de la patria.

El número de partidarios de la Unión no disminuye. Por otra parte, en una serie de ex repúblicas soviéticas hay casi más defensores de la URSS que en Rusia. Y ello ocurre en el contexto de una poderosa corriente de propaganda que se nos vierte en la televisión, en los periódicos y a través de nuestros ordenadores y tabletas.

La propaganda celosamente sugiere que las personas no quieren volver al “pasado totalitario oscuro”. Pero, ¿quién no lo quiere, entonces? ¿Los que miran hacia occidente con la boca abierta mientras se alimentan con sus manos? ¿Los que extraordinariamente se han enriquecido con las privatizaciones a escala nacional? ¿Los que siguen exprimiendo al país en su propio beneficio? Sí, son ellos los que no quieren. Algo que incluso se puede entender. Pero, ¿cuál es el deseo de los pueblos de Rusia?

Hoy en día, con la experiencia capitalista de muchos ciudadanos, se comprende más profundamente. Entender que Rusia no va a abandonar su lugar importante en este mundo sin un Estado fuerte y una economía altamente desarrollada. Entienden que “los socios occidentales” fueron tiburones, listos para hacernos pedazos. Entienden que no hay justicia ni igualdad en el capitalismo. Ellos han experimentado que los llamados derechos humanos se aplican de forma directamente proporcional al espesor de los bolsillos.

El hechizo liberal de un Estado de Derecho, donde un oligarca con una banda de matones gobierna fácilmente, sin ningún problema para comprar incluso a un funcionario del gobierno, o a un juez, se opone al hombre que vive de su trabajo.

El 17 de de marzo de 1991 la mayoría votó por la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Fue el voto de más de las tres cuartas partes de los votos de los ciudadanos. El estado de ánimo en la sociedad soviética era evidente. La gente, en su mayor parte, sentían la dignidad del sistema socialista y abogaron por su preservación.

Estaban en una pesadilla que no podrían haber imaginado: el capitalismo oligárquico estaba loco por venir. Una oligarquía que pensaba que era hora de cambiar. Pero hacia el rechazo al socialismo y su desarrollo.

En seis repúblicas soviéticas -Lituania, Letonia, Estonia, Moldavia, Georgia y Armenia- las autoridades negaron a los ciudadanos el derecho a participar en el referéndum. Los que gritaban exigiendo la democracia, fueron tan “democráticos” que privaron a las personas de la oportunidad de hablar.

Sólo que aquí la ausencia de un voto a diferencia del resto de las repúblicas estaba encaminada a la secesión de la Unión. En realidad, sus gobernantes los últimos días tuvieron la oportunidad de votar, recibir el resultado deseado y utilizarlo en sus juegos políticos.

Sin embargo, se negaron a realizar un referéndum. Y por lo tanto, hay muchas razones para creer que tenían miedo a su posible resultado. Y de hecho, si los resultados hubiesen mostrado que el pueblo no quería el fin de la República, ¿qué hubiese hecho esa banda de sinvergüenzas con ganas de separación?

Al negarse a celebrar un referéndum, las direcciones nacionalistas burguesas de las seis repúblicas violaron directamente la Constitución y otras leyes de la Unión Soviética. De hecho, en la práctica de aquella arbitrariedad cometieron un acto de traición. El Presidente de la URSS se vio obligado a detener todos los requisitos de las autoridades estatales por no haberse cumplido las directrices de las autoridades centrales, para no actuar.

Fue aquí cuando el propio Gorbachov, que más tarde lo admitió, había urdido planes de sustitución de la Unión por alguna forma nueva. Por lo tanto estuvo inactivo y rehuyó el ejercicio de sus funciones políticas y penales necesarias a aplicar en plena conformidad con la ley.

Sin embargo, se llevó a cabo un referéndum sobre la preservación de la Unión. Los resultados fueron más que convincentes. Esto, sin embargo, no impidió que se aplastara  la voluntad del pueblo e ir a la colusión. Lo mismo Yeltsin, en 1991, que nunca pensó en cumplir la voluntad de los participantes del referéndum.

Los miembros del Comité de Emergencia fueron engañados por Gorbachov y desanimados no se atrevieron a usar la fuerza. Por lo tanto, por desgracia, no sólo han perdido la oportunidad política, sino que destruyeron la perspectiva histórica de trescientos millones de ciudadanos soviéticos que vivían en un país unido, próspero y poderoso.

A veces oímos la pregunta: ¿por qué la gente se resistió a la caída de la Unión Soviética? Y aquí vale la pena hacer una parada, porque el pueblo no ha perdido toda la memoria. Sí, la sucesión de Gorbachov está llena de traiciones -Karabaj a partir de Vilnius- desmoralizando a su paso a la gente.

Lenin no recordó accidentalmente que en momentos así, de protestas de masas, es esencial la organización. En el interior del partido se habían producido procesos que permitieron contar con su recuperación. Y de hecho es por eso que las actividades del Partido Comunista el 29 de de agosto de de 1991 provocaron respuestas contundentes. Pero luego lo prohibieron, el 6 de noviembre, con el ilegal decreto de Yeltsin. El país fue privado de una fuerza política importante, potencialmente capaz de dirigir la protesta.

Y sin embargo, a pesar de todos los destructores de la resistencia el partido fue creciendo con cada mes que pasaba. La primera demostración de la protesta roja se llevó a cabo en el mismo año de 1991, el 7 noviembre. Y en el primer aniversario del referéndum -el 17 de marzo de 1992-, en el centro de Moscú se llevó a cabo una asamblea en una enorme Cámara de alcance nacional. El mar de gente llenó la plaza Manege por completo. Y fue una protesta contra los protagonistas de la destrucción ilegal de la URSS, de su país, y contra la restauración del capitalismo.

Al haber usurpado el poder el yeltsinismo respondió con terror. En contraste con el “golpe de Estado”, no dudó en utilizar la fuerza. Acciones de masas de la oposición de izquierda patriótica fueron dispersadas ​​violentamente. Fue el 23 de febrero y el 22 de junio de 1992. Y el estrangulamiento pico de la indignación popular se produjo el 1 de mayo de 1993, y luego  contra la “revolución” antisoviética de septiembre-octubre de 1993. Los patriotas que protestaban a favor de la patria soviética fueron aplastados con tanques. Así que la palabra protesta no suena lo bastante ofensiva para las víctimas y los afectados por los trágicos sucesos.

Durante un cuarto de siglo, la actitud de la gente hacia la Unión Soviética ha cambiado. Numerosos sociólogos confirman en encuestas que la mayoría de los ciudadanos lamentan la destrucción de la Unión Soviética y lo consideran una gran tragedia.

Una desviación de los principios del socialismo se convirtió en la principal causa de la destrucción de la URSS. El anti-sovietismo se reanimó en los primeros años de la perestroika notoriamente. Hasta entonces se había disfrazado como condena de la “represión estalinista”. Ideológicamente, se convirtió en el principal instrumento de la desmembración de un gran país.

La más reciente encuesta de opinión muestra que el 81 por ciento de los encuestados no fueron capaces de decir nada bueno acerca de las actividades de Gorbachov. El 24 por ciento, al mismo tiempo lo considera un criminal. Y las principales quejas hacia este personaje consisten precisamente en el hecho de que “destruyó la URSS”.

Esto fue mencionado por un 36 por ciento. Todas las demás reclamaciones han sido menos significativas. Incluso el hecho de que Gorbachov “haya llevado a una disminución del país” indicado sólo por el 10 por ciento de los encuestados. Resulta que la pérdida del gran hogar de nuestros conciudadanos, la URSS, es considerada más relevante que una caída muy dolorosa en el nivel de vida del país.

Veinticinco años de capitalismo nos han enseñado a todos nosotros los ejemplos más brillantes de la injusticia en términos de estratificación de clases.

¿Lo que impidió la preservación de la Unión Soviética, fue su renovación sobre la base del socialismo? Las causas internas y externas fueron muchas. Aquí destacamos sólo una importante: en los principales órganos del partido había un gran número de gente hostil a las ideas comunistas.

Eso fue sólo un colapso ideológico centrado del equipo de trabajo de Yakovlev.  La traición de Gorbachov no permitió un partido estrictamente centralizado para organizar y luchar contra la venganza burguesa.

Y así, un cuarto de siglo más tarde, mirando los intentos de la política de los patriotas en la sociedad capitalista, es bien visible: después del colapso de la Rusia zarista no había otra forma de independencia nacional, sino la socialista. Entre los llamados “socios” extranjeros son demasiados los motivos para desear la destrucción del territorio del país, con su riqueza mineral, su carácter multinacional. Y  pretenden combinar estas decenas de millones de personas sobre la base de un nacionalismo burgués imposible. Su lógica siempre representará una amenaza para el colapso de la Federación de Rusia, así como contribuyó a la destrucción de la URSS.

Millones de personas sueñan con el restablecimiento de la Unión. Y, por supuesto, sólo puede ser socialista. Después de todo, la historia de nuestro país ya ha demostrado que para resistir la embestida del imperialismo hostil sólo se puede desde una sociedad basada en los principios de justicia social, trabajo libre, patriotismo soviético, internacionalismo proletario y solidaridad.

Fueron los burgueses en armas y con agrupaciones nacionalistas como tomaron el poder en muchas de las repúblicas de la Unión. En sangrientas disputas interétnicas comenzaron la demolición de nuestro país. Hoy en día los pueblos de la URSS se dividen en fracciones nacionales desestructuradas. Robaron, humillaron y se ventilaron el uno al otro.

Las chaquetas acolchadas y la guerra de “eneldo” en Donbass se hace por los ex soviéticos y sus hijos. Ahora, entre los aplausos de occidente, se matan entre sí con la ayuda de herramientas creadas por armeros soviéticos. Estamos pagando un precio terrible por haber fallado en proteger la voluntad popular expresada en marzo de 1991.

Sin embargo, el referéndum sólo en el hecho de la historia no se activa el 17 de marzo. Su importancia política no se agota en la actualidad. Nadie legítimamente pudo refutar los resultados de la consulta en toda la Unión.

El destino de Transnistria, Abjasia y Osetia del Sur, Crimea y Sebastopol están directamente relacionados con la aplicación de la posición que la gente expresó hace un cuarto de siglo. Por lo que la voluntad de los pueblos de la Unión Soviética es un factor esencial de la política real. Y en algún momento, su efecto puede ser aún más poderoso.

Por lo que la sagrada memoria de los tiempos de la Unión Soviética se convierte, cada vez más,  en nuestra memoria del futuro, el punto de referencia en el que la gente de Rusia está comprometida.

¿Quién lo está haciendo en secreto? Alguien conscientemente. Y las ideas que capturaron las mentes de millones de personas, tienden a tomar carne de nuevo.

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Los documentos originales de la Internacional Comunista en internet

El año pasado los archivos de la Internacional Comunista, fundada en 1919 y disuelta 1943, fueron abiertos al público en versión electrónica por el Archivo Público de Historia Social y Política de Rusia (AEHSPR) de Moscú.

Se pueden consultar en este enlace:

http://sovdoc.rusarchives.ru/

Los materiales escaneados y divulgados en la web equivalen a cerca del 10 por ciento del conjunto de documentos de la Internacional Comunista. El material digitalizado supone cerca de 89 colecciones (de un total de 500) y más de 1,5 millones de documentos.

La versión digital del archivo culmina cerca de una década de trabajo realizado bajo los auspicios del Consejo de Europa y el Consejo Internacional de Archivos. En el proyecto participaban también otros archivos internacionales, entre ellos de España, Italia, Francia, Suiza, Alemania y la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos.

La digitalización de nuevos materiales depende de la obtención de recursos financieros para ello, afirmó Svetlana Rosenthal, subdirectora de departamento de trabajo científico en el AEHSPR y responsable de temas de movimiento obrero. El equivalente a 10 colecciones de documentos de la Internacional Comunista tienen todavía carácter secreto, aunque se trabaja en su desclasificación, afirmó la investigadora.

Con motivo del lanzamiento del archivo digital se celebró en el AEHSPR una exposición en la que hay correspondencia de los dirigentes políticos, incluido Stalin, carteles, fotografías (también de la guerra de España y las Brigadas Internacionales), todo ello en versión original.

David Leitch, el director del Consejo Internacional de Archivos, consideró que la digitalización de los archivos de la Internacional Comunista es una muestra de lo que puede conseguir la cooperación internacional y un éxito habido cuenta el enorme volumen y diversidad lingüística de los materiales. La digitalización realizada hasta ahora ha costado un millón de dólares y el acceso a los fondos es libre y gratuito. Antes, los investigadores podían consultarlos en la sala de lectura del AEHSPR.

El AEHSPR, que dirige el historiador Andrei Sorokin, ha divulgado también en la web los documentos personales de Stalin así como la documentación del Politburó del Partido Comunista de la URSS. Asimismo, están accesibles los documentos de las Brigadas Internacionales que lucharon en la Guerra Civil.

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Lech Walesa, al chivato se le agotaron los laureles

Los últimos documentos publicados por el Instituto de la Memoria Nacional de Polonia demuestran que el “sindicalista” Lech Walesa era un confidente de los servicios secretos, con el nombre clave de “Bolek”.

En los ochenta, al final de la Guerra Fría, Walesa fue muy conocido como elemento disgregador del bloque de países del este de Europa. Era dirigente de un simulacro de “sindicato obrero” llamado Solidarnosc (Solidaridad), creado a tal fin.

En agradecimiento a los servicios prestados, el imperialismo le concedió luego el Premio de la Paz y llegó a ser presidente de su país tras el desmantelamiento de 1990.

El conocido director de cine Andrzej Wajda rodó sobre Walesa otra de sus películas basura, una hagiografía titulada “La esperanza de un pueblo”.

El expediente personal de Walesa consta de 90 documentos y hay un sobre que confirma su colaboración con la policía polaca como chivato. El sobre está escrito de puño y letra por Walesa y también constan los recibos del dinero que le pagaban como confidente.

En total el archivo consta de 279 páginas, la mayor parte de ellas con informes elaborados por Walesa, así como notas tomadas por un funcionario del servicio secreto de los encuentros entre ambos.

Los documentos publicados cubren el periodo 1970-1976 y han sido autentificados por todos los historiadores que han accedido a ellos.

En 2000 un tribunal sostuvo que Walesa no había sido un agente secreto. Entonces el espía declaró que denunciaría por difamación a todos aquellos que se lo imputaran.

Pero la historia se escribe contra las causas judiciales. En 2008 dos historiadores polacos del Instituto de la Memoria Nacional publicaron un libro que le desenmascaró. Incluso la televisión emitió un reportaje sobre la doble vida de Walesa. Ahora ha sido la revista Politika la que ha vuelto denunciar las oscuras andanzas de Walesa.

Cuando era presidente, Lech Kaczynski también le acusó públicamente de soplón y dio su nombre en clave: Bolek.

Walesa y Kaczynski eran tal para cual. En los años ochenta ambos colaboraron en el tinglado Solidarnosc, pero luego la relación entre ambos se deterioró, cuando se empeñaron en demostrar quién de los dos era más reaccionario.

Fuente: http://www.polityka.pl/tygodnikpolityka/kraj/1651372,1,musimy-ochronic-prawde-o-roli-lecha-walesy-w-historii-polski.read

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El reciente Congreso del Partido Comunista repasa la situación en Vietnam

El Congreso del Partido Comunista de Vietnam, celebrado el mes pasado en Hanoi, la capital del país, no ha recibido la atención que merecía porque no se han cumplido ninguna de las expectativas que en él tenían depositadas los imperialistas.

Ya saben los temas que les gusta a los portavoces del imperialismo en este tipo de eventos: un cambio de dirección, una brutal lucha de facciones en su interior, pero sobre todo el titular de la revista Time, apoyado en esas “fuentes de alto nivel” que nunca aparecen para nada y que pronosticaban un “golpe de Estado inminente”.

En el caso de Vietnam, el Primer Ministro Nguyen Tan Dung es el favorito de los medios de intoxicación porque es un enemigo acérrimo de China, por lo que podría pasar por un “nacionalista”, de no ser porque, paralelamente, es partidario de abrir el mercado interior a los buitres imperialistas.

A alguien así el New York Times le califica de “carismático”, frente a los demás, ese tipo de políticos hoscos, duros y antipáticos, cortados de viejos patrones stalinistas. La revista Times postula a su estrella Dung para ocupar el lugar de Nguyen Phu Trong, que es el contrapunto con el sacan a pasear la gastada terminología soviética de la Guerrra Fría. En fin, a diferencia del anterior, Trong es un “apparatchik conservador” cuya única obsesión es mantenerse en su cargo al frente del Partido Comunista.

Lo mismo que China y otros países de Extremo Oriente, Vietnam vive una etapa de esplendor económico, con un crecimiento del PIB cercano al 7 por ciento anual el pasado año. Su comercio exterior es espectacular. El año pasado las exportaciones crecieron un 8 por ciento.

Incluso el FMI ha destacado el espectacular avance del país. El proyecto del Partido Comunista es elevar la renta per capita de los actuales 2.170 dólares a los 3.500 en 2020, lo cual resulta ya un bocado muy apetecible para los monopolios, que presionan para abrir el mercado financiero, el de telecomunicaciones y las minas en los términos exigidos por el Tratado Trans-Pacífico, que es similar al Trans-Atlántico.

Desde hace medio siglo, a pesar de la guerra contra Estados Unidos, las relaciones con China, el mayor socio comercial de Vietnam, son uno de los elementos clave de la evolución de Vietnam. La prensa china, incluida la del Partido Comunista, se ha burlado de las especulaciones de los imperialistas sobre un inminente golpe de Estado.

Confunden sus deseos con la realidad, viene a decir el diario Global Times que, sin embargo, reconoce que “fuerzas externas” se están infiltrando en la sociedad vietnamita para desestabilizar, un desafío a largo plazo que no impedirá a los dirigentes de Hanoi “seguir inquebrantables en la vía socialista”.

Global Times analiza también la política exterior de Vietnam en el Pacífico, un escenario clave, tanto para China como para los intereses de Estados Unidos. Habla de que, a pesar de las importantes divergencias con China, mantiene una política equilibrada y una cooperación bilateral amistosa con su vecino del norte.

El otro lado de la ecuación son Estados Unidos, en donde hay que tener en cuenta a los refugiados que huyeron en 1975 tras la liberación del país, que desempeñan el mismo papel siniestro que los gusanos cubanos de Miami en relación a las relaciones con La Habana.

Los gusanos vietnamitas aún sueñan con derrocar al gobierno de Hanoi por la fuerza y están ligados a las mismas fuerzas reaccionarias y siniestras de Washington.

El Congreso del Partido Comunista sigue, pues, una línea de continuidad ya trazada desde hace tiempo y no cabe esperar los sobresaltos que les gustaría a los imperialistas. Cuestión diferente es que la situación en el Pacífico se agudice, como cabe esperar, y que Estados Unidos y China eleven la tensión a un nivel superior. Eso supondría que ambos presionarían a los países de la región, entre ellos Vietnam, para que tomen partido.

Pero la resolución de los problemas entre Vietnam y China también depende de la capacidad que muestre China para ganarse a países como Vietnam. Para ello deberá hacer concesiones territoriales en el cúmulo de litigios que hay en el Mar de China Meridional.

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Memoria Histórica

El incidente de Xian

Con el apodo de “Sverdlov” un lector menosprecia mi artículo sobre los cambios en la política exterior rusa en el que defiendo los derechos de Rusia y Siria, algo que considera opuesto a los del proletariado y de las masas explotadas.Una única frase le sirve al lector para calificar mi artículo de “vomitivo”, de “folclorismo prorruso”, pequeñoburgués e imperialista. Su opinión no merecería mayor atención de no ser porque es típico de determinados grupúsculos empeñados en convertir al marxismo en una caricatura, típica de la moderna cultura de los videojuegos y los comics.

Uno de los rasgos diferenciadores de ese “marxismo” caricaturesco es el repudio de los asuntos nacionales como concernientes a la burguesía y, por lo tanto, ajenos al proletariado, por no decir opuestos. Ante el problema nacional, los amantes de los videojuegos hacen lo que Poncio Pilatos: se lavan las manos.

Su neutralidad es impostada: están con los opresores y su complicidad consiste en ocultar el hecho mismo de la agresión tras el velo de la equiparación entre “los unos y otros”, de que todos son iguales, todos son burgueses, todos son imperialistas, todos hacen lo mismo, se pelean ente ellos mismos, etc.

La esencia del marxismo y, por lo tanto, del proletariado, es el partidismo, y quien no es capaz de tomar partido en una batalla es porque ignora lo que está en juego en la misma. Son como ese tipo de personas reaccionarias que dicen que no son de izquierdas ni de derechas. No cabe duda: ese tipo de gente está con las fuerzas dominantes, sostienen la dominación.

A los amantes de los videojuegos les gustaría que en la lucha de clases los proletarios estuvieran en un lado y los burgueses en el contrario. Serían fácilmente identificables. En la barricada unos vestirían mono azul y otros frac y pajarita.

No obstante, muy pocas veces hemos visto algo tan esquemático a lo largo de la historia. A veces no hay dos contendientes sino tres y la capacidad de dirección de la clase obrera se demuestra precisamente porque agrupa a su alrededor a sectores sociales heterogéneos, incluida la propia burguesía.

Lo expuesto se podría decir al revés: la fuerza de la burguesía también se demuestra por su capacidad para arrastrar tras de sí a una parte, e incluso a la totalidad de la clase obrera, lo cual expone a las claras el nefasto papel que desempeñan las organizaciones que dicen encabezarla.

La opresión nacional es uno de los ejemplos típicos de esas situaciones en las que se dilucida quién dirige a quién y es un asunto muy importante porque, como decía Lenin, la época imperialista conduce a una “intensificación del yugo nacional” (1). Al dejar la opresión nacional en manos de la burguesía, los neutrales le hacen el mejor favor: le ponen al frente de la clase obrera.

Desde la caída del Telón de Acero en 1990 la “intensificación del yugo nacional” ha conducido a esas paradojas que vienen deslumbrando a muchas organizaciones. Por ejemplo, durante la guerra de los Balcanes, algunos equipararon a la OTAN con el gobierno de Belgrado, una ciudad que estaba siendo bombardeada y agredida, como hoy lo está siendo Siria. ¿Había que tomar partido por un gobierno burgués como aquel?

Sólo hacer ese tipo de preguntas es repugnante. Da la impresión de que cabe alguna duda al respecto. Sin embargo, a ciertos paladines de la clase obrera esas situaciones les sacan de su estupor simplista y su esquematismo infantil. La realidad, el mundo, se presenta en todo su esplendor abigarrado y parece que el movimiento obrero nunca hubiera tenido que hacer frente a este tipo de situaciones complejas.

Nada más lejos de la historia, y se podrían poner muchos ejemplos de lo contrario. Uno de ellos es la invasión de China por Japón en 1934, que cambió por completo las coordenadas del país y, por lo tanto, la estrategia de la Internacional Comunista y del Partido Comunista de China.

Desde 1927 los comunistas habían estado en guerra con los nacionalistas de Chiang Kai-chek, el Kuomintang, cuya línea política no cambió, a pesar del ataque japónes. Al Kuomintang le importaba más el exterminio de los comunistas que el de los imperialistas japoneses. En eso se resumía su “nacionalismo”: preferían combatir a los nacionales que a los extranjeros.

Los amantes de los videojuegos quizá entiendan aquella situación nueva como un trío: imperialistas, nacionalistas y comunistas. Quizá piensen que China tampoco tenía (ni tiene) derechos legítimos o que esos derechos eran (son) “burgueses” y que lo procedente era mantener la lucha contra la burguesía “nacionalista” y contra los imperialistas japoneses al mismo tiempo, “contra los perros grandes y los pequeños”, como decía Mao (2). Al fin y al cabo los perros no dejan de ser perros por su tamaño. ¿Se trataba de permanecer neutrales entre unos y otros perros?

La neutralidad podía haberse visto reforzada por la propia actitud del Kuomintang, que cuando el PCCh les ofreció formar un frente unido contra los imperialistas, no se dio por enterado y siguió combatiendo a los comunistas, mientras Japón se apoderaba del país palmo a palmo.

Pero a diferencia de los neutrales, los comunistas saben quién es su enemigo y a partir de la ocupación japonesa no reconocieron más que un único enemigo, por lo que la traición nacionalista no impidió que mantuvieran su propuesta de unidad que, poco a poco, fue calando entre las masas, incluidas las del Kuomintang, hasta el punto de que el 12 de diciembre de 1936 se produjo uno de esos acontecimientos paradójicos que no aparecen en los videojuegos infantiles: con ocasión de una visita de Chiang Kai-chek a las líneas del frente en Xian, le detuvieron los propios generales de su ejército, que estaban de acuerdo con la propuesta de unidad con los comunistas para hacer frente a Japón de manera conjunta.

Aquellos generales hicieron algo más paradógico aún: avisaron a los comunistas de la captura y les invitaron a cruzar las líneas del frente, por lo que Mao y Zhou En-lai se encontraron cara a cara con su mortal enemigo nacionalista Chiang Kai-chek, alguien cuya traición a China merecía la muerte sobradamente.

No fue aquello lo que ocurrió. Delante de su estado mayor Chiang Kai-chek firmó un acuerdo con los comunistas para combatir de manera coordinada al imperialismo japonés, por lo que fue liberado. Naturalmente Chiang Kai-chek no cumplió el acuerdo, como era de suponer. Entre combatir a los comunistas y combatir a los imperialistas, Chiang lo tenía tan claro que también se lo aclaró a las masas.

A diferencia de los neutrales, los chinos conocen muy bien sus derechos, sus intereses y sus necesidades, y no podían admitir la ocupación japonesa, ni asesinatos en masa, como el de Nankín, donde un año después del acuerdo de Xian, los japoneses asesinaron a 300.000 civiles chinos, una de las mayores matanzas que la historia ha conocido.

A los chinos les quedó muy claro para siempre que si querían luchar por sus derechos, incluidos sus derechos nacionales, no podían acudir a los nacionalistas sino a los comunistas, que la lucha nacional estaba indisolublemente ligada a la lucha contra el imperialismo y que sólo los comunistas eran capaces de enfrentarse a un enemigo así.

Entonces la tarea del Partido Comunista de China era la misma que la de ahora: “Desenmascarar a los seudorrevolucionarios y conquistar la hegemonía”, escribió Mao (3). Por consiguiente, lo que se debe discutir no es si Rusia y Siria tienen derechos, ni si son legítimos, algo que a mí me parece obvio, sino la mejor manera de que los comunistas asuman la dirección de la lucha por la defensa de los mismos.

Pero si alguien cree que ahí sólo hay un asunto nacional, propio de Rusia o de Siria, se equivoca. De Putin dicen que es un “nacionalista”, algo que no dijeron de Yeltsin. Pero no se trata sólo de un problema nacional. En el siglo XX las revoluciones respectivas en Rusia (1917) y China (1949) pusieron a ambos países en el centro del mundo y la liquidación del socialismo en ellos no ha cambiado esa situación porque tampoco se trata sólo de un problema de clase.

Tanto Rusia, como China, son países que han pasado del socialismo al nacionalismo y volverán otra vez al punto de partida más rápidamente que ningún otro porque las espadas siguen el alto: en ellos aún no se ha resuelto ni un problema (modo de producción) ni otro (problema nacional). Por el contrario, se han agudizado, como corresponde a la etapa imperialista en la que vivimos, de la que no deberíamos olvidar nunca que -entre otras cosas- supone una “intensificación del yugo nacional”.

(1) Lenin, El imperialismo fase superior del capitalismo, pgs.142 y 156.
(2) Mao, Sobre la táctica de lucha contra el imperialismo japonés, Obras Escogidas, tomo I, pg.171
(3) Mao, ibid, pg.170.

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Memoria Histórica

La Organización Gehlen

Reinhard Gehlen fue un oficial del Estado Mayor del ejército nazi, donde ascendió a teniente coronel. Fue trasladado a la Abwehr, el servicio de inteligencia militar, y durante la Segunda Guerra Mundial le enviaron a combatir contra la URSS.

Estudio profundamente las tácticas militares y de inteligencia del Ejército Rojo. En 1942 reclutó a unos 100.000 antiguos prisioneros rusos formando el “Ejército Ruso de Liberación”. En diciembre de 1944 ascendió a general.

Junto con sus hombres, en marzo de 1945 Gehlen microfilmó todo el material de inteligencia que había recopilado, lo guardó en cilindros herméticos de acero y lo enterró en varios lugares en los Alpes austriacos.

Luego negoció con Estados Unidos su libertad y la de sus más destacados subalternos, a cambio de ponerse a su servicio con todos sus conocimientos y todo el material que había ocultado. Su contacto fue el general Walter Bedell Smith, Jefe del Estado Mayor General de Eisenhower, quien luego trabajó con William Donovan y Allen Dulles, Jefe de la OSS en Berna, Suiza.

El 22 de mayo de 1945 Gehlen se rindió en Bavaria al Cuerpo de Contrainteligencia de Estados Unidos. Durante los interrogatorios, reveló los nombres de un buen número de oficiales de la OSS, el espionaje de Estados Unidos, que eran miembros del Partido Comunista de Estados Unidos. Entonces, Estados Unidos ya planeaba la Guerra Fría  y carecía de suficiente información sobre la inteligencia soviética.

El 20 de setiembre de 1945 Gehlen y tres de sus más destacados oficiales nazis, fueron enviados a Estados Unidos por vía aérea para comenzar a trabajar para la OSS. Washington asignó a la OSS una partida secreta de 5 millones de dólares para que Gehlen pudiera empezar a operar.

En julio de 1946 fue oficialmente liberado de su condición de prisionero de guerra especial. Además, Estados Unidos liberó a otros 350 oficiales nazis de inteligencia, que también pudieron abandonar los campos de prisioneros para ponerse a las órdenes de Estados Unidos.

Gehlen fue enviado a Alemania, donde comenzó a planificar la organización de inteligencia de la futura República Federal, que luego sería conocida como «Organización Gehlen».

Estableció su cuartel general en las montañas Spessart en el centro de Alemania. Cuando la plantilla aumentó hasta alcanzar el número de 4.000 agentes encubiertos, se trasladaron a un terreno situado en Pullach al sur de Munich donde establecieron sus operaciones encubiertas bajo la legalidad de una “empresa de desarrollo industrial para el sur de Alemania”. Durante la Guerra Fría aquellos antiguos nazis fueron conocidos como los “V-Men” (Hombres-V).

Los hombres de Gehlen fueron infiltrados tras el Telón de Acero. Se convirtieron en los ojos y oídos de la CIA. Nutrieron los archivos del la inteligencia imperialistas. Apoyaron a los grupos anticomunistas. Fomentaron levantamientos contra los países del Pacto de Varsovia…

La Organización Gehlen suministraba la inteligencia y la CIA prestaba apoyo logístico, equipos, contactos, dinero, armas, radios, sabotajes y transporte.

Construyó el Túnel de Berlín bajo del Muro de Berlín para espiar las comunicaciones soviéticas y de Alemania oriental.

La Operación Sunrise infiltró a más de 5.000 espías nazis de ascendencia europeo-oriental y rusa. Los agentes fueron entrenados en 1946 en el campo de Oberammergau, bajo el mando del general Sikes y el general nazi Burckhardt.

En Ucrania esas operaciones continuaron hasta 1956, trabajando con el dirigente nacionalista Stepan Bandera, hasta que finalmente Bandera fue ejecutado por el KGB en Munich.

Gehlen trabajó en estrecha relación con las antiguas organizaciones fascistas: Guardia de Hierro en Rumania, la Ustasha en Yugoslavia y Vanagis en Letonia. Aunque miles de colaboradores fueran ejecutados, acusados de cooperar con la Organización Gehlen, las redes nunca pudieron ser completamente desmanteladas y reaparecieron tras el desplome de 1990.

La Organización Gehlen empleó a miles de miembros de las SS y nazis buscados por crímenes de guerra. Les ayudó a escapar a América Latina suministrándoles identidades falsas, documentos y pasaportes. La CIA también participó activamente para lograr la liberación de algunos de los acusados por crímenes de guerra.

Más de 5.000 antiguos oficiales nazis fueron reubicados en diferentes lugares del mundo. La mayoría fueron a Centro y Sudamérica, en especial a Nicaragua, El Salvador, Chile y Argentina. James Jesus Agleton, antiguo oficial de la OSS y luego Jefe de Inteligencia de la CIA fue el encargado de suministrar identidades falsas a los fugados.

Entre los espías reclutados por Gehlen que estaban acusados de crímenes de guerra se encontraban los jefes de la Gestapo de París y de Kiel y al famoso Willi Krichbaum ex jefe de la Gestapo en el sureste europeo.

Gehlen también reclutó a Franz Six y Emil Augsburg miembros de las SS, acusados de asesinar a los guerrilleros en la URSS.

En 1956 la Organización Gehlen fue reasignada al gobierno de Alemania occidental con las siglas de BND (Bundesnachrichtendienst) y Gehlen fue ascendido a teniente general.

En 2005 se publicaron en Estados Unidos los archivos que relacionan a Gehlen y al espionaje nazi con la CIA. La documentación desclasificada por la CIA consta de dos volúmenes llamados “Secreto Relger” y fue compilada por el historiador de la CIA Kevin Ruffner.

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Estrategia

‘La línea política lo decide todo’

Lyle J. Goldstein es un experto de la Marina de Guerra y profesor de la Escuela de Guerra Naval de Newport, especializado en China, pero destaca por la lucidez de sus escritos, que no abunda en los estudios estratégicos de los países occidentales.

Recientemente ha publicado una crítica (*) de las concepciones estratégicas que prevalecen, sobre todo en Estados Unidos, acerca de las estrechas relaciones tejidas entre Rusia y China que son, sin duda, el elemento que prevalece de la diplomacia actual.

La impresión es que la estrategia del imperialismo estadounidense se quedó donde la dejó Kissinger en 1970, cuando viajó con Nixon a visitar a Mao Zedong, y se caracteriza por situar a la URSS (o Rusia) como principal enemigo y a su alianza con China como un componente puramente temporal. Al final ellos creen que se impondrán las divergencias entre ambos países.

Es obvio constatar que los estrategas del imperialismo no tienen en cuenta factores políticos e ideológicos, es decir, que para ellos los vínculos entre Estados están por encima de ese tipo de consideraciones, por lo que la naturaleza socialista o capitalista de la URSS (Rusia) o China es irrelevante.

El artículo de Goldstein toma buena nota de los progresos navales de China y su creciente presencia en regiones estratégicas tan insospechadas para un país asiático como el Mar Negro o Yemen. Los océanos son la asignatura pendiente del ejército chino y a ellos destinan buena parte de sus preocupaciones.

No obstante, lo que hace de China un “coloso” es su alianza continental con Rusia, en la que están involucrados los países de las Ruta de la Seda, es decir, Asia central, de donde Estados Unidos ha ido saliendo progresivamente para trasladar el peso de sus energías al Extremo Oriente, el “pivot to Asia” de Obama.

El vacío dejado por Estados Unidos en Asia central está haciendo que cada uno de los países experimente el mismo impulso característico, que es el de sumarse a la alianza continental entre Rusia y China.

El ejemplo más importante es Irán, uno de los países característicos del “Eje del Mal” desde hace 35 años, con el que Estados Unidos ha tenido finalmente que capitular. Pero Irán siempre estuvo del lado del “Mal” y, por lo tanto, cercano a Rusia y China.

Por eso es mucho más característico el caso de Pakistán, que hasta el día de hoy era una marioneta de Estados Unidos y, sin embargo, ha iniciado el proceso de incorporación a la Organización de Cooperación de Shanghai con Rusia y China, y lo que es más importante aún: con India.

Este viraje demuestra hasta qué punto el imperialismo estimula esos rencores históricos entre países vecinos que, cuando se abandonan a sus propias fuerzas, encuentran intereses comunes y, por lo tanto, colaboración mutua.

A diferencia de las corrientes estratégicas que prevalecen entre los imperialistas, Goldstein considera que la colaboración chino-rusa tiene un carácter estratégico, por lo que es perdurable y temible para Estados Unidos, algo que cualquier observador ha sido capaz de admitir.

Pero para demostrar su tesis Goldstein va más allá y se apoya en otro artículo de la revista china de ciencia militar que menciona un acontecimiento histórico al que no se le ha prestado la atención que merece: el apoyo de la URSS a China durante la guerra contra la ocupación japonesa, es decir, entre 1934 y 1945.

La celebración este año del 70 aniversario de la victoria antifascista en la Segunda Guerra Mundial ha puesto otra vez de manifiesto el peso de las tradiciones sobre los Estados a lo largo de generaciones.

A pesar de que ni Rusia ni China son ya países socialistas, siguen analizando la historia y, más en concreto, algo tan relevante para ellos (y para todos) como la Segunda Guerra Mundial, de la misma manera, un punto de vista que los países capitalistas no admiten. Sobra decir que el punto de vista soviético (y ruso) y chino era correcto entonces y sigue siéndolo ahora.

Hoy en Rusia y China la Segunda Guerra Mundial se sigue estudiando, incluso en las academias militares, como una guerra contra el fascismo y un ejemplo de colaboración de dos países de naturaleza política diferente (URSS socialista, China capitalista) para lograr un objetivo común: la derrota del fascismo y, en el caso, de Asia, la del militarismo japonés.

Los militares chinos se remontan a la invasión japonesa de China y a su salvaje ataque contra Nanjín, la capital nacionalista, en diciembre de 1937, poco antes del inicio de la Segunda Guerra Mundial en Europa.

Además, recuerdan la ayuda que los soviéticos prestaron entonces a los nacionalistas chinos, como también la prestaron a los republicanos españoles en aquel mismo momento. La califican como “impresionante” ya que comprendía el envío de 1.000 aviones y sus correspondientes pilotos, que acudieron en auxilio de China de manera voluntaria. Sobra recordar que muchos de ellos cayeron en el combate.

“De bien nacidos es ser agradecidos”, dice el refrán y, por su parte, Goldstein reafirma la generosidad soviética: “El Ejército Rojo podría haber utilizado esas mismas aeronaves como una fuerza de reserva vital”, escribe. Pero no lo hizo.

Hay más todavía: la ayuda prestada por la URSS a los nacionalistas chinos en su guerra contra Japón, dice Goldstein, fue superior a la que prestaron a los comunistas en esa misma guerra en un momento -hay que recordarlo- en el que la Internacional Comunista seguía en pie.

No es de extrañar que tanto los estrategas chinos como Goldstein recuerden ahora el apoyo de la URSS a la China nacionalista porque está preñado de lecciones militares, por supuesto, pero también políticas. Vale para explicar acontecimientos históricos, como la ayuda paralela de la URSS a la Segunda República española a los cretinos que se niegan a reconocerla, pero también acontecimientos de actualidad, como la ayuda rusa a Siria.

En 1945 lo mismo que en 2015, una estrategia correcta (política y militar) es invencible porque acaba conquistando apoyos y aliados en todo el mundo. Por su naturaleza de clase la burguesía no puede entender que quien presta apoyo recibe lo mismo: apoyo. El internacionalismo no le cabe en la cabeza. Con el apoyo no se trafica, ni se vende, ni se compra. Eso es algo que Rusia y China han aprendido de su pasado y de otra clase social: el proletariado.

En una revolución lo mismo que en una guerra, lo único que permite acumular fuerzas, eso que ahora llaman las “mareas”, es una estrategia adecuada. Como decía Mao, “la línea política lo decide todo“. Es algo que sólo el proletariado conoce.

(*) http://nationalinterest.org/feature/russia-china-beware-the-budding-eurasian-colossus-14163

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Noticias

Olga Benario, la vida heroica de una militante comunista

Olga Benario nació en Munich en 1908. Era hija de un abogado judío Leo Benario y de Eugénie Gutmann. Cuando tenía quince años ingresó en las Juventudes Comunistas y más tarde vivió en Berlín con Otto Braun, un escritor y militante comunista experimentado.

Ambos se destacaron en las luchas contra las bandas nazis de matones, hasta que fueron detenidos en 1927. Aunque ella fue liberada, Braun no, siendo acusado de «traición a la patria».

Un años después participó en el asalto a la prisión de Moabit, en pleno centro de Berlín, a punta de pistola, logrando liberar a Braun. Los persiguieron, las fotos de ambos circularon por toda la prensa alemana, se ofrecieron recompensas por pistas sobre su paradero, pero lograron fugarse a la Unión Soviética.

En 1931 se separó de Braun y se unió por un tiempo al oficial soviético B. P. Nikitin.

En la URSS se convirtió en oficial del Ejercito Rojo y recibió entrenamiento militar y político impartido por la Escuela Lenin en Moscú.

Participó activamente en la movilización de los sindicatos por el cumplimiento de los planes quinquenales.

En 1934 fue enviada desde Leningrado a Brasil por encargo de la Internacional Comunista, para apoyar la preparación de la insurrección. Viajó en compañía del dirigente comunista brasileño Luis Carlos Prestes, a quien el novelista Jorge Amado llama “El Cavaleiro da Esperança” en la extraordinaria novela “Los subterráneos de la libertad”.

Después se convirtió en su compañera y tuvo con él una hija, llamada Anita Leocadia.

En Brasil fundó la Alianza Nacional Libertadora, movimiento creado para preparar la insurrección contra el gobierno de Getulio Vargas. Fue un error. Ni Prestes ni la Internacional Comunista comprendieron el carácter nacionalista y progresista de aquel gobierno, y en 1935 promovieron la llamada “intentona comunista”.

El gobierno logró sofocarla y tanto Olga Benario como Prestes fueron detenidos. Pero Olga estaba embarazada y, poco después, fue entregada por el régimen de Getulio Vargas a la Alemania nazi.

Fue encarcelada primero por la Gestapo en la prisión de mujeres de Barnimstrasse, donde nació su hija, que por ser considerada brasileña, pudo ser reclamada por su abuela Leocadia. Con el avance del III Reich en Europa y el temor a que Anita volviera a caer en manos de los alemanes, Leocadia acompañada de su hija Ligia deciden trasladarse a México. Olga fue transferida al campo de concentración de Lichtenburg y luego al de Ravensbruck.

En la última carta que Olga le escribió a Carlos Prestes y a su hija se despide de ellos, con la certeza de que le quedaba poco tiempo de vida: «He luchado por lo justo, por lo bueno y por lo mejor del mundo… Quiero que me entiendan bien: prepararme para la muerte no significa que me rinda, sino saber hacerle frente cuando llegue».

En febrero de 1942, un poco antes de cumplir los 34 años, fue enviada al campo de exterminio de Bernburg, en donde fue asesinada en una cámara de gas.

Tanto en la antigua República Democrática Alemana como en el Brasil actual, muchas plazas y calles llevan su nombre. Fernando Morais escribió en portugués una biografía anovelada sobre la vida de Olga, llevada al cine en 2004.

Jayme Monjardim: Olga
http://www.youtube.com/watch?v=uIRSuWMA368
http://www.youtube.com/watch?v=7FprEbkbfPk

Entrevista con su hija Anita Leocadia:

https://www.youtube.com/watch?v=iH6eQ1-bKRE