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Sánchez, el rey desnudo y la bellaquería

B.

Para una vez que el presidente Sánchez dice una verdad, esto es, que la Fiscalía General del Estado hace lo que le diga o dicte el Gobierno, el Ejecutivo, que para eso lo nombra, resulta que todo el gallinero parlamentario se pone de acuerdo en decir que ha «metido la pata». No se entra en el fondo de la frase y ver qué hay de cierto en ella, no, esto no: ha metido la gamba hasta el zancarrón. ¿Cómo se puede meter la pata diciendo una verdad? Ah. Y es que no puede ser que estemos todo el santo día, mass media, polítiquillos, tertulistos, tartufillos, etc., dando la brasa al personal con aquello de «vivimos en un Estado de Derecho», somos una «democracia avanzada» con que nos llenamos la boca para maquillar este engendro, para que venga este patán y en dos patadas se cargue el invento, la independencia judicial, la separación de poderes y la madre que nos parió.

Años, lustros, vistiendo el muñeco y va este rastacueros *parvenu* de Sánchez diciendo que el rey va desnudo. Le da la razón al independentismo catalán de los Puigdemont y cía y a los comunistas que lo vienen diciendo años ha y le llaman a esto fascismo. O neofascismo, para no parecer rijoso.

Moraleja: para mantener el andamiaje de esta democracia de cartón piedra lo que procede es mentir como bellacos una y mil veces hasta aturdir y lavar el cerebro a la plebe diciendo que disfrutamos de las bondades de un régimen democrático, constitucional, garantista, la Biblia en verso y el copón de la baraja. Hay que decir que el rey va vestido, y no desnudo como señaló el niño del cuento de Andersen. Hay que mentir compulsivamente, enfermizamente. El sistema se basa en una sarta de mentiras.

Buenos días

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Nuestra percepción de la realidad ni es nuestra ni es real

Hasta ahora Ustedes conocían las verdades, las mentiras, las medias verdades, la posverdad, las estadísticas, los telediarios, las tertulias, las cortinas de humo, el lavado de cerebro, las guerras sicológicas, la intoxicación informativa y la callada por respuesta.

Ahora les toca familiarizarse con la “gestión de la percepción” y enterarse de que la percepción de la que hablan es la suya, es decir, de hay alguien que se preocupa de gestionar la manera en que Usted percibe la realidad. En otras palabras: de manipularle.

Es una técnica inventada por el ejército estadounidense que imparten a los cadetes en las academias militares, pero también a aquellos que forman parte de la diplomacia, el espionaje extranjero (CIA) o interno (FBI). De ahí pasó a las escuelas de negocios, de sicología y de periodismo, de tal manera que la manipulación de los demás se ha convertido en una disciplina científica, aceptada y admitida como moneda corriente, o sea, en una profesión.

Según el Pentágono la gestión de la percepción es una técnica que proporciona u oculta información selecta a audiencias extranjeras con el fin de influir en sus emociones, motivaciones y razonamientos objetivos.

Los militares estadounidenses han enseñado a las cadenas de comunicación el arte del ilusionismo y la manipulación de las apariencias, de los aspectos externos y superficiales de las cosas, considerados de una manera separada de las cosas mismas.

Por ejemplo, lo que hoy se considera como “política” es, la mayor parte de las veces, de ese tipo, un discurso sobre otro, una opinión sobre otra, es decir, una tertulia o una jaula de grillos que discuten sobre los aspectos superficiales de la realidad. Cuanto más superficiales mejor. Lo mismo que la televisión ha acabado en tele-basura, la política ha acabado en politica-basura por una buena razón: es la mejor manera de que la mayoría se quede al margen, hastiada y asqueada de esa “política”.

En la mayor parte de las publicaciones académicas la realidad también está ausente. Los escritores se engendran unos a otros. Las obras de unos dan lugar a las réplicas de los otros. El mes pasado la Universidad Rey Juan Carlos organizó un Congreso Internacional sobre la pobreza y lo cambió de nombre por el de “exclusión social”. No era una reunión convocada “contra” la miseria sino para hablar “sobre” la miseria y, como es lógico, los miserables no estaban allá, ni siquiera como espectadores.

Hoy cualquier organismo que se precie se rodea de una oficina de prensa, publicistas, gabinetes de imagen y departamentos de comunicación (“community manager”) que nos imponen a los demás la manera en que los percibimos. Crean “marcas”, de manera que no los vemos como ellos son sino como quieren que los veamos.

Para aprobar una ley que elimine los derechos fundamentales o vender alarmas no hay nada mejor que iniciar una campaña sobre la inseguridad ciudadana, los robos y los crímenes. Por más que el número aparente de delitos se reduzca, la inseguridad no es más que un estado sujetivo muy fácil de alterar, y lo mismo ocurre si el número de delitos aumenta y quieres promocionar el turismo: es suficiente con iniciar una campaña diciendo que es un país muy tranquilo y apacible. La misma empresa que te diseña una campaña, te diseña la contraria; ni siquiera el precio en un caso es diferente del otro.

No sólo Benetton es una marca; el capitalismo convierte cualquier cosa en un producto comercial, como la monarquía fascista, por ejemplo, todo un ejemplo de la sofisticación que puede llegar a alcanzar la gestión de la percepción.

Para realzar lo bueno hay que fabricar lo malo, las “marcas negativas”. Las religiones tienen al demonio y las películas tienen sus “malvados” como contrapunto. Cuando una campaña fabrica un malo muy malo, como Corea del norte, por ejemplo, los buenos parecen más buenos, e incluso los regulares parecen mejores de lo que son.

En las elecciones es algo que no falla casi nunca: “todos son iguales”, según dicen, lo cual significa que “todos son iguales de malos”. Por lo tanto, para arrastrar a alguien hasta un colegio electoral hay que crear la marca del “menos malo” o el “mal menor” a la que se aferran casi todos los votantes para justificarse a sí mismos.

Al mismo tiempo que en un aula las universidades enseñan a manipular la percepción de la realidad, en la de al lado enseñan lo contrario: el “fact checking”, la corroboración de una determinada información con la realidad. Lo que ninguna universidad enseñará nunca es que la mayor parte de los lectores no pueden contrastar ninguna información y mucho menos hacer frente a toda una campaña de gestión de la percepción.

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La ONU manipuló las pruebas del ataque químico a Duma para culpar al gobierno de Damasco

Los inspectores de las armas de destrucción masiva manipularon deliberadamente las pruebas para culpar al gobierno sirio por el ataque con armas químicas en Duma el año pasado.

Un panel reunido por la Fundación Courage, una asociación para la defensa legal de periodistas e informadores, se reunió con un miembro del equipo de la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas (OPAQ) que investigó el lugar del ataque de abril del pasado año.

Descubrió pruebas “perturbadoras” de que se había manipulado la información para promover una “conclusión predeterminada”.

El supuesto ataque químico contra Duma, en el que murieron 40 personas, desató la indignación internacional y los bombardeos aéreos de Gran Bretaña, Francia y Estados Unidos después de acusar al gobierno de Damasco.

El caso comenzó a aclararse cuando sobre el terreno muchas personas empezaron a cuestionar los detalles, concluyendo que el ataque fue organizado por el grupo seudo-humanitario llamado “Cascos Blancos”.

Un informe técnico disidente publicado a principios de este año -excluido del informe de la OPAQ- ya puso en duda la versión oficial acerca de la responsabilidad del gobierno de Damasco al respecto.

El informe reveló que las botellas de gas químico no habían caído desde arriba, como se dijo, sino que, de hecho, se habían colocado manualmente en los dos lugares de la investigación.

El denunciante de la OPAQ dijo al grupo, que incluía al José Bustani, primer Director General de la OPAQ, que las principales pruebas habían sido ocultadas a los inspectores.

Esto incluía la omisión de controles durante los análisis químicos, lo que significaba que no había forma de hacer una comparación, un elemento fundamental de los experimentos científicos.

La falta de controles impidió comprobar si los marcadores químicos detectados eran el resultado de un ataque químico o simples restos en el suelo.

El informe de la OPAQ era muy defectuoso, sin una revisión por pares adecuada, advirtió la Fundación Courage, quien añadió que se había llevado a cabo con un objetivo predeterminado: culpar al gobierno sirio.

Los inspectores de la OPAQ que participaron en la investigación deberían comparecer y comunicar sus observaciones divergentes a los Estados Partes en la Convención sobre Armas Químicas, asegura la Fundación.

Bustani dijo que “las pruebas convincentes del comportamiento irregular de la investigación de la OPAQ sobre el presunto ataque a la Duma confirman las dudas y sospechas que ya tenía”.

“No podía entender lo que estaba leyendo en la prensa internacional. Incluso los informes de las investigaciones oficiales parecían inconsistentes en el mejor de los casos. La imagen es ciertamente más clara ahora, aunque muy perturbadora”.

https://morningstaronline.co.uk/article/w/chemical-attack-evidence-was-manipulated-to-blame-syrian-government-report-claims

Más información:


– Los trapos sucios de la Guerra de Siria salen a la luz pero los medios se callan como perros 
– No hubo ningún ataque químico del ejército sirio contra Duma en abril
– Nuevos hallazgos sobre el montaje del ‘ataque químico’ al barrio de Duma, en la capital siria
– El gran montaje de las armas químicas de Duma sale al descubierto
– La ONU manipuló las pruebas del ataque químico a Duma para culpar al gobierno de Damasco
– La prensa española: los perritos falderos de los imperialistas

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La guerra sicológica se traslada de las cadenas de comunicación a las redes sociales

Los informáticos han sustituido a los periodistas. Antiguamente la mayor influencia electoral estaba en las cadenas de comunicación, especialmente en la televisión; ahora las elecciones se juegan en las redes sociales, en los buscadores y en internet.

Ciudadanos le ha pagado a Youtube (Google) el anuncio más caro que se haya contratado nunca: 60.000 euros (1). Pero las elecciones españolas son una minucia comparadas con la gringas, que es donde las grandes mafias políticas se la juegan a navajazos.

La campaña electoral aún no ha comenzado pero la guerra sicológica sí. Ya han soltado a la gran liebre para que los perros corran detrás. Como hace cuatro años, el señuelo es Rusia, lo que hace presagiar la tortura que nos acecha. “Elecciones y guerra sucia: comienza la carrera electoral hacia la Casa Blanca”, titulamos el mes pasado una entrada (2).

Son infatigables. El lunes Facebook anunció que había frustrado “un nuevo intento ruso de manipular a la opinión pública, dirigido contra candidatos demócratas como Joe Biden”. Esta idiotez quiere decir varias idioteces al mismo tiempo.

La primera, que no es la primera vez que Rusia intenta manipular las elecciones estadounidenses (ya lo intentó antes).

La segunda, que el Kremlin no tiene bastante con manipular sus propias elecciones y está obsesionado por manipular las de Estados Unidos.

La tercera, que Putin es enemigo de los demócratas y amigo de los republicanos, y especialmente de Trump.

La cuarta, ya la hemos contamos aquí hace unos días (3): hace tiempo que Biden se ha desacreditado a sí mismo sin necesidad de que los rusos divulguen sus miserias. Otra cosa diferente es que los medios de intoxicación hispánicos no le hayan contado nada a Usted.

Nathaniel Gleicher, director de seguridad de Facebook, asegura que ha bloqueado nada menos que cuatro campañas dirigidas por Irán y Rusia. Uno de los grupos rusos compartió publicaciones a través de cuentas falsas, que supuestamente representaban diferentes corrientes políticas y cubrían temas como “elecciones estadounidenses, cuestiones medioambientales, tensiones raciales, cuestiones LGBT, conservadurismo y liberalismo”.

La firma Graphika, especializada en el análisis de redes sociales, también asegura que Rusia ha atacado “directamente a algunos candidatos presidenciales estadounidenses” que es tan escandaloso como decir que “Estados Unidos ha atacado directamente a algunos candidatos presidenciales rusos”.

Pero ahora el malvado Putin lo tiene mucho más complicado porque después de la experiencia de 2016, ahora Zuckerberg está sobre aviso, según dijo en una conferencia de prensa. Los sabuesos de Facebook han aprendido e identifican a los grupos maliciosos basándose en su comportamiento “coordinado” e “inauténtico”.

Los de Facebook son como los perros que olfatean los estupefacientes en la aduana: en cuanto observan en la red que alguien escribe contenidos “inauténticos” ya sospechan que puede ser un ruso al servicio del Kremlin porque Facebook sólo publica contenidos “auténticos” y “genuinos” cien por cien.

“Nihil obstat”. En adelante cuando algún farsante quiera publicar información “inauténtica”, los sabuesos de Facebook pondrán ventanas emergentes para que los ingenuos usuarios no compartan contenidos que no haya superado la censura previa.

Por ejemplo, los contenidos que pretendan disuadir a los votantes de votar serán eliminados automáticamente. Nada de abstenerse. Vote Usted a quien sea. Eso da igual. Lo importante es que Usted vote.

(1) https://www.vozpopuli.com/economia-y-finanzas/ciudadanos-albert-rivera-anuncio-google-ue_0_1290171109.html
(2) https://mpr21.info/2019/09/elecciones-y-guerra-sucia-comienza-la.html
(3) La segunda destitución de Trump pasa por Ucrania (que no está muy lejos de Rusia), https://mpr21.info/2019/10/la-segunda-destitucion-de-trump-pasa.html

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‘Disculpe, señora, estoy de bronca, ¿quiere apartarse?’

Bianchi

Las huelgas son un buen termómetro de la lucha de clases, indican y denotan la temperatura de las clases trabajadoras, incluso cuando son rechazadas como huelgas-farsa cuando son convocadas por sindicatos reformistas vendeobreros.

Dicho esto, cuando de cortes de tráfico o terminales de aeropuertos, trenes o autobuses se trata, los medios masivos de desinformación y propaganda del régimen (no diré «del 78» porque estos barros vienen de los lodos del 39, «Año de la Victoria»), reaccionarios en su mayoría, sacan a relucir, sistemáticamente, la oposición entre quienes ejercen su derecho a la huelga y sus manifestaciones violentas y quienes van, pacifiquísimamente, a sus trabajos (no por cuenta ajena, mayormente).

No hay derecho, no puede ser, que buenos ciudadanos-contribuyentes vean impedido su derecho constitucional al trabajo por hordas y piquetes de desalmados que lo impiden. O no respetan los horarios mínimos (en hospitales, por ejemplo, o el Metro). Si algún representante sindical «mayoritario» es entrevistado es para recalcar que serán respetados los «servicios mínimos» y que la protesta transcurrirá por los cauces previstos, esto es, una manifestación-procesión, o sea, normales y legales, nada que temer. Se trata de conciliar a las partes enfrentadas y «condenar» a los «violentos» al servicio objetivo de la gran patronal, privada o estatal.

Se pasará mil veces por las pantallas las declaraciones del paisano/a que se ha visto atropellado en sus derechos, ¡toma ya!, por un grupo de «energúmenos» que impiden dirigirse a su puesto de trabajo, sin más, sin explicar el por qué de esa situación. Sin llegar a decir que esa suerte de contradicción es, bajo el capitalismo, irresoluble e inconciliable. No tiene solución, por tanto, el choque entre un, vale decir, huelguista y un honestísimo ciudadano que va a abrir su mercería, es, por antipático que suene, secundario y por eso se pone, como si fuera lo principal del conflicto, en las pantallas. La responsabilidad siempre la tendrá quien no se aviene a negociaciones obligando a un choque inevitable con quienes por ahí. La cuestión, visto desde fuera, es posicionarse, como todo.

Otra cosa es el papel egoísta de quien dice que también es un trabajador al que se le impide trabajar, y el verdadero solidario que está con la causa del huelguista, económica o política, a sabiendas de que le puede perjudicar a él y sus intereses.

Bona tarda.

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Guerra psicológica

La máquina de la verdad ya es capaz de fabricar noticias falsas automáticamente

El tipo “geek”, esa persona obnubilada por los artilugios mecánicos, no es de ahora sino que nace con lo que Marx llamó “maquinismo” en El Capital.

Ese tipo de ideologías, tan extendidas, producen muchos equívocos. Uno de ellos es el de tratar de asimilar las máquinas a las personas, o sea, el intento de crear máquinas (robots) “mejores” y, por lo tanto, cada vez más parecidas a los seres humanos.

Muy recientemente se ha comprobado el fracaso de dicho intento, por lo que la investigación va ahora en la dirección contraria: tratar de asimilar las personas a las máquinas.

Sólo entonces tiene sentido la prueba de Touring, es decir, la capacidad técnica que tiene un ser humano para diferenciar a otro ser humano de una máquina.

Sin embargo, a veces cuando navegamos por internet, lo que vemos es lo contrario: entramos en un sitio que nos exige demostrar que no somos una máquina. Ya no es el ser humano el que no sabe diferenciar a otro ser humano de una máquina; las máquinas tampoco lo consiguen tan fácilmente.

En definitiva, así es el capitalismo: como decía Marx, todo lo cosifica, lo convierte en mercancía, en pequeños autómatas sin personalidad propia, capaces de funcionar siguiendo las directrices de un código preestablecido, como un tren encima de la vía.

Pero siempre ocurre lo mismo. Siempre hay algún cretino con título académico que distrae la atención escribiendo sobre los robots, la inteligencia artificial y cosas parecidas. A nadie prece preocuparle lo contrario: la transformación de los seres humanos en clones, fabricados a la imagen y semejanza de un único prototipo androide.

Los cretinos se especializan en darle la vuelta a las cosas. Por ejemplo, hace años se esforzaron por inventar el polígrafo, una máquina que -según decían- era capaz de discernir si una persona decía la verdad o mentía.

Nunca existió nada de eso. El poligrafo no sólo no es capaz de discernir la verdad de la mentira sino que es una mentira o, como se dice en lógica matemática, genera la paradoja del mentiroso (y ya saben Ustedes que NO es cierto que cae antes el mentiroso que el cojo).

Ahora los investigadores vuelven a la carga y aseguran que han creado algoritmos capaces de discernir la verdad de la falsedad en medio del marasmo de noticias que circulan por internet. Vuelve el mito de la “máquina de la verdad”. Una persona no sabe si otra la dice la verdad o le miente, pero una máquina sí puede lograrlo.

Es otra tontería, pero como la universidad está llena de ellas, se convierte en una más. Hay algoritmos mucho más estúpidos que van al grano: crear noticias falsas. De esa manera el periodismo se abarata: baja el precio de esa mercancía que son las noticias. No hace falta periodistas, ni periódicos, ni corresponsales, ni columnistas, ni tertulianos.

Yejin Choi

La inventora de la máquina de noticias falsas es Yejin Choi, profesora de la Universidad de Washington e investigadora del Instituto Allen de Inteligencia Artificial. Como hay muchos artículos falsos (“propaganda”, los llama Choi) circulando por la red, es posible conseguir que una máquina “aprenda” a redactarlos sin necesidad de pagar a periodistas, publicistas o “negros” (*).

Naturalmente, si Choi se equivoca y le entraga a la máquina artículos veraces para que “aprenda”, entramos otra vez en la paradoja del mentiroso que estudia la lógica matemática: la máquina “aprenderá” a redactar artículos verídicos, o quizá se hará un lío y escribirá un poco de todo, que sería lo más probable; posiblemente por ese camino volveríamos al punto de partida.

“La desinformación artificial a gran escala no sólo es posible, sino que es barata y creíble”, dice Sarah Kreps, profesora de la Universidad de Cornell y coautora del estudio junto con Choi. Su difusión en internet, añade, podría crear “campañas de influencia maliciosas”.

Ya ven: hasta ahora la humanidad nunca había conocido “campañas de influencia maliciosas”, pero desde este momento se van a abaratar considerablemente. Los lectores ya no se preguntarán sólo si la noticia es verdadera o falsa (“tertium non datur”, diría Leibniz) sino, además, si la noticia procede de una máquina o no.

Lo más probable es que ocurran las dos cosas a la vez, o sea, una falsedad por partida doble: la noticia es falsa pero a Usted nadie le engaña porque la ha redactado una máquina, uno de esos “bots” que proliferan en las redes sociales, en donde a la falsedad de la noticia se le añade la falsedad del autor.

La máquina de Choi que fabrica noticias falsas muy baratas ya tiene nombre. Se llama Grover. Israel tiene la suya y se llama Haim. Si Ustedes tienen un detector de mentiras en su casa, sepan que no les bastará: necesitarán también un detector de máquinas mentirosas.

El Pentágono ya está en ello y también le ha puesto un nombre que, de momento, es bastante anodino: “Semantic Forensics” (Análisis del Significado).

(*) https://www.wsj.com/articles/readers-beware-ai-has-learned-to-create-fake-news-stories-11571018640

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¡Son periodistas, estúpido, o cuando el gremio es noticia!

Bianchi

Hace escasos días ha sido noticia en las primeras planas, portadas y pantallas el plante -con las cámaras y micrófonos en el suelo- de los periodistas del Parlament de Catalunya ante los «ataques» sufridos durante manifestaciones en la calle, defendiendo que el colectivo -de periodistas- deben poder ejercer su profesión con libertad y la máxima seguridad. Esto es, dicho a la castiza manera, que se les deje mentir, manipular y tergiversar a modo y como siempre y con tranquilidad, o sea, sin contrainformaciones, sin «feedback», que se dice en el argot, que no me tosan, vaya.

Tal parece, o pareciera, que la fidelidad del relato de unos hechos, su narrativa, sea monopolio de los medios de comunicación autorizados (oficiales) para contarla, y cualquier «desautorización» de sus versiones mediante «ataques» que rozan lo físico -que es el meollo de la cuestión al margen de la veracidad de lo que se cuenta- es una sacrílega agresión a la sacrosanta libertad de expresión, entendida ésta de manera absoluta dizque antimarxista. No se hable, pues, de que la verdadera libertad de expresión, o una manifestación de ella, reside en la masa anónima que «ataca» a los representantes (?) de la opinión pública, es decir, en el mundo del periodismo que es quien decide qué es y qué no es libertad de expresión, y, sobre todo, su manera de expresarla porque, el más liberal y progre de esta especie podrá argumentar que la chusma puede expresarse, sí, pero si lo hace con violencia, ya pierde fuerza, peso y razón en sus planteamientos o cuando exclama «televisión, manipulación». Hay que ser exquisito, educado, gentleman, y esperar tu turno, si lo tienes…

Hemos dicho «opinión pública» como si sólo hubiera una. Ocurre que, en una sociedad dividida en clases, hay más de una. Otra cosa es que se tienda a tener formada una sola opinión pública, que es el objetivo de la oligarquía, casi conseguido con la concentración de medios y la proliferación -y recitación-  del mismo mensaje que hoy llaman «mantras» como un «hare krisna». No existe -no es neutral- la información por la información; se informa, o desinforma, para orientar en determinado sentido. Desde esta perspectiva, la comunicación se revela como una fuerza que puede servir tanto para la liberación del hombre, digámoslo así, como para su opresión.

Hay cosas que, de puro sabidas, se olvidan y conviene refrescarlas, como por ejemplo lo que sigue y dice que la clase que dispone de los medios de producción material dispone, a la vez, de los medios de producción intelectual, esto es, los mass media, la ideología, etc. No es que millones de personas estén alienadas por la televisión (atontadas por la «caja tonta»), sino que están alienadas por el capitalismo.

Los editoriales de la prensa («las» editoriales son de libros), la mayoría, se amparan en la bandera pirata anglosajona que reza: «los hechos son sagrados, el comentario es libre», adagio que sonaba bien en los tiempos del capitalismo liberal de libre competencia, pero no en la época actual del imperialismo y los monopolios donde lo que impera es el reforzamiento constante de los patrones ideológicos dominantes -los «mantras» aludidos- que deben ser incorporados -como una «aguja hipodérmica» de Lasswell- en la práctica cotidiana de las masas.

Lenin sostenía que la «libertad de prensa» es la libertad para comprar periódicos y escritores (burgueses). Algo parecido mantenía sobre la «libertad» en abstracto («¿libertad, para que?», «¿libertad, para quién»?) y se aprovechó para tildarle poco menos que de liberticida y, por supuesto, «totalitario» y demás zarandajas , ocultando bajo qué modo de producción ocurría lo que decía y denunciaba el gran revolucionario. No es lo mismo lo que decía Lenin bajo el capitalismo que con el socialismo. Y hablando de este último, y para que se vea lo mucho que se cuidaba Lenin de que lo pillaran en renuncio, decía que «en un Estado socialista recién creado y no consolidado aún, en que la burguesía es todavía fuerte, la libertad de prensa burguesa es la libertad de organización política de la burguesía y de sus servidores más fieles, por lo que entregar a la burguesía un arma más, como la libertad de organización política, significa facilitar la causa del enemigo de clase». Justo lo que reclamaban, solapadamente al principio, los cabecillas del llamado, con los años, «socialismo de rostro humano» dando por hecho que el socialismo, no digamos el comunismo, es un régimen «totalitario» per se, pero estos son otros jeribeques.

La contradicción fundamental de los medios en la sociedad capitalista estriba en que la comunicación es social, es patrimonio de la colectividad que la constituye, mientras que los instrumentos de la comunicación, los medios, son propiedad privada.

Libre es quien tiene los medios para expresarse, como le ocurre, entre otros, a este blog. ¿Pueden decir lo mismo tribuletillos, plumilllas, becarios y «mandaos», voces de su amos?

Buona sera.

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Vuelve el ‘candidato manchú’: los piratas informáticos iraníes intentan sabotear las elecciones de Estados Unidos

Un grupo de piratas informáticos vinculados al gobierno iraní intentaron penetrar en las direcciones de correo electrónico de un equipo de la campaña presidencial de Estados Unidos, funcionarios del gobierno y periodistas entre agosto y septiembre, según reveló Microsoft el viernes.Durante el período de un mes, el centro de ciberseguridad del monopolio tecnológico estadounidense observó que en más de 2.700 ocasiones el grupo intentó identificar correos electrónicos pertenecientes a usuarios de Microsoft y luego atacar 241 de estas cuentas, dijo Tom Burt, vicepresidente a cargo de la seguridad en un comunicado.

Microsoft considera que el grupo procede de Irán y está vinculado al gobierno. “Las cuentas específicas están asociadas a un equipo de campaña presidencial estadounidense, funcionarios y ex funcionarios del gobierno, periodistas que cubren las relaciones políticas internacionales y conocidos iraníes que viven fuera de su país”, asegura Burt.

Al final, sólo se expusieron los datos de cuatro cuentas, ninguna de las cuales estaba relacionada con el equipo de campaña política o el gobierno, dice el monopolio informático.

Los expertos en amenazas digitales de Microsoft creen que incluso si estos ataques no fueran técnicamente sofisticados, el grupo de piratas está altamente motivado y es capaz de invertir recursos significativos para lograr sus objetivos.

Los piratas buscaron y encontraron datos personales (como correos electrónicos) en un intento de recuperar más datos confidenciales.

La empresa que diseñó el sistema operativo Windows, que sigue dominando ampliamente en los ordenadores de todo el mundo, dice que revela estos ataques en un esfuerzo por ser transparente sobre los “intentos de perturbar los procesos democráticos” y para “animar a todo el mundo a ser más vigilante y a protegerse a sí mismos” contra este tipo de riesgo.

Lo que Microsoft no dice es que son ellos mismos quienes espían a los usuarios de Windows, que entregan los datos a su propio gobierno y que la mejor manera de que los usuarios preserven su intimidad es abandonar dicho sistema operativo.

Washington está enfrentado a Teherán desde que la revolución de 1979 que derrocó a la monarquía. El año pasado Estados Unidos se retiró unilateralmente del acuerdo sobre energía nuclear que había firmado en 2015, restableciendo las sanciones económicas contra Irán.

Las elecciones presidenciales de Estados Unidos se vuelven a calentar con la tontería de las “injerencias extranjeras”. Hace tres años el Partido Demócrata ya lanzó una campaña de intoxicación sobre unas fantasmagóricas relaciones del “candidato manchú” (Trump) con Moscú.

Es muy posible que ahora tengamos que soportar otra igual con Irán. Pura guerra sicológica…

Más información:
– La ideología dominante es como los zombis: nos persigue por más que se demuestre su falsedad
– Trump, el candidato manchú, y cómo los rojos se han apoderado de la Casa Blanca
– Los hilos que van del Kremlin a Trump pasan por WikiLeaks pero no conducen a ninguna parte
– Las mentiras llegan y se quedan para siempre
– El gobierno británico dirige a los medios en la campaña de intoxicación contra Rusia
– Espías y periodistas: se le atrapa antes al mentiroso que al cojo

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La guerra sicológica desde Twitter: una fábrica de consenso de los ejércitos imperialistas

Campañas de intoxicación, como la “huelga climática” del 27 de setiembre, serían impensables sin un control estricto de los mensajes que circulan por las redes sociales que han logrado crear un discurso homogéneo en todo el mundo, que ha alcanzado el grado de histeria colectiva. Un gran éxito, sin duda.

Mentiras, fraudes, manipulaciones, posverdad, “fakes news”… Los nuevos términos se suman a los más viejos para poner de manifiesto que, como decía Sun Tzu, la esencia de la guerra es el engaño. Los ejércitos imperialistas no sólo son la fuente de las noticias sino también el canal, que hoy no es un periódico, ni una radio, ni una televisión, sino grandes monopolios de las telecomunicaciones, como Twitter.

Las redes sociales son tentáculos de los ejércitos imperialistas. Un dirigente de Twitter, Gordon MacMillan, el editor en Oriente Medio, es a la vez miembro de la unidad de guerra sicológica del ejército británico.

MacMillan es capitán de la reserva en el ejército británico y trabajó durante varios años en la Brigada 77, una unidad creada en 2015 para desarrollar formas “no letales” de hacer la guerra. Hace seis años se unió a la oficina del Reino Unido de Twitter. Para tapar su rastro en la red, el 20 de septiembre Twitter eliminó un gran número de las cuentas que tenía.

La Brigada 77 es una granja de trolls que utiliza las redes sociales como Twitter, Instagram y Facebook, así como podcasts, análisis de datos e investigación de audiencia para llevar a cabo lo que el general Nick Carter, jefe del ejército británico, denomina la “guerra de la información” en la que están empeñadas tropas, soldados, aunque no siempre lleven uniforme.

Tiene  varias secciones. Una de ellas se centra en el estudio de los lectores: su composición, su demografía y los hábitos de las personas a las que quieren llegar. Otra se centra en  crear una “conciencia de actitudes y sentimientos” a partir de un gran conjunto de datos recopilados en los medios sociales. Otra está repleta de soldados que producen contenidos de vídeo y audio. En otras, equipos de especialistas en inteligencia analizan detenidamente la forma en que se reciben los mensajes y debaten las formas de hacerlos más eficaces.

La misión de la Brigada 77 es producir propaganda discreta en apoyo de las operaciones militares británicas. Una respuesta escrita del Ministerio de Defensa británico al Parlamento, publicada en marzo de 2015, admitió que la Brigada se creó “para apoyar, en colaboración con otras agencias gubernamentales, los esfuerzos para establecer la estabilidad en el extranjero y para ampliar la diplomacia de defensa y el compromiso en el extranjero. Esta es una misión mucho más política que militar”.

La respuesta al Parlamento continúa diciendo que la Brigada “dirige métodos de especial influencia, incluyendo el suministro de información sobre las actividades, el compromiso de los dirigentes clave, la seguridad operativa y el compromiso de los medios de comunicación”.

Nótese la expresión “métodos especiales de influencia”, sacada directamente de la novela de Orwell “1984”. La referencia a la “participación de los medios de comunicación” también es importante. ¿Desde cuándo el ejército británico tiene el papel de influir en los medios de comunicación?

La Brigada 77 tiene un carácter mixto, militar y civil. Cuenta con una plantilla de aproximadamente 440 personas dedicadas. Las unidades combinan soldados a tiempo completo y reservistas territoriales. La Brigada 77 recluta a sus reservistas entre los periodistas británicos y los profesionales de la publicidad y las relaciones públicas. No sólo son especialistas en informática y tecnología de la información, sino también profesionales de los medios de comunicación. Como resultado, la frontera entre los medios de comunicación militares y civiles ha desaparecido.

En noviembre del año pasado ya hablamos aquí de que el gobierno británico estaba dirigiendo a los medios en la campaña de intoxicación contra Rusia y mencionábamos a otra organización de manipulación, Integrity Initiative (Iniciativa de Integridad), de la que se han ido conociendo más detalles a lo largo del año trascurrido.

Integrity Initiative es una filial del Institute for Statecraft, dirigida por Christopher Nigel Donnelly, cuya función es “defender la democracia contra la desinformación”, lo que una vez traducido significa “fabricar y difundir información manipulada sobre una supuesta influencia de Rusia a través de periodistas en Europa y Estados Unidos”.

Ambos tinglados, Institute for Statecraft e Integrity Initiative, afirman ser organizaciones “no gubernamentales” e independientes, cuando en realidad están financiados por el gobierno británico, la OTAN y otros organismos públicos.

– Twitter executive for Middle East is British Army ‘psyops’ soldier

– Our Man on the Inside: Senior Twitter Executive Exposed as British Army Information Warrior
– El gobierno británico dirige a los medios en la campaña de intoxicación contra Rusia

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Guerra psicológica

El Tribunal de Estrasburgo se pronuncia sobre el Caso Magnitsky en términos que no dejan bien parada a la propaganda imperialista

Aquí ya hemos escrito un par de veces sobre el Caso Magnitsky, del que ya nadie se acuerda pero que, en su momento, hace 20 años, protagonizó una de esas típicas campañas de intoxicación a escala mundial.

Magnitsky era un abogado del fondo buitre Hermitage que dirige Bill Browder, que murió en una cárcel de Rusia en 2009. Los altavoces del imperialismo dijeron que había muerto por falta de atención médica, un eufemismo que significa que Putin y los suyos lo mataron o lo dejaron morir.