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China es el mejor cliente de los paraísos fiscales

Según la base de datos que se ha publicado de los Papeles de Panamá, de la que nos fiamos lo justo, China es el mejor cliente de despacho de abogados Mossack Fonseca.

Los chinos han creado más de 16.300 sociedades pantalla en Panamá, lo cual supone el 29 por ciento de las que gestionaban los abogados centroamericanos en todo el mundo.

Tienen tantos clientes que desde 2000 hay una sucursal china de Mossack Fonseca que colabora con el gobierno y la banca pública.

Entre sus clientes destacan ocho allegados a dirigentes chinos, pasados o actuales, que han abierto sociedades en paraísos fiscales con al apoyo de los abogados panameños.

A pesar de que en la retórica del gobierno de Pekín siempre está presente la lucha contra la corrupción, ha desmentido la veracidad de la información, por lo que oficialmente no se admite la existencia de esas sociedades.

En 2007 un delegado chino de los abogados panameños, Zhang Xiaodong, explicó a la revista China Economic Weekly, que las sociedades pantalla facilitaban las compraventas internacionales al eludir las restricciones impuestas por algunos países.

Sin embargo, los Papeles de Panamá muestran que las sociedades desempeñan otras funciones, de las que se aprovechan algunos dirigentes políticos chinos.

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Los ‘Papeles de Panamá’ descubren los bajos fondos del espionaje español

El espía y abogado Javier de Vega
Aunque los noticiarios lo sigan tratando de tapar, entre quienes se han quedado con el culo al aire están los espías españoles del CNI, cuyos fondos y redes también aparecen en los “Papeles de Panamá” a través del abogado madrileño Francisco Javier de la Vega Jiménez, a quien se ha hecho pasar dentro del mismo paquete de Mario Conde.

El abogado De la Vega es un eslabón del espionaje español que fue detenido el 12 de abril junto a Mario Conde por orden de la Audiencia Nacional. Curiosamente, de todos los detenidos fue el único quiso declarar ante la Guardia Civil y ya hay quien tiene miedo a que declare más de la cuenta.

Como tantos otros abogados, De la Vega está especializado en ocultación de los movimientos internacionales de fondos y creación de sociedades fantasma en todo tipo de paraísos, una tarea imprescindible para cualquier servicio de espionaje.

La Audiencia Nacional le acusa de haber creado la red de sociedades en el extranjero con las que la familia Conde blanqueó 13 millones de euros. Pero además de ocultar esos fondos, De la Vega estaba encargado de crear sociedades opacas en el extranjero para el CNI con las cuales los espías españoles mueven los fondos necesarios para sus operaciones encubiertas.

Ahora el CNI teme que De la Vega hable más de la cuenta y con quien no debe, en primer lugar con el propio Mario Conde, ya que ambos comparten celda en la cárcel de Soto del Real, cerca de Madrid.

El espionaje tampoco sabe muy bien qué va a ocurrir con los ordenadores de su abogado, requisado por la Audiencia Nacional. El contenido de los documentos digitales y correos electrónicos puede resultar embarazoso. En el registro de su despacho, la Guardia Civil localizó además 160.000 euros en metálico.

El CNI ya se vio seriamente comprometido por Mario Conde en 1995, cuando el jefe de la Agrupación Operativa del espionaje, el coronel Juan Alberto Perote, entregó al banquero información secreta sobre la guerra sucia contra las organizaciones armadas, como ETA o los GRAPO. La información le sirvió a Conde para negociar un acuerdo con el gobierno del PSOE: silencio a cambio de impunidad.

El entonces presidente de Banesto pidió 14.000 millones de pesetas (84 millones de euros) y el cese de todos sus procesos judiciales para ocultar las informaciones sobre la participación del gobierno de Felipe González en más de 30 asesinatos cometidos por los GAL.

El pasado 21 de enero De la Vega fundó una sociedad dedicada a consultoría de gestión empresarial, a la que bautizó con el nombre de Cyrity.

Reaparece por medio la nieta de Franco

En enero de 2014 el ayuntamiento madrileño de Torrejón de la Calzada (7.900 habitantes), gobernado por el PP, contrató a dedo a dos de las numerosas empresas del espía-abogado, que llegó al municipio de la mano del empresario Luis Miguel Rodríguez García-Rivera, amigo del alcalde, Eusebio García Gómez.

A este capitalista la Agencia Tributaria le sigue los pasos por fraude fiscal. Es muy conocido por ser la pareja de la nieta de Franco, Carmen Martínez Bordiú. Además en Madrid le conocen por ser el propietario de Desguaces La Torre. Le llaman “El rey de la chatarra”.

El espía-abogado ha defendido al alcalde de Torrejón de la Calzada en los pleitos judiciales que los tribunales le han abierto en los últimos años, por delitos tales como prevaricación y coacciones y otros.

Una de las empresas a cuyo nombre se adjudicaron los contratos es Sistemas Globales Corporativos. Entre los hombres de paja que figuran como directivos suyos está Luis Miguel
Triguero Gómez, que aparece con 4.032 cargos en sociedades inscritas en el Registro
Mercantil.

Antes de que el abogado se convirtiera en su administrador, ocupaba el cargo Francisco Javier Romero Pumar, que también era administrador de la empresa británica Higher, perteneciente a la red de Mario Conde.

El espía que asesora a la mafia armenia

No es la primera vez que el espía-abogado va al calabozo. En septiembre del año pasado los Mossos d’Esquedra le detuvieron en una redada contra el blanqueo de capitales de la mafia armenia que se desarrolló en Barcelona y Madrid.

Cumplía con su especialidad: la creación del entramado empresarial que el grupo mafioso que dirigía el padrino Arthur H. había utilizado para canalizar decenas de millones de euros desde hacía más de diez años.

Entonces los Mossos detuvieron al capo y a 9 personas más, la mayoría miembros de su familia.

El abogado blanqueaba el dinero procedente de los negocios ilegales de los grupos mafiosos de Europa del este y que el padrino reciclaba a través de los negocios legales preparados por el abogado.

Mario Conde, ‘copyright’, reservados todos los derechos

En 2011 el banquero registró su nombre y primer apellido en la Oficina de Propiedad Intelectual de la Unión Europea para comercializar con productos alimentarios, de droguería, farmacéuticos y sanitarios. El registro estará en vigor hasta finales de 2021. Su abogado también es su representante.

Así se cierra el círculo… de momento.

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La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (4)

A raíz de una denuncia interpuesta por varios movimientos sociales, en 2010 el Tribunal Constitucional de Costa Rica prohibió la experimentación biomédica en el país hasta que hubiera una ley que la regulara.Pero las multinacionales farmacéuticas se lo guisan y se lo comen. Desde 1986 tres ejecutores de los experimentos médicos en Costa Rica han ocupado el cargo de ministro de Sanidad. Han sido ellos los que han aprueban las normas que reglamentan el negocio.

En Costa Rica es un grupo selecto de médicos el que realiza el grueso de los experimentos médicos, con la misma fórmula que en todos los ejércitos mercenarios del imperialismo: la subcontratación CRO (Contract Research Organization), que lava la imagen de las multinacionales farmacéuticas como verdaderas promotoras de la experimentación clínica.

Entre 1993 y 2004 un mercenario de una CRO local dirigió 50 ensayos clínicos, que representaban el 27 por ciento de todos los ensayos que se realizaron en el país. El director de otra CRO dirigió 24 (el 12 por ciento del total).

Se trata de personal de confianza de las multinacionales. Más de la mitad de los 83 ensayos que realizó el sistema público de salud en 2004 tuvieron lugar en el Hospital Nacional del Niño.

El negocio de los experimentos con seres humanos es de tal calibre que en Costa Rica han llegado a crear una universidad privada. Tras obtener una excedencia en el sistema público de salud, un lacayo de las multinacionales se apoderó del decanato de la Facultad de Medicina de la nueva Universidad que, seis años después, ya había realizado 216 experimentos.

La Universidad privada y los subcontratistas CRO del negocio han organizado su propio Comité de Ética de Investigación Clínica para aprobar con más facilidad los ensayos que gestionan. Los llaman “Comités Privados”.

Además de matar y arriesgar las vidas de los pobladores del Tercer Mundo, las condiciones en las que se lleva a cabo la experimentación médica pone en muy serias dudas la validez de la ciencia misma.

Una buena parte de lo que la ciencia conoce (o cree conocer) sobre el VPH (Virus del Papiloma Humano) procede precisamente de Costa Rica. Los ensayos clínicos más importantes para probar la vacuna del papiloma de la multinacional GSK también se llevaron a cabo en Costa Rica.

Las investigaciones tienen un presupuesto de más de 20 millones de dólares. Empezaron en 1985 en Guanacaste, la región más pobre de Costa Rica. Los subcontratistas CRO habían sido altos cargos del Ministerio de Sanidad.

Las condiciones en que se lleva a cabo la experimentación médica en el Tercer Mundo están muy lejos de la transparencia y, por lo tanto, difícilmente se puede reproducir.

En un experimento iniciado en 2004 en Costa Rica los matasanos que trabajaban por cuenta de la multinacional GSK estudiaron la efectividad de una vacuna VPH que no tenía carácter preventivo porque las mujeres que ya estaban infectadas previamente por el virus.

El prototipo de conejillo de Indias en el Tercer Mundo es de un nivel cultural muy bajo. No comprende el alcance de los ensayos ni sus posibles consecuencias. Ni siquiera comprende que participa en un experimento y que tiene que cumplir estrictamente las indicaciones que recibe. A no ser que se le supervise de cerca, lo más probable es que no las cumpla. Si enferma, puede acudir a otro médico que desconoce su participación en el ensayo o automedicarse, sin ponerlo en conocimiento del personal que dirige el ensayo.

Una experimentación opaca e incierta conduce a una medicina de las mismas características, que es la que se imparte en las facultades correspondientes.

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La CIA está detrás de los ‘Papeles de Panamá’

Bradley Birkenfeld
La semana pasada una información de la cadena estadounidense de televisión CNBC, que se remite a Bradley Birkenfeld, confirmó que es la CIA quien ha filtrado los “Papeles de Panamá” (*).

“Estoy seguro de que la CIA está detrás de esto”, declaró Birkenfeld a la cadena. Birkenfeld trabajó durante años para la Unión de Bancos Suizos (UBS) en Suiza.

Entonces ofreció la información sobre las sumas de dinero evadidas al fisco de Estados Unidos en cuentas secretas y tuvo que cumplir dos años de cárcel en una prisión, aunque fue recompensado con 104 millones de dólares.

En el caso de los “Papeles de Panamá” Birkenfeld señaló a CNBC que los nombres que se están publicando proceden, en una importante proporción, de países con malas relaciones diplomáticas con Washington: Rusia, China, Pakistán, Argentina…

Además, está la cuestión de la escasez de nombres de millonarios estadounidenses. “Francamente, tiene toda la pinta de ser la operación de una agencia de inteligencia”, declaró.

Sin embargo, hay indicios que apuntan en otras direcciones, como la información perjudicial sobre la familia del primer ministro británico, David Cameron, estrecho aliado de Washington.

Para Birkenfeld se trata de “daños colaterales” en una operación de gran calado. “Si la NSA y la CIA pueden espiar a gobiernos extranjeros, con más razón podrán espiar a un despacho de abogados” como Mossak Fonseca, aseguró Birkenfeld.

“Pero solo hacen pública selectivamente aquella información que no daña a Estados Unidos. Y hay algo muy siniestro detrás de todo esto”.

(*) http://www.cnbc.com/2016/04/12/swiss-banker-whistleblower-cia-behind-panama-papers.html
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Salud

La Farmafia utiliza a los pobres como conejillos de Indias (1)

Las multinacionales de la Farmafia realizan sus ensayos clínicos en países del Tercer Mundo entre la población más pobre, sobornando a los políticos y a las instituciones de matasanos para asegurarse la impunidad.

Antonio Ugalde y Nuria Homedes son dos investigadores que realizan su labor en universidades estadounidenses e impulsan la organización Salud y Fármacos. Han escrito una obra titulada “El impacto de los investigadores fieles a la industria farmacéutica en la ética y la calidad de los ensayos clínicos realizados en Latinoamérica”.

Ugalde y Homedes demuestran que a los ministros de sanidad los nombran los monopolios de la farmafia para aprobar leyes permisivas. También exponen el papel lacayuno de los médicos que engañan a las personas para que participen en los ensayos. Los muertos a causa de la experimentación se guardan escondidos bajo las alfombras.

En Argentina, un conocido pediatra y fiel colaborador de la industria, a través de su propia CRO (Contract Research Organization), reclutó 14.000 bebés para incluirlos en el ensayo Clinical Otitis Media & Pneumonia Study (COMPAS) llevado a cabo en cuatro provincias, entre las que se incluía la más pobre del país, Santiago del Estero. El objetivo, testar la vacuna anti-neumocócica, Prevenar, de GSK (que pagaba 350 dólares por bebé).

Las tácticas de este médico eran bien conocidas. “Entre 1996 y 2003, en el Hospital Infantil de la Municipalidad de Córdoba se llevaron a cabo 19 ensayos, la mayoría fase III, 16 de los cuales dirigidos por el mismo administrador: el jefe del departamento de pediatría. Los médicos de la municipalidad reclutaban pacientes en los centros públicos de los barrios más marginados. En diez años (1996-2006) las empresas pagaron unos 24 millones de dólares por los ensayos”.

Tras vacunar a más de 14.000 niños, la muerte de 12 bebés obligó a parar el ensayo. La investigación subsecuente demostró graves violaciones de los protocolos. El investigador principal fue suspendido pero rehabilitado rápidamente: “Demostró su poder político cuando el gobernador de la provincia le abrió las puertas a todos los hospitales provinciales después de que la municipalidad –por violaciones normativas– le prohibiera seguir administrando ensayos en sus instituciones”.

En la provincia de Córdoba, controlada por este individuo, se realizan un tercio de todos los ensayos de Argentina. El Comité de Ética de Investigación Clínica (CEIC) del Hospital Infantil, según una auditoría realizada a petición de la Municipalidad de Córdoba, permitió que el investigador (el jefe de pediatría) y el co-investigador principales estuvieran presentes en la reunión en que se discutió su protocolo.

En esta misma provincia, en 2005, un periodista analizó las actas de la Comisión Provincial de Investigación en Seres Humanos, una de cuyas funciones era el control de los CEIC. Descubrió que en 34 de las 75 reuniones que ese año mantuvo la Comisión había conflictos de interés. La Comisión sólo tenía cuatro miembros y ocasionalmente las decisiones las tomaban una o dos personas.

Los investigadores y el promotor del ensayo COMPAS, tras una investigación del organismo regulador (ANMAT), tuvieron una multa administrativa por incumplimiento de los criterios de inclusión y violaciones durante la obtención del consentimiento informado. Poco después, el director de la ANMAT, que había sido criticado por la industria farmacéutica por ser demasiado exigente, fue cesado sin explicación alguna y la norma sobre consentimiento informado cambiada para facilitarlo (“consentimiento exprés”).

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La corrupción nos cuesta un ojo de la cara

Lo peor de la corrupción no es que los grandes capitalistas, los pequeños y los políticos (que son todos pequeños) se lleven un dinero que no es suyo. Tampoco consiste en que, además, se lo lleven fuera, a un paraíso fiscal.

No. Lo peor de la corrupción son los periodistas que nos la restriegan por delante de las narices cada día.

Una noticia mucho más importante que la corrupción es que los Mossos d’Esquadra hayan arrancado un ojo a una persona al dispararle una pelota de goma. Perder un ojo es peor que perder el dinero. De hecho, cuando queremos referirnos a algo que para nosotros tiene mucho valor, decimos que nos costó “un ojo de la cara”.

Sin embargo, la intoxicación informativa sólo entiende como corrupción lo que tiene que ver con el dinero. Se aprovecha del espíritu burgués, lo alimenta y lo refuerza cuidadosamente. Por eso el ministro Soria no dimitirá por su gestión pública como ministro sino por su gestión privada como capitalista.

Tras las “informaciones” sobre la corrupción, además del oportunismo, está Proudhon y un capitalismo cuya verdadera naturaleza sólo se pone de manifiesto cuando, como a los Mossos d’Esquadra, se les va mucho la mano, cuando roban y no cuando explotan.

En ausencia de una verdadera oposición, de una verdadera lucha de clases, la voracidad capitalista desborda cualquier clase de límites y necesitamos que eso ocurra para poner el grito en el cielo y exigir: se han pasado de rosca; todo tiene que volver a la normalidad. Los capitalistas tienen que volver a pagar un “salario justo”, a pagar los impuestos que les correspondan, etc.

En los noticiarios lo de menos es la información que, a su vez, es otra mercancía más que se compra y se vende. Los periodistas no están al servicio de la información sino de una empresa capitalista que les paga, a la cual tampoco le importa la información, sino los índices de audiencia, que es de donde viene el dinero.

La profunda distorsión informativa, típica desde la caída de las Torres Gemelas en 2001, muestra la decadencia del periodismo burgués, para el que no hay en el diccionario insultos suficientemente contundentes.

El mismo planteamiento de la corrupción desnuda el alma rácana y cutre de los medios, que sólo muestran la mitad de la historia: nadie habla del origen del dinero (que es lícito) sino de su destino (que no lo es). Nadie se pregunta lo siguiente: mientras el PIB de España apenas supera el billón de euros, en los paraísos fiscales hay 40 billones. ¿De dónde ha salido tanto dinero?

Los medios reflejan lo que la burguesía quiere trasladar a la sociedad, afirmando que es la propia sociedad, la “opinión pública”, la que justifica su basura al subir los índices de audiencia. Cuanta más basura y más morbo, más audiencia, más publicidad, más beneficios y más sueldos.

Lo peor es que, incluso cuando en los medios no hay tales intereses comerciales, cuando se trata de simples páginas web de noticias, incluso cuando sus autores se califican de “progresistas”, el contenido es exactamente igual de rácano y miserable. Para ellos el colmo de la protesta es tener una ventana abierta para denunciar… la corrupción del ministro Soria. Penoso.

Por eso en la corrupción capitalista no hay trigo limpio; todos se revuelcan en ella, aunque sea por motivos distintos. Los “progresistas” no tienen un temario propio, no tienen nada distinto que decir de lo que ya dice la prensa comercial. ¿Para eso los necesitamos?

Desde su nacimiento en el siglo XIX, el verdadero periodismo es otra cosa. Es un instrumento de lucha, de denuncia, de protesta y sirve para que todo eso se organice y se fortalezca cada vez más.

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¡Qué escándalo!

Bianchi

De los famosos y celebridades que van soltando a cuentagotas y a modo de chocolate del loro los dos medios españoles del «Consorcio» ese que dicen -La Sexta y El Confidencial- late la intención de que el común de los mortales, eso que llaman «público», haga aspaviento, se lleve las manos a la cabeza y exclame un ohhhhh de sorpresa como diciendo, mira, mira, también este sale, y esta, y aquel y mariquel y esteaquel.

Alguna vez hablamos de la «farandulización» de la política, una suerte de frivolización de la corrupción que lo mismo trata, simultáneamente, de hacer que parezca «normal» esta práctica que servir de válvula de escape a las iras populares encerrando y sacrificando, no por mucho tiempo, que la cárcel no está pensada para los lores, a algún chivo expiatorio de los de su clase, léase Mario Conde, quien, por cierto, no está en las listas de los célebres Papeles de Panamá. Es en estos últimos donde aparecen, como decimos, famosillos tipo Imanol Arias, Almodóvar, Messi, Vargas Llosa, Bertín Orborne, Soria, Pilar de Borbón y Borbón y Borbón y Borbón, etc. Se quiere con ello, con esta calculada destilación de alquitara con probetas de alquimia, que el personal -el «público»– exclame, ya decimos, un oooohhhhhhhhhhhhh de qué me dices, no fastidies, no puede ser, ¿también este?, qué horror, qué país… como si de un programa de televisión-basura del hígado y lo cardíaco se tratara.

Y tenemos para nosotros que, no solamente no se consigue ese efecto «espectacular», sino que, al contrario, mostrar a fulano, zutano o perengano ¡¡¡no constituye ninguna sorpresa para ese «espectador» en que quieren convertir los mass media cloroformizadores a la gente, al «público»!! Un público que, lejos de pasmarse con ese oohhhh, viene a decir un «no me extraña… viniendo y tratándose de esa clase de gente», es decir, de ricos y famosos. O sea, que no hay «efecto sorpresa», al revés, nadie se extraña, pues lo intuye, lo supone o imagina de alguna manera. Instinto se llama eso.

Si al menos hubiera una sana intención iconoclasta del estilo de decir, miren ustedes, estos que admiran son unos vulgares chorizos, la cosa tendría un pase, pero nos tememos que son otras las subterráneas intenciones de estos «leakings» (filtraciones) para tapar a los grandes ¡y anónimos! blanqueadores y evasores de capitales a quienes los Estados Unidos se ofrece, como imperio decadente, a guardar los tesoros de los piratas modernos compitiendo con Suiza y eliminando rivales menores. Decir, revelar sus nombres o sus siglas, las de los verdaderos traficantes de drogas, armas, etc. no es «espectacular» ni tiene morbo. No es lo mismo llamarte John Smith (Juan López) que Imanol Arias.

Buenos días.

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Anguita

Bianchi

No se prodiga mucho, la verdad sea dicha, Julio Anguita en las tertulias televisivas y, cuando lo hace, es porque le llaman en calidad de oráculo nimbado con aura de quien quiere ser califa en lugar del califa, como le pasaba al visir Iznogud en la Bagdad esplendorosa de los mil cuentos.

Despotrica el exalcalde de Córdoba y exdirigente de Izquierda Unida del sistema actual -le cuesta decir “capitalista”-, la corrupción y la molicie, lo que está muy bien sobre todo, qué menos, si lo dice un reclamado comunista, como quien se reclama rey del mambo, o como James Cagney “en la cima del mundo, mamá” en “Al rojo vivo” (la película, ojo, no el programa de televisión filopodemita de La Sexta) un segundo antes de volar en la explosión de un depósito de gas.

Afirma, hoy mismo, día 11, cuando escribimos esta nota, que ya no ve los telediarios, lo que es loable higiénicamente hablando, pero, eso sí, aprovecha para arremeter contra algo que ya se nos antoja, a nuestro juicio, obsesión (se lo he oído ya varias veces), esto es, meterse -casi acusar- con la gente -con “las masas”, diríamos los comunistas que queremos seguir siéndolo- por seguir votando a “los ladrones”. Se refería a los chorizos de guante blanco que han salido en los llamados “Papeles de Panamá”, concretamente banqueros y politicastros (la palabra “político” la reservamos a gente honrada, o sea, a los proscritos), el último Mario Conde. Al menos no entra al trapo de este penúltimo timo del imperialismo que da carnaza a la plebe con el famoseo de Messi, Almodóvar, Arias, etc., para que estén entretenidos en las barras de las tascas y sublimen sus penas apuntando a este chocolate del loro.

No hace aspaviento Anguita con estas gentecillas menores, pero tampoco apunta a los grandes traficantes de toda clase de negocios fraudulentos que lavan dinero negro o evaden impuestos en paraísos fiscales. O el intento de los Estados Unidos por centralizar las “off-shores” o cuentas opacas en su propio territorio, como ya hicieron con los cártels colombianos de la droga, aparte de apuntar directamente contra Putin, que esta es otra y no menor. De esto no dice ni pamplona el bueno de Anguita -contra cuya persona nada tenemos en contra, sólo faltaría, y sólo juzgamos lo que dice y lo que hace, nada más, como asumimos que se haga lo mismo con nosotros-, y ello, por lo que se ve, porque sólo le importa, y le molesta sobremanera, el comportamiento de “la gente” votando a los “ladrones” (sic), ya se dijo. Sólo le falta añadir, pero el hombre se contiene a duras penas, que hay que ser idiota para hacer eso, o ser más tonto que un obrero de derechas. Repetimos que le hemos visto ya más de una, dos y tres veces con este latiguillo. De ahí a agarrar por la solapa al trabajador y llamarle tonto de baba, poca distancia.

En un menchevique como Anguita -Llamazares ni eso-, que entiende esta “democracia” como punto de llegada, manifiestamente mejorable, sí, y esas cosas, donde el “poder” -y las correlaciones de fuerzas, que se decía en fraseología marxista- se decide en clave electoral y las grandes decisiones en el Parlamento, le subleva, no decir que todo es un tinglado de una antigua farsa benaventiana (de Jacinto Benavente, dramaturgo primisecular), sino el comportamiento ¿estúpido? de la gente, de las masas, de la grey, del rebaño, de la purria, que demuestra serlo por votar a “ladrones” y no, deducimos, a sensu contrario, a ellos, a Alberto Garzón (al “Koletas” le tiene paquete, ya somos dos), pero no seamos demagogos. Un comunista que se precie de serlo lo primero que hace es analizar situaciones concretas, y lo último echar la culpa a las masas -en lugar de apoyarse en ellas siempre, repito siempre- porque no encaminan sus pasos en la dirección que uno cree la correcta. Una “corrección” que difícilmente puede darse en clave electoral sin denunciar esta farsa de “democracia”, eso para empezar, que hasta el 11-M decía “le llaman democracia y no lo es”, para que no nos llamen “maximalistas”, como le llamaba a Lenin la prensa burguesa europea cuando todavía no le conocía ni dios hasta que la lió, no él sólo, claro, porque sin “masas” no hay nada que hacer, algo que Lenin tenía clarísimo. Pero hete aquí que Anguita se ve defraudado por gente que vota lo que no debe, a “ladrones”, que no espabila, con lo que uno se esfuerza en inyectarles conciencia política y llevarlas por la senda correcta en, eso sí, esta “democracia” a la que amamos tanto y por eso la criticamos, como el poeta noventayochista decía que “nos duele España porque la amamos”.

El día que el vulgo vote como es debido, volverán las oscuras golondrinas y España será feliz, pero mira que la gente es burra, oye…

Buenos días.

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El fabuloso negocio de las enfermedades y sus cómplices enfermos

El pasado 7 de abril, con motivo del Día Mundial de la Diabetes, la Organización Mundial de la Salud publicó su primer informe mundial sobre esta enfermedad. En el mundo hay 422 millones de personas afectadas por el exceso de glucosa en la sangre. En 1980 el número era de 108 millones, por lo que se ha multiplicado por cuatro el número de enfermos.

En porcentajes, los enfermos han pasado del 4,7 al 8,5 por ciento de la población adulta, siendo superior en España, del orden del 10 por ciento aproximadamente: uno de cada diez.

Las multinacionales farmacéuticas tienen aquí uno de sus negocios más fabulosos: cada vez hay más enfermos y los precios de las medicinas se disparan. El precio de la insulina se ha triplicado entre 2002 y 2013. El coste anual del tratamiento de un diabético ronda los 700 euros.

Si el precio del tabaco se sobrecarga con una tasa debido a las enfermedades que provoca, no hay explicación posible de que no se haga lo mismo en España con los alimentos y las bebidas azucaradas que causan la diabetes, salvo una: que deliberadamente se persiga incrementar el número de enfermos y de beneficios de las multinacionales del medicamento: la danesa Novo Nordisk, con el 47 por ciento del negocio, la francesa Sanofi y la estadounidense Elly Lilly.

El año pasado Nordisk incrementó sus beneficios un 32 por ciento sobre 2014, llegando al récord de 4.670 millones de euros de ganancias. La insulina representa el 85 por ciento del negocio de la multinacional danesa y las previsiones han logrado que sus acciones se revaloricen el 800 por ciento en diez años en plena crisis capitalista.

La diabetes es una de esas enfermedades en las que no es frecuente oír hablar de la necesidad de erradicarla, como se habla de erradicar otras. Tampoco se habla de las causas o, mejor dicho, se ocultan porque afectan a otras multinacionales, como Coca-Cola, que en noviembre del año pasado patrocinó la IV Carrera Popular contra la Diabetes, con la complicidad de la Fundación para la Diabetes y la Asociación de Diabéticos de Madrid.

Unas multinacionales fabrican las enfermedades, otras los medicamentos contra ellas y, en medio, las asociaciones de enfermos lavan la cara a los culpables de su enfermedad y participan de los dos negocios, a cada cual más rentable, todo ello en nombre de una “lucha” contra la enfermedad, que es igual de hipócrita que la “lucha” contra el yihadismo.

Gracias a un intenso lavado de cerebro publicitario, los monopolios causantes de las enfermedades, como Cola-Cola, tienen sus marcas comerciales asociadas a todo lo contrario: a la salud y a una vida sana. Con la ayuda de las ONG y fundaciones de enfermos, sus mentirosas campañas tienen como fin “concienciarnos” sobre el grave problema de esta enfermedad o de aquella otra.

Como venimos advirtiendo, el capitalismo se está convirtiendo en un problema de salud pública cada vez más importante. Hay que llevar esta terapia a las Facultades de Medicina: sin acabar con el capitalismo no se podrá impedir jamás que determinadas enfermedades, como la diabetes, proliferen de manera exponencial.

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Guerra psicológica

Estados Unidos financia a los periodistas de los ‘Papeles de Panamá’

El portavoz del Departamento de Estado estadounidense, Mark Toner, ha informado hoy en rueda de prensa que los periodistas que investigan el escándalo de las empresas “offshore” en Panamá han sido financiados “de varias fuentes, incluido el gobierno de Estados Unidos”.También ha admitido que el sobresueldo lo entregan a través de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid).

Según Toner, el gobierno de Estados Unidos no financió a los periodistas “para perseguir ciertos objetivos o personas, sino para que realicen investigaciones periodísticas independientes”.

Es difícil de entender a qué llama el portavoz una investigación “independiente”. También es incomprensible que los periodistas se rasguen las vestiduras por la inmoralidad ajena, olvidándose de la suya. ¿No tienen bastante con el sueldo que les paga el periódico?

No es la única inmoralidad: en la mayor parte de los países del mundo, el pirateo de datos informáticos es un delito. ¿Creen los periodistas que tienen patente de corso para trabajar con datos de origen delictivo?

Los periodistas que manipulan los documentos de Panamá olvidan una de las normas deontológicas de su profesión, que no admite fuentes anónimas.

Pero lo más importante es que el periodista tiene la obligación de publicar la información en su integridad, sin recortes, mientras que el director del “Consorcio” ha dicho: “No tenemos intención de publicar todas las informaciones que podrían molestar la sensibilidad de individuos inocentes. No somos Wikileaks, nosotros hacemos periodismo responsable”.

En efecto, no son Wikileaks y tienen un morro que se lo pisan. A cribar la información lo llaman “periodismo responsable” y, sin necesidad de ningún juicio, ya han impuesto una barrera entre los “culpables” y los “inocentes”.

Permitan que seamos los lectores quienes, después de ver todas las pruebas, opinemos quién es culpable y quién inocente.