La web más censurada en internet

Etiqueta: Catalunya (página 5 de 10)

Otra de las artimañas típicas de la Audiencia Nacional para sus montajes políticos

La jueza Carmen Lamela
La jueza Lamela intentó engañar a Bélgica asegurando que el Govern catalán era corrupto para conseguir la extradición rápidamente. En la orden europea de detención la magistrada marcó la casilla de “corrupción” como único delito reconocido por Bélgica para entregar a Puigdemont.

En la Unión Europea las extradiciones se resuelven de manera inmediata si los delitos por los que se reclama una detención figuran en una lista con más de 30 categorías. En ninguna de ellas figuran la rebelión o la sedición. Así que Lamela no dudó en marcar con una equis la palabra mágica: “corrupción”.

Pero es como en la lotería: por si falla un número, compramos otro distinto. Entre la orden de prisión y la petición a Bruselas, los delitos de Puigdemont y su equipo han crecido de manera exponencial.

En sus autos de prisión, la jueza solo cita tres delitos (rebelión, sedición y malversación). Sin embargo, en el cuento enviado a Bruselas pidiendo las detenciones, habla de
cinco delitos de los que acusa al Govern cesado (prevaricación,
desobediencia, rebelión, sedición y malversación de caudales públicos).

El listado que la jueza ha remitido a Bélgica contrasta con lo escrito por ella misma en el auto en el que admitía la querella presentada por la Fiscalía General del Estado. En aquel auto, Lamela advertía de que el delito de rebelión absorbería los delitos de sedición, desobediencia y prevaricación.

Además de la profusión en el listado de delitos que Lamela presenta ante Bélgica es destacable el orden que la magistrada le da a los mismos. La prevaricación es el tipo delictivo elegido por la jueza de la Audiencia Nacional para encabezar la lista enviada en la orden de detención y entrega.

Según ese escrito «el Govern con sus proclamas y su conducta de sistemática desobediencia al Tribunal Constitucional fue alentando un movimiento de insurrección activa entre la población frente a la autoridad legítima de las instituciones del Estado con el fin de conseguir su objetivo secesionista, sabedor de que, por su ilegalidad, el referéndum solo podría celebrarse por la fuerza coactiva de la muchedumbre movilizada a estos efectos».

El formulario de una euroorden permite a quien la redacta explicar los hechos por los que pide la detención y traslado de un ciudadano. Se trata de un documento que incluye un importante apartado final: un listado que los países solicitantes deben cubrir simplemente marcando con una equis en las casillas adecuadas a los delitos por los que persigue a las personas reclamadas. Ese listado (pactado entre los miembros de la Unión Europea) no incluye ningún tipo delictivo relacionado con los hechos vinculados al proceso secesionista. Lejos de dejar en blanco esa lista de casillas, Lamela marcó con una equis el delito de corrupción.

Si Bélgica hubiera estimado la comisión de ese delito por parte de Puigdemont y sus consellers, la entrega hubiera sido inmediata. Muy al contrario, los tribunales belgas han decidido estudiar en profundidad las acusaciones de la jueza española, desechando la posibilidad de impulsar un trámite automático. Dicho de otro modo, las calificaciones del Govern de Puigdemont como un grupo de corruptos no han sido tomadas en consideración por los jueces belgas.

http://www.eldiario.es/politica/Lamela-convencer-Belgica-Govern-extradicion_0_705180359.html

Clase contra clase

Catalunya, aparta de mí este cáliz (3)

Tan importante como el acontecimiento son las gafas que nos ponemos delante de los ojos para verlo de una determinada manera, y si el acontecimiento es lo suficientemente importante, como ocurre ahora con el “procès”, lo que nos ponemos es una venda para no ver nada.

Las gafas y la venda se transforman luego en lo que decimos en nuestros comunicados, entrevistas y artículos que no hablan del acontecimiento mismo sino de nuestras dioptrías, de nuestro astigmatismo y nuestras cataratas.

Las mejores gafas las venden de saldo en las ópticas y algunas de ellas iluminan el mundo exterior a nosotros siempre del mismo color. En el caso de los seudomarxistas es un color monocromo. No necesitan una venda porque sólo son capaces de captar el negro, del que no se aperciben que ni siquiera es un color sino la ausencia del mismo.

El negro es el color de los difuntos y sus allegados, que guardan riguroso luto desde que el marxismo les abandonó para siempre. Es el caso de los zombies de Izquierda Undida, muertos vivientes que se arrastran para seguir sirviendo a sus amos de siempre.

El monocromo se llama así porque es siempre el mismo. El servicio doméstico siempre ejecuta exactamente las mismas prestaciones porque así se lo demandan los jefes. No tiene voluntad propia. Hace lo que le dicen y, por lo tanto, repite una y otra vez lo mismo que las clases dominantes: la culpa no la tienen los opresores sino los oprimidos.

Entonces no ponen a sus gafas a mirar hacia Madrid sino hacia Catalunya y lo que las televisiones les muestran es que allá no hay más que burgueses, tipos como Artur Mas asediados por la corrupción, los recortes y todo tipo de agresiones contra la clase obrera. ¿Cómo podemos defender a sujetos que son partidarios de la Unión Europea y de la OTAN?

Son las viejas antiparras del repertorio trotskista, que abre una trinchera en donde la burguesía siempre está en un lado y los obreros en el opuesto. En caso de apuro es un truco que vuelve al callejón sin salida que se ha puesto tan de moda: “ni unos ni otros”, “ni DUI ni artículo 155”, “ni Rajoy ni Puigdemont”

Claro que si nos quitamos la venda de los ojos de los ojos lo que vemos es algo distinto, millones de personas en la calle que no tienen nada de burgueses y que están siendo apaleados hasta el punto de que en Catalunya está ocurriendo lo que siempre ocurre en un país fascista: que los derechos nacionales pasan a un segundo plano frente a la represión, la Audiencia Nacional y las cárceles.

Si el repertorio de los cortos de vista es corto, muy corto, el de los fascistas no lo es menos porque para eso ganaron la guerra en 1939 y quien quiera apearles del burro tendrá que hacer lo propio.

Da igual que Usted sea un burgués o un proletario; da igual lo que pretenda conseguir ni los medios que utilice para ello; es lo mismo que cante un rap o cuente un chiste. Si no se calla la boca, su destino no va a cambiar: es la Audiencia Nacional.

Más fascistas sin complejos: Íñigo Errejón y Carolina Bescansa

En una entrevista concedida a El Mundo, Íñigo Errejón, alias “Piolín”, repasa con la superficialidad que le caracteriza la actualidad por la que atraviesa España y la relación de Podemos con el “procès”. El cacique de Podemos considera que un “partido progresista que no reivindica la identidad nacional [española] no es útil”.

Errejón reconoce que le gustan las banderas siempre y cuando sirvan “para estrechar lazos”. “Me gusta cuando la gente levanta la bandera de España en el Mundial”, declara este mentecato, que confunde a la bandera monarco-fascista con la de España. Sin embargo, no le agrada que alguien enseñe una “como si tú no formaras parte”.

Además aboga por un proyecto inclusivo, puesto que lo considera más fuerte que aquel que separa, es decir, que el futuro de Catalunya siga dependiendo de lo que los fascistas decidan desde Madrid.

Errejón relata una anécdota que le ocurrió paseando por Madrid y es algo que le “cansa”. Narra que un señor con sus hijos “se me quedó mirando” y se acercó al diputado diciéndole “¡Viva España!”. El diputado le respondió que “claro que viva, pero quién se ha pensado que soy yo”. A lo que el hombre le contestó con un “ah, muy bien”. Lamenta que se pensara eso como “si él fuera más español que yo” y eso fuera una “línea de demarcación entre unos y otros”.

Ya en plan babosillo “Piolín” asegura que “una fuerza progresista que no puede reivindicar la identidad nacional” no tiene posibilidades de “transformar el país”. Además, añade que “me emocionan mucho los pueblos que se emocionan con su bandera”.

El “procès” ha debilitado a Podemos más de lo que ya lo estaba. “Ha subido mucho la temperatura del debate público tensando los ánimos”, dice Errejón. Considera que hace falta “poner propuestas encima de la mesa para un nuevo acuerdo” de esos típicos de Podemos, que parece que dicen algo y no dice absolutamente nada.

Errejón es un firme defensor de la “diversidad nacional” y “hacer de ella la base de un nuevo pacto federal de convivencia”. Todo esto, claro en un “medio plazo”, según declara el diputado.

“Piolín” se suma así a otra fascista que se ha quitado la máscara: Carolina Bescansa paera mostrar su amor por la España fascista, negra e inquisitorial que padecemos. A Bescansa le pasa como a Errejón: confunde a España con el fascismo, lo cual es normal; son muchos años así.

La diputada afirmó que Podemos es un partido “español” y “estatal”, insistiendo en que “parece que se ha olvidado de contarlo” en la crisis política que padece el Estado fascista. A su juicio, Podemos no ha explicado convenientemente que no apoyará una independencia de Cataluña “ni por la vía unilateral, ni por la bilateral”.

Estos fascistas de Podemos han tomado el relevo de los anteriores, los de Izquierda Undida, como Alberto Garzón, Francisco Frutos, Sartorius… En cuanto el Estado da muestras de que está en apuros, salen en su socorro como buenos perritos falderos que son.

Huelga general en Cataluña para el miércoles 8 de noviembre convocada por el sindicato CSC

El viernes el sindicato catalán CSC convocó una huelga general en Cataluña para el 8 de noviembre bajo el lema “Defendamos nuestros derechos”, sin que esté claro por el momento si los demás sindicatos se sumarań a la convocatoria.

El sindicato justificó el llamamiento al paro por la precariedad generada por las reformas laborales de los últimos años y para protestar contra el decreto del Gobierno central para facilitar el cambio de domicilio social de empresas para su salida de Cataluña.

“Exigimos la derogación del [decreto] por sus efectos lesivos en el mundo del trabajo y tejido productivo catalán, favoreciendo la deslocalización de empresas de nuestro país y afectando gravemente la economía catalana y la clase trabajadora”, dijo el sindicato en un comunicado.

El llamamiento a la huelga se produjo un día después de la entrada en prisión provisional de gran parte del cesado gobierno autónomo catalán, mientras se está a la espera de la decisión que tome la Audiencia Nacional sobre la posible emisión de una euroorden de detención contra Puigdemont.

ANC y Òmnium se han sumado a la huelga general, remarcando que hay que repetir el paro general del pasado 3 de octubre. Además han convocado por el próximo sábado 11 de noviembre en Barcelona una manifestación a partir de las cinco de la tarde, sin concretar todavía en qué lugar será. “Queremos hacer una Fiesta, un 11 de Septiembre”, ha sido la consigna que ha utilizado el presidente accidental de ANC, Agustí Alcoberro en una rueda de prensa celebrada en la sede nacional de la ANC con el también presidente accidental de Òmnium.

La manifestación rechaza la prisión incondicional del govern de la Generalitat decretada por la Audiencia Nacional a instancias de la fiscalía general del Estado. “Tenemos que desbordar la manifestación en solidaridad y en protesta por el encarcelamiento de los Jordis que reunió según la Guardia Urbana 450.000 personas”, ha añadido Alcoberro.

“Queremos convertir el dolor y la indignación en un mensaje de coraje para revertir esta situación”, ha insistido. Es por eso que proponen que las “movilizaciones requieren un salto cualitativo”. De aquí esta doble apuesta, la movilización y la huelga general del 8 de noviembre. Esta semana se están realizando ya acciones bajo el lema de la “semana de la democracia” con concentraciones ante los ayuntamientos, encarteladas o protestas.

En la reunión de la permanente del secretariado de la ANC de este lunes se acordó defender que los partidos soberanistas participaran a las elecciones del 21D. En este sentido, proponen organizar una mesa con los partidos para poder encontrar la mejor fórmula por para concurrir y optimizar los resultados.

Nosotras no iremos a Bilbo

Hace pocas fechas que un grupo de agentes sindicales y políticos de  cuatro territorios de NABARRA, (la llamada Comunidad Autónoma Vasca -Araba, Bizkaia, Gipuzkoa-) y la llamada Comunidad Foral de Navarra -Nafarroa Garaia-) hicieron un llamamiento conjunto para la convocatoria de una manifestación en Bilbo, con la expresa reclamación de la no aplicación en Catalunya del artículo 155 de la Constitución Española. Posteriormente, algunos otros agentes sociales de Euskal Herria se han sumado a esta manifestación acatando el eslogan propuesto por sus convocantes.

Nosotros, como militantes independentistas y socialistas revolucionarios internacionalistas, consideramos que en el actual estado de las cosas en que se encuentra Catalunya -con una  República refrendada por el Pueblo pero  suspendida por el Estado fascista españo l;  una parte de  los y las dirigentes políticas catalanas obligadas al exilio  para evitar el zarpazo represivo fascista; otra parte de esa representación política gubernamental encarcelada y, no queremos olvidarnos,  los portavoces y presidentes de ANC y Omnium Cultural, junto a otras personas que han sido detenidas por su participación en la defensa de las urnas el día 1 de octubre, en prisión -, es absolutamente inadmisible que se realice ese llamamiento en tales términos de tibieza política, doble juego y disimulo hipócrita.

Considerar, tras todos los acontecimientos ocurridos desde el día 27 de octubre,  que la máxima en esa manifestación sea una simple reclamación al Estado neofranquista del Reino de España de un “NO al 155”, es un actitud absolutamente reprochable que no pretende otra cosa que ser un  acto de buenismo conciliador en el que tengan cabida ciertos sectores sociales que de forma generosa hay quien viene a denominar como “moderados”. Pero que nosotros no dudamos de calificar de oportunistas, cínicos e hipócritas. Y no estamos hablando sólo del PNV. Algo a lo que nos tiene acostumbrados en los últimos años la Izquierda Abertzale Reformista y que, claramente, se ha demostrado como una estrategia estéril e, incluso, reaccionaria en sus planteamientos.

Ante la actuación que el gobierno español y sus aliados políticos (PSOE, PP, UPN, Ciudadanos, PNV…) han llevado a cabo, mostrando su auténtica cara fascista y represora,  se hace necesaria una  actitud radical dialéctica y reivindicativa  para hacer patente, precisamente ante esos sectores de población “tibios”, la  necesidad de romper, tanto en el aspecto nacional como en el sociopolítico,  con un estado en el que la violencia institucionalizada y la instrumentalización política de todos sus estamentos (judicial, policial, etc.) campan a sus anchas .

La necesidad de solidaridad EFECTIVA y COMBATIVA con la REPÚBLICA CATALANA.

La necesidad imperiosa de comenzar de una vez por todas, sin ambigüedades y con la más firme determinación de llegar hasta el final, cueste lo que cueste, nuestro propio proceso de lucha para conseguir la INDEPENDENCIA de la REPÚBLICA VASCA DE NABARRA, NAFARROAKO EUSKAL ERREPUBLIKA.

Consideramos necesario ser explícit@s y pedagógic@s en estos momentos tan duros para nuestr@s compañer@s en Catalunya. Por ello y siendo con secuentes con nuestra trayectoria de  apoyo  crítico al “Proces” desde nuestra  estrategia independentista, socialista revolucionaria, feminista, ecologista, euskaldun, antiimperialista e internacionalista , mostramos nuestra solidaridad con todas las personas detenidas  en el marco del proceso de liberación nacional y social catalán y exigimos su inmediata puesta en libertad sin ningún tipo de condicionamientos. Es decir, la  AMNISTIA OSOA y sin condiciones para todas ellas y para el resto de todos los presos políticos vascos, gallegos y de otras naciones del Reino de España.

Así mismo,  reconocemos la Declaración Unilateral de Independencia  de la República Catalana , proclamada el pasado día 27 de octubre por el Parlament y, en consecuencia,  mostramos nuestra satisfacción por la recuperación de un Estado europeo que fue aniquilado militarmente por el imperialismo  español en los años 1700-1715.

LIBERTAD PARA TOD@S L@S PRES@S POLITIC@S
PRESOAK KALERA, AMNISTIA OSOA!
VISCA LA REPÚBLICA CATALANA!

Herritar Batasunako militanteak
(Militantes de Herritar Batasuna)

Dos palabras sobre la unilateralidad

Bianchi

Podríamos discutir el aspecto filosófico del término y decir que es antidialéctico por cuanto resulta extremadamente difícil que nada se mueva, mecánicamente al menos, «unilateralmente» sin que se encuentre resistencias o movimientos curvos o geodésicos con sus orisferas y asíntotas incluidos estados de aparente reposo. Y es que «uno se divide en dos».

Ni siquiera un poder tan arbitrario y fascista como el gobierno de Rajoy y, por extensión, el Régimen del 18 de Julio o, si se prefiere, el «Régimen del 78», como le dicen, actúa de forma «unilateral», aunque lo parezca, aplicando el art.155, por ejemplo, sino que todo lo hace en reacción, o movido por, a movimientos exteriores a él, y conste que, si de Mariano dependiera, nos iríamos a un plácido 2º principio de la termodinámica y a un encefalograma plano y neguentrópico. Pero no nos pongamos herméticos y abstrusos.

Y vayamos a los ejemplos. Tenemos, p.ej., que la organización armada vasca ETA declara «unilateralmente» -hace ya seis años- el cese de toda actividad armada, y el Gobierno, sin ni siquiera pronunciarse salvo para exigir más y más renuncias a ETA y, de rebote, a las siglas que participan de su ideario político, aceptan de mil amores, tácitamente, esa bendita unilateralidad casi caída del cielo, en otras palabras: sí a esa unilateralidad, esa es la buena. Aquí observo y me estoy quieto, aparentemente. Dejo hacer. Y es que hay otra mala, a saber, la famosa Declaración Unilateral de Independencia (DUI) de Catalunya en forma de República. Esta no, esta va a ser que no, esta «unilateralidad» no vale, mire usted. No solamente va contra la sagrada unidad de España y obvia la opinión del conjunto de los españoles en el referéndum «ilegal» sino algo peor, mucho peor: no se cuenta con la otra parte del binomio, que soy yo, el Gobierno de España, ergo: la bilateralidad, de modo que de unilateralidad rien de rien. Aquí observo, pero actúo ¡y de qué manera! Ni estoy quieto ni dejo hacer, como el perro fascista del hortelano.

Conclusión: si en un caso la unilateralidad es válida (así se las ponían a Fernando VII las carambolas), en el otro, el catalán, es inválida, por lo tanto, habrá declaración de guerra, que es lo que hizo el rey Felipe VI en su corto discurso amenazando a la díscola Catalunya y abriendo la veda para lo que vino después, o sea, leña al mono hasta que hable inglés.

Así gobierna hasta mi abuela.

Bona tarda.

Catalunya: una crisis del Estado y del estado de las autonomías

Catalunya, aparta de mí este cáliz (2)

La crisis de Catalunya es la crisis del Estado centralista remozado en 1978, la del Estado de las Autonomías, que fue la reforma más importante realizada durante la transición del viejo Estado que los fascistas habían levantado en 1938 sobre miles de cadáveres, presos y exiliados.

Hace tiempo que dicho Estado ha entrado en una crisis irreversible, que no puede contar ya con los apoyos que tuvo en 1978, entre ellos los de “la izquierda” domesticada, que se prestó a colaborar en el cambio de fachada para echarle un capote a los fascistas.

La crisis es total por varias razones que es necesario poner de manifiesto. No es sólo una crisis económica, ni sectorial, ni del bipartidismo, ni de gobierno. Es todo eso y mucho más. Es una crisis del cambio y del recambio que no deja alternativa ni margen de maniobra a la clase dominante. Ya pueden convocar elecciones todos los meses que no van a encontrar ninguna solución, ni en las papeletas ni en las urnas.

En su caída, los fascistas no tienen asidero alguno al que aferrarse. La crisis es internacional, empezando por la Unión Europea. Los medios de intoxicación, que en 1978 también echaron un capote, ahora ya no pueden hacerlo porque, a su vez, también están en crisis. La crisis alcanza a los reformistas, incapaces de embaucar ni siquiera a sus votantes. La crisis es constitucional, de las viejas y nuevas instituciones públicas, empezado por la monarquía y acabando por los ayuntamientos…

En cualquier lugar que uno mire, lo que aparece es un estado de ruina inminente, una situación ya conocida en 1978 que entonces pudieron superar porque -entre otras- contaban con dos buenas cartas para jugar, la de los reformistas y la de los “nacionalistas”. Normalmente se habla mucho de los primeros, de su “traición”, pero nada de los segundos, de sujetos como Josep Tarradellas, Jordi Pujol y otros (catalanes, gallegos y vascos) de la misma catadura que entonces se embarcaron a sostener el Estado fascista en crisis.

Ahora ya nadie habla de ellos, de los “nacionalistas”, como solución sino como problema, e incluso más: como causa del problema. Entonces los centralistas tuvieron que hacer concesiones, muy importantes para ellos y su querida “unidad de la patria”. Es importante recordar un dato capital del que nadie se acuerda: de los viejos partidos institucionales que han sometido a España desde la transición, sólo el PP se negó a votar a favor de la Constitución, mientras que ahora la tienen cada día en la punta de la lengua y se envuelven con ella tanto como con su asquerosa bandera.

A ese dato interesante hay que añadirle su complemento, que es aún más revelador: el PP (entonces AP) se negó a votar a favor de la Constitución porque estaba en contra del Estado de las Autonomías. Por el contrario, ahora el PP se ha convertido en el mayor defensor del sistema autonómico, por no decir el único, justo cuando los demás quieren reformarlo o, simplemente, ya no lo quieren.

Uno de los mayores ineptos que ha pasado por el gobierno, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis, expresó un punto de vista muy extendido en Madrid: España es uno de los países que más concesiones otorga a las autonomías, más que Alemania, por ejemplo, que es un Estado federal. ¿Qué más quieren esos catalanes? Son voraces, su apetito es insaciable…

No les faltan razones a quienes quieren congelar el reloj en la radiografía de la Constitución y de la correlación de fuerzas que entonces prevalecía y que ahora ha cambiado. Son como el padre amoroso que autoriza a sus hijos adolescentes que salgan de noche, siempre que lleguen antes de las 10 y luego -cuando no queda otro remedio- les amplía el horario a las 11, las 12… ¡Qué más quieren estos jóvenes! El problema inevitable es que, con el transcurso del tiempo, los adolescentes se hacen mayores de edad y, en efecto, lo quieren todo, quieren sacudirse de encima la tutela vigilante de papá.

Ni en 1978 ni después, los fascistas han considerado que las nacionalidades (Catalunya, Galiza, Euskadi) tengan derechos que les corresponden como tales. Por eso metieron en el Estado de las Autonomías el “café para todos”, donde Murcia es otra región igual a Catalunya. Los fascistas no reconocen derechos a nadie; hacen concesiones, que no es lo mismo, y lo hacen, además, forzados por las circunstancias políticas, por la crisis y por el empuje de las movilizaciones. Con ellos las cosas no funcionan de otra manera.

Si en 1978 cedieron a regañadientes, ahora no lo van a hacer. Los “nacionalistas” ya no son una tabla de salvación como entonces. Lo poco más que les podrían dar, éstos ya no lo quieren. Como pronosticó Lenin, bajo el imperialismo se agudiza “el yugo nacional”. Las contradicciones nacionales no se pueden solventar ni con represión, ni con migajas, ni metiendo la cabeza debajo del ala. Para ello es necesario cambiar de Estado y reconocer que las naciones tiene derecho a decidir su futuro por sí mismas.

Más se perdió en Cuba

Catalunya, aparta de mí este cáliz (1)
No es lo mismo ver las cosas desde arriba que desde abajo. Las clases dominantes no ven los problemas de la misma manera que quienes los padecen. La mayor parte de las veces ni siquiera ven un problema. Cuando un opresor pisa el pie descalzo de un oprimido con sus botas, ni siquiera se da cuenta de ello.

Sin embargo, el opresor impone su criterio; es quien define los problemas y la manera de resolverlos. En el caso de Catalunya, el Estado central siempre ha tirado “balones fuera” hablando de un “desafío” que no procede de Catalunya sino de los independentistas, que sólo son una parte de los catalanes.

Es el fraude típico de sacar los micrófonos a la calle y preguntar al primero que pasa, a la vista de todos, si se “siente” catalán, o no, o ambas cosas, si se “siente” independentista o no.

Antes esos mismos reporteros preguntaban en la calle por “la violencia”, y en frío nadie admite ni ha admitido nunca ni ser violento ni resolver los problemas por la violencia… hasta que “la violencia” les ataca personalmente y entonces se dan cuenta de que no hay nadie en el mundo que ponga la otra mejilla.

Por eso ya no hay Ministerios de la Guerra, como antes; han cambiado los nombres por los de “Ministerio de Defensa” y dentro de poco se llamarán “Ministerios de Mantenimiento de la Paz”.

Hay catalanes que no saben que lo son, como hay obreros que se creen “clase media”. Incluso también los hay que se ponen siempre del lado del opresor. Pero la identidad, nacional o de cualquier otro tipo, no es como una insignia que uno se pone en la solapa a sí mismo.

Con la democracia ocurre lo mismo que con la violencia. Nadie está en contra. Hasta los franquistas eran partidarios de la “democracia orgánica”. No se les escapaba nada. También defendían el “Estado de Derecho”, lo mismo que ahora. Cuando Fraga era ministro “de Información”, inmediatamente después de las protestas mundiales por el fusilamiento de Julián Grimau, publicó un libro oficial titulado “España, un Estado de Derecho”.

El Estado burgués no puede entender que los explotados y oprimidos se quejen, reclamen y reivindiquen porque no hay ningún motivo para ello. Por eso no reacciona nunca a tiempo. Cuando reacciona no es porque haya problemas sino porque los oprimidos se han levantado para denunciarlos. Lo que le preocupa no es el problema sino la protesta. Entonces echa la culpa a los oprimidos por protestar ruidosamente en la calle.

En 1998 Cuba no tenía ningún problema colonial del que lamentarse. Muchos cubanos tampoco se consideraban cubanos, sino españoles. Pero hubo otros independentistas que buscaron problemas donde no los había y su fanatismo llegó al punto de que cuando no pudieron “desconectar” por las buenas, desataron una guerra, la famosa Guerra de Cuba, para liberarse del Estado central.

En España nunca han permitido otra forma de liberarse que ésa.

Aquella guerra de liberación de 1898 no sólo cambió a Cuba para siempre, sino que también cambió a España siempre. Aceleró la crisis de un Estado semifeudal podrido y carcomido hasta la médula que se hundió en 1931 con el más leve soplo de aire fresco: unas elecciones municipales.

Exactamente lo mismo va a ocurrir ahora, por más que haya quien salga en auxilio de un Estado fascista que ha vuelto a naufragar. Naturalmente que hablamos de esos “falangistas de izquierda” que se lavan las manos como Pilatos invocando el ya famoso “ni unos ni otros”.

Vencedores y/o vencidos

Mapa de España de la Enciclopedia Álvarez
Bianchi

Que no otra dialéctica -la de los puños y las pistolas antes que las urnas- sabe y entiende el fascio celtibérico ultramontano. Se demuestra que, como dijera el diputado conservador  protofascista de la República, Calvo-Sotelo, prefieren una «España roja antes que rota». Es la mentalidad imperial de quienes entienden la Historia como se explicaba en los colegios franquistas -de curas y monjas y maestros franquistas- en la Enciclopedia Álvarez. Una Historia de tebeo nacional-católico y, posteriormente, nacional-folklórico.

Les importó menos la lucha armada de ETA en el País Vasco -una guerra de baja intensidad, diríamos en jerga- con casi mil muertos, que la secesión de una «región» de la España imperial. Por aquí no pasamos, mire usted. Y si no existiera el artículo 155 de la Constitución (todos los que tengan menos de sesenta años no pudieron votarla, o sea, el 80 %), usarían el art.116 (estado de alarma, de sitio y excepción). Una Constitución que se reduce a los artículos 2 (unidad indisoluble de España), 8 (las Fuerzas Armadas como garantes de esa unidad) y el 115 (suspensión de autonomías levantiscas); el resto paja, filfa.

Carles Puigdemont se ha mostrado transigente en todo momento tratando de apelar -tender la mano, que se dice- a un mínimo sentido común (el «seny» español) del Gobierno como lo prueba su decisión de convocar elecciones, incluso ordinarias y no plebiscitarias, a cambio de no aplicar ese artículo golpista y la puesta en libertad de dos detenidos políticos (en realidad, rehenes) conocidos como «los Jordis» -por cierto que no son los únicos presos políticos del Estado español, convendría recordárselo a las CUP- y una especie de inmunidad jurídica, pero con garantías.Unas garantías que le prometió el lehendakari vasco Urkullu actuando de «mediador» mirando por la estabilidad de la gobernanza española y, de paso, de Bruselas, y la suya propia, pues de salir adelante el «procès» tendría que enfrentarse a su propia parroquia vasca que le demandaría pasos semejantes a los dados por los catalanes, cosa que le revienta tentándose la ropa. La negativa cerril del Gobierno a negociar nada ni retirar el 155 acabó con Urkullu y la paciencia de Puigdemont -viendo, además, a su propia gente llamándole «traidor» en el Palau de la Generalitat, lo que tiene que escocer- que, al no ver esas garantías, suspende su primera intención de convocar elecciones ya en el Parlament catalán  a la taurina hora de las cinco de la tarde.

En conclusión, daba igual lo que hicieran los catalanes secesionistas pues el art.155 se aplicaría de todas, todas, a lo bestia (Ciudadanos) o suavemente (como pedía el PsoE), otrosí: «rendíos, malditos roedores». Está visto que no entienden otro lenguaje que la resistencia y la pelea, pacífica o violentamente, esto lo decide la propia dinámica de los acontecimientos, y, de paso, borrar la sonrisa de la cara a los fachas mediáticos que se ríen de Puigdemont por «mediocre y cobarde», esto es, por no haber llevado sus planes independentistas hasta sus últimas consecuencias, es decir, se jactan del carácter fascista del Estado español, de lo que llaman «Estado de Derecho» estos ignorantes que no saben que el general Franco lo sacaba a relucir -el concepto de «Estado de Derecho»– cada dos por tres en sus discursos en los años cincuenta en adelante del siglo pasado: ¿os creíais que el Estado se iba a cruzar de brazos?, dicen como un vulgar chulo de playa.

La cuestión es, frente a estos matones, contestar con un «¿os creíais que el pueblo catalán se iba a cruzar de brazos ante tanta humillación e ignominia?» Bona tarda.

Nota. Se dice que los «separatistas» han hecho poco menos que el ridículo con tantas dudas y vacilaciones; para mí, sin embargo, sin negar lo que de cierto pueda tener, han sido días apasionantes. Continuará (to be continued…)

De Catalunya no se ha marchado ni se marchará ninguna empresa, con independencia o sin ella

En España hay muchas personas empadronadas en un lugar que, sin embargo, viven realmente en otro. Lo mismo ocurre con las empresas. Cualquiera que sea su domicilio social, la realidad no cambia en absoluto. Unas empresas tienen el domicilio social en un lugar, el fiscal en otro y la actividad productiva en un tercero.

En Catalunya no ha cerrado ninguna empresa como consecuencia de la campaña del referéndum. El año pasado 802 empresas cambiaron de domicilio social, saliendo de Catalunya para llevarlo a otras autonomías. Este tipo de tralados no afectan a la economía real, en absoluto, ni al PIB (el de Catalunya o el del Estado), ni al nivel de empleo, ni a la recaudación fiscal de un Hacienda Pública o de otra.

A pesar de ello, hay quien quiere confundir lo real con lo virtual para practicar lo que el fascismo mejor sabe hacer: meter el miedo, intimidar. Ya lo hicieron en Euskadi cuando ETA funcionaba a pleno rendimiento: la culpa de la crisis capitalista, del paro y de las desgarcias de los trabajadores la tenía ETA que extorsionaba y secuestraba a los capitalistas, que se tenían que marchar a otros lugares.

Las noticias sobre traslados de empresas fuera de Catalunya forman parte de la campaña de presiones contra el movimiento independentista, que son de tipo político. Es una obviedad constatar que esas presiones no proceden de las instituciones autonómicas de Catalunya, sino del Estado central.

También es igualmente obvio recordar que ha habido capitales que han cedido, por gusto o a la fuerza, a dichas presiones para aparentar el supuesto “caos” provocado por los mismo de siempre: los que reivindican sus derechos, es decir, el pueblo de Catalunya.

La campaña de intimidación, en la que participan de manera muy importante las cadenas de intoxicación fascistas y centralistas, se convierte en verdadero terror cuando se une al salvajismo de que están haciendo gala los antidisturbios que han desembarcado allá con toda su parafernalia guerrera, sus cascos, sus escudos y sus porras para golpear a las personas, a los que se ha sumado la chusma fascista enardecida por el “desafío secesionsta” que ha salido a la calle con la misma mala baba en los peores del tiempos del franquismo.

Finalmente, la contradicción en la que incurren los “falangistas de izquierda”, como Alberto Garzón, tampoco deja de resultar curiosa: la burguesía tiene miedo y se marcha de un “procès” que, según dicen, ella misma ha provocado. El movimiento popular en Catalunya es burgués, dicen; el nacionalismo también es burgués, repiten; en Catalunya domina la misma clase social que en España. ¿Entonces a qué viene largarse con el rabo entre las piernas de un sitio para ir a parar a otro igual?

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies